Entradas etiquetadas como “Amy Adams

La llegada (The Arrival) [2016] Ciencia ficción en su más bella expresión

arrivalposter

Ciencia ficción y realismo son términos antagónicos, incompatibles, o al menos es lo que puede uno llegar a pensar. Pero estamos ante una portentosa película de ciencia ficción muy realista, tanto que, si llegaran los extraterrestres algún día, estoy plenamente convencido de que la situación pintaría muy parecida a la que se ve en este inquietante film. Me apetece muchísimo dedicarle a esta cinta una entrada de blog y centrarme en sus encantos, porque es de esas películas que calan por todo lo que trasmiten y que merecen ser vistas más de una ocasión por todo lo que de ella uno puede llegar a desgajar. Desde Anhelarium recomiendo con afán el visionado de esta película, porque siguiendo el rastro de Interstellar, Denis Villeneuve, nos invita a una profunda reflexión como ya lo hiciera Christopher Nolan, obsequiándonos con otra conmovedora historia que deja con ella grabada a fuego la mejor ciencia ficción en su más bella expresión.

A Villeneuve, que logró meternos a todos en el bolsillo con su impecable película Prisioneros (2013), le acompaña el guionista Eric Heisserer donde juntos tejen un film hipnótico, muy alejado de esas arquetípicas películas de invasiones extraterrestres que llevan a una posterior y apocalíptica guerra contra los humanos, para adentrarnos en un relato dramático, innovador, profundo, y sin parecer pedante, no apto para todas las mentes. The Arrival es de esas películas que te hacen usar el cerebro cuando entras a la sala de cine. Así que, si lo tienes, no te olvides de llevarlo.

Doce imponentes naves han llegado a nuestro planeta. Inmóviles, parecen desmesurados monumentos que se sostienen en el aire, casi impasibles. Su sola presencia altera a toda la humanidad e inquieta al mayor de los optimistas. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Vienen en son de paz? Nada se sabe de ellos ni de sus intenciones. Cada nave ha descendido en un país distinto, y de la manera más imprevisible, todas las naciones tendrán que trabajar juntas para intentar averiguar qué es lo que intentan decir estos inesperados invitados. Para ello, cada país pone a disposición sus fuerzas armadas, sus mejores científicos e ingenieros y también, expertos en lenguaje. Y ahí entra en escena la bellísima Amy Adams, presentándonos un papel digno de Oscar. Pero en ella me detendré más adelante, porque su trabajo, creedme, bien lo merece.

Técnicamente admirable

La manera en la que está hecha esta película es todo un prodigio. Empezaré diciendo que The Arrival contiene escenas que son pura poesía, cada metraje está cuidado al detalle. La película plasma con elegancia todo aquello que intenta transmitir. A un cuidado guion que acontece sin dilemas, hay que destacar la meticulosidad de su banda sonora, llevada a cabo por el islandés Johan Jóhannsson, que riega cada escena dotándola de una gran carga sensorial. Visualmente, la fotografía de Bradford Young es impactante, captando y, al mismo tiempo, transmitiendo al espectador, cada una de las emociones por las que pasan sus protagonistas, que no son pocas. Incredulidad, asombro, desconcierto, angustia. La música, la fotografía, el conmovedor guion y el radiante papel de su protagonista, ocasionan que la cinta se vea envuelta en una atmósfera de misterio, tensión y conmoción.

Esta historia está basada en el relato titulado Story of Your Life de Ted Chiang. De él se sirve el director canadiense para mostrarnos algo nunca visto en las películas de extraterrestres, el lado más humano. Desde el primer minuto, la película nos refleja un drama familiar para adentrarnos, sin alterar el ritmo y con precisión de cirujano, en un clima de opresión y miedo por la llegada de unos alienígenas que ni tan si quiera se han dejado ver. La cadencia de las imágenes en cada plano es cada vez más y más sugerente. Los planos que muestran a los humanos acercándose a la nave, mostrando el pavor y el desconcierto de sus protagonistas. En esos momentos el espectador no cabe en su asiento, porque a un ritmo pausado, que no lento, la curiosidad por saber quiénes son esos visitantes va in crescendo. Ni qué decir cuando se adentran en el interior de la nave. La construcción de esos planos junto a lo mucho que transmiten los rostros y expresiones de los protagonistas, es magistral.

