Consideraciones

Sobre antifascismo y ‘antifas‘. Fascismo por todos lados

Me van a perdonar sus señorías, pero creo más necesario que nunca recomendar a más de uno que reajuste su radar antifascista, porque algunos ven fascismo donde no lo hay. Llamar fascista a un trasnochado que va con la bandera del aguilucho me parece dar en el clavo, porque a cada cosa se la llama por su nombre. Pero llamar fascistas a unas señoras que, contentas ellas, se manifiestan cívica y pacíficamente, ataviadas con sus cacerolas y sus banderas de España a los hombros, no me parece muy acertado ni sensato. Algunos están tan obsesionados con el fascismo que son capaces de ver fascismo hasta en un Bollycao caducao. Esto lo digo por aquellas manifestaciones que a mediados del mes pasado se sucedían a diario por las ciudades de nuestro país. Y no, no me refiero a la manifestación motorizada programada por el partido VOX, me refiero a toda esa gente que, bastante antes, de forma esporádica y sin que ningún partido lo orquestara, se echaba a la calle a expresar su descontento por la gestión del Gobierno frente a la crisis del Covid-19. A medida que avanzaba el mes de mayo, a todos se nos dejaba salir a partir de las ocho de la tarde para hacer deporte y pasear y los vecinos de la famosa calle madrileña Núñez de Balboa aprovecharon para protagonizar una cacerolada contra el Gobierno. Los días pasaban y, pareciendo que todo quedaría ahí, en algo anecdótico, poco a poco las caceroladas se fueron extendiendo por toda España. Lo que comenzó en un barrio adinerado se extendió por barrios de toda índole y por todas las ciudades de nuestro país. Pero la mecha se encendió cuando un grupo de nueve personas, ocho personas de edad media y una chica joven (que son los que se ven en el vídeo que corría por Twitter en esos días) decidieron darle a las cacerolas en pleno barrio de Vallecas, el barrio antifascista por excelencia. ¿Personas con mascarillas, cacerolas, protestado contra el Gobierno de forma pacífica y encima ataviadas con la bandera constitucional española? ¡Ni hablar! Eso era demasiado fascista para un barrio como Vallecas y claro, no tardó en echarse a la calle la muchachada ‘antifa’ a plantarle cara a los descarados facciosos. Vean el vídeo y juzguen ustedes mismos. En él se puede observar como casi una treintena de antifascistas rodean e increpan a nueve personas (quizás alguna más) al grito de ‘fascistas’ y ‘fachas’ que, para esta gente, en verdad creo que ambas cosas vienen a significar lo mismo. Al poco tiempo los ánimos se encendieron más en la cacerolada de Alcorcón. Allí se dieron cita más antifascistas para plantarles cara a los peligrosos fascistas que, como en los vídeos se puede comprobar, casi todos superaban los cincuenta años y como buenos fascistas, aporreaban con energía sus cacerolas y agitaban sus banderas. Aquí la tensión fue aún mayor, los jóvenes antifascistas se mostraban más alterados, quizás porque ante sus ojos veían cómo cada vez salían más fascistas a la calle. Todo eso provocó que, con los días, minoritarios grupos de extrema derecha o fascistas se echaran a la calle con sus banderas pre o anti constitucionales para contestar de alguna forma a los grupos de extrema izquierda que tanto hostigamiento habían mostrado a los pacíficos manifestantes de las cacerolas. Se unieron a la fiesta unos radicales que quisieron hacer frente a otros radicales. Pero estos últimos en unirse a la fiesta no eran más que una marginalidad en comparación a la cantidad de gente que de manera pacífica se manifestaba en las calles. Otro de los vídeos virales y que sus señorías pueden encontrar fácilmente buscando en Twitter, fue uno ubicado en una céntrica calle de Sevilla. Unos chicos, con pintas de anti sistema, increpaban a los manifestantes que se hacían notar por el centro de la capital hispalense haciendo sonar sus cacerolas y luciendo con orgullo sus banderas. Una chica del grupo, la más alterada, comienza a llamar “Hija de puta” y “Fascista” a una señora que le reprochaba su actitud violenta.

Imagen: elindependiente.com/ Agencia EFE.

‘ANTIFAS’, los paladines de la libertad y la democracia

Grupúsculos antifascistas, o más conocidos como ‘antifas’, muchachitos y muchachitas militantes de la extrema izquierda, los paladines de la libertad y la democracia que durante esos días increpaban a quienes se manifestaban libre y pacíficamente. Y que conste, que no me parece mal que ellos se manifiesten frente a los que se manifiestan para criticar al Gobierno. La libertad de expresión debe ser siempre multidireccional. Pero esto es algo que a veces éstos no entienden. Las calles son siempre de ellos, o eso gritan constantemente, y lo demás es fascismo, todo es fascismo. Sus señorías me van a permitir que os cuente algo. Los falangistas, cuando la Falange Española aún no tenía ni un año de existencia, allá por su fundación en 1934, tenían como hobby (entre otros de dudoso gusto, claro), el reventar actos y charlas de partidos y organizaciones contrarias. Allá donde había un acto de la UGT, etcétera, allí estaban los falangistas reventando el acto. Ojo, que esto, en aquellos años treinta del siglo pasado era común que lo hicieran tanto unos como otros. Pero el caso es que era habitual ver a los camisas azules reventando actos culturales y políticos. Pues bien, los antifascistas o ‘antifas’, hoy día, de vez en cuando, tienen la misma costumbre. Yo los he sufrido en mis propias carnes. Cuando estaba en Madrid, estudiando la carrera de Derecho, estaba programada en una de las aulas de mi facultad una conferencia del famoso economista Juan Ramón Rallo, conferencia que no pudo celebrarse en condiciones normales porque un grupo de ‘antifas’ reventaron el acto de forma violenta. Hasta tuvieron el detalle de tirar una bomba fétida, porque ya saben, para destruir al fascismo cualquier arma es poca. La intención del grupúsculo antifascista era protestar contra el capitalismo y sus voceros. Sí, si hubiesen sido los falangistas (que aún hoy existen) los que de manera violenta hubieran reventado el acto, los mismos antifascistas dirían que fue un agresión fascista, y que al fascismo no se le combate sino que se le destruye y todas esas cosas. Pero como el acto lo reventaron ellos, los buenos, los que tienen la única ideología solidaria, la moral pulcra y correcta, y sus luchas son todas loables, pues todo okey, José Luís, todo okey, todo okey. Pero mi intención, tras contar esta anécdota vivida, no es la de demonizar a todo el colectivo antifascista y sus distintas coordinadoras y demás. Sé que el movimiento antifascista es muy amplio, imagino que entre sus filas habrá quienes no compartan estas actitudes. Pero estas cosas suceden y no está de más recordarlo, aunque uno quede como un demonio fascista al hacerlo.

Yo no concibo un régimen que no sea puramente parlamentario y democrático, claro que no se puede ser demócrata sin ser antifascista, el problema es que hay mucho antifascista que tiene poco de demócrata.

Los motivos por los que en esas tardes de mayo los ‘antifas’ increpaban a los manifestantes de las cacerolas y las banderas rojigualdas al grito de “Fuera fascistas de nuestros barrios”, eran los siguientes: que estaban incumpliendo la distancia de seguridad y poniendo en peligro la seguridad de todos (se ve que ellos no la incumplían, ellos son inmunes al coronavirus); que se manifestaban contra un gobierno legítimo (parece ser que expresar tu desacuerdo pacíficamente contra el gobierno de turno ya equivale a querer dar un golpe de Estado); por defender la derecha (¿con qué exactitud afirman que todos los manifestantes eran de rigurosa derecha?) sus privilegios cuando nunca se manifiesta por la Sanidad Pública como hacen solamente ellos. De hecho en los encontronazos de aquellos días, muchos antifascistas gritaban “¡Sanidad Pública!“, pero, ¿acaso los de las cacerolas proferían gritos a favor de la sanidad privada? ¿Se estaban manifestando contra la Sanidad Pública? Porque me parece a mí que no. Es más, en redes sociales y en las calles se dejaron ver muchos sanitarios con sus banderas de España apoyando las manifestaciones; y por supuesto, por ser fascistas. Porque es algo automático, son ellos y el fascismo, si no estás con ellos, eres fascista, es así de simple. Y si encima llevas una bandera de España, por muy constitucional que sea, con más razón. Claro, estamos actualmente ante un Gobierno de coalición de izquierdas, según parece además, es el gobierno más progresista de nuestra joven democracia, y esto hace que cualquier discrepancia contra el Gobierno, por superficial que sea, te convierta en un fascista. Es de cajón. ¿Cómo no entenderlo? Y que conste que yo no salí a la calle ningún día a protestar contra el Gobierno actual y su gestión. De hecho estoy seguro que si gobernara la derecha, la cifra de muertos hubiese sido la misma. Gobernara quien gobernara, este virus se iba a cebar igualmente con el país. Y otra cosa, ¿acaso si gobernara la derecha de Mariano Rajoy en estos días, las izquierdas no hubiesen salido a la calle a protestar y a expresar su descontento por los motivos que fuera? ¿Se hubieran manifestado de la misma manera que los “fascistas” de las cacerolas? Porque estos seres fascistas dados a la percusión con enseres de cocina no quemaron ni destrozaron mobiliario alguno como sí suele suceder en manifestaciones de la extrema izquierda. Acuérdense de cuando entró VOX al parlamento Andaluz aquel mes de diciembre, los disturbios (pocos, todo hay que decirlo) que hubo. Si toda esta gente, que a mediados de mayo se echaron a las calles golpeando cacerolas y gritando “Sánchez Dimisión“, fue tachada de fascismo, no me quiero ni imaginar qué pasaría y qué dirían si lo hubieran hecho como la izquierda radical ha hecho en ocasiones.

Imagen: abc.es/ Guillermo Navarro

Imagínense que fuera al contrario, que grupos de izquierdas se manifiestan y vienen otros a boicotearles la manifestación. Ya sé qué alegarían, ¡que es un ataque fascista! Porque protestar parece ser que sólo pueden protestar ellos. Ya saben, ellos contra todo lo que no sea ellos, y todo lo que no sea ellos, es fascismo. La actitud de la izquierda moderna, tanto la izquierda política como la mediática, me parece un delirio. Me parece extremadamente peligroso e irresponsable que incluso cargos públicos a través de sus perfiles de Twitter definieran como fascistas o fascismo a todas esas personas que se congregaban a cierta hora de la tarde en las calles para protestar cacerola en mano. En esos días se hablaba de las dos Españas, de enfrentamiento entre españoles. Pero yo no vi eso, no se veía eso. En primer lugar porque la mayoría de españoles se encontraban en sus casas, porque por mucho que se extendieran las caceroladas por todo el país, y fueran bastante numerosas, esos manifestantes eran sólo una ínfima parte de la ciudadanía, y si ellos eran una ínfima parte, no quiero decir ya lo que representaba la extrema izquierda que orquestaba las contramanifestaciones: la marginalidad de la marginalidad. No se veía en ningún momento a un país dividido, lo que se veía eran grupos marginales de extrema izquierda queriendo boicotear las manifestaciones de personas que ejercían su plena libertad para protestar pacíficamente. Esto no quita, como siempre, que entre esas congregaciones de personas que mostraban su descontento, hubiera algún cabeza de chorlito que insultara o cayera erróneamente en provocaciones, porque de todo hay en la viña del Señor. Ninguna congregación de personas, sea del color político que sea, está exenta de tener entre sus filas a un tonto haciendo tonterías. Y eso se pudo comprobar, ahora sí, en la manifestación motorizada liderada por VOX. Ahí se pudo ver a varios idiotas y a algún que otro orangután homófobo. Pero aún así, tampoco me parece sensato y ajustado a la realidad llamar fascistas a los que acudieron al llamado de VOX aquel día.

Imagen: larazon.es/ Agencia EFE/Paolo Aguilar

Pero no todo el que discrepa es un odiador cuya misión es atacar a homosexuales, mujeres e inmigrantes. Que no me vengan con la famosa paradoja de tolerancia descrita por Karl Popper, que me la conozco bien.

ANTIFASCISMO como concepto y no como propaganda

Que desde las izquierdas llamen facha o fascista a todo aquel que les discrepe, aunque sea de la manera más superficial, en algún tema concreto, es algo que no ocurre desde hace poco, todo hay que decirlo. Esto ya es mas viejo que el hilo negro. Pero en estos últimos años se ha acentuado bastante, muchísimo, no hay término medio. Si muestras discrepancia, si tu punto de vista es distinto al de los seres de luz antifascistas que pululan por todos los rincones de las izquierdas, eres un fascista. ¿Cómo osas llevarles la contraria? Ellos cabalgan a lomos del bien y de la verdad en todo momento y en cualquier debate, el único relato válido es el suyo. En estos últimos años, a través de las redes sociales, entrevistas en la televisión, etcétera, desde las izquierdas se alude constantemente al antifascismo y a eso de que no se puede ser demócrata sin ser antifascista. Sacan a lucir su antifascismo a la mínima oportunidad. Recientemente la ministra de Igualdad, Irene Montero, en una rueda de prensa, instaba a la UE a tomar una decisión “Antifascista” y “Valiente” ante la crisis del Covid-19. ¡Ya tardaba el coronavirus en ser fascista, oiga! Yo no le veo ningún problema al concepto antifascista, el problema lo veo en quienes ondean el estandarte del antifascismo día sí día también. Yo no concibo un régimen que no sea puramente parlamentario y democrático, claro que no se puede ser demócrata sin ser antifascista, el problema es que hay mucho antifascista que tiene poco de demócrata. Siempre me ha interesado la política y el politiqueo (que no es lo mismo), y siempre he estado pendiente de lo que dicen unos y otros. Y durante muchos años he visto cómo muchos izquierdistas, tan antifascistas y anti franquistas ellos, luego se hacen pajas de sangre pensando en otros regímenes totalitarios o dictadores (véase la foto de arriba). A mí, nadie que tenga sueños húmedos con regímenes totalitarios, sean del color y signo que sean, puede darme lecciones de libertad y democracia.

“¡Soy antifascista, así que nada de lo que diga o haga puede ser usado en mi contra!”

Sí, antifascismo como concepto, pero no como propaganda. Me refiero al antifascismo como rechazo a cualquier movimiento totalitario, pero no al antifascismo como avanzadilla propagandística de las ideas y actitudes de la extrema izquierda. Muchos, la mayoría de estos grupúsculos antifascistas, tienen un claro marco mental y político, una línea de pensamiento muy marcada. En todos estos grupos antifascistas, salvando excepciones, impera un pensamiento monolítico aunque te intenten vender que siempre hay transversalidad entre sus filas, como ocurre con el feminismo moderno. Cualquiera le discrepa algo, por mínimo que sea, a una feminista de determinada corriente, automáticamente ya eres enemigo de la mujer. Pero esto es otro tema. Conozco bien la línea de pensamiento de muchos de estos grupos: anticapitalismo, comunismo, independencia, a grandes rasgos. Bajo su estandarte antifascista hay unas ideas las cuales, si no comulgas con ellas, eres un fascista. Y claro que comparto ciertos valores con los antifascistas de extrema izquierda, ellos se posicionan contra el racismo, la homofobia, la xenofobia, y cualquier persona decente está contra eso. Pero eso no te da carta blanca para hacer y decir todas las barbaridades que te plazca. “¡Soy antifascista, así que nada de lo que diga o haga puede ser usado en mi contra!”. Algunos utilizan estas luchas loables y su bandera antifascista para comportarse en ocasiones como verdaderos fascistas. Claro, como ondeo la bandera antifascista, ergo soy de los buenos, todo lo que haga y diga está completamente justificado y diré que los que tengo en frente son los fascistas. Menuda táctica…A veces uno en estos grupúsculos ve un nivel de sectarismo inimaginable. Ellos son los únicos en tener razón, toda persona que difiera es señalada, atacada y deshumanizada como si de una bestia fascista come niños se tratara. La “superioridad” moral e intelectual de estos individuos es abismal. Discrepar de alguna medida tomada por el Gobierno o de alguna o algunas ideas de la izquierda no te convierte automáticamente en un fascista xenófobo que odia a todos.

