Entradas etiquetadas como “fantástico/sci fi

Deadpool 2. Regresa el antihéroe con mucho más humor y verborrea. ¡La mejor versión de Masacre!

Lo que es el cine moderno y sus putos tráilers. O en ellos te cuentan todo el arco argumental de la película mostrándote además las mejores escenas de la peli o te venden la película de mala manera. En esta segunda opción pueden ocurrir otras dos cosas. Que te vendan una peli que luego no es, bien porque la peli es horrenda cuando el trailer te la pintaba como el peliculón del año o bien porque la misma no merece estar catalogada en el género en el que la presentaban, como ocurre con muchas películas de terror que luego no lo son. La segunda opción es la menos habitual: que el tráiler presente la película de turno de manera muy floja para que luego ésta te enamore de lo buena que es. Desde hace ya años le tengo tirria a ver los tráilers de las películas que me interesan (también de las que, por si acaso, no me interesan mucho). El tráiler de Deadpool 2 lo vi en el cine. Son los trailers que echan en el cine los únicos que me trago, salvo si la película me gusta mantiene en un hype bestial, como pasó con Man Of Steel (2013) y es ahí cuando cierro los ojos y me tapo los oídos. Parezco un subnormal y por eso los avances que echan en la pantalla grande los acabo viendo. Me estoy yendo un poco. El caso es que el tráiler de Masacre no me ilusionó nada, tan sólo la aparición de Cable y poco más. Ni tan si quiera me pareció divertido. No sé vosotros, pero a mí me dejó frío. Sabía que acabaría yendo al cine a verla. Masacre junto a Lobezno son los dos únicos protagonistas de Marvel que me encantan desde bien pequeño. Y así fue. La noche del pasado miércoles fui al cine a ver Deadpool 2 y con total seguridad y certeza os digo que es muchísimo mejor que su antecesora y que el tráiler que se liberó no le hace justicia. Paso a comentaros algunas cosas sin espoilear, lo prometo.

Pura comedia

Qué placer volver a escribir en Anhelarium sobre cine y más si es sobre una película tan jodidamente buena como Deadpool 2. Esta nueva entrega supera con creces la anterior. Encontramos a una película con escenas de acción más sorprendentes, algo que uno espera lógicamente en una peli de Marvel, pero con un guión que no se encuentra en las películas de la infinitamentemillonaria franquicia. El productor y guionista Rhett Reese (Crueles Intenciones, Zombieland 1 y 2, etc) se encarga de las líneas de esta película y ha hecho un trabajo inmejorable, difícil será superarlo respecto a próxima entregas. A la verborrea incorrecta, patán y ordinario que caracteriza al personaje y que quedó certificada en el debut de Masacre en la gran pantalla, hay que añadir que anda engarzada en una constantemente línea de chistes cuya capacidad de provocar risas en los espectadores aumenta de manera que hasta asombra. Hacía mucho tiempo que no me reía de esa manera en la butaca de un cine. Me refiero a esa manera de reír que contrae los abdominales y te salgan las lágrimas. Vamos, lo que viene siendo un descojone en toda regla. Jamás verás una película de superhéroes, hasta la fecha, tan graciosa como Deadpool 2. Si bien contiene una gran carga de chistes tontorrones, algo típico en las pelis de Marvel, se aleja y mucho más en esta secuela, de ese humor políticamente correcto. Pura comedia, amigos míos. Una comedia digna de La Vida de Brian  (1979).

Hiperviolenta que da gusto

Las escenas de acción de Deadpool tienen algo especial que no tienen las demás, están montadas de una manera poco común. Hasta en la manera de pegar tiros encontramos una coreografía que hace que esta película sea aún más  peculiar y valiosa. Pero la violencia. Ay la violencia…La violencia servida en Deadpool si que la hemos visto en una infinidad de películas, pero jamás la violencia se nos ha presentado en la gran pantalla tan estéticamente cuidada y mucho menos con tanta, tanta gracia. Recuerdo que al estreno de la primera película, en 2016, acudieron Sus Majestades don Felipe y doña Letizia. Leí que se partieron de la risa y la otra noche, en la sala, me acordé de ellos. Desconozco si han visto esta nueva entrega, pero sería una experiencia ver Deadpool 2 y tener al lado al Rey de España despollándose de lo lindo. Creo que la violencia que se muestra en Deadpool 2 la hace una película inclasificable. Razón de más para ir a verla. Originalidad, aire fresco, la peli rebosa de ambas cosas.

