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Milencora Xpress #7. Canciones imposibles de negar su perfección

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Bienvenidos a otra entrega de Milencora Xpress. En este capítulo 7 vais a tener ocho canciones de diversos estilos, canciones muy distintas entre sí pero que comparten algo en común: son hermosas, son canciones muy bonitas, canciones imposibles de negar su perfección. Como ya conoceréis los habituales de este podcast musical, algunas entregas de Milencora Xpress las dedico a otros sonidos, donde tienen su hueco canciones alejadas del Rock y Metal para que podamos deleitarnos todos con maravillas como las que aquí hoy suenan. ¡Buen fin de semana y muchísimas gracias por sintonizar Milencora!

Lista de canciones:

  1. Song of Zula – Phosphorescent
  2. The Sound Of Silence – Disturbed
  3. The First Time Ever I Saw Your Face – Roberta Flack
  4. More Than Words – Extreme
  5. Dreaming Light – Anathema
  6. No dudaría – Antonio Flores
  7. Love Song For A Vampire – Annie Lennox
  8. Strong – London Grammar

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Milencora. Episodio 15. La magia del árbol puercoespín

Bienvenidos por fin a otra edición de Milencora en su formato original. Para esta ansiada ocasión os invito a adentraros en el universo de Porcupine Tree, la banda liderada por Steven Wilson. Porcupine Tree es una banda con una discografía exquisita, una banda rara como ella sola que ha conseguido durante años hechizarnos a muchos. Quizás el Rock progresivo o experimental no sea lo tuyo, si es así es probable que este programa te aburra, de lo contrario, si te gusta perderte por sus sonidos, este nuevo episodio de Milencora te gustará. He seleccionado las que considero las veinte mejores canciones de Porcupine Tree, los veinte temas más significativos de la banda. Todos estas piezas servirán a los neófitos a adentrarse en la música de esta magnífica banda y concoerla a fondo, como también servirán para deleitar a los fans que quieran disfrutar una vez más de lo sensacional que resulta escuchar a Porcupine Tree.

 

Bienvenidos a la magia  del árbol puercoespín

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Muchas gracias por sintonizar Milencora, jóvenes. ¡Hasta la próxima!

 

Lista de canciones:
01. Stop Swimming
02. Time Files
03. Stars Die
04. Lazarus
05. What Happens Now?
06. Last Chance to Evacuate Planet Earth Before It Is Recycled
07. Waiting Phase One
08. Waiting Phase Two
09. Fadeway
10. Even Less
11. The Sound Of Muzak
12. Buyin New Soul
13. The Sky Moves Sideways Phase One
14. Signify
15. Anesthetize
16. Bonnie The Cat
17. Arriving Somewhere But Not Here
18. Russia On Ice
19. Nine Cats
20. Halo

 


Milencora Xpress #2. Aires alternativos


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¡BIENVENIDOS!

Para esta ocasión, del Black Metal Atmosférico del programa anterior damos un salto al Rock Alternativo. 8 temas cargados de muchísima energía que os encantará, creedme, que sabéis de sobra que no recomiendo nada malo.

Con Milencora Xpress tengo pensado hacer de vez en cuando un paréntesis en esto del Rock y Metal. Habrá música Rock y Metal por supuesto, pero también utilizaré este nuevo modelo de Milencora para, de vez en cuando, presentaros estilos de música diferentes para, cómo no, sorprenderos y embelesaros con buenos temas de gran calidad que os marque de alguna u otra forma. La música es mi pasión y mi intención es haceros disfrutar con la mejor.

Confiad en mí.

GRACIAS POR ESTAR AHÍ, AMIGOS. ¡BUEN FIN DE SEMANA Y HASTA PRONTO!