maxresdefault

Filantropía en la tercera fase

Es la película más interesante de estos últimos años. The Arrival es un clásico instantáneo de la Ciencia ficción que bebe de otras obras maestras como Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg, Contact, o la ya mencionada, Interstellar. Pero esta da un paso más, convirtiéndola ya en otra obra maestra. Y no sólo por haberle dado más importancia a la ciencia que a la violencia y por encumbrar la sencillez de sus escenas a la grandilocuencia que nos tiene acostumbrado el cine de este género. La película rebosa ciencia por sus cuatro costados, como las antes citadas, pero esta película muestra mucho más arte. Si bien es cierto que la película de Spielberg ya jugaba con esa peculiar manera de comunicarse con los amigos del espacio, esta película habla del arte del lenguaje. Y es gracias al lenguaje donde vemos el factor más humano en esta obra. De una forma muy elaborada, nos enseña cómo utilizar el lenguaje por muy desconocido que éste sea. El lenguaje y la manera de interpretarlo, es la clave. Y aquí es donde el lenguaje tira de la manta del tiempo, concepto harto complicado para los estudiosos de la ciencia y la filosofía. El tratamiento que se le da al lenguaje resulta sublime, de lo más inteligente y sensato a la hora de querer interconectar dos especies radicalmente distintas. El lenguaje nos hará llegar entender el tiempo como dimensión física, pero esto lo dejo para más abajo, cuando llegue a los spoilers.

Así, La llegada es una película totalmente filantrópica. Es fiel reflejo y estudio al mismo tiempo del dolor por la pérdida de un ser querido, por todas esas emociones tan humanas que nos corren por las venas y por la manera en la que alcanzamos el conocimiento. La razón es nuestra mayor arma. Esta cinta teoriza sobre todo lo que somos y podemos llegar a ser.

Amy Adams, brillante

Es imposible hablar de La llegada y no destacar el papel de esta hermosa actriz. Su papel es extraordinario, y para los que ya conocemos bien su filmografía, no es que nos sorprenda que haga una buena interpretación, para nada, pues el hecho de que ella aparezca en una película ya es motivo suficiente para prestarle la debida atención. Pero es la manera en la que ha llevado su interpretación, la sutileza y delicadeza que ha mostrado a lo largo de toda la cinta, la que me lleva a hablar detenidamente de ella. Bajo la piel de la Dra. Louise Banks, experta en lingüística, nos descubre a una mujer rota de dolor por la pérdida de su hija, volcada en un trabajo que le apasiona, que es traducir textos y estudiar cada idioma y las diferentes formas de comunicación, a la que se la encargado una insólita misión, tendrá que establecer contacto con los visitantes que están en el interior de una de las doce naves y comprobar qué quieren. A medida que avanza en esa misión que se le ha encomendado, la doctora Banks experimentará ciertas fases con las que acabará descubriendo el verdadero propósito de los extraterrestres, haciéndola pasar por un profundo proceso de transformación.

Cada una de las escenas de Amy Adams con su hija es una oda al amor de una madre. Cada mirada, cada gesto, dicen más que mil palabras. Pero las escenas en las que se vuelca en su labor de escudriñar la manera de comunicarse con los allegados es increíble. No sólo tiene que lograr contactar con los extraterrestres, sino que, por si esto fuera poco, también mediar entre éstos y los tercos militares que parecen más preocupados por saber de qué manera podrían resultar vencedores en una posible contienda. Ver a Louise volcada en su trabajo, dotándolo de una gran carga filosófica más que técnica y viendo en su labor la esencia que desborda esta historia, me hacen sentir total devoción por su personaje. Extraordinaria Amy Adams. Me asombraba, mientras veía la película, la capacidad de la actriz a la hora de expresar sin articular palabra. Desde la humildad y la sencillez, Amy Adams borda de forma insuperable el papel que se le encomendaba para esta cinta. Celebro mucho su actuación porque lo merece, me dejó fascinado. Desde el comienzo de la película, la actriz pasa por una paleta enorme de emociones en situaciones diversas y radicalmente distintas la una de la otra. Y en cada una, una interpretación impecable.

