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Crónica del Download Madrid 2019. ¡Estoy enamorado de este festival!

Hace justo una semana, por estas horas, arrancaba la tercera edición del Download Madrid. El cartel de esta edición no lucía tan espectacular como la del pasado año, pero como ya he dicho varias veces a través de mis redes sociales, no por ello había que desmerecer el cartel de este 2019. Y más sabiendo que de los tres cabezas de cartel, dos de ellos hacía mucho que ni pisaban España. Hablo de Slipknot y Tool, sobre todo estos últimos. La expectación por ver a estas dos bandas era enorme. Sólo había que ver la cantidad de gente que esperaba apelotonada bastante antes de que el respectivo concierto comenzara. Pero el plantel ofrecía mucho, otra mezcolanza de grupos muy dispares, cada una de ellas arrastraba a un buen puñado de seguidores que lo daban todo en cada uno de los cuatro escenarios repartidos por el recinto. As It Is, Kontrust, The Interrupters, Bala, Toundra, Watain…Grupos de lo más interesantes. A título personal, esta edición tenía un atractivo bestial para mí, porque de todas las bandas, sólo una había visto anteriormente en directo, Amon Amarth. Así que iba a poder resarcirme a gusto, iba a deleitarme viendo a tanto grupo por primera vez. Os podéis imaginar entonces lo ilusionado que estaba. En cuanto a la organización del festival, pocas pegas se le puede poner, la verdad. Las más notorias: que quitaran esa lona verde del pasado año, pues con la ola de calor, el asfalto era una parrilla y si te sentabas te ardía el trasero. También en esta edición quitaron los baños que habían instalado el año pasado al lado del escenario principal, como también que para este año, el escenario dos no contaba con pantallas gigantes. Para esta ocasión sólo el Stage 1 contaba con las susodichas. Por lo demás, impecables como siempre. Añadir que, aunque era un deber moral poner grifos de agua potable sabiendo que el festival tendría lugar en plena ola de calor mundial, igualmente se agradece el detalle. Como también que te dejaran entrar con botellas traídas de afuera. En esos grifos podías recargar tu botella de agua fría y potable cuantas veces quisieras. Algo que el cuerpo agradecía muchísimo y por qué no decirlo, el bolsillo también. Anda que no nos hemos ahorrado dinero dentro y fuera del festival gracias a esos grifos. Todos íbamos bien puestos de agua fría. A rasgos generales, teniendo en cuenta tanto el tema de la organización como las bandas confirmadas, habrá quien prefiera el Resurrection Fest en Galicia o el Leyendas del Rock en Alicante. También teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno, es decir, a quién le viene mejor un festival y otro en cuanto a cercanía, medios para el viaje, compañía, etcétera. Esto ya es muy subjetivo, por eso, a mí personalmente este festival me tiene enamorado y en parte es porque me viene de perlas. Llevo más de una década subiendo habitualmente a Madrid, viví allí durante casi seis años, tengo muchos amigos en Madrid a los que adoro además de mi hermana, que vive allí desde hace doce años y puedo quedarme cómodamente el tiempo que quiera en la capital, lugar que adoro por lo cómodo y bien que me encuentro siempre allí. Mi circunstancia pues, es idónea para con este festival madrileño. Así que siempre que haya un Download Madrid y la coyuntura lo permita, ahí estaré. Intentaré no faltar a ninguna de las futuras ediciones.

Paso ahora a contaros brevemente cómo se lucieron las bandas que este servidor pudo vivir en directo, además, como siempre, esta humilde crónica irá acompañada de varios vídeos grabados por mí que espero disfrutéis y más si estuvisteis allí presentes.

Viernes 28 de junio

El festival comenzaba con una baja de última hora, Chevelle se caía del cartel. Era una banda a la que más de uno le teníamos ganas, pero estas cosas de vez en cuando suelen pasar así que teníamos otras bandas en las que centrar nuestra atención. Para el día de hoy los cabezas de cartel fueron los alemanes Scorpions que venían de tocar días antes en el Rock The Coast en Fuengirola, Málaga. Pero era el día también para bandas más que consagradas como Turbonegro, los californianos Papa Roach, los suecos Sabaton o los findalndeses Children Of Bodom. El viernes presentaba igualmente un catálogo importante de grupos muy interesantes como los blackmetaleros Mantar, Comeback Kid, Tacking Black Sunday o los intrsumentalistas madrileños Le Temps Du Loup.

