Bruce Springsteen – Greetings from Asbury Park, N.J [1973]
2 de mayo de 1972, Oficinas de Columbia Records, Nueva York. Un jovencísimo Bruce Springsteen y su mánager Mike Apple, se citan con el que es el mayor cazatalentos del momento, el ejecutivo musical John Hammond, productor de grandes artistas como Bob Dylan o Aretha Franklin. Bruce estaba nervioso, viajó durante horas con una guitarra sin funda que le había prestado un amigo, sabía que ese día lo marcaría de por vida, para bien o para mal. Sin embargo, al señor Apple no le tembló el pulso, ni la lengua, porque al entrar en los estudios de Hammond éste, con toda la poca vergüenza, le estrechó la mano a prestigioso productor y le soltó: “Eres el tipo que descubrió a Bob Dylan, ¿verdad? Bien, porque queremos saber si eso fue suerte o si realmente tienes oído” Imaginaos la cara del pobre Bruce. Aunque más me gustaría saber qué cara puso el propio Hammond ante la altanería del amigo Apple.
Tras un tenso momento, el joven Springsteen cantó It´s Hard To Be A Saint In The City y Growin´Up. Es de suponer que a Hammond se le volvió a cambiar la cara, esta vez para bien, porque el productor de Bob Dylan, tras escuchar a Bruce le instó a fichar por Columbia Records y a comenzar a grabar justo al día siguiente. En ese momento comenzó todo, una soleada mañana del 2 de mayo de 1972, ese día fue el punto de partida, fue el día en el que Bruce Springsteen pasaría a convertirse en uno de los mayores artistas de este planeta.
¿Qué os puedo contar de Bruce Springsteen? ¿Qué puedo decir en pocas palabras sobre este gran artista, probablemente el mayor artista musical que haya salido de los Estados Unidos? Cuando decidí adentrarme en la discografía de este genio de la música, creí que sus primeros discos, pertenecientes a la década de los setenta, apenas me dirían nada. Siempre he respetado a los grupos de aquellos años, porque gracias a ellos, a su música, podemos disfrutar de la inmensa cantidad de grupos y discos que les prosiguieron. Fue en esos años donde se abrió la veda, donde comenzó la verdadera eclosión del Rock puro Rock. Pero, los que me conocen saben la opinión que personalmente tengo de la mayoría de los temas rockeros de la época. Son pocos los discos y canciones setenteras que realmente me encandilan. Con el debido respeto, siempre he dicho que el Rock de los años setenta me parece un tanto vacío, falto de chispa, como algo que, al menos para mí, no termina de arrancar. Por eso los primeros discos de Deep Purple o Judas Priest entre otros grupos, nunca me entusiasman del todo. Pero qué digo… ¡Era el comienzo! Al Rock se le estaba dando forma, era un diamante en bruto, un diamante al que se le estaba sacando brillo.

Pero con Bruce Springsteen todo es distinto, por eso os he soltado esta parrafada. Porque cuando comencé con su disco debut, un disco que en principio pasó desapercibido en esos días, vendiendo menos de veinte mil copias en su primer año, noté cómo no había nada de ese Rock tan típico de los setenta, ese Rock tenía algo único, especial, un Rock totalmente diferente, peculiar. La música de aquel joven llamado Bruce Springsteen estaba envuelta en un sonido particular, una música propia, unas melodías totalmente privativas. Esa música tenía un sello especial, tenía la impresión de un músico excepcional, sus canciones llevaban la excelente marca de un joven de Nueva Jersey, de tan sólo 22 años de edad. La música de Bruce Springsteen ya no pararía. Había nacido una estrella que ahora es leyenda viva.
Este disco contiene temas que con el paso de los años se convirtieron en auténticos clásicos, canciones como Growin’ Up, Mary Queen of Arkansas, Spirit in the Night, Does This Bus Stop at 82nd Street?, For You o It’s Hard to Be a Saint in the City.
En Greetings from Asbury Park, N.J. encontramos canciones que nos hablan sobre los primeros años de Bruce en la costa de Nueva Jersey, el paseo marítimo de Asbury Park y su preciosa playa, su gente, el ambiente en sus calles, los atardeceres, sus composiciones son odas al amor adolescente, a los sueños de la juventud, a las incansables andanzas de unos corazones jóvenes y cargados de ilusión.
Desde que me sumergí en la discografía de Bruce Springsteen, no he querido apartarme de su música, no he dejado de palpar esa particular atmósfera que impregna sus canciones. Bruce Springsteen ha pasado a ser uno de mis artistas favoritos. Desde la primera vez que me deleité con su música supe que Springsteen tendría que formar parte de la banda sonora de mi vida. Su música jamás dejará de acompañarme allá donde vaya.
¡Gracias, Bruce!
The White Buffalo