Lista de canciones:

01. Do ir Die – 30 Seconds To Mars
02. The End – Kings Of Leon
03. Preacher – One Republic
04. All I Want – Kodaline
05 Hymn To The Pillory – Nothing
06. The Adventure – Angels And Airwaves
07. Bubbles – Biffy Clyro
08. A Need An Energy – Greg Holden


Electric Youth – Innerworld [2014]

Mi melomanía hace que nunca sea suficiente. La música es para mí como el motor para cualquier coche. Ya hace tiempo que ando metido en los rincones de la NewRetroWave, la nueva ola de música retro, o lo que os lo mismo, Synthpop a cascoporro. Fue gracias a esos vídeos relacionados de YouTube como, sin esperarlo acabé escuchando grupos nuevos que hacen música ochentera. Me hice con varios discos y esta nueva ola retro acabó por envenenarme. ¡Vaya si lo hizo! Esta música lógicamente no tiene el tirón que tuvo en sus años de gloria. Es un estilo underground que, teniendo una buena legión de fans y teniendo mucho movimiento por YouTube, no llega a las masas. Aunque exista todo un revival en estos últimos años, lejos está de vivir esa esplendor que cosechó durante toda la década de los ochenta y noventa. Pero a mí lo mainstream nunca me ha dicho nada, lo que me gusta es lo que me gusta, y me importa poco lo mucho que le importe a los demás. Aunque, y aunque suene contradictorio, si un grupo de música me gusta mucho, deseo que le vaya todo lo mejor posible y, para que a un grupo le vaya muy bien las cosas tiene que ser todo lo conocido que pueda. Pero no me desvío del tema. Este resurgir de todo lo ochentero viene pisando fuerte, tanto en películas como en series y por supuesto, en la música. ¿Prueba de ello? Véase la película Drive (2011) protagonizada por Ryan Gosling y donde este joven grupo pone de su parte en la banda sonora, la serie Stranger Things (2016) o esta nueva generación de músicos que hacen revivir los encantos de aquellos días. Los que más sobresaltan son, al menos a mi juicio, grupos como The Midnight, Fm84 o VHS Dreams.

De todos los discos retro que he escuchado es sin duda el de Electric Youth el que más me ha enamorado. La hermosísima Bronwyn Griffin y Austin Garrick son una pareja de Canadá que con este Innerworld debutaron hace tres años en esto de los sintetizadores. Aviso que todo lo que se pueda apreciar de ellos es puro veneno. Los vídeos que vi de este dúo me dejaron encandilado, y Bronwyn por supuesto tuvo mucho que ver. Aunque no lo parezca, pero estos vídeos son en directo, pero es tal la excelencia en su performance que no lo parece. Su música te cautiva desde el primer segundo, sus letras son, como no podía ser de otra manera, melancólicas y cargadas de mensaje y la voz de Bronwyn y su presencia ante las cámaras, hacen que se te queden los ojos como platos. Su voz es maravillosa y su elegancia y sensualidad no resulta más que desbordante.

Nací en 1986, tengo los ochenta recorriendo todas mis venas. No viví esos años siendo un adulto, no los pude vivir como me hubiera gustado para poder haberlos palpado como merecían, pero los años noventa estaban cargados de ese mismo halo. La música, y todo lo que enredaba aquella época, se reponía una y otra vez durante la colorida década de los noventa. He tenido la suerte de que mi infancia se desarrollara en esos años y para mi satisfacción he podido vivir esa época, como un niño, pero lo suficiente como para haberla disfrutado muchísimo, recordarla, y añorarla para siempre. Innerworld está repleto de buenos temas pero sin duda estos dos: Real Hero y Without You, son los mejores, sin desmerecer otros como Tomorrow, Another Story o WeAreTheYouth.

Una música tan cautivadora como inspiradora. Ideal para conducir, sea cual sea tu destino, o incluso hacerlo sin rumbo fijo. Pero el hecho de conducir con esta música, al anochecer, entre luces de neón y al amparo de las estrellas, se me antoja de lo más deleitoso. Si te gusta la buena música, amarás esta música, te encantará la voz de esta chica y por supuesto, de alguna u otra manera te embrujará tan sólo con su mirada. No podría ser más bonita.


