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Adentrándome en el maravilloso mundo del JAZZ

Louis Armstrong performs with bandmates in Vienna, Austria, on February 22, 1959 (© Franz Hubmann)

El Jazz ha sido un estilo que siempre me ha llamado la atención pero que injustamente he ignorado, aunque tengo mis razones. Siempre he sido un tipo abierto de mente y mi melomanía me hace apreciar cualquier estilo de música siempre y cuando lo que sea que esté escuchando me encandile. Por ejemplo, he pasado olímpicamente del Rap toda mi vida, han sido varias las veces que por curiuosidad he navegado por ese mundo pero nunca me sentí enamorado de dicha música, haciéndola caso omiso, pero hay una artista que consiguió encender en mí lo que ningun MC ha logrado, Gata Cattana, de la que algún día hablaré en Anhelarium. Son muchas las veces que acudo a su poesía rapeada y acabo maravillado. Quizás deba de darle más oportunidad al Rap, pero no siento deseo alguno de hacerlo. Cattana es una excepción. Con el Jazz nunca me pasó igual, siempre supe que algún día me adentraría en él, esto del Rap lo he escrito para aclarar que siempre, incluso en mis años de adolescente inmaduro, he estado receptivo a la hora de disfrutar de buena música. Nunca he sido un Talibán del Metal que cual “True Metal Warrior” sólo quiere esecuchar Manowar, Judas Priest o similares. Ser ese tipo de jevi, nunca ha ido conmigo. Con el Jazz siempre me he sentido a gusto, las pocas veces que he metido los ocicos en este género me ha gustado mucho y me he sentido muy reconfortado. Pero desde bien jovencito pensaba: primero; en la pasión que siento por el Rock y Metal y en mi obsesión por conocer más y más subgéneros y grupos del estilo, priorizando en todo momento estos géneros y, segundo; que ya tendría tiempo de zambullirme en el Jazz más adelante, cuando fuese más mayor y hubiese abarcado casi por completo toda la escena metalera. Parecerá una gilipollez y de hecho seguro que lo es, pero a lo antes mencionado, durante muchos años siempre me vi demasiado joven para el Jazz. Siempre me decía a mí mismo que a ese mundo ya llegaría. El Rock y Metal siempre ocuparán gran parte del tiempo que le dedique a la música, eso siempre será así porque estilos como el Thrash, Power, AOR, Hard Rock, Post, Black o Death son imprescindibles en mi vida. Pero de ahora en adelante el Jazz siempre tendrá su hueco y de manera permanente. La hora de profundizar en el Jazz ha llegado, porque a mis 34 años ya siento que he abarcado toda la escena del rock duro o lo mejor que puede ofrecer y porque creo que es el momento ideal para degustar tranquilamente todo lo que el Jazz puede ofrecer. Digo que es el mejor momento no sólo por mi edad, experiencia en la músia y/o por mi cirscutancia personal (se abre una nueva e importantísima etapa en mi vida), sino porque mi queridísima amiga Miren, que entró en mi vida hace poco, es una apasionada del Jazz y nadie mejor que ella querría yo que me mostrara los entresijos del cautivador mundo del Jazz.

Como bien dice Miren (Mirentxu para los amigos), a ella le encanta el poliéster, como a todo el mundo, pero más le gusta la seda, y el Jazz es seda pura. El Jazz nunca ha sido ni será una música ultra procesada en estudio, a este sofisticado y elegante estilo de música le basta con muy pocos instrumentos para enamorarte locamente. No se necesitá más, con pocos instrumentos que ordenadamente van entrando y una voz cautivadora ya es más que suficiente para hechizarte. De la mano de Mirentxu entro en el Jazz y por todo lo alto. Ella me ha recomendado los siguientes artistas que de lo más atento y encantado ando conociendo. En algunos predominan las cuerdas (piano, bajo) y en otros, el viento (trompeta, saxofón, clarinete). Todos estos instrumentos son los más imprescindibles para entender bien el idioma del Jazz. Y para aprender a controlar este idioma tan rico en claves tan melódicas y armónicas, hay unos artistas que son igual de imprescindibles para saber adentrarse en los recovecos de esta maravillosa música.

