Los hombres han destruido los caminos de las maravillas y sus ciudades se juntan como sapos negros en los huertos de la vida, nada es limpio y real, como una chica desnuda para ser amada o comportase como un verdadero hombre. Dave Garland les saluda con un poco de poesía y cinco horas de música para incitarles a ser cariñosos el uno con el otro.
Así da comienzo Dave a otro nocturno programa más en la emisora KRML. Con esa voz y esa forma de trasmitir sus palabras, es toda una estrella de la radio, aunque por sus pintas y el deportivo que conduce, parece más una estrella del Rock. Estamos ante la primera película en la que participó como protagonista y director nuestro admirado Clint Eastwood. Don Siegel, montador, director y productor de cine estadounidense, fue el que le convenció para que probase suerte y fue así como Clint Eastwood pasó a ser un más en el gremio de directores.
Dave es un popular locutor de radio de California que en su programa nocturno recibe frecuentes llamadas de una extraña mujer. Dave decide citarse con la propietaria de la misteriosa voz, Evelyn, en el pub que ella suele frecuentar. Hasta ahí, todo bien. Otro flirteo más del señor Garland. Pero esta enigmática mujer, de nombre Evelyn, no es la apacible mujer que parece ser y, ante el rechazo posterior de Dave, éste tendrá que enfrentarse a la vehemente y violenta Evelyn, la cual perseguirá a Garland allá donde vaya, y no sólo a él, sino a todos aquellos que le rodean.
Al comienzo de la cinta, y por un paseo de lo más raro, se nos presenta la ex novia de Dave. Ambos, tras un tiempo separados, reciben darse una nueva oportunidad y eso no hará más que avivar la fiereza y locura de Evelyn. La película está llena de escenas realmente llamativas. Escenas inquietantes, tanto por su insólito ambiente misterioso como por alguna que otra situación excéntrica. La escena en la que Dave entra en su casa, tras el incidente ocurrido el cual no detallaré puesto que mi intención no es destripar la película, es otra de esas escenas raras que te hacen hasta reír por la forma de portarse del mismísimo Dave Garland.
Supongo que los «defectillos» que encontró alguno de los críticos se refieren al montaje durante algunas agresiones y a que la música, aunque buena, no pega mucho en esos momentos. Pero eso sí, la elección de la excelentísima canción de Roberta Flack, The First Time Ever I Saw Your Face de 1972, en un momento concreto de la película, lo considero todo un acierto por parte de Clint.
Escalofrío en la noche es una cinta cargada de un aire extraño, fresco, muy estimulante, incluso estremecedor en algunas ocasiones. Se dice que, Siegel, que interpretaba el papel del camarero Murphy, estaba tan nervioso en su nueva función delante de la cámara como Eastwood lo estaba detrás de ella. ¿Gracioso, verdad? El prestigioso director nervioso por su papel como actor en la primera película del afamado actor hollywoodiense Clint Eastwood, que dudo mucho que estuviera menos nervioso que Siegel.
Debo destacar en esta película esas tomas realizadas desde el helicóptero de la península al atardecer, ya que éstas daban a la cinta un ambiente cargado de gran belleza y al mismo tiempo de verdadero misterio y terror. Este film enamora, por su historia, su narración, el ritmo tembloroso y vibrante, un ritmo in crescendo, la interpretación de los actores, sobre todo la de Jessica Walter, actriz que interpreta a Evelyn y en mi opinión, la verdadera joya de esta película. Una mujer tremendamente elegante, bella, atractiva, y loca, muy, pero que muy loca, una completa psicópata. Y con respecto a mi admirado Clint, qué decir de él. Llevo años diciendo que Clint Eastwood y Bruce Springsteen son lo mejor que ha parido norteamérica. Hablamos de dos íconos mundiales. Clint, tan elegante y atractivo como siempre, se adueña de la cámara como él sólo sabe, no hay fotograma que se le resista. Es toda una leyenda del cine, una leyenda viva. Él hace, como pocos, hace que el cine sea aún más maravilloso, hace que cualquier película en la que aparezca, merezca la pena.
Y para terminar, como amante de la fotografía, considero que la fotografía de esta película, sus paisajes, sus escenas elegidas como telón de fondo, son impecables. Una película muy recomendad, amigos míos.
9 febrero, 2014 | Categorías: Cine | Tags: Clint Eastwood, Terror | 2 comentarios

Acababa de cumplir los dieciséis años y me encantaba pasar las horas escuchando esta fantástica música, acababa de descubrir todo un mundo nuevo, algo que me fascinaba como nada lo había hecho. En esos días, la accesibilidad a este tipo de música no era tan sencilla como ahora. La facilidad con la que desde hace años podemos tener acceso a información de cualquier banda y al contenido directo de todos sus discos en tan sólo unos minutos, no existía en julio de 2001, fecha en la que se publicó este magnífico álbum. Gracias a conocidas revistas como la Heavy Rock, que a día de hoy se sigue publicando, y a lo poco que podíamos conseguir en el Internet de aquella época, nos las apañábamos la mar de bien. Si el Internet de ahora pasara a ser como era antes, aunque fuese por unos días, muchos nos jalaríamos de los pelos en más de una ocasión. Pero en aquellas tardes teníamos todo lo que necesitábamos, nos sentíamos plenos. Era verano, éramos muy jóvenes, buenos amigos, y música como ésta se encargaba de amenizar esas tardes y largas noches, el mejor y más excitante y actual Heavy Metal nos hacía vibrar como nunca. Avantasia, The Metal Opera Pt.1 fue de los primeros discos que consiguió atraparme al instante, provocando que en mí se despertara el metalero que todos llevamos dentro.