Personajes hilarantes

En esta nueva cinta, Masacre tiene que proteger a un adolescente algo complicado que lanza mucho fuego por sus manos. Su nombre es Russell (Julian Denninson). Cable, interpretado por Josh Brolin, es un soldado, mitad humano, mitad máquina, proveniente de un futuro lejano que quiere asesinar a Russell pues el adolescente imberbe será el responsable de la muerte de su familia. Ryan Reynolds se encariña de este chaval y hará lo posible para evitar que sea aniquilado. Para ello, no se le ocurre mejor manera que preparar un casting para hacer frente al cabreado Cable. El proceso de selección es de lo más chusco, los seleccionados son una majadería. Candidatos a ser superhéroes, la cuadrilla formada por Deadpool no son más que un puñado de desequilibrados con poderes casi indefinidos. Esta cuadrilla está bautizada con el nombre de X-Force, porque a Deadpool le parece machista el nombre de X-Men (guiño bestial al feminismo moderno). Y es que nuestro querido protagonista viajará hasta la Mansión X para buscar la ayuda de Coloso (Stefan Kapicic), Negasonic (Brianna Hildebrand), Domino (Zazie Beetz) y el pobre incomprendido de Dapinder (Karan Soni). Los momentos que nos dejan estos X-Force son de traca. Hubiera entrado de nuevo en la sala nada más por verlas. Aparecen, como cabe esperar en pelis de Marvel, más personajes que por razones obvias, no entraré a reseñar. En la recién estrenada Infinity Wars vemos un catalogo extengo de personajes, algo que no sucede en Deadpool 2, pero ni falta que hace. Los que salen son unos personajes que se comen la pantalla por su carisma y por estar interpretados por unos actores que parece que nacieron para estos papeles. Domino fue la que más me sorprendió. Una tipa cuyo super poder es la buena suerte. Y qué suerte haber disfrutado de ella en esta cinta.

Deadpool 2 está hecha por personas que quieren divertir y que se divierte en lo que hacen. Rodar muchas de las escenas que salen en la película, imagino, tuvo que dar para momentos gloriosos entre los actores, realizadores, y demás personal. Preparar el guión y rodar una película como Deadpool tiene que ser toda una experiencia. Ryan Reynolds está brillante. Nada que ver con aquél actor torpón que vimos en Linterna Verde. Tienes que ir a ver esta peli al cine. Recomendadísima. Por cierto, quedaos para las escenas post créditos. A veces son una caca, pero en Deadpool nunca defraudan, todo lo contrario.

 



ALIEN, el octavo pasajero [1979]

No sé que ha tenido siempre este bicho que es el que más miedo me ha dado de todos los monstruos del cine. Siento fascinación por Alien. Cada cierto tiempo me veo la saga completa. Cuando hablo de la saga me refiero a la saga original, no hablo ni de Prometheus (2012) ni de Alien: Covenant (2017). La primera, un despropósito; la segunda, aún sigo digiriéndola. Y ya ni hablemos de Alien vs. Predator (2004) y su secuela, un crossover para el entretenimiento barato, demasiado estúpido. Alien es la obra maestra de Ridley Scott, por lo que siempre será recordado. Ya sé que este director tiene en su haber grandes obras como Gladiator (2000) o Blade Runner (1982), pero su nombre siempre estará ligado a Alien, siempre se hablará de él como el director de Alien. En 1979 Alien marcó un antes y un después en el cine de ciencia ficción y de terror y por supuesto, una enrome franquicia que ha dado cómics, libros, videojuegos y todo tipo de merchandising. Alien es de las películas más reconocidas del género, una de las más transcendentales. Alien, el octavo pasajero, es de las películas que mejor envejece, han pasado más de treinta años de su estreno y no ha perdido ni una hebra de calidad. Sus secuelas, esas que componen la que todos conocemos como la saga original, son joyas del séptimo arte. Cada una de esas secuelas fue dirigida, además, por excelentes directores de cine. Alien, el regreso (1986) fue dirigida ni más ni menos que por James Cameron (Titanic, Avatar); Alien 3 (1992), por David Fincher (Seven, El club de la lucha). Ya en 1997, para Alien Resurección, sería Jean-Pierre Jeunet (La ciudad de los niños perdidos, Amelie) el encargado de dirigir la última de las clásicas. Pero yo me quiero centrar en la madre de todas ellas, en Alien, el octavo pasajero, porque muchas películas han seguido los pases de esta cinta, pero pocas han conseguido transmitir la angustia y la intensidad de ésta.

