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¡Anhelarium cumple una década!

Créditos: Aube (Alba)

Mucho se ha escrito ya sobre el libre albedrío, el azar, la casualidad o la causalidad, o los aleteos de una mariposa que puede provocar un cataclismo el otro lado del mundo, como decía Edward Lorenz. Yo de esas cosas se poco, por no decir nada. Solo sé que recuerdo perfectamente a ese niño que en ocasiones se entretenía escribiendo pequeños cuentos, o simplemente plasmaba en una pequeña libreta sus pensamientos y sueños. Lo hacía casi a escondidas, por miedo a que se pudieran reír de él y sentirse ridiculizado, como en alguna ocasión ocurrió. Quizás, ese impulso que aquel niño sentía y que lo hacía escribir sea lo que haya provocado que muchos años después no solo siguiera escribiendo en pequeñas libretas sino que de alguna forma sintiera un nuevo impulso, el de escribir para los demás. Y así es como hace diez años nació Anhelarium. Pensé para esta ocasión hacer un vídeo, hacer algo distinto para el décimo cumpleaños de esta web, grabarme dando las gracias y contando un poco los inicios y el por qué de esta página. Pero no valgo para eso. Tengo la suficiente inseguridad, timidez, y la notoria falta de talento y desparpajo que requiere ponerse frente a una cámara en plan youtuber y hablar sobre todo lo que siento. Lo mío son las letras, lo que me gusta es escribir, por mucho que hace poco más de año y medio me embarcara en el mundo de la radio por internet. No se me da mal, por muy feo que quede que yo mismo lo diga. Creo que Milencora merece muchísimo la pena y presento algo alegre y entretenido y por qué no decirlo, también bonito. Pero aún así, lo mío es escribir, de vez en cuando y sobre muchas cosas, pero a fin de cuentas, escribir. Cada vez que Anhelarium cumple años publico una entrada dando las gracias a todos los que en algún momento os pasasteis por aquí y a los que lo hacéis con asiduidad. No importa las veces que entres en esta página, tampoco que nunca hayas dejado tu huella en ella, que sólo la hayas visto y disfrutado aunque fuese solo un momento y de casualidad, por puro rebote, a mí me hace feliz. Porque para eso fue creado este espacio, como si de un escaparate se tratara, donde lo interesante está a ambos lados del mismo.

Hace unas semanas una chica llamada Alba, mexicana, me mandó la foto que veis al principio de esta publicación. Ella se encontraba pasando unos días de vacaciones en Sonora (México), y desde la playa de San Carlos tuvo conmigo este hermoso detalle. Sabedora de la pasión que me produce la playa y el mar, escribió con sus dedos la palabra Anhelarium en la arena. A Alba la conocí precisamente gracias a Anhelarium, ella es una fiel seguidora de esta página y también bloguera. Presenta el El escondrijo de Aube, un espacio de lo más acogedor donde nos narra sus emocionantes viajes, esos que vive con tanta pasión, como también comparte sus pensamientos al aire en forma de hermosas palabras. Nos escribimos en nuestros blogs, nos gusta leernos y compartir nuestras aventuras. Aún no hemos tenido la suerte de conocernos en persona pero estoy seguro que en un futuro, ese momento llegará. ¿Os podéis hacer una idea de lo que sentí cuando Alba me envió esta foto? Algo que de primeras parece tan sencillo como enviar una foto es realmente un detalle sentido y de lo más precioso. De estas pequeñas cosas que acaban calando hondo. Fue una forma más de mostrarme lo que ella siente por esta página. Y digo otra forma porque me contenta siempre con sus aportaciones en Anhelarium donde se muestra muy participativa. En uno de sus últimos comentarios, en una entrada de Anhelarium me escribía lo siguiente:

A medida que te leo y viajo por este maravilloso espacio que es Anhelarium voy descubriendo más cosas sobre ti que me permiten admirarte más todavía, y es que siempre me descubro sonriendo al imaginar a todos los Álvaros que nos presentas en las diversas etapas de su vida, desde el niño pequeño que tenía manía por su hipopótamo amarillo hasta el joven que se cocinó bajo la influencia californiana de los años 90, y que más tarde estaría graduándose de la facultad de derecho en otra ciudad y no en la que creció.
¿Sabes que es lo más bonito de todo?, que tu no necesitas sacarte la lotería o viajar por el mundo para ser feliz, tú eres feliz con las cosas cotidianas y simples, te aferras a cada recuerdo de una forma maravillosa, porque lo retienes en tu memoria con lujo de detalle, ¡y lo agradeces!, porque esa impresión me deja, que mientras escribes esto tu estás agradeciendo por haberlo vivido.
Álvaro, ojala todos los seres humanos pudiéramos ser un poquito más como tu, ojala pudiéramos dejar de buscar la felicidad en las cosas que no tenemos o en los momentos que todavía no vivimos y pudiéramos ser capaces de saborear el momento presente y atesorar los recuerdos con el grado de cuidado que tú lo haces.

