Cómics

Lobezno: ¡SNIKT!, de Tsutomu Nihei


Lobezno es el único personaje de MARVEL por el que siento verdadera devoción
. Hace unos días me leí este cómic del cual ya conocía su existencia desde hacía bastantes años. Wolverine: Snikt! vio la luz en el año 2003 y yo en esos días era un adolescente de dieciséis años. Ni si quiera recuerdo en qué rincón de internet supe de este cómic, de eso hace mucho, pero me impactó la portada, ese Logan lucía espectacular. Me encantó, llamó mi atención al momento. Este nuevo cómic de Lobezno aún no había llegado a España y hacerme con él en esos días era misión casi imposible, además en el interner de aquella época uno no daba con la información que hay hoy día. Con el paso de los años las ansias por tenerlo desaparecieron, este cómic de Lobezno quedó ahí, casi en el olvido, hasta que años después reavivaron. El mundo de los cómics es algo que he tenido abandonado en estos últimos años. El agobio de la carrera, el poco tiempo libre y el haber priorizado otras aficiones, entre otras cosas, hizo que me desenganchara un poco de esto y no le dedicara el tiempo que me hubiera gustado en otras circunstancias. Hace algunos meses me descargué de internet muchísimos cómics entre los cuales estaba este del que hoy os hablo. Pero la casualidad quiso que recientemente, haciendo unas compras en Carrefour, lo viera y ahí sí que sí, ya no podía postergarlo más. Parecía que el cómic me llamaba, que me decía: eh! aquí me tienes, léeme de una puta vez. Esta edición de PANINI Cómics incluye los cinco números en los que originalmente se componía esta obra: Wolverine: Snikt!

LAS SERIES LIMITADAS SON SIEMPRE UN CAMPO DE PRUEBAS

¿Por qué Lobezno luce así en este cómic? Sencillo, es un intento más de tantos que ha habido de querer fusionar lo mejor del manga con el cómic occidental o más concretamente, el cómic americano. Los dibujantes de cómic de todo el mundo siempre se han mirado de reojo. Aunque en Japón el Manga sea algo sagrado y por supuesto lo más demandado, eso no quita para que artistas como Masamune Shiro (Ghost in the Shell) o el mismo Tsutomu Nihei (Noise, Blame!) coqueteen con formatos que interesan al otro lado del océano. Por supuesto ocurre lo mismo al contrario. A principios de los años dos mil el mundo de los cómics no andaba muy boyante, al menos en EEUU y Europa, y había que reinventarse. Eso sí, el Manga y Anime lo estaban reventando. Los más jóvenes y más concretamente las chicas, comenzaban a enloquecer con muchas series del manga japonés. Y que las chicas se acercaran a los cómics era algo asombroso para la gente que se dedicaba a este mundillo. Siempre había sido algo asociado a los tíos y esto despertó las expectativas. Y claro está, a esos nuevos y potenciales lectores que tanto gozaban con los cómics japoneses había que apuntar. Era una razón aún más de peso para experimentar, ya saben, eso de renovarse o morir. Y ahí entran en juego las series limitadas. Si apuestas a lo grande con una serie limitada de, pongamos un ejemplo, tres números, si la cosa fracasa, los daños son menores porque no se ha invertido tanto tiempo y dinero. Por eso las series limitadas son siempre un campo de pruebas. Si gusta bien, si no, pues a otra cosa. Y así surgió…

WOLVERINE: SNIKT!

¿Qué es eso de “Snikt!”? Estamos ante una obra de autor, tanto el guión como el dibujo corre a cuenta de Tsutomu Nihei, mítico dibujante de cómics de temática Cyberpunk. Nihei es el creador de Blame!, una distópica historia en la que los humanos se enfrentan a una suerte de aliens robotizados hostiles hacia los humanos. Su nombre es una onomatopeya, ya que se refiere al “bang!” de un disparo. Nihei quiso hacer algo parecido con este cómic y “snikt!” se refiere al sonido que hacen las garras de Logan al salírseles de sus brazos. Tsutomu Nihei envuelve al icónico personaje marveliano en el ambiente en el que mejor se mueve, el Cyberpunk, de ahí que nos topemos con un Lobezno tan particular, tan oscuro, en un escenario de pura ciencia ficción donde tendrá que usar sus afiladas garras de adamantium en un futuro apocalíptico. Como ocurre en Blame!, aquí Lobezno también tendrá que hacer frente a seres mutados que utilizan su organismo para adaptar cualquier forma, incluso proveerse de cualquier arma. Estos bichos no son más que un error científico. En este futuro lejano, la idea era crear un microorganismo que descompusiera de manera natural los materiales tóxicos del planeta. Los científicos querían crear una bacteria que descompusiera esas toxinas de una forma medioambiental segura y así salvar un ecosistema progresivamente deteriorado. Como ocurre en infinidad de cómics, aquí tampoco Nihei se olvida de la critica social. En pleno año 2019 ya vemos ríos y mares de plástico, veremos qué nos deparará el futuro (por este camino, nada bueno).

