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Este «feminismo» infantiloide

¿Qué tiene de sexista este tuit de la Policía Foral de Navarra? ¿Qué tiene? Los más intransigentes, para reforzar sus argumentos, quizás me contesten que si no veo sexismo en ese tuit es por mi culpa, porque me falta pedagogía y, por supuesto, soy un cuñado, un machirulo o esas cosas. No, ese tuit que ha tenido que eliminar la policía navarra debido a las presiones sufridas por cuatro gatos no tenía nada de sexista, absolutamente nada. Se nos está yendo de las manos, o se nos ha ido del todo. Siempre he mostrado empatía con la lucha feminista, pero esto no es feminismo. Es histeria. Soy muy consciente del mal endémico por el que pasamos en este país. El número de mujeres muertas en manos de desalmados, el número de agresiones sexuales y acoso, es algo que aterra. Italia y España tiene un serio problema. Son los países con más tasa de violencia machista. Execrable. Por muchas medidas cautelares que se apliquen a los agresores o por mucho que se endurezcan las penas, no servirá de nada si no se hace pedagogía. Aquí sí que hace falta la pedagogía. Porque es un problema educacional. Aquí tenemos que arrimar el hombro todos. Educar lo mejor posible a los demás para acabar con esta lacra. Recientemente estamos, por si fuera poco, viviendo el escándalo que ha sacudido a Hollywood. Cientos de atrices (y actores) objeto de acoso y abusos de todo tipo. Nos queda sin duda mucho trabajo por delante. Pero lo que no se puede es caer en lo absurdo. Y este ejemplo, como muchos otros, viene de perlas para esto que quiero expresar.

Este es el tuit que ha borrado la  en Twitter porque muchas feministas como la concejala de igualdad y la parlamentaria , ambas pertenecientes a las confluencias de Podemos, han dicho que era “sexista”. Yo he tenido que leer y releer el tuit y por más que lo miro no encuentro la más mínima mota de sexismo o machismo. Para rizar el rizo, por lo que he podido leer por Twitter, la persona que está detrás de este tuit es una mujer policía. Una mujer es la que ha escrito este tuit, algo que no hay que pasar por alto. ¿Dónde dejamos la sensatez? ¿Saben lo que es eso los que llevan al extremo sus ideas? Cuando llevamos nuestras ideas al extremo, éstas pierden todo el sentido.

Cuando uno lee el tuit de la policía de Navarra se da cuenta que «el problema» viene por ese guapa y por la ocurrencia de sugerir de alguna forma que la cantante Amaia, de Operación Triunfo, a la que iba dirigido el tuit, fuera imagen de la policía navarra. Lo de rojilla se descarta por sí solo, pues hace referencia a que Amaia es hincha del Osasuna. Entonces ahí está, amigos, el problema ha sido llamar guapa (entre otros halagadores adjetivos) a una chica y más aún si es desde una cuenta institucional. Aunque esto último no lo tengo tan claro, quizás únicamente, sea quien sea quien lo diga y donde sea, el error sea llamar guapa a una mujer. Ya pasó con nuestra admirada tenista, Garbiñe Muguruza. Un conocido deportista elogió la profesionalidad de la hispano-venezolana en sus redes sociales añadiendo que tenía las mejores piernas que se habían visto en una pista de tenis y, tatachán, la polémica estaba servida. Lo más gracioso es que no dijo que sus piernas fueran bonitas, es decir, no especificó, no dijo nada más, tan sólo que tenía las mejores piernas. Pero muchos y muchas, entendieron que eso tenía una connotación sexual, por lo que era un comentario sexista. Y aunque así fuera, si yo digo lo mucho que admiro a Muguruza por su destreza y profesionalidad y destaco algo tan evidente como que tiene una figura tremendamente bella, ¿dónde estaría el problema? Se puede decir que Amaia es buena cantante, se puede decir que Muguruza es una buena tenista, pero no se puede añadir que ambas son chicas muy guapas. Eso hay que omitirlo, no se puede decir.

¿Son conscientes muchas de esas personas tan involucradas en la corriente feminista que ciertas actitudes y frases que sueltan podrían ser dichas por cualquier persona del Opus Dei o de cualquier estricta organización religiosa? Viendo que la Policía de Navarra ha eliminado el tuit, ya no sé si decir qué me parece más triste, si la actitud histérica de cierto sector del feminismo o que haya gente que entre por el aro. La policía foral no debió eliminar el tuit, es más, debería publicarlo de nuevo. No es sexista, está a años luz de ser ofensivo. Digo que es un feminismo infantiloide porque me recuerda a esos berrinches que tienen los niños caprichosos cuando no se les compra eso que se les ha antojado. Esos que parecen decir: pues ahora me enfado y no respiro.

