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Bruce Springsteen – Darkness on the Edge of Town [1978] Quien tiene magia, no necesita truco alguno

Estoy muy emocionado de volver a escribir sobre el Boss en Anhelarium. Hace tres años tuve la genial idea de comenzar a reseñar todos y cada uno de los discos de Bruce Springsteen. Ahora le toca el turno al que para mí es uno de los mejores discos de la historia de la música. Y aunque la frase haya quedado algo exagerada, os prometo que no exagero, pues a la tremenda calidad del disco, su autenticidad y la fuerza de sus canciones, sumémosle lo influyente que ha sido durante tantísimo tiempo para la música. Después de una gira larga y de lo más exitosa presentando su Born To Run, tres años después, el que junto a Clint Eastwood, es para mí el mayor artista que ha parido los Estados Unidos de Norteamérica, publicaba su cuarto álbum de estudio, Darkness on the Edge of Town.

Oscuridad a las afueras de la ciudad. Con este título nos topamos con un Springsteen que sin dejar de ser optimista en sus canciones, es incuestionable que notemos en él un toque más oscuro que más adelante se haría más notable en Nebraska, el disco que a la primera escucha más devoción suscitó en mí de todos los discos publicados por el Boss. El 2 de junio de 1978 se publicaba este Darkness on the Edge of Town y con él la humanidad podía contentarse escuchando temas que como no podía ser de otra manera, acabarían por convertirse casi instantáneamente en clásicos del Rock. Y a las pruebas me remito, Badlands es el tema que abre este disco y aunque no seas un ferviente seguidor de Springsteen, o aunque apenas hayas escuchado su música, reconocerás al instante esta canción. Es todo un estandarte del Rock y una de las canciones más importantes y aclamadas de Bruce para sus fans.

Estate atento con este disco pues sus temas tienen la particularidad de que se contraponen. ¿Con esto Bruce quiso plasmar el puto devenir en esta vida? Es muy probable. Veamos, en cada canción se nos plantea un escenario para más adelante mostrarnos todo lo contrario. De la hímnica y positiva Badlands, pasamos a Adam Raised a Cain, dando paso a una oda a la rebeldía, con unas guitarras más rápidas y furiosas. En este tema, donde Adán crió a Caín, se refleja los problemas de una familia roída por el infortunio y donde la rebeldía surge sin causa aparente. Este segundo tema, otro clásico del Rock, deja el camino despejado para un tema que baja el pistón pero no por ello la magnitud y sensualidad que trasmite. Desde luego el disco no podría tener un inicio más espectacular, pues el siguiente tema es Something in the Night. Con esos toques de piano la melancolía ya hace presencia y el lamento desgarrado de Bruce comienza a tocar tu alma. Esta canción es un lamento a la soledad, esa que deja alguien que se va, dejando en ti algo roto de por vida, haciendo que convivas con ese vació doloroso. Todos los discos de Bruce Springsteen parecen hechos para disfrutar en carretera, pero este lo es más.

Voy conduciendo hacia Kingsley, imaginándome que tomaré una copa,

le doy bastante volumen a la radio, para no tener que pensar.

Piso hasta el fondo, buscando el momento en el que el mundo parece perfecto.

Y me estrello contra las agallas de algo en la noche. 

Bruces Springsteen es todo un poeta callejero, sus canciones nos hablan de historias de bar, de largos viajes en carretera y en esta ocasión Bruce, con Candy’s Room, nos relata el amor por una prostituta. Pasamos al ecuador de esa gran álbum de Bruce Springsteen para deleitarnos con Racing in the Streets.  El tema más sensible de este disco y uno de los más emotivos de su trayectoria. La letra de esta canción habla sobre los sueños, esos de la juventud, esos sueños que luego acaban hechos añicos. A veces sin darnos cuenta, sólo reclamamos esa felicidad que se nos prometió. Uno de los mejores temas del Boss y uno de mis preferidos. The Promised Land, con este tema volvemos a la carretera, pero esta vez en el desierto de Utah y vas de regreso a la ciudad. Has trabajado todo el día en el garaje de tu padre y ahora tu jornada a terminado, eres libre para hacer realidad tus sueños. Esta canción es puro sentimiento, y de eso el Boss anda desbordado. ¿Os acordáis de esa contraposición en los temas que os contaba antes? En el tema anterior se homenajeaba esa sensación de libertad cuento terminar de trabajar o sales un viernes de clase. En Factory vuelves al trabajo nuevamente, vuelves a tu rutina. Te levantas de la cama, te vistes, y oyes la sirena de la fábrica. Es simplemente la vida de un trabajador. Bruce es experto en hacer poemas a la cotidianidad. Con Streets Of Fire encontramos de nuevo otra loa a la soledad,  como en Something in the Night, pero en esta ocasión, esa soledad es la que nosotros mismos nos hemos visto envueltos en más de una ocasión. Esas veces que nos perdemos y tocamos fondo. Un medio tiempo donde la guitarra suena como si la tocara el mismísimo Dios. Otro tema desbordo de sentimiento y fuerza.

