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Mi Top10 de Metallica

Una de las bandas más grande de la historia de la música, la banda de Thrash Metal por excelencia. Todo aquel que se haya inmiscuido en los sonidos del Heavy Metal ha escuchado a Metallica. Esta banda revienta la categoría de must have de este género musical. Sus discos an calado en los huesos de todo aquel que se adentrara en estos sonidos. Como  el niño que necesariamente gatea antes de aprender a caminar, no hay metalero que se precie que no haya pasado por Metallica en su devaneo entre tantísimas bandas que componen el catálogo del Heavy Metal. Sin enrollarme más, pues Metallica no necesita presentación alguna, paso a dejar reflejado en Anhelarium cuáles son las canciones que más me emocionan de estos norteamericanos.

Blackened

Año 1988, Metallica publicaba …And Justice For All. Sigue siendo a día de hoy mi disco favorito de la banda. No sé si esto algún día cambiará, no lo creo. Es el disco que más energía me ha trasmitido de los de San Francisco. Este tema suena como una apisonadora. Suena descomunal. La batería, la guitarra de Kirk, y esa voz desgarrada de Hetfield. Llegando al ecuador de este tema uno no puedo más que dejarse maravillar, es Thrash Metal en su estado más puro.  Me encanta su solo de guitarra y cómo la batería por último compagina con él. Enegrecido, un tema áspero, crudo, directo a la conciencia.


Enter Sandman

Año 1991. Muchos pensaron en su momento (y siguen pensando) que es aquí, con su famoso Black Album, cuando se desligaron del Thrash Metal. Yo personalmente no lo veo así. Jamás el Thrash sonó tan elegante y melódico como en este disco, un disco donde la ira se ve aplacada por la sentimentalismo, pues la sensibilidad es la principal protagonista de este trabajo. Son tres los temas de este álbum que me marcaron de por vida y los incluyo en esta lista. Enter Sandman comienza con unos acordes de guitarra para dar paso a un tema denso, perfectamente compuesto y henchido de melodía. Vete, luz. Entra, noche, toma mi mano, hacia la tierra de nunca jamás. Hermoso. Lars toca como dios en este tema, quizás yo le hubiera añadido más brillo de Kirk a las guitarras. La voz de James, siempre espectacular, en este tema para mí está especial. Con este disco Metallica comenzó a alcanzar una popularidad de la que muy pocos grupos han gozado.


The Unforgiven

Seguimos con el Black Album y le toca el turno a The Unforgiven, un tema que con los años se acabaría convirtiendo en  una trilogía, The Unforgiven II en ReLoad (1997) y The Unforgiven III en su penúltimo disco de estudio, Death Magnetic (2008). Con esta canción quisieron innovar, hacer una balada o medio tiempo que la diferenciara de temas anteriores como One. Incluso la manera de cantar de James es diferente, mucho más clara. Volvemos a disfrutar de una introducción acústica para dar paso a un tema denso, melódico que no carece en ningún momento de la esencia Thrash. Como decía antes, este disco marcó un antes y un después en la historia de la banda. Si tras este álbum homónimo Metallica hubiera lanzados discos similares, seguro que los fans estarían más polarizaos a la hora de elegir qué etapa es la preferida. Pero no, Metallica siguió su afán de seguir evolucionando y el tiro alguna que otra vez le salió por la culata, ganándose muchos detractores y haciendo que muchos fans sólo tengan palabras de elogio para su etapa ochentera. Hubiera sido pasmoso poder disfrutar de más trabajos como este en la discografía de Metallica. The Unforgiven es un tema con aires al viejo cine western, con un toque romántico y muy apesadumbrado.


From Whom To Bells Tolls

En paz descanses, Cliff. Por quién doblan las campanas, novela de Ernest Hemingway y basada en la Guerra Civil española, sirvió de inspiración para la banda para dar forma esta gran canción que pertenece al segundo álbum de Metallica, Ride the Lightning (1984). El joven Cliff Burton, que compuso la introducción de esta canción antes de entrar a formar parte de la banda, fallecería dos años después en un accidente de tráfico. Este tema narra una historia de guerra y dolor. Suena como lo hace todo el disco, como un estruendo. Es impresionante cómo suenan las guitarras y el bajo de Cliff. James suena en este tema más rabioso que nunca. Es mi tema favorito de este segundo disco de Metallica y uno de los mejores recuerdos me trae a la memoria.