A este absurdo hay que añadirle la hipocresía que rodea a las personas que adoptan esas posturas autoritarias e intransigentes. Porque de ejemplos está lleno el mundo, podría poner muchos. Ahora que yo recuerde, se me viene a la mente la batalla que tienen muchas feministas contra las azafatas que desde décadas atrás han trabajado en los circuitos de carrera. Desde ciertos sectores del feminismo se intenta empoderar a mujeres, educarlas para que éstas sepan cómo tienen que ser y qué deben de hacer. Así, traigo a colación la polémica (otra estúpida polémica más) surgida esta pasada primavera porque desde el grupo municipal Ganemos Jerez, otra ramificación de la marca Podemos, se pretendía eliminar la figura de las azafatas del mundial de motos. Ven que esas azafatas que están al lado de los moteros y que se dedican a hacer publicidad de muchas marcas, son cosificadas, están degradadas como mujeres. Lo peor de todos (lo peor para ellos, mejor dicho) es que más de doscientas chicas pertenecientes a una conocida agencia de modelos de la provincia y que desean trabajar como azafatas en el circuito de Jerez, se pusieron en pie de guerra para que no se les prohibiera hacer el trabajo que desean y que llevan realizando desde hace años. Debido a dicha controversia, un conocido programa de televisión quiso contar con uno de los miembros de Ganemos Jerez para que pudiera explicarse mejor y debatiera con una de las chicas que hablaban en nombre de todas las azafatas que, además, firmaron entre todas un documento para oponerse a la propuesta de Ganemos Jerez de eliminar la «cosificación» de la mujer en este trabajo y que contaba con el respaldo de siete colectivos feministas de la provincia.

Se rizaba el rizo cuando salió en dicho programa de televisión un hombre como portavoz del grupo municipal. Este soltó toda la teoría feminista que manejaba (y que entiendo, maneja la formación política), diciendo cosas como: «hay que erradicar una costumbre denigrante que trata a la mujer como un simple objeto con connotaciones sexuales». Al lado tenía a una de esas azafatas diciéndole que no, que ellas no se sentían denigradas, que ellas realizaban un trabajo tan legal como otro cualquiera, de manera voluntaria y remunerada. Y he aquí la cuestión. ¿Qué tienes tú que decir cuando una persona se dedica a algo que desde siempre ha sido legal, que lo hace de manera voluntaria y que además recibe una remuneración que le satisface para seguir haciéndolo? El hombre de la formación morada sólo repetía una y otra vez lo mismo: la cosificación de la mujer. Sólo le faltaba sacar de su bolsillo su acreditación moral. Porque estas personas actúan como tal, como portadores de la moral, de la correcta y perfecta moral. El bien y la verdad cabalgan de su lado. Y todo lo que no sea pensar como ellos y ellas, está mal. Ellos y ellas son los portadores de luz. Los demás debemos de ser una suerte de zombis que nos sabemos nada.

Quizás no sepa nada, sí, quizás me falte mucha pedagogía, pero jamás me atrevería a decirle a una mujer qué tiene o no tiene que hacer como sí hacía este individuo. Jamás se me ocurriría, ya no sólo proponer, sino tan siquiera decir, que debería prohibirse algo que más de un centenar de mujeres quieren hacer voluntaria y conscientemente. No sé cómo ese señor tenía la cara tan dura (y la tremenda poca vergüenza) de decirle a la azafata que eso que tanto aman hacer no pueden seguir haciéndolo. Jamás pasaría por mi mente decirle a alguien qué tiene que hacer. Este hombre en cuestión quería empoderar a más de un centenar de chicas. No que ellas se empoderen, no, él, con su acreditación moral, tenía el enorme deber de empoderarlas a ellas.

¿Alguien se ha parado a pensar qué quieren estas chicas? Si ellas quieren, ¿quién demonios eres tú para negarles que hagan algo legal, voluntario y remunerado? Pasa exactamente lo mismo que con otra disparatada polémica, otro ejemplo más del infantilismo palpable de cierto sector del feminismo. Hablo de la famosa cadena de restaurantes Hooters, conocida por utilizar a las chicas como reclamo. Las camareras en Hooters van siempre con pantalones cortos y ceñidos y con camisetas ajustadas. Hooters está en el centro de la diana de muchos colectivos feministas que ya se han puesto en pie de guerra para que la cadena norteamericana no abra una de sus franquicias en España. ¿Alguien me puede decir por qué ningún colectivo feminista está en contra de que haya gogós en discotecas? Nunca he visto una concentración de feministas a las puertas de una discoteca para protestar que ahí dentro hay chicas bailando sensualmente y ligeritas de ropa. Porque la única diferencia entre un sitio y otro es que en uno, las chicas están sirviendo copas y en el otro las chicas están bailando. Pero todas las chicas que trabajan en Hooters sirviendo copas o las que están en la discoteca Kapital bailando, están haciendo algo que han querido hacer, están voluntariamente. Todas ellas han firmado un contrato con una empresa. Si ellas y el o la empresaria de turno han firmado un contrato, ¿qué tienes que decir? ¿Han pedido en algún momento tu consentimiento? ¿Tu opinión? Si dos personas se obligan voluntaria y conscientemente a cumplir un contrato cuyo objeto es totalmente legal, no tienes nada que decir. Deja a esas personas en paz, y sigue tu camino. Tampoco se me ocurriría decirle a todas esas chicas que hacen cola para presentarse a los castings de Hooters que no deberían estar ahí, que queda terminantemente prohibido que puedan hacer uso de su libertad para trabajar en ello. Sí, has leído bien. Cuando dicha cadena de restaurantes quiere abrir una franquicia, suele ser habitual que haya cola para pasar el casting de la cantidad de mujeres que se presentan.

Hemos pasado del tú, mujer, haz lo que te salga del coño a tú, mujer, no hagas esto porque es impúdico, inmoral. De ahí que diga que muchos de los mensajes que comparten ciertos sectores feministas los firmaría alguien del Opus. Deja de intentar empoderar a una mujer, déjala que se empodere sola. Que cada mujer haga lo que le de la real gana, porque si ésta tiene claro lo que hace o deja de hacer, tú simplemente, no tienes por qué meterte.

Ya estoy preparado para recibir los descalificativos y el acoso de los portadores de la moral correcta. Podéis comenzar.