El antifascismo puede llegar a dar bastante asco según se lleve a la práctica. Una prueba de este antifascismo de propaganda política lo podemos encontrar en una de las mayores vergüenzas sucedidas en la Europa de posguerra, el conocido Muro de Berlín. El verdadero nombre de este muro, el nombre oficial que la RDA dio a esta construción, fue “Antifaschistischer Schutzwall”, en castellano: «Muro de Protección Antifascista». Este muro fue un símbolo fracasado del totalitarismo soviético, donde se disparaba a matar a todas esas personas que intentaban cruzarlo. El muro de la vergüenza, como también se le conocía, por separar durante años a familias y ser la causa de tantas muertes. Ese muro se tumbó con la valentía de quienes con amor, anhelaban la libertad y la democracia. Traigo a colación este capítulo de la historia porque el antifascismo llevado de la mano de algunos, también puede encerrar peligros. Bien es cierto que ese muro no simbolizaba el socialismo en sí, como ideología, ideología que no comparto pero respeto, sino más bien un Estado burocrático y policial que lejos estaba de una verdadera democracia. Y a lo largo de mi vida me he topado con izquierdistas que lamentan la caída de dicho muro, porque con su demolición, cayeron los sistemas socialistas y sus anhelos.

No quiero irme por las ramas ni hacer de esta entrada de blog un escrito largo y aburrido, pero es muy peligroso para el respeto y la convivencia que se demonice a todo aquel que no piensa de determinada manera. No voy a comprar jamás argumentos cargados de odio. Y sí, claro que desde rincones donde pululan la extrema derecha y los ambientes más conservadores, se lanzan igualmente barbaridades que de nada sirven y en nada ayudan. Pero no todo el que discrepa es un odiador cuya misión es atacar a homosexuales, mujeres e inmigrantes. Que no me vengan con la famosa paradoja de tolerancia descrita por Karl Popper, que me la conozco bien. Esto va más allá. No nos engañemos, la opinión pública siempre la ha manejado la izquierda, o las izquierdas. Y desde sus púlpitos, tanto políticos, periodistas y tertulianos, constantemente, se trata, y sin el más mínimo pudor, de fascista a quien exprese su disconformidad, aunque lo haga cívicamente y con argumentos. Y que conste que, aun apoyando en estos últimos años a la derecha,  no me considero el típico derechista rancio y ultra conservador, porque la derecha en España, VOX más que el Partido Popular, suele ser conservadora, y yo nunca he sido ni seré de posiciones conservadoras. Aunque esto generaría considerable debate sobre qué es o no conservador, según se mire. Y aunque en mi adolescencia sí fui muy de izquierdas, con el tiempo me alejé de sus ideas peregrinas y sus filias y fobias. Me causan mucha desafección las izquierdas de este país. Políticamente, este que os escribe siempre ha andado huérfano y durante muchos años ni tan siquiera ha ido a votar. 

A lo que iba, y para ir terminando, que una mitad demonice de esta forma a la otra hará que la sociedad se vuelva a bipolarizar, y gobierne quien gobierne, siempre habrá una mitad fanática que piense que está siendo gobernada por los malos a los que hay que derrocar. Desde la pluralidad política y los valores democráticos, hay que fomentar el respeto y la convivencia. Es cierto que en política siempre habrá debates acalorados, y más en España, país políticamente algo maldito, más aún. En política no hay nubes de algodón ni camino de rosas, todo son dentelladas, pero siempre manteniendo una serenidad, al menos así debería ser. Porque deshumanizar al contrario, fanatizar a las masas, no nos va a llevar por el buen camino.


Orgía criminal en las calles de EEUU

Imagen: euronews.com. Ringo H.W. Chiu/Copyright 2020 Associated Press

Llevo más de una hora viendo a través de las redes sociales lo que está sucediendo en las calles de Norteamérica durante estos días. Parece que la cosa no hace más que empeorar. Entiendo y comparto la rabia, la impotencia y la tremenda indignación por el homicidio (¿o debería decir asesinato?) de George Floyd, de hecho, diría que esta orgía criminal comenzó hace una semana, cuando el agente Derek Chauvin aplastaba con su rodilla durante varios minutos el cuello de este pobre hombre, que tan sólo era sospechoso de haber utilizado un billete falso de veinte dólares y que no puso resistencia alguna frente a los agentes de policía de Mineápolis. Otro caso más de extrema violencia policial frente a una persona de raza negra. Esta es una de las principales lacras que tiene Estados Unidos y de la cual no parecen aprender. Pero durante esta semana, y más concretamente durante estos últimos días, lo que uno ve a través de los vídeos que emiten en las televisiones o que se cuelgan en redes sociales, es mucho más que una ola de disturbios. Todo parece sacado de una película de ficción. Protestas pacíficas por la mañana, violencia por la noche, o al menos así era al principio, pero la violencia ya no entiende de horarios. A plena luz del día, desde primera hora de la mañana, no cesan los momentos de vandalismo y violencia entre los ciudadanos. Los saqueos en tiendas locales y en grandes superficies parece ser lo menos preocupante. Esta madrugada he visto vídeos en los que se puede ver toda una horda de radicales cortar calles y carreteras y arremeter con durísima violencia contra quienes intentan proteger sus negocios o defenderse de la vehemencia de los que quieren sembrar el caos. Durante estos días, en las calles de EEUU, se vive una pesadilla. Vemos como hay policías que cargan desproporcionadamente contra manifestantes y transeúntes que lejos estaban de tener una actitud violenta. Uno de los vídeos que más me ha impactado, ha sido el de un policía asestando porrazos y empujones a un anciano que caía sin más remedio al suelo. Otro, quizás el que más me ha horrorizado, es el de una jauría de encapuchados sacando de un coche a una pareja a base de golpes porque éstos querían atravesar la calle al sentirse acorralados por los cientos de violentos que querían sembrar el caos. He visto muchos vídeos. En ellos, se puede ver desde grupos de personas blancas, armados todos hasta los dientes, que se organizan para proteger sus casas y comercios; personas de raza negra que se graban increpando a personas blancas haciéndolas sentir culpables y obligándolas a pedir perdón de rodillas; algunos policías, junto a cientos de manifestantes, aparecen hincando la rodilla de forma simbólica para mostrar su rechazo a la violencia institucional ejercida contra las personas negras, mientras otros con sus coches patrulla atropellan a personas congregadas. Pero no son los únicos atropellos. En otros vídeos, se puede ver cómo personas arremeten a toda velocidad con sus vehículos contra todo lo que tienen por delante al verse asediados y brutalmente agredidos por la masa de radicales que impiden su paso. También vemos como, a ciudadanos sensatos que tan sólo reprenden a los que saquean o se muestran agresivos, reciben una brutal paliza por parte de los salvajes. Pero esto no son más que unos pocos ejemplos.

Y entre todo esto, tenemos a Donald Trump echando más leña al fuego en Twitter. Primero utilizando una antigua y conocida frase de tintes racistas utilizada por un policía de Miami en los disturbios de 1967, teniendo que pedir posteriormente disculpas alegando que desconocía su procedencia, y entre otras cosas, está la de llamar débiles a los políticos de la oposición por no contestar con más contundencia frente a la violencia que se vive en las calles. Trump, en su característica torpeza  e indigencia cultural, se muestra bélico en vez de llamar a la calma y apelar a la unidad nacional. Por otro lado, y por si fuera poco, los medios internacionales y los partidos políticos de medio mundo, no han hecho más que avivar aún más el fuego y tomar posiciones de la manera más absurda. Aquí en España la derecha más rancia le sigue el juego a Trump en su idea de ilegalizar, perseguir y designar a los ‘Antifas’ como organización terrorista y de sacar el ejército a las calles. Del otro lado, la izquierda y la extrema izquierda política y mediática, sabiendo además que tienen en frente al tan odiado Donald Trump y todo lo que él y sus medidas e ideas políticas significan, no hacen más que justificar la violencia callejera disfrazándola de antifascismo. Y no, lo que se está viendo no es antifascsimo, no es una lucha contra fascismo alguno, es pura violencia injustificada, es el caos absoluto, y a los vídeos me remito. Lo que está sucediendo en las calles de Estados Unidos, de costa a costa, no tiene justificación alguna. Condeno toda violencia desproporcional e injustificada venga de donde venga y de quien venga. Y viendo todos estos vídeos, yo me pregunto: ¿cómo se acaba con todo esto? ¿Cómo se pone fin a esta orgía criminal? Porque recordemos que ya hay más de seis fallecidos y más de cuatro mil detenidos. Me recuerda, aunque salvando mucho las distancias, a lo que pasó hace unos meses en las calles del centro de Barcelona donde, tras conocerse la sentencia contra los líderes del ‘procés’, centenares de encapuchados venidos de todas partes, montaron barricadas, incendiaron las calles y apedrearon durante días a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado que intentaban poner orden. En esos días, algunos justificaban las cargas policiales y otros las criticaban. Pero, ¿cómo debe reaccionar un Estado frente a semejante salvajismo? ¿Cómo se para a los violentos que siembran el caos? Quizás estas preguntas me saquen del tema que nos trae entre manos lo que está sucediendo en Norteamérica, o quizás no tanto. Si bien es cierto que lo que se está viendo en las calles de Estados Unidos no representa ni numérica ni éticamente a los más de 350 millones de habitantes que hay en dicho país, no deja de impactar y preocupar lo que llega hasta nuestros ojos. Pedir justicia por George Floyd no significa que haya que quemar la ciudad, saquearla y apalear a otros ciudadanos. Porque viendo las imágenes, parece que a muchos encapuchados violentos lo que menos les importa es la muerte de Floyd. No hay que ser muy inteligente para saber que muchos han visto en las protestas el momento perfecto para sembrar el pánico. Vivimos rodeados de hienas.


Vuelta a la (nueva) normalidad

En Estado de Alarma

Seguimos en Estado de Alarma y ya se habla que el Gobierno quiere prorrogarla una vez más, sería la quinta y, supuestamente, última prórroga, haciendo que este Estado de Alarma se extienda por un mes más. La cuarentena a la que hemos estado sometidos durante poco más de mes y medio comenzó a levantarse el pasado 2 de mayo, donde se establecieron unas horas de salida para los jóvenes y personas mayores y un toque de queda, a las 23:00 horas, todos en casa recogidos. A medida que avanzaron los días el Gobierno elaboró un nuevo plan de desescalada, consistente en que las Comunidades Autónomas, en función de su número de infectados y fallecidos, pasara por distintas fases y en tiempos distintos. Desde hace unos días gran parte de Andalucía (salvo Málaga y Granada), junto a otras Comunidades Autónomas, estamos en la Fase 1 mientras Madrid o gran parte de Cataluña sigue en la Fase 0. En esta Fase 1, ya no hay horarios como en los primeros días de mayo, puedes salir a cualquier hora del día. Los negocios han abierto, aunque no todos, y muchos bares han hecho lo mismo, aunque sólo pueden abrir los que tengan una terraza y sólo disponer de la mitad del aforo. En algunas ciudades se ha visto cómo mucha gente a abarrotado terrazas y bares, gente a la que no le importa lo más mínimo que tengamos casi 30 mil muertos en este país. Ya el día 2 de mayo, cuando la gente podía salir de 06:00 a 10:00 de la mañana para hacer deporte y, caída ya la tarde, de 20:00 a 23:00, se vieron varios paseos marítimos y plazas repletos de gente, cientos y cientos de personas que no mantenían la distancia de seguridad. Quiero aclarar que, en mi opinión, y creo que es la mayoritaria por suerte, los españoles hemos tenido un comportamiento ejemplar durante todo el confinamiento, pero el día 2 a miles de personas les pudo la ansiedad por salir y, como se pudo comprobar en las noticias, hubo un serio descontrol. Durante los días siguientes, antes de entrar en la Fase 1, la gente seguía llenando las calles pero concienciada del error, todos se molestaron más en mantener la distancia de seguridad. Ya en Fase 1 los cuidados no son los mismos y eso es un gran error: no nos podemos confiar. Sigue muriendo más de un centenar de personas cada día, pero parece que, como ya no son tantas como semanas atrás, ya no impacta mucho. Muchos parecen que se contentan con que cada vez haya menos, pero es que siguen siendo muchos los muertos diarios. Eso me perturba, que la gente normalice los escalofriantes datos que siguen habiendo.

Imagen: ciphr.com

¿Qué vamos a aprender de esto?

No quiero ser cenizo o pesimista, pero creo que esta crisis del Covid-19 poco va a cambiar nuestra sociedad. Recuerdo los primeros días, incluso antes del confinamiento, cómo a muchas personas se les iba de las manos el asunto y en los supermercados compraba como si fuera el fin del mundo. Esas escenas dejaron de verse en los siguientes días puesto que quedó meridianamente claro que no sufríamos ningún tipo de problema de abastecimiento. Pero de haber sido así, no me quiero ni imaginar la irracionalidad e insolidaridad a la que hubiéramos llegado. Peor que en cualquier película de ficción, seguro. Creo que, lo único que vamos a aprender, y que no es poco, es eso de valorar más a los nuestros. Es la única lectura positiva que puedo sacar. A nivel colectivo poco creo que vayamos a mejorar, pero a título individual, quizás sí. Ahora valoraremos más la compañía de nuestros seres queridos. La gente ha podido comprobar lo duro que es no poder visitar a unos padres, no poder abrazar a unos nietos,  unos hijos, no poder quedar con la pareja o amigos. Este virus nos ha prohibido besar y abrazar a la gente a la que amamos. Creo que esto es motivo de sobra para que aprendamos muchas cosas y mejoremos como personas. También puede hacerse extensible esto a las pequeñas cosas, algunas insignificantes a priori, que tan feliz nos hace ser. Hablo de el simple hecho de pasear, de contemplar una puesta de sol, de disfrutar de un café en tu terraza favorita, etcétera, etcétera. Cualquier cosa que te hiciera feliz hacer, por pequeña que sea, después de sufrir esta pandemia mundial debería hacerte aún más feliz, disfrutar más de esos detalles, de esos momentos, de esas personas.