One

Con este tema uno no puede más que quitarse el sombrero y hacer una sentida reverencia a esta sensacional banda de Thrash Metal. Con One, Metallica rodaba su primer videoclip para su álbum …And Justice for All. La banda llegó a comprar los derechos de la película Johnny cogió su fusil (1971) para poder incluir ciertas escenas de la película en él. Esta canción es una de las más reconocidas de Metallica y narra la terrible historia de Johnny, un soldado que tras explotarle una mina, quedará sin extremidades y sin el sentido de la vista y el oído. Haber sobrevivido será su infierno. La guitarra de Hammet suena de lo más elegante, e incluso delicada por momentos, a lo largo del tema donde se engarza con la crudeza del mejor Thrash Metal. Además me entusiasma esta canción por lo bien que suena la batería de Lars. Creo que es la canción donde más me gusta el sonido de la batería.


Battery

No podía pasar por alto Master Of Puppets (1986), probablemente el disco por antonomasia de la banda, el más destacado y querido por todos, sobre todo por los más fieles del sonido thrasher. Yo aún no había nacido (lo haría dos meses después de la publicación de este disco) y Metallica partían la pana con esta canción. Junto a Welcome Home (Sanitarium) es mi tema favorito de este disco. Battery es la canción que mejor refleja la potencia de esos jóvenes que empezaban a dominar el mundo con sus instrumentos y su Thrash Metal sin igual.


Until It Sleeps

Me dejo fuera de esta lista la canción Master Of Puppets y a lo mejor me arrepiento de hacerlo. Pero, si bien es cierto que es un tema impresionante y que he disfrutado muchísimo con el paso de los años, de este disco me quedo con las dos anteriormente mencionadas y, para ser sincero, dejo hueco a un tema que me aviva cada vez que lo escucho: Until It Sleeps. Corría el año de 1996, Metallica volvía a dar un paso más en la búsqueda de nuevos sonidos. Con esa idea publicó Load y un año después, ReLoad (1997). La popularidad de la banda ya no podía ser más magnánima, pero para muchos Metallica y el sonido con el que se dieron a conocer ya era historia. Yo ambos discos los adoro. Escribí sobre Load hace unos años en Anhelariumes un disco que me envenena y, Until It Sleeps, es uno de esos temazos de la banda que me marcó a fuego. Antes pensaba que del Thrash Metal, desde el homónimo, Metallica se alejaba, pero con los años y las consecutivas escuchas no reprocho a la banda de dejar de hacer Thrash como llegué a afirmar en mis años más mozos. Su sonido simplemente cambiaba, buscando tonalidades distintas, un Thrash alejado de lo más clásico y típico. La batería de Ulrich es cierto que no me enamora en estos temas de Load como antes, pero el resto me sigue pareciendo una barbaridad. El bajo de Jason nunca sonó como el de Cliff, pero con su púa realizó un buen trabajo. Kirk, Lars y James, no podrían estar mejor.


Whatever I May Roam

Regreso al año 1991, al homónimo o más conocido como Black Album. La entrada de las guitarras y la batería en esta canción siempre me han parecido espectaculares. Este tema es uno de los platos fuertes del álbum. Es otro de los temas donde más disfruto de la voz de James. La agresividad de su Thrash más ochentero aún se palpa en este disco. Estoy seguro que esta sería una de las canciones más votadas si se hiciera los fans una encuesta de qué canción es la preferida por todos. Lo tiene todo. Estribillo magnífico, coros, melodía, ritmo trepidante en sus guitarras, la densidad en los parches y la furiosa voz de Hetfield.


(Anesthesia) Pulling Teeth

No, imposible dejarme fuera un tema del grandioso Kill’Em All (1983). Así se llamó el disco por una frase de Cliff refiriéndose a los productores con los que trabajaban por aquellos días. Cliff tocaba este tema encima del escenario cuando Lars y James lo vieron por primera vez. Ambos se fijaron bien y quedaron sorprendidos al comprobar que lo que sonaba no era una guitarra, sino un bajo distorsionado. Con esta canción comienza la leyenda de Cliff Burton, el mejor bajista de Metal por los siglos de los siglos. Elijo esta canción por lo mucho que me chifla, me encanta perderme en sus pasajes instrumentales, porque cuando ya Lars se une a Cliff es una verdadera joya musical. En su defecto elegiría Whiplash, pero no puedo evitarlo, esta entrada es de contenido muy subjetivo y este tema me deslumbra.