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Si en Candy’s Room se homenajeaba ese fuerza del amor más sexual e impulsivo haciendo apología del eros, en Prove It All Night Bruce nos habla de las reglas del amor, un amor más inocente, romántico, un amor que empieza y acaba en el corazón.Para cerrar el álbum, llegamos al tema que da nombre a este gran disco, Darkness on the Edge of Town. Si en Badlands la canción era optimista y miraba con ilusión al futuro, es esta última canción del disco Bruce nos hace echar la vista atrás y enfrentarnos al pasado, ese que a veces llama a la puerta y al que por narices tienes que abrir.

Quien tiene magia no necesita truco alguno, amigos míos. Bruce Springsteen hace una música que cala en lo más profundo de ti. Pocos, muy pocos artistas, dan vida a canciones tan cargadas de sentimiento. Cada canción parece estar hecha para cada momento de la vida. Por algo lo llaman el Boss, ¿no?


Dark Bird Is Home – The Tallest Man on Earth. Regresa el icono de la música Folk y con él, la música más maravillosa.

tallest-750x400Conocí a este cantautor sueco este pasado invierno y como ya os comentaba en el primer artículo que publicara sobre él, su talento me dejó totalmente hechizado, y su música, totalmente imprescindible para este humilde melómano que os escribe. Ha sido para mí una enorme y gratificante sorpresa comprobar que Kristian Matsson nos deleitaría esta primavera con un nuevo disco de estudio. Así, no había mejor manera para mí de comenzar este fin de semana que escuchando su nueva obra, Dark Bird Is Home, su cuarto álbum.

Deseaba que llegara el día en que pudiera escuchar este disco. Y ese día es hoy. Voy por la segunda escucha de este disco y no puedo sentirme más pleno y complacido. Dese hace meses la melancólica voz de Matsson me acompaña muy a menudo, y ahora, cuando se me prácticamente su discografía de memoria, nos regala un nuevo trabajo, y en qué hora, amigos, pues en estos días de estudio y exámenes finales acechando a la vuelta de la esquina, la música, sobre todo este tipo de música, suena para mis oídos como un bálsamo bendito.

A sus 29 años, este joven cantante de Dalarna nos presenta un disco notablemente distinto a sus anteriores. Kristian transforma su música, sumerge su proyecto musical en nuevas fases, haciendo que cada una de las canciones de este nuevo trabajo suenen desiguales entre sí, su música se mueve por diversas variables y además, todas y cada una de ellas han sido grabadas en estudios de distintos países. Cada una posee una marca renovadora, autentica.

Estamos ante el disco más intenso y profundo de su carrera, completo de canciones mucho más mustias y melancólicas que sus antecesoras. Un disco un tanto oscuro en donde Matsson nos muestra su cara más personal, su dolor, sus miedos e inquietudes. Pero en el que también hay espacio para el humor y la chispa de ocurrencia. Como el pintor que intenta plasmar su zozobra ante el impasible lienzo, Kristian Matsson se aferra a su guitarra y con su voz exhibe su sentir, su conmoción, cual vate que a la vida canta y encara, con Dark Bird Is Home nos evidencia a través de metáforas lo cercana que es la muerte, lo duro que es un adiós o lo penosa que puede ser la soledad al mismo tiempo que una fiel compañera.