mv5boge3ngu4nmytnzc3yy00zti4ltk3ztmtmwizztrhyja0zjvjxkeyxkfqcgdeqxvynty2nzy5nja-_v1_sy1000_cr0015001000_al_

ALERTA SPOILERS

En el curso del tiempo

La doctora explicaba a su hija por qué su nombre, Hannah, es un palíndromo. He aquí la salsa especial de esta película. Un palíndromo es una palabra que puede leerse de igual manera ya sea empezando por la izquierda que por la derecha. Empezando por el inicio o por el final. Nuevamente se nos plantea el eterno dilema del tiempo. En La llegada, el nombre de la hija de nuestra protagonista nos sirve para entender que el tiempo podemos conocerlo desde su inicio o su final. Los flashbacks que se nos presentan en la película a modo de escenas pasadas son el presente, al igual que los flash forwards.

Para nosotros, los humanos, llega a ser hasta inimaginable entender el tiempo como algo físico que puede entenderse o recorrerse como si de un camino se tratara. Y es lo que vienen a enseñarnos los alienígenas de esta película. Que, por cierto, me parece sensacional que a los extraterrestres se les haya dado esa forma de heptápodos en esta película, porque así refleja la inmensa diversidad o heterogeneidad en la vida que aguarda las galaxias. Estos heptápodos pueden percibir el tiempo de una manera totalmente distinta y avanzada que nosotros. Nosotros sólo percibimos el presente, nunca el pasado ni el futuro. Algo parecido a lo que ocurre con las dimensiones. Para nosotros solamente existen tres dimensiones (ancho, profundidad y altura), y hasta el mismo CERN ha confirmado la existencia de hasta diez dimensiones. ¿Acaso, en un universo que se nos presenta infinito, no puede haber más dimensiones? Debe de haber decenas de dimensiones, quizás hasta cientos o miles. Pero, como pasa con la percepción del tiempo, se nos escapa de nuestro entendimiento. Los alienígenas de siete patas pueden leer el tiempo como tú estás leyendo estas frases. Pueden saber perfectamente lo que pasó hace miles de años en el pasado o lo que pasará dentro de miles de años en el futuro. Y es ese el motivo de su llegada. Dentro de tres mil años, estos alienígenas necesitarán la ayuda de los humanos y el planeta Tierra.

Y es a través de un lenguaje extremadamente complejo donde, en un primer mensaje, los humanos erran en la traducción entendiendo la palabra «arma», y esa es la razón por la que las naciones movilizan todo su arsenal bélico y se ponen en pie de guerra. Pero es fruto de la mala traducción, pues en realidad el mensaje descifrado no quiere decirnos eso, lo que realmente quieren decirnos es que tienen un obsequio para darnos, la palabra correctamente traducida es «regalo» un regalo, y es regalo es poder conocer el tiempo. La doctora Louise Banks será la primera en entender el lenguaje de estos allegados y por lo tanto, adquiere la capacidad de percibir el tiempo como ellos y así es como ve pasar toda su vida, de principio a fin, como una película. Todas esas imágenes que nos muestra la cinta como si fuera el pasado de la doctora, son su futuro. Ella, una vez que los alienígenas abandonan la Tierra, ve su futuro, ve como su hija fallecerá siendo aún una niña, ve quién será su marido y por qué la abandonará, y se ve a sí misma explicando a la humanidad la manera de entender el lenguaje de los visitantes, quienes, dentro de tres mil años, vendrán a pedirnos ayuda. La película nos muestra a Louise viviendo con intensidad cada instante de los que pasa al lado de su hija y su marido, sabiendo que los perderá. Nos da una lección, una más, de cómo vivimos nuestras vidas, de lo importante que es sacar el jugo a cada momento vivido, a saber vivir la magia del momento presente.

