Buena mañana de Surf

Playa de Las Redes (Santa Catalina), El Puerto de Santa María, Cádiz.
Ansiaba vivir un momento así desde hacía tiempo. Es lo que más echo de menos a lo largo de mis días en Madrid, poder sentir esa playa, la que me vio crecer. De hecho, alejarme de ella era lo único que me hacía sentir recelo cuando hace años tome la decisión de irme a vivir a Madrid. Son muchas las veces que durante estos años he sentido la falta de pasear por esa arena, de entretener mi mirada frente a ese horizonte, ante esas olas. Hoy ha sido otro de esos días para el recuerdo, de los que no se olvidan jamás. Hacía más de un año que no coincidía con mi hermana en El Puerto, y estas vacaciones ha sido posible estar todos juntos disfrutando de unos días muy agradables. El pasado viernes anduvimos toda la mañana en la playa. El día estaba precioso, soleado, lleno de personas disfrutando de ese idílico escenario. En una misma mañana pude dar rienda suelta a mis anhelos. Me divertí con mi hermana jugando con ella en la playa, como esos dos niños que un día fuimos y no dejamos de ser. Hice que mi mente se perdiera entre los rincones de Santa Catalina, la playa de mis amores, medité y viví ese momento presente como si no existiera otra cosa y, cómo no, me alivié ese ansia de volver a surcar olas.
Volví a dar rienda suelta a ese alma aventurera y henchido de ilusión me vi de nuevo jugando con esas olas, las que tanto echaba de menos y que resultaron ser mejor de lo que esperaba ese día. Estando ahí en el agua no pude evitar emocionarme, y de mi rostro no desapareció una sonrisa incontrolable en toda aquella mañana. Me sentía muy feliz.
Equinoccio de primavera
Los mejores momentos, los más vivos recuerdos, tienen como telón de fondo una bonita primavera.
Muy buena Semana Santa a todos, y feliz equinoccio de primavera. Ya se la echaba de menos. Os quiero.

Playa de La Muralla, El Puerto de Santa María (Cádiz)
Papá
Desde pequeño he sentido cómo has depositado siempre en tus hijos toda tu esperanza y tus mayores ilusiones. Pocas cosas me hacen sentir tan henchido de felicidad como cuando me dices lo orgulloso que te sientes de mí. Has sido y eres, madre y padre al mismo tiempo. Toda una proeza. Es por eso que mi esperanza siempre la encuentro en el calor y la fuerza de tus abrazos. Soy yo el que se siente orgulloso de ti, de tenerte como padre, de ser tu hijo. Gracias por sacarme adelante, gracias por tanto, y por todo. Te amo, papá.
Aún te sigo viendo como aquél gigante que de niño me sostenía entre sus brazos.

































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