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Electric Youth – Innerworld [2014]

Mi melomanía hace que nunca sea suficiente. La música es para mí como el motor para cualquier coche. Ya hace tiempo que ando metido en los rincones de la NewRetroWave, la nueva ola de música retro, o lo que os lo mismo, Synthpop a cascoporro. Fue gracias a esos vídeos relacionados de YouTube como, sin esperarlo acabé escuchando grupos nuevos que hacen música ochentera. Me hice con varios discos y esta nueva ola retro acabó por envenenarme. ¡Vaya si lo hizo! Esta música lógicamente no tiene el tirón que tuvo en sus años de gloria. Es un estilo underground que, teniendo una buena legión de fans y teniendo mucho movimiento por YouTube, no llega a las masas. Aunque exista todo un revival en estos últimos años, lejos está de vivir esa esplendor que cosechó durante toda la década de los ochenta y noventa. Pero a mí lo mainstream nunca me ha dicho nada, lo que me gusta es lo que me gusta, y me importa poco lo mucho que le importe a los demás. Aunque, y aunque suene contradictorio, si un grupo de música me gusta mucho, deseo que le vaya todo lo mejor posible y, para que a un grupo le vaya muy bien las cosas tiene que ser todo lo conocido que pueda. Pero no me desvío del tema. Este resurgir de todo lo ochentero viene pisando fuerte, tanto en películas como en series y por supuesto, en la música. ¿Prueba de ello? Véase la película Drive (2011) protagonizada por Ryan Gosling y donde este joven grupo pone de su parte en la banda sonora, la serie Stranger Things (2016) o esta nueva generación de músicos que hacen revivir los encantos de aquellos días. Los que más sobresaltan son, al menos a mi juicio, grupos como The Midnight, Fm84 o VHS Dreams.

De todos los discos retro que he escuchado es sin duda el de Electric Youth el que más me ha enamorado. La hermosísima Bronwyn Griffin y Austin Garrick son una pareja de Canadá que con este Innerworld debutaron hace tres años en esto de los sintetizadores. Aviso que todo lo que se pueda apreciar de ellos es puro veneno. Los vídeos que vi de este dúo me dejaron encandilado, y Bronwyn por supuesto tuvo mucho que ver. Aunque no lo parezca, pero estos vídeos son en directo, pero es tal la excelencia en su performance que no lo parece. Su música te cautiva desde el primer segundo, sus letras son, como no podía ser de otra manera, melancólicas y cargadas de mensaje y la voz de Bronwyn y su presencia ante las cámaras, hacen que se te queden los ojos como platos. Su voz es maravillosa y su elegancia y sensualidad no resulta más que desbordante.

Nací en 1986, tengo los ochenta recorriendo todas mis venas. No viví esos años siendo un adulto, no los pude vivir como me hubiera gustado para poder haberlos palpado como merecían, pero los años noventa estaban cargados de ese mismo halo. La música, y todo lo que enredaba aquella época, se reponía una y otra vez durante la colorida década de los noventa. He tenido la suerte de que mi infancia se desarrollara en esos años y para mi satisfacción he podido vivir esa época, como un niño, pero lo suficiente como para haberla disfrutado muchísimo, recordarla, y añorarla para siempre. Innerworld está repleto de buenos temas pero sin duda estos dos: Real Hero y Without You, son los mejores, sin desmerecer otros como Tomorrow, Another Story o WeAreTheYouth.

Una música tan cautivadora como inspiradora. Ideal para conducir, sea cual sea tu destino, o incluso hacerlo sin rumbo fijo. Pero el hecho de conducir con esta música, al anochecer, entre luces de neón y al amparo de las estrellas, se me antoja de lo más deleitoso. Si te gusta la buena música, amarás esta música, te encantará la voz de esta chica y por supuesto, de alguna u otra manera te embrujará tan sólo con su mirada. No podría ser más bonita.