La película es una verdadera maravilla. No te la puedes perder. ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

 


Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia. La mejor película de superhéroes hasta la fecha

Este articulo no va a comenzar como en un principio, no va a ser la reseña que debió ser. No, porque me veo obligado a hacer una defensa además de una reseña de esta película. Y como futuro jurista, estoy encantado de llevar a cabo dicha defensa, porque considero que bien la merece, porque no es justo la cantidad de criticas negativas que está recibiendo. Detallo que, la película, en menos de una semana consiguió recaudar 424 millones de dólares en todo el mundo, de los cuales más de 170 millones vendrían de la taquilla en USA. Desde luego, el acoso y derribo por parte de la critica “especializada” hacia esta película nada concuerda con lo que reflejan las taquillas de medio mundo, unas criticas a mi modo de ver muy desproporcionadas y sobre todo sospechosas. Bien es cierto que a lo largo de los años, los cinéfilos, hemos visto cómo películas bastante mediocres, o malas directamente, han sido todo un éxito en taquilla. La taquilla jamás debe ser usada como barémo para saber si una película es buena o no, pero visto lo visto, la crítica profesional, o la que proviene de aquellos que se las dan de profesionales, desde luego que tampoco. Y es que, curiosamente, son los seguidores de este tipo de género cinematográfico, y sobre todo, los más acérrimos al mundo de los cómics, los que se muestran complacientes tras haber visto Batman v. Superman: Dawn of Justice. Fui el día de su estreno a verla con mis amigos de Madrid, pasé un día estupendo con todos ellos pero no quise escribir nada sobre ella hasta no haberla visto mínimo una vez más. Pues bien, ya he visto la película tres veces y me veo en condiciones para poder escribir sobre la película. Además de haberla visto varias veces, he querido dejarla reposar, dejar pasar unos días para poder ser lo más objetivo posible.

(más…)


El Hombre de Acero, de Zack Snyder y Christopher Nolan [2013]

Creo que ya he reposado la película lo suficiente como para poder hablar de ella con una mayor soltura, por decirlo de alguna manera. No quería escribir esta crítica aún con la emoción en el cuerpo tras haberla visionado. Sé que nunca seré del todo objetivo con Superman, siempre me dejaré llevar por los sentimientos que siento hacia este personaje de ficción y su historia, así que da lo mismo que tarde tres días o un año en escribir sobre este película, pero aun así, quería reposar las ideas, quería verla una segunda y una tercera vez, con más tranquilidad, para así dejar un poco de lado el factor sorpresa y poder valorar en su justa medida la que ha sido la película más esperada del año.

Desde antes que comenzara la película sabía que la tendría que ver dos o tres veces más antes de escribir algo sobre ella, incluso para poder dar una breve opinión consistente. Pero todo hay que decirlo, desde el primer minuto hasta el último, estuve expectante, emocionado. Horas antes de entrar a ver la película en la sesión de las diez y media, en los cines del Diversia, en La Moraleja (Madrid) el pasado viernes 21 de junio, día de su estreno en España, ya estaba demasiado inquieto, ilusionado. Ahí me di cuenta de que sigo siendo un niño a pesar de mis 27 años. Estaba como un niño a punto de abrir sus regalos de Navidad. Después, tras verla, seguía con esa cara de felicidad, seguía siendo ese niño que ahora estrenaba juguetes nuevos. Fue una noche especial, y no sólo por la nueva y espectacular película de Superman que habíamos visto, sino porque además la compañía era insuperable. No hay nada mejor que compartir los pequeños y buenos momentos, los más especiales, con la gente a la que más quieres. Ahí estábamos, todos juntos, con nuestras camisetas azules con el logotipo de Superman que semanas antes había comprado ilusionado para la ocasión. Aquella noche, tan esperada por mí durante tanto tiempo, fue lo que deseaba y esperaba, una noche muy especial e imborrable en mi recuerdo.

