Personal

A los caminantes

TvyamNb-BivtNwcoxtkc5xGBuGkIMh_nj4UJHQKuor8ETF7cihX_nm7ObNy8qc_VcojC2FSNgdMPOwSoy feliz de poder vivir mi vida al lado de una persona tan única y extraordinaria como es mi hermana Desiré. Ella significa muchísimo en mi vida, lo ha sido y lo es todo para mí. Hace unos días cumplió uno de sus sueños, comenzar el Camino de Santiago. Muchas cosas he aprendido de ella a lo largo de mi vida, como nunca perder la ilusión y poner todo el cariño y la entrega en las cosas que verdaderamente me gustan, además de la pasión por escribir todo lo que siento y pienso en cada momento. Es para mí un auténtico agrado poder compartir en Anhelarium una de sus notas, donde evidencia un claro mensaje de ánimo, infundiendo fe y confianza en todas aquella personas, a los caminantes, que presten atención a sus palabras. ¡Gracias hermanita! ¡Descaminate!

Si quieres caminar, comienza dando el primer paso. El camino eres tú y tú eres el camino, no hay otro modo. A veces mirarás al horizonte y creerás que es imposible, veras que el camino serpentea entre montes con subidas que parecen eternas y bajadas que quitan el aliento.
Cuando tomes conciencia de ello, pensarás que eres incapaz, que tus fuerzas no te van a permitir recorrerlo, pero sólo si te concentras en el sonido de tus pasos y dejas que ellos te guíen podrás lograrlo. La subida no parecerá tan dura cuando estés dentro de ella, en ese momento, aligera la carga y aprieta el paso, mantén el ritmo concentrándote en ti y en el movimiento hacía delante de tu cuerpo, avanzarás y cuando quieras darte cuenta, el camino habrá cambiado, y lo que antes era una cuesta empinada se tornará en una bajada libre y fresca que te invite a extender tus alas al viento.

No habrá camino igual, todos son distintos, en todos y cada uno de ellos encontrarás algo siempre que te pares a observarlo. Si lo haces, podrás comprobar que otros lo han andado, quizás hayan dejado alguna huella o recuerdo a su paso, quizás incluso coincidas con algunos de ellos, en ese caso el camino hablará de ti y de otros que también lo andan y cada paso será una revelación, una búsqueda y un encuentro. Un principio sin final cada día, porque el camino no acaba, siempre te encontrarás al comienzo de uno. En ese momento recuerda lo aprendido, el camino eres tú y tú eres el camino.

Desiré R.

 


¡Un año con LIA!

Lia

Reconozco que era de los que renegaba de los gatos. Siempre fui más de perros, y aunque los gatos despertaban en mi cierta ternura, nunca me planteaba tener uno. Siempre caía en absurdos tópicos, como que los gatos son demasiado independientes, que no son cariñosos y cosas por el estilo. Que necesitaba un animal que me hiciera compañía y con el que pudiera jugar y divertirme. Y eso que, como todo el mundo ha hecho alguna vez, ya había visto varios videos de gatitos en YouTube la mar de graciosos que me habían hecho reír bastante, incluso algunos eran de lo más tierno que había visto. Pero nada más, nunca se despertó en mí la necesidad de querer adoptar un gatito. Aunque no puedo olvidarme de Andy, un gatito blanco con ojos de un azul intenso que me dejó fascinado hace ya varios años, el primer gato al que achuché y al que le tomé un cariño enorme.

Así, hasta el verano pasado. Mi hermana y yo estábamos hablando por teléfono. Ella se encontraba en Madrid y yo en Cádiz. Me decía que estaba viendo por Facebook unos gatitos que se daban en adopción. Yo, que tenía el portátil justo en frente le pedí que compartiera los enlaces para poder echarles un vistazo, era pura curiosidad. Mientras seguíamos hablando por teléfono, ambos estábamos mirando a esos gatitos. Alucinábamos con cada uno de ellos, eran hermosos y muy pequeñitos, no llegaban al mes. Mi hermana me dijo que había una gatita que era preciosa y que le había encantado, y yo, un minuto más tarde aproximadamente, le dije que me había enamorado de una pequeña gatita llamada Lia, que me resultaba preciosa y que me entraban ganas de acogerla en casa. Realmente se me puso cara de tonto al verla. Lo gracioso es que al decirle a mi hermana qué gatita era, resultó ser exactamente la misma que había engatusado, y nunca mejor dicho, a mi querida hermana. Poco más había que decir. Nos enamoramos de Lia, y sin pensarlo, la adoptamos.

A los dos días ya estaba en casa. Era muy pequeña. Jamás había estado al cuidado de un animal tan pequeño e indefenso. El cuerpo le temblaba, y la cabezota que tenía le hacía perder el equilibrio. Apenas podía mantenerse mucho tiempo en pie, iba dando tumbos de aquí para allá. Sus ojos delataban que desconocía por completo donde estaba, el lugar, los sonidos, los olores, todo para ella era nuevo, estaba temerosa pero, como cualquier gato, ansiosa por conocerlo todo. Nos tenía hechizados con su encanto.