No hace mucho, hubo una persona que al leer unas de mis entradas de blog en la que hablaba sobre uno de mis discos favoritos, me dijo riéndose: pero tío, tú eres muy exagerado. Reconozco que por un instante, me sentí avergonzado, había más gente con nosotros, y me sentí un poco ridiculizado. Yo, sin perder la sonrisa contesté que no, que en absoluto, lo que escribo es lo que siento, y así es en todo momento. Así que si realmente parezco exagerado cuando intento expresar en este sitio lo que siento o pienso de algo que realmente me gusta, como ocurre con la música principalmente, imaginaos cómo lo haría si verdaderamente pudiera plasmar todo lo que siento, porque como he dicho antes, todo es un constante intento de plasmarlo, pero siempre me quedo corto, porque es imposible matizar los sentimientos, emociones o pensamientos con palabras escritas.
Y esto lo digo porque probablemente parezca un exagerado a la hora de hablar, en esta ocasión, de la música de Jack Smith o conocido mejor como: The White Buffalo.
La noche ya ha terminado y atrás han quedado las horas, noctámbulas, escuchando la música de este grandísimo cantautor. El sol aún no se ha dejado ver y aquí estoy, de nuevo escuchando sus temas e intentando escribir sobre lo emocionado que me siento al escucharlos. Como si de repente todo cobrara sentido, escuchando The Woods, siento ser el protagonista de mil y una historias, y todas y cada una de ellas pasan por mi mente a través de breves imágenes, algunas cercanas y otras un tanto lejanas. Con Damned, saboreo cada segundo que dura la canción, me conmueve y me sigue haciendo soñar. La delicadeza y el grandísimo talento de este músico es apasionante, es pura emoción y sobre todo, impresión. Siento cómo cada una de sus canciones me impresiona más y más y me invitan a seguir con cada una de ellas, deseando volver a escucharlas cuando ni tan siquiera han terminado. Today’s Tomorrow, llega a ser más onírica que las demás, alcanzando una suavidad en sus acordes como jamás he apreciado antes en otras canciones. Con Sweet Hereafter, siento cómo se agita el alma, alterada por imágenes de una vida pasada que con aires nostálgicos se presentan. Estos temas corresponden a su primer disco titulado: Hogtied Revisited y editado en 2009.
Jack Smith consigue alternar canciones emotivas e hinchadas de sentimiento, con temas más amenos, temas que tratan sobre historias del viejo oeste o de hombres que escapan de la ley, historias reflejadas perfectamente en temas como The Madman. The White Buffalo orienta su música hacia un Southern Rock de innegable maestría, una música con tintes de Blues y Rock N’ Roll. Su música está recogida en dos discos de estudio y tres EP. En su segundo disco, titulado: Once Upon a Time in the West, volvemos a encontrar canciones tan exquisitas como Ballad Of A Deadman, One Lone Night, Sleepy Little Town, o la espléndida Wish It Was True.
El momento era mágico. Tumbado en la cama, con los ojos cerrados, respirando pausada y conscientemente y dejándome llevar por los compases armónicos y suaves de sus canciones, el momento, es mágico, y en ese instante, no necesitaba nada más. Déjate llevar por su música, porque la experiencia será de lo más gratificante. Acompáñala como se merece, préstale tu tiempo, date un respiro, desconecta de todo lo demás para conectarte contigo mismo. Disfruta del encanto de esta música y haz que te acompañe en tus sueños.

































Lo último que se ha dicho