Miles Davis

Una de las figuras más relevantes del Jazz. Miles Dewey Davis III, más conocido como Miles Davis, no sólo fue un pionero en esto del Jazz sino que siempre se mantuvo como uno de los más vanguardistas e innovadores de este estilo. Su Jazz tiene como principal caracterísitca su mítica trompeta con la que presentaba un sonido suave y muy melódico.


Charlie Parker

Charles Christopher Parker, Jr, es considerado como uno de los mejores saxofonistas del Jazz y uno de los músicos más importantes de todos los tiempos. El estilo de Parker es mucho más rítmico y fue creador de todo un subgnéro del Jazz como es el Bebop, que se caracteriza por sus tempos rápidos, solos individuales y una mayor sonoridad vocal.


John Coltrane

John William Coltrane es otra de las piezas clave del Jazz. Fue un músico estadounidense de jazz, saxofonista tenor y saxo soprano que, de manera ocasional, tambiém tocó el saxo alto y la flauta. Coltrane también se caracterizó por su creatividad y por estar en primera línea de la vanguardia jazzera. Pero lo que más caracteriza su jazz son sus improvisados y, en ocasiones, inacabables, solos de Jazz. Tanto es así que algunos temas de Coltrane superan los treinta minutos de duración. Su destreza al saxofón la acompañaba de un rítmica percusión y un elegante piano.


Me dice Mirentxu que estos tres músicos son como el Espíritu Santo del Jazz, donde Miles Davis es el Padre, Charlie Parker es el Hijo y John Coltrane el Espíritu Santo. Pero también me dice que no me puedo olvidar de otros grandes artistas como Bill Evans, Wynton Kelly, Esperanza Spalding, Ahmad Jamal o el gran Louis Armstrong.

Bill Evans

Evans es un gran ejemplo de cómo el Jazz puede ejecutarse de manera notoriamente diferente. En Bill Evans encontramos un Jazz donde el principal protagonista es un piano, melódico pero muy relajado, donde Evans solía deleitar con sus improvisaciones. El escritor Gene Less llegó a decir de Bill Evans que era el poeta del piano por la gran belleza que emanaba de sus cuerdas. Con Evans nació un nuevo subgénero del Jazz, el Cool Jazz, género jazzístico que sucedió al Bebop. Este estilo, al que también se le conoce como West Coast Jazz, está marcado por ser un estilo mucho más reljado y orquestal. Tuvo mucha expectación en la década de los años 50, década en la que el Bepop andaba algo estancado. Evans consiguió desnudar al Jazz de toda esa carga blusera y lo revistió de una manera más clásica, al más puro estilo europeo.


Wynton Kelly

Este pianista jamaicano de Jazz es uno de los artistas más prolíficos de este género musical. Se dice de él que fue un excelente músico acompañante y un distintivo solista. Participó en la grabación de Kind of Blue, que muchos consideran el mejor álbum de la historia del jazz, lo que le hizo pasar a la historia. Para muchos fue un infravalorado pianista de Jazz que tras su muerte, acabó creando escuela.


Esperanza Spalding

Pero Miren también me ha descubierto grandes artistas del Jazz más actual, como Esperanza Spalding, la gran promesa del Jazz más moderno y que ha sido la primera artista de Jazz en ganar un premio Grammy a la mejor artista revelación. Esta cantante, contrabajista y bajista estadounidense de jazz tiene tan sólo treinta y seis años y tras lo logrado, no es de extrañar que sea de las estrellas que más brillen en el Jazz hoy día. Publicó su primer disco en 2006, titulado Juno, al que le siguió Esperanza, en 2008 y, ya con su tercer disco, publiado en 2010, Chamber Music Society, alcanzó el puesto 34 en los Billboard 200.


Ahmad Jamal

Con Jamal estamos ante otro de los grandes pianistas de Jazz de todos los tiempos. Fue una gran influencia para Miles Davis y es uno de los estandartes del Cool Jazz. Su música se caracteriza por ser innovadora y minimalista, haciendo gala de un piano armonioso, con líneas muy melódicas e inventivas.