Cómo acaba Logan en esta distopía futurista es algo que tendrás que descubrir por tu cuenta haciéndote con este cómic que no pararé jamás de recomendar a todo aquel fiel seguidor de las viñetas y de Lobezno. Su historia es simple, no es nada del otro mundo, no es un cómic enriquecedor en cuando a diálogos o argumento, de hecho es que posee muy pocos diálogos, pero tiene todo lo que un cómic decente necesita. Este Lobezno resulta muy llamativo y no deja indiferente. Aunque en ocasiones, por su estética, recuerda al Eduardo Manostijeras de Tim Burton, este no tiene ni una pizca de soplapollas y se las apaña mucho mejor con sus cuchillas. Este lobezno ha venido, una vez más, a salvar el puto mundo. No dejes escapar este cómic, no será el mejor que leas en tu vida, pero te hará pasar un muy buen rato. Este tomo, que como ya os he dicho contiene los cinco números en los que se dividía originalmente esta historia, está a un precio de quince euros y merece la pena.


Las Crónicas de Wormwood. Un cómic lo suficientemente retorcido que no querrás dejar de leerlo

Ya hace tiempo que lo leí, pero me apetece darle su hueco en Anhelarium y más cuando palpita en mí esa vena tan friki que me invita además a escribir sobre cómics. En esta breve entrada intentaré hacerle justicia a este gran cómic que espero, llegue a tus manos y los disfrutes tanto como yo. La Crónicas de Wormwood narra la historia de un magnate de la televisión por cable, Danny Wormwood, un excéntrico multimillonario, todo un playboy, infiel hasta la médula, que tiene como mascota a un conejo que habla y que, por si fuera poco, es el anticristo. Bueno, no está nada mal para empezar, ¿no? La cosa no queda ahí, promete bastante, os lo aseguro. Las Crónicas de Wormwood es obra del gran Garth Ennis, creador de uno de los mejores cómics que he leído en toda mi vida, y que es obra de culto para todos los amantes de las viñetas, Predicador. Ya os hablé de este cómic hace unos cuantos años en Anhelarium. Si ya conoces al genio de Ennis y su Preacher, sabrás lo hilarante que es este tipo en sus cómics. Por lo tanto, otro motivo más para leer la igualmente divertida historia del Danny Wormwood. Éste no se lleva muy bien con su padre, ya sabéis de quién hablo, ¿no?. Sí, el demonio. Danny quiere ser un tipo normal, pasa de malos rollos, del Apocalipsis y esas cosas. Él sólo quiere serle fiel a su chica y demasiado tiene con intentarlo, porque le es muy difícil. Es todo un follarín. Y lo sabe. Vive de lujo, dirige una cadena de TV y tiene todo el dinero y las comodidades que podría desear. ¿Para qué ir andando con cosas del demonio? Pero no, su padre tiene otros planes, él va a lo suyo.

