DÉJAME ENTRAR – La mejor película de temática vampírica.

Titulo original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)
Desde Suecia nos llega la mejor película de vampiros en estos últimos años (por no decir la mejor). Ni Crepúsculo, ni Luna Nueva, ni el pálido de Edward Cullen y su estrambótica familia son capaces de igualar esta película, que verdaderamente, sí contenta a todos los amantes del género vampírico ya que el film trata realmente a los vampiros tal y cómo son, sombríos, voraces, dañinos, perversos, aunque eso sí, capaces de amar, amar de verdad. Y es que de eso trata Déjame Entrar, de amor, una autentica demostración de amor. Ese amor que nos obliga a sufrir, a soportar pena y tormento, pero todo por amor.
En este film podemos distinguir dos amores muy distintos. Ya no sólo el amor que sienten los protagonistas, un amor envuelto en un halo de misterio y miedo que los hace más atrayentes entre sí, sino también se respira un claro amor fraternal. ¿Crees que todo padre está dispuesto a hacer lo mismo por su hija? Vivir para amar y matar para vivir.
El principal protagonista de esta historia, ambientada en los primeros años de los ochenta, es Oskar, un chico de doce años que vive maltratado por unos malvados matones de su misma edad. Un día como otro cualquiera, conoce a Eli, su vecina, la cual nunca había visto y que tras su llegada, comienza una serie de misteriosas muertes.
Oskar descubre que ésta es un vampiro y pese al miedo, se siente seguro a su lado y no permitirá que nada ni nadie rompa tan bonita amistad.
¿Y si te pidieran que contaras la historia de tu primer amor? ¿Cómo lo harías? Contar cómo lo viviste, las primeras miradas, el primer beso, la primera caricia. Si me pidieras que yo lo contara, me costaría hacerlo ya que no he vuelto a sentir nada igual, no he vuelto a percibir ese amor del que intento hablar en este articulo. Y es que, es un amor indescriptible.
Oskar, tan sólo tiene doce años y Eli…a saber. Eli es una sanguinaria asesina mientras que Oskar colecciona los recortes de prensa de sus asesinatos.

¿Cómo una película tan cruda puede resultar tan maravillosa? Digo esto porque aquellas y aquellos que embelesados estáis por la pastelosa historia de la ya por todos conocida estrategia de marketing, perdón, por la saga Crepúsculo, os llevareis una sorpresa cuando alguna que otra escena de tipo gore se cuele por vuestras retinas.
Y es que, dónde hay vampiros, hay sangre y maldad, no chicos guapos con abdominales que enamoran a las adolescentes adictas a Disney Channel. Y es que, como leí ennosedónde Déjame Entrar deja a Crepúsculo, a la altura de un Eclipse. Buena frase, ¿verdad?
Esto es un punto al que quiero llegar dejando ya la patética comparación entre la obra sueca y el producto comercial que es la saga crepúsculo. Tomas Alfredson, director del film, respeta a los vampiros y se los toma muy en serio como ya lo hiciera F.W. Murnau en Nosferatu. Y esto, para los amantes del género vampírico es algo que se agradece. Eli, el único vampiro (en este caso vampiresa) que aparece en la película, brilla por su gran carisma y sobre todo, por la increíble calidad de la pequeña actriz que es la que le da la vida al personaje.
Viendo este film percibirás una sensación de agobio y te sumergirás en una gélida atmosfera. No esperes encontrar tiernas escenas de amor, porque no las hay.
El señor Alfredson y su obra Déjame entrar es un rotundo golpe al cine yankee. Pero cómo era de esperar, ya que a los norteamericanos no se les pasa ni una, Hollywood ya se ha hecho con los derechos y en breve estrenará su remake (palabra preferida de los productores americanos).
Para que os hagáis una idea de cuánto me impactó, que tras visionarla, y siendo ya de madrugada, me senté frente al ordenador, y como un poseso, se la recomendé a todos mis contactos mediante mensajes instantáneos vía Messenger los cuales con el paso del tiempo, me fueron agradeciendo la recomendación ya que la película les resultó ser muy buena. Hoy por hoy, es una de las primeras películas que nombro cuando alguien me pide que le recomiende ver alguna.
Una película que no puedes dejar pasar.

































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