¿Cómo entrar a valorar esta película? ¿Es posible hacerlo sin tener en cuenta lo que lleva detrás? ¿Me llamarán carcamán por seguir teniendo presente al Superman que allá en 1978 enamoró a todo el mundo? ¿Es justo compararla con las películas clásicas o es inútil hacerlo? En mi opinión, el carácter icónico de este personaje, la tremenda repercusión que ha tenido y tiene desde siempre, hace que sea muy difícil entrar a valorar esta película de forma aislada. Si así fuera, si esta película fuera la primera toma de contacto con el personaje, si esta película fuera la carta de presentación de un hombre que viste un traje ceñido y vuela a súper velocidad con su elegante capa roja, diríamos que es una de las mejores películas de los últimos años, toda una revelación. Pero la sombra que esta película lleva atada a sus pies es larga, muy larga, y las comparaciones son inevitables, a veces odiosas, pero siempre inevitables, y eso hace que esta nueva película, El Hombre de Acero, pierda algunos puntos.

No voy a entrar a detallar escenas concretas de la película, no voy, o al menos eso intentaré, desvelar partes de la historia y su desarrollo. El mejor crítico eres tú y sólo tú sabrás valorar la película como mejor creas. Tienes que ver esta película y sacar tus propias conclusiones, algo que haré aquí, nada más que plasmar de forma general lo que a mí me ha parecido y la opinión que me merece.

El Hombre de Acero de Zack Snyder y Christopher Nolan es una gran película de ciencia ficción, una película espectacular, llamativa, espléndida, y lo más importante, una película digna de abanderar el mito que es Superman y todo lo que a este icónico y popular personaje le rodea. Ambos directores se han esmerado en ofrecer lo mejor de sí mismos. Parece que ambos se han divido la película en dos mitades y cada uno ha llevado la parte que le correspondía a su terreno.

Cuando se hizo público que Zack Snyder y Christopher Nolan serían los encargados de dar vida a este nuevo Superman, las expectativas se dispararon vertiginosamente, los amantes de este tipo de cine nos emocionamos e impacientados, esperamos con toda la ilusión el ansiado estreno de la película. Nada malo podía salir de ambos directores, y más si trabajaban juntos. El director de la trilogía del El Caballero Oscuro y el director de 300 y Watchmen, unidos para llevar a la gran pantalla al superhéroe más grande de todos los tiempos. Las esperanzas de ver algo grande eran de lo más visibles.

La aportación que ha hecho cada director se nota abiertamente. La primera mitad de esta película está llevada a cabo bajo la batuta del señor Nolan, que ha llevado a su estilo la historia que lleva detrás este superhéroe. Nolan ha cogido el pasado de Kal-El y ha creado una mitología, ha cogido la historia de este personaje y la ha dado forma de una manera insólita y elegante, ha tratado con justicia el pasado del joven Clark Kent como ningún director ha hecho jamás, ni tan siquiera, el venerado Richard Donner. Es aquí, a mi modo de ver, donde la película gana por enteros. En ninguna de las versiones cinematográficas anteriores se le ha dado un trato así a la historia que encierra detrás este personaje, ni tan siquiera en la primera película de Superman de 1978. Y ojo, porque esta película la sigo considerando a día de hoy la mejor película que se pueda ver del hombre de acero. Pero hay que ser justos, y dudo mucho que a un amante de Superman le haya decepcionado cómo han desarrollado en esta nueva versión la historia del nacimiento de Clark, el exquisito trato que se le ha dado a sus padres biológicos, Jor-El –interpretado por el gran Russell Crowe– su madre LaraAyelet Zurer-, y sobre todo, cómo se ha representado el Planeta Krypton y sus habitantes, el mundo al que pertenece Superman y sus gentes. La iconografía, las vestimentas, los escenarios futuristas dignos de otros mundos, la escueta muestra de sus costumbres y sus modos de convivencia. Esta es la parte de la película que más emociona y emocionará a los fieles seguidores de Superman. Esta primera mitad es el principal motivo por el cual le doy una buena nota a esta nueva película.

