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Fear the Walking Dead – Cuando la hermana pequeña tiene más talento

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Esta serie, spin-off de la que es su hermana mayor, The Walking Dead, lleva la marca de Robert Kirkman y eso era algo que me atraía enormemente hacia ella. Para quienes a estas alturas aún lo desconozca, Robert Kirkman es el guionista de cómics que parió el fenómeno The Walking Dead. Hace ya bastantes años que le sigo, hace mucho que compré esos cómics en blanco y negro sobre muertos vivientes cuando aún quedaban unos años para que la historia diera el salto a la pequeña pantalla.  Saber que Robert Kirkman estaba al cargo de este proyecto me ilusionaba. Porque a pesar de que la serie The Walking Dead ha remontado el vuelo y su quinta y sexta temporada son una maravilla –hace muy poco se estrenó la séptima y no pinta nada mal–  las anteriores temporadas me dejaron bastante decepcionado y la serie parecía haber perdido el rumbo. Desde luego, ya se anunció en su debido momento que la serie se separaría de la línea argumental de los cómics y seguiría su propia trayectoria. Esa noticia, a los que hemos seguido el cómic, no nos alentó demasiado y, efectivamente, la serie cambió bastante y no para bien. ¿Por qué? Porque era insulsa, cayó en la desidia. No aportaba nada y sus personajes caían en la mediocridad. El dramatismo, ese que dejó grabado Kirkman en las viñetas, se difuminaba para dar paso a un show de zombis. Porque, y lamento decirlo, es una pena que The Walking Dead haya desperdiciado la cantidad de material que poseen los cómics. Hasta me sorprende que la serie mantuviera la audiencia hasta la llegada de la quinta temporada donde todo, por suerte, cambió.

Fear the Walking Dead deja a un lado es ansia Hollywoodiense de querer sorprender con escenas grandilocuentes repletas de efectos especiales y mucho maquillaje para retomar, desde una perspectiva más humilde, ese halo de emoción y tragedia que emanan los cómics. La hermana pequeña de TWD se vuelca en el drama y para ello se centra en una familia desestructurada que será la protagonista de esta otra visión del apocalipsis. La importancia ahora no recae en los zombis, estos quedan relegados a un segundo plano. El foco de atención está puesto en los personajes y la tragedia, conjunta y particular, por la que atraviesan. Como si de un estudio de psicología se tratase, desde el primer capítulo vemos la transformación de los personajes. La serie, ahora enfocada en un ambiente más urbano, nos sitúa en Los Ángeles, California, y nos muestra a una familia numerosa pero desestructurada que tendrá que hacer frente a la infección que poco a poco se va extendiendo para poder permanecer juntos y sobrevivir. Al principio todo está como siempre, pero se van sumando los casos aislados que alertan a la población y todo se va torciendo. Si no quieren saber cómo saben sus vecinos y familiares, tendrán que poner todo de su parte, necesitan que la familia ahora sea otra, porque el mundo es otro.

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La serie cuenta con una primera temporada de seis episodios y una segunda temporada de quince. El canal AMC confirmó recientemente la renovación de la serie para una tercera temporada que contará para la ocasión con dieciséis episodios y que verá la luz el próximo año. En la primera temporada ya podemos comprobar cómo Fear the Walking Dead tiene ese algo que durante tanto tiempo le faltaba a su hermana mayor. Si bien es cierto que se centra en la supervivencia, sin esclarecer el verdadero origen de la epidemia zombi y quién anda tras ella, el guión ya resulta más definido y la dirección más acertada. La serie, muy acertadamente, cuenta el comienzo de un apocalipsis zombi. En un primer momento, los afectados son mendigos, drogadictos, personas más propensas a coger enfermedades. La policía carga contra ellos y los que lo presencian se echan encima, denunciando lo que aparentemente es otro caso de abuso policial. Paulatinamente, esa extraña rabia se propaga, la gente se da cuenta de ello, algo les está pasando a las personas que las convierten en caníbales. Mucha gente se va dando cuenta y hacen acopio de provisiones y se refugian. Y como ocurría en las películas de George A. Romero, los medios de comunicación alertan de lo sucedido en las calles pero en ningún momento dan una explicación. Fear the Walking Dead es el inicio del declive, y refleja el enorme impacto que surte en las personas. La vida normal, como antes se concebía, está llegando a su fin.

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En esos seis capítulos empatizamos con un grupo de personas, todas muy diferentes, atrapadas en mitad de un caos que no tiene explicación y que apenas acaba de comenzar. Uno de sus protagonistas, Nick Clark, es joven adicto a la heroína que será el primero en esta historia en vivir de cerca la infección. Pero estaba demasiado colocado para saber si lo que vieron sus ojos era cierto o producto de una locura. Su madre, Madison, interpretada por la atractivísima Kim Dickens, se verá en la imperiosa necesidad de buscar a su hijo, ayudarle a desengancharse y recomponer a su familia. En la primera temporada vivimos un drama familiar y, a medida que avanza, la serie muestra con desgarro la fatalidad de esta familia en cada uno de los eventos que se suceden. Ya en la segunda temporada, todo se intensifica, pues la sociedad ahora es cuando realmente entra en colapso. Los zombis son cada vez más numerosos y toman comprensiblemente más protagonismo, pero sigue siendo la baza este núcleo familiar que cada vez y, para sorpresa del espectador, es más y más fuerte. Esta serie, en contraposición a The Walking Dead, donde vemos cómo es cierto eso de que el hombre es un lobo para el hombre, es más humana.

