Personal

Lia cumple 7 añazos : )

Recientemente se marcharon mis amigos de Madrid, han estado aquí pasando unos días como cada verano y Luís me ha vuelto a decir que qué lástima que la gata no sea cariñosa, y yo me tenía que reír. Luís adora a Lia, le encanta, y le encantaría disfrutar, como a muchos, de sus mimos. Es verdad, esta gata sólo es cariñosa conmigo, no es el típico gato que está como la falsa moneda, de mano en mano. He conocido a gatitos que aunque no te conozcan de nada, se dejan coger, acariciar, achuchar. Lia no es así, Lia es súper cariñosa, pero solo conmigo. Lia desconfía de las manos ajenas y no soporta que nadie más que yo la colme a mimos. Eso sí, Lia juega con todo el mundo y a todo el mundo se acerca. Que no sea cariñosa con los demás no quiere decir que se asuste o que se muestre miedosa, y mucho menos ella nunca se quedará medio escondida en un rincón si tengo invitados en casa. ¡Para nada! Ella tiene que estar siempre en medio, como el jueves. Sea quien sea quien entre en casa, y sean cuántos sean, ella se tiene que hacer de notar. Y si le das juego, ten por seguro que ahí la tendrás, incasable, jugando contigo en todo momento. No voy a negaros que me gustaría que fuese con los demás lo tremendamente mimosa que es conmigo, me conformaría con que fuera la mitad de cariñosa. Así los demás podrían hacerse una idea de lo que verdaderamente es estar con Lia, de lo que es tener su compañía día tras día. Pero por otro lado, esto hace que valore aún más el cariño que sólo a mí me da. Eso me demuestra que no es así conmigo por interés, porque comida y juego cualquiera puede darle. Cualquier persona que entre en mi vida puede ponerle de comer y jugar muchas horas con ella, pero jamás se mostrará tan cercana y tierna como lo es conmigo. Una de las dudas que tengo es si en algún momento Lia se puede mostrar como es conmigo con otra persona, pensando, por ejemplo, en el día que conviva con una pareja. Desde que tengo a Lia no he tenido una relación de noviazgo con una chica de manera estable y duradera. Y sabiendo como es ella con los demás, me asalta la curiosidad de saber si Lia podría ser como es conmigo, o al menos parecido, con una chica que conviviera conmigo mucho tiempo. Con mi hermana, por ejemplo, que la conoce de hace años, si se deja manosear más, pero como no la ve a diario, sino muy de vez en cuando, pues no termina de coger la suficiente confianza que se ve, ella necesita.

Esta gatita acaba de cumplir este verano siete años, y yo sólo deseo que sean muchos más, porque tenerla como compañera, pasar mis días con ella, es de lo mejor que hay en mi vida. Bendito fue el día que decidí adoptarla, de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, no me cansaré de decirlo.


A la venta mi primer libro, Santa Catalina. Versos de arena y sal

No tengo la intención de ganar dinero con los libros que pueda publicar, ni mucho menos la pretensión de ganarme la vida con esto, y más cuando un servidor no es ningún Arturo Pérez Reverte que vaya a publicar un inmediato best seller. Estoy muy contento con la edición física del libro, todo ha quedado muy bonito, mejor incluso de lo que esperaba, pero el precio final del mismo no me termina de convencer. El libro junto, más el IVA y los gastos de envío supera los cincuenta euros y me parece algo caro. Es por eso que aquellas personas que tengan verdadero interés por disfrutarlo, tan sólo tienen que decírmelo y con mucho gusto les enviaré el libro en formato PDF. Con otras personas, a mis más allegadas, tengo la intención de regalarles el libro en su edición física y por supuesto, con una buena dedicatoria. Ahora bien, quienes por voluntad propia y con pleno convencimiento quieran comprarlo, es evidente que lo valoraré muchísimo.  Para mi próximo libro quizás busque publicar con otra editorial. También es cierto que el libro tiene el precio que tienen porque estamos ante un libro de fotografía, con páginas especiales para ello y que en total suman 74 páginas. Igualmente, quiero agradecer a la editorial Blurb la atención puesta, el buen servicio y la gran calidad del producto.