da91e562El disco abre con Fields of Our Home, un tema puente entre sus anteriores composiciones y esta nueva línea musical que nos descubre. A mitad del tema ya somos testigos del cambio, de este nuevo proyecto del cantautor sueco. Escuchamos que a su voz le acompañan elementos nuevos, como estos coros que acompasan el final de esta estupenda canción y cierto sonoridad electrónica. Le sigue Darkness of the Dream, uno de los temas que más me han gustado. El tema más animado y enérgico, en el que le vuelven a acompañar unos coros sensacionales que consiguen abordar un estribillo diáfano y del que jamás podía uno hartarse de escuchar. Con Singers y Slow Dance se plasma aún más ese cambio en que se ve envuelta la música de Kristian Matsson. Con Little Nowhere Towns el piano cobra protagonismo creando un ambiente íntimo y elegante, y con Sagres y Timothy exploramos su faceta más indie pop, temas de un sonido suave, melódicos y más comerciales. Con Beginners volvemos a escucharle a solas con su guitarra pero de nuevo acompañado por coros femeninos. Seventeen parte buenamente de esos sonidos del pop más underground, dejando uno de los mejores temas del álbum.

Pero este trabajo cierra con el que considero, es el tema más impactante de su carrera y que ha utilizado como single de presentación de este cuarto disco y que a su vez da título al mismo: Dark Bird Is Home. Si Matsson pretendía con este tema asombrar a sus seguidores, sin duda lo ha conseguido. La canción comienza con un habitual, él y su guitarra, él y su fina voz. Su comienzo bien puede llegar a recordar a canciones de su segundo trabajo, The Wild Hunt, pero todo queda ahí, en su comienzo. Pues a mitad de tema, sin esperarlo y ni tan siquiera intuirlo, comienza una batería que dará lugar a un breve pasaje instrumental totalmente inspirador y de lo más acertado. Una canción sencillamente espectacular, como todo lo que hace Kristian Matsson.


Kristian Matsson – El mejor sonido estadounidense venido desde Suecia

The+Tallest+Man+on+Earth+pngPrimera entrada de este recién comenzado 2015 y como no podía ser de otra forma, de buena música va la cosa. Desde el primer momento en que escuché a este cantautor supe que su música había venido a mis oídos para quedarse. Ni os imagináis lo mucho que me sorprendió saber que la voz que había tras The Tallest Man On Earth no provenía de ninguna zona rural de la América profunda. El folk anglosajón se ve nuevamente encumbrado en esta ocasión por un Kristian Matsson, originario de Dalarna, Suecia, que desde su álbum debut, Shallow Grave, publicado en 2008, lleva maravillando a todos los apasionados del sonido más sureño.

Con su último trabajo, There’s No Leaving Now, se consolida como un nuevo icono de la música folk más moderna y por supuesto, para mí, en un artista del que no me olvidaré jamás. A su voz rasgada le acompaña su guitarra o banjo, y con esos elementos da forma de la manera más sencilla a unos sonidos melancólicos, emotivos, que dan paso a letras vibrantes y entusiastas. Con su primer disco Shallow Grave, Matsson nos regala los oídos con canciones como I Won’t Be Found y con ella nos imaginamos a un granjero nostálgico, descorazonado, pero que nunca pierde la esperanza. Con The Gardener igualmente, Kristian Matsson, como si del mejor trovador se tratara, nos cuenta de forma simpática otra entrañable historia con esos aires folclóricos tan característicos.

El 13 de abril de 2010 sale su segundo trabajo, The Wild Hunt y la crítica cayó rendida a sus pies, pues en él encontramos canciones como Burden Of Tomorrow, Troubles Will Be Gone, o King Of Spain, que nos dejan encandilados con la primera escucha. Mención especial para Kids On The Run, donde nuestro cantautor se sirve de la elegancia y delicadeza del piano para concedernos la que es mi canción favorita de este, el hombre más alto de la tierra.

El 6 de septiembre del mismo año, salía a la luz un EP titulado Sometimes the Blues is Just a Passing Bird, y en él notamos cómo Matsson se siente mucho más seguro e ilusionado y nos obsequia con canciones más intensas y emocionantes, como Little River o la que me enamoró desde los primeros acordes, The Dreamer. Su armonía recorre tu cuerpo como la brisa, te prende, y te cautiva como no todos los artistas pueden hacer con sus canciones. Es arte en estado puro, amigos míos. De este plástico destaco todos sus temas. Pues Like the Wheel o Tangle In This Trampled Wheat son sencillamente abrumaduras.