El festival comenzaba con mucha fuerza con Vita Imana, un grupo español de Groove Metal que conocí hace muy poco tiempo. Sonaron espectacularmente bien y nos sorprendieron a todos con canciones como Un Nuevo Sol, Romper Con Todo que hicieron las delicias de todos los que nos congregábamos en el escenario uno a pleno sol. Poseen cuatro discos de estudio y actualmente vienen presentando su último trabajo, Bosa. Mención especial para Míriam Baz, encargada de la percusión y coros y su cantante, “Mero Mero“, ambos por el imparable derroche de energía que mostraron durante todo el concierto. Children Of Bodom fue uno de los grupos de mi adolescencia, a pesar de que desde bien jovencito comencé a ir a conciertos, nunca los había visto en directo y las ganas que tenía de verles el viernes pasado eran enormes. El festival comenzó fuerte también con ellos en el escenario dos. Ofrecieron un concierto donde no podían faltar los temas más clásicos. Los finlandeses sonaron de lujo y aguantaron como campeones el tremendo calor que hacía en ese momento, cuarenta rados nos estaba cayendo en Madrid y ahí estaban, dándolo todo. Tocaron temas como Hate Crew Deathroll o Hatebreeder, temas clásicos que nos transportaron a aquellos momentos de nuestra adolescencia. Se mostraron muy amables y cercanos con el público, sobre todo Alexi Laiho que nos dedicaba varias palabras en castellano. Nos quedamos con ganas de más, la hora que estuvieron encima del stage se nos hico corta.


Volvíamos al escenario uno para seguir recordadon viejos momentos de nuestra adolescencia con Papa Roach, otro de los platos fuertes del viernes 28 de junio. Fue el mejor concierto del viernes, sin duda alguna. Su concierto se convirtió en toda una fiesta. La gente saltaba, cantaba y bailaba en todo momento. El repertorio de temas elegidos no pudo ser mejor. Clásico tras clásico.  El cantante, Jacoby Shaddix, no paró quieto en ningún momento. Sudó la gota gorda, hasta los ojos le picaban de todo lo que sudaba, pero el tipo parecía que le habían dicho que este sería su último concierto, porque estaba imparable. Pocas veces se ve a un frontman con esa energía y carisma encima del escenario. Él y sus chicos venían presentando su último disco, Who Do You Trust? (2019), pero como ya he dicho, le dieron un buen repaso a temas con solera como el conocido Last Resort. Impresionante el concierto que nos regalaron los californianos. Los Sabaton ofrecieron el show que todos esperaban encontrar. Joakim Brodén y sus chicos ya tenían la artillería preparada en el escenario dos para ofrecernos un espectáculo de puro Power Metal nórdico. Brodén andaba algo cascado de voz, bastante diría, pero el ánimo no decayó en ningún momento. Entre la pirotecnia, la melodía y estribillo de sus canciones, las potentes guitarras y lo entregados que se mostraron estos suecos, provocaron la total entrega por parte del público cuando ya la noche había caído y el calor insoportable se despedía hasta al día siguiente.


Y señoras y señores, llegó el momento de Scorpions. Los alemanes nos dejaron boquiabiertos a todos, ¡joder que rondan los  70 tacos estos tíos! ¿Cómo pueden tener esa vitalidad a esa edad? Cierto que están más que acostumbrados a estar encima de los escenarios y desenvolverse bien en ellos, pero la edad es la edad y estos tipos parecían unos chavales. Miles de personas se arrejuntaban (como se suele decir en mi tierra) para disfrutar en directo de canciones como Send Me An Angel, Wind Of Change, Blackout o Big City Nights. Esta última es mi preferida de los alemanes. Y si estas canciones son siempre muy celebradas por el público presente, imaginaos cuando llegó el momento de Still Loving You o Rock You Like a Hurricane, con la que cerraron su show.


Otros conciertos del viernes que pude disfrutar fueron el de los noruegos Turbonegro, que me resultaron decepcionantes, tengo que decirlo, un concierto digno de una banda local de tipos algo pasados de rosca y el de Comeback Kid. Estos canadienses sí que hicieron un concierto muy chulo, me gustó su hardcore punk y disfruté cada segundo del concierto.

Sábado 29 de junio

Segundo día de festival y, al llegar, el primer concierto que disfrutamos fue el de Kontrust, unos austriacos a los que personalmente les tenía muchísimas ganas. Hacen una música fusión, se le conoce como crossover. Vamos, que meten muchos estilos en una batidora y que salga lo que salga. Pero ojo, que lo que sale huele igual de bien que la  canela en rama. Menudos temas tienen estos austriacos. Adrenaline y Hey Dj! son los temas que más me gustaron de ellos cuando quise saber de ellos a través de YouTube y escucharlas en directo fue todo un subidón. Heavy Metal, Rap, música electrónica e incluso algo de Polca, estos tipos son muy particulares. Agata Jarosz y Stefan Lichtenberger, los dos cantantes del grupo transmitían una energía que contagiaba a los allí presentes. Sobre todo Agata, que se metió al público en el bolsillo. Gran actuación la de estos Kontrust a los que con mucho gusto seguiré la pista de aquí en adelante. Suele ser habitual en los festivales tener que sacrificar ciertos grupos. Algunas bandas tocan a la misma hora y ya está en ti elegir cuál quieres ver. Así que tuvimos que sacrificar a los Rival Sons para ver a los catalanes Ànteros. No me arrepentí de la decisión. Me apetecía una barbaridad disfrutar de este grupo de Post-Hardcore. En estos últimos años ando muy enganchado a la música que me ofrecen grupos como Viva Belgrado o Exquirla. Me gusta ese rollo experimental, Post-Rock y toques guturales. Conciertoazo el de estos compatriotas. Ànteros sonaron de diez y ofrecieron un concierto sensacional. Al terminar, los Rival Sons aún estaban en el Stage 2, sonaban de lujo, sé que habría disfrutado muchísimo de su concierto, pero como os he dicho, no, no me arrepentí de haberlos cambiado por los catalanes. Acto seguido nos fuimos al Stage 1 para ver a los Amon Amarth. Como ya he dicho, era el único grupo de todo el festival que ya había visto en directo. Pero joder, son los Amon Amarth, uno nunca se cansa de verles y aunque podría haberlos cambiado por ver a otro grupo en el Stage 3 o 4, pero estos tipos me gustan muchísimo, no lo podía evitar. Así que ahí estábamos, viendo a los suecos. Como podéis ver en el vídeo que grabé, salieron como siempre, como si fuesen viejos dioses nórdicos a los que de vez en cuando les apetece dar conciertos para humanos. Frikadas a parte, Deceiver Of The Gods, Death In Fire, First Kill, estas canciones hacían las delicias de los que estábamos allí embobados con los vikingos. Genial el concierto de Amon Amarth, presentaban su último disco, Berserker y nos regaron los  sentidos con un Death Metal melódico de altos vuelos.