Nothing else matters

La canción de Metallica que emociona a todos. Vuelvo al Black Album, quién diría que el And Justice es mi disco favorito…Metallica es esta canción, sobre todo para el público general. Para la inmensa mayoría de las personas alejadas del entorno metalero es esta la canción que más reconocen de la banda. No es de extrañar, es una obra maestra. Es su canción más versionada. Puro sentimiento, otro ejemplo más de que son los grupos de Heavy Metal los que mejores baladas hacen. Una guitarra acústica, como en otras ocasiones, da comienzo a la canción. Los vellos de punta ya con estos primeros acordes. Es la canción que más complace a los fans en los conciertos de la banda. De principio a fin, es todo un espectáculo, un derroche de calidad. Hetfield está desbordante y los demás no se quedan atrás. El estribillo es todo un portento que a su final es mecido por un suave punteo de Hammet. Lars me gusta más en los platillos que en los parches y de nuevo, James Hetfield está en modo Dios en esta canción, una que es todo un estandarte del Heavy Metal y de la música en general.


Más te bale, Gareth

Hace unos años escribía sobre Gareth Bale en este blog. No soy muy dado a escribir sobre fútbol por aquí, pero ahora simplemente me apetece. Gareth Bale es desde hace tiempo uno de mis jugadores preferidos. Todo un atleta desde bien jovencito reconvertido a futbolista. Desde poco antes de que fichara por el Tottenham le llevo siguiendo la pista. Ya en el Southampton demostraba tener una calidad increíble, pero no fue hasta su llegada a los Spurs cuando definitivamente la partió. Ahí, en esos años vistiendo la camiseta del Tottenham Hotspur F.C., fue cuando me enamoré de este futbolista. La potencia de sus disparos, siempre tan certeros, su galopada, el continuo desborde. ¡El expreso de Cardiff, lo apodaban! Gareth pisaba su nueva casa en 2007. El White Hart Lane vibraría con su fútbol, sus goles. ¡Gareth no tiene gol feo! O debería decir, tenía. Hablar en pasado de él me entristece. Pero Bale tiene la pólvora mojada, sus goles no aparecen y lo que es peor, con él parece que el Real Madrid juega con uno menos. Cómo me duele decir esto…Fue en 2010 cuando envenenó a toda Europa con su juego. Es a partir del verano de ese mismo año cuando los mejores clubes de Europa se rinden ante el niño bonito, equipos como el F.C. Barcelona o el Manchester United le tienen puesto el ojo. Pero será el Real Madrid quien se terminara por hacer con los servicios del galés en el verano de 2013. El club blanco remodeló su plantilla. Con Carlo Ancelotti de entrenador y Zidane como su segundo -casi -, el Madrid se haría con fichajes como Isco, Carvajal o Casemiro. Y a estas alturas ya sabemos que son precisamente estos chicos, junto a ModrićLucas Vázquez y Asensio -del que todo el madridismo anda enamorado, y no es para menos-, los que parten ahora el bacalao por Chamartín. Pero fue Gareth el fichaje estrella de aquel verano, en esta entrada os hablaba de aquella plantilla que se había hecho el Real Madrid y con la que empezaría una etapa espectacular que por suerte, aún dura.  No os podéis imaginar lo mucho que me ilusionó el fichaje de Gareth Bale.