Ya en 2012, Matsson dio vida a su tercer álbum, There’s No Leaving Now. Con él recorrería los escenarios de medio mundo, haciendo las delicias del Primavera Sound de Barcelona por segunda vez consecutiva y compartiendo escenario con artistas de la talla de Justin Vernon (Bon Iver). No es de extrañar que al pasar por nuestro país, las entradas se agotaran de inmediato. Yo estoy deseando que se deje nuevamente ver por estas tierras porque no dudaré un instante en ir a verle. En este último disco, canciones como 1904, Leading Me Now, y sobre todo, la que da nombre al disco, hacen que este trabajo sea un must have en las estanterías de todo melómano.

Concierto completo en la sala Razzmatazz (Barcelona)


Bruce Springsteen – Born To Run [1975]

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El poeta urbano

Creo que Springsteen no tuvo ningún precedente. Ha sido único en lo suyo. Si bien es cierto que desde su Greetings from Asbury Park, N.J coqueteó con otros géneros y estilos, considero que con Born To Run Bruce Springsteen logró reflejar lo que él quería, asentó las bases de la música que querría hacer hacia delante. Y cuando digo que Bruce no tuvo precedentes es precisamente porque ninguno antes había conseguido cantarle así a la cotidianidad, nadie jamás había compuesto líricas con tanta elegancia dedicadas a la ciudad, a la carretera, y a las anécdotas de bar. Y así fue como con este Born To Run nuestro querido Bruce se consagró como una de las estrellas más importantes del Rock, lo que sigue siendo y será por siempre. Con este disco, no era de extrañar que se metiera a medio mundo en su bolsillo. El éxito cosechado por este disco fue asombroso, y es que este álbum contiene temas tan legendarios como Thunder Road, Meeting Across The River, o la que le da nombre al disco, Born To Run.

La sociedad de la época se había topado con un nuevo poeta, uno que no usaba letras avezadas y eruditas, todo lo contrario, un poeta de calle, con letras sencillas y seductoras, un poeta callejero con magia, gracia y mucho gancho. Todo un ángel del asfalto, que con su música embrujaba a conductores, caminantes, bebedores de wiski barato y por supuesto, a los buenos amantes de la vida y la buena música.

Un disco para la historia

El disco abre con la que es una de las mejores canciones de la historia de la música, Thunder Road. Es la canción que más logra reflectar la esencia del Boss. Con esta canción Springsteen te invita a iniciar un viaje a cualquier parte, porque tiene muchas ganas de largarse de aquí. Para este que os escribe, el humanismo literario de esta canción es enormemente admirable, una espléndida oda a la vida y al anhelo.

A esta pieza clave del Rock le sigue Tenth Avenue Freeze-Out donde el saxo de Clarence Clemons cobra protagonismo, un tema de auténtico soul. En ella Bruce nos narra cómo es una simple tarde en la calle. Y con Night, ya nos habla de la noche, del albedrío que en ella uno se encuentra y de la libertad que uno siente cuando la vive. Si prestas atención a la letra y vuelves a poner esta canción, su inicio parece querer trasmitir precisamente ese momento en que dejas tus quehaceres y puedes dedicarte a tu tiempo libre. Algo parecido a cuando suena un viernes la campana del cole que pone fin a las clases y sales pitando a la salida, con ganas de vivir el fin de semana. La grabación de este disco tuvo lugar en los estudios de sonido Record Plant de la ciudad de Nueva York entre 1974 y 1975 bajo la producción de Mike Appel, Jon Landau y el propio Springsteen. Su recepción por la crítica fue muy buena, considerándolo como el mejor trabajo de Springsteen hasta la fecha y uno de los más importantes de la historia del Rock. La portada de este álbum es una de las imágenes más populares e icónicas del Rock. Fue Eric Meola el que tomó la fotografía durante una sesión que duró más de tres horas y en la que tomó 900 fotos, que posteriormente fueron recopiladas en el libro Born to Run: The Unseen Photos.