Regresamos al escenario dos lo más pronto que pudimos tras el concierto de los Amon Amarth para, en esta ocasión, poder deleitarnos con los Stone Temple Pilots, otro de los platos fuertes del sábado. Grunge como el que ya no queda, eso es lo que presenta siempre esta banda de San Diego, California. Se podría decir que aún siguen estrenando cantante, pues Jeff Gutt (ex Dry Cell) lleva en la banda como frontman desde 2017.  Interstate Love SongVasoline o Plush fueron los temas que pusieron patas arriba el escenario 2. Era una de las bandas más esperadas y eso se notaba en el ambiente. Me encantó desde el primer minuto la manera en la que Jeff se movía por el escenario, cómo se ganaba al público. Por momentos me recordaba al mítico Graham Bonnet de finales de los 70 con Rainbow. Simplemente, ¡brutales los Stone Temple Pilots! Y nuevamente, todos al escenario 1 para pillar el mejor sitio, ¡venían los Slipknot! Corey Taylor y su banda pusieron música a i adolescencia, es de esas bandas que sonaban en mi equipo de música por aquellos días y en el de tantos y tantos adolescentes. Con mucho cariño me recuerdo sentado en el autobús, tras salir del colegio, con mi uniforme, y escuchando a Slipknot en mi Sony discman. Bajo una puesta en escena tan siniestra como espectacular, Taylor y compañía nos hacían recordar los mejores momentos de nuestra adolescencia con trallazos como People = Shit, Get This, Unsainted, Psychosocial, All Out Life, Duality, Spit It Out y Surfacing. Impresionantes. Cierto es que Taylor se parecía a Javier Gurruchaga con esa careta, pero el tipo es todo un portento encima del escenario. Y joder, ¡que eran los Slipknot! ¡Estábamos viendo a Slipknot! El sonido acompañó en todo momento a una banda que lo entregó todo y que ejecutaron las canciones a la perfección. Corey se animaba a hablar en español en varios ocasiones, haciendo un paréntesis en personaje tétrico para mostrarnos su lado más simpático y cariñoso.


Tras el gran concierto de Slipknot dos fueron las bandas que disfrutamos aquella noche de sábado. El calor insoportable de la tarde dio paso a una fresquito muy agradable, quedó una noche madrileña de lo más reconfortante y ya en el Stage 3, pude enamorarme de Leprous, banda que no conocía en absoluto y que me dejó sorprendidísimo. Leprous es una banda de Metal progresivo proveniente de Noruega. No son taxativamente tan progresivos, pues mezclan su música con el Avant-Garde Metal.  Me recordaron mucho a Agent Fresco salvando algunas distancias. La banda trasmite con su música algo especial que pocas consiguen, resultan hipnóticos. Leprous no sólo son momentos de crudeza, también lo es de elegancia y mucho sentimiento. Su música me ensimismó, como también lo hizo Einar Solberg y su preciosa y delicada voz. Fue una de las grandes sorpresas de esta edición, al menos para mí. Stuck, Third Law, The Price o Mirage fueron los temas que tocaron en directo. Espléndido el concierto de Leprous, como espléndida es la música que hacen. Era tarde, y los dos últimos shos programados para la madrugada del sábado eran Back To The 90’s DJ’s y Perturbator. Ni me lo pensé. Prefiero ver a una banda en directo que a una panda pinchando música de los 90. Cada uno tiene sus gustos y sus prioridades, pero mientras me encontraba gozándolo con Perturbator, no podía evitar pensar en el error que más de uno había cometido quedándose en el Stage 4 y no en el 1. Muchos se estaban perdiendo un espectáculo pocas veces visto en el mundillo del Metal. Con todos mis respetos, antes de estar en plena madrugada viendo como unos pintas pinchan canciones de Offspring o Iron Maiden, veo totalmente imprescindible elegir una banda que no sólo hace una música asombrosa sino insólita si tenemos en cuenta el ambiente en el que nos movemos. Me alivio saber que en el Stage 1 habíamos el triple de gente que en 4 y que mucha gente pudo contemplar la habilidad de Perturbator, un duo que muestran un Metal avezado con sintetizadores. Perturbator es idea de James Kent, un músico parisino que combina el Metal con la Synth más electrónico. Una suerte de NewRetroWave pero en plan metalero. ¿Quién dijo que el Metal no podía ser bailable? Perturbator convirtió el Stage 1 en una discoteca al aire libre. Juzguen ustedes mismos:


Domingo 30 de junio

Último día de festival. Era además el día más corto, el que menos grupos tocaban. Comprensible, era domingo y mucha gente tenía que hacer un largo camino de regreso a casa para trabajar al día siguiente. El atractivo del domingo eran los californianos Tool. Menos bandas, sí, pero las que había programadas para el domingo no dejaban de ser la mar de interesantes. Teníamos a Bala, a Watain, Soulfly, The Interrupters y los que me arrebataron el corazón, Fever 333. Pero vamos por orden. Llegamos al festival algo tarde fruto del enorme cansancio. Pero llegamos justo a tiempo para ver a los madrileños Toundra que comenzaban su concierto a las 19:00 en el escenario 1. Atlas, Toundra, Exxasens…Otra música que me encandila a más no poder. Post-Rock ambiental que llega al alma. Era una de las bandas a las que más ganas le tenía de todo el festival. Tuve la oportunidad de ir a verles el pasado mes de noviembre en Córdoba, pero por motivos personales no pude asistir. ¡Tenía las entradas ya compradas! Vaya tela…Por eso me resarcí de lo lindo el domingo en Madrid. Pude contentarme por fin viendo a los Toundra y menudo concierto ofrecieron. Sonaron de maravilla, técnicamente son puro talento. Unos musicazos, como suelo yo decir.


Ya en el escenario 2 disfrutamos de los brasileños Soulfly. Max Cavalera parecía en ese momento el tipo más duro de Madrid. En plena ola de calor se presentó encima del escenario con pantalones largo y chupa de cuero. Sí, eran ya las ocho de la tarde y el calor no era tan abrasador, pero joder, hacía un calor de cojones. Sonaron atronadores los Soulfly e hicieron las delicias de sus fans con temas como Ritual, Tribe y Jumpdafuckup. Os confieso que no estuvimos todo el concierto, sólo vimos las primeras canciones, porque no queríamos perdernos a As It Is. Días antes de cada festival, como imagino que todo el mundo suele hacer, investigo por internet aquellas bandas que desconozco. As It Is me gustó desde el primer momento. Estos británicos hacen una mezcla de Punk, Pop y Rock alternativo más tirando a lo Emo. De hecho, mucho emo había por allí. Lo emo ya no está tan de moda como a principios y mediados de la década pasada, pero todavía quedan muchos fieles a este estilo. Muy buen concierto los de estos As It Is, temas cojonudos y un directo al que no se le podía poner pega alguna. Se mostraron muy cercanos con sus fans y tuvieron el detalle de acercarse tras finalizar su concierto y atender a los que les pedían fotos y autógrafos. Y yo aún inocente de lo que estaba a punto de pasar…

Sí, porque apenas unos minutos después de finalizar el concierto de As It Is comenzaba el de Fever 333. Por despiste y por estar a mil cosas, se me pasó por completo bichear a los Fever 333 previamente. Así que no tenía ni la más remota idea de lo que allí iba a encontrarme. Pero parecía que el destino así lo quería. Desde Los Ángeles, California, nos llegaba esta banda que Punk-Rap-Metal. Fever 333 es como meter a Tupac Shakur y a Rage Against The Machine en otra batidora y a ver qué sale. ¿Qué qué sale? Esto es lo que sale:


Sólo poseen un disco de estudio. Estamos ante una banda recién salidita del horno. Tras un Ep titulado Made An America, en 2018, ya en 2019 presentaron su primer disco, Strength in Numb333rs. Jason Aalon Butler se encarga de la voz, mientras que Stephen Harrison de la guitarra y Aric Improta de la percusión. Yo jamás había vistoa tres tipos liarla tanto en un escenario, como hacía mucho tiempo que no veía un derroche de energía como el de Jason sin desafinar una nota. No me quiero n imaginar lo agotador y difícil que debe ser cantar tan bien los temas mientras no paras un sólo instante de moverte de un lado para otro como si anduviera en una clase de zumba fitness. Y al ver esa exhibición y sobre todo, escuchar esos temas con tanto gancho, tanto por la letra tan reivindicativa como por esos melódicos estribillos, saltó la chispa que prendió el amor. Como melómano que soy, agradezco estos momentos en los que me enamoro perdidamente de la música de un grupo. Grabé este vídeo en uno de los highlights de Jason y cuando lo subí a Instagram, les gustó tanto que personalmente se pusieron eon contacto conmigo por mensaje privado para agradecérmelo. Acto seguido lo subieron a sus redes sociales y me etiquetaron. Todo un detalle.