Oscuridad, terror y belleza

Esta película cuenta la historia de la nave Nostromo, una nave de carga que recorre un largo viaje y en el que sus tripulantes están sumidos en un sueño criogénico. MADRE, como así llaman al ordenador central de la nave, tras detectar una extraña transmisión procedente de un planeta cercano y aparentemente deshabitado,  procede ha despertar a los siete tripulantes de la nave. Así, los navegantes espaciales decidirán acercarse al planeta para comprobar e investigar la procedencia de dicha transmisión. Dallas, el capitán de la nave, comunica al resto de la tripulación que MADRE ha dirigido a Nostromo al desconocido planeta porque ha interpretado la señal interceptada como una alerta de socorro. Una vez que la película nos ha presentado los roles de todos y cada uno de los tripulantes, éstos de disponen a aterrizar en el extraño planeta para comprobar lo sucedido y desvelar el inquietante misterio. Cuando el capitán Dallas y su equipo aterrizan en el inhóspito planeta, accederán al lugar donde se originó la transmisión. Allí se encontrarán con una nave alienígena que parece haber sido abandonada mucho tiempo atrás.  Mientras tanto, la teniente Ripley ordena a MADRE que realice una descodificación de la extraña transmisión obtenida para su interpretación y es ahí donde descubrirá que el mensaje no era una alerta de socorro, sino de advertencia. Uno de los oficiales, Kane, descubre en la nave que han abordado una sala llena de lo que parecen ser huevos en incubación. Uno de ellos se abre y una extraña y viscosa criatura se adhiere a su casco de forma violenta, derritiendo su visor y aferrándose a su rostro. Kane es llevado de urgencias a Nostromo. Allí, uno de los tripulantes, un androide llamado Ash, intentará liberar a Kane de semejante engendro. Cuando parecía imposible desaferrar a ese extraño ser del rostro del oficial, éste cae aparentemente muerto. Kane despierta ileso, la nave Nostromo pone de nuevo rumbo a la Tierra. Pero Kane comienza a convulsionar y una extraña criatura sale de su interior reventándole la caja torácica. Y es aquí donde comienza una tragedia galáctica que no se olvidará jamás.

Los oscuros pasillos y rincones de Nostromo forman un escenario claustrofóbico y amenazador. La pequeña y violenta criatura tiene innumerables formas de esconderse a placer de los tripulantes que ahora se muestran inquietos y asustados. La teniente Ripley comienza a mostrar sus dotes de mando y determinación y es donde poco a comienza a obtener el protagonismo. Desde el inicio de esta cinta vemos como los planos y secuencias están medidos al detalle. La música, encargada a Jerry Goldsmith, pone sutil y paulatinamente énfasis a cada momento. La nave Nostromo presenta cierto aire disco (como no podría ser de otra manera en pleno años setenta) para dar paso a un ambiente gótico y tenebroso, convirtiendo la nave en el mayor de los pasajes del terror. Como bien rezaba el cartel con el que se promocionaba esta película: «En el espacio, nadie puede oír tus gritos». 

