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Anhelarium” es cosa mía, al menos que eso quede claro

En la página de presentación que hay en esta misma web y que lleva por título Sobre Anhelarium, escribí hace años lo siguiente:

Anhelarium es una palabra que me inventé en aquél verano de 2009 para dar nombre a este espacio que ven. Quería crear un nombre único, algo que no existiera, que se asociara a mí al 100%. Una de mis palabras preferidas, por lo que significa y por lo bonita que es morfológica y fonéticamente, es la palabra anhelar. Me gusta esa sesanción de anhelo, sobre todo cuando es bueno aquello que se anhela. Cogí tan bella palabra y la “latinicé”, en latín muchas de las palabras que acaban en um hacen referencia a lugares. Anhelarium, el lugar en el que anhelas. Me parecía hermoso a la par que melódico. Puse en Google la palabra que me acababa de inventar y efectivamente, Google no me devolvió resultado alguno. No había página en el mundo y en todo el basto internet que contuviera la palabra Anhelarium. No vacilé más, así se llamaría mi página web y pronto compré su respectivo dominio punto com. El lugar ya estaba creado, ahora sólo faltaba dotarlo de contenido.

Hace unos meses, al poner en el buscador de YouTube la palabra Anhelarium para dar con mi canal me topé con la existencia de una pequeña empresa mexicana dedicada al mundo de las joyas que ha utilizado la palabra anhelarium para dar nombre a su nueva línea de joyas. También comprobé que por Instagram, como cabría esperar, también se encuentran publicitándose. Iré al grano. Hubiese sido y sería extremadamente costoso para mí registrar la palabra Anhelarium en todos los registros de patentes y marcas de cada país de este planeta. Eso es algo impensable para mí. Y en eso se apoya esta ingeniosa empresa. Me puse en contacto con ellos y eso mismo me dijeron, que en el registro de patentes y marcas de México dicha palabra estaba libre, que no tenían constancia de mi página web, que la palabra había surgido de su equipo de creativos (seguro) y por ello decidieron registrarla allá. En otras palabras, que me jodiese. Y así es. Me muevo en el mundo del Derecho y desde el primer momento supe que nada puedo reclamarles y/o exigirles. El farragoso sistema de leyes sobre patentes y marcas no las tiene conmigo y más en este caso pues la empresa es extranjera y nada tengo registrado en México. Pero con educación, a gusto me quedé diciéndoles lo feo que es lucrarse con algo que ha salido del ingenio de otra persona, que se hayan apropiado de una idea mía, pues me niego a creer que la palabra les ha venido por su propia inspiración y todo sea fruto de una casualidad. Por si fuera poca constancia que esta página fue creada hace una década (y por ende la palabra anhelarium) con esta entrada pretendo dejar aún más constancia de ello. Esta palabra surgió de mi imaginación, sin más. Antes no existía ni había constancia de ella por ningún otro lado. Así ha sido hasta entonces. Esto es internet, lo tengo bien claro, es algo que traspasa lo global y es habitual que pasen estas cosas. El ingenio, el talento, la creatividad, está todo aquí, en este inmenso océano que es internet. Sólo tienen que asomarse y elegir. Es la mayor ventana por la que podemos mirar, sobre todo los torpes, las personas cerriles que, sin ideas, se apropian de las ideas de los demás.


¿Escuchas Milencora? Si no es así, deja que te enseñe algo

Es mi programa musical en Ivoox dentro del podcast de Anhelarium. No es más que una selección musical que realizo con mucha ilusión para compartir con todos vosotros las canciones más bonitas, los artistas más espléndidos. Mi melomanía me ha hecho querer ir más allá y no sólo escribiros sobre música, sino contárosla con mi voz, hablaros de ella de tú a tú, sentir que comparto algo con todos vosotros y vosotras de una manera más cercana. Comencé haciéndolo con mis poemas, pero sentía aún más la necesidad de hacerlo con la música, mi gran pasión.