Concierto de Sôber en La Riviera, Madrid. ¡Una noche para no olvidar jamás!

Desde el pasado mes de noviembre tenía mi entrada comprada y desde entonces ya estaba algo nervioso por lo que suponía para mí saber que tendría la inmensa fortuna de poder estar con ellos encima del escenario. Sôber se convirtió sin esperarlo en mi grupo español favorito desde que escuché por primera vez ese Paradysso hace ya más de quince años. Era yo un adolescente imberbe cuando sentía la constante necesidad de escuchar su música y dejarme envenenar por sus letras.  Y así ha sido. La pasada noche estuve con Sôber en el escenario. Sí, así, como leéis y podéis ver. Una experiencia única, irrepetible e inolvidable. Compartir un momento así con mi grupo español favorito se me hace difícil de describir. Estaba desbordado de alegría y excitación. Gracias Sôber, por el grandísimo concierto, por tantos y tantos años de buena música y por supuesto, por hacernos vivir algo tan bonito anoche. Jamás lo olvidaré. Tuvimos la suerte de poder conocerlos en persona y qué decir, son lo que siempre han transmitido ser, unas personas excepcionales, amables. Carlos, eres un tío extraordinario, siempre tan humilde y cercano.

Fue como una noche de Reyes, los fans que estábamos allí no podíamos pedir más, imposible sentirse insatisfecho. Los que adquirimos las entradas VIP estábamos citados a las 16:30 en la sala La Riviera para poder presenciar la prueba de sonido del grupo, conocerles, charlar unos minutos y fotografiarnos con ellos. Por si fuera poco, nos regalaron una camiseta del nuevo disco y subimos al escenario a ensayar con ellos la última canción, la que pondría el broche final a aquella noche que aún aguardaba. Hasta que se abrieron las puertas de la sala pudimos estar todo el tiempo dentro y también fuimos testigos del ensayo de los dos grupos que telonearon el viernes a la banda de Carlos Escobedo: la agrupación madrileña Contrabanda3Trie State Corner, venidos desde Grecia.Muy buenos ambos, me sorprendieron bastante.

El concierto estaba a punto de comenzar, pero antes, una sorpresa más: disfrutamos en primicia el nuevo videoclip de la canción Estrella Polar, una de las más espectaculares del último disco, Vulcano. Y con el tema que da nombre a este último y gran trabajo de los madrileños, comenzaba el concierto que todos llevábamos esperando desde hacía tiempo. El sonido, como siempre, espectacular. La primera vez que los vi en directo fue en la primavera del año 2003 y recuerdo que de las primeras cosas que dije tras el concierto fue lo bien que sonaban en directo. El viernes sonaron como siempre y yo disfruté como nunca. El setlist elegido contentó a la mayoría, y no digo a todos porque sé que para algunos resultó algo moñas. Nunca llueve a gusto de todos, pero desde mi mi humilde opinión, el combo de canciones elegidas fue de lo más acertado. Repasaron grandes temas de todas sus etapas y eso es justo lo que debe hacer un grupo que lleva tantos años encima de los escenarios y con tantos éxitos a sus espaldas. Como podéis ver en el vídeo, abrieron con Vulcano y, además de apreciarse lo entregadísima y emocionada que estaba la gente allí presente, se ve a unos Sôber con ganas de comerse la noche. Con este primer tema sonaron de lujo, al que le siguió otro tema de su última obra, Irreal, quinto tema de este nuevo disco y del que ya os hablé en Anhelarium no hace mucho. Para mí vulcano es un trabajo de mayor calidad y sobre todo más maduro que Letargo, pero sin que llegue las cotas de Superbia que, junto a Paradysso, me resultan los mejores discos de la banda. Tras estos dos temas, regresaron a 1999 para tocar uno de los más conocidos de aquellos jovencísimos Sôber: Loco, de su segundo disco, Morfología.