La mayor catástrofe del mundo moderno

Nuestra civilización ha pasado por grandes tragedias, ha sufrido dos guerras mundiales y, aunque tampoco es que haya pasado una infinidad de tiempo desde aquél año 45 del siglo pasado, bien es cierto que esos años parecen corresponder a un tiempo mucho más lejano, a un mundo ya acabado. El mundo de ahora es radicalmente distinto, las sociedades de hoy son otra cosa. Hemos avanzado mucho en menos de cien años. Esto que estamos viviendo es todo un hito. Algo inimaginable hace unos meses. Me da mucha tristeza saber que tantos niños y jóvenes estén pasando por esto. Afortunados debemos sentirnos de no haber sufrido algo así en nuestra infancia o adolescencia, porque esto marca para toda la vida. Aunque tú y los tuyos salgáis indemnes de esta pandemia, igualmente quedarás marcado para toda la vida. Y más aún para aquellos que están viviendo estos duros momentos a una edad tan temprana. Pero lo que más pena y rabia me provoca, es la de saber que aquellos que más trabajaron, que más sufrieron y peores momentos aguantaron, son los que más lo están padeciendo las consecuencias, los que se nos están yendo. Hablo de nuestros mayores, las potenciales víctimas de este maldito virus. Las personas que ayudaron a levantar el mundo que hoy nosotros, lo más jóvenes, disfrutamos, son los que más están padeciendo las consecuencias. Más del 80% de fallecidos son personas con más de 70 años de edad. A uno se le parte el alma sólo de pensarlo. ¿Os habéis parado a pensar cómo estaríamos si este virus también atacara a los niños? Si este u otro virus no sólo provocara la muerte de millones de personas adultas sino también la de niños y jóvenes de todas las edades, definitivamente no volveríamos a levantar cabeza jamás. Por suerte ese escenario no se está dando y de cara a un futuro, todos los países deben de montar sistemas de prevención para que, de ocurrir de nuevo, podamos combatir una crisis así con mayor rapidez y eficacia.

La vuelta a la (nueva) normalidad será lenta. El día a día que conocíamos tardará mucho en llegar. Ahora la gente, por responsabilidad y por miedo, se aparta de tu lado cuando caminas por la acera. Las miradas son distintas, las caras no son las mismas. Personas, ahora ataviadas con máscaras y guantes, que miran a otras con recelo, que llaman la atención a los demás, que se muestran apáticas o enojosas. Personalmente creo que, y pensando a corto plazo, durante los siguientes meses la vida estará aún lejos de lo que conocemos y anhelamos. Sin ir más lejos, pongo como ejemplo este verano que pronto asoma. Pienso que el verano, cuando aún ni ha comenzado, está ya liquidado. Podrán abrir terrazas y tomar todo cierto cáriz de normalidad, pero no será así, y eso a estas alturas es algo que intuimos todos. Atendiendo a ciertas medidas de seguridad, iremos a la playa, incluso al cine, pero se formarán aglomeraciones, o podrían formarse, y eso es justo lo que ahora menos necesitamos. Así que nada de bares nocturnos, discotecas, conciertos, festivales. Vamos a tener un verano totalmente amputado, sin sus encantos.

Paciencia, ánimo, apoyémonos todos. Vamos a salir de esta.

Mis mejores deseos, amigos míos.


Se ha dignificado lo friki

Imagen: buhomag.elmundo.es

Quizás no es correcto decir que se ha dignificado algo que siempre ha sido muy digno, porque ya me diréis que hay de indigno en coleccionar cómics, ser un fanático de la literatura de Tolkien o jugar a Warhammer. Pero es el título que me ha salido, el que pensé cuando por mi mente rondaba la idea de abordar tan irrelevante asunto. Pero aun siendo este un tema que no de para mucho que escribir y que no sea de gran importancia, a mí me parece algo curioso y se me hace necesario expresarlo. Sí, amigos, porque hoy día, hasta la chica más guapa de la clase es una fan incondicional de Juego de Tronos, de algún anime, y en su cuarto seguro que tiene como mínimo un Funko Pop (yo tengo unos cuantos). Y esto por decir algo en concreto, que no todo queda reducido a tener muñequitos cabezones en la habitación, claro. Esto a principios de los años dos mil, era algo impensable. Mi adolescencia tuvo sus inicios ya en 1999, pero no fue hasta llegado el año 2000 cuando mi adolescencia comenzaba a dar rienda suelta. Siempre, absolutamente siempre, he sentido fascinación por lo que comúnmente denominamos “lo friki”. Desde que era niño siempre dejé que mi mente se perdiera en mi imaginación, escribía pequeñas y absurdas historias en mi libreta o me ponía el delantal de mi madre a modo de capa para jugar a ser Superman correteando (aunque yo creía que volaba) por todo el jardín. Algo normal en un niño, pensaréis. Y así es, pero os diré que aunque muchos niños juegan a todo tipo de cosas, y pongan a trabajar su imaginación, no todos llegan a sentir la misma fascinación y no todos lo exteriorizan igual. Pero dejando la infancia a un lado, os venía a decir que a un mes de cumplir treinta y cuatro años, aún sigo escribiendo en la libreta pequeñas y absurdas historias que sólo leo yo y sigo llenando mi librería de libros de fantasía. Las películas de fantasía y ciencia ficción siempre han tenido mucho éxito, como por supuesto, y más aún, los videojuegos, los cómics, las figuras de colección, etcétera. Claro que sí, lo que vengo a deciros en estas líneas es que estas cosas siempre han ido dirigidas a un público muy concreto, sobre todo si hablamos de adultos. Pero desde hace unos diez años, quizás algo más, y por supuesto gracias al arte del marketing (por descontado), la escena friki ha llegado a un público más numeroso. El perfil del lector de cómics, por ejemplo, ha cambiado. Ahora el lector de cómics ya no es el chico con gafas, de aspecto raro, algo insociable, que prefería estar en su cuarto encerrado que con una pandilla de amigos en la calle. Siento si parezco estar caricaturizando o cayendo en tópicos, pero creedme que no son exageradas mis palabras. ¿A qué no parecería tan descabellado si en vez de hablar de un fanático de los cómics hablara de un fervoroso rolero? Por eso hacía referencia a que el perfil de friki ha cambiado. A mi mente siempre llega la imagen de esa hermosa chica rubia, de unos veintimuchos, sentada en el vagón de metro, que para nada tenía aspecto de ser friki o de alguna tribu urbana (quitando toda connotación peyorativa a esto último) que atenta leía un cómic de Spawn, y que vi hace unos años en el metro de Madrid. Quedé totalmente fascinado por semejante estampa. Lo que quiero decir, es que los frikis han dejado de ser esos que se reúnen una vez al año en el salón manga disfrazados de sus personajes favoritos, esos que quedaban en las ya (casi) extintas tiendas de cómics para jugar a algún juego de mesa. Y es que, aunque no todos llegan al mismo nivel de frikerío, todos somos frikis de algo ahora y no sentimos el más mínimo reparo en ello. ¿Por qué digo esto? Vuelvo atrás en el tiempo para que lo veáis más claro. ¿Acaso creéis que es lo mismo en estos últimos años sacar un cómic y pararte a leerlo en mitad del recreo ahora que como era, por ejemplo, en 2002? Pero si a mí, que siempre he sido un chico popular (con toda la humildad con la que se puede decir esto) en todas las clases en las que he estado, y que lejos ha estado de sufrir el más mínimo desprecio o bullying en el instituto, me llegaban a preguntar con mucha sorna que qué hacía yo leyendo un cómic con la de pelos que tenía ya en los huevos. Porque se veía raro, se veía raro hablar de Warhammer en el recreo, leer cómics y demás. Quizás lo único que siempre ha estado muy normalizado han sido los videojuegos, porque su impacto siempre ha sido fastuoso en todos los estratos de la sociedad y en todo tipo de niños y adolescentes. Y cuando me refería al marketing lo decía por cómo los distintas industrias del entretenimiento, a través de los medios y el comercio, han ido calando en la sociedad. El capitalismo ha tenido mucho que ver en ello, claro está. Os recuerdo que en uno de los centros comerciales más grandes y populares de Madrid, el Plaza Norte 2, os encontraréis una tienda que venden sola y exclusivamente camisetas frikis, con estampados de personajes de películas, series, videojuegos. Pero si hay una tienda así es porque hay demanda, porque lo que hay detrás de esas camisetas ha tenido un increíble éxito. La explosión de las series, películas, sagas cinematográficas, programas de radio o televisión donde se tocan estos temas que han proliferado en esta última década, ha dado lugar a que todo esto, “lo friki”, se normalice, cale más en la sociedad y tenga la popularidad que tiene hoy día.  Esto no es más que otro ejemplo de lo que quiero decir. Y por ejemplos, podría poner cientos. Cuando estuve en la Audiencia Provincial de Madrid haciendo las prácticas de la carrera, me encantaba ver cómo en las mesas de los funcionarios, y hasta incluso en los despachos de algunos jueces, uno se encontraba algún muñequito de algún personaje de ficción, pero no era puro postureo, es que de verdad, si hablabas con ellos, sentían pasión por la serie o película que representaba dicha figurita. Ejemplos hay para aburrir, claro. Y esto lo enlazo con eso que comentaba del reparo: ya no hay reparo alguno en eso de decir que eres friki, a la chica guapa que te gusta ya no le va a echar para atrás eso. Ya no se ve nada raro o de gente rara (menos mal). Y hablando de chicas, quiero concluir esta nueva entrada de blog centrándome precisamente en ellas, las chicas. Esto de lo friki ha calado y de qué manera en el público femenino. ¿Y la cantidad de chicas gamers que hay? Estarás conmigo en que hace diez años o más, ver a chicas gamers no era habitual. Adolescentes, chicas de todas las edades, encandiladas por los videojuegos qué, además, la mar de sabiondas, te dan lecciones sobre este juego y aquél, ¡antes era impensable! Todo esto me hace sentir contento, muy contento, me maravilla ver cómo ha cambiado tanto todo. Si te parecen exageradas mis palabras, o estúpido todo esto que estoy recalcando, pásate un día por cualquier tienda de la Fnac, observa, y luego piensa en esto. Me fascina ver a tantas chicas y personas de todas las edades contemplando atentamente los libros de ficción, los cómics, juegos, etc. Sí, absolutamente, en esta sociedad que tantos prejuicios tuvo con estas cosas, se ha dignificado lo friki. Y yo que me alegro.

 

Por cierto el 25 de mayo, que ya está al caer, se celebra el Día Internacional del Orgullo Friki.

 

Gracias a todos por seguir leyendo Anhelarium.


El coronavirus ha venido para enseñarnos

PHOTO: © Naeblys / Shutterstock.com

PHOTO: © Naeblys / Shutterstock.com

La gente acudiendo en masa a los supermercados como si no fuera haber un mañana, cargando los carros de la compra exageradamente y abasteciéndose egoístamente de productos de primera necesidad. ¿Qué cojones es eso de comprar tanto papel higiénico? ¿Acaso provoca cagaleras el coronavirus? Lo mismo sucede con productos de aseo personal. Vivimos en una sociedad atestada de idiotas. ¿De qué sirve que tú estés tan bien aseado si los demás no lo están? En ese caso sí que habría mayor riesgo de contagio. Hay que ser más responsable con los demás. Pero esto se vuelve más hilarante o más bien delirante, mejor dicho, cuando uno sabe que el Gobierno central,  las distintas Comunidades Autónomas y muchas de las empresas más conocidas de este país, han comunicado que no hay ni habrá problema alguno de abastecimiento. Entonces, ¿por qué esta locura de ir al supermercado a arrasar con todo? Por las redes uno puede varios vídeos bastante bochornosos de cómo la gente se está comportando cuando va a hacer la compra. ¿Dónde está el civismo y la solidaridad? Luego está la cantidad de gente, sabiendo lo del parón de dos semanas en nuestros centros de trabajo y el Estado de Alerta que ayer anunció el Presidente del Gobierno, se están tomando estos días como unas vacaciones, miles de personas venidas del epicentro del virus, como es Madrid, a puesto rumbo a ciudades costeras, a zonas donde el Covid-19 no estaba haciendo estragos. Reconozco que al conocer esto, que por otro lado era lo esperado, tengo cierta lucha interna, porque puedo entender al padre o madre de familia que, viendo la cantidad de contagios que están sufriendo regiones como Madrid o Cataluña, y más después de haber escuchado a Pedro Sánchez decir que probablemente pasemos de 4000 a 10000 contagiados en estos días, tengan el impulso de alejarse para salvaguardar a los suyos. Pero no puedo evitar pensar que es también harto irresponsable acudir en masa a lugares donde la infección apenas se ha dejado notar. Los síntomas del coronavirus aparecen entre los cuatro y seis días de haber sufrido el contagio, por lo que, ¿cuánta gente que desconoce estar contagiada ha puesto rumbo a lugares como Murcia, Alicante, Málaga o Cádiz? También están esos que a pesar de saber que el virus se está cebando poco a poco con la población, han estado haciendo vida normal, como si nada, llenando las terrazas de bares y restaurantes, parques y centros comerciales. Y ya que hablo del Gobierno de mi país, irresponsable también me pareció que no se atrevieran a desembocar la macro manifestación del 8-M. Era más importante el postureo feminista que tantos votos da, que la salud de todas esas mujeres y del resto de la ciudadanía. Ojo, que aviso desde ya, que nada tengo en contra del feminismo ni nada que lo rodea, pero en este momento tan delicado, eso fue un centro de propagación más que otra cosa. Lo mismo tengo que decir de cualquier otra concentración de personas, como el mitin de Vistalegre de VOX, etcétera. Si días anteriores al 8-M ya se habían cancelado conciertos y otros espectáculos, por el amor de Dios…

Pero sería injusto no acordarme y tener unas palabras de agradecimiento para todos los trabajadores del sector sanitario, celadores, personal de limpieza, enfermeros, médicos, y sector comercial, más concretamente, todas esas personas que están trabajando y aguantando con la paciencia más infinita en los supermercados de este país. A todos ellos, gracias, por darnos ejemplo de valentía, responsabilidad y serenidad. Muchísimas gracias.

El coronavirus ha venido para enseñarnos todo lo que no hay que hacer. Todos tenemos que aprender de esto para evitar males mayores el día de mañana y para ser una sociedad mejor. Debemos tomar conciencia, sin respeto no hay convivencia.


Apreciar la vida de cada momento

Imagen: Judith Estefani (Tumblr)

Esto no va de querer ser maestros de algo o de todo. Yo no me siento maestro de nada, en todo caso maestro de mí mismo, pero de nadie más. Y mucho menos esto nada tiene que ver con una línea de pensamiento concreta, tan sólo de querer conectarse consigo mismo y con lo que nos rodea. A veces sin música se aprecian mejor las cosas, y esto os lo dice un melómano empedernido como yo. Esto sólo trata de lucidez, de prestar atención con cada paso que damos. Como dice Ramiro Calle en su obra Mindfulness. La lámpara de la mente, la atención es la hermana gemela de la consciencia, pues si estás más atento de lo que haces y de lo que te rodea, eres mucho más consciente de todo ello. Quiero dejar claro que me alejo por completo de la inmensa mayoría de chaladuras que se dicen en la Nueva Era. Considero un error mezclar la meditación o el arte de contemplar con rollos de la New Age y el pensamiento perroflauta o cualquier sistema de creencias. No sólo me desmarco personalmente de todo esto sino que estoy plenamente convencido de que asociar el mindfulness con estas monsergas es un error garrafal. Hace cuatro años escribía en este blog sobre lo que es el Mindfulness y no pretendo volver a repetirme con esta nueva entrada. Pero años después simplemente sentí la necesidad de regresar de alguna forma a este tema, principalmente por dos razones fundamentales: la primera, por lo mucho que me ha marcado en la vida, y en segundo lugar, porque nada más salir a la calle, la gente demuestra día tras día lo importante y vital que es practicar esto que llaman la atención plena. Como reza el Dhammapada, los que están atentos están vivos y los que no, es como si estuvieran muertos. Y no, repito, no, practicar ciertas enseñanzas budistas no es ser budista ni parecerlo, ni atender a estas enseñanzas es caminar con una religión. Religiosos o ateos pueden practicar estas enseñanzas sin incompatibilidad alguna, pero todo depende de la persona.