Hacía muchos años que el fichaje de un futbolista no despertaba en mí tanta expectación. A mí y a medio mundo, porque Gareth fue el fichaje más caro de la historia del fútbol en aquél momento. Ahora Neymar ha reventado el ranking, pues el PSG ha pagado por él 222 millones de euros. Pero para el Madrid sigue siendo el fichaje más caro de su historia. Jamás el club madrileño ha pagado tanto por un futbolista. Su primer año en el Real Madrid fue una locura: un gol espectacular, histórico, que daba al Madrid la victoria ante el Barça en la final de la Copa del Rey y su gol de cabeza en Lisboa ante el Atlético del Cholo Simeone que, tras la genialidad de Ramos, dejaba La Décima en manos del que es el máximo campeón de Europa. El primer año de Bale en el Madrid hacía que los 105 millones de euros que costó su fichaje estuvieran más que amortizados. El galés hizo una campaña muy buena, con asistencias y muchos goles y era más que decisivo en los partidos importantes. Nada que ver con ahora. ¿Es el crepúsculo de un dios del fútbol? Si bien es cierto que las lesiones lo han traído por el camino de la amargura, éstas no han sido tan graves como para que se vea en peligro su carrera y tanto ante como después de las mismas, no se ha visto al galés en plena forma. Sus últimas temporadas en el Real Madrid pasan con más pena que gloria. Ni se le ve, anda desaparecido en los partidos. Para la final de Cardiff del pasado 3 de junio se contó con él para la segunda parte del encuentro y más por darle la oportunidad de jugar unos minutos en su tierra que por otra cosa. Bale, cuando supuestamente anda recuperado, que es cuando todos esperamos ver su mejor versión, no es ni la sombra de lo que era.

¡BALE POR UNA COPA! 
¡Desde chiquitito!
¡El Real Madrid, vuelve a ganarle al Barça otra final!
Primavera de 1992

Gareth tiene toda una temporada por delante. Pero sólo llevamos dos jornadas y nada hace presagiar que la cosa cambie. Si su pretemporada fue lamentable, en estos dos primeros partidos de La Liga no se ha visto nada que lo mejore. O Gareth hace una temporada en la que se muestre trascendental para el equipo blanco o mucho me temo que será su último año en el Real Madrid. Ya este verano Mou le ha tentado para que se vaya al Manchester y muy probablemente el fútbol inglés -independientemente de que vaya al United u otro equipo de la Premier- sea el destino del de Cardiff si siguen las cosas como va. La actuación de Bale ante el Valencia en la pasada jornada fue sonrojante, ganándose los pitos del Bernabéu. Si Karim Benzemá falló, como se suele decir, más que una escopeta de feria, siendo uno de los señalados de la plantilla por prensa y afición, al menos el francés tuvo sus ocasiones, bastantes, aunque el balón no tocara la red. Sin embargo Bale no sólo andaba a por uvas, sino que se se vio eclipsado por un niño de veintiún años llamado Marco Asensio, la perla del Madrid.

Si bien es cierto que el primer año de Bale en el Madrid fue buenísimo, los madridistas jamás hemos visto al Bale del Tottenham, nunca lo hemos visto brillar como lo hacía en Londres. Unos dicen que es porque debería jugar por la izquierda, otros porque Cristiano le frena su progresión. Pero se ha visto que no. Demasiado tiempo para darse cuenta que no es ni una cosa ni la otra. Gareth no está bien. Diría que no está ni a la mitad de su rendimiento. Quizás su lesión le tenga más fastidiado de lo que nos hace ver. Quizás su lesión sí que es más grave de lo que pensamos. Lo único indiscutible es que está a años luz de su mejor versión, que no parece la estrella con la que soñaban los mejores clubes europeos y que de él aún se espera mucho. El madridismo sigue confiando en él y no lo da por perdido. Eso sí, tiene que ser esta su temporada, es ahora o nunca. De no ser uno de los protagonistas de las victorias que los madridistas esperamos con ansia en esta nueva campaña, el galés tendrá que hacer las maletas.

¡Mis mejores deseos, Gareth! ¡Espero con ansias volver a ver ese expreso de gales!

ALIEN, el octavo pasajero [1979]