El octavo pasajero

El pequeño Alien, ese que anda correteando por la nave, es el octavo pasajero, al que nadie a invitado a bordo. El pequeño ser sufrirá ciertas transformaciones que ni el mismísimo Frank Kafka hubiera imaginado. La metamórfosis del bicho es espectacular y lo que lo hace más brillante es que no se usan efectos digitales en esta película. Hablamos de una cinta rodada en 1979 y de ahí el atractivo que jamás conseguirán las películas de hoy día. Los monstruos y estrafalarios personajes de las películas de aquellos días eran maquetas o disfraces que se conseguían a base de horas de concienzudo esfuerzo. De un sangriento cangrejo pasaba a una suerte de escarabajo repugnante para convertirse finalmente en un ser bípedo, imponentemente alto y fuerte, con una especie de armadura irrompible, tan oscuro como un agujero negro, de un aspecto que no podría ser más amenazador y espeluznante, y con unas mandíbulas que por si fuera poco, escupían ácido corrosivo. Un ser inmune, un ser invencible.

El bicho, por excelencia. Uno de los inconos del cine de terror más impactantes y reconocibles. El monstruo que más miedo me ha dado de todos. Llegué a tener pesadillas con él. Recuerdo cómo un primo mío me regaló de pequeño un póster enorme que regalaba Pepsi con motivo del estreno de la tercera película, Alien 3, en 1992. En él se veía a este monstruo a tamaño original, de esos pósters que se pegan detrás de la puerta de tu habitación o en una de los armarios. No recuerdo qué hice con él, si lo tiré o lo regalé, pero jamás lo coloqué en mi habitación. Este bicho tan letal no cesará en su empeño de matar a todo ser viviente que se cruce en su camino. De la forma más mortífera, irá acabando con toda la tripulación. Perseguirá de manera incansable a la teniente Ripley y no sólo en esta película. Ay! La teniente Ripley…

Sigourney Weaver


El bicho se pasa toda la película soltando babas, escupiendo ácido y persiguiendo a una Sigourney Weaver ensagrentada, sudorosa y en braguitas, que corretea por toda la Nostrodomo. Puede parecer soez o simplista esto que acabo de escribir, pero tan sólo es la imagen que tengo grabada a fuego en la cabeza cuando pienso en esta película. Las escenas de Weaver y el Alien son las que más me marcaron y las que primero se me vienen a la mente. Son las dos piezas inquebrantables, insustituibles y que más perdurarán en el universo Alien. Como si de una versión alternativa de La bella y la bestia se tratase, Ripley y Alien son en esta cinta la pareja de un baile violento y sangriento. Sólo ella es capaz de hacerle frente a un monstruo de tal calibre, Ripley nunca dejará de ser una de las más admiradas heroínas del celuloide. Su periplo con Alien será la columna vertebral de toda la saga. La actuación de Weaver en la película es una de las más logradas de su carrera cinematográfica. Si Ridley Scott será siempre el director de Alien, Sigourney es y será siempre la actriz de Alien. Cuántas veces habré oido decir eso de: Sí, esa que hizo la peli de Alien, cuando alguien se quiere referir a la actriz. Todos los actores que dan vida a los miembros de la tripulación dan la talla, transmiten intensidad y realismo en la pantalla. Todos, sin excepción, Dallas (Tom Skerritt), el oficial científico Ash (Ian Holm), Brett (Harry Dean Stanton) y Parker (Yaphet Kotto), Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Cartwright). Pero el coraje, la valentía, el papel femenino por excelencia, es el de Ripley, Sigourney Weaver. Sin alardes, tan sólo con el arrojo de una mujer cabreada, Ripley se enfrenta a Alien. Es tal la determinación y entereza de Ripley, que a su lado Alien no parece tan imbatible.

Alien, el octavo pasajero, es una película para disfrutar viéndola varias veces. Como esa botella del mejor vino que puede durar meses en tu pequeña bodega y que sólo sacas en ocasiones especiales. Esta película es para apreciar todos sus detalles. Su atmósfera opresiva, la interpretación de sus actores, la música, su fotografía, el ingenio de un director en estado de gracia, y la calidad de una actriz irrepetible como es la señorita Weaver, sin olvidarnos, ¡cómo podríamos!, del terror que infunda esta especie de quimera del espacio. Una obra maestra del séptimo arte. Yo, seguiré cada cierto tiempo disfrutando de esta saga como vengo haciendo desde hace años. Una noche que no tengas plan alguno, y no quieras salir de casa, ya sabes qué hacer.