Cadizfornia. Nostalgia y otras cosas
El arte de contemplar
Yo era un niño en 1994. Acababa de hacer la primera comunión […]
Te invito a que por unos instantes sientas […]

Apreciar la vida de cada momento, como así he he creído bien titular esta simple y humilde entrada, es lo que nos permite conectar con todo lo que es, lo que nos permite desatarnos o desconectarnos de los automatismos que nos oprimen a veces sin darnos cuenta, de esos pensamientos que acaban por enturbiarnos constantemente y que no son más que ruido mental. Hay que apagar ese ruido mental y no es fácil, es una batalla continua, de cada segundo y en ocasiones de lo más compleja. Y es que nuestra mente es esclava de muchísimas cosas: egos, traumas, frustraciones, complejos, miedos, engaños, obsesiones, presiones, inseguridades, inquietudes y distracciones tóxicas de todo tipo. Todas estas cosas encadenan nuestra mente y nos enferman. Y si enferma la mente, enferma el cuerpo y todo lo que nos rodea. Así, nuestro día a día queda contaminado. Esto no puede parecer exagerado, pues hay personas que ni tan siquiera disfrutan o valoran del placer que da sentir el agua caliente todas las mañanas, como si el hecho de poder tener acceso al agua corriente no fuera demasiado lujo. Hablaba en aquella entrada de hace años, titulada El movimiento Mindfulness y que podéis leer pinchando en este enlace, sobre la gente zombi, personas tremendamente ofuscadas que han dejado de observar la realidad inmediata, que viven sin percibir. Como si para ellos el tiempo no corriera en su contra y todo pudieran postergarlo o retomarlo a placer.  El mindfulness no es más que el entrenamiento que nos permite quitarnos ese velo de encima, desatarnos de todos esos ruidos mentales o emocionales que arrastramos. Cuando otros dogmas te dicen que creas ciegamente, aquí sólo se te dice que mires y sientas, que te libres de juicios y prejuicios, que mudes esa piel pesada para percibir, sentir y vivir. Es la única manera de ser feliz. El gran sabio de la india, Nisargadatta, decía que nunca hay que infravalorar la atención, porque la atención es interés y el interés es amor. Es por eso que todo hay que hacerlo con atención, hasta el respirar. Caminemos prestando atención, escuchemos con atención, comamos con atención, acariciemos y besemos con atención. Apreciemos intensamente esos momentos que nos regala la vida, como es llevar a tu hijo de la mano, cuidar una rosa de tu jardín, atender a tu mascota o hablarle a tu mejor amigo. No hay que vivir estos momentos sumidos en abstracciones sino ateniendo, porque ateniendo es estar pendiente de esos que estás haciendo y sintiendo. No hay otra fórmula. Debemos y tenemos que conocernos a nosotros mismos, sentirnos y vivirnos. Todo está dentro de nosotros. Reza a quien quieras, cree lo que quieras, pero no te olvides de conocerte a ti mismo, como recalca el célebre aforismo griego. Ese es el gran secreto. Es por eso que cuando paseo, a veces me gusta hacerlo sin música, porque aun siendo un fanático de este arte, muchas veces prefiero concentrarme en el sonido de mis pisadas, en cada paso que doy.


¡Gareth Bale nos trae La13!

Fuente: Antena3. com

Fuente: Antena3.com

Anoche Gareth Bale fue el protagonista de otra noche histórica para el Real Madrid, otra noche de gloria, otra noche de fiesta para la familia madridista. Nadie daba un duro por Karim Benzemá ni por Gareth Bale, los dos tenían el cartel de transferibles. Ni la prensa, ni la afición, ni si quiera los directivos del Real Madrid apostaban por ellos dos. Su rendimiento a lo largo de esta temporada ha sido insuficiente. Karim no puede ser el delantero centro del Madrid y marcar sólo seis goles. Ese no es el delantero centro que necesita un equipo como el Madrid. Karim no puede vivir de hacer una o dos buenas jugadas al año. Es un futbolista que desde hace muchos años presenta una irregularidad que al madridismo ya ha hartado. Con Bale no sucede lo mismo. Las veces que ha jugado no lo ha hecho bien, pero eso se ha debido a sus lesiones y a los pocos minutos que Zidane le ha dado. Pero anoche Gareth Bale demostró que estando a su mejor nivel, es imparable. Y así ha sido, tras jugar a un buen nivel en los últimos partidos de Liga, tanto que hasta abrió el debate de si debía ser él o Isco el titular en la Final de Kiev. Isco, también tocado por una leve lesión, era objeto de especulación entre la prensa y la afición. Bale ante el Celta y el Villareal lo hizo sensacional, por eso los madridistas, muchos de ellos, apostaban por que el galés fuese titular. Yo entre ellos. También en estos días previos a la final hubo otra opinión generalizada: Karim debía estar en el banquillo. Nada de eso sucedió. Anoche Zidane apostó una vez más por la BBC para el ataque y reforzó el medio del campo con Isco.

Y qué cosas. Los dos futbolistas más señalados, más cuestionados y hasta despreciados, son los que nos han regalado una nueva Copa de Europa. Anoche el gato francés demostró ser un pillo del área, nos contentó a todos con sus goles en la semifinal contra el Bayern, pero nadie se esperaba el partidazo que hizo ayer en Kiev. Pero Bale…el galés. ¡Madre mía! ¡Para este se le fichó! Son jugadores que marcan la diferencia. Escribí al finales del verano pasado sobre Gareth Bale y su complicada situación en el equipo blanco. O espabilaba, o se vería fuera del Madrid. Nunca hemos visto al Gareth Bale del Tottenham, en parte por que no juega en la misma posición que jugaba en los Spurs. Si bien es cierto que la primera temporada de Bale en el Madrid fue muy buena, dándonos con sus magníficos goles la Copa del Rey ante el Barça en la Final de 2014 (Barta, ¿te acuerdas?), y La Décima en Lisboa, los años siguientes han sido algo mediocres. Las lesiones, la poca continuidad, la falta de confianza. Todo hacía que Bale no estuviera ni física ni mentalmente al cien por cien. Hasta anoche. Una increíble chilena, mucho más complicada que la de Cristiano Ronaldo frente a la Juventus pero estéticamente no tan bella, nos dejó a medio mundo con la boca abierta. Por si fuera poco que con ese gol acariciáramos nuevamente el título más deseado por los clubes, al rato nos volvía a deleitar con una de sus especialidades: un misil desde la banda derecha, un balón propulsado por su zurda que fue imparable para el portero del Liverpool, Karius, qué menuda noche para el pobre chaval. Sus errores cometidos lo dejarán estigmatizado de por vida.

Fuente: MundoDeportivo.com

Fuente: MundoDeportivo.com

El costarricense fue nuevamente protagonista anoche. Sus paradones, a lo largo de toda la competición, son los que también nos han llevado a ganar La Decimotercera Copa de Europa. No necesitamos a ningún portero este verano. Lo llevo diciendo años, Keylor Navas es el portero que necesitaba y necesita el Real Madrid y espero que siga con nosotros unos años más. Lo mismo digo de Kiko Casilla, gran portero para jugar la Copa del Rey. Deben quedarse, sin duda.

Volviendo a Bale…¿Qué queréis que os diga? Su fichaje me maravilló. Ya he comentado en Anhelarium que a este jugador lo seguía desde que comenzaba a despuntar en el Tottenham. Hacía mucho tiempo que un fichaje del Real Madrid no me ilusionaba tanto. Me daba pena verle fuera, me daba pena su situación. Me decepcionaba su desidia, las pocas ganas con las que se le veía. Pero en parte le entendía, es duro ver que no las lesiones te lastran y el tiempo que te dan no es el suficiente para demostrar tu valía. Y anoche el galés demostró lo que vale, demostró nuevamente lo que es: uno de los mejores delanteros del mundo, un gran artillero que deja goles trascendentes, pues es un futbolista que sale en los momentos importantes, un futbolista que hace historia, e historia ha hecho con el Real Madrid. ¿Se quedará? Creo que el crédito perdido anoche lo recuperó de golpe y porrazo. Debe quedarse, se lo merece. Zidane debe contar con él, ahora que vuelve a estar mejor que nunca, para afrontar la próxima temporada. Recoerdemos que en esta temporada que acaba de finalizar, Bale pasó cinco semanas de baja. Creo que se quedará, tiene que quedarse y comenzar la próxima temporada totalmente recuperado. Con él el Madrid sale ganando, y de qué manera. Si no es así, si el galés se nos marcha y regresa a la Premier, sólo me queda darle las gracias, estar eternamente agradecido por habernos dado, con sus golazos, dos Champions.

De Cristiano Ronaldo no voy a decir nada más que, como no fue protagonista durante el partido, lo quise ser tras él. No se le vio, estuvo desaparecido, pero ha sido decisivo en este campeonato, es un grandísimo futbolista y es importantísimo para el Madrid. Pero su ego le puede, y justo al ganar una nueva Copa de Europa no puedes ponerte a insinuar que te vas y que te estás despidiendo. Un error por el que pidió disculpas a los pocos minutos, pero de nada sirvió, la magia, en parte, la había partido. Se habla cuando se tiene que hablar, y anoche sólo había que ser feliz y disfrutar. Si CR7 decido irse: GRACIAS Cristiano. El Madrid era grande antes de tu llegada y lo seguirá siendo tras marcharte. Pero Cristiano sabe que pierde más el que el Madrid si decide irse. Sabe que en ningún otro club podrá ganar tantos títulos, que en ningún otro club podrá seguir agrandando su leyenda. Cristiano tiene las mismas Champions que el Fútbol Club Barcelona en toda su historia, si quiere tener más, igual que si quiere seguir ganando el Balón de Oro, sabe de sobra que debe quedarse.

Días antes del la la Gran Final de Kiev, fuimos campeones de Europa con nuestro equipo de Baloncesto! (¡Dončić, Dončić!), ¡estamos en la Gloria! No hay duda. Estoy loco de contento. Los dos equipos se coronan en Europa juntos. Mi queridísimo Real Madrid, por tercera vez consecutiva, es campeón de la Copa de Europa. ¡Real Madrid 3 – Liverpool 1! ¡Cuatro Champions en cinco años! Sólo el Madrid puede acercarse a sus propios récords. En décadas pasadas ya el Madrid ganó cinco seguidas. Quién sabe si pueden rebatir su propia marca. Ojalá así sea. De todos modos:

¡SOMOS CAMPEONES, SOMOS HISTORIA, LA HISTORIA DEL FÚTBOL LA HACE EL REAL MADRID!

¡HALA MADRID SIEMPRE, AMIGOS MÍOS!

No entiendo cómo aún hay gente que no es del Real Madrid. Las alegrías que nos da este equipo con pocas cosas son comparables. Gracias por tantos y tantos años de alegría e ilusión. 


Este “feminismo” infantiloide

¿Qué tiene de sexista este tuit de la Policía Foral de Navarra? ¿Qué tiene? Los más intransigentes, para reforzar sus argumentos, quizás me contesten que si no veo sexismo en ese tuit es por mi culpa, porque me falta pedagogía y, por supuesto, soy un cuñado, un machirulo o esas cosas. No, ese tuit que ha tenido que eliminar la policía navarra debido a las presiones sufridas por cuatro gatos no tenía nada de sexista, absolutamente nada. Se nos está yendo de las manos, o se nos ha ido del todo. Siempre he mostrado empatía con la lucha feminista, pero esto no es feminismo. Es histeria. Soy muy consciente del mal endémico por el que pasamos en este país. El número de mujeres muertas en manos de desalmados, el número de agresiones sexuales y acoso, es algo que aterra. Italia y España tiene un serio problema. Son los países con más tasa de violencia machista. Execrable. Por muchas medidas cautelares que se apliquen a los agresores o por mucho que se endurezcan las penas, no servirá de nada si no se hace pedagogía. Aquí sí que hace falta la pedagogía. Porque es un problema educacional. Aquí tenemos que arrimar el hombro todos. Educar lo mejor posible a los demás para acabar con esta lacra. Recientemente estamos, por si fuera poco, viviendo el escándalo que ha sacudido a Hollywood. Cientos de atrices (y actores) objeto de acoso y abusos de todo tipo. Nos queda sin duda mucho trabajo por delante. Pero lo que no se puede es caer en lo absurdo. Y este ejemplo, como muchos otros, viene de perlas para esto que quiero expresar.

Este es el tuit que ha borrado la  en Twitter porque muchas feministas como la concejala de igualdad y la parlamentaria , ambas pertenecientes a las confluencias de Podemos, han dicho que era “sexista”. Yo he tenido que leer y releer el tuit y por más que lo miro no encuentro la más mínima mota de sexismo o machismo. Para rizar el rizo, por lo que he podido leer por Twitter, la persona que está detrás de este tuit es una mujer policía. Una mujer es la que ha escrito este tuit, algo que no hay que pasar por alto. ¿Dónde dejamos la sensatez? ¿Saben lo que es eso los que llevan al extremo sus ideas? Cuando llevamos nuestras ideas al extremo, éstas pierden todo el sentido.

Cuando uno lee el tuit de la policía de Navarra se da cuenta que “el problema” viene por ese guapa y por la ocurrencia de sugerir de alguna forma que la cantante Amaia, de Operación Triunfo, a la que iba dirigido el tuit, fuera imagen de la policía navarra. Lo de rojilla se descarta por sí solo, pues hace referencia a que Amaia es hincha del Osasuna. Entonces ahí está, amigos, el problema ha sido llamar guapa (entre otros halagadores adjetivos) a una chica y más aún si es desde una cuenta institucional. Aunque esto último no lo tengo tan claro, quizás únicamente, sea quien sea quien lo diga y donde sea, el error sea llamar guapa a una mujer. Ya pasó con nuestra admirada tenista, Garbiñe Muguruza. Un conocido deportista elogió la profesionalidad de la hispano-venezolana en sus redes sociales añadiendo que tenía las mejores piernas que se habían visto en una pista de tenis y, tatachán, la polémica estaba servida. Lo más gracioso es que no dijo que sus piernas fueran bonitas, es decir, no especificó, no dijo nada más, tan sólo que tenía las mejores piernas. Pero muchos y muchas, entendieron que eso tenía una connotación sexual, por lo que era un comentario sexista. Y aunque así fuera, si yo digo lo mucho que admiro a Muguruza por su destreza y profesionalidad y destaco algo tan evidente como que tiene una figura tremendamente bella, ¿dónde estaría el problema? Se puede decir que Amaia es buena cantante, se puede decir que Muguruza es una buena tenista, pero no se puede añadir que ambas son chicas muy guapas. Eso hay que omitirlo, no se puede decir.

¿Son conscientes muchas de esas personas tan involucradas en la corriente feminista que ciertas actitudes y frases que sueltan podrían ser dichas por cualquier persona del Opus Dei o de cualquier estricta organización religiosa? Viendo que la Policía de Navarra ha eliminado el tuit, ya no sé si decir qué me parece más triste, si la actitud histérica de cierto sector del feminismo o que haya gente que entre por el aro. La policía foral no debió eliminar el tuit, es más, debería publicarlo de nuevo. No es sexista, está a años luz de ser ofensivo. Digo que es un feminismo infantiloide porque me recuerda a esos berrinches que tienen los niños caprichosos cuando no se les compra eso que se les ha antojado. Esos que parecen decir: pues ahora me enfado y no respiro.