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Un auténtico survival horror, esta vez más realista, cercano, que muestra un mayor talento y que tiene por delante mundología a explotar. Una serie muy recomendada, llena de suspense, donde los personajes calan de verdad y por cada episodio se van definiendo aún más por sus vivencias. Esperé a que ambas temporadas estuvieran cerradas para poder disfrutar de la serie como a mí me gusta, viendo los capítulos de seguido. Antes de hacerlo, ya había leído u oído opiniones diversas sobre ella, la mayoría bastante negativas, y el comentario que más se repetía era que nada tenía que ver con su predecesora. Y tenían todos mucha razón, nada tiene que ver. Fear the Walking Dead no es peor ni mejor. Es, al menos hasta la fecha, muy diferente. Está hecha para un público distinto, ese que simplemente quiere ver a personas sobrevivir sin mayor espectáculo.

Por último, mencionar que, entre la emisión de estas dos temporadas, el canal AMC colgó en su página web una interesante historia en dieciséis mini episodios (cuya duración total es de 16 min) que muestran a unos pasajeros de un avión que se ven sorprendidos por la epidemia. Bajo el título de Fear the Walking Dead: Flight 462, podéis ver esta breve webserie en este enlace. Lo ahí acontecido es un spin-off de este spin-off y supuestamente, ambas historias se cruzarán en algún momento. Desde luego, los que somos unos frikazos de la temática zombi, llevamos mucho tiempo de enhorabuena, porque no paran de salir series, películas y cómics de zombis y yo desde luego, nunca me canso. Por cierto, hacía tiempo que en Anhelarium no escribía sobre muertos vivientes ¿eh? Ya era hora.



Guerra Mundial Z

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Parece ser que poco queda ya de esos cadavéricos y putrefactos muertos, con la ropa hecha jirones y cubiertos de tierra por haberse levantado de sus tumbas. Esos cementerios repletos de tumbas rotas, astilladas, y toda una horda de muertos que caminan, sedientos por devorar sesos frescos, sesos humanos. También, por lo visto, parece que ya nadie recuerda esos zombis haitianos, esos cadáveres negros que se levantan de sus tumbas y caminan a las órdenes de un hechicero vudú. Esos zombis, ya no se llevan. Desde el grandísimo éxito en taquilla de 28 Días Después, ahora los muertos vivientes son infectados y todos son víctimas de un amenazante y devastador virus al que parece imposible combatir.

Y con esto no quiero parecer el típico friki que se cabrea. No, para mí esto no es motivo de enfado. De hecho, tampoco soy de los que ponen la puntilla esa de: esos no son zombis, son infectados, a todo aquél que los llame así. Esa frasecita ya cansa, y desde 2002, año de estreno de la película de Danny Boyle, muchos sectarios de la fandom no han parado de repetirla una y otra vez a toda aquella persona que hiciera mención a la película y se refiriera a ella con la palabra prohibida: zombi. Parece que quedabas de guay y de entendido del tema si matizabas sobre tal asunto. Bueno, pues como incondicional de la cultura zombi –si se le puede llamar así- me da absolutamente igual que sean muertos vivientes o infectados, que se muevan a paso de anciana o corran como Carl Lewis, de hecho, los prefiero así, prefiero ver a zombis –sí, yo los voy a seguir llamando así- con los ojos inyectados en sangre y corriendo como cabrones detrás de la gente deseando hincar el diente. Inspiran más miedo, y hacen que el fenómeno Z, gane mucha más fuerza.

La película está basada en la exitosa novela de Max Brooks y que lleva el mismo título, Guerra Mundial Z. Un relato extenso de cómo se combatió la guerra zombi a lo largo y ancho del planeta. Ahora, Marc Forster se ha encargado de llevar esta historia de ficción a la gran pantalla y para ello ha contado con un presupuesto de 200 millones de dólares y con Brad Pitt como protagonista. Como era de esperar, se nos presenta una sociedad sumida en el caos, de nuevo un clima apocalíptico en el que los humanos tienen que intentar casi en vano de escapar de un virus que se propaga como la pólvora y que convierte a las personas en auténticos caníbales sin alma. Los protagonistas principales, esos muertos que caminan, harán recordar a los espectadores a esos monstruos de la película Soy Leyenda de Francis Lawrence, protagonizada por Will Smith. Y es que sí, los zombis de hoy día tienen más de monstruos que de aquellos zombis añejos. Pero así son las cosas, que cambian, evolucionan, como el traje de Superman.