No sé que ha tenido siempre este bicho que es el que más miedo me ha dado de todos los monstruos del cine. Siento fascinación por Alien. Cada cierto tiempo me veo la saga completa. Cuando hablo de la saga me refiero a la saga original, no hablo ni de Prometheus (2012) ni de Alien: Covenant (2017). La primera, un despropósito; la segunda, aún sigo digiriéndola. Y ya ni hablemos de Alien vs. Predator (2004) y su secuela, un crossover para el entretenimiento barato, demasiado estúpido. Alien es la obra maestra de Ridley Scott, por lo que siempre será recordado. Ya sé que este director tiene en su haber grandes obras como Gladiator (2000) o Blade Runner (1982), pero su nombre siempre estará ligado a Alien, siempre se hablará de él como el director de Alien. En 1979 Alien marcó un antes y un después en el cine de ciencia ficción y de terror y por supuesto, una enrome franquicia que ha dado cómics, libros, videojuegos y todo tipo de merchandising. Alien es de las películas más reconocidas del género, una de las más transcendentales. Alien, el octavo pasajero, es de las películas que mejor envejece, han pasado más de treinta años de su estreno y no ha perdido ni una hebra de calidad. Sus secuelas, esas que componen la que todos conocemos como la saga original, son joyas del séptimo arte. Cada una de esas secuelas fue dirigida, además, por excelentes directores de cine. Alien, el regreso (1986) fue dirigida ni más ni menos que por James Cameron (Titanic, Avatar); Alien 3 (1992), por David Fincher (Seven, El club de la lucha). Ya en 1997, para Alien Resurección, sería Jean-Pierre Jeunet (La ciudad de los niños perdidos, Amelie) el encargado de dirigir la última de las clásicas. Pero yo me quiero centrar en la madre de todas ellas, en Alien, el octavo pasajero, porque muchas películas han seguido los pases de esta cinta, pero pocas han conseguido transmitir la angustia y la intensidad de ésta.

Oscuridad, terror y belleza

Esta película cuenta la historia de la nave Nostromo, una nave de carga que recorre un largo viaje y en el que sus tripulantes están sumidos en un sueño criogénico. MADRE, como así llaman al ordenador central de la nave, tras detectar una extraña transmisión procedente de un planeta cercano y aparentemente deshabitado,  procede ha despertar a los siete tripulantes de la nave. Así, los navegantes espaciales decidirán acercarse al planeta para comprobar e investigar la procedencia de dicha transmisión. Dallas, el capitán de la nave, comunica al resto de la tripulación que MADRE ha dirigido a Nostromo al desconocido planeta porque ha interpretado la señal interceptada como una alerta de socorro. Una vez que la película nos ha presentado los roles de todos y cada uno de los tripulantes, éstos de disponen a aterrizar en el extraño planeta para comprobar lo sucedido y desvelar el inquietante misterio. Cuando el capitán Dallas y su equipo aterrizan en el inhóspito planeta, accederán al lugar donde se originó la transmisión. Allí se encontrarán con una nave alienígena que parece haber sido abandonada mucho tiempo atrás.  Mientras tanto, la teniente Ripley ordena a MADRE que realice una descodificación de la extraña transmisión obtenida para su interpretación y es ahí donde descubrirá que el mensaje no era una alerta de socorro, sino de advertencia. Uno de los oficiales, Kane, descubre en la nave que han abordado una sala llena de lo que parecen ser huevos en incubación. Uno de ellos se abre y una extraña y viscosa criatura se adhiere a su casco de forma violenta, derritiendo su visor y aferrándose a su rostro. Kane es llevado de urgencias a Nostromo. Allí, uno de los tripulantes, un androide llamado Ash, intentará liberar a Kane de semejante engendro. Cuando parecía imposible desaferrar a ese extraño ser del rostro del oficial, éste cae aparentemente muerto. Kane despierta ileso, la nave Nostromo pone de nuevo rumbo a la Tierra. Pero Kane comienza a convulsionar y una extraña criatura sale de su interior reventándole la caja torácica. Y es aquí donde comienza una tragedia galáctica que no se olvidará jamás.

Los oscuros pasillos y rincones de Nostromo forman un escenario claustrofóbico y amenazador. La pequeña y violenta criatura tiene innumerables formas de esconderse a placer de los tripulantes que ahora se muestran inquietos y asustados. La teniente Ripley comienza a mostrar sus dotes de mando y determinación y es donde poco a comienza a obtener el protagonismo. Desde el inicio de esta cinta vemos como los planos y secuencias están medidos al detalle. La música, encargada a Jerry Goldsmith, pone sutil y paulatinamente énfasis a cada momento. La nave Nostromo presenta cierto aire disco (como no podría ser de otra manera en pleno años setenta) para dar paso a un ambiente gótico y tenebroso, convirtiendo la nave en el mayor de los pasajes del terror. Como bien rezaba el cartel con el que se promocionaba esta película: «En el espacio, nadie puede oír tus gritos». 