A este absurdo hay que añadirle la hipocresía que rodea a las personas que adoptan esas posturas autoritarias e intransigentes. Porque de ejemplos está lleno el mundo, podría poner muchos. Ahora que yo recuerde, se me viene a la mente la batalla que tienen muchas feministas contra las azafatas que desde décadas atrás han trabajado en los circuitos de carrera. Desde ciertos sectores del feminismo se intenta empoderar a mujeres, educarlas para que éstas sepan cómo tienen que ser y qué deben de hacer. Así, traigo a colación la polémica (otra estúpida polémica más) surgida esta pasada primavera porque desde el grupo municipal Ganemos Jerez, otra ramificación de la marca Podemos, se pretendía eliminar la figura de las azafatas del mundial de motos. Ven que esas azafatas que están al lado de los moteros y que se dedican a hacer publicidad de muchas marcas, son cosificadas, están degradadas como mujeres. Lo peor de todos (lo peor para ellos, mejor dicho) es que más de doscientas chicas pertenecientes a una conocida agencia de modelos de la provincia y que desean trabajar como azafatas en el circuito de Jerez, se pusieron en pie de guerra para que no se les prohibiera hacer el trabajo que desean y que llevan realizando desde hace años. Debido a dicha controversia, un conocido programa de televisión quiso contar con uno de los miembros de Ganemos Jerez para que pudiera explicarse mejor y debatiera con una de las chicas que hablaban en nombre de todas las azafatas que, además, firmaron entre todas un documento para oponerse a la propuesta de Ganemos Jerez de eliminar la “cosificación” de la mujer en este trabajo y que contaba con el respaldo de siete colectivos feministas de la provincia.

Se rizaba el rizo cuando salió en dicho programa de televisión un hombre como portavoz del grupo municipal. Este soltó toda la teoría feminista que manejaba (y que entiendo, maneja la formación política), diciendo cosas como: «hay que erradicar una costumbre denigrante que trata a la mujer como un simple objeto con connotaciones sexuales». Al lado tenía a una de esas azafatas diciéndole que no, que ellas no se sentían denigradas, que ellas realizaban un trabajo tan legal como otro cualquiera, de manera voluntaria y remunerada. Y he aquí la cuestión. ¿Qué tienes tú que decir cuando una persona se dedica a algo que desde siempre ha sido legal, que lo hace de manera voluntaria y que además recibe una remuneración que le satisface para seguir haciéndolo? El hombre de la formación morada sólo repetía una y otra vez lo mismo: la cosificación de la mujer. Sólo le faltaba sacar de su bolsillo su acreditación moral. Porque estas personas actúan como tal, como portadores de la moral, de la correcta y perfecta moral. El bien y la verdad cabalgan de su lado. Y todo lo que no sea pensar como ellos y ellas, está mal. Ellos y ellas son los portadores de luz. Los demás debemos de ser una suerte de zombis que nos sabemos nada.

Quizás no sepa nada, sí, quizás me falte mucha pedagogía, pero jamás me atrevería a decirle a una mujer qué tiene o no tiene que hacer como sí hacía este individuo. Jamás se me ocurriría, ya no sólo proponer, sino tan siquiera decir, que debería prohibirse algo que más de un centenar de mujeres quieren hacer voluntaria y conscientemente. No sé cómo ese señor tenía la cara tan dura (y la tremenda poca vergüenza) de decirle a la azafata que eso que tanto aman hacer no pueden seguir haciéndolo. Jamás pasaría por mi mente decirle a alguien qué tiene que hacer. Este hombre en cuestión quería empoderar a más de un centenar de chicas. No que ellas se empoderen, no, él, con su acreditación moral, tenía el enorme deber de empoderarlas a ellas.

¿Alguien se ha parado a pensar qué quieren estas chicas? Si ellas quieren, ¿quién demonios eres tú para negarles que hagan algo legal, voluntario y remunerado? Pasa exactamente lo mismo que con otra disparatada polémica, otro ejemplo más del infantilismo palpable de cierto sector del feminismo. Hablo de la famosa cadena de restaurantes Hooters, conocida por utilizar a las chicas como reclamo. Las camareras en Hooters van siempre con pantalones cortos y ceñidos y con camisetas ajustadas. Hooters está en el centro de la diana de muchos colectivos feministas que ya se han puesto en pie de guerra para que la cadena norteamericana no abra una de sus franquicias en España. ¿Alguien me puede decir por qué ningún colectivo feminista está en contra de que haya gogós en discotecas? Nunca he visto una concentración de feministas a las puertas de una discoteca para protestar que ahí dentro hay chicas bailando sensualmente y ligeritas de ropa. Porque la única diferencia entre un sitio y otro es que en uno, las chicas están sirviendo copas y en el otro las chicas están bailando. Pero todas las chicas que trabajan en Hooters sirviendo copas o las que están en la discoteca Kapital bailando, están haciendo algo que han querido hacer, están voluntariamente. Todas ellas han firmado un contrato con una empresa. Si ellas y el o la empresaria de turno han firmado un contrato, ¿qué tienes que decir? ¿Han pedido en algún momento tu consentimiento? ¿Tu opinión? Si dos personas se obligan voluntaria y conscientemente a cumplir un contrato cuyo objeto es totalmente legal, no tienes nada que decir. Deja a esas personas en paz, y sigue tu camino. Tampoco se me ocurriría decirle a todas esas chicas que hacen cola para presentarse a los castings de Hooters que no deberían estar ahí, que queda terminantemente prohibido que puedan hacer uso de su libertad para trabajar en ello. Sí, has leído bien. Cuando dicha cadena de restaurantes quiere abrir una franquicia, suele ser habitual que haya cola para pasar el casting de la cantidad de mujeres que se presentan.

Hemos pasado del tú, mujer, haz lo que te salga del coño a tú, mujer, no hagas esto porque es impúdico, inmoral. De ahí que diga que muchos de los mensajes que comparten ciertos sectores feministas los firmaría alguien del Opus. Deja de intentar empoderar a una mujer, déjala que se empodere sola. Que cada mujer haga lo que le de la real gana, porque si ésta tiene claro lo que hace o deja de hacer, tú simplemente, no tienes por qué meterte.

Ya estoy preparado para recibir los descalificativos y el acoso de los portadores de la moral correcta. Podéis comenzar.


Terrorismo yihadista y muchos mensajes de paz

Esta tarde se ha cometido un nuevo atentado, esta vez en Túnez, con al menos 14 muertos tras estallar un autobús en pleno centro de la ciudad. Aún tenemos en la retina las terribles imágenes de lo sucedido recientemente en la capital francesa y parece ser que será costumbre el advertir este tipo de atrocidades. Y Mientas todo esto sucede, se está fraguando una nueva tendencia en España, la de #NoEnNuestroNombre. Esta versión española del originario hashtag #NotInMyName, muy bien utilizado por los musulmanes tras los atentados de Charlie Hebdo para desmarcarse de la corriente yihadista, está comandada ahora por integrantes políticos como Ada Colau, Xulio Ferreiro, Pablo Iglesias y actores de renombre como Javier Bardem (y cómo no, su madre también) Wyoming, Juan Diego Botto y un buen etcétera. Algunos lo tildan como la versión 2.0 del No A La Guerra del año 2003, pero en mi opinión, todo esto es muy diferente. Todos los españoles nos manifestamos aquél año para que España no entrara a formar parte de una guerra que se avecinaba inútil, como inútil acabó siendo, y es que hasta el mismo Tony Blair recientemente lo confirmó (o más bien lo confesó), pues al final, ni rastro de esas armas de destrucción masiva.

Pero como digo, el percal ahora es muy distinto. Si ya lo sabíamos, ahora y tras los crueles atentados del pasado día 14 de noviembre en distintos puntos de París, la gente de todo el mundo, y en especial la de toda Europa, ha tomado conciencia de que el terrorismo yihadista no es un problema puntual y mucho menos, un problema de Oriente Medio. Ya han pasado los días en los que toda Europa y medio mundo quedaba conmocionada por los asesinatos de Bataclan. Todos nos quedamos sobrecogidos. Este que os escribe, aquél fatídico viernes, sentía miedo, temblaba mientras veía las noticias, y eso que me encontraba en el salón de mi casa. No me quiero imaginar el miedo y la impotencia que sintieron los parisinos durante esos días de caos, estupor y nerviosismo. Pero ahora, cabeza fría. Durante todos estos días los telediarios y programas se centran en debatir ya no sólo sobre el supuesto origen del Yihadismo, sino en cómo ha podido expandirse tanto, hasta el punto de ver cómo son los propios ciudadanos europeos los que atentan contra su pueblo en nombre de una religión que profesa el terror y sobre cómo hacerle frente y acabar con el miedo impuesto desde hace tiempo por el DAESH o más conocido como el autoproclamado Estado Islámico.

El Partido Imputado
La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor
El peor Gobierno de toda nuestra democracia
Nuestra “fiesta de los toros”

Sin entrar en detalles sobre ISIS, su nivel propagandístico no encuentra precedentes. No ha existido nunca un grupo terrorista con tal capacidad de captación. En estos años, son muchos los adeptos que se suman a esta Guerra Santa, y muchos de ellos son nuestros vecinos. Como se ha venido viendo, estamos rodeados de inhumanos que están dispuestos a sembrar el caos en nuestras calles. Y no, no me vengan con que esto es propaganda barata del terror. Yo no busco culpar a mis vecinos por vestir o pensar diferente. Sólo plasmo una realidad. Y esa realidad es que Europa entera está repleta de lobos solitarios y comandos que en un santiamén montan la barbarie de París. De hecho, el ’cerebro’ que capitaneó los asesinatos en la ciudad de París (aunque de cerebro tuviera poco) residía en Francia, callejeaba con total normalidad e iba y venía de Siria sin problema alguno. ¿Tienen que sucederse atrocidades como las de París o este pasado verano en Túnez para inspeccionar con firmeza la llegada de cierta inmigración? Y con cierta inmigración me refiero a personas con una determinada confesión religiosa o declaración política. Pienso que se nos ha ido de las manos el tema de la inmigración, hemos hecho jornadas de puertas abiertas intensivamente y ahora les hemos perdido el rastro a los yihadistas. Ahora táchenme de racista o xenófobo. Pues es lo que toca.

Y es ahora, cuando los de ideología más izquierdista, esos mismos que hace unos días colgaban a la entrada de la Univesidad Autónoma de Madrid pancartas en apoyo a las guerrillas kurdas, los que firman un manifiesto antibelicista de todo por la paz y convocan a la ciudadanía para posicionarse en contra de toda intervención bélica. Y es que según palabras de algunos de los promotores de esta propensión, a la violencia no hay que combatirá con más violencia, sino con mensajes de amor y paz. Es tal la vergüenza ajena que me producen estas palabras que ni tan si quiera voy a mencionar quién las ha dicho, pues es además un personaje del que no descarto hablar en próximas entradas. Desde luego ahora no.

Pues es en estos momentos cuando la hipocresía, el doble rasero, la demagogia populista y el síndrome del bien queda o buenísmo se dan la mano, se proclaman mensajes de paz a los cuatro vientos y se apoderan de flores para hacer frente a las armas de los desalmados. Pues las armas no son la solución, decían hace poco en la televisión. Que sí, que el vídeo viral del padre y el niño hablando sobre lo ocurrido a las puertas del restaurante atacado en París es muy bonito, pero falto de objetivismo. Soy el primero en estar contra los bombardeos sobre inocentes. Las medidas del trio de las Azores, Blair-Bush-Aznar, demostraron ser deficientes, ineptas. ¿Cuántas vidas para nada? Pero me costaría ver esta actitud tan poética y pacifista si los terroristas atacaran sus barrios llenándolos de cadáveres, si llegaran a hacer sangrar a sus familiares. Con esta actitud, si esta actitud fuera la más propicia en estos conflictos de tal magnitud, Europa hubiera sucumbido a los nazis, y si tiramos hacia atrás en la Historia, de este modo no se habría conocido mundo libre jamás.

Pero lo que ocurre es que ahora se están organizando manifestaciones para este sábado día 28 de noviembre en varias ciudades españolas como Cádiz, Madrid o Barcelona para estar en contra de una guerra en la que ni tan siquiera estamos. Es ridículo. Tanto como decir que con mensajes de paz se solucionará esta lacra. Lo lamento, pero para mí es palpable la tremenda ambigüedad moral de aquellos que promueven este manifiesto por la paz y estas manifestaciones bajo el lema #NoEnNuestroNombre. Parece ser que es más cómodo posicionarse del lado de los verdugos que de las víctimas. Algo que lo hace más triste e incomprensible. No entenderé jamás esta forma de proceder de la izquierda de este país. Siempre caminan al paso correcto, si dices algo en contra, pasas a ser del bando contrario, eres como mínimo un fascista. Basta decir que no comulgo con la derecha de este país y que aborrezco por entera la cúpula del Partido Popular. La derecha tradicional me parece arcaica y rancia, pero es que la izquierda que tenemos nunca consigue convencerme de casi nada. Razón por la que nunca me he sentido confraternizado con ningún partido político.

Desde aquí invito a todos los que enarbolan esa idea utópica de conseguir la paz, que vayan hacia Mosul o Raqqa e intenten dialogar con monstruos que decapitan a niños, que intenten con diálogo apaciguar a los que queman, crucifican y lapidan a inocentes. ¿Intervención bélica? Por supuesto. Hay que barrer militarmente al Estado Islámico, hay que luchar contra ellos, desde nuestro propio suelo hasta el último confín del planeta. Pero no bombardeando a civiles, no haciendo que familias sirias sufran el mismo salvajismo que los inocentes europeos a los que el terrorismo yihadista golpea. Hay que intervenir militarmente en aquellos puntos estratégicos, territorios donde el DAESH se suministra, castrar su tráfico ilegal de crudo, que es la actividad que reporta miles de millones al Estado Islámico y por extensión, prohibir la compra de ese petróleo a todos esos países de Oriente Medio que entran en su sucio juego, pues financian directa o indirectamente sus atrocidades. Hay que extirpar de toda Europa todas esas redes de captación, cercenar todas sus vías de contacto y detener a todos los que tengan algún nexo de unión con células yihadistas y a todos los que caen presa de su fanatismo.

Así, mientras aguardo con que así sea, la maquinaria del terrorismo islamista sigue en marcha y más potente que nunca, siguen abriendo los telediarios de medio mundo con sus mensajes amenazantes y sus cruentos vídeos. El miedo que intentan infundir no puede calarnos los huesos, debemos de ser fuertes, salir a la calle sin perder la ilusión y las ganas de vivir, pues de lo contrario ganan ellos. Pero no por ello debemos mostrarnos condescendientes y permisivos, ya nos han atizado y lo seguirán intentando. No podemos permitir que derramen la sangre de inocentes, ya sean de aquí o allá, y a las pocas semanas mirar hacia otro lado pensando que son sólo sucesos puntuales y aislados. No podemos contestar con compasión y clemencia tras ver cómo sesgan la vida de tantas personas. ¿Tan poco valen sus muertes para no querer responder con contundencia? Ya que es con contundencia y persuasión como podemos aplacar este espanto.


La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor

Un animal anda tendido y ensangrentado en la arena. Está agonizando. Llora y se lamenta. Mientras tanto, el respetable que ha acudido al acto se deshace en aplausos. Desde las andanadas, las gradas y el tendido, se vitorea la hazaña del espada. Los mismos que apartan la mirada horrorizados al ver al torero siendo envestido por el astado, miran con indiferencia el agónico fin del animal. Con todo, el diestro, en acto de clemencia y no sin cierta altanería, puede decidir si el toro es digno de vivir o no según lo fiero que éste se haya mostrado en el ruedo. Este es el noble arte de la tauromaquia, de tradición milenaria, un arte arraigado en la cultura española.