Louis Armstrong

¡Y cómo hablar de Jazz y no mencionar al gran Louis Armstrong! El Leo Messi del Jazz, Armstrong fue cantante y trompetista, y aunque en sus orígenes comenzara como cornetista y posteriormente como trompetista, fue como vocalista como se consagraría como uno de los dioses del Jazz. Su increíble personalidad, esa que reflejaba en su manera de hacer Jazz, lo han convertido en una figura imprescindible de esta música. Comenzó en Nueva Orleans siendo un gran solita en la corneta y trompeta, donde se hacía de notar por sus inmejorables improvisaciones que lucían alegres, originales y muy melódicas. Pero como dijera, fue como vocalista como mayor fama logró. La cúspide de su trayectoria musical llegó en la década de lo sesenta desvancando a los mismísimos Beatles con su canción Hello, Dolly (1963). Pero la canción con la que más se le conoce es con la inconfundible obra maestra, What A Wonderful World (1967).


Jazz para rato, amigos míos. No dejaré ya de empaparme de esta música en lo que me quede de vida. Ahora el Jazz ocupa el hueco que merecía en la banda sonora de mi vida. En cuanto a mis gustos, me decanto más por el piano Jazz como el de Evans, o al menos, ahora que doy mis primeros pasos en esta senda del Jazz, es lo que más me agrada. Pero acabo de adentrarme en en el Jazz, me queda mucho por escuchar, mucho por aprender, a saber cuáles serán mis preferencias dentro de unos años. Pero mientras tanto, disfruto de la música de estos grandes artistas y, de la mano de Miren, me adentraré más y más en este maravilloso mundo del Jazz. Espero que a los que lleguéis a esta entrada de blog buscando de qué manera iniciaros en el Jazz, os sirvan estas pequeñas pinceladas que hago de estos imprescindibles músicos que, por supuesto, ha sido todo gracias a las recomendaciones de mi hermosa amiga jazzera  a la que le dedico, cómo no, esta nueva entrada musical de Anhelarium.


The Last Of Us Part II – Jamás un videojuego me ha impresionado tanto

Esto era lo que pensaba de la primera parte del videojuego The Last Of Us cuando lo jugué en 2016, así que imaginaos lo que ha significado para mí esta esperada continuación. La espera ha merecido la pena, porque tenemos entre manos algo que, tanto por la parte tecnológica, como por la historia que nos muestra, es de lo mejor que se ha hecho en la industria de los videojuegos. Para mi The Last Of Us es el mejor juego de PS3, lo dije en su momento muy convencido y lo sigo manteniendo. Y aunque peque de fanático, me atrevo a afirmar con igual rotundidad, que The Last Of Us Part II es el mejor juego, hasta la fecha, de PS4. Soy consciente de que en el universo PS4 hay entregas de una calidad magnífica y que no sólo son difíciles de superar, sino que son difíciles de igualar. Hablo de entregas como Red Dead Redemption 2 de Rockstar Games o Death Stranding de Kojima. Sin olvidarme de God Of War, Batman Arkham Knight o Bloodborne. Pero estaréis conmigo en que sólo los dos primeros que mencioné antes, junto al futuro Cyberpunk 2077, que en un par de meses podremos disfrutarlo, podemos, junto a The Las Of Us Part II, meterlos en un saco aparte. Son indiscutiblemente videojuegos que están muy por encima del resto. Pues bien, en esta suerte de Olimpo de los videojuegos de PS4, en el que seguramente haya que incluir algunos más que me he dejado en el tintero, encontramos juegos con la misma calidad técnica que esta secuela que nos ofrecen los de Naughty Dog pero que carecen de algo que sí posee este videojuego al que le dedico esta nueva entrada de blog, y es la historia que se nos narra y lo mucho que conmociona a los jugadores.