Amaranthe + Sonic Syndicate + Smash Into Pieces 
KATATONIA en Madrid
Muchos suecos y buen Metal electrónico  + VOLA + AGENT FRESCO

La actitud de la banda fue de total entrega desde el minuto uno, pero tras estas primeras canciones se les vio mucho más cómodos, quizás por la tranquilidad que da saber que el sonido acompaña y todo es propicio para que el concierto salga a pedir de boca. Llegó el turno de Sombras, tema inédito para cumplir su veinte aniversario y que publicaron en 2014. Carlos Escobedo presentaba el siguiente tema, uno de mis preferidos de Superbia, le tocaba el turno a Fantasma. El publico asistente recibió los primeros acordes de esta canción con mucha euforia, es sin duda uno de los mejores temas del grupo de estos últimos años. Sonó de escándalo y Carlos estaba que se salía, no sólo por su calidad como músico y por esa voz tan prodigiosa, sino por esa actitud que lo hace ser un gran frontman, siempre interactuando con los allí presentes, simpático, bromista, invitando al público a darlo todo. Papel mojado, uno de los platos fuertes del nuevo disco, fue otras de las más celebradas por todos, el primer medio tiempo de la noche. Escuchar esta canción tan sensible y cargada de esa melancolía tan característica de Sôber en directo es una verdadera maravilla: Soy el único actor que sufre y llora, con cada historia de amor. Quiero ser el escritor que sangra y siente con cada letra el dolor. Me dejé la voz cantando estos versos que me erizan la piel. Regresamos ahora al 2001 con Oxígeno, de su tercer disco de estudio, Synthesis. Pura nostalgia de aquellos Sôber. Como dijera, el repaso que dieron a su carrera musical fue más que acertado. Su siguiente tema fue Blancanieve, single de su anterior álbum, Letargo. Con este tema La Riviera estaba que se caía. La gente mostraba una atractiva conexión con la banda. Volvimos a Superbia para disfrutar en directo de Umbilical, donde Sôber se luce con este tipo de temas tan cañeros. Y antes de la primera parada para tomar aire, nos regalaron otro  tema magistral, Hombre de hielo de Reddo, disco de 2004.

Me hizo mucha gracia al mismo tiempo que curiosidad ver cómo presentaba Carlos esta canción: Esta canción es de nuestro disco Reddo, sí, psé, Reddo, bah. Lo dijo como quitándole peso a este disco, como haciéndonos saber que sabe perfectamente que no es de sus mejores discos, o que no es un disco que tenga a los fans tan enamorados como con los demás. Con ironía o no, así fue cómo lo dijo. Personalmente este disco no es de los que más me gustan y precisamente el viernes cayó los dos temas más incuestionables de Reddo: Hombre de hielo y Cientos de preguntas. Volvieron a su nuevo trabajo con Arena, un tema impecable, otro de los grandes temas de Vulcano. Ahora a este tema le tendré un mayor cariño, porque justo al terminar, Carlos extendió su brazo y me regaló su púa personalizada con la que toca el bajo. Llegaron el segundo descanso con Lejos y Arrepentido, dos temas de aquél genial Paradysso. Regresaron al escenarios para calmar las ansias de la gente con un tema excepcional, que ya habíamos podido disfrutar aquella noche antes del concierto: Estrella polar. Uno de los grandes momentos de la noche fue con este tema. No había nadie que no lo cantara. El momento más sensible de todo el concierto. Llegamos a la recta final, con Náufrago y Tic Tac, de nuevo, del grandísimo Superbia. Tirarán siempre de este disco en sus conciertos porque es una joya, sus temas son verdaderas obras maestras del Rock patrio.