Os dejo aquí con los dos primeros programas que hasta la fecha he realizado. Espero que os gusten. Habrá más, muchos más. No me importa cuánta gente los escuche, en Ivoox no hago -al menos por ahora- las estadísticas que desde hace muchos años llevo haciendo en este blog de Anhelarium. Pero es saber que alguien, aunque sólo sea una persona la que disfruta de las canciones que comparto y de cómo os hablo de ellas, siente el más mínimo placer en hacerlo, me hace feliz, muy feliz. Pero una cosa más, este programa, como todo lo que llevo años compartiendo de la manera más creativa que puedo, también lo hago por mí. Me gusta lo que hago, lo amo.

Milencora. Episodio 2. Leonard Cohen y su extraordinaria elegancia

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Milencora. Episodio 1. Un poco de Ambient y Post Rock para este primer programa

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Puedes entrar en mi canal de Ivoox haciendo click en la imagen y suscribirte para estar informada/o de todos los audios que vaya subiendo. Muchas gracias, nos seguimos leyendo, nos seguimos escuchando, amigos míos.


Anhelarium también en Ivoox y YouTube

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Este no es el primer intento en los mundos del podcasting de este que os escribe. Hace siete años, junto a un amigo, decidí crear uno, y una tarde de verano nos pusimos al lío. Sólo hice uno, y quedó simpático, lo titulé Ocean Boulevard y en él hablamos sobre cine, literatura, música y hasta videojuegos. Esa era la intención, que fuera un programa ameno y por supuesto muy friki. El fenómeno Podcast, y sobre todo Ivoox, que aún le quedaba mucho para dar el salto a los móviles como aplicación, acababa de echar a andar por esos días. Técnicamente el programa me quedó bastante bien, pero el contenido me parecía pobre, y a la semana de publicarlo lo borré. No es que sea de esos perfeccionistas que todo lo quieren niquelado, pero sí me gusta que luzca todo aquello que pretendo transmitir o presentar a los demás. Abandoné por completo la idea de seguir adelante con el podcast. Sobre todo porque la idea que tenía en mente quedaba bien si participaba más gente y no lo hacía todo yo solo. Durante estos últimos años, desechaba aún más la idea de rescatar esas ganas de crear un podcast ya que con el tiempo habían surgido (y no paran de surgir) programas bastante notables y de todo tipo de temática. Nada nuevo, y nada que igualara a lo ya presentado por muchos, podía hacer yo.

Pero la idea, o más bien el anhelo de hacer algo en formato audio para Anhelarium aún persistía. Y no piensen que ahora lo que os presento es algo interesante, y por supuesto nada nuevo. Pero es un pasito más en el intento y las ganas de querer seguir compartiendo con todo el mundo, y en otro formato, aquello que me ilusiona compartir.

Donde el viento aún ondee tu aroma

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Lo mismo sucede en formato vídeo. Por mucho que siga y admire la predisposición de muchos en hacerse youtubers y subir una infinidad de vídeos hablando ante la cámara, no todo el contenido compartido en YouTube tiene que ser así. Desde hace un tiempo acompaño mis crónicas de conciertos de varios vídeos subidos a mi canal. Y no es lo único que tengo en mente subir a YouTube. Estoy interesado en la edición de vídeos y planean por mi mente algunos proyectos, todos, por supuesto, muy humildes.


Pero no aspiro a tener miles de seguidores y visitas en ambas plataformas. Tan sólo dar salida en diferentes formatos a parte del contenido que presento a menudo en Anhelarium. En este, mi segundo intento en Ivoox, tan sólo he subido la narración de unos de mis poemas. Nada interesante, nada que merezca relevancia ni apenas atención. Pero a la creatividad, y mucho menos a las ilusiones de la gente, jamás hay que ponerle barreras. Ahí está, para quien lo quiera descubrir. Yo, como cada comentario y visita que llevo agradeciendo años, desde que abrí en 2009 este blog personal, seguiré agradeciendo todas y cada una de las atenciones que siempre reciba.

Gracias. Un abrazo a todos.