Su hiperrealismo hace que sobrepase las expectativas

Pero antes de adentrarme en su narrativa (porque vaya narrativa…) y bombardearos a spoilers, quiero centrarme en su apartado técnico porque esta producción, tanto en 2013, cuando vio por primera vez la luz, como su secuela, lanzada al mercado este verano de 2020, resulta ser un videojuego adelantado a su época. La primera parte parecía más un juego de PS4 que de PS3 y esta secuela parece más una obra de la ansiada PS5 que de PS4. Imagino que esto es el resultado de que ambos juegos hayan salido al final del trayecto de sus respectivas consolas. Recordemos que The Last Of Us salió en junio de 2013 y, ya en noviembre de ese mismo año, salió al mercado la PS4. Ahora, esta segunda parte se pone a la venta este verano que ya está llegando a su fin, a poco de que irrumpa en el mercado la Play Station 5. Las expectativas que había respecto a esta secuela eran muy altas y no solo ha cumplido con cada una de ellas sino que las ha superado. The Last Of Us Part II es un videojuego hiperrealista y lo demuestra a cada momento, pero más concretamente en algunos detalles. Son muchos los programadores, algunos muy conocidos del mundillo, los que ha través de las redes sociales alucinaban con los detalles tan realistas del juego, sobre todo con el que más asombro y admiración despertó, y son las escenas en las que Ellie tiene que utilizar una cuerda (a veces un cable) para poder sortear un breve y sencillo puzzle para poder seguir hacia delante en su aventura. La manera en la que Ellie coge la cuerda, cómo la enrolla, cómo la arroja y cómo, tras hacerlo, al tirar de la misma, cuando ésta se tensa, Ellie recibe un ligero tirón que hace que hasta se le mueva el mechón de pelo que le cuelga. Justo aquí abajo os dejo con un vídeo que no revela nada de la historia, no contiene spoiler alguno. Es sólo para que veáis reflejado esto que os comento y sobre todo para que apreciéis la increíble calidad técnica que tiene este videojuego.


El juego es de lo más asombroso. A este detalle, quizás el que más haya resaltado, le siguen muchos detalles más que son, como decía, hiperrealistas. Como por ejemplo, la manera en la que los personajes utilizan otros objetos como las armas, la manera de disparar con ellas y sobre todo, la manera en la que recargan la munición. Los movimientos que hace el personaje al recargar su arma, los sonidos, todo tiene un nivel de detalle fascinante. No comparto los comentarios que dicen que tiene la misma jugabilidad que el juego de 2013, para nada. Puede que ciertos patrones sean similares, es normal, hablamos de una secuela, no de otro videojuego distinto. Pero en su jugabilidad ha habido un paso bastante grande, y como ejemplo, resaltaré otro detalle, y son las distintas posturas que el personaje adopta a la hora de adentrarse en determinados lugares o entornos. Como ocurre también con los gestos de la cara de los distintos personajes tanto en las escenas jugables como en las de vídeo. Daré otro ejemplo más que rompe con ese argumento de que esta segunda entrega tiene la misma jugabilidad que la primera. En el juego de 2013 la IA del mismo fallaba en algunos momentos, haciendo que Ellie a veces se paseara delante de un enemigo y éste no la viera. En esta segunda parte vemos como Ellie a veces va acompañada de algún personaje a inspeccionar algún territorio y aunque te escondas muy bien, los enemigos pueden ver a tu acompañante y delatar vuestra posición, haciendo que a veces resulte desesperante que tus enemigos te maten no por tu culpa, sino por la del personaje que te acompaña. Claro, la IA de este videojuego hace que tu acompañante se esconda bien si tú, con sigilo, también lo haces. Es brillante. En esta primera parte del artículo que pretende no spoilear (al menos creo que no lo he hecho) no quiero adentrarme más en detalles porque es una experiencia que tiene que vivir el jugador, experimentar toda la colección de detalles que muestra esta maravilla de juego. Creo que de forma general he comentado lo más remarcable respecto a los detalles técnicos de esta secuela de Naughty Dog. Así que a continuación me voy a centrar en su historia, spoileando a tope, porque además es de lo que más a dado que hablar durante todo el verano. Vamos allá.