Sólo tuvimos que andar unos metros para acercarnos al Stage 4 tras el concierto de los Fever 333 para disfrutar ahora de otros californianos, The Interrupters y su Ska-Punk. Buen rollito y mucha fiesta, es lo que tiene el Ska. Estos estadounidenses nos dejaron a los que jamás habíamos oído hablar de ellos con muy buen sabor de boca. Podéis ver un video de ellos pinchando en este enlace. Al finalizar The Interrupters, regresamos nuevamente al Stage 3 porque allí estaba a punto de comenzar otra banda a la que le tenía muchísimas ganas. Ya la conocía desde hacía unos dos años y el cuerpo me pedía desde hacía mucho tiempo pegarme un buen concierto de Black Metal. Y ahí estaban, puntuales, a las 22:10, los suecos Watain. Venían presentando su último trabajo de estudio, Trident Wolf Eclipse, un estupendo disco de Black Metal como sólo los nórdicos saben hacer. Disfruté como un enano. Ya hace bastante que me sumerjo mucho en el Black Metal. Podéis escuchar un programa de Milencora íntegramente dedicado al Black Metal titulado: ¿Por qué me gusta tanto el Black Metal? y que espero os guste. A mi acompañante no le estaba haciendo nada de gracia wl concierto de Watain, repele por completo el Black Metal, así que por empatía y respeto, no nos quedamos hasta el final y nos fuimos lo más cerca que pudimos para ver cómo iba el show de Sum 41 otra de las bandas que a muchos nos hacía recordar nuestros años de adolescencia. Sum 41 es una banda de Punk americano que dio mucho que hablar a principios de la década pasada. Repasaron temas clásicos que los lanzaron a la fama, el público lo pasé en grande con temas como In To Deep, Walking Disaster, Fat Lio o Still Witing. Podéis también ver un vídeo que grabé de ellos pinchando en este otro enlace.

Y para acabar esta edición de Download 2019, a las 23:15 no cabía ni un alfiler en el escenario principal. Tras muchos años sin dar un concierto en España y a poco más de un mes para que salga su esperado quinto álbum de estudio, Tool haría aparición. Banda de culto, con tan sólo cuatro discos de estudio está considerada la banda más talentosa en cuanto a Rock/Metal progresivo se refiere. Junto a Slipknot fue la banda que más gente consiguió reunir en los tres días de festival, y no era para menos. La banda es fantástica, tanto en estudio como en directo. Su música es para paladares exquisitos y el placer es enorme a escucharles. Mostaron estar en gran forma y ofrecieron un concierto que fue todo un gozo para los miles de fans que venían de todas partes. No me sorprendió ver a tantos extranjeros agolpados en el Stage 1. Pero tengo que deciros que, aun siendo una puesta en escena muy trabajada, la actitud de la banda, sobre todo, la de su carismático líder, Maynard James Keenan, fue bastante mediocre. No interactuaron nada con el público. Maynard se mostró siempre en un segundo plano. Se comportaron como robots, ejecutaron a la perfección los temas y se acabó. No espero que los integrantes del grupo cuenten chistes entre canción y canción, pero es que no dijeron nada. El cantante apenas se despidió tras el concierto y sólo uno de los guitarristas y el batería se mostraron más afables a la hora de despedirse del público. Llamadme raro o lo que queráis, pero si hay miles de personas deseando verte, qué menos que te muestres algo receptivo. Musicalmente impecables pero humanamente bastante parcos y maleducados.


Nuevamente, gracias a la organización por ofrecernos otro año una nueva edición de Download para no olvidar nunca. Nos divertimos muchísimo y nos fascinamos de lo lindo con tanto grupo. Agradecer por supuesto a mi acompañante, Sara, por su simpatía, hospitalidad y por aguantar estoicamente aquellos conciertos de grupos cuya música no aguantaba nada. Fueron tres días buenísimos y ya estoy deseando que llegue el verano que viene para otro Download más. A ver con qué nos sorprenden para la ocasión.

Un abrazo a todos y gracias por leer esta crónica de lo que fue el Download Madrid 2019.


¡Helloween en el estudio preparando nuevo disco!

 

Con este vídeo la banda alemana ¡AL COMPLETO! ha hecho público que se encuentra en el estudio preparando nuevo disco. Ahora sí que sí, una vez que ya su gira mundial puso fin hace tiempo, se van a centrar sola y exclusivamente en el nuevo disco, ¡el decimosexto! Y quién nos lo iba a decir hace años, que todos juntos, iban no solo a hacer una gira reunión por todo el mundo sino que además, grabarían un nuevo disco de estudio. Esto nadie se lo creería hace dos o tres años y no os digo hace una década. Un nuevo disco donde estarán los tres cantantes del grupo, Kai Hansen, Michael Kiske y Andi Deris. Los ideólogos de los Keepers y los de álbumes como Better Than Raw o Time Of The Oath juntos. ¿Qué puede salir de ahí? Vamos a recrearnos los fans un poco en esto, o lo que es lo mismo, vamos a hacernos unas cuantas pajas de sangre con este nuevo disco que  ni el título del mismo sabemos aún (y quizás ni ellos mismos, jajaja).