La película sigue su curso y se nos muestra a Clark Kent, la relación que tiene con sus padres adoptivos y aquí entra otro factor a destacar. La caracterización de los personajes es muy buena. Henry Cavill hace mejor su papel de Clark Kent que de Superman. Cavill nos muestra a un Clark Kent atormentado por lo ocurrido a su padre, inseguro de sí mismo, anhelante, pero que no duda un instante a la hora de ayudar a los que lo necesitan. En mi opinión, borda el papel de Clark pero deja un tanto que desear cuando se enfunda el traje del héroe, aquí le falta carisma, la personalidad encantadora e irresistible que muestra Christopher Reeve. Aunque esto puede tener una expliación: en esta nueva película, no logramos ver a Superman hasta el final del film. Es ahí, al final, cuando Clark realmente asume ese papel, el del héroe del mundo. La razón por la que la película no se llama “Superman” es precisamente porque no es Superman hasta el final. Toda la película es una evolución constante del personaje. Vemos a un joven Kal-El un tanto perdido, susceptible, inseguro. En la primera película de 1978, Superman se presenta al mundo con total seguridad y con absoluta normalidad la gente lo acepta. Eso no sucede en esta cinta. Nada es tan fácil. Quizás, en las siguientes secuelas, Zack Snyder nos presente a un Clark Kent seguro de su papel como Superman, y de nuevo, encontremos una nueva evolución en la personalidad del superhéroe.

Henry Cavill, en unas declaraciones previas al estreno de la película, comentó, y no para el agrado de los fans, que en las pruebas iniciales a la producción de la nueva cinta, tuvo que probarse una traje réplica de los que llevaba Reeve en sus películas y manifestó sentirse ridículo, y que, textualmente, jamás había sentido tanta vergüenza. Para mí Superman es Christopher Reeve y Christopher Reeve siempre será Superman. Reconozco que estas palabras hirieron mi sensibilidad y al momento, llevado por el orgullo, exclamé imaginándome que tenía a Cavill frente a mí: hace falta tener mucha clase y elegancia para vestir ese traje, algo que tú no tendrás jamás. Quizás un enfado ridículo, pero crecí con Christopher  Reeve, admirándole atónito a cada instante, él refleja mi infancia, me trae a la mente recuerdos maravillosos, así que, cuidado con lo que dices de él delante de mí. Quiero creer, por supuesto, que esas palabras de Cavill no eran malintencionadas y que realmente tienen que ser tomadas como algo sin importancia. Además, es cierto que en la última década se han hecho varias películas de superhéroes y en éstas, todos han visto sus trajes modernizados, y esto hace que el traje mítico de Reeve a día de hoy resulte demasiado anticuado y no vaya para nada con lo que se pide en la actualidad.

Para presentar al espectador la evolución de Clark a lo largo de su infancia y adolescencia y los últimos años más cercanos a los acontecimientos, son constantes algunos flashbacks que si bien nos muestran cómo fue el pasado de Clark, éstos se centran en momentos dramáticos, dejando de lado los buenos momentos y dejando, al menos en mí, claro está, una sensación de querer ver más. En definitiva, esos flashbacks se me quedaron cortos, anhelaba ver algo más de su pasado. Ayudan a introducirte en la historia y conocerla un poco mejor, pero me resultaron un tanto insustanciales y pienso que podrían haber quedado mucho mejor. Algo que por supuesto hubiera aumentado el metraje de la película y seguramente debido a eso no lo llevaron a cabo.

El papel de Kevin Costner y Diane Lane son de lo mejor de la película. Aquí sí que de nuevo, reconozco que esta nueva película gana nuevamente. Nunca hemos visto a unos Kent tan amables y emotivos, destacando sobre todo la figura de Martha Kent, un papel muy conseguido, un papel que se involucra y coge más peso en esta ocasión. No diré lo mismo de Loise Lane, papel interpretado por la atractiva Amy Adams, de la cual destaco a su favor la ausencia de ese toque femenino y absurdo que en varias ocasiones se le ha dado al personaje, pero que le falta de nuevo un toque más personal, un carisma que quizás tenga en las siguientes secuelas ya que en esta primera película de la nueva etapa de Superman, carece en mi opinión de mayor identidad. Con Laurence Fishburne y su papel como Perry White quizás hayan pecado de ir demasiado lejos. Siempre se nos ha presentado a un Perry White delgado, canoso, de pelo corto, continuamente enfadado y fumando puros constantemente, y aquí se nos presenta como un hombre enorme, gordo, casi calvo, amable y condescendiente y lo mejor de todo, negro. Su papel me gustó, pero vuelve a faltarle esa personalidad que en anteriores películas y cómics ha tenido el personaje. No me quiero ni imaginar cómo será la caracterización del por todos conocido villano, Lex Luthor. Pero para eso habrá que esperar un poco más.

