Cine

Zombie Town – Son zombis ¡y ni ellos mismos lo saben!

Quien dijera eso de que el género zombi ya no daba para más, estaba muy pero que muy equivocado.

De la mano del director norteamericano Matthew Kohnen, nos llega esta original y simpática zombi-comedia que, de verdad, me ha hecho pasar una noche muy agradable, algo que no me esperaba.

Y es que malas pelis de zombis hay muchas, demasiadas, y cuando uno encuentra una película de muertos vivientes totalmente desconocida, cuyos actores no has visto ni de refilón y ni te suena de nada el nombre del director, pues como que te piensas más de dos veces eso de si la ves, o no.

Su absurda trama es de lo más original. Un punto de vista totalmente diferente a todas esas pelis de tambaleantes cadáveres sedientos de sangre.

En este caso, los protagonistas de esta cinta son unos auténticos zombis sanguinarios pero lo mejor de todo, es que ni ellos mismos lo saben, todo lo contrario, creen, que son SUPER SOLDADOS, ¡agárrate y no te caigas!

Todo está muy bien estructurado. En momentos en que la película se pone en el punto de vista de los protagonistas, las escenas son a color. Ellos creen que la caída del pelo y la putrefacción que sufren es debido a que se están convirtiendo en seres perfectos y semi-inmortales (LOL).

Aunque ellos se vean bien, todo el mundo los mira como lo que son, unos repugnantes zombis. Por lo tanto, las escenas en las que la película se sitúa del lado de los ciudadanos y militares, las escenas son en blanco y negro, dejando ver el verdadero aspecto de nuestros protagonistas.

En las primeras escenas, dónde los amigos dialogan entre ellos, no podía evitar acordarme de Clerks, y es que ésta película, tiene un formato muy parecido a la primera parte de la gran obra de Kevin Smith y no sólo porque tenga partes en blanco y negro, sino por sus elaborados diálogos, bueno, elaboradamente absurdos. Como se suele decir, un humor friki de cojones.

Todos los que adoramos el género zombi nos hemos preguntado alguna vez qué se sentiría al ser uno un muerto viviente. Cómo sentirías o te sentirías, de qué forma verías, si serías capaz de pensar o de tener algún tipo de recuerdo. Todo esto es imposible, o al menos eso nos han hecho entender tanto en novelas como en películas relacionadas con este género. Los muertos vivientes no son más que trozos de carne muerta que tienen la sola capacidad de andar y devorar todo lo que esté al alcance de sus fauces.

Pues bien, en este film, todo lo contrario. Sentirás lo que es estar en la piel de un zombi, y comprobarás que hacen muchas cosas que no son sólo morder y arrancar vísceras. Estos Zombis no saben que lo son, piensan que son inmunes ya que tomaron leche antes de ingerir el suero (LOL otra vez). Zombis que se visten de mexicano, que van a una entrevista de trabajo o que luego se ponen a jugar a los bolos para jugarse el amor de una chica (también zombi).

Un film lleno de momentos realmente gloriosos. Con frases del tipo: ¿Los sesos de un mejicano serán picantes? Comenta uno de ellos al entrar en un restaurante mexicano. O como aquella escena en la que Cindy y Timmy están frente a la casa de esta en cuya puerta cuelga una sábana en la que se puede leer: Aquí no queremos zombis. Cindy aclara que lo más seguro es que sus padres hayan puesto esa frase porque sus nuevos vecinos son europeos.

Si eres seguidor de este tipo de cine, esta película no te la puedes perder.


DÉJAME ENTRAR – La mejor película de temática vampírica.

Titulo original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)

Desde Suecia nos llega la mejor película de vampiros en estos últimos años (por no decir la mejor). Ni Crepúsculo, ni Luna Nueva, ni el pálido de Edward Cullen y su estrambótica familia son capaces de igualar esta película, que verdaderamente, sí contenta a todos los amantes del género vampírico ya que el film trata realmente a los vampiros tal y cómo son, sombríos, voraces, dañinos, perversos, aunque eso sí, capaces de amar, amar de verdad. Y es que de eso trata Déjame Entrar, de amor, una autentica demostración de amor. Ese amor que nos obliga a sufrir, a soportar pena y tormento, pero todo por amor.

En este film podemos distinguir dos amores muy distintos. Ya no sólo el amor que sienten los protagonistas,  un amor envuelto en un halo de misterio y miedo que los hace más atrayentes entre sí, sino también se respira un claro amor fraternal. ¿Crees que todo padre está dispuesto a hacer lo mismo por su hija? Vivir para amar y matar para vivir.