La llegada (The Arrival) [2016] Ciencia ficción en su más bella expresión

arrivalposter

Ciencia ficción y realismo son términos antagónicos, incompatibles, o al menos es lo que puede uno llegar a pensar. Pero estamos ante una portentosa película de ciencia ficción muy realista, tanto que, si llegaran los extraterrestres algún día, estoy plenamente convencido de que la situación pintaría muy parecida a la que se ve en este inquietante film. Me apetece muchísimo dedicarle a esta cinta una entrada de blog y centrarme en sus encantos, porque es de esas películas que calan por todo lo que trasmiten y que merecen ser vistas más de una ocasión por todo lo que de ella uno puede llegar a desgajar. Desde Anhelarium recomiendo con afán el visionado de esta película, porque siguiendo el rastro de Interstellar, Denis Villeneuve, nos invita a una profunda reflexión como ya lo hiciera Christopher Nolan, obsequiándonos con otra conmovedora historia que deja con ella grabada a fuego la mejor ciencia ficción en su más bella expresión.

A Villeneuve, que logró meternos a todos en el bolsillo con su impecable película Prisioneros (2013), le acompaña el guionista Eric Heisserer donde juntos tejen un film hipnótico, muy alejado de esas arquetípicas películas de invasiones extraterrestres que llevan a una posterior y apocalíptica guerra contra los humanos, para adentrarnos en un relato dramático, innovador, profundo, y sin parecer pedante, no apto para todas las mentes. The Arrival es de esas películas que te hacen usar el cerebro cuando entras a la sala de cine. Así que, si lo tienes, no te olvides de llevarlo.

Doce imponentes naves han llegado a nuestro planeta. Inmóviles, parecen desmesurados monumentos que se sostienen en el aire, casi impasibles. Su sola presencia altera a toda la humanidad e inquieta al mayor de los optimistas. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Vienen en son de paz? Nada se sabe de ellos ni de sus intenciones. Cada nave ha descendido en un país distinto, y de la manera más imprevisible, todas las naciones tendrán que trabajar juntas para intentar averiguar qué es lo que intentan decir estos inesperados invitados. Para ello, cada país pone a disposición sus fuerzas armadas, sus mejores científicos e ingenieros y también, expertos en lenguaje. Y ahí entra en escena la bellísima Amy Adams, presentándonos un papel digno de Oscar. Pero en ella me detendré más adelante, porque su trabajo, creedme, bien lo merece.

Técnicamente admirable

La manera en la que está hecha esta película es todo un prodigio. Empezaré diciendo que The Arrival contiene escenas que son pura poesía, cada metraje está cuidado al detalle. La película plasma con elegancia todo aquello que intenta transmitir. A un cuidado guion que acontece sin dilemas, hay que destacar la meticulosidad de su banda sonora, llevada a cabo por el islandés Johan Jóhannsson, que riega cada escena dotándola de una gran carga sensorial. Visualmente, la fotografía de Bradford Young es impactante, captando y, al mismo tiempo, transmitiendo al espectador, cada una de las emociones por las que pasan sus protagonistas, que no son pocas. Incredulidad, asombro, desconcierto, angustia. La música, la fotografía, el conmovedor guion y el radiante papel de su protagonista, ocasionan que la cinta se vea envuelta en una atmósfera de misterio, tensión y conmoción.

Esta historia está basada en el relato titulado Story of Your Life de Ted Chiang. De él se sirve el director canadiense para mostrarnos algo nunca visto en las películas de extraterrestres, el lado más humano. Desde el primer minuto, la película nos refleja un drama familiar para adentrarnos, sin alterar el ritmo y con precisión de cirujano, en un clima de opresión y miedo por la llegada de unos alienígenas que ni tan si quiera se han dejado ver. La cadencia de las imágenes en cada plano es cada vez más y más sugerente. Los planos que muestran a los humanos acercándose a la nave, mostrando el pavor y el desconcierto de sus protagonistas. En esos momentos el espectador no cabe en su asiento, porque a un ritmo pausado, que no lento, la curiosidad por saber quiénes son esos visitantes va in crescendo. Ni qué decir cuando se adentran en el interior de la nave. La construcción de esos planos junto a lo mucho que transmiten los rostros y expresiones de los protagonistas, es magistral.