Backstreets es otro de esos temas en los que Bruce consigue conquistarte, porque la letra es una auténtica obra maestra. En esta canción Bruce narra la amistad entre dos amigos, y nos deja estrofas tan emotivas como:

Remember all the movies, Terry, we’d go see
Trying to learn how to walk like heroes we thought we had to be
And after all this time to find we’re just like all the rest
Stranded in the park and forced to confess
To hiding on the backstreets, hiding on the backstreets
We swore forever friends on the backstreets until the end
Hiding on the backstreets, hiding on the backstreets

Con Born to Run encontramos un tema optimista, vital, enérgico, que nos invita a perseguir nuestros sueños. Es magnifica, brillante, ideal para coger el coche y marcharse a donde quieras. Y tras el subidón de esta grandísima canción nos topamos con She’s The One, donde Bruce se pone más sentimental y versa sobre cómo nos hechizan las chicas, lo locos que nos pueden llegar a volver, y es que ya se sabe, las mujeres son lo más preciado que tenemos los hombres. Finalizando este Born To Run bruce nos deleita con Meeting Across The River, con una intro espectacular, y de nuevo, nos cuenta otra bella historia, en esta ocasión, la de un hombre que en pleno Manhattan se adentra en el mundo de los negocios sucios para dejar de ser un don nadie. Y para cerrar este radiante e intenso disco, Bruce con su guitarra y Clarence al saxo, se encerraron más de diez horas en el estudio para dar forma a este tema épico, Jungleland, que describe cómo es la ciudad que nunca duerme, la omnipotente ciudad de Nueva York.

The midnight gang’s assembled and picked a rendezvous for the night
They’ll meet ‘neath that giant Exxon sign that brings this fair city light
Man there’s an opera out on the Turnpike
There’s a ballet being fought out in the alley
Until the local cops, Cherry Tops, rips this holy night
The street’s alive as secret debts are paid
Contacts made, they vanished unseen
Kids flash guitars just like switch-blades hustling for the record machine
The hungry and the hunted explode into rock’n’roll bands
That face off against each other out in the street down in Jungleland

 

Un disco magistral, ambicioso, un disco que supuso la consagración del mejor artista que ha parido los Estados Unidos de Norteamérica.



La virtuosidad de Estas Tonne

Su manera de tocar la guitarra sobrepasa la perfección. Las melodías que nacen de sus dedos y que suenan a través de esas cuerdas tocan el alma a cualquiera. La guitarra, con él, cobra una mayor dimensión. Estas Tonne posee una talento innato y único. Este compositor ruso trasmite una tremenda fuerza, eso que los andaluces llamamos “duende”, un don que muy pocos poseen, una capacidad divina digna de contemplar.

Estas Tonne parece estar cubierto por un halo muy singular, extraordinariamente enigmático y cautivador. Ahí lo podéis ver, con esa larga melena, vestido con un aire a esos zíngaros gitanos de antaño, con su barrita de incienso colocada en la cejuela de su guitarra y sú música, una música idílica, soberbia, admirable, y totalmente hechizante.


Bruce Springsteen – The Wild, the Innocent and the E Street Shuffle [1973]

Segundo trabajo del Boss. En este disco se aprecia como el jefe se nos aleja del sonido Folk y se adentra en los recodos del Rhythm and Blues, en gran parte, provocado por la unión del cantautor con la ya archiconocida E Street Band. The Wild, the Innocent and the E Street Shuffle contiene clásicos temas como Rosalita, uno de los temas más celebrados por el público en los conciertos de Bruce Springsteen, y también Kitty’s Back, New York City Serenade o 4Th Of July, Asbury Park.

Estamos ante un buen disco que sin llegar a ser tan portentoso como obras posteriores, muestra una tremenda calidad y sobre todo, fue un disco que coronó en su día a Bruce como uno de los mejores compositores del momento. Porque estamos ante un disco de canciones totalmente excepcionales, muy elaboradas, temas adornados con muy buenos solos de guitarra, una música de ritmos agitados y muy melódicos.  Un cóctel musical que combina gamberras guitarras, un saxo que suena como si lo tocara el mismísimo demonio, un piano y unos teclados que le dan un toque melódico magistral y sobre todo, unos buenos coros que acompañan la cada vez más potente voz de Bruce.