Procedo de una tierra donde la maestría del toreo está bien enraizada, una ciudad curtida como ninguna en esta tradición desde el siglo XVIII. Soy del Puerto de Santa María (Cádiz), y como dijera aquél célebre matador de toros español y de etnia gitana, Joselito “El Gallo”, quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros. Desde muy pequeño he sido testigo de la pasión que levantan las corridas de toros en esta ciudad. Y si bien es cierto que desde hace ya años no se ve cada verano el gentío que se formaba por los alrededores de la Plaza en aquellas tardes de toros, fruto del actual desapego de las nuevas generaciones con respecto a este festejo, a día de hoy, en los sucesivos días de agosto, cuando comienza la temporada taurina, se sigue observando cierta afluencia por los graderíos que ni de lejos, llegan a estar a rebosar como lucían antaño. Consecuencia, sin duda, de la cada vez mayor conciencia social frente a las corridas de toros. Algo que resulta alentador.

Corrían los primeros años de la década de los 90 y mi padre, con toda su buena intención, me llevó a la Plaza para asistir a una corrida de toros. Eran otros tiempos. Allí sentado, me sentía ilusionado, los grandes focos que apuntaban al ruedo se encendieron y me recuerdo nervioso, expectante, era toda una experiencia para mí. Acudía por vez primera a una corrida de toros. Pero luego, a ese niño que un día fui, también lo recuerdo asustado, con cierta tiritera y a punto de llorar. Me recuerdo tapándome los ojos, no quería mirar. Mi padre no volvió a llevarme a los toros y yo no quise volver a saber nada sobre ello. Hoy día, a mis 29 años, me sigo estremeciendo solo de recordarlo. Sigo sin percibir atisbo de la cultura que encierra este festejo, sigo sin entender este viejo y noble arte del toreo. La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor. Me cuesta entender cómo hombres, mujeres y niños, se engalanan con sus mejores vestidos para ir a presenciar algo tan lúgubre como ver perecer un animal tan fríamente.

Explican los amantes de esta fiesta que los toros es parte de la cultura española y eliminarla sería desdeñar nuestra tradición, nuestra idiosincrasia de país. Ninguna tradición justifica el maltrato animal para el deleite de unos pocos. Era tradición antiguamente quemar a personas por no ser de una religión concreta. Muchas cosas horribles eran tradiciones que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. También es traición en la actualidad la ablación femenina en países orientales y no por ello debemos mostrarnos impávidos. Es estúpido identificar a un país únicamente por una sola tradición. Y más estúpido es si hablamos de un país como España, uno de los países más ricos en cuanto a cultura y tradición.

Muchos taurinos se jactan de que mejor que ellos nadie trata a este animal. Que nadie como ellos respetan y admiran su existencia. Y me resulta esto tremendamente contradictorio, pues si respetas y aprecias algo o a alguien, no lo demuestras precisamente por medio de la tortura. Es por eso que las personas que disfrutan de este tipo de eventos las considero de un perfil muy bajo en cuanto a nivel intelectual y emocional. Carentes de empatía, delicadeza y ternura. No son mis ganas de pretender ofender, simplemente, no puedo pensar otra cosa. ¿Quién disfruta torturando a un animal? ¿Qué tipo de personas es? ¿Y qué tipo de personas van a verlo por entretenimiento?

Comentan los taurinos que las corridas de toros son una muestra de arte, de baile y un ejemplo de virilidad y valentía por parte del diestro. No veo la valentía si no te enfrentas al animal en igualdad de condiciones. Este tipo de argumento además sólo denota arrogancia, un tufo de petulancia y altanería. Además, a los toros se les recorta la encornadura y son drogados. Así no veo yo tanta valentía.

Que el toro no sufre, dicen. La sola imagen del animal sangrando, jadeando, es muestra suficiente. No se puede negar lo evidente. Los neurólogos no sólo saben que el toro es capaz de sufrir sino que, además, lo usan como modelo en estudios sobre el dolor.

Los taurófilos afirman con rotundidad que la abolición de las corridas de toros significaría la pérdida de una especie de animal única. ¿De verdad dejarían de existir los toros si éstos no se criarían para sufrir? De nuevo, sólo veo un razonamiento desatinado, ilógico y de lo más manido.

Pero lo más trillado y caduco es el argumento de que si estamos en contra de los festejos taurinos, deberíamos dejar de comer todo lo que provenga de un animal. Pues del toro se come hasta el rabo. Un comentario a la altura de esta tradición para gañanes. Algunos no se enteran de que lo que se trata es de no hacer sufrir a un animal hasta agonizar para el goce de señoritos y catetos que intentan ser como los señoritos. Una cosa es matar a un animal por razones alimenticias y otra cosa es la matanza por placer, algo que cada vez está peor visto pues en los tiempos que corren, los derechos sobre los animales cobran cada vez mayor fuerza.

Septiembre ya está aquí y en nada se destapará nuevamente la polémica por el medieval torneo del Toro de la Vega. Este escrito no tiene otra intención que la de invitar a la reflexión a todos aquellos que disfrutan de estos festejos. Pienso que la tauromaquia ha de evolucionar, que pueden celebrarse festejos taurinos sin que los astados sufran despiadadamente. Miren si no a los recortadores de toros, ejemplo claro en donde realmente sí se mezcla el arte y el deporte, sin perder la conciencia animalista, sin parecer bárbaros y salvajes.

No puede haber arte en el derramamiento de sangre, no puede haber nada bello en celebrar la muerte de un ser vivo por simple placer. Es inhumano.

“Ni como naturalista ni como biólogo puedo ser partidario de las corridas de toros.

Los carnívoros matan porque no saben alimentarse de otro modo, matan porque lo necesitan para vivir.

Es asombroso que exista un público que disfrute y sienta placer viendo como un hombre mata a un animal en la plaza de toros. La mal llamada fiesta nacional es la máxima exaltación de la agresividad humana”

– Félix Rodríguez de la Fuente (hace 35 años)

 


F.C. Barcelona. Sobre la falta de coherencia y la tremenda poca vergüenza

Aviso desde ya a todo culé, que este artículo no es fruto del resquemor por ver de nuevo al Barça ganar el triplete (mi más sincera enhorabuena). En absoluto. Sé que muchos saltáis a la primera de cambio con que es por envidia madridista cuando comentamos algo que no nos gusta de este més que un club. Y tanto que es más que un club, de ahí el motivo de este escrito. No señores, no es envidia madridista la que me lleva a escribir estas líneas, tan sólo es el sentido común, algo que parece no haber por los aledaños de Can Barça últimamente.

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Fuente: Antena3.com

 

Que los presidentes del F.C. Barcelona han dado siempre el espectáculo eso ya lo sabemos todos. No es nada nuevo y más si tenemos en cuenta la historia más reciente del club catalán. El recién elegido nuevamente presidente, Josep María Bartomeu, imputado junto a Rossel, quien terminó dimitiendo del cargo por ser uno de los principales protagonistas del bochornoso ‘caso Neymar’, es en mi opinión el presidente moderado que necesitaban. Porque si hablamos del señor Laporta, que de señor tiene bien poco y que ha tenido la osadía de querer presentarse de nuevo a las elecciones a la presidencia del Barça, ha intentado sin éxito y para suerte de los culés, seguir utilizando al club como un cortijo en el que hacer todo lo que le viniera en gana. Laporta ha regresado para seguir haciendo política y para seguir llenándose los bolsillos a costa del Barcelona. Para seguir hostigando y provocando con esos aires que más recuerdan al del típico macho ibérico español al más puro estilo chulo playa de pecho palomo que al de un aburguesado catalán independentista. Laporta venía de fracasar en política y ahora fracasa en lo deportivo. Espero, acepte su derrota, comprenda que pocos confían en él y deje a los demás hacer lo que para él resulta un juego de niños grandes. La política es para gente inteligente y la presidencia del F.C. Barcelona es para alguien con más clase y elegancia. No entraré ahora en hablar de otros presidentes como Joan Gaspar, con esa actitud tan victimita y conspiranoica que tanto le caracterizaba ni a otros como José Luís Núñez, el cual se encuentra en la actualidad cumpliendo condena en prisión junto a su hijo por el ‘caso Hacienda’. Tela del telón, amigos.

Mezclar política y deporte, el cóctel favorito en el F.C. Barcelona

Porque son ellos los primeros en mezclar la política con el deporte y a raíz de lo sucedido en estas recientes elecciones a la presidencia del Barça, en el que no sólo los candidatos mostraron su acuerdo en vincular y comprometer al F.C. Barcelona con el movimiento soberanista de Cataluña, sino que además alegaron sin tener la más mínima vergüenza alguna, su deseo de seguir participando en la Liga española a pesar de lograr la ansiada independencia y convertir a Cataluña en un Estado propio, me decido a publicar esta entrada de blog porque creo que no podrían reírse más de nosotros de lo que ya lo están haciendo. La ANC (los mismos que cada seis meses de inventan y reescriben la historia de Cataluña para dar un tono más épico al proceso soberanista) presionó hace unos días a todos los candidatos a la presidencia del Barcelona a firmar un manifiesto en el que se declaran partidarios del proceso independentista de Cataluña.

Una independencia a la carta, es lo que parecen querer algunos. Como aquél treintañero que se independiza pero que luego va a casa de sus padres para comer y que le laven la ropa. Pero esta falta de coherencia por parte de los partidarios de la independencia de Cataluña es algo habitual. Si no, miren los jugadores como Gerard Piqué, Fábregas o Puyol, declarados independentistas pero que no dudan en aparcar sus sentimientos catalanistas y sus ideales políticos por el prestigio y el dinero que supone participar con la Selección Española de Fútbol. Eso, con todos mis respetos, es de ser hipócrita y vendido. Me parece totalmente lícito y la mar de respetable que algunos no se sientan españoles y anhelen separarse de España. Lo que no me parece lógico ni sensato es que aun con todo, quieran seguir chupando del bote. Unos vistiendo la camiseta nacional y otros lucrándose de la prestigiosa Liga española. Claro, Francia en su día ya comunicó a la entidad barcelonista que ni en sueños jugarían la Liga francesa y la pela es la pela. Y es que como se dice en mi tierra, no se puede estar en el plato y en la tajá. No se puede estar en misa y repicando al mismo tiempo. Si piensas de una determinada manera y lo predicas a viva voz, qué menos que actuar en consecuencia. De ahí que piense que no pueden reírse más de todos los españoles como ya lo están haciendo. Pero claro, es que no es lo mismo jugar una hipotética Liga catalana, no saldría nada rentable tener únicamente como máximos rivales al Martorell, Hospitalet, Sabadell, Nastic, San Andreu… con todos mis respetos a estos clubes. Desde luego los hay que tienen más cara que espalda.

Alergia a todo lo que sepa, huela y suene a España

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Fuente: Stern.de


Transgreden las normas y las leyes sin importarles las consecuencias
y prueba de ello es que según los principales dirigentes políticos de Cataluña como son Oriol Junqueras y el presidente Artur Más, tras el 27 de septiembre y en un plazo no superior a 18 meses, este último proclamará unilateralmente la independencia de Cataluña. O al menos eso es lo que él cree. Y con todo, habiéndose convertido el F.C. Barcelona en una de las plataformas más importantes del independentismo catalán, no es de extrañar que desde el sector blaugrana tenga lugar cada dos por tres todo tipo de detalles que pasan de lo radical y que tan sólo denotan odio y hostilidad hacia todo lo español. Hablo del modo de proceder de este club para con todo lo que sepa, huela o suene a España. Si ya se ha convertido en un clásico que la afición culé, esa que parece olvidarse que hay también aficionados del Barcelona que no son catalanes, pite al himno español siempre que tiene oportunidad, ahora y como bien quedó demostrado en la última Copa del Rey jugada ante el Athletic de Bilbao, pitaron al castellano cuando el speaker de Mestalla iniciaba la presentación de ambos equipos en dicha lengua.

Pero la animadversión hacia todo lo relacionado con España no queda ahí y son abundantes y continuas las declaraciones de antiguos mandatarios del club, presidente, directivos, futbolistas, periodistas y aficionados que sólo significan radicalismo y menos cero en prudencia, respeto y sensatez. Que quitaran la bandera de España del Camp Nou es algo que ni discuto, pues cada uno hace lo que quiere con su propiedad privada, pero prohibir a David Villa llevar la bandera de España en sus botas como venía haciendo desde que jugaba en el Sporting de Gijón nada más pisar la ciudad condal por no herir la sensibilidad del pueblo catalán (!?); prohibir a aficionados de otros equipos entrar con banderas españolas al estadio (cuando nadie prohíbe a los independentistas lucir sus esteladas allá donde van); declarar reiteradamente que el Barcelona no es un equipo español; los cánticos de boti boti boti español qui no boti; eliminar los colores de la bandera de España en el logotipo oficial de la Copa del Rey cuando el Barça juega dicha competición; utilizar un acontecimiento infantil como medio para hacer una absurda e inútil propaganda política, pues en el Torneo del Algarve de 2012, los pequeños futbolistas del Barça no salieron ya que el conjunto catalán se negó a verse representado por el himno español en aquella final infantil; no son más que unos pocos ejemplos de cómo está el patio. Por cierto, gracias a Google podrán comprobar que nada de lo anterior es falso. Todo está contrastado en fuentes de fácil acceso para el que se moleste en buscarlo.

A los aficionados del Barça no catalanes les invito a la reflexión

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Fuente: ABC.es

 

Si bien es cierto que cada día el F.C. Barcelona despierta más y más antipatía entre los españoles, y como prueba de ello es que desde primera hora del 6 de junio de 2015, fecha de la Final de la Champions entre el Barça y la Juventus, durante todo el día fue primer trending topic en España el hashtag #ForzaJuve en el que todo el mundo en este país se volcaba en apoyar al equipo italiano, aun así son muchos los aficionados culés de fuera de Cataluña. Y me parece totalmente respetable por mucho que me cueste en ocasiones comprenderlo. Sé del equipo que quieras, pues el futbol es un deporte espectacular y el Barcelona, como equipo, que no como club, participa en dar espectáculo y aporta como pocos al futbol una calidad asombrosa. Como equipo, como hito del deporte, el Barça tiene toda mi admiración y respeto. Me deleita ver jugar a Leo Messi y no por reconocer que es el mejor futbolista de la historia junto con Di Stefano, soy menos madridista, pues en mi opinión, ambos revolucionaron el fútbol, cada uno en su época.

Pero aun con todo, tengo que confesar que cuando conozco o veo a algún seguidor del Barcelona no catalán, es algo que me llama la atención. Porque ya no es cuestión de patriotismo rancio ni ideal político alguno, sino es ya por una cuestión de IDENTIDAD. No podría confraternizar con ninguna entidad (llámese Fútbol Club Barcelona o asociación de amigos de los tucanes) que despreciara todo lo que simboliza a mí país, España. Amo a mi país en el sentido más puro y poético, olvidándome de izquierdas y de derechas, y sólo teniendo consideración que mi país, como cualquier otro, merece un respeto. Porque no puedes pedir respeto para tu himno, bandera o lengua, despreciando la de los demás. Y esto no sólo va por los independentistas catalanes, va por todos.