The White Raven – Headlights. Mi primera compra en iTunes


Y no descarto que hayan más. Porque si esto es lo mínimo que puedo hacer para aportar mi granito de arena al mundo de la música, a gusto me quedo. Desde hace un par de meses me hice con un iPhone 6 y desde hace unos días con un Macbook Air. Como no podía ser de otra manera, muchas han sido las horas que les he dedicado a estos cacharros para entenderme con ellos. La experiencia desde luego no puede ser más grata, y eso que años atrás renegaba de todo lo que tuviera que ver con Apple. Pero yo y ese espíritu de rebelde informático que llevaba conmigo ya quedó muy atrás. Desde luego, cuando utilizas estos tiestos del señor Jobs, no quieres nada más. Y es que no hay comparación que valga. Pero no estoy aquí para hablar de lo mucho que lo estoy gozando con estos aparatos. El caso es que, para los que nos hemos llevado toda la vida utilizando Windows y todos lo de Microsoft, todo lo que presenta Apple es un mundo por conocer. Estos días me he sentido como el típico abuelo que no sabe abrir un mensaje que le llega al móvil. He estado trasteando y sobre todo investigando cómo funcionan todas estas aplicaciones. Y lo que me vengo a referir es que, como melómano empedernido, lo que más me interesó es todo este rollo de iTunes y iMusic. De este último no hablaré mucho pero sí de iTunes. Me resultó de primeras algo pesado, pues toda la multimedia que pasas al Macbook pasa por ahí. Es el reproductor multimedia por excelencia para Apple, en el que puedes gestionar todo tu contenido y crear listas de reproducción con un excelente y sin igual diseño gráfico. Pero no sólo es eso, sino que es una enorme tienda de contenidos multimedia.  Los usuarios pueden comprar música por Internet a través de la tienda iTunes Store a un módico precio de 0,99€.

Y aquí, lo que me hace escribir esta entrada. Como millones más, soy de esas personas que desde hace muchos años me he descargado todo tipo de contenido por internet. Y a lo que respecta a la música, ni os cuento. No voy a entrar a debate de por qué descargamos tanto y de los precios, en ocasiones desorbitados, que nos encontramos por ahí fuera que no hacen más que reafirmarnos a la hora de querer descargar contenido por la Red. Ni tampoco del maldito IVA cultural. Cada uno tendrá sus numerosas razones para no comprar nada de música, ni libros, ni películas y consumirlo todo por Internet. Desde hace más de una década, soy un fiel amante del coleccionismo musical aunque venido a menos, porque Madrid es muy caro y ya tanto no puedo gastar en música como antes. Pero tengo una gran colección de discos y vinilos (aunque para colección, la de mi querido Salva, una que pagaría por ver en persona) y una tarde de aquel verano de 2012, me quedé parado contemplado mi colección. En ese momento acababa de recibir un pedido de unos once discos aproximadamente que me habían costado en total 90€. Todos los discos que recibí ya estaban en su debida estantería, apenas los abrí para recrearme unos minutos en ellos y sus libretos, pero ni tan siquiera los escuché, pues de antes de comprarlos ya los tenía o bien en el móvil o en el ordenador, es decir, en formato digital. Me entró la paranoiaTío, te acabas de gastar noventa euros en unos discos que ahora están ahí, en la estantería, y que probablemente ni los vuelvas a tocar mas, se van a quedar pa’ coger polvo. Me dije a mí mismo. Y es que me encontraba ahí, plantado en mitad de mi habitación, pensando que ya era suficiente comprar tantos y tantos discos. Parecía que ya compraba por comprar, pues ya no lo hacía con la ilusión de antes.