Ya la sorpresa fue mayúscula al ver al general Zod y a Faora. Ambos papeles son de sobresaliente, quizás más el segundo que el primero. En Zod, interpretado por Michael Shannon, vemos a un villano que en ocasiones inspira verdadero miedo, cruel, despiadado, loco. Ahí se nota de nuevo la mano de Christopher Nolan, quizás tomó como modelo a seguir a Bane, el terrorista de The Dark Night Rises, otro papel espectacular. FaoraAntje Traue-, es una grata sorpresa, me encantó su papel, la frialdad y la brutalidad de una asesina impalcable mezclada con la sensualidad y el atractivo de una preciosa señorita venida de otro planeta.

En la segunda mitad de esta película ya podemos comprobar cómo Zack Snyder toma las riendas y despliega su característico estilo. Grandes efectos visuales e impactantes escenas de acción, destrucción y caos. Y es que es en esta mitad de la película donde los seguidores comienzan a dividirse, donde la opinión ya no es unánime y comienza a fragmentarse en distintos puntos de vista, es aquí donde la película baja puntos y la crítica comienza a ser afilada. No a todo el mundo le ha contentado tanta escena de acción, tanta desolación. Por lo general, esta parte de la película ha satisfecho a los espectadores, ha cumplido su labor, la de sorprender, la de fascinar a la audiencia, pero es aquí donde se nota el descontento de una parte de los espectadores que han visto no con muy buenos ojos el desarrollo de la historia en esta mitad. He escuchado y leído opiniones en base a distintos aspectos, a las escenas de lucha, demasiado rápidas y poco apreciables, a la acción sin emoción y la destrucción desmesurada en las escenas de lucha. Quien haya visto la película comprenderá que para muchos resulte un tanto impactante la tremenda demolición que montan los kryptonianos, tanto en Metrópolis como en un pequeño y apacible pueblo. Entiendo perfectamente estas críticas porque nunca hemos visto a un Superman que causara (directa o indirectamente) tanto daño. Quien haya visto la película seguro se habrá preguntado en algún momento: ¿cuánta gente ha muerto ahí? Porque vemos cómo, en mitad de la acción, los daños colaterales son descomunales. Tremendos impactos en los edificios que posteriormente se derrumban, explosiones en medio de las calles, todo es apocalíptico. Este punto lo defiendo argumentándolo con un ejemplo quizás un tanto burdo: cuando Cleant Eastwood u otros actores del cine western como John Wayne o Charles Bronson peleaban en alguna taberna del viejo oeste, ésta quedaba destrozada, sillas y mesas tiradas por el suelo, botellas reventadas y espejos fracturados. Si esto pasaba entre una pelea de vaqueros, ¿qué pasaría entonces si los dos seres más poderosos del universo se pelearan a matar? Quizás es una respuesta estúpida para justificar de alguna manera tanto caos, pero así lo veo yo.

Con respecto a esto, aquí vemos a un Superman al cual se le da el trato que presuntamente recibiría en la Tierra un extraterrestre, un ser todopoderoso venido de las estrellas. Es en este punto donde la película vuelve a ganar considerablemente. Si se presentara un ser de dichas características, se armaría un gran revuelo en la sociedad, habría mucho recelo y eso es exactamente lo que muestra esta cinta. La desconfianza inicial hacia este superhéroe. Aquí no vemos a un Superman adorado por todos desde el primer momento, tampoco vemos a un Superman que se encarga de rescatar gatitos de los árboles o a detener a ladrones de bancos. Aquí, Superman entra en escena cuando el mundo realmente lo necesita. Superman interviene cuando el ser humano es incapaz de controlar la situación. El hombre de acero se da a conocer cuando el general Zod y su hueste aterrizan en nuestro planeta con la intención de eliminarnos a todos.