El club catalán parece no tener en cuenta que igual respeto y atención merece el culé que es de Gerona que el que es de un pueblecito de Sevilla. Desde el pequeño país de ahí arriba, como decía Guardiola, no parece que les importe que muchos culés se puedan llegar a sentir excluidos por esta actitud que tienen los que rodean y dirigen el Barcelona. Por eso me resulta un tanto ridículo si se me permite la expresión y sin acritud alguna, ver a españoles no catalanes defender a este club que con tanta altanería y arrogancia desdeña y arrincona todo lo que tenga que ver con España. Sobra decir que no todos los culés catalanes son así, pero si una gran parte de ellos. Es algo triste. Y más triste aún en mi opinión es apoyar o seguir a un club y a una afición que en su mayoría se comportan de manera tan soberbia. Creo que el Barça no merece el cariño y el interés de estos seguidores que andan repartidos por toda España y menos sabiendo que esta tendencia a politizar el club y crear desunión no cesa, sino todo lo contrario.

Y es que ya lo dijo el gaditano y poeta callejero, Juan Carlos Aragón: Ser español y del Barça es como ser homosexual y del Opus Dei. No se enfaden, no se sientan ofendidos. Sea o no culé, catalán, o ambas cosas. Pero es tal el percal que tienen montado los de arriba, que no casa absolutamente nada ser español y sentirte orgulloso de tu tierra, tus colores, tu cultura, tu lengua y tu gente y fraternizar con un club y su afición a las que parece provocar urticaria todo lo español. No es algo muy lógico. ¿La culpa? Los malos políticos que tenemos en este país. Pues si los que pululan por Madrid y calle Génova son malos, los que transitan por la Generalitat los son aún peores. Malos políticos que durante años han enervado a la sociedad, que sólo la enfrentan en pos de alcanzar sus propios intereses. Y nuevamente, lo triste y el error está en ver cómo hay gente que se creen sus mentiras y les siguen ciegamente.


GRACIAS, LEYENDA

iker-casillas-wallpaper-001Hoy se ha despedido el que es hasta la fecha el mejor portero de la historia de este deporte. Iker Casillas, tras 25 años en el Real Madrid, se despide entre lágrimas y solo. Ha sido una despedida fría, en la que ha salido a rueda de prensa completamente solo y sin conceder preguntas a los periodistas. No es la primera leyenda de la Casa Blanca que se marcha de esta manera. Pero no culpo de esto al Club, ni tampoco a Iker, pues la culpa la han tenido ambos y quién sabe cuál de las dos partes la ha tenido más. En mi humilde opinión, Iker Casillas debió de haberse ido del Madrid la pasada campaña, cuando levantó la ansiada Décima Copa de Europa. Estos años no han sido nada fáciles para el guardameta blanco, sobre todo esta última temporada, donde cada vez que salía al Bernabéu, éste se enfrentaba a un plebiscito continuo, que si ahora pitos, que si ahora aplausos, que si ahora más pitos que aplausos…Así no se puede tratar a un futbolista que lo ha dado todo por el Real Madrid. Desde aquella lesión de Iker por culpa del mal despeje de Arbeloa en un partido de Copa del Rey contra el Valencia de hace ya tres años, su trayectoria cambió radicalmente, cuesta abajo y sin frenos. Pasó con Mou más tiempo en el banquillo que en el terreno de juego y aunque con Ancelotti parecía que su suerte cambiaba de nuevo y esta vez para mejor, lo cierto es que ya no volvimos a ver al portero que fue.

Estos dos últimos años Iker ha bajado mucho su nivel aun teniendo el apoyo incondicional del técnico italiano. Concretamente, esta última temporada había veces en las que el Madrid parecía jugar sin portero. Y ni qué decir tiene la su actuación en el Mundial de Brasil del pasado verano. Y es ahí donde considero que Iker se ha comportado un poco testarudo. Hay que saber decir basta, uno mejor que nadie sabe calibrarse y saber cuándo ha llegado a su límite. Por eso reparo en que la ocasión de retirarse por todo lo alto fue ahora hace más de un año, cuando volvió a triunfar en Lisboa ante la mirada de millones de personas. La presión mediática ha podido con él, pero sobre todo la insistente presión que ha ejercido el Bernabéu en cada partido. Yo soy de los que están a favor de que la afición pite puntualmente a alguno de sus jugadores. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que es la manera en la que la afición puede comunicarse con los futbolistas. Nadie puede llamar por teléfono o enviar un mail a los jugadores mostrándoles su punto de vista. Si un futbolista está haciendo malos partidos y de manera reiterada, no veo con malos ojos que la afición le dé un toque de atención. Esto ha pasado en todos los estadios, y el Bernabéu ha llegado a pitar a leyendas de la talla de Zidane. Por supuesto siempre que no se llegue al abucheo injusto, a los insultos. Soy el primero en condenar la manera en que se ha llegado a vilipendiar a esta figura legendaria del Madrid como es Iker Casillas.

No seré un hipócrita, yo no me pongo ninguna careta. Y hoy, en el día de su despedida, no voy a hacer como si nada y me voy a mostrar compungido. No soy de los que tira la piedra y esconde la mano. Yo he sido muy crítico con Casillas sin llegar por supuesto a faltarle al respeto como muchos se han hartado en las redes sociales. No. Yo me siento orgulloso y muy agradecido de este portero, el mejor que ha tenido el Real Madrid y la Selección Española. Pero hay cosas que no me han gustado de él. A su falta de autocrítica (pues incluso al final de algunos partidos, consciente o inconscientemente le ha llegado a echar la culpa a algunos compañeros de errores que sólo él ha propiciado bajo palos), y su cerrazón en no aceptar que ya no está al nivel de otros años, permítanme que le sume que a mi juicio, no ha sido el capitán que el Madrid necesita. Salvo en momentos puntuales como en la temporada 2011, donde se vio a un Iker enojado y que daba la cara cuando los árbitros parecían fallar sólo a favor del F.C.Barcelona en los clásicos, por lo general y sobre todo en estos últimos años, se ha visto a un Iker poco comunicativo, manteniéndose en un segundo plano, dejando todo el peso de la capitanía en Sergio Ramos, que para mí, sí ha sido junto con Pepe, los verdaderos capitanes de este equipo.

“Donde vaya, seguiré gritando ¡Hala Madrid!” – Iker Casillas

Real goalkeeper Iker Casillas, centre, lifts the Champion League trophy, as he and teammates, celebrate winning the Champion League title, against Atletico Madrid, in Lisbon, Portugal, Saturday, May 24, 2014.  (AP Photo/Andres Kudacki)

Pero quedémonos con lo que realmente importa. Y lo que importa realmente es que este señor ha protagonizado grandes gestas con nuestro querido Real Madrid. Su curriculum es impresionante. Desde que Iker debutara con el primer equipo el 12 de septiembre de 1999 en el estadio San Mamés, este portero ha ganado 19 títulos: 3 Champions League, 1 Mundial de Clubes, 2 Intercontinentales, 2 Supercopas de Europa, 5 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España. Sin olvidar las dos Eurocopas y el Mundial ganados con la Selección Nacional. A título individual, Iker ha sido incluido en 5 ocasiones en el Once Mundial FIFA FIFPro y elegido 5 veces mejor portero del mundo por la IFFHS, y en este, su palmarés individual, también figuran 1 Trofeo Bravo y 1 Trofeo Zamora. Además, su trayectoria deportiva ha sido reconocida con el Premio Príncipe de Asturias, la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid.

Nunca nos olvidaremos de El Santo. Aquél que lograba realizar paradas imposibles. Paradas como la que le hiciera a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica. Paradas que tantas y tantas glorias ha dejado para la memoria del amante de este deporte y sobre todo en la del fiel madridista. Ahora, Iker, comienzas una nueva andadura en el Porto, un equipo que ha ganado más de veinte Ligas y dos Copas de Europa. El mejor equipo de Portugal. Volverás a estar en Champions la campaña próxima y seguirás demostrando ser un grandísimo portero en un equipo que no sufre la presión y el nivel de exigencia que impone el Real Madrid. No es fácil llevar el escudo blanco en el pecho y lucirlo como lo has lucido tú, no es fácil estar a la altura del equipo más laureado del deporte y darle todo lo que le has dado tú. Has dedicado toda tu vida a este Club y nadie nunca te olvidará.

Gracias, leyenda. ¡HALA MADRID SIEMPRE!



El fenómeno youtuber y mis youtubers favoritos

Me declaro fan del fenómeno youtuber. Admiro muchísimo a esos chicos y chicas que tienen la valentía de ponerse frente a una cámara y con atrevimiento compartir lo que quiera que sea con el mundo entero. No es nada fácil en mi opinión saber llegar a tanta gente, intentar trasmitirles el mensaje que deseas y menos aún hacer que gente de todos los rincones del planeta te sigan con total interés. Como friki de Internet y acérrimo incondicional de YouTube, llevo años siendo testigo de este fenómeno, por llamarlo de alguna manera, que tanto y tanto interés ha cosechado. Hasta el punto de que son muchas las empresas e importantes medios de comunicación los que se pelean por contratar a muchos de estos youtubers o videoblogueros por el éxito que muestran. Claro, huelen a dinero, y cual carroñeros intentan beneficiarse del talento de estos muchachos. Por eso los admiro aún más cuando veo que la gran mayoría rechazan tales ofertas, volcándose aún más en sus respectivos canales y pensando sólo y exclusivamente en ellos y en sus seguidores.

Una plataforma para jóvenes talentos

YouTube nace en el año 2005 y se convierte en poco tiempo en la mayor plataforma de consumo de vídeos por Internet. Los usuarios son ahora los que generan el contenido que desean ver, provocando que de manera indiscutible YouTube haya ganado terreno a la televisión convencional. Si a esto le sumamos la formidable simbiosis que existe con otras redes sociales (Facebook, Twitter…), no es de extrañar que YouTube sea una de las páginas más potentes de la red. Me acuerdo de aquellos primeros años de YouTube y los que nos adentramos ya en la treintena hemos sido testigos de la increíble evolución de esta red social de vídeos. Pero con respecto al tema que nos interesa ahora, desde hace años YouTube está siendo todo un trampolín para muchos jóvenes con talento que desean, justo de la manera que ellos quieren, compartir su arte, sea cual sea, con el resto del mundo.

YouTube además de generar y hacer que el vídeo online sea uno de los productos más consumidos por los usuarios, ha provocado con su auge e imparable crecimiento, que sea también una de las maneras más rápidas y fáciles de usar lo que nos corresponde por derecho universal, humano y fundamental: la libertad de expresión.

Dejando a un lado la abundancia y multiplicidad de contenido y las exitosas campañas de marketing que alberga dicha red social, me centro en esos usuarios que de la forma más humilde y haciendo gala de sus dotes interpretativas, su oratoria y esa capacidad de generar interés, han llegado a convertirse en auténticos fenómenos sociales llegando incluso a marcar tendencia entre los más jóvenes. A muchos la fama les ha llegado por sorpresa, a muchos la fama les ha engullido más de lo que esperaban y muchos están ganando un dinero que jamás soñaban tener. Y es que es tal el fenómeno que por cada visita y suscriptor que consiguen YouTube les está pagando importantes cantidades de dinero gracias a la publicidad que dicho portal pone en sus vídeos.

Llevo seis años en esto de la blogosfera, me encanta poder comunicarme y compartir con los demás todo lo que más me gusta. Y es en esto donde siento que esos youtubers han dado un paso más. Como ya explicaba en el artículo ‘No son buenos días para los blogueros’ donde brevemente comentaba la incidencia que ha tenido en estos últimos años la expansión de las redes sociales en la comunidad de blogs y con ello la manera de mostrar información, ahora ésta se demanda de una manera muy distinta, los usuarios han dejado claro cómo y de qué manera quieren recibir el contenido que se quiere ver por Internet, haciendo que el comportamiento y participación de éstos haya cambiado por completo.

Muchos prefieren ver un vídeo que leer una entrada de blog. Y lo comprendo perfectamente Es en este punto donde considero que los bloggers nos hemos quedado atrás y los vloggers han sabido aprovechar el tirón. Nos han ganado terreno y no crean que esta entrada es para echarles nada en cara de manera resentida y henchido de envidia. Todo lo contrario. Este nuevo post no es más que una muestra de admiración, pues ellos han sabido dar ese paso hacia delante, generar un contenido y presentarlo de manera distinta, más cercana y entretenida.

Reconozco que he llegado a plantearme pasarme al formato vídeo sin dejar de lado la escritura. Me encantaría poder expresarme de aquella manera, darle más vida a Anhelarium presentando su contenido en otro formato. Pero no, me planto. Por dos razones más que contundentes: en primer lugar porque soy demasiado tímido e inseguro como para subir una serie de vídeos sabiendo que quedo expuesto a ojos de todo el mundo (literalmente); y en segundo y último lugar, porque nada nuevo podría aportar. Siempre he creído de sabios el aceptar tus propias limitaciones y las mías en esencia son esas. Aunque quien sabe si el día de mañana…

Mis youtubers favoritos

Hago mucho uso de YouTube, estoy suscrito a muchos canales y sigo con total afecto e interés a varios videobloggers de nuestro país y a continuación os presento (si es que no los conocéis ya) a los que más me gustan, los que más me entretienen y mejor me caen.

Empezamos con Luzu

Mi youtuber favorito y para mí el de más talento de todos. Posee tres canales de YouTube: luzugames, LuzuVlogs y LuzuyLana (este último lo comparte con su adorable compañera sentimental). El que más sigo es el segundo, donde de la forma más cuidada posible nos muestra su día a día, las cosas que hace, sus aventuras. Me encantan sus vídeos y disfruto muchísimo viéndolos. Realmente me impacta cómo una persona puede compartir su día a día y atraer a tanta gente. ¿Acaso nuestra vida es tan aburrida que tenemos que estar pendiente de la de los demás? No, no es eso, para eso ya está Mediaset y su programación basura. Luzu no cuenta apenas nada de su vida privada, tan sólo comparte sus pasiones e inquietudes, sus viajes, sus idas y venidas, con verdadera pasión. Y lo hace de la mejor manera posible. Con una producción cuidada al detalle, sus vídeos tienen una maquetación brillante quedando un contenido totalmente atractivo para el usuario. Y como muestra, os dejo uno de mis vídeos favoritos de su canal: Surfing USA: California.

El surrealismo de Mr.Jägger

Lo siento me es difícil definir con palabras el contenido que Míster Jägger presenta en sus vídeos. Sólo puedo decir que me hace llorar de la risa. Sus idas de olla son bestiales y para mí es un youtuber jodidamente imprescindible. Es uno de los mejores ejemplos de ese talento que muchos jóvenes plasman en vídeos como este. ¡Y sí, yo le veo mucho talento a este chico!