Me emocioné mucho cuando leí estas palabras que me dedica. No todos los días un bloguero como yo recibe comentarios así. Si aquí estoy dando cierto protagonismo a Alba es porque con sus mensajes, con este en especial, logra desentrañar dulcemente el designio de Anhelarium y la voluntad y el apego que le tengo tanto a este lugar como al afán de seguir dándole vida. En estos diez años han sido muchas, muchísimas, las personas que han dejado su huella en Anhelarium, personas de todas las partes del planeta me han dejado por escrito mensajes donde han compartido conmigo experiencias, distintos puntos de vista, anécdotas, o simplemente cosas que querían compartir conmigo. También, tanto en los comentarios como por mensaje privado, me han llegado muchas palabras hermosas de agradecimiento, felicitaciones y buenos deseos. He sentido el calor de mucha gente gracias a Anhelarium. Y eso es algo que siempre he agradecido y agradeceré toda mi vida. Me habéis dedicado parte de vuestro tiempo y me habéis enseñado, cada uno a su manera, cada uno una cosa. Así que valoro profundamente cada una de vuestras intervenciones. Porque todos vosotros, todos aquellos que os paráis a contemplar lo que os muestro, ya sea un ratito o un buen rato, con asiduidad o puntualmente, con indiferencia de cuántos seáis, hacéis que Anhelarium tenga sentido. Porque de lo contrario, si nadie leyera nada de lo que aquí se cuelga, debería solamente volver a escribir solo para mí, como hacía ese tímido niño con su pequeña libreta, donde sus escritos los guardaba como un tesoro que nadie pudiera encontrar. Pero no es el caso, y ese niño con los años decidió que aquello que escribiera, fuera lo que fuera, y si así lo sentía, no se lo guardaría para sí, descubriría sus ideas y sentimientos sin más pretensión que compartirlo con quien le quiera dar algo de valor, como hacéis muchos de vosotros y como hace Alba. Personas como ella me embriagan de emoción y de ánimo para seguir escribiendo hasta que pueda.

Gracias, de todo corazón, por estar ahí.

Sigo.

¡Lia cumple seis añitos!

Debido al trajín que he tenido durante todo el mes de julio no he podido escribir antes esta entrada, que como ya viene siendo costumbre, escribo cada vez que Lia cumple años. Pues sí, seis años tiene ya mi gatita, y me sigue pareciendo que fuera ayer cuando la adopté en aquel verano de 2013. Hoy voy a contar algo que creo nunca he escrito en anteriores entradas. Lia, tiene un pequeño problema, y es que no se fía de las manos ajenas, o dicho de otro modo, de las manos que no son las mías. Cuando tengo invitados en casa nunca se aparta, no se aísla, siempre se muestra en todo momento juguetona y cercana, pero ese lado mimoso le desaparece cuando manos que no conoce intentan cogerla, abrazarla y darle arrumacos. Cuando alguien intenta hacerle caricias, ella, súper desconfiada, se aparta, da algún manotazo (que nunca arañazo) y se escabulle.  Eso sí, luego regresa para seguir jugando. Con el tiempo comprobé que eso poco a poco se le va pasando cuando más va conociendo a la persona. Cada gato es un mundo, habrá gatos a los que les pase lo mismo como también otros que son auténticos peluches, que se dejan acariciar y achuchar tanto por unos como con otros, indistintamente. Lia no. Cuando la que fue mi última novia ya llevaba un tiempo entrando en casa, ya Lia comenzó a tolerarla más, consentía entonces que la chica rubia la acariciara, aunque no tanto, había veces que de veras se mostraba bastante arisca y se las piraba, jamás con nadie muestra la complicidad y paciencia que conmigo. Yo puedo hacerle cualquier cosa, besarla hasta hartarme, abrazarla hasta que me entre ya calor de tanto tenerla pegada a mí, espachurrarla, conmigo se deja hacer de todo. Eh, que yo a ella también le consiento, le consiento de todo menos que arañe el sofá, que para eso tiene su buen rascador. Qué granuja…Ella me tiene a su disposición en todo momento, y lo sabe, vaya si lo sabe. Está acostumbradísima a que le consienta y le sacie de mimos. Por eso nunca se separa de mí, creo que es la gata más pegajosa del mundo mundial. No hay momento ni rincón de la casa en la que no esté a mi lado. Oye, que yo encantado. Para eso adopté una gatita hace seis años. Me comentó hace poco una amiga que tiene dos gatas lo siguiente: primero adoptó una, y al ver que por mucho que pasaba el tiempo la gata no podía ser más arisca y despegada, decidió adoptar otra. Con la mala suerte que resultó ser igual, otra gata que no se deja abrazar ni dar mimos. Yo le contesté entre risas que es una verdadera putada tener y cuidar a dos gatas y que ninguna te haga caso. Le pregunté si las adoptó desde bien pequeñas a lo que me contestó que sí. Algo raro decía yo, porque si acoges a un animal desde pequeño y le das mucha atención y cariño, ese animal por lo general lo vas a tener siempre ahí, devolviéndote lo mismo. Pero que va, cada animal es como es. Yo le he recomendado que si decide probar con un tercer gato, que sea macho, al ser ella una mujer, quizás el gato sea más cariñoso y dependiente. No es algo que deba de ser así, pero suele suceder. Yo he tenido perros y perras, y estas últimas conmigo eran puro amor, mucho más. Y regresando a Lia, el día que me falte, que espero sea dentro de mucho, me da que no voy a adoptar a otro felino, y de hacerlo, por supuesto tendría que ser hembra, como si adopto el día de mañana a un perro, también, tiene que ser perra. A mí es que las hembras, humanas o no, despiertan lo mejor de mí. Aún siendo hembra, me da que será difícil volver a tener una gatita tan lista y cariñosa como lo es Lia conmigo. Me ha hecho disfrutar de otro año donde quien más ternura y compañía me ha brindado, ha sido ella, mi gatita Lia.