¿Qué podemos esperar de este nuevo disco de Helloween?

A lo largo de la gira ya comentaron en diversas entrevistas que todos veían con buenos ojos meterse en estudio para dar forma a un nuevo álbum. Irían poco a poco, pues lo primordial era centrarse en los conciertos y festivales y en ir preparando el nuevo DVD que aún está por lanzarse y que recogerá muchísimo material de la exitosa gira de Pumpkins United. Pero ya ha pasado el tiempo y tienen ganas de más. Si sorpresa en mayúsculas fue el anuncio de su reunión después de tantos y tantos años (fueron trending topic en Twitter durante dos días), comprobar lo increíblemente bien que Michael Kiske y Andi Deris se llevan desde que se juntaron, algo que ha quedado atestiguado en cada uno de los escenarios que han pisado en estos casi dos años de gira, ha sido algo que nadie, absolutamente nadie, imaginaba. Si bien es cierto que entre Kiske y Deris nunca hubo reproches, ni acusaciones, ni malas palabras, hace años se hacía inimaginable verlos a los dos encima de un escenario cantando temas juntos y en tan inmejorable sintonía. ¡Ay! Si esto se hubiera hecho mucho antes…

A nivel compositivo Helloween, en cualquiera de sus épocas, ha mostrado tener un talento único. Independientemente de la calidad del disco que escojas, en él vas a encontrar temas espectaculares, tanto por su ritmo, melodía y estribillo como por sus letras. Y eso es porque detrás de esas canciones hay compositores tan inteligentes e ingeniosos como Michael Weikath, Andi Deris, Michael Kiske o Kai Hansen. Sin desmerecer las últimas aportaciones de Sascha Gerstner y Markus Grosskopf o Roland Grapow en aquellos años de militancia en Helloween. Pero es que ahora los principales compositores están juntos y juntos van a componer material para este nuevo disco, el disco soñado por todo fan de Helloween. En una entrevista reciente a Andi Deris, éste comentaba que tenía material interesante y que ese material está pensado desde el minuto uno para ir acorde con la voz de Kiske. Que un compositor como Andi Deris que, siendo rigurosamente objetivo (de verdad) puedo decir que ha sido y es el mejor compositor que ha tenido la banda, diga que tiene material pensado para Michael Kiske, es algo que dar para emocionarse un rato. ¡Menudo hype, oiga! Pero imagino que también tendrá material pensado para él y quizás para Hansen, y éste, el Tito Kai, también tendrá ideas muy interesantes que aportar. Que sí, que Kai Hansen en estos últimos años con Gamma Ray ha demostrado que se repite más que el ajo, sus últimos discos de su banda son muy ramplones y faltos de ideas, pero sigue siendo Kai Hansen, es el cerebro que hay tras discos como Walls Of Jericho o los Keepers, y ahora está más motivado que nunca. Ya dijeron en varios medios que se sienten jóvenes e igual de ilusionados que hace treinta años. Esto pinta de lujo. Pero Markus y Weiki imagino que estarán igual, y supongo que Sascha querrá poner su granito de arena en este nuevo disco que aún se encuentra en pañales.

http://www.nacionmetal.net/2018/08/21/helloween-anuncia-lanzamiento-de-su-nuevo-album-en-vivo-de-la-gira-pumpkins-united-world-tour-2019/

Fuente: nacionmetal.net

Un disco ecléctico 

Indudablemente vamos a tener un disco muy variado, heterogéneo. Al menos es la sensación que tengo yo. Además sería los más sensato. Tres cantantes, cada uno de un estilo distinto y que componen distinto. Ahora Andi Deris puede “librarse” un poco del Power Metal y de intentar cantar agudo, puede dejarle ese peso a Kiske y centrarse en componer e interpretar canciones más acordes con su voz, más cercanas al Metal melódico o Hard Rock. Óigase temas como Soul Survivor, As Long As I Fall, I Can, Mr.Torture y tantas y tantas otras. ¿Quedaría bien entonces un disco que combine Hard Rock y Speed/Power Metal? Quedaría de lujo y más con el pretexto de haber más de un cantante en el grupo. De hecho, discos así ya los hay, Better Than Raw es el ejemplo más claro. En este disco podemos disfrutar de canciones muy speedmetaleras como Falling Higher o Push y temas más hardrockeros como I Can, Time o Hey Lord. Bien es cierto que ya tenemos un tema estando ya todos juntos en el estudio y ese tema es el que compusieron para presentar la gira-reunión: Pumpkins United. Es una canción que nada tiene de Hard Rock, todo lo contrario, es un tema muy rápido y de lo más metalero. ¿Y si es así el nuevo disco? También podemos encontrarnos con un disco vertiginoso, lleno de temas repletos de rapidísimos riffs, muy metalero y por supuesto, súper melódico, algo que desde los Keepers, ha sido siempre marca de la casa. Por otro lado, ¿en qué disco van a basarse? Cuando un grupo saca disco nuevo, salvo que quieran experimentar, siempre suelen tomar como referencia el disco de más éxito. O al menos quieren intentar sonar frescos pero sin perder la esencia de aquello que tanto  éxito cosechó. No creo que quieran hacer ahora, a estas alturas de la película, un disco al estilo Keepers, como tampoco creo que se decanten por hacer un disco puramente al estilo del Time Of The Oath. Desde luego la veda está abierta y tienen campo para correr a sus anchas. Pueden beber de muchas fuentes y tomar inspiración de todo. Hagan sus apuestas, ¿qué nos presentarán estos genios del Metal? 