maxresdefault

Filantropía en la tercera fase

Es la película más interesante de estos últimos años. The Arrival es un clásico instantáneo de la Ciencia ficción que bebe de otras obras maestras como Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg, Contact, o la ya mencionada, Interstellar. Pero esta da un paso más, convirtiéndola ya en otra obra maestra. Y no sólo por haberle dado más importancia a la ciencia que a la violencia y por encumbrar la sencillez de sus escenas a la grandilocuencia que nos tiene acostumbrado el cine de este género. La película rebosa ciencia por sus cuatro costados, como las antes citadas, pero esta película muestra mucho más arte. Si bien es cierto que la película de Spielberg ya jugaba con esa peculiar manera de comunicarse con los amigos del espacio, esta película habla del arte del lenguaje. Y es gracias al lenguaje donde vemos el factor más humano en esta obra. De una forma muy elaborada, nos enseña cómo utilizar el lenguaje por muy desconocido que éste sea. El lenguaje y la manera de interpretarlo, es la clave. Y aquí es donde el lenguaje tira de la manta del tiempo, concepto harto complicado para los estudiosos de la ciencia y la filosofía. El tratamiento que se le da al lenguaje resulta sublime, de lo más inteligente y sensato a la hora de querer interconectar dos especies radicalmente distintas. El lenguaje nos hará llegar entender el tiempo como dimensión física, pero esto lo dejo para más abajo, cuando llegue a los spoilers.

Así, La llegada es una película totalmente filantrópica. Es fiel reflejo y estudio al mismo tiempo del dolor por la pérdida de un ser querido, por todas esas emociones tan humanas que nos corren por las venas y por la manera en la que alcanzamos el conocimiento. La razón es nuestra mayor arma. Esta cinta teoriza sobre todo lo que somos y podemos llegar a ser.

Amy Adams, brillante

Es imposible hablar de La llegada y no destacar el papel de esta hermosa actriz. Su papel es extraordinario, y para los que ya conocemos bien su filmografía, no es que nos sorprenda que haga una buena interpretación, para nada, pues el hecho de que ella aparezca en una película ya es motivo suficiente para prestarle la debida atención. Pero es la manera en la que ha llevado su interpretación, la sutileza y delicadeza que ha mostrado a lo largo de toda la cinta, la que me lleva a hablar detenidamente de ella. Bajo la piel de la Dra. Louise Banks, experta en lingüística, nos descubre a una mujer rota de dolor por la pérdida de su hija, volcada en un trabajo que le apasiona, que es traducir textos y estudiar cada idioma y las diferentes formas de comunicación, a la que se la encargado una insólita misión, tendrá que establecer contacto con los visitantes que están en el interior de una de las doce naves y comprobar qué quieren. A medida que avanza en esa misión que se le ha encomendado, la doctora Banks experimentará ciertas fases con las que acabará descubriendo el verdadero propósito de los extraterrestres, haciéndola pasar por un profundo proceso de transformación.

Cada una de las escenas de Amy Adams con su hija es una oda al amor de una madre. Cada mirada, cada gesto, dicen más que mil palabras. Pero las escenas en las que se vuelca en su labor de escudriñar la manera de comunicarse con los allegados es increíble. No sólo tiene que lograr contactar con los extraterrestres, sino que, por si esto fuera poco, también mediar entre éstos y los tercos militares que parecen más preocupados por saber de qué manera podrían resultar vencedores en una posible contienda. Ver a Louise volcada en su trabajo, dotándolo de una gran carga filosófica más que técnica y viendo en su labor la esencia que desborda esta historia, me hacen sentir total devoción por su personaje. Extraordinaria Amy Adams. Me asombraba, mientras veía la película, la capacidad de la actriz a la hora de expresar sin articular palabra. Desde la humildad y la sencillez, Amy Adams borda de forma insuperable el papel que se le encomendaba para esta cinta. Celebro mucho su actuación porque lo merece, me dejó fascinado. Desde el comienzo de la película, la actriz pasa por una paleta enorme de emociones en situaciones diversas y radicalmente distintas la una de la otra. Y en cada una, una interpretación impecable.