Por un momento me resultó absurdo comprar discos que ya tenía en formato digital, y más absurdo aún, comprar discos para luego no volverlos a tocar más. De ese último pedido de cedés, recibí los últimos que me faltaban para coleccionar la discografía de Axel Rudi Pell. Todos y cada uno de los discos de esta banda los tengo en el ordenador y en el móvil, pues es de mis bandas preferidas. Y si quiero escuchar su buena música, los escucho desde ahí. Y los discos, esos que están en la estantería, efectivamente, ni los huelo. Dejé de sentir que coleccionaba para sentir que acumulaba tiestos en mi habitación. Fue realmente toda una rayada. Así, sumándole que en breve me iba a Madrid a vivir y que tendría que estar más pendiente del dinero, fue como dejé de coleccionar tantos discos y vinilos. Llegué a alcanzar cifras de más de 500 discos y unos 233 vinilos, sin contar DVD’s. Desde que me vine a Madrid no he comprado un sólo CD de música y sí algunos vinilos. Por varias razones: los cedés están obsoletos, es un formato que ya no se consume ni de lejos como antes. Y si no es por puro y romántico coleccionismo, resulta harto incómodo. Otra razón es el precio, por poco más de lo que te cuesta el CD, si verdaderamente quieres disfrutar físicamente del artículo en cuestión, un servidor prefiere comprarse la edición en vinilo (LP), si la hay, pues por muy pocos euros más tienes el álbum del grupo que te gusta en un formato mucho más grande y atractivo, y por supuesto, con muchos más detalles y contenido. Es el revival de los vinilos que tanto se ha propagado en estos últimos años y de lo que siempre quise escribir en Anhelarium. Pero lo sigo dejando para más adelante y me centro a lo que iba.

Durante estos años que dejé de coleccionar, me pasé de lleno al formato digital mientras que puntualmente algún vinilo seguía cayendo de cuando en cuando. Hice del soulseek mi nueva adicción y de él ha ido saliendo toda la música que más me apasiona. Durante estos años me he hecho con más de 248GB de música en mi ordenador y que siga la fiesta. Pero durante todos estos años he sido un pirata de los que no pierden el sentido de la responsabilidad y la moralidad. La música es tan importante para mí, que siempre he querido aportar a la escena musical lo que pudiera como forma de gratitud y admiración. De esta forma, como antes era comprando discos y más discos, desde que dejé de hacerlo, y más viviendo en Madrid donde conciertos hay los que uno desea, he asistido a numerosos conciertos donde de igual o mejor manera, se apoya al artista que con su música tanto nos hace vibrar. Y me atrevo a decir que es yendo al concierto de tu artista o grupo favorito donde más ayudas, pues no olvidemos que por la compra de uno de sus discos, la mayor parte se lo lleva la casa discográfica. Donde realmente se gana la vida el músico, es encima de los escenarios.

Viendo el éxito que cosechan, sobre todo entre los más jóvenes (las nuevas generaciones) aplicaciones como iMusic o Spotify, totalmente legales y por supuesto de pago, si le añadimos la plataforma iTunes entre otras, nos damos cuenta el por qué ya ni existen tiendas físicas donde se puedan comprar discos, salvando las grandes superficies. Al igual que los videoclubs, las tiendas de discos, esas que habían por cada barrio, ya están extinguidas. Salvo si eres un coleccionista y te embelesa como el primer día llenar tu casa de discos y vinilos, esta es la nueva forma de consumir música. Cuando todo estaba en formato físico, o bien te grababas los casetes o cedés de tus amigos o bien los comprabas en la tienda. Ahora, y desde hace años, pues esto no es nada nuevo, sólo los bajas, legal o ilegalmente de Internet.  Tú decides. Ahora la cosa está mucho más fácil. La dicotomía ya no está en si comprarte el cedé en la tienda o bajarlo de Internet. Ahora la dicotomía es si bajarlo pagando o no.

Cuando comencé a utilizar iTunes me dije que si me enamoraba de algún tema que por lo ilegal no encontrara por Internet, no dudaría en pagar por él y así estrenarme en dicha tarea. Y así ha sido como este magnifico tema de The White Raven, Headlights lo he acabado adquiriendo por un módico precio de 0,99€. No lo voy a negar, antes lo busqué concienzudamente sin frutos. Suele ser normal cuando se trata de grupos tan nuevos, que aún no hay Dios que lo comparta por los servidores. Por otra parte, si cada tema cuesta casi un euro, eso quiere decir que los discos que compras en formato digital no rondarán los 18, 20 o 21 euros que suelen costar los de formato físico en tiendas.