Encontramos en este disco temas ideales para poner a todo trapo en un guateque, temas super rockeros como Rosalita o canciones más personales, como Incident On 57Th Street o Wild Billy’s Circus Story, donde Bruce nos deleita con esas letras, estrofas donde se narran historias reales, una manera fabulosa de hacer música de la anécdota más simple. El potencial que emana de este disco es enorme y no es de extrañar que posteriormente llegaran trabajos tan sensacionales como Burn To Run, Nebraska, Born In The U.S.A, Tunner Of Love o The River.


Bruce Springsteen – Greetings from Asbury Park, N.J [1973]

2 de mayo de 1972, Oficinas de Columbia Records, Nueva York. Un jovencísimo Bruce Springsteen y su mánager Mike Apple, se citan con el que es el mayor cazatalentos del momento, el ejecutivo musical John Hammond, productor de grandes artistas como Bob Dylan o Aretha Franklin. Bruce estaba nervioso, viajó durante horas con una guitarra sin funda que le había prestado un amigo, sabía que ese día lo marcaría de por vida, para bien o para mal. Sin embargo, al señor Apple no le tembló el pulso, ni la lengua, porque al entrar en los estudios de Hammond éste, con toda la poca vergüenza, le estrechó la mano a prestigioso productor y le soltó: “Eres el tipo que descubrió a Bob Dylan, ¿verdad? Bien, porque queremos saber si eso fue suerte o si realmente tienes oído” Imaginaos la cara del pobre Bruce. Aunque más me gustaría saber qué cara puso el propio Hammond ante la altanería del amigo Apple.

Tras un tenso momento, el joven Springsteen cantó It´s Hard To Be A Saint In The City y Growin´Up. Es de suponer que a Hammond se le volvió a cambiar la cara, esta vez para bien, porque el productor de Bob Dylan, tras escuchar a Bruce le instó a fichar por Columbia Records y a comenzar a grabar justo al día siguiente. En ese momento comenzó todo, una soleada mañana del 2 de mayo de 1972, ese día fue el punto de partida, fue el día en el que Bruce Springsteen pasaría a convertirse en uno de los mayores artistas de este planeta.

¿Qué os puedo contar de Bruce Springsteen? ¿Qué puedo decir en pocas palabras sobre este gran artista, probablemente el mayor artista musical que haya salido de los Estados Unidos? Cuando decidí adentrarme en la discografía de este genio de la música, creí que sus primeros discos, pertenecientes a la década de los setenta, apenas me dirían nada. Siempre he respetado a los grupos de aquellos años, porque gracias a ellos, a su música, podemos disfrutar de la inmensa cantidad de grupos y discos que les prosiguieron.  Fue en esos años donde se abrió la veda, donde comenzó la verdadera eclosión del Rock puro Rock. Pero, los que me conocen saben la opinión que personalmente tengo de la mayoría de los temas rockeros de la época. Son pocos los discos y canciones setenteras que realmente me encandilan. Con el debido respeto, siempre he dicho que el Rock de los años setenta me parece un tanto vacío, falto de chispa, como algo que, al menos para mí, no termina de arrancar. Por eso los primeros discos de Deep Purple o Judas Priest entre otros grupos, nunca me entusiasman del todo. Pero qué digo… ¡Era el comienzo! Al Rock se le estaba dando forma, era un diamante en bruto, un diamante al que se le estaba sacando brillo.

Pero con Bruce Springsteen todo es distinto, por eso os he soltado esta parrafada. Porque cuando comencé con su disco debut, un disco que en principio pasó desapercibido en esos días, vendiendo menos de veinte mil copias en su primer año, noté cómo no había nada de ese Rock tan típico de los setenta, ese Rock tenía algo único, especial, un Rock totalmente diferente, peculiar. La música de aquel joven llamado Bruce Springsteen estaba envuelta en un sonido particular, una música propia, unas melodías totalmente privativas. Esa música tenía un sello especial, tenía la impresión de un músico excepcional, sus canciones llevaban la excelente marca de un joven de Nueva Jersey, de tan sólo 22 años de edad. La música de Bruce Springsteen ya no pararía.  Había nacido una estrella que ahora es leyenda viva.

Este disco contiene temas que con el paso de los años se convirtieron en auténticos clásicos, canciones como Growin’ Up, Mary Queen of Arkansas, Spirit in the Night, Does This Bus Stop at 82nd Street?, For You o It’s Hard to Be a Saint in the City.