Y llegó el momento más ansiado, al menos para mí. Uno de los organizadores nos comentó horas antes del concierto que estuviéramos atentos porque, al comenzar el penúltimo tema, Diez años, debíamos acudir a una de las puertas laterales donde nos juntarían a todos y nos harían pasar al escenario y estar preparados para cantar Heroes, la última canción de la noche y que supondría toda una fiesta encima de las tablas. La banda junto a sus fans cerrando una juntos una noche de ensueño. Meses he estado imaginándome cómo sería este momento, suspirando porque llegara ya el 31 de marzo. Minutos antes de salir al escenario me temblaban hasta las orejas. Los que me conocen saben que sufro de ese absurdo miedo escénico, pero al verme con bastante más gente y con las ganas que tenía, en ese momento lo único que quería era vivir intensamente la oportunidad que nos brindaba Sôber, una oportunidad de oro que los fans nunca dejaremos de recordar y agradecer. Creo que sobran las palabras, que demasiadas ha habido ya en esta nueva entrada de blog, y más para intentar describir aquellos minutos. Mejor, véanlo con sus propios ojos. Sólo decir que ni queriendo, me hubiera salido un vídeo tan cojonudo. Sin querer corté la grabación, pero menos mal que ya llevaba casi cinco minutos y pude registrar para siempre algo así. Aquí lo tienen:

¡Larga vida a Sôber!

¿Por qué me gusta tanto el Black Metal?

He leído y escuchado muchas veces a lo largo de mi vida eso de «Me he hecho mayor, he madurado y, con el tiempo, escucho música más suave» Y a mí no me puede suceder más lo contrario. Si bien es cierto que, siendo adolescente, solía ponerme muy de vez en cuando algunos temas de Children Of Bodom o Kreator (me apasiona ese Violent Revolution), el Metal extremo no era lo mío, y el Black Metal, para ser más exacto, quedaba a años luz de mí. Lo que ansiaba a cada momento eran otros estilos de Rock y Metal, como el Hard Rock, Glam, AOR, Heavy Metal clásico y alternativo, Speed, algo de Progresivo y mucho, muchísimo Power. También ciertos básicos del Thrash, pero el Death Metal y el Black no solían envenenarme como ahora. No tardé mucho en inmiscuirme en el Death Metal, sobre todo su vertiente más melódica tipo In Flames o Amorphis, pero el Black se me seguía atragantando.

Pero desde hace apenas un año, aproximadamente, jamás me había enamorado tanto el Black Metal y toda la mutabilidad que exhibe. Tengo claro que ha sido el Post Rock más ambiental el culpable de haberme adentrado tanto en la senda más blackened. El Post Rock si es un estilo que llevo escuchando desde hace ya años, seguir su senda me llevó a rincones donde comencé a disfrutar de bandas de Ambient Black Metal y recorrer ese camino me ha lanzado a venerar la versatilidad de este género como nunca antes lo había hecho. A la vejez viruela.

Versatilidad es la palabra

Me complace, como antes ni imaginaba que pudiera hacerlo, el Black más extremo como el de Gorgoroth (claramente satanista) o Inquisition, transitando por sonidos más paganos como el de Burzum o surrealistas y tétricos como el de Terra Tenebrosa del que ya os hablé en Anhelarium no hace mucho. Y ni olvidarme de los violentos Marduk, Immortal o su reciente escisión, Abbath. Pero mi antojo por el Black Metal me ha hecho descubrir la volubilidad de esta música y la gama de contrastes que aporta, porque me envuelvo muchísimo en bandas como Wolves in The Throne Room, donde el Black Metal suena de lo más elegante y poético. Hay bandas de un corte más íntimo y melancólico como Illyria o Lustre. No me puedo olvidar de la parte Black más mustia y deprimida, orientada bastante al Depressive Rock como Lifelover o Forgotten Tomb, esta última con toques Doom. Tampoco me puedo olvidar de Enslaved, que por desgracia, me fue imposible ir a verles en su reciente visita a Madrid.

Insomnium
Concierto de Destruction en Madrid
Shadows of the Dying Sun [2014] + Flotsam & Jetsman + Enforcer + Nervosa

Por otra parte, tenemos bandas de Black Metal que experimentan con una música más diáfana como Astranoid o mis queridos Alcest, cuyo último disco, Kodama (2016), se ha alejado bastante del sonido de aquél Shelter que tanto me embelesó.