Ah, creo que se me ha olvidado comentároslo. ¿Os he dicho ya que el mejor amigo de Danny es Jesucristo? Ah, pues eso mismo. Jay es un hombre afroamericano, de largas rastas, la mar de colgao y sí, es el mismísimo Jesús. Lo que le pasó la misma mierda de siempre. Regresó a la tierra, ya sabéis, su Segunda Venida y eso, pero la policía de Los Ángeles, haciendo bien su trabajo, le endiñó una paliza que lo dejó sin memoria. Ahí anda el pobre Jesús. Desde luego, su vida siempre ha sido dolor y sacrifico, y al pobre ya empieza a estar harto del dolor. Por eso cuando su padre lo envía a la Tierra de nuevo para que muera por Todos Nosotros, como que él pasa de eso. Prefiere luchar por los derechos sociales y olvidarse de tanta mierda adventista. Vamos, que Jay ahora es todo un Pablo Iglesias. Pero tranquilos, aquí no hay Inigo Errejón ni quién se le parezca. Pero hay otro personaje del que, si no lo presentara en esta pequeña reseña, la misma no valdría una mierda. Me refiero ahora al representante de Jay en la Tierra. ¿Quién? Joder, pues el Papa, quién si no iba a representar al Yisus en la Tierra. Lo que pasa es que el Papa Jakob, como así se llama interpreta (o mejor dicho, interpretó) las palabras de Jesús a su manera. De hecho el lo trasmite tal que así:

“Que te jodan gilipollas. Después de aquel cabeza de chorlito y del cabrón alemán que vino después, tenéis suerte, maricones […] ¿No hace todo el mundo lo que le ordenamos? ¿No vivimos en este pedazo palacio? ¿Y no tenemos toda la priva, las drogas y el chocho que deseamos?”

Papa Jakob dixit.

cronicas-de-wormwood-03A este percal se suma Juana de Arco, la Puta de Babilonia y cómo no, nuestro querido Dios. Con este cóctel explosivo Garth Ennis vuelve a hacer lo mismo que con Predicador, engendra en estas Crónicas de Wormwood una historia retorcida, desbordada de originalidad, en la que con sus idas y venidas, hace que dicha historia despierte algunas carcajadas al lector. Disfrutarás de este cómic muchísimo, fíate de mí, porque aunque no seas un aficionado a leer cómics, es imposible que esta loca aventura te aburra.

¡Ah, por cierto! Os hablé antes de que Danny tiene un conejo que habla. Y si por si acaso creéis que es una adorable mascota,  el gatito de Shrek a su lado no es más que una nenaza. Por la razón que sea, a Danny le apeteció dotar a su mascota de inteligencia, o algo de inteligencia, pero sobre todo, le dotó con la capacidad de hablar. Quizás para que fuese su voz de la conciencia, esa que Danny a veces no tiene. Pero el experimento le salió un poco mal. Su diminuto compañero de piso, de orejas y paletas grandes, se dedica a grabar a Danny fornicando con su novia, o a meneársela delante de éste, y es el terror de todas las conejitas a las que persigue cual pervertido. El dibujo de Jacen Burrows es el mejor que podría tener esta obra, el mejor para dar forma a semejantes personajes. Sencillamente genial.

Lo dicho, un cómic muy divertido. Buen inicio de semana a todos 😉


Kingdom Come y el majestuoso Superman de Alex Ross

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El origen de uno de los mayores cómics de la historia

Cada viñeta de este cómic es un cuadro a venerar. Una verdadera muestra de arte en el mundo del cómic. Que no resulten exageradas mis palabras. Compruébalo tú mismo. Ningún fan de este arte puede perderse un cómic así, y menos si te apasionan los cómics de superhéroes. Pero no es sólo el dibujo lo que hace que esta obra sea un must have de cualquier coleccionista de cómics. Es también por su gran guion, por la historia tan elaborada que encierra sus viñetas.

Corrían los años 90, poco tiempo atrás Alan Moore había triunfado como las bellotas con sus peculiares héroes de Watchmen y en un primer momento él sería el encargado de poner argumento a esta obra. Pero por causas que al menos yo desconozco y de las cuales nada oficial he encontrado por la red, se rechazó esta primera idea y el guion pasó a manos de Mark Waid conocido guionista estadounidense de cómics de superhéroes. Muchos se preguntan si esta obra sería más notoria a día de hoy si finalmente Moore hubiera sido el encargado del guion. Puede ser. Pero yo no cambio nada de este cómic. Para mí es perfecto tal y como es. Desde la primera hasta la última página, sólo veo un cómic soberbio, de lo más atrayente y horrorosamente imprescindible

Como he dicho, corrían los años 90 y los cómics habían evolucionado hacia derroteros un tanto insulsos. Parecía que en los cómics de aquellos días lo único y verdaderamente importante era dibujar corpulentos superhéroes repartidores de hostias a diestro y a siniestro. Verdaderamente la trama la dejaban en un segundo plano. Una moda que no tardaría mucho en desaparecer. Así, en 1996 y bajo el sello de Elseworlds, la editorial DC Comics publicó la obra que hoy os presento en Anhelarium, Kingdom Come.