Come dijera, no descarto en seguir haciéndolo. Me refiero a seguir comprando por iTunes. Los tiempos cambian. No seré hipócrita, y no diré que no volveré a descargarme música sin pagar un duro, pero me gustan estas nuevas alternativas. Mientras me complazco comprando de vez en cuando algunos vinilos, pues dicho formato me sigue enamorando, los cedés para mí van quedando más y más en el pasado y la forma de adquirirlos digitalmente gana mucho terreno, más aún con la comodidad y rapidez con la que iTunes funciona. Los tiempos cambian y todo es amoldarse.


Ese 5% de música que escucho muy de vez en cuando

El artículo dedicado al último vídeo de Taylor Swift es el culpable de que ahora regrese con este otro, en el que pretendo darle cabida en Anhelarium a algunos de esos temas que en mayor o menor medida me calaron a lo largo de mi infancia y adolescencia y que no podrían estar más alejados del sonido Rock/Heavy que tanto apasiona a este humilde servidor. el Rock y sus vertientes abarca el 95% de la música que escucho y el 5% restante -y me atrevería a decir que incluso menos- lo componen temas de distinto calado que escucho muy de vez en cuando. Porque no amigos, aunque ahora cague cadenas de acero puro de lo jevi que soy, no fue hasta los quince años cuando realmente comencé a disfrutar escuchando los acordes de una guitarra eléctrica y sus poderosos riffs. Hasta entonces, mi criterio musical era inexistente y sólo sentía predilección por algún que otro tema que lograba transmitirme lo que fuera. Y fue a lo largo de esa etapa, donde una inocente infancia iba dejando paso a una empanada adolescencia, y mientras se ponían de moda canciones como El Tractor Amarillo o más adelante, cuando mis compis de clase me mal influenciaban con el dichoso Break Beat que tanto por culo dio y ese flamenquito rancio y apaleao que tan de moda se puso a principios de los años 2000, cuando yo me resistía a seguir escuchando tanta basura. La música por aquel entonces no era ni de lejos lo importante que lo es para mí hoy día.

Aun así, y siendo apenas un niño, sí que experimentaba esa agradable sensación de sentirse pleno con una canción, de notar ese deleite en el momento que la oyes por primera vez y el placer que deja cuando la escuchas varias veces, dejando huella. Una huella de por mi vida si además la aderezamos de gratos recuerdos. La música es vida, amigos míos.

Y sin enrollarme más, paso a mostraros cuáles fueron las canciones del mejor Pop y Dance que tanto me entusiasmaron y que, actualmente, me siguen maravillando. ¡Espero que os guste! ¡Ah, si os apetece, poned las vuestras! Será todo un agrado poder escucharlas 😉

Double You – Please Don’t Go

Era un renacuajo cuando se publicó esta canción. Corría el año 1992, pero la canción sonaba y sonaba, crecí con esta canción y es de mis preferidas de aquella colorida década de los 90. TE-MA-ZO.

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Taylor Swift – Out Of The Woods. Cuando una canción te hace clac

Que el vídeo no tenga ni tres días y ya posea más de once millones de visitas no es nada sorprendente. Taylor Swift es de las pocas artistas que ha superado los mil millones de vivistas con sus vídeos en YouTube. Una bestialidad. Pero a mí poco me importa eso. Como tampoco me ha importado la trayectoria musical de la señorita Swift, para que os voy a engañar. No voy a ir de fan suyo pues sólo he escuchado de ella esta canción. Pero quizás me esté perdiendo muy buenas canciones al ignorar su música y pese a ser más jevi que un chute de heroína, será a partir de ahora cuando me revise su discografía. Y esto último lo digo en tono bromista. Sí, es verdad, soy más jevi que una lluvia de hachas, pero mi melomanía no tiene límites, me apasiona la buena música y puedo gozarlo igualmente escuchando un tema de Sergio Dalma.