Estos muertos vivientes son mucho más terroríficos, y como dijera antes, le otorgan más fuerza a este tipo de historias y provocan el efecto deseado: sentir miedo. Y así es, la película tiene  momentos bastante angustiantes y te llevas algún que otro susto. Aunque no tantos como con las películas de 28 días/semanas después. Esta nueva película Z despierta emoción en el espectador y cumple con las expectativas. Los que critican duramente esta cinta no sé qué esperan ver. Me gustaría preguntarles qué tipo de peli de zombis pretenden ver, cuál sería su película ideal. Nunca llueve a gusto de todos y pedantes habrá de sobra. Pero esta película está siendo el éxito del verano, es el tercer estreno más importante del año y la película más taquillera de estos últimos meses a nivel internacional.

Algo que me sorprendió desde el primer momento en el que tuve información sobre esta película, fue la participación de Brad Pitt como protagonista. Nunca me lo he imaginado protagonizando este tipo de películas y reconozco que me mostré un tanto reticente al respecto. Bien, pues no puedo estar más satisfecho con el trabajo del guaperas, porque lo ha bordado. Ha encarnado un papel al que le ha dado el sentimiento y la emoción que requería, ha escenificado cada escena de manera notable. Vemos en esta película a un Brad Pitt mucho más maduro y no me refiero sólo físicamente, por supuesto. Su papel es empático, es el papel de Gerry Lane, un ex miembro de la ONU, experto en tareas estratégicas en zonas de conflicto bélico. La situación es insostenible y su antiguo jefe se pone en contacto con él para que lidere la misión y consiga restablecer el orden a cambio de mantener a su familia a salvo en un portaaviones del ejército norteamericano.

Forsters mantiene la tensión en todo momento, no da tregua al espectador ya que éste estará sometido constantemente en una  atmósfera de nerviosismo e incertidumbre.  Una película que, incluso en los momentos de mayor silencio, te acelera el ritmo cardíaco. Porque al menor ruido, atraes a una legión de zombis que sin pausa, irán a por ti para no dejar nada de vida a su paso. Un buena película de acción y terror muy recomendada para los que les gusta disfrutar siempre de este tipo de películas.


Y pese a todo… de Juan de Dios Garduño

Haciendo un breve guiño a su autor favorito, Stephen King, Juan de Dios Garduño nos sitúa en la ciudad de Bangor, Maine, y nos muestra un mundo post apocalíptico donde tan sólo existen tres supervivientes: Peter, su hija y Patrick, su odiado vecino. La Tercera Guerra Mundial estalló, y con ella nació una nueva forma de hacer la guerra, los muertos se cuentan por millones y es que en esta última batalla se han utilizado bombas para acabar con el enemigo recodificando el ADN humano. Garduño nos sumerge en una atmósfera fría, oscura y extremadamente solitaria. Hasta que aparecen ellos y todo se convierte en un frío infierno. No saben que son exactamente, pero están ahí y quieren acabar con la poca vida que apenas queda. En un clima de continua tensión, los dos hombres que tanto se odian y que antaño fueron buenos amigos, tendrán que aunar sus fuerzas para combatir a esos extraños y tenebrosos enemigos que cada noche, cuando todo está silencioso, se posan con sus inertes ojos frente a la vivienda de ambos con la única intención de arrebatarles lo único que les queda, la vida.

Me ha parecido realmente un gran libro. Al contener pocos personajes, éstos son tratados con grandeza, analizados y profundizando en lo más hondo de cada uno de ellos. Puedes confraternizar con quien más te enternezca, o al que mejor entiendas. Porque entre los dos principales personajes, Peter y Patrick, no hay una relación entre el bueno y el malo, puedes terminar de leer esta novela sintiendo una gran admiración por los dos. Además de esto, lo que más destaco es el cuidado y el gran detallismo a la hora de narrar los momentos de soledad o terror que viven los personajes de este libro, Garduño, con maestría, te introduce de lleno en la obra, y aunque esto suene a tópico, creedme no lo es, eso no lo consiguen verdaderamente todos los escritores. Te sentirás dentro de la historia.

Juan de Dios Garduño representa lo que es un sueño para muchos de nosotros. Este joven sevillano, nacido en la gloriosa década de los 80, apasionado de las buenas novelas y películas de ciencia ficción y terror, ha conseguido poder dedicarse de lleno a lo que más le gusta, la escritura. Ha recibido numerosos y merecidos premios por sus relatos y obras y recientemente ha visto publicada la que seguramente es sin duda su obra más importante, Y pese a todo… la obra que le alza como ya reconocido escritor y le abre paso entre tantos autores. Por si fuera poco, al joven sevillano le sonríe aún más la suerte, y es que por si fuera poco, la productora de la afamada película Celda 211, Emma Lustres, ha decidido llevar su libro a la gran pantalla. Así, los que hemos tenido la oportunidad de disfrutar de este buen libro, podremos también tener la oportunidad de verla en el cine. Desde Anhelarium, me gustaría darle mi más sincera enhorabuena a este joven escritor, porque como he dicho en un principio, él representa el sueño de muchos, los que amamos la escritura, de todos aquellos que soñamos con poder ver publicada alguna vez nuestra ansiada novela. ¡Mucha suerte Juan de Dios!