El octavo pasajero

El pequeño Alien, ese que anda correteando por la nave, es el octavo pasajero, al que nadie a invitado a bordo. El pequeño ser sufrirá ciertas transformaciones que ni el mismísimo Frank Kafka hubiera imaginado. La metamórfosis del bicho es espectacular y lo que lo hace más brillante es que no se usan efectos digitales en esta película. Hablamos de una cinta rodada en 1979 y de ahí el atractivo que jamás conseguirán las películas de hoy día. Los monstruos y estrafalarios personajes de las películas de aquellos días eran maquetas o disfraces que se conseguían a base de horas de concienzudo esfuerzo. De un sangriento cangrejo pasaba a una suerte de escarabajo repugnante para convertirse finalmente en un ser bípedo, imponentemente alto y fuerte, con una especie de armadura irrompible, tan oscuro como un agujero negro, de un aspecto que no podría ser más amenazador y espeluznante, y con unas mandíbulas que por si fuera poco, escupían ácido corrosivo. Un ser inmune, un ser invencible.

El bicho, por excelencia. Uno de los inconos del cine de terror más impactantes y reconocibles. El monstruo que más miedo me ha dado de todos. Llegué a tener pesadillas con él. Recuerdo cómo un primo mío me regaló de pequeño un póster enorme que regalaba Pepsi con motivo del estreno de la tercera película, Alien 3, en 1992. En él se veía a este monstruo a tamaño original, de esos pósters que se pegan detrás de la puerta de tu habitación o en una de los armarios. No recuerdo qué hice con él, si lo tiré o lo regalé, pero jamás lo coloqué en mi habitación. Este bicho tan letal no cesará en su empeño de matar a todo ser viviente que se cruce en su camino. De la forma más mortífera, irá acabando con toda la tripulación. Perseguirá de manera incansable a la teniente Ripley y no sólo en esta película. Ay! La teniente Ripley…

Sigourney Weaver


El bicho se pasa toda la película soltando babas, escupiendo ácido y persiguiendo a una Sigourney Weaver ensagrentada, sudorosa y en braguitas, que corretea por toda la Nostrodomo. Puede parecer soez o simplista esto que acabo de escribir, pero tan sólo es la imagen que tengo grabada a fuego en la cabeza cuando pienso en esta película. Las escenas de Weaver y el Alien son las que más me marcaron y las que primero se me vienen a la mente. Son las dos piezas inquebrantables, insustituibles y que más perdurarán en el universo Alien. Como si de una versión alternativa de La bella y la bestia se tratase, Ripley y Alien son en esta cinta la pareja de un baile violento y sangriento. Sólo ella es capaz de hacerle frente a un monstruo de tal calibre, Ripley nunca dejará de ser una de las más admiradas heroínas del celuloide. Su periplo con Alien será la columna vertebral de toda la saga. La actuación de Weaver en la película es una de las más logradas de su carrera cinematográfica. Si Ridley Scott será siempre el director de Alien, Sigourney es y será siempre la actriz de Alien. Cuántas veces habré oido decir eso de: Sí, esa que hizo la peli de Alien, cuando alguien se quiere referir a la actriz. Todos los actores que dan vida a los miembros de la tripulación dan la talla, transmiten intensidad y realismo en la pantalla. Todos, sin excepción, Dallas (Tom Skerritt), el oficial científico Ash (Ian Holm), Brett (Harry Dean Stanton) y Parker (Yaphet Kotto), Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Cartwright). Pero el coraje, la valentía, el papel femenino por excelencia, es el de Ripley, Sigourney Weaver. Sin alardes, tan sólo con el arrojo de una mujer cabreada, Ripley se enfrenta a Alien. Es tal la determinación y entereza de Ripley, que a su lado Alien no parece tan imbatible.

Alien, el octavo pasajero, es una película para disfrutar viéndola varias veces. Como esa botella del mejor vino que puede durar meses en tu pequeña bodega y que sólo sacas en ocasiones especiales. Esta película es para apreciar todos sus detalles. Su atmósfera opresiva, la interpretación de sus actores, la música, su fotografía, el ingenio de un director en estado de gracia, y la calidad de una actriz irrepetible como es la señorita Weaver, sin olvidarnos, ¡cómo podríamos!, del terror que infunda esta especie de quimera del espacio. Una obra maestra del séptimo arte. Yo, seguiré cada cierto tiempo disfrutando de esta saga como vengo haciendo desde hace años. Una noche que no tengas plan alguno, y no quieras salir de casa, ya sabes qué hacer.