2013-10-11_1381487197 2013-11-07_1383848048

Decidimos que la gatita dormiría en la cama conmigo. La primera noche, tal era el miedo que tenía de poder hacerla daño, de moverme y espachurrarla sin querer, que las primeras noches eché la almohada al suelo y dormí en él, dejándole toda la cama para ella sola. Al amanecer, mi hermana y mi padre se sorprendían al verme tumbado en el suelo durmiendo a pierna suelta. A mí no me importaba, lo que me importaba era que Lia estuviera bien. Lógicamente no podía estar más días durmiendo en el suelo, así que me las ingenié con la almohada y unos cojines para protegerla y a partir de ahí dormimos cómodamente los dos en la cama.

Desde entonces, entre Lia y yo fue surgiendo una conexión que jamás he tenido con ningún animal. Mientras escribo estas líneas la tengo aquí pegada al ordenador portátil, nunca se separa de mí. Cuando me levanto por las mañanas y me dirijo al cuarto de baño, ella se viene conmigo. Cuando me pongo en mi habitación a estudiar, se sube a mi despacho, se acurruca entre los libros y ahí se queda. Cuando me pongo a cocinar, igualmente ahí esta ella en la encimera viendo como bato los huevos o pico cebolla. Si estoy en el sofá, está ella conmigo. Y a la hora de irnos a dormir, es la primera en subirse a la cama. Jamás me he divertido y he reído tanto con un animal como cuando juego al escondite por la casa con Lia, ¡es un show!

Y qué deciros de cómo se ha ganado a la gente. Ya son varias las personas que han venido a casa para verla y estar con ella. Y en Facebook sus fotos son un éxito. Foto que subo foto que acumula una gran cantidad de likes y comentarios. A mí me encanta su actitud cuando viene gente a casa, sobre todo cuando somos muchos. Ella se nos queda mirando, como preguntándose qué hace tanta gente en su casa sin ella haberlos invitado. Parece  que va a decir de un momento a otro: ¿Me podéis decir quiénes son éstos que están en mi casa por favor? Pero a poco que le des juego, ya la tienes en el bolsillo. ¿Y lo charlatana que es? Se pasa el día maullando y haciendo ruiditos. A veces creo que tiene conversaciones con ella misma. Conversaciones que tienen que ser de lo más trascendentales. ¡Y cuidado con tardar mucho en regresar a casa! Porque abres la puerta y te la encuentras viendiendo hacia ti cual toro miura, maullando, ¡como preguntándote por qué has tardado tanto!

2013-08-26_1377521137 2013-09-17_1379422529 2013-09-27_1380275942 2013-10-05_1380971259 MediadosdeAgosto (63)

1479019_672545022801758_90596268_n

¡Y el fútbol! ¡Qué le llama la atención el fútbol! Se coloca frente al televisor y se queda fascinada al ver tantos puntitos moverse por la pantalla. He tenido varios perros a lo largo de mi vida, y ellos me han enseñado como nadie el valor de la amistad y la fidelidad. Pero jamás pensé poder ver lo mismo en un gato, y en Lia lo veo cada día. GRACIAS LIA por un año tan maravilloso, GRACIAS por tanto ronroneo y afecto, GRACIAS por tus idas de hoya, con las que nos reímos y reímos tantísimo, GRACIAS en definitiva por cruzarte en nuestras vidas, porque no has hecho más que darnos alegría, una impagable. Adoptarte ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS GATITA!

1497708_616381875084740_672168460_n 1798535_659628720760055_1585394600_n 10297756_710335759022684_3859905041113242520_n


Y por fin, llegó el verano

summer_fun_3-wallpaper-1366x768

Porque el verano es mucho más que sol y playa, es esa extraña sensación de libertad. Es la sensación que sólo sientes en esas largas noches de verano. Son esas charlas hasta las tantas. Es el disfrutar aún más de la gente que te rodea. Porque es verano, porque el verano está para disfrutar y es sinónimo de alegría. Es percibir ese olor a dama de noche cuando paseas de madrugada. Es quedarte dormido con las ventanas abiertas de par en par, notando la agradable brisa marinera y ese olor tan característico a césped recién cortado. Es tumbarte en la arena después de haberte bañado a media noche y ponerte a contar estrellas, o fingir que conoces todas las constelaciones y realmente no saber ni señalar una sola de ellas. Es reírte aún con más ganas. Porque el verano es ganas de hacer muchas cosas. El verano es vivir momentos para el recuerdo. De vivir algo inolvidable con los tuyos. Es tiempo de reforzar la amistad y la familia, de consolidar un amor o desear encontrarlo. Porque no hay nada más bonito que un amor de verano, aunque acabe cuando llegue septiembre. Y no hay nada como un beso con sabor a salitre. Ya se sabe, la sal de la vida.

El verano es para vivir intensamente. Ser consciente del momento presente, como si no hubiera un mañana. Es no mirar el reloj mientras paseas y jugar como niños, porque es el momento idóneo para volver a conectar con el niño que fuiste y que aún sigue en tu interior. Es tiempo de brindar por nosotros, y por los que no están. Y de volver a brindar, por nosotros otra vez y por no dejar de vivir momentos así. Es contemplar el amanecer o atardecer y dar las gracias al sol, si es que nunca antes se las habías dado, por iluminar tú vida todos los días. El verano es entusiasmo, ilusión, es pasión, es calor y mucho color, es empeño y emoción. Y por supuesto, fogosidad, mucha fogosidad, pues en verano, hasta lo apolíneo se vuelve más dionisíaco. Es momento de esparcimiento, felicidad y satisfacción.

¡Feliz verano a todos, amigos míos! ¡Salud y suerte!