Estamos ante una película que muestra un enfrentamiento generacional de forma satírica y sencilla, y de nuevo, como toda buena road movie, el asfalto está presente a cada instante. Esta gran película es otro nuevo golpe de realidad que hará que cualquiera que la vea se muestre completamente condescendiente con los personajes que dan vida a esta historia.
Nebraska narra la dura historia de Woody Grant (Bruce Dern), un anciano con un pasado alcohólico, que no ha sido para nada un buen padre ni marido, y que decide poner rumbo hacia Nebraska para cobrar un supuesto premio de un millón de dólares que le había otorgado un papel publicitario (el típico timo de marketing). Woody cree haberse vuelto rico y prácticamente obliga a su hijo David (Will Forte) a emprender un viaje para ir a cobrar ese millón de dólares. Y es en ese viaje, amigos míos, donde la relación entre padre e hijo tornará inesperadamente. Porque por el camino se darán lecciones de dignidad, y seremos testigos de lo dura que es la vida en la América profunda para un pobre hombre que lo ha perdido todo o casi todo, que poco o nada le queda ya por hacer y por supuesto, seremos testigos de cómo el dinero lo cambia todo, de la inmensa marea llena de hipócritas e interesados en la que nos encontramos flotando.
Y de nuevo, sentimos la música en cada una de las escenas, una música que abraza al espectador y que aporta una banda sonora a la aventura de dos hombres, padre e hijo, que juntos buscarán una ilusión que les dé más sentido a sus vidas. Nebraska es otra joya del cine de autor norteamericano, una oda al padre que toda persona debería apreciar.
Ante un guion sencillo, aparecen unos personajes con una gran carga nostálgica y con cierto humor árido, personajes de interpretación clara, expresiva y cercana. Por otra parte, ha sido todo un acierto por parte del director recrear esta historia en blanco y negro, pues así no sólo la fotografía es más rica, sino que crea una atmósfera aún más personal, en el que los gestos y las miradas cobran una mayor relevancia. June Squibb interpreta a la mujer de Woody y en mi opinión, su interpretación no podría estar mejor hecha, una de las mejores interpretaciones de este año. Sin duda, June, Will y Bruce, forman un tándem magistral de actores.
Ante una carretera que parece no acabar nunca, entre campos de cereales y ante un inmenso cielo azul, padre e hijo se ponen en marcha, se viven de cerca el uno al otro, y ante miradas intensas que se cruzan, logran sentirse en compañía y en paz el uno con el otro.
Una historia verdadera – David Lynch [1999] Ojalá todo el cine fuera así http://t.co/qPBNc6xSyS
— Anhelarium (@Anhelarium) febrero 15, 2014


Los hombres han destruido los caminos de las maravillas y sus ciudades se juntan como sapos negros en los huertos de la vida, nada es limpio y real, como una chica desnuda para ser amada o comportase como un verdadero hombre. Dave Garland les saluda con un poco de poesía y cinco horas de música para incitarles a ser cariñosos el uno con el otro.
Supongo que los «defectillos» que encontró alguno de los críticos se refieren al montaje durante algunas agresiones y a que la música, aunque buena, no pega mucho en esos momentos. Pero eso sí, la elección de la excelentísima canción de Roberta Flack, The First Time Ever I Saw Your Face de 1972, en un momento concreto de la película, lo considero todo un acierto por parte de Clint.
































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