¿La formación definitiva?

Esto es ya apuntar a largo plazo y quizás sobre, pero Helloween es mi banda favorita y no puedo pasarlo por alto. Se reunieron para una gira, ahora para un nuevo disco. ¿Es esta la formación definitiva de Helloween? Todos amamos Helloween, algunos una etapa más que otra. Yo he dicho siempre, y en varias ocasiones lo he dejado en este blog por escrito, que mi etapa favorita de Helloween es la que se sitúa entre 1994 y el año 2000. El nivel técnico y compositivo de la banda en esos años con Roland y Uli era insuperable. Muchas bandas, incluso las más consagradas, ya hubieran querido disfrutar del talento y la originalidad de los Helloween de esos años. Pero desde la reunión tenemos a unos nuevos Helloween. Pumpkins United es nuevo comienzo para la banda. A gusto se les ve, a todos, incluido Kiske, que era el más irascible y receloso cuando se le preguntaba años atrás por una supuesta reunión de la banda. Todos se muestran felices y henchidos de energía e ilusión. Quizás sea esta la formación de Helloween hasta su retirada. Y si lo hacen como en esta pasada gira y sacan ahora un discazo, a ver quién es el listo que se niega a ello. No sé qué recorrido tendrá Helloween con esta nueva alineación, si será un recorrido duradero donde lloverán los éxitos o todo lo contrario. Pero viendo cómo comenzaron en esta nueva aventura y viendo cómo están, la cosa luce de escándalo. Es inevitable, uno acaba por crearse expectativas. Llevo pensando cómo será ese nuevo disco desde que Weikath, Hansen, Kiske y Deris dejaron caer que estarían encantados de hacer un disco juntos. Y ahora, amigos míos, ya están en el estudio preparándolo. Estoy más que expectante, estoy feliz y apasionado. Helloween es mi banda favorita desde que era un pipiolo, qué queréis que os diga.

Helloween 4ever!!