El sigilo será tu mejor aliado, y más si aumentas el nivel de dificultad del videojuego, pues en ese caso la munición serán más escasa. Obviamente esto aumenta la sensación de realismo al sentirte muy cerca de la muerte. Por otro lado, tiene mucho de shooter, más que su antecesor, hay muchas escenas de disparos y mucha violencia. Esto último es un punto igualmente a destacar. Esta segunda entrega es muy violenta y sangrienta, es un juego bastante crudo tanto en lo visceral como en lo emocional. Hay momentos en que los personajes a manejar en este juego son auténticas máquinas de matar. Aniquilarás por doquier tanto a monstruos e infectados como a humanos. En este juego Ellie te recordará a una Lara Croft pero con muchísima más mala leche. El tiempo de juego es algo que desde Naughty Dog lo anunciara, sorprendió a mucha gente, entre 25 y 30 horas de juego que, si te lo pones en el máximo nivel de dificultad y eres de esas personas a las que les gusta explorar y dedicarle más tiempo a los pormenores del juego, perfectamente te puedes encajar en las 40 horas. Más si a eso le sumamos la cantidad de veces que te maten en el juego, claro. Considero que la minoría que vierte una mala crítica hacia el juego está siendo algo injusta, y no porque critiquen negativamente un juego al que adoro, para nada, a mi la objetividad no me la quita nada ni nadie, pero creo que todos los que están despotricando del juego, que repito, son una minoría, verán este juego con otros ojos. Creo que a diferencia de su antecesor, The Last Of Us Part II envejecerá muy bien y con el tiempo algunos podrán apreciarlo mejor.

**** ATENCIÓN EMPIEZA LA ZONA DE SPOILERS ****

Su historia te pone a prueba

Todas las críticas que ha recibido el juego han sido motivadas por su historia, esto ya, indirectamente, te demuestra lo excelente que es el juego en su aspecto técnico, ya que en este asunto el juego no ha tenido apenas criticas negativas, sino que las que ha cosechado, son todas excelentes. Como decía, ha sido su historia la que ha originado mucho revuelo, y lo ha hecho por dos razones, una muy estúpida y la otra con cierto peso que da lugar a debate. La primera razón por la que The Last Of Us Part II empezó a dar que hablar, bastante antes de que saliera al mercado y al gente pudiera jugarlo, es porque sus creadores publicaron que Ellie es lesbiana y su pareja, Dina, tendría bastante peso en la trama. Como también que uno de los personajes secundarios de esta secuela sería una persona trans. Hablamos aquí de Lev, que antes se llamaba Lily, y que forma parte de la secta de los Serafitas. No se ahonda demasiado en su historia, lo suficiente para mostrarnos que Lily decidió ser un chico y que tanto él como su hermana mayor, Yara, decidieron abandonar la secta y por ello son perseguidos por los seguidores de la misma para darles caza. Que la orientación sexual de Ellie y la condición de Lev despertara revuelo antes de que el juego fuera lanzado al mercado me resulta algo estúpido en pleno año 2020. Esto dice mucho del videojuego y poco, muy poco, de los que lo han visto con malos ojos. Tanto la homosexualidad, en este caso el lesbianismo, como las personas transgénero, no es nada nuevo, y más aún en estos años que todo este asunto, por suerte, se va normalizando. Por ello resulta algo irrisorio que haya quien se rasgue las vestiduras porque un juego o una película presenta personajes así. Entendería que hubiera revuelo si en la próxima película de Batman vemos como Bruce Wayne es un tipo negro transexual, porque sería romper radical y totalmente con un personaje de manera innecesaria, pero aquí hablamos de personajes nuevos que no trastocan toda la trayectoria de un determinado personaje. No le doy mas pábulo a esto y paso a comentar lo que sí que ha dado lugar, y con razón, a un intenso debate.

Vamos ahora a entrar a donde más duele…

¿Cómo nos hacéis jugar tanto tiempo con la asesina de Joel? Entiendo perfectamente la conmoción de muchos jugadores al verse manejando durante tanto tiempo al personaje que ha asesinado cruelmente al protagonista más querido en esta historia, Joel Miller. Justo al comenzar el juego, controlamos a Abby Anderson, una chica de aspecto rudo, musculada y malhumorada que poco sabemos de ella, no sabemos cuales son sus intenciones hasta que se cruza con Ellie y Joel. Ahí comienza la escena más dolorosa para los que amamos la historia de este videojuego y empatizamos con sus principales protagonistas, a los que inevitablemente, les hemos cogido cariño. A sangre fría y delante de Ellie, que se encuentra inmovilizada por amigos de Abby, ésta le revienta a Joel la cabeza a golpes. Es una escena desagradable y dolorosa, aún más, repito, para los que admiramos la historia de Ellie y Joel y la relación “paterno filial” que hay entre los dos. Os recuerdo que hay videojuegos que prácticamente te están mostrando una película, y como también nos ocurre en el séptimo arte, aquí acababamos por tomarle cariño a ciertos personajes. A partir de aquí, prácticamente la mitad del juego, te pasas el tiempo manejando a Abby y esto al jugador le choca bastante, deseando que en cualquier momento, y lo antes posible, ansíes volver a jugar con Ellie, pero no es así. Si la intención de los guionistas del juego era que los jugadores empatizaran con Abby y entender por qué le hizo lo que le hizo a Joel, creo que no lo han hecho de la mejor manera. Porque es imposible empatizar con Abby si a los pocos minutos de comenzar esta secuela, ésta asesina, y de qué manera, a Joel.