Pero a lo que voy. Anoche, de madrugada, tras terminar de ver El Imperio Contraataca y antes de meterme en la cama a dormir, llegue de pura casualidad a la noticia de este nuevo vídeo de la cantante mientras trasteaba con Facebook. Ni siquiera pinché en la noticia de Taylor Swift con demasiado interés aunque algo me tuvo que llamar la atención, quizás su belleza, porque desde luego su música hasta la fecha me había interesado lo mismo que a un caracol una GameBoy. El caso es que ahí estaba yo, viendo el último vídeo de la señorita Swift que ya estaba haciéndose viral. No es para menos. Parece ser que sus vídeos son de los más esperados, pues además de su buena música, poseen una producción como pocos.

El vídeo me dejó embobado, lo reconozco, es una pasada. Pero a los videoclips de las artistas del Pop no es que les dé yo mucha importancia que digamos, más bien interés menos cero por mi parte. Lo que me dejó deslumbrado fue la canción, Out Of The Woods. ¡Menudo derroche de melodía! Y ya sabéis lo que me gustan a mí las buenas melodías. Me gustaron mucho esos toques de Synth-pop a lo Savage Garden (grupo noventero que tanto me gustaba de pequeño) y ese tono oscurillo de fondo. Esto despertó en mí totalmente el interés por seguir escuchando esta canción. Así fue como la canción me llevó a su estribillo y ahí el clímax. Deslumbrado me quedé con el estribillo de esta canción. Con esos coros, esos ritmos. El tema me fascinó tanto que no sabría decir cuántas veces seguidas vi el vídeo, que a su vez me iba gustando más, pues el lobo es el animal que más me seduce, y si encima aparecen varios persiguiendo a una atractiva mujer de rostro feérico y de extrema elegancia, desde luego normal que como mínimo me impresione.

Out Of The Woods es un tema soberbio que ya forma parte de la banda sonora de mi vida. Son de esos temas que hacen en ti ese clac y sublevan tus sentidos. La música es la mayor de las artes, pura magia. Para los que entendemos la música como algo más que música, en ocasiones, menos de lo que nos gustaría, conocemos canciones que nos marcan a fuego. A veces por su mensaje, otras por su enérgica melodía, o a veces porque llegan en ese momento justo. Por lo poco que he podido leer, Taylor Swift es la niña bonita de América que los ha tenido a todos embelesados con su Country y que ahora pretende ser la nueva diva del Pop. Y me da que pocos temas como este Out Of The Woods voy a encontrar en su trayectoria. Porque sí, en estas últimas horas he escuchado algunos temas sueltos y sí que se alejan del sonido conseguido en esta canción que tanto me ha enamorado. Pero quién sabe.

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Pearl Jam – Binaural [2000]

Me encanta Pearl Jam y me encanta Eddie Vedder. Esta es de esas bandas que me trasportan, que me envuelven en esa ambiente de Rock puro, palpable. Y la voz de Eddie Vedder no podría ser más idílica para crear esa sensación, quizás un poco rara de describir, pero que te hace sentir espléndido, sabiendo que lo que escuchas y lo que te hace sentir es auténticamente genuino. Con este disco nos trasportamos al año 2000, concretamente al mes de mayo de aquél año. Un año con el que todos entrabamos en un nuevo siglo que, sin duda, traería cosas nuevas, y qué cosas amigos míos…

Como ya sabemos, a finales de los 90 el Rock sufría un vendaval de cambios. Durante las dos últimas décadas el Rock había sido el género que reinaba en todas las radios del planeta, y vertientes de este estilo como el Hard o el Glam llegaron a colapsar las emisoras de radio, cadenas televisivas y por supuesto, las tiendas de discos, pues el aluvión de grupos que durante esos años se encargaban de repetir la misma fórmula era salvaje. No era de extrañar que todo diese un giro radical y se comenzaran a escuchar nuevas caracteres y los medios apuntaran a otras propuestas. Los últimos años de los 90 y principios de los 2000 fueron una criba musicalmente hablando. Reinventarse o morir. Pero esta revolución parecía no afectar a grupos que años atrás ya estaban más que consagrados. Y Pearl Jam es un ejemplo de esas bandas que, a pesar de que con este disco endurecieron algo su sonido, siguieron con esas ondas tan características de la banda.