Cuando el curso estaba a punto de acabar

Esta es la última semana de cole para los niños, además este viernes muchos tendrán la ansiada fiesta de fin de curso, en las que se suelen programar pequeños torneos de fútbol, actuaciones de baile, música y muchas chucherías y refrescos, todo para celebrar por todo lo alto que terminan esos largos nueve meses de colegio y que llega la mejor época del año, las vacaciones de verano. Recuerdo estos días con mucho cariño. Y quién no, claro. Yo ya comenzaba a entusiasmarme semanas antes de que llegara la fiesta de fin de curso. Era llegar el mes de mayo y sentir los ecos del verano en mi interior. El simple hecho de despertarme por las mañana para ir al cole y ver cómo el sol ya brillaba radiante antes de que me quitara las legañas de los ojos ya me hacía emocionarme. Ya me sentía distinto. Como simple también era le hecho de salir a la calle en mangas cortas. Después de tantos meses de abrigo y jerséis, me encantaba percibir esa sensación de salir a la calle en camisetas de manga corta. Yo, tanto la primaria como la secundaria, la hice en colegios privados donde teníamos que ir uniformados. En ambos colegios habían uniformes de invierno y de verano. La diferencia radicaba en que en invierno íbamos con camisa y corbata y en verano con polito. Esto, lo de dejar la camisa y la corbata por el polito de verano, para un chiquillo, era algo muy significativo, al menos para mí. Como decía, para mí el entusiasmo ya comenzaba con la llegada del mes de abril, pero era meternos en mayo y yo ya me sentía más feliz. Me siento como nuevo con la llegada de la primavera, aunque de esto ya he hablado varias veces en Anhelarium. Recuerdo perfectamente como todos comenzábamos a contagiarnos de esa energía y alegría de ver el curso llegar a su final. Las actividades en el cole eran distintas. Algunos profesores tenían la costumbre de ponernos películas en las últimas semanas del curso. Lo más importante del temario estaba dado y a pocos días de acabarlo, apagábamos las luces de la clase y nos ponían la película de turno. Y en esa sala de cine improvisada que era nuestra clase, podíamos estar comiendo todo tipo de chucherías y bebiendo refrescos.  Todo ello partía la monotonía de tantos meses. Agradecíamos enormemente el gesto que tenían los profesores. De las excursiones no me puedo olvidar tampoco, claro. Por estas fechas hacíamos varias visitas. El problema del colegio donde hice la primaria era que cada año las excursiones eran siempre las mismas. Ahí digamos que no se esmeraban tanto. El museo del Puerto de Santa María lo teníamos ya muy visto, si nos entusiasmaba ir al museo de la ciudad de excursión no era por ir al museo precisamente, era por hacer algo que nos quitara de estar en el colegio. Hasta las pelotas me quedé de ver todos los años el famoso cuerno de mamut que tenía más pegamento y plástico que marfil el pobre. Otra de las excursiones que hacíamos era ir al polideportivo a pasar una larga jornada de deporte. Todos los años igual. No le dedicaban mucho tiempo a eso de programar excursiones, la verdad. Pero igualmente nos motivaba dejar los uniformes y las clases para ir a jugar al fútbol o baloncesto. Bueno, yo no, yo ni jugaba al fútbol ni al baloncesto ni nada. Esa jornada deportiva la aprovechábamos a nuestra manera, porque yo, con dos o tres amigotes más, empleábamos dicha salida para hacer merendolas. ¡Ay esas merendolas! Eran merendolas ya las hiciéramos a las tres de la tarde que a las doce de la mañana. Y la merendola consistía en traer en nuestras mochilas copiosas provisiones de chuches, paquetes de patatas y refrescos y claro, algún que otro bocadillo. No todo iba a ser ensuciarnos el estómago. Así eran nuestras jornadas deportivas. Comiendo, riendo y hablando de películas de terror o videojuegos allí sentados a la sombra en las gradas del polideportivo de nuestra ciudad. No habían ganas de sudar, eso ya se lo dejábamos a los demás. Por estas fechas, semana arriba semana abajo, otra de las absurdas visitas que organizaba mi colegio donde hice la primeria era visitar las bodegas. El Puerto de Santa María se caracteriza por ser la ciudad del vino. Grandes y reputadas son las numerosas bodegas de esta ciudad. Pero más de lo mismo. La elaboración del vino y las bodegas nos daba absolutamente igual. A nosotros lo que nos importaba era el momento merendola. Los bodegas podían salir ardiendo. Pero había una actividad que acaparaba toda nuestra atención, había un ritual que se hacía cada año y que nos mantenía exaltados desde el día antes de celebrarse. Esa era la guerra de globos de agua. Días antes de aquella mañana donde acabábamos todos calados hasta los huesos ya hacíamos acopio de bolsas de globos. Comprábamos cientos. Recuerdo que era el profe de religión, “El Piru”, como así lo llamaban profesores y alumnos (y no sé por qué, la verdad) quien organizaba todos los años la guerra de globos de agua. Era un tipo raro, más feo que un taladro, pero que resultaba simpático, siempre con su sonrisa imborrable y por todos querido, sobre todo por organizar en la hora de su clase de religión la famosa guerra pasada por agua. Cambiar las mermadas clases de religión por eso, creedme, era algo de agradecer.

Era llegar el mes de mayo y sentir los ecos del verano en mi interior

No había ninguna norma, bueno supongo que la de no darnos de hostias. Era una guerra de globos de agua, no una pelea entre ultras de fútbol. Pero me refiero a que no se hacían bandos o equipos, ni se apuntaba quién era al que menos agua le había caído para darle algún tipo de premio o reconocimiento. No, simplemente nos bombardeábamos todos hasta que no quedara un solo globo utilizable. Cuando ya nadie tenía más globos que arrojar al compañero que fuera, ahí acababa la guerra. Algunos compañeros tenían la brillante idea de traer otra muda de ropa para cambiarse en los vestuarios del gimnasio, pero la mayoría, sobre todo este subnormal que os escribe, nunca pensó en ello. Pero no era el único. Éramos muchos los que nos quedábamos con los cojones bien remojados ahí plantados esperando que el solo nos secara. Menos mal que hacía buen tiempo, de hacerse en enero más de uno pillaba seguro un resfriamiento. Lo pasábamos bien, muy bien. Otra de las cosas que típicas de estas fechas era que el horario escolar se veía reducido. Tal y como comenzaba el mes de junio ya dejábamos de salir a la hora habitual, que eran las cuatro y media e la tarde para salir a la una. Eso era algo maravilloso y lo agradecíamos una barbaridad. Una vez en casa, las cosas también cambiaban. Era habitual dejar el uniforme del colegio para ponerme el bañador y jugar en el jardín o la piscina hasta que quedara poco para que cayera la noche. Algunas tardes bajábamos a la playa y veíamos el atardecer al son de las olas. Sonreía ilusionado por saber que tenía todo un verano por delante. Era un niño más que saboreaba la llegada de este tiempo como si de un helado se tratara. Deseo que todos los niños que ahora están deseando pillar las vacaciones tengan el verano que desean. Que rían y jueguen, tanto o más como lo hacía yo.