Aquí uno de mis vídeos preferidos:

Dross

Dross posee dos canales, Los Vlogs de Dross y Dross Rotzank. En el primero se nos muestra cercano, en su despacho, mirando a cámara y hablándonos sobre temas muy variados. Me gusta mucho la elocuencia de este youtuber, se nota que posee una muy buena cultura, que es un tipo bastante educado y cultivado. Me gusta más este primer canal, muchos de sus vídeos son reflexiones dignas de escuchar y como digo, son reflexiones sobre cualquier tema. El segundo canal es un canal de misterio, donde este youtuber se pone en la piel de Dross Rotzank, un omnisciente narrador que nos relata muchos de los entresijos y enigmas del mundo que nos rodea. Mitos y leyendas, conspiraciones, fenimenos extraños…Un canal bastante curioso con el que el entretenimiento y por qué no decirlo, la información, está asegurada. De su primer canal dejo como muestra un vídeo que ni de lejos es el más interesante que él tiene, pero es para que veáis lo bien que se expresa este hombre y el gusto que da escucharle:



Zorman

Es sin duda el que más simpatía me trasmite. Le tengo verdadero cariño a este chaval. Zorman es de esos amigos que te gustaría tener y sus vídeos tienen ese nosequé que tanto enganchan. Al igual que el señor Jägger, Zorman tira mucho de lo absurdo, aunque los suyo son las parodias (ese Yo Soy Cani ha quedado ya para la historia). Aquí, uno de los vídeos que más me gustan:

Pero me detengo un poco más en este youtuber pues produce otro tipo de contenido que también me tienen muy enganchado. Hablo de sus famosos gameplays. Y digo famosos porque a diferencia de otros gamers, Zorman hace algo que me encanta. Y es que el amigo se graba en streaming pasándose del tirón juegos de nuestra añorada adolescencia como puede ser el Abyss Odyssey o el Resident Evil 2, ambos de la primera Play Station. Autentico entretenimiento y pura nostalgia verlo jugar.

También estoy muy atento a sus vídeos donde nos habla de cualquier cosa de la manera más cómica. Aquí, sobre animalitos.

Pero sin duda, los que más me gustan son esos vídeos que Zorman realiza a modo de critica social pero fiel a su estilo. Siempre con sutileza, mucho humor ácido y sin ánimo de faltar al respeto, este chico y sus vídeos son un imprescindible cuando entro a YouTube.

 


#HastaSiempreMilenio3

Casi una hora antes de que empezara mi programa de radio favorito vi este hashtag en Twitter y me quedé a cuadros. No me lo esperaba. Me pilló, como a muchos, por sorpresa. Y qué sorpresa. De esas que te da la vida y que no desearías que hubiera llegado nunca. El programa que más emociones me había hecho sentir durante tantos y tantos años, llegaba su fin. Y como he estado haciendo religiosamente cada fin de semana desde que era un adolescente, no podía faltar a la cita, y menos en un momento como el de este pasado sábado. No escuché en directo el primer programa de Milenio3 hace ya catorce años. Pero sí escucharía el último de tantos que he disfrutado. Gracias Iker, y gracias, muchas gracias a todo tu equipo, a tu gente. Porque todos me hicisteis amar la radio. Con vosotros me encantaba sentirme envuelto en ese halo de confinidad y misterio que sólo la magia de la radio puede trasmitir, sobre todo si está capitaneada por vosotros. Y hablando de misterio…Habéis hecho del misterio toda una fuente de sabiduría. No, Milenio3 no era un programa de miedo. Miedo da ver los telediarios cada día. Milenio3 era un programa que te enseñaba a ver la realidad con otros ojos, a ver más allá de lo imaginado. Era un programa único, auténtico, un programa que trasmitía valores y que siempre invitaba a la reflexión.

Durante todo el tiempo que duró la emisión del último programa de Milenio3, como nunca antes me di cuenta de lo mucho que ha supuesto, de lo que ha significado para tantas y tantas personas. O milenarios, como siempre nos ha gustado llamarnos. Y digo esto por la cantidad de mensajes que no cesaban ni un instante, mensajes donde compartían atónitos y tristes, lo que este programa de radio ha significado en sus vidas. Sobre cuales sean las razones exactas que han llevado a Iker Jiménez a tomar esta decisión, sinceramente no voy a meterme y de hecho, ni me importan. Porque en mi más sentida consideración, nada podría exigírsele a una persona que durante catorce años ha estado trayéndonos la aventura a nuestras vidas, de la forma más humilde, altruista y cercana posible. A mí, sólo me queda compartir esas lágrimas, aplaudir y agradecerles la dedicación de todos estos años de radio.

¡Gracias!


No son buenos días para los blogueros

No son buenos días para los blogueros. O mejor dicho, no son los buenos días que eran antes, pero tampoco es para ponerse melodramático. Cualquier compañero de la blogosfera podrá darme la razón si digo que los blogs han perdido bastante. Las redes sociales lo han fagocitado todo y son la principal fuente de información. ¿O debería decir, desinformación? Da igual, eso es otro tema. Ya la gente no se para a buscar blogs o foros especializados en algo en concreto. Ahora siguen grupos o páginas de Facebook o perfiles de Twitter. Algo totalmente lícito por otra parte. Los tiempos cambian, avanzan y con él, la tecnología, las formas de comunicarse y el acceso a la información.

Pero es tal el exceso de información. Es tan basto el bombardeo constante de información, mucha de ella información basura (sí, esto también es otro tema) que la gente ya no se para a leer con el detenimiento o interés de antes. La gente, en especial los más jóvenes, se ha acostumbrado a leer esas pequeñas noticias compartidas en Facebook o escuetos tweets, es decir, se han habituado a leer poco y de ahí sacar un conocimiento general , en vez de leer mucho y sacar un conocimiento algo más concreto y metódico. Pero no me voy a meter en temas epistemológicos ni me voy a desviar del tema analizando la forma en la que la gente obtiene información para aprehender conocimientos.

Sea cual sea la temática del blog, aunque sea un blog que reciba muchas visitas y tenga cierto éxito, es seguro que ya no registra los números de hace unos años. Anhelarium está por cumplir seis años ya y a día de hoy no me hace los números de años atrás aun no siendo nada malas las estadísticas actuales. Si bien es cierto que por temas de estudio no puedo dedicarle el tiempo que otrora sí, el blog sigue manteniéndose en el tráfico virtual debido a su contenido y por, de vez en cuando y mucho menos de lo que me gustaría, alimentar su feed con las entradas que el tiempo del que dispongo me permite publicar. Pero hablándolo con otros blogueros, la cosa no sólo va únicamente de si publicas mucho o poco en tu blog. Y es cuando volvemos a lo que comentara en un principio: Las redes sociales.

Startup Stock Photos

Fuente: tumblr.com

Renovarse o morir. O eso dicen. Es por ello que desde hace varios años, muchos de los que administramos webs/blogs nos hacemos hueco en las redes sociales, sobre todo Twitter y Facebook, para llegar a más público y que aquello que ofrecemos en nuestros dominios tenga su escaparate en dichas redes. Pero es tal la fagocitación de la que os hablaba antes que dichas redes sociales han acaparado toda la atención, siendo el epicentro de todo. Y me explico. Puedes publicar un artículo en tu blog y comprensiblemente publicitarlo en Facebook por ejemplo. Y lo que ocurre de un tiempo para acá, es que incluso los comentarios que antes recibías en tu blog, se quedan en su correspondiente página de Facebook. A la gente hasta le da pereza clickar y llegar al blog donde se encuentra la entrada al completo. Ahora, y por lo general, la sociedad es más vaga que nunca a la hora de leer. Si los periódicos lo sufrieron con la aparición de las versiones digitales, ahora incluso los portales de información o sitios webs lo sufren con las concurridas redes sociales. Ahí queda todo.

Así, las personas no sólo se han habituado a obtener información de forma rápida y concisa, sino que además, su manera de participar en los debates también lo es. Comentar en Facebook una noticia o entrada es mucho más rápido y sencillo que hacerlo en el propio blog, donde para participar debes rellenar un pequeño formulario con tu nombre, correo y por supuesto, tu comentario. Con todo, es comprensible, y para los que nos dedicamos a esto, bastante notable, que la dinámica de los blogs ha aminorado de manera evidente. La actividad que un blog podía registrar hace unos años no es la que puede experimentar ahora. Y esto lo digo más por los comentarios que por las visitas. Las visitas se pueden mantener en mayor o menor medida, dentro de una media, pero los comentarios, la participación por parte de usuarios en espacios como este, no. Esto ya no es lo que era. Y se echa mucho de menos. Pero, al menos en mí, esto no me quita las ganas de seguir escribiendo en este humilde rincón. Un lugar abierto a todos, para todos, cuando y cuánto quieran. Yo sigo igual de agradecido por todas esas personas que siguen llegando a Anhelarium. Sólo deseo que la visita les haya gustado.


La rojigualda, nuestra bandera

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Me fastidia ver a los más intransigentes de este país, grupos fascistas o de extrema derecha, ondear la bandera de España, que parece que es sólo de ellos, como a los catalanes independentistas pitar el himno español. Estos últimos porque están en pleno derecho a la libertad de expresión y, aunque me parezca una falta de respeto enorme, pues a la inversa seguro que no lo recibirían con agrado, peores cosas hacen nuestros políticos, esos que HEMOS ELEGIDO NOSOTROS, que deshonran al país entero con su mala praxis y poca vergüenza. Desde siempre, la extrema derecha ha tomado como insignia una bandera que nos representa a todos, o supuestamente debe hacerlo. Una bandera que antes de que ya ondeaba como pabellón de la Marina española en virtud del Real Decreto de 28 de mayo de 1785, a propuesta de Carlos III. Al mismo tiempo, la izquierda más revanchista y anclada en el pasado, la ve como la bandera del bando enemigo. Para diferenciarse de “la derechona”, la desprecian y se envuelven en la bandera tricolor que caracteriza a la Segunda República Española de 1931.

Ya en 1793 se ordenó que ese pabellón, utilizado hasta entonces solo en los buques de guerra, ondeara también en los puertos y fuertes de la Marina y costas custodiados por el ejército español, así la bandera rojigualda empezó a utilizarse como el mayor símbolo nacional. Pero no fue hasta 1843, cuando el Real Decreto de 13 de octubre, sancionado por la Reina Isabel II, la reconocía como bandera nacional. Y debo destacar que la Primera República Española, instalada en 1873, no alteró los colores de esta bandera de colores rojo, amarillo y rojo, aunque sí se suprimió los escudos y todos los símbolos reales de la monarquía.

En muy resumidas cuentas: vemos como los colores de nuestra bandera, la rojigualda, fue acogida por monárquicos y republicanos como distintivo de nuestra Nación. Hoy, y desde mucho tiempo atrás, el sector izquierdista de este país se aferra nostálgicamente a la bandera tricolor, se identifica con ella, desprecian la rojigualda y la siguen considerando una bandera franquista. Mientras, los que se colocan del lado más conservador y de derechas se aferran a ella. A mí esto no me gusta. Esta guerra de banderas, a estas alturas, es más que absurda. Quizás habrá que esperar algo más. Y no tengo nada en contra de la tricolor, que quede bien claro, pues es una bandera española que representa una etapa que siempre ha llamado mi atención y que despierta en mi mucho interés, ya que la Segunda República fue maltratada en sus días pero también en los días que corren actualmente. Pero eso ya es otro tema. Los símbolos son importantes, pues representan algo, y en este caso ese algo es un país entero. Y aunque se tratara de la bandera de una pequeña localidad, tras sus colores hay personas a las que hay que respetar y nunca olvidar. La bandera rojigualda es la bandera de España, no sólo de unos pocos. No es una bandera de franquistas y neonazis. Ahora que la gente la ve con mejores ojos y todo gracias a los éxitos deportivos de estos últimos años. Han sido los deportistas de élite los que han despolitizado la bandera, los que hicieron que miles y miles de personas en todo el país la sacara sin complejos. Han hecho los deportistas lo que los políticos no han sido capaces de hacer. Así de malos son ellos y sus partidos. La izquierda porta una bandera, la derecha otra, y eso sólo alimenta la desunión.

Si bien es cierto que soy de los que piensan que hay que hacer mucha pedagogía en nuestros días sobre temas pasados e ignorados por nuestros políticos, no veo bien estar con ese guerracivilismo absurdo. Hay sectores de la izquierda de nuestro país que parecen más interesados en ganar la guerra más de ochenta años después de haber acabado. No soy de ningún partido político. Me cuesta sentirme identificado con ellos. Ahora, con el auge de estos nuevos partidos políticos que nos prometen el cambio y se agencian de colores llamativos para aparentar frescura, diré que tampoco soy de los de magenta (que son un barco hundido que se empeñan en reflotar), ni los de naranja, y me cuesta mucho sentirme confraternizado con los de morado, porque ya comienzan a pecar de los mismos errores de la vieja izquierda española anclada en el pasado, esa izquierda acosada por sus propios fantasmas y complejos. Políticamente siempre me he considerado huérfano.

Los partidos políticos lo único que quieren es quedar por encima del otro, enchufarse al erario público y vivir como lo que son, parásitos que sólo les importa llegar al poder, apoltronarse. A los partidos políticos de este país parece que lo que menos les importa es España. Esta es la sensación que desde siempre he tenido. Parece que no les interesa progresar, mejorar, modernizar este país. Votaré a aquél partido que mejor administre nuestros recursos para proteger a las plantas, animales y a nuestras personas. Con esto sí que puedo parecer romántico o más bien utópico, pero no pierdo la fe.

España es un país políticamente maldito. Por eso no voy a entrar en comparación con otros países, como Estados Unidos, que respetan sus barras y estrellas independientemente de la ideología de unos y otros. España necesita, cual computadora, un formateo, un reinicio. Sólo veo en el panorama político a gente resquemada y anclada por el pasado, ese que nunca dejamos atrás. Porque para lo único que nos tiene que servir es para aprender, sin despertar fantasmas. Esta entrada trata sobre una bandera, sobre la bandera que nos representa, una bandera con la que nací y me crié. La que han visto mis ojos ondear durante todos mis días. Pero es una bandera que por desgracia, no parece que quieran algunos que nos represente a todos. Hay temas mucho más importantes que la bandera, pero no por ello dejar de serlo.

Yo abogo por una España unida, una España de todos aun reconociendo la pluralidad del todo el Estado. Creo en una España integradora. Y como de símbolos trataba en un principio esta entrada, que reconozco que se me han ido un pocos los dedos, apoyo respaldar nuestro símbolo de rojo y oro como nuestra seña de identidad, y con los ojos puestos en el futuro. Por eso, anhelo que nos remanguemos todos, ayudemos, vayamos a una para afrontar los temas que más inciden en nuestra sociedad. Que nos sintamos orgullosos de ser españoles y cuando miremos la bandera, nuestra bandera, no sintamos antipatía, esa que han sembrado en nosotros los que tras sus colores nos han engañado a todos. Sintamos dignidad por nuestra identidad, pero sobre todo, esperanza por conseguir un país de todos, un país mejor.


El movimiento mindfulness

Vivir plena o conscientemente, que es lo que significa el término mindfulness (consciencia plena), es algo que nos puede llevar tan sólo cinco segundos de nuestro tiempo. Con tan sólo cinco segundos podemos volver a nuestra mente y conectar con nuestro cuerpo, mantener el cuerpo y la mente en sintonía, enfocarlos en el momento presente. Respiramos, sentimos nuestra respiración, y con ella somos conscientes de lo que está pasando en nuestro cuerpo y en nuestra mente, para así, aliviarnos, cuidarnos, cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente. Algo como parar unos segundos y respirar puede parecer algo muy sencillo, e incluso puedes pensar que eso es algo que ya hacemos a diario y de forma automática. Pero ese movimiento tan sencillo como es el respirar, si lo hacemos de forma cuidadosa y lúcida, siendo conscientes de ello, tiene en nosotros unos efectos increíbles y maravillosos. Desde que supe de esta filosofía, mí vida no ha hecho más que cambiar para mejor.

La práctica de la atención plena es una práctica heredada de la tradición budista, y que desde hace muchos años se está empleando en