Tobias Sammet, con su enorme talento y brillante creatividad, daba un giro de tuerca a este grandioso género, y desde 1999, durante la gira del Theater Of Salvation, cuarto disco de su banda, EdGuy, comenzó a idear cómo crear una Opera Metal, un proyecto conceptual, completamente sinfónico y épico. Y así fue como en 2001, editó esta primera parte de Avantasia, el disco que sorprendería y enamoraría a millones de personas en todo el mundo.
Para esta primera entrega de Avantasia, consiguió reunir a un elenco de artistas que a cualquier amante de esta música deja atónito. Músicos de la talla de Kai Hansen (Gamma Ray), Timo Tolkki (Stratovarius), André Matos (Symfonia, ex-Shaaman, ex-Angra), Michael Kiske (Unisonic, Place Vendome, ex-Helloween), Sharon den Adel (Within Temptation), Markus Grosskopf (Helloween), Henjo Richter (Gamma Ray), Alex Holzwarth (Rhapsody of Fire), David DeFeis (Virgin Steel) y Oliver Hartman entre otros. A todos ellos que aportaban su voz en este disco, se les asignó un personaje ficticio correspondiente a la historia inventada, un mundo fantástico en el que Tobias Sammet explota su faceta más creativa. El nombre de este proyecto es una mezcla de dos palabras: Ávalon y Fantasía y en palabras de Tobi, describe un mundo más allá de la imaginación humana.
Tras una breve intro, comienza uno de los mejores temas del álbum, Reach Out For The Light, para muchos, el más notorio del disco, aunque yo discrepo, pues The Tower es para mi gusto, el plato fuerte de este trabajo. En este primer tema nos encontramos a Sammet compartiendo protagonismo con Michael Kiske, el que es sin duda una de las mejores voces del Heavy Metal, una voz mil veces imitada y nunca igualada, con un registro único y de lo más personal. El tema es puro Power Metal, rápido, trepidante y con un estribillo potente y melódico. Le sigue otro desbordante tema, Serpents In Paradise, una canción no tan aguda y rápida como la anterior, donde ahora es turno de David DeFeis. A diferencia de la anterior, en esta se puede apreciar aún más la tremenda calidad de estos músicos, pues la guitarra y la batería suenan de infarto, y no es de extrañar sabiendo que tras las cuerdas está Henjo Richter y a los parches Holzwarth, baterista de Rhapsody of Fire. Recuerdo perfectamente que esta fue de las primeras que más me atrapó de este disco, la atmosfera que creaba a mi alrededor me fascinaba, me sentía envuelto por esta música.
Comienza Breaking Away, y escuchando unos rápidos teclados, volvemos a escuchar la voz de Kiske junto a la de Tobias Sammet. Otro tema rápido, en donde resuena a toda potencia el doble bombo de Holzwarth. En este disco podemos apreciar al detalle los distintos tipos de ingredientes que se han utilizado para componer esta primera parte de Avantasia. Podemos comprobar que el Power Metal es el estilo imperante, pero algunos temas se acercan al rincón más progresivo e incluso al Folk Metal, como es el caso del siguiente tema, Farewell, donde podemos deleitarnos con la preciosa y dulce voz de la cantante de Within Temptation, Sharon den Adel. Unos ilustres coros y una magnifica lírica hacen de este tema algo exquisito para los odios.
The Glory of Rome me pareció desde el primer momento un tema extraordinario. Aquí la voz de Oliver acompaña a Sammet y juntos forman un auténtico homenaje al más puro Power Metal. A continuación, el tema insignia de este fantástico mundo creado por Tobias Sammet, un tema que da nombre a este proyecto liderado por este joven compositor alemán y que se ha convertido en todo un himno del Heavy Metal más moderno, Avantasia. Acompañado nuevamente por Michael Kiske, el cual aparece, como era de esperar, en los temas más relevantes, nos regalaban una verdadera joya, que para los adolescentes de la época, nos entusiasmaba a cada instante, porque escucharla nos hacía temblar de la emoción. Y es a día de hoy, amigos míos, a mis veintisiete años, cuando la sigo escuchando con la misma intensidad que en aquellos días.
Acariciando el final de este viaje por Avantasia, aún tenemos tiempo de disfrutar de los dos últimos cañonazos que quedan. Sign Of The Cross es otra talentosa composición, donde André Matos, Rob Rock, y Oliver Hartman, ponen sus voces a un tema acompasado por la notoria calidad de Henjo a las cuerdas, regalándonos un fascinante solo de guitarra. The Tower es el último de los temas de este disco, donde al prestar atención notamos como Timo Tolkki, guitarrista y fundador de Stratovarius, no ejerce precisamente como instrumentista en este tema, sino como vocalista, rentando con su colaboración el que para muchos es el mejor corte de este trabajo, adorando con unos coros portentosos y creando una canción de casi diez minutos de duración. No me puedo olvidar una vez más de la tremenda voz de Michael Kiske en este tema, que de nuevo nos vuelve a impresionar, como siempre.
No fue este el primer disco que escuché ni del cual me enamoré, ese disco me lo reservo para una próxima entrada de blog, pero esta primera parte de Avantasia sí que fue de los primeros que disfruté y que hizo que jamás se me pasara por la cabeza apartarme de esta música tan vehemente.
9 febrero, 2014 | Categorías: Música | Tags: Avantasia, Heavy Metal, Michael Kiske, Tobias Sammet | 2 comentarios
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