Gracias por otro año más
Respiro y sereno, doy gracias al cielo por haberme regalado otro año más. El mañana no está garantizado para nadie. En pocos días acaba un año y pronto comienza otro nuevo, que desde aquí deseo que para todos sea un nuevo año lleno de tranquilidad en vuestras familias, calma y sosiego en vuestras vidas. Y si no es así, amigos míos, recordad que todo pasa. La vida es un constante devenir, problemas y preocupaciones siempre vendrán, a veces por pares, y tan sólo os aconsejo que aguantéis los golpes, que respiréis, meditéis y no olvidad nunca que todo es transitorio.
Al igual que a muchos, a mí se me ha regalado un año entero de vida que sin duda he sabido aprovechar. Todo los años son importantes, por muy malos que sean, porque de todo se aprende, en un año mucho se aprende, por mucho o poco que cueste. Siempre se saca una lectura de algo, y lo importante está en saber quedarnos con eso, aprender de ello.
Llevo poco más de un año en Madrid. Ha sido probablemente la mejor decisión que he tomado en mi vida. Decidí venirme aquí y seguir estudiando. Aquí me he desarrollado en todos los aspectos. A nivel cultural, académico, pero lo que más valoro y de lo que más orgulloso y agradecido me siento, es de lo mucho que he crecido como persona, y en el día a día soy testigo de cuánto he aprendido, de cómo he cambiado mi visión del mundo, de cómo me he acrecentado anímica y emocionalmente.
Hace poco más de un año me vine a vivir con mi hermanita y dos perritas muy lindas a un agradable piso y comencé mis estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. Para haber sido mi primer año como universitario, puedo decir con toda la satisfacción y honra que logré aprobar todas las asignaturas y con buenas notas. Logré hacerme rápido con todo este trajín que conlleva estudiar una carrera y he conseguido sacarle rendimiento. A día de hoy curso mi segundo año en este grado de Derecho y por ahora las cosas siguen igual de bien. No me puedo quejar pues tengo todo lo que podría necesitar. Como he dicho, vivo con mi hermana Desi y la convivencia entre los dos nunca ha sido mejor. Me hace feliz ver diariamente la tremenda complicidad que hay entre nosotros. Me siento tremendamente orgulloso de poder tener a una hermana como ella. Agradecido estoy de saber que en ella he podido encontrar a la amiga y la madre que nunca tuve. Jamás podré agradecer todo lo que ha hecho y hace por mí. Intento devolverle con sinceridad todo el cariño y la atención que de ella recibo y estoy seguro que aun haciéndolo bien, siempre me quedaré corto.
Pero este año ha dado mucho de sí. Comenzó siendo un año duro, con momentos complicados, de los que supe salir. Y comenzó sobre todo poniendo en mi camino a una serie de personas con las que compartí experiencias y emociones. De todas y cada una de esas personas aprendí, de todas me llevé algo que sólo hizo que yo mejorara. Algunas de esas personas pasaron por mi vida fugazmente, se cruzaron en mi camino, me sonrieron y como vinieron desaparecieron. Pero otras, aún están ahí, y han pasado a formar parte de mi vida. Me siento alegre y complacido sabiendo que en poco más de un año aquí en Madrid, he ganado tener a unos amigos maravillosos que sé muy bien, que son de los que siempre están, de los que se suben a este tren que es la vida, y contigo comparten el mismo vagón, porque quieren y así lo sienten, y sobre todo, así me lo han demostrado.
A mediados de año comencé a practicar y aprender cosas que sólo reportan en mí una mejoría. Comenzamos con el Aikido, para pasar a la práctica del Yoga y la meditación, con todas las enseñanzas y filosofía que ello conlleva. Ha sido todo un acierto. Porque todo lo que leo y practico me sirve para aumentar mis sentidos, renovar mi visión con respecto a todo lo que me rodea, valorar y apreciar lo que tengo y lo que me ofrecen, en definitiva, aquí he comenzado un camino de crecimiento personal que no tendrá nunca fin. Mi vida en este año ha cambiado para mejor, está cambiando para mejor. Porque pase lo que pase, sean cosas buenas o cosas malas, sabré darle a todo el valor que tiene a su justa medida. En esencia soy el mismo, la misma persona, pero en mí noto como este Álvaro, el que se ha desarrollado en este último año que pronto está por terminar, vive y sabe vivir distinto al Álvaro que era antes.
No puedo acabar esta entrada sin mencionar, que este 2013 también nos ha sonreído con un miembro más en la familia. Este pasado verano adoptamos a Lia, nuestra amada felina, y su compañía es para nosotros motivo de alegría y de bienestar. Ella, a pesar de sus continuas idas de olla y sus volteretas, sabe devolvernos con lealtad todo ese cariño y atención que en ella tenemos.
Gracias. Gracias a todas esas personas que me han querido, a su manera o como podían, pero que en definitiva, me quisieron, y por supuesto, gracias a todas esas personas que están conmigo, las que me quieren a su lado, que me demuestran diariamente que sienten, quieren y valoran mi compañía para hoy y para el tiempo que sea.
Muchas gracias a todos, espero y deseo de todo corazón poder seguir teniendo el placer de vivir otro año más a vuestro lado, y de seguir aprendiendo y creciendo como persona. Vivid y haced que merezca la pena.
¡FELIZ NAVIDAD, Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!
Vuelta a los inicios
http://vimeo.com/gustavoamarante/p5
Mi primer contacto con esto del surfing fue hace ya muchos años, a finales de los años 90, cuando entre los más jóvenes se pusieron de moda los boogies y como ya os explicaba en la entrada de blog que dediqué al bodyboard, raro era no ver mínimo a una docena de niños en la playa cogiendo olas con sus tablas de corcho. Fue el deporte que más me cautivó en esos años de mi niñez, largas eran las horas que pasaba con mi primo y otros chavales la surcar esas pequeñas olas que tanto nos hacía divertir. Nos daban las tantas de la tarde…
Pasaron los años y sin motivo alguno, dejé de lado esta práctica. Mi adolescencia me volvió medio idiota y, entre una cosa y la otra, entre los nuevos amigos, la primera novia, y esa inmadurez que no te hace valorar las cosas como se merecen, dejé mi tabla arrinconada en un rincón de mi armario y ahí se quedó, prácticamente olvidada, siendo injusto con un deporte que tan buenos momentos me hizo pasar.
Quedando la adolescencia atrás, la idea de meterme de lleno con el surf se iba fraguando poco a poco en mi cabeza hasta que por fin di el paso, y con total decisión me adentré en este fascinante mundo del surf. Y así fue como hace unos años me compré mi primera tabla de surf y me entregué en cuerpo y alma, con toda seguridad e ilusión, a surcar las olas y de qué manera. Ahora que el surf es una parte importantísima en mi vida, no pienso en otra cosa que en mejorar y disfrutar de ello lo más que pueda, vivir todo lo bueno que pueda ofrecerme este grandioso deporte.
Y sin duda, con más ilusión aún, y después de tantos años, decido volver a surcar las olas como en aquellos días. Regreso con todo el ánimo y anhelo a la modalidad con la que me inicié en el surf, al Bodyboarding.
Un abrazo, ¡y buenas olas a todos!
El día que surqué mi primera ola
Playa de Santa Catalina, Las Redes. El Puerto de Santa María (Cádiz)


































Lo último que se ha dicho