Vuelta a los inicios

 

 

Mi primer contacto con esto del surfing fue hace ya muchos años, a finales de los años 90, cuando entre los más jóvenes se pusieron de moda los boogies y como ya os explicaba en la entrada de blog que dediqué al bodyboard, raro era no ver mínimo a una docena de niños en la playa cogiendo olas con sus tablas de corcho. Fue el deporte que más me cautivó en esos años de mi niñez, largas eran las horas que pasaba con mi primo y otros chavales la surcar esas pequeñas olas que tanto nos hacía divertir. Nos daban las tantas de la tarde…

Pasaron los años y sin motivo alguno, dejé de lado esta práctica. Mi adolescencia me volvió medio idiota y, entre una cosa y la otra, entre los nuevos amigos, la primera novia, y esa inmadurez que no te hace valorar las cosas como se merecen, dejé mi tabla arrinconada en un rincón de mi armario y ahí se quedó, prácticamente olvidada, siendo injusto con un deporte que tan buenos momentos me hizo pasar.

Quedando la adolescencia atrás, la idea de meterme de lleno con el surf se iba fraguando poco a poco en mi cabeza hasta que por fin di el paso, y con total decisión me adentré en este fascinante mundo del surf. Y así fue como hace unos años me compré mi primera tabla de surf y me entregué en cuerpo y alma, con toda seguridad e ilusión, a surcar las olas y de qué manera. Ahora que el surf es una parte importantísima en mi vida, no pienso en otra cosa que en mejorar y disfrutar de ello lo más que pueda, vivir todo lo bueno que pueda ofrecerme este grandioso deporte.

Y sin duda, con más ilusión aún, y después de tantos años, decido volver a surcar las olas como en aquellos días. Regreso con todo el ánimo y anhelo a la modalidad con la que me inicié en el surf, al Bodyboarding.

Un abrazo, ¡y buenas olas a todos!

6 comentarios

  1. Salva

    JAJAJAJA, La adolescencia nos vuelve idiotas a todos y algunos no vuelven a un estado normal. El deporte y yo no nos llevamos muy bien. No me gusta na de na. Pero me alegro de que disfrutes y practiques con pasión el surf, el bodyboarding o lo que quieras hacer mientras surcas las olas………del Manzanares jejejejeje. Un abrazo amigo.

    24 noviembre, 2013 en 19:21

    • ¡Qué joío! ¡Pues no llevo tan mal eso de vivir en Madrid siendo un apasionado del surf! Por suerte bajo lo suficiente como para quitarme quitarme el mono y poder resarcirme. Ahora en navidades espero encontrarme con buenas olas, a ver a ver, porque este verano pasado no ha habido tantas.

      Uff, la adolescencia…eso daría para escribir mucho. Menudas gilipolleces comete uno durante esa etapa 😛

      Por cierto, ¡muy mal eso de que no haces deporte! ¡Tienes que mover el corazón, amigo! Y más ahora, a tu edad, jojojojojojojojojo 😀

      Un abrazo muy fuerte, picha 😉

      24 noviembre, 2013 en 20:53

    • Salva

      Pues llevas razón que debería de hacer ejercicio, pero chico, que quieres que te diga. No me llama. Me gusta andar, eso si y e pego buenos paseos por los parques de Logroño. Tenemos un cinti¡urón verde que rodea la ciudad y el paseo es muy agradable. Una ciudad en un parque, llamaron al proyecto y la verdad es que está bastante bien. Pero vamos lo mio es el levantamiento…….de vidrio jajajajajaja. Un abrazo machote.

      25 noviembre, 2013 en 13:36

  2. Yo de surf sé más bien poco, pero entiendo lo que es encontrar una pasión, dejarla y retomarla según los cambios que vaya habiendo en nuestras vidas. En mi caso ha sido con el baile, hace ya más de cuatro años que descubrí ese gusto mío por la salsa y los otros ritmos latinos. Bailar me inyecta de pura felicidad, cuando lo hago me siento libre, llena de vida, y cada vez que conquisto un nuevo paso es como si una fiesta entera explotara en mi interior. Sin embargo por una u otra cosa a veces requiero dejarlo por un rato y enfocar mi concentración en algo más.
    Las ocupaciones a veces se multiplican y por ello no siempre puedo estar en eso, imagino que ese es tu caso también. La publicación es del 2015, así que me pregunto si aún practicas surf de vez en cuando?, si es así, sería magnifico leer algún día sobre las emociones que experimentas cuando lo haces, quizá es que ya has escrito algo de eso y aún me falta por descubrirlo.

    Te confesaré que a medida que voy leyendo tus entradas experimento cierta sensación de nostalgia. Sé que algún día devorare anhelarium y por curioso que parezca, pensar en eso me pone un poco triste. Aunque desde luego sé que seguirás nutriendo este sitio, y por supuesto yo estaré aquí para leerlo, además de que aún me quedan bastantes secciones por visitar.

    Sin embargo, cuando uno encuentra algo verdaderamente bueno, inevitablemente siente el temor de perderlo, ¡que curioso funciona el mundo!

    De cualquier forma, me complace muchísimo haber encontrado este espacio lleno de alma, no dejare de decirlo.

    6 mayo, 2019 en 16:02

    • Pues intentaré insuflar de mucha más alma este sitio llamado Anhelarium, sólo por lectora como tú, merece la pena seguir con este proyecto. Eres toda una motivación para mí, Alba. Qué bonito que hayas entrado en mi vida.

      Sí que sigo practicando Surf, más bien en su modalidad de bodyboard. Me gustaría tener fotos practicando dicho deporte, pero no tengo quien lo haga, y siempre que voy a surfear voy solo, no tengo amigos que compaartan esta afición. Aunque, eso sí, nunca me meto en el agua solo, siempre si hay surfistas alrededor, soy muy prudente y algo miedoso.

      Me parece súper que te encante bailar y te entreges a ello. A mí bailar no se me da digamos bien, pero porque no lo tengo como una afición, si fuera así seguro que lo haría bien. Di unas clases de salsa hace uno seis años y todos me decían que lo hacía bastante bien.

      Me ha encantado esta frase tuya Alba: “y cada vez que conquisto un nuevo paso es como si una fiesta entera explotara en mi interior”. Preciosa. Sigue así, entregada a tus ilusiones, tus sueños. Me encanta cómo vives y cómo lo transmites.

      Muchos besos, mexicanita 😉

      11 mayo, 2019 en 10:44

  3. Muchos besos a ti de regreso!
    También eres una motivación para mi, y respecto de la forma de vivir, me parece que en eso somos muy similares, siempre abrazando los momentos buenos y emocionándonos muchísimo hasta por lo más simple.
    Que bueno que nunca te metas al agua estando solo, siempre es bueno tener gente alrededor que pueda auxiliar en cualquier clase de imprevisto que llegara a presentarse.
    Estoy convencida de que si practicaras el baile se te daría bien, así como todo lo demás, tengo la impresión de que eres de la clase de personas que cualquier cosa que se propone aprender lo consigue exitosamente, ¡es un verdadero don!

    13 mayo, 2019 en 19:05

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