Este nuevo Superman está envuelto de una comercialidad fastuosa. Han hecho que Henry Cavill sea un Superman que guste a los más jóvenes, a niños, adolescentes y por supuesto también a los mayores, y sobre todo, han creado un nuevo sex symbol para el deleite de muchas y muchos. Han dado forma a una película gigantesca, que llega a los espectadores desde el primer segundo. No es de extrañar que sea la película más taquillera en estos días, alcanzando la primera posición en las taquillas de medio mundo. Snyder y Nolan han dado con la fórmula perfecta que seguramente sabrán aprovechar con las próximas películas donde el trato al personaje será mejor sin duda.

El cambio más significante ha sido el traje. El nuevo traje que luce el superhéroe da una mayor sensación de alienígena, de otro planeta. Durante 75 años Superman ha lucido con orgullo esos calzoncillos rojos hasta hoy. Es innegable que el traje actual posee mucha más fuerza y excitación, dejando sólo a los nostálgicos como yo la añoranza por las finas mallas que formaban el traje de antaño. Muchos se quejan de que las rápidas escenas de acción no dejan ver el traje con facilidad, algo en lo que difiero. Hay escenas muy buenas en las que se aprecia bien el nuevo traje. Sobre todo, escenas donde la capa, mucho más grande e imperiosa en esta nueva película, ha sido retocada digitalmente precisamente para darle ese toque de distinguida presencia y aspecto elegante.

Pero sin duda unos de los aspectos que más llamó mi atención es ese rasgo mesiánico que le han dado. En varias ocasiones Kal-El extiende sus brazos haciendo la posición de la cruz, su padre habla de él como un dios al que adorarán los humanos, un dios que nos guiará, que nos salvará. Pero sobre todo, una escena en concreto, donde aparece justo detrás de Clark la imágen de Jesucristo cuando éste habla de entregarse a la humanidad sin saber las consecuencias,  A esto le añadimos, claro está, que en la película Clark Kent cuenta con 33 años de edad. Son demasiadas pinceladas que intentan hacer un símil entre la figura de Jesús y Superman que no sabemos con qué intención está hecha. Tampoco me puedo olvidar de la magistral banda sonora que posee esta película, una banda sonora que viene de la mano del Hans Zimmer, autor de grandes bandas sonoras como Gladiator, Piratas del Caribe, The Pacific, etc. Se echa de menos escuchar el tema compuesto por John Williams, un tema por todos conocidos, ya sean o no amantes de Superman. Para los que crecimos viendo volar a Superman junto a ese tema tan épico y emocionante, notamos su ausencia. Pero Hans Zimmer vuelve a crear una banda sonora impactante y que no deja indiferente a nadie.

El Hombre de Acero es una película muy seductora, fascinante, y que gusta al instante. A mí me ha encantado. Decidí despegarme de más información sobre la película meses antes de su estreno. Tan sólo vi el primer tráiler que salió y dejé de ver los siguientes, no quise leer ninguna crítica antes de verla, apartaba la mirada y cambiaba de canal cuando salía algo de la película en la televisión, rehuía a ver nuevas imágenes sobre el film, quería que la sorpresa fuese mayor cuando me sentara en mi butaca y me dispusiera a verla. Y así fue. Durante años he ansiado ver una película así de Superman. Creo que se ha tratado con justicia a este mítico personaje. A excepción de la primera película de Richard Donner, el resto de películas de Superman son bastante descafeinadas y algunas, como Superman IV (1987) o Superman Returns (2006), rozan el absurdo. El Hombre de Acero me ha entusiasmado, me ha deslumbrado por su excelente montaje y su intrepidante acción y sobre todo, por esa primera parte donde se nos muestra tan brillantemente los inicios del primer superhéroe de la historia. Pero no sé si será porque soy un nostálgico patológico o no, pero Superman de 1978, sigue siendo para mí la mejor película, la más carismática y entrañable, la que muestra al más autentico Clark Kent y por supuesto, al más solemne e impecable Superman de todos los tiempos. No es cuestión de ser un carcamán, como dijera antes, ni de ser purista, pero a pesar de que me ha agradado mucho esta nueva versión, no me deslumbra ni me emociona como la primera.