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Su argumento: la ausencia de valores

Su historia nos muestra a un Superman ya retirado, apartado de todo y de todos. Tras su marcha, se abrieron paso al mundo una nueva ola de héroes encabezados por Magog. Unos héroes que tienen una especial visión de la justicia, impartiéndola de la manera más violenta y amenazante. La sociedad no miró con malos ojos a estos nuevos justicieros, pero con el tiempo el miedo se apodero de todos. Nadie sabía lo que serían capaces de hacer y dónde estarían sus límites. Tal es la falta de escrúpulos de estos nuevos salvadores y tantas las víctimas inocentes que dejan a su paso, que hasta villanos de la talla de Lex Luthor, entre otros, lideran el Frente de Liberación de la Humanidad, para así, en esta ocasión, poder acabar con el predominio de los súper poderosos.

Los valores que encarnaban los superhéroes de días pasados han desaparecido. Es por ello que la Liga de la Justicia se ve forzada a regresar, Superman, Batman, Wonder Woman se ven obligados a salvar al mundo una vez más. La historia tiene notorias reminiscencias bíblicas ya que toda la trama se ve encuelta en una atmósfera apocalíptica. Es por eso que el libro de de las Revelaciones, último libro del Nuevo Testamento, hace de partitura en los acontecimientos de Kingdom Come.

Así, alejándose del estereotipo de los superhéroes que se veían en los cómics de la década de los 90, en 1996, el dibujante Alex Ross y el guionista Mark Waid presentaron este comic, cuyos superhéroes lucían de manera más realista y con un claro aire vintage. Nada que ver con los ciclados y corpulentos personajes que tanto bregaban en las viñetas por aquél entonces. Pero no por ello encontrarás unos superhéroes vulnerables o menos poderosos, nada más lejos. Precisamente Superman con el tiempo, al estar sometido durante años y de manera ininterrumpida a la exposición del sol, se ha vuelto más poderoso, tanto que llega a ser inmune a la kryptonita.

Un cómic convertido en obra de culto al instante y que no puedes dejar pasar.

La historia trata de manera bastante profunda la existencia de los superhéroes. Personajes como Batman o el mismísimo Superman recibirán una cura de humildad, pues éstos nunca han estado exentos de errores. Impartir justicia no se consigue sólo con lucir un traje y una máscara. Nadie dijo que fuera fácil y mucho menos que no trajera graves consecuencias.

El Superman de Alex Ross

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Alex Ross tiene una peculiar forma de trabajar. Este artista se inspira en amigos y familiares para crear sus dibujos. Para la ocasión, contó con su viejo amigo, Frank Kasy, tomándolo como modelo para inspirarse en su sensacional e imponente Superman. Lo que más destaco de este cómic es su dibujo. Es para mí una de las mayores expresiones artísticas dentro del género del cómic. Son muchos los dibujantes de cómic que realizan un trabajo espectacular en sus viñetas, como Jim Lee, Frank Miller o Neal Adams. Pero considero que Alex Ross da un paso más. Con sus dibujos, Ross eleva a una potencia este admirable arte de dibujar.

Como habrás podido comprobar con tan sólo haber echado un vistazo, esta versión de Superman refleja una imagen del Hombre de acero que se escapa de la primera que te llega a la mente al pensar en el kryptoniano. En esta obra el señor Ross nos presenta a un Superman bien entrado en años, curtido en mil batallas y afligido por la traumática muerte de Lois Lane. Además, la indulgencia y afabilidad han desaparecido de su fuero interno. En Kingdom Come vemos a un Superman más apático, un tanto desidioso, inexorable e intransigente por momentos. Un Superman que, ahora que podemos disfrutar de su última versión en las películas de Zack Snyder, me resulta mucho más imponente y monumental, uno que inpira mucho más respeto y esto es precisamente por la veteranía que los lápices de Ross han sabido reflejar.

Una obra grandiosa para un superhéroe legendario.

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