 

¡FELIZ CUMPLEAÑOS LIA! ¡GRACIAS POR TENERME UN AÑO MÁS A TU LADO!

Mis amigos de Madrid, a los que quiero a más no poder

Hoy hace justo una semana que se fueron mis amigos de vuelta para Madrid y no os imagináis lo mucho que los echo de menos. Es el segundo verano que vienen al Puerto a pasar unos días, me llenan de vida la casa. Desde que me instalé aquí, solamente puedo verles las veces contadas que subo a Madrid y los veranos. No me canso de repetirles que intenten venir también en invierno, pero las cosas no siempre son como uno quiere, es comprensible que no puedan, principalmente por motivos laborales. Así que toca esperar hasta el próximo verano para que vuelvan a venir. Saben que tienen mi casa para lo que quieran, como les digo, ellos pueden decir tranquilamente a todo el mundo que tienen su segunda residencia en El Puerto.  Por otro lado espero que el venir todos los veranos sea una bonita costumbre que jamás se pierda, o al menos, que dure todo lo posible, porque uno sabe que cuando alguien se casa y tiene niños, ahí sí que las cosas ya no son siempre como uno quiere. Estos chicos me ofrecieron su amistad hace ya unos años, desde que me marché a Madrid a comenzar una nueva vida. Los conocí nada más empezar la carrera de Derecho. Desde 2012, jamás han dejado de hacerme sentir querido e importante. Siempre me han tenido presente y no sólo me han regalado su sana compañía, sino su desinteresada ayuda, en todo lo que he necesitado, incluso cuando no lo pedía. En todos estos años me han demostrado que me brindan una amistad sincera, como pocas. Siempre están ahí, nunca se muestran ausentes. Somos Los Románticos, como así denominamos en su día al grupo de WhatsApp que creamos y que compartimos. Surgió ese nombre, más bien en tono irónico, por lo crápulas y nocturnos que éramos en aquellos días. Responsables universitarios de día, truhanes de noche. He disfrutado de cada minuto que he pasado con ellos, y me han regalado unos días de verano espectaculares, inolvidables. Podría detallar todas las cosas que hemos hecho durante los días que estuvimos juntos, más de uno que lo leyera se partiría de la risa, pero no es mi intención hacerlo. Tan sólo me apetecía expresar y dejar constancia una vez más de la enorme fortuna que tengo con estos tipos a los que quiero con toda mi alma. Dice la frase que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Yo tengo varios tesoros, porque si contar únicamente con Los Románticos ya sería más que suficiente, también puedo disfrutar de la preciosa amistad de mi, prácticamente hermano, Rafa, o la de Alberto y César. Sobre ellos escribiré más adelante, cómo no. Todos siempre tienen su hueco de alguna manera en Anhelarium.

Esto que leeréis a continuación escribí en mi cartapacio justo cuando mis madrileños se fueron. Creo que resume mejor aún lo que pretendo trasmitir.

Mis amigos me han dejado la casa sorda. Han estado poco más de cuatro días, pero me la llenaron de vida. Lo he pasado estupendamente estos días. Me he reído como sólo con ellos me río. La complicidad que tenemos los cuatro es inmejorable. Llevo ya muchos años disfrutando de ellos, de Los Románticos. Me siento feliz por comprobar que son de esas amistades que duran toda una vida, de esos amigos que siempre están, para lo que sea y que nunca desaparecen. El año pasado los cuatro lo pasamos muy bien, pero este año coincidimos todos en que ha sido mejor, hemos hecho más cosas, hemos ido a más lugares, compartimos la sensación de que este verano hemos aprovechado aún más y mejor todo el tiempo que pasamos juntos. Una pena que no vengan más veces al año y tenga que esperar hasta el verano que viene para que regresen. Los quiero muchísimo. De Madrid me quedé con lo mejor.