En Greetings from Asbury Park, N.J. encontramos canciones que nos hablan sobre los primeros años de Bruce en la costa de Nueva Jersey, el paseo marítimo de Asbury Park y su preciosa playa, su gente, el ambiente en sus calles, los atardeceres, sus composiciones son odas al amor adolescente, a los sueños de la juventud, a las incansables andanzas de unos corazones jóvenes  y cargados de ilusión.

Desde que me sumergí en la discografía de Bruce Springsteen, no he querido apartarme de su música, no he dejado de palpar esa particular atmósfera que impregna sus canciones. Bruce Springsteen ha pasado a ser uno de mis artistas favoritos. Desde la primera vez que me deleité con su música supe que Springsteen tendría que formar parte de la banda sonora de mi vida. Su música jamás dejará de acompañarme allá donde vaya.

¡Gracias, Bruce!


The White Buffalo

No hace mucho, hubo una persona que al leer unas de mis entradas de blog en la que hablaba sobre uno de mis discos favoritos, me dijo riéndose: pero tío, tú eres muy exagerado. Reconozco que por un instante, me sentí avergonzado, había más gente con nosotros, y me sentí un poco ridiculizado. Yo, sin perder la sonrisa contesté que no, que en absoluto, lo que escribo es lo que siento, y así es en todo momento. Así que si realmente parezco exagerado cuando intento expresar en este sitio lo que siento o pienso de algo que realmente me gusta, como ocurre con la música principalmente, imaginaos cómo lo haría si verdaderamente pudiera plasmar todo lo que siento, porque como he dicho antes, todo es un constante intento de plasmarlo, pero siempre me quedo corto, porque es imposible matizar los sentimientos, emociones o pensamientos con palabras escritas.

Y esto lo digo porque probablemente parezca un exagerado a la hora de hablar, en esta ocasión, de la música de Jack Smith o conocido mejor como: The White Buffalo.

La noche ya ha terminado y atrás han quedado las horas, noctámbulas, escuchando la música de este grandísimo cantautor. El sol aún no se ha dejado ver y aquí estoy, de nuevo escuchando sus temas e intentando escribir sobre lo emocionado que me siento al escucharlos. Como si de repente todo cobrara sentido, escuchando The Woods, siento ser el protagonista de mil y una historias, y todas y cada una de ellas pasan por mi mente a través de breves imágenes, algunas cercanas y otras un tanto lejanas. Con Damned, saboreo cada segundo que dura la canción, me conmueve y me sigue haciendo soñar. La delicadeza y el grandísimo talento de este músico es apasionante, es pura emoción y sobre todo, impresión. Siento cómo cada una de sus canciones me impresiona más y más y me invitan a seguir con cada una de ellas, deseando volver a escucharlas cuando ni tan siquiera han terminado. Today’s Tomorrow, llega a ser más onírica que las demás, alcanzando una suavidad en sus acordes como jamás he apreciado antes en otras canciones. Con Sweet Hereafter, siento cómo se agita el alma, alterada por imágenes de una vida pasada que con aires nostálgicos se presentan. Estos temas corresponden a su primer disco titulado: Hogtied Revisited y editado en 2009.

Jack Smith consigue alternar canciones emotivas e hinchadas de sentimiento, con temas más amenos, temas que tratan sobre historias del viejo oeste o de hombres que escapan de la ley, historias reflejadas perfectamente en temas como The Madman. The White Buffalo orienta su música hacia un Southern Rock de innegable maestría, una música con tintes de Blues y Rock N’ Roll. Su música está recogida en dos discos de estudio y tres EP. En su segundo disco, titulado: Once Upon a Time in the West, volvemos a encontrar canciones tan exquisitas como Ballad Of A Deadman, One Lone Night, Sleepy Little Town, o la espléndida Wish It Was True.

El momento era mágico. Tumbado en la cama, con los ojos cerrados, respirando pausada y conscientemente y dejándome llevar por los compases armónicos y suaves de sus canciones, el momento, es mágico, y en ese instante, no necesitaba nada más. Déjate llevar por su música, porque la experiencia será de lo más gratificante. Acompáñala como se merece, préstale tu tiempo, date un respiro, desconecta de todo lo demás para conectarte contigo mismo. Disfruta del encanto de esta música y haz que te acompañe en tus sueños.