Después de un glorioso Yield, disco con el que la banda terminó de consagrarse y que contentó de sobra a prensa y público, los fans de Pearl Jam ansiaban poder catar este nuevo trabajo que poco se parecería al anterior. Binaural está acordonado en entorno más denso, algo más oscuro, pero que no se aleja radicalmente de los requiebros propios de la banda. Con Breakerfall da comienzo este disco, al más puro estilo Hard Rock. Una letra sentimental en el que se nos habla de la pérdida del amor. Y es que una de las cosas que más admiro de esta banda son sus escritos. Si no conoces bien este grupo, te aseguro desde ya que es de los mejores en cuanto a letra. Aunque también os aseguro que me cuesta ser objetivo con este disco en concreto, pues es de mis favoritos. God‘s Dice sigue la senda marcada por Breakerfall, pero la temática del tema es totalmente distinta, aquí nos habla de la cabezonería del ser humano en vivir siguiendo dogmas, dejando su destino en manos de Dios. Con Evacuation la banda forma un tándem en su inicio puramente hardrockero, Estamos ante una de mis canciones preferidas de Pearl Jam. En esta ocasión la banda se centra en ese respiro que todos debemos darnos de vez en cuando, debemos evacuarnos de todo lo que nos oprime y no nos deja ser nosotros mismos, tenemos que alejarnos de todo lo que nos hace daño, arreglar nuestros destrozos y recomponernos.

Light Years es uno de los platos fuertes de este álbum, un medio tiempo, otra de las cancione de las que nunca podré olvidarme. Esta canción es otra de mis preferidas, y trae a mi mente dulces recuerdos de mi adolescencia. Un tema salpicado por esa enredada melancolía que se cierne sobre ti cuando recuerdas a esas personas que ya no están a tu lado. Nothing As It Seems resulta hipnótica por momentos y son en estos temas donde mejor uno aprecia la envolvente voz de Vedder, una de las más reconocibles y admirables del panorama musical. Thin Air da un rodeo al lado más southern de la banda, otro tema que quizás no posea el aprecio que debería pero que personalmente me resulta de lo más magnético.

Insignificance sigue la senda de Do The Evolution en cuando a temática. Aquí los riffs de guitarra son más protagonistas y la voz aumenta su tonalidad, es un tema mucho más enérgico pues la letra lo requiere, volvemos a ver con este tema el lado más reivindicador de la banda. Of The Girl es el tema más calmado de este disco que a medida que avanza va uno cogiéndole más el gusto, aunque sinceramente es de los pocos temas de esta banda que no logran atraparme. Grievance da la puntilla con un Rock más alternativo pero igualmente contundente y rápido como lo fueron los primeros. Con Rival coquetean con los tintes más progresivos, esos tan característicos de los setenta, o al menos a mí me lo parece. Este tema está inspirado en la famosa matanza de Columbine, donde unos jóvenes armados hasta los dientes se presentaron en su instituto, asesinando a doce alumnos y a uno de los profesores. Vuelve la densidad a este trabajo con Sleight Of Hand, un tema más concentrado y profundo, con unos sonidos engrosados y una letra bastante pesimista.

Vedder siente amor por el ukelele, y en su carrera en solitario bien se aprecia. Soon Forget no causó mucho entusiasmo en los fans, aunque en directo siempre ha sido bien recibida. Acaba este álbum con Parting Ways, otro tema apesadumbrado, afligido. Narra la historia de dos individuos que ponen fin a un momento de sus vidas, dos personas que deciden tomar caminos separados, y es precisamente con este tema, donde Pearl Jam decide poner fin a este gran trabajo. No lo sabía hasta que lo leí años después por internet, pero al final de esta canción, se oye tras unos segundos de silencio un persona tecleando una máquina de escribir, y es el modo en que Eddie Vedder homenajea ese máquina que durante años ha utilizado para plasmar sus letras.