El principal protagonista de esta historia, ambientada en los primeros años de los ochenta, es Oskar, un chico de doce años que vive maltratado por unos malvados matones de su misma edad. Un día como otro cualquiera, conoce a Eli, su vecina, la cual nunca había visto y que tras su llegada, comienza una serie de misteriosas muertes.

Oskar descubre que ésta es un vampiro  y pese al miedo, se siente seguro a su lado y no permitirá que nada ni nadie rompa tan bonita amistad.

¿Y si te pidieran que contaras la historia de tu primer amor? ¿Cómo lo harías? Contar cómo  lo viviste, las primeras miradas, el primer beso, la primera caricia. Si me pidieras que yo lo contara, me costaría hacerlo ya que no he vuelto a sentir nada igual, no he vuelto a percibir ese amor del que intento hablar en este articulo.  Y es que, es un amor indescriptible.

Oskar, tan sólo tiene doce años y Eli…a saber. Eli es una sanguinaria asesina mientras que Oskar colecciona los recortes de prensa de sus asesinatos.

¿Cómo una película tan cruda puede resultar tan maravillosa? Digo esto porque aquellas y aquellos que embelesados estáis por la pastelosa historia de la ya por todos conocida estrategia de marketing, perdón, por la saga Crepúsculo,  os llevareis una sorpresa cuando alguna que otra escena de tipo gore se cuele por vuestras retinas.

Y es que, dónde hay vampiros, hay sangre y maldad, no chicos guapos con abdominales que enamoran a las adolescentes adictas a Disney Channel. Y es que, como leí ennosedónde Déjame Entrar deja a Crepúsculo, a la altura de un Eclipse. Buena frase, ¿verdad?

Esto es un punto al que quiero llegar dejando ya la patética comparación entre la obra sueca y el producto comercial que es la saga crepúsculo. Tomas Alfredson, director del film, respeta a los vampiros y se los toma muy en serio como ya lo hiciera F.W. Murnau en Nosferatu. Y esto, para los amantes del género vampírico es algo que se agradece. Eli, el único vampiro (en este caso vampiresa) que aparece en la película, brilla por su gran carisma y sobre todo, por la increíble calidad de la pequeña actriz que es la que le da la vida al personaje.

Viendo este film percibirás una sensación de agobio y te sumergirás en una gélida atmosfera. No esperes encontrar tiernas escenas de amor, porque no las hay.

El señor Alfredson y su obra Déjame entrar es un rotundo golpe al cine yankee. Pero cómo era de esperar, ya que a los norteamericanos no se les pasa ni una, Hollywood ya se ha hecho con los derechos y en breve estrenará su remake (palabra preferida de los productores americanos).

Para que os hagáis una idea de cuánto me impactó, que tras visionarla, y siendo ya de madrugada, me senté frente al ordenador, y como un poseso, se la recomendé a todos mis contactos mediante mensajes instantáneos vía Messenger los cuales con el paso del tiempo, me fueron agradeciendo la recomendación ya que la película les resultó ser muy buena. Hoy por hoy, es una de las primeras películas que nombro cuando alguien me pide que le recomiende ver alguna.

Una película que no puedes dejar pasar.

 


Detrás de la máscara – El surgimiento de Leslie Vernon

Detrás de la máscara

No es exactamente una película de terror. Detrás de la máscara cuenta la historia de Leslie Vernon (Nathan Baesel), un gran admirador de los grandes asesinos en serie de las películas de terror que se entrena para llegar a ser uno de ellos.

Vernon toma como modelos a seguir a grandes serial-killers como Jason de Viernes 13 o Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street sin olvidar a Michael Myers, el mítico asesino de las noches de Halloween.

Es muy curioso ver cómo Leslie Vernon, acompañado de unos reporteros de televisión, analiza cada movimiento de dichos asesinos en serie y reproduce éstos al mínimo detalle y sin ningún tipo de pudor ante las cámaras.

Todos los estereotipos vistos en las películas de terror (sobre todo en las norteamericanas) son desmembrados en esta cinta. Desde el porqué la chica cuando huye del asesino siempre cae al suelo, pasando a otros absurdos patrones cómo la mítica escena en la que la chica intenta arrancar el coche y este no responde. Todo tiene un por qué y Leslie los explica sin recato.

Lo que más llama la atención en este film es la frialdad y tranquilidad con la que el protagonista comenta cómo aniquilar a sus futuras víctimas y sobre todo, comprobar que hay gente que lo apoya y que se dedica exactamente a lo mismo que él.

Una curiosa película que no te dejara indiferente.

Álvaro Rojas