Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar

Qué sólo vuela el que se atreve a hacerlo. Así decía el gato Zorbas al terminar esta bella historia. Y es que hoy, de volar va la cosa. En apenas una hora, cojo un vuelo a Madrid para pasar allí unos días y aquí estoy,  en el aeropuerto de Jerez, dónde acabo de terminar de leer este pequeño pero gran libro.

Escrito por el gran Luis Sepúlveda, esta historia, como bien describe el título, trata sobre la gran responsabilidad que un gato grande, negro y gordo lleva consigo: Enseñar a volar a una gaviota, nada más y nada menos, teniendo antes que incubarla y criarla.

La historia comienza con el vuelo emigrante de centenares de gaviotas viajeras en las cuales se encuentra la que desencadena la historia. Kengah, una gaviota de plumas color plata, se dispone a darse un buen lote de arenques junto con sus compañeras de viaje para reponer fuerzas cuando por desgracia, queda prisionera en un mar salpicado de petróleo. Nada se puede hacer por ella, sus compañeras de vuelo deben seguir el rumbo, es imposible ayudarla, las demás correrían el mismo riesgo.

Kengah, atrapada, lo intenta una y otra vez, sin descanso. Completamente empapada en esa oscura masa contaminante, la gaviota emprende un fatídico vuelo que la lleva al lugar donde habita nuestro protagonista. Allí, la gaviota,  en sus últimos suspiros de vida, le pide un enorme favor a Zorbas. Le pide que cuide del huevo que está a punto de poner, y lo más importante, que enseñe a volar a esa futura gaviota cuando sea el momento.

Esto desencadenará una de las historias más maravillosas que he leído en mi vida. Podríamos aprender mucho con esta lectura. Generosidad, amistad, valentía, determinación, humildad. Es un libro muy corto, de lectura rápida y fácil de leer. Cuando lo estaba leyendo, pensaba que sería una gran historia para llevarla a la pantalla grande. ¿Podrán algún día los de Pixar hacer la película? Sería maravilloso. Pero mientras tanto, te recomiendo esta bonita aventura, cargada de emoción, ternura, sentimiento, y con muchos momentos de humor gatuno. Muy recomendado.

Un abrazo.

 

6 comentarios

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  2. Es una de las historias más bellas que he leido y esta plagada de grandes y nobles sentimientos, a mi me gusto muchísimo… recuerdo algo que se me quedo grabado:”Sólo vuela el que se atreve a hacerlo”. Saludos cordiales

    9 noviembre, 2009 en 0:32

  3. Muchísimas gracias por su comentario. Igualmente, es de las historias más bonitas que he podido leer. Le he dejado el libro a mi hermana, porque quiero que ella también disfrute como yo lo he hecho. Lo que si es cierto es que desconozco un poco la trayectoria literaria de Luis Sepúlveda. Si este señor tiene obras como ésta, las leeré todas.

    Gracias de nuevo por su comentario. Espero que vuelva a pasar por este blog en otra ocasión.

    Un saludo.
    Álvaro R.

    9 noviembre, 2009 en 8:37

  4. Luísa

    Hola
    Soy estudiante de español (nivel basico) y me encanta todo le que escribe Luis Sepúlveda. Este autor tiene una gran ternura y senso del humor; le recomiendo otros livros de Sepúlveda: Un viejo que leía novelas de amor, La Sombra de Lo que Fuimos, Diario de un killer sentimental. Los he leído todos y son simplemente maravillosos.
    Ahora estoy aprendendo vuestro idioma para poder entenderlo mejor, al igual que Isabel Allende, Júlio Cortazar, Alejo Carpentier y claro, El Gabo.
    Le recomiendo también un cuento para niños del brasileño Jorge Amado : O gato malhado e a andorinha sinhá- ciertamente encontrará una buena traducción al español.
    Perdone los errores…la próxima vez será mejor
    Un saludo

    24 marzo, 2010 en 14:08

  5. Hola Luisa. Gracias por su comentario y bienvenida a Anhelarium.

    Debo decirle que su nivel de español es muy bueno, al menos a lo que su escritura se refiere. No se disculpe por los errores, ya demasiado bien lo hace. Tiene usted un sobresaliente jejeje.

    Gracias por esas recomendaciónes. Me apunto La Sombra de lo que fuimos para mis próximas lecturas.

    Luis Sepúlveda se ha ganado y merecido todo el éxito que tiene. Su triunfo literario me recuerda al de autores como Paulo Cohelo o Jorge Bucay. Unos autenticos titantes de la lectura.

    Muchas gracias por su aportación Luisa.

    Un saludo.

    Álvaro R.

    24 marzo, 2010 en 20:06

  6. valentina

    gracias esta super bueno pero necesito la historia

    26 julio, 2010 en 21:04

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