mv5boge3ngu4nmytnzc3yy00zti4ltk3ztmtmwizztrhyja0zjvjxkeyxkfqcgdeqxvynty2nzy5nja-_v1_sy1000_cr0015001000_al_

ALERTA SPOILERS

En el curso del tiempo

La doctora explicaba a su hija por qué su nombre, Hannah, es un palíndromo. He aquí la salsa especial de esta película. Un palíndromo es una palabra que puede leerse de igual manera ya sea empezando por la izquierda que por la derecha. Empezando por el inicio o por el final. Nuevamente se nos plantea el eterno dilema del tiempo. En La llegada, el nombre de la hija de nuestra protagonista nos sirve para entender que el tiempo podemos conocerlo desde su inicio o su final. Los flashbacks que se nos presentan en la película a modo de escenas pasadas son el presente, al igual que los flash forwards.

Para nosotros, los humanos, llega a ser hasta inimaginable entender el tiempo como algo físico que puede entenderse o recorrerse como si de un camino se tratara. Y es lo que vienen a enseñarnos los alienígenas de esta película. Que, por cierto, me parece sensacional que a los extraterrestres se les haya dado esa forma de heptápodos en esta película, porque así refleja la inmensa diversidad o heterogeneidad en la vida que aguarda las galaxias. Estos heptápodos pueden percibir el tiempo de una manera totalmente distinta y avanzada que nosotros. Nosotros sólo percibimos el presente, nunca el pasado ni el futuro. Algo parecido a lo que ocurre con las dimensiones. Para nosotros solamente existen tres dimensiones (ancho, profundidad y altura), y hasta el mismo CERN ha confirmado la existencia de hasta diez dimensiones. ¿Acaso, en un universo que se nos presenta infinito, no puede haber más dimensiones? Debe de haber decenas de dimensiones, quizás hasta cientos o miles. Pero, como pasa con la percepción del tiempo, se nos escapa de nuestro entendimiento. Los alienígenas de siete patas pueden leer el tiempo como tú estás leyendo estas frases. Pueden saber perfectamente lo que pasó hace miles de años en el pasado o lo que pasará dentro de miles de años en el futuro. Y es ese el motivo de su llegada. Dentro de tres mil años, estos alienígenas necesitarán la ayuda de los humanos y el planeta Tierra.

Y es a través de un lenguaje extremadamente complejo donde, en un primer mensaje, los humanos erran en la traducción entendiendo la palabra «arma», y esa es la razón por la que las naciones movilizan todo su arsenal bélico y se ponen en pie de guerra. Pero es fruto de la mala traducción, pues en realidad el mensaje descifrado no quiere decirnos eso, lo que realmente quieren decirnos es que tienen un obsequio para darnos, la palabra correctamente traducida es «regalo» un regalo, y es regalo es poder conocer el tiempo. La doctora Louise Banks será la primera en entender el lenguaje de estos allegados y por lo tanto, adquiere la capacidad de percibir el tiempo como ellos y así es como ve pasar toda su vida, de principio a fin, como una película. Todas esas imágenes que nos muestra la cinta como si fuera el pasado de la doctora, son su futuro. Ella, una vez que los alienígenas abandonan la Tierra, ve su futuro, ve como su hija fallecerá siendo aún una niña, ve quién será su marido y por qué la abandonará, y se ve a sí misma explicando a la humanidad la manera de entender el lenguaje de los visitantes, quienes, dentro de tres mil años, vendrán a pedirnos ayuda. La película nos muestra a Louise viviendo con intensidad cada instante de los que pasa al lado de su hija y su marido, sabiendo que los perderá. Nos da una lección, una más, de cómo vivimos nuestras vidas, de lo importante que es sacar el jugo a cada momento vivido, a saber vivir la magia del momento presente.

La película es una verdadera maravilla. No te la puedes perder. ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!