La complejidad y la sorpresa de encontrarme pasajes musicales y letras tan emotivas que me hicieran sentir tanto son los factores que, desde hace tiempo, han hecho que me beba los vientos por estos sonidos. Me gusta por la atmósfera que crea, me concede cierto recogimiento. Soy un gran amante del AOR/Hard Rock melódico, y los que os pasáis a menudo por Anhelarium lo sabéis de sobra, me encantan los estribillos pomposos, pegadizos y las melodías enérgicas que te provocan ganas de salir a la calle y disfrutar de la vida, pero no toda la música es eso. Hay momentos para todo. También me seduce la idea de salir a la calle a pasear una tarde o noche mientras escucho en reproductor de música varios discos/bandas de Black Metal por conocer. Me relaja. No seré hipócrita, y si estoy de subidón, si estoy muy contento y quiero ponerme música, sin pensarlo me pongo algo de Iron Maiden, Helloween, Posion, Ratt o a los putos FM mismamente (thaaaat giiiiirl…). Pero hay momentos y momentos, como he dicho antes. Algunas de las bandas a las que más enganchado estoy ultimamente son: TAAKE, Vreid, Vinterriket, IXXI, Saor, y muy recientemente ando encantadísimo con Downfall of Gaia. Desde Anhelarium, recomiendo con mucho elogio a todos los que se dejan llevar por esta música que escuchen atentamente todas estas bandas. Como no podía ser de otra manera, en esta entrada además recomendaré algunos discos que me han dejado absorto en estos últimos meses. En primer lugar comienzo recomendado Eldamar y su The Force Of The Ancient Land (2016). Con esta banda nos adentramos en un Ambient Black Metal de temática fantástica cuyas letras y armonías son una oda a la naturaleza apoyándose para ello en la mitología de J.R.R.Tolkien. El Suffocating in The Swarm of Cranes (2012) de Downfall Of Gaia es otro imprescindible que me apetece destacar en esta entrada para aquellos a los que les encanta el Black más atmosférico. Otro disco esencial para mí es el Ruun (2006) de Enslaved, Black Metal de sobresaliente. En su último disco, In Times, coordinan sus clásicos guturales con voz clara y se acercan un tanto a la complejidad del Metal Progresivo, dejando un disco de diez.


«¿Pero entiendes lo que cantan?»

Es lo que me han preguntado en más de una ocasión cuando me han visto escuchando esta música. Y otras cosas peores, como que me voy a quedar loco si sigo escuchando esos berridos y esas cosas. La verdad es que, ante esta pregunta, no me queda más remedio que reír, sobre todo cuando recuerdo aquella entrevista a Alexi Lahio, cuando le preguntaron por qué en el libreto del Hatebreed, su segundo álbum de estudio con Children Of Bodom, apenas venían las letras de las canciones. Ahí el amigo, con todo el arte del mundo y toda la poca vergüenza, contestó que en muchas de ellas simplemente hace como que canta y que total, nadie entendía nunca nada y en realidad solo hace ruido con la boca. Aunque, y esto lo sabemos todos, donde no se le entiende nunca es en los conciertos, porque lleva casi siempre semejante cogorza que es incapaz de vocalizar. Si con el Hard Rock entiendo casi todo lo que dicen salvo palabras sueltas, ya que mi nivel de inglés no es malo sin ser excelente, con el Black Metal al revés, sólo entiendo palabras sueltas y tengo que recurrir a buscar las letras para saber de qué tratan. Pero no todo en el Black Metal son voces guturales, muchas bandas combinan voces claras y, así, descongestionan la canción de tanta vehemencia. A mí esa mezcla de guturales y voz limpia me gusta bastante.

¿Y a ti, te gusta el Black Metal?