Abby es la hija del cirujano Jerry Anderson, ambos miembros de los Luciérnagas, y que pretendía operar a Ellie para poder encontrar la cura que salvara a los supervivientes de la infección. Como todos sabréis, para proceder con la intervención quirúrgica y dar con la posible cura, era necesario que Ellie perdiera la vida, algo que Joel no iba a permitir. Es por eso que Joel, para sacar con vida a Ellie del complejo de los Luciérnagas, acabó con la vida de los que la retenían para proceder con la operación. Así, con el tiempo, Abby se encomendó la misión de dar caza a Joel y hacerle pagar por lo que hizo. Antes, la relación entre Ellie y Joel se veía en crisis ya que ésta sí quería que su vida sirviera para algo, en este caso para salvar a la humanidad, aun teniendo que morir ella, algo que Joel no dejo que pasara. A Ellie esta radical decisión de Joel no le gustó, le costaba entenderlo, era algo que no podía perdonarle. Esta crisis entre los dos es algo que nos muestra este secuela desde bien temprano. Así que, si de verdad la intención de los creadores del juego era hacer que empatizáramos con la situación de Abby y comprendiéramos, un poco aunque fuera, su sed de venganza, esa misma sed que comparte Ellie al querer vengar la muerte de Joel, ha sido un error. El error, considero yo, ha sido hacernos jugar con Abby tan pronto o al menos, justo después de matar a Joel. Bien distinta sería la cosa si, tras jugar con ambos personajes largo rato, haciendo que puedas sentir simpatía por Abby, ésta posteriormente asesinara a Joel. El impacto hubiera sido mayor para el espectador, pero el rechazo hacia Abby sería menor. Considero esto una leve cojera en el guión. De todas formas, no es óbice recordar que a estas alturas, veo imposible que los jugadores le tomen más cariño a Abby que a Ellie, dicho se de paso.

Por último tenemos el final. Y vaya final. Se nos muestra a Ellie viviendo con Dina y criando juntas el hijo que ésta ha tenido fruto de su relación anterior. Los tres viven en una linda casa en mitad del campo, el ambiente es bucólico, el ideal para tener una vida feliz con quien más amas. Pero se nos muestra a una Ellie al mismo tiempo apagada y tras recibir la visita del hermano menor de Joel, Tommy, diciéndole que ha dado con el más que posible paradero de Abby, nuestra protagonista se sentirá embriagada por la sed de venganza que querrá consumar. A pesar de los intentos de Dina por detenerla, Ellie al día siguiente de que Tommy partiera en busca de Abby, decide poner el mismo rumbo y dar caza a su antagonista. Así, tras jugar también con Ellie, llegamos al final, donde, habiendo pasado un tiempo, ambas se encuentran frente a frente. Ellie se topa con una Abby desmejorada, consumida como una vela, ya no queda rastro de esa chica forzuda y tan poco femenina. Ahora es una chica que, tras haber estado en cautiverio y haber sido torturada junto a Lev, personaje que durante gran parte del juego le acompaña, luce muy distinta a la que fue. De este modo los guionistas en el final del juego nos quieren mostrar a dos chicas que ahora están al mismo nivel, tanto físico como mental. Abby ya nos esa chica musculada y se encunetra incluso más delgada que Ellie y, ambas, no pueden estar más hartas, cansadas y atormentadas. Tras una intensa pelea entre las dos, Ellie decide perdonarle la vida, permitiendo que Abby y Lev abandonen el lugar montados en una pequeña embarcación. Si de verdad querían presentarnos a los jugadores un dilema, ¿no sería mejor hacernos elegir, jugando con Ellie, si queremos consumar la venganza o no? Eso hubiera hecho que el final hubiese sido más impactante, poniendo a prueba la moral del jugador. He aquí otro error en mi opinión. Aunque siendo autocrítico, no sé si debería decir que esto es un error, es simplemente el final que han querido darle los creadores y ya está, te puede gustar más o menos. Pero quizás no debiera utilizar la palabra error puesto que igualmente, la historia me ha parecido apasionante, inquietante y muy conmovedora. Estos dos puntos que a mi parecer podrían haber sido algo mejorables, no restan calidad alguna a un juego que la desborda a cada momento.