Para quienes no sepan de esta historia, les contaré que mi intención era publicar este libro al cumplir los treinta años. Pero cuando llegó el momento de cumplir esa edad, tan sólo era una idea en mi cabeza, por diversos motivos esa idea nunca se materializaba y fue con el paso de los años cuando poco a poco le fui dando forma. Luego, junto a otros problemas y, no voy a negarlo, la inseguridad de publicar un libro y ponerlo a la venta cuando soy un don nadie, hizo que postergara más la finalización de este libro. Pero en los meses de confinamiento me puse con lo poco que me quedaba para terminarlo y este es el resultado.

Los que me conocéis y los que sois asiduos a Anhelarium, sabéis lo importante que es para mí la playa de Santa Catalina, para mi es más que una playa y sobre ella he escrito varias veces en mi blog. Esta playa ha sido y será siempre el escenario de mi vida, y por eso quise homenajear este precioso lugar de la mejor manera que podía, publicando no sólo las fotos que de ella, durante algunos años tomé, sino también los distintos poemas que sobre su arena escribí.

No es gran cosa, no es nada que merezca reconocimiento y, aunque a veces titubeaba sobre publicarlo o no, siempre me hizo mucha ilusión la idea de hacerlo, de tener en este formato aquello que con tanto cariño y esmero hice. Deberíais haber visto mi cara mientras pasaba sus páginas nada más sacar el libro de la caja, todas las conozco de memoria, pero al mismo tiempo era como si las descubriera por primera vez. El libro está a la venta a través de la web de la editorial Blurb y aquí abajo os dejo el enlace.

Gracias, amigos míos, y disfrutad mucho de este verano.


Surf después del confinamiento

Y llegamos al 2 de mayo y ya todos pudimos volver a salir. Eso sí, respetando un horario establecido. Así que todos deseábamos que fueran las ocho de la tarde para poder salir a desinhibirnos tras semanas confinados en casa. Los paseos y los parques se llenaban de gente y, las distancias de seguridad, bueno, digamos que a veces se respetaba. En las ciudades costeras, sin duda, la playa era, comprensiblemente, el escenario deseado por todos para oxigenarse. Eso sí, el baño sólo estaba reservado para practicar deporte, por lo que sólo se veían en el agua a personas haciendo Surf. Y ahí que llegué yo, con la misma ilusión que un niño en Día de Reyes. Porque hacía mucho tiempo que no surfeaba y, si antes del confinamiento y toda esta crisis del coronavirus ya tenía previsto vérmelas de nuevo con mi tabla en el agua en primavera, tras pasar un mes y medio encerrado en casa, ya ni os cuento. El problema era el esperado, lo oxidado que me encuentro. Me costó bastante hacerme a mi tabla y no sólo por haberme llevado tanto tiempo sin hacer Surf, sino por lo desentrenado que me encuentro a nivel físico. Si a eso le sumamos el nulo ejercicio que he hecho últimamente y que durante el confinamiento no me he privado de nada, vamos, que he comido como un cerco vietnamita, el resultado no podía ser otro que el de encontrarme de lo más torpe y lento con mi tabla en el agua. Por suerte las olas se hacían de rogar, las series no fueron continuas, de ser así hubiera durado menos en el agua, me habría salido más rápido. Pero las olas daban tiempo a respirar y reponerse. Como sabrán, es evidente que tras escupirte una ola, tienes que remar hacia dentro para hacerte con otra, y la remada, más aún para un tipo tan en baja forma como yo, se hizo durísima. Tras salir del agua, y sobre todo al llegar a casa, me encontraba molido. Pero esta etapa post-Covid, como ocurre cada primeros de enero, donde todos comenzamos a hacernos propósitos de año nuevo, me he propuesto no desengancharme tanto del surfing. No fue una buena tarde de Surf, pero sí una muy buena tarde, porque todos volvíamos a salir, daba gusto ver a la gente disfrutar, a todos se nos notaba en el rostro el alivio y la alegría. Fuimos muchos aquella tarde en el agua, conmigo, éramos 41 los surfistas. Y a mí favor diré que no era, ni mucho menos, el más torpe. Ya nos encontramos en Fase 1 y ya hay una libertad de horarios para entrar y salir, hacer deporte o incluso ir a una terraza a tomar algo con los amigos. En unos días tengo pensado coger de nuevo mi tabla y lanzarme al agua. Por lo pronto ya estoy haciendo más ejercicio en casa para tonificarme más y estar en mejor forma. Ya os contaré.

Un abrazo a todos, mucho ánimo, ¡y buen surfing!