 


Angels & Airwaves – LOVE PART TWO [2011]

Conozco a este gran grupo desde hace bastante tiempo. Aquel verano de 2006 presentaron su primer sencillo, The Adventure, correspondiente al que es su álbum debut, We Don’t Need A Whisper. Una de esas madrugadas de aquel verano tenía sintonizado en mi televisor un programa exclusivamente dedicado al Rock que emitía la MTV. Concretamente no lo estaba viendo, porque estaba trasteando con el ordenador, pero sí tenía la tele puesta apenas audible. Fue entonces cuando vi un vídeo que captó mi atención por las buenas escenas que contenía y ese vídeo fue The Adventure. Dejé lo que estaba escuchando y le di volumen a la tele. El tema me atrapó por completo. Así es como conocí a Angels & Airwaves, la nueva banda de Tom DeLonge, el que ha sido durante muchos años el cantante de la conocida banda americana Blink 182.

Al momento me sorprendió cómo un tema tan alejado del Heavy Metal, que por aquel entonces fagocitaba gustosamente mí día a día, me hubiera atrapado de aquella manera. Automáticamente busqué información sobre el grupo y sobre todo, busqué rápidamente esa canción por internet, deseaba escucharla una vez más para comprobar si verdaderamente el tema me había encandilado tanto como yo creía. La volví a escuchar, una y otra vez, el tema no me dejaba en paz, ansiaba escucharlo una y otra vez. Escuché el disco, me encantó la temática del grupo, sus letras, su sonido tan personal y esos pasajes tan espaciales que se marcan. El grupo había llamado mi atención al completo y hasta el día de hoy sigo disfrutando de la que considero que es una de las bandas más ingeniosas del panorama musical actual.  Una banda con personalidad, con un sonido muy bien elaborado, un grupo cuya música te proyecta otra tonalidad de ondas. Angels & Airwaves hacen un Rock Alternativo, con altas dosis del mejor Rock Espacial y Art Rock. Un grupo de culto donde los haya. Actualmente la banda está compuesta por músicos de la talla del guitarrista David Kennedy (Over My Dead Body, Hazen Street, Box Car Racer), el bajista Matt Wachter (30 Seconds to Mars), y el batería Ilan Rubin (Nine Inch Nails).

LOVE PART TWO es hasta la fecha su último disco y a pesar de la gran diversidad de opiniones entre los seguidores de la banda, yo personalmente lo considero el más notable. Tienes ante ti un trabajo de una gran calidad, con temas envueltos en una atmósfera espacial muy atrayentes, canciones de ritmos acelerados y otros con una gran carga emotiva y sonido placentero. Del disco destaco todos los temas, son todos una maravilla, pero si tuviera que escoger de entre todos los que componen el álbum, sin duda elegiría Saturday Love, Anxiety, para el cual rodaron un su videoclip de presentación, My Heroine (It’s Not Over), Moon As My Witness, Inertia y All That We Are, sin duda para mi el mejor tema de esta segunda parte de LOVE.

Para al álbum LOVE PART ONE, un disco que también os recomiendo, el grupo además realizó junto con el director William Eubank una película que lleva por nombre LOVE y donde además se encargan de la banda sonora al completo. La película recaudó bastantes premios en festivales de cine independiente y una gran crítica, comparándola con la galardonada Moon. Narra la historia del astronauta Lee Miller que tras perder contacto con la Tierra, se encontrará perdido y sólo en una estación espacial internacional. El tiempo pasará y se verá forzado a sobrevivir, intentando mantener la cordura. Su mundo se basa en una experiencia solitaria y claustrofóbica, al menos, hasta que hace un extraño descubrimiento en la nave.

AVA es un grupo que no te dejará indiferente y que os recomiendo con todo el cariño del mundo. Espero que podáis disfrutar de su música tanto como lo hago yo.