Estás antes un videojuego sobresaliente, a un nivel que muy pocos alcanzan, así que juégalo, vívelo, porque no te arrepentirás.


Anhelarium cumple 11 años

Haciendo autocrítica

Es cada mes de julio cuando Anhelarium cumple años, pero este verano no ha habido fin de semana en el que no tuviera invitados en casa, un verano totalmente insólito en mi vida (el cual agradezco enormemente), así que, hasta ahora no he tenido el momento que quería para ponerme a escribir sobre ello. Yo soy muy comodón y para escribir en el blog necesito estar a mis anchas, buscar ese momento de esparcimiento total como ahora, ¡y ya estamos en el primer día de septiembre! Y esto es precisamente uno de los objetivos que, a buenas horas mangas verdes, tras once años con el blog, tengo que intentar corregir. Porque en estos días, echando una ojeada general al blog, me he dado cuenta una vez más que ha habido categorías de entradas que he dejado totalmente descuidadas, como las reseñas de cómics o las entradas personales. Han habido dos etapas en estos últimos años que han hecho que no le dedique tanto tiempo al blog como me hubiera gustado, hasta el punto de tenerlo bastante abandonado: la primera; mi etapa en Madrid, donde la carrera me tenía totalmente absorbido, haciendo que durante mi tiempo libre no me apeteciera en absoluto estar delante de una pantalla escribiendo. Comenzar una nueva vida desde cero, cuando te estás acercando a los treinta años, por muy bien que te vaya, genera un estrés y más cuando tienes que sacarte toda una carrera para labrarte un nuevo porvenir. Esto me desprendió muchísimo de Anhelarium y desatendí el tiempo que me gustaba dedicarle en sus primeros años. Y la segunda; Milencora. Mi podcast de Rock y Metal acaba de llegar a su fin este verano, es una decisión que me ha costado tomar, pero definitivamente llega su fin (como ya comenté en mi Cartapacio 2020) por la escasa respuesta que injustamente tiene. Durante más de dos años he dejado de lado (y bastante) escribir entradas de blog para dedicarle tiempo al podcast. No entiendo por qué a principios de 2019 la audiencia de Milencora bajó tanto tras un 2018 buenísimo. Durante todo el año pasado y este, he intentado reflotar el podcast pero me ha resultado muy frustrante ver cómo casi todos los episodios sufrían para llegar a las apenas cien descargas. Y esto me minaba mucho más cuando comprobaba una y otra vez que hay podcasts de Rock y Metal a los que nada tiene que envidiar Milencora y, sin embargo, éstos tienen el triple de audiencia. El podcast siempre ha tenido su pequeño grupo de seguidores, algunos bastante incondicionales, y durante un tiempo me debí a ellos, por eso no lo dejaba. Pero anímicamente agota ver cómo el esfuerzo y la ilusión que uno pone, no tiene la respuesta que merece.

Para ser aún más sincero, debo añadir un elemento más, y es la desidia. Confieso que esa vena bloguera se me apagó hace tiempo. A los motivos dados anteriormente, hay que añadir que durante un tiempo no me ha llenado o ilusionado escribir en el blog como antes, de ahí que escribiera pocas entradas y tan distanciadas en el tiempo. ¿Por qué? Difícil de explicar, ha sido un cúmulo de todo. No me motivaba escribir, ya no sólo en el blog, sino en general. Llevo años sin escribir un relato y mucho sin escribir un mísero poema. He priorizado otras cosas, he estado centrado en construir mi vida aquí tras regresar de Madrid, he pasado por diversas etapas dentro de una misma etapa y por diversos estados de ánimo que han hecho que mi mente la haya tenido ocupada en otras cosas. El estrés, el exceso de preocupaciones, la falta de un propósito y, no puedo olvidarme, que esto de los blogs ya no es lo mismo, como comentaré a continuación.

Todo este batiburrillo ha hecho que descuidara mi blog y es algo que voy a remediar. Vaya si lo haré.

Frikerio me ha encantado y me ha picado cosa mala

Este mes de agosto recibí varios comentarios en Anhelarium de Antonio Salgado, administrador del blog Frikerio. Tras contestar y agradecer los comentarios que su autor había depositado en mi blog, me pasé por el suyo y me encantó lo que vi, pocas veces un blog me engancha tanto y al primer vistazo. Amor a primera vista, vaya. ¿Por qué? Porque al entrar vi el tipo de blog que tanto me gusta, ese blog tan variado que trata sobre muchas cosas y sobre nada en concreto, como así digo cuando me pregunta la gente sobre qué escribo en mi blog. Sigo muchos blogs, de poesía, de fotografía, de fútbol, de variedades, pero pocos son como Frikerio, porque pocos blogs quedan ya como este. Este espacio recoge la esencia de esos blogs que a mediadios de la década pasada comenzaban a crecer como la espuma. Era la época dorada de los blogs, no había redes sociales, y para informarte sobre todo lo relacionado con la cultura pop, la literatura y el séptimo arte, debías seguir religiosamente un buen número de webs y blogs. Como muchos de mis lectores sabrán, comencé en esto de la blogosfera en el verano de 2009 tras pasar varios años leyendo y comentando en varios blogs. Me picó muchísimo el gusanillo, quedé enamorado a más no poder de la intención de crear un espacio y, como hacían los blogers a los que seguía fielmente, escribir y compartir con los demás todo aquello que me apeteciera. Y eso es lo que hice hace ya once años. Frikerio no sólo me ha emborrachado de nostalgia sino de ganas de continuar esa senda por la que comenzó a caminar Anhelarium.com hace más de una década. Frikerio, como Viruete, es ese tipo de blog que ha sobrevivido y sigue sobreviviendo a las redes sociales. Porque como ya escribí hace años en la entrada No son buenos días para los blogueros, la gente desde hace años, se ha acostumbrado a leer (poco) y comentar todo en las redes sociales. Publicitias algún artículo de tu blog en las redes sociales para que llegue a un mayor número de espectadores y la gente a veces ni tan siquiera pincha para leer el artículo o entrada de blog al completo, sino que mira el titular del mismo y comenta directa y únicamente en Facebook, Twitter o donde sea que hayas publicitado dicho escrito. Lejos han quedado ya esos días donde existía esa constante participación en los blogs, porque los mismos, no sólo se alimentan del contenido que aguardan, sino de las visitas y comentarios que reciben. Anhelarium mismamente, ha advertido una bajada en sus estadísticas, tanto en visitas como en participación, aunque parte de culpa, y por los motivos que antes destaqué, la tengo yo por descuidar el blog durante años, eso es algo que tengo muy claro, por supuesto. Ya hacía tiempo que sentía la necesidad de escribir más en el blog, llevaba años notando cómo abandonaba este espacio, un espacio importantísimo para mí y al que le tengo un cariño enorme por lo que supone en mi vida. Poco a poco ha ido aflorando en mi esa ilusión por escribir más, tanto entradas de blog para Anhelarium como otras cosas que tengo en mente, como es la publicación del que será mi segundo libro. Pero conocer  Frikerio, ha sido de lo más estimulante, me ha servido como un empujón más y ha reforzado la idea de darle más vida a esta página, en definitiva, ha hecho que se despierte en mí esa vena bloguera que andaba moribunda. Así que le estoy enormemente agradecido.

Sin más que añadir, solo me queda dar las gracias a todas las personas que han leído Anhelarium.com alguna vez. A todos mis lectores y oyentes, muchísimas gracias, porque valoro profundamente vuestra atención y el tiempo que me habéis dedicado.

Anhelarium cumple 11 años, y los que le quedan. Aquí sigo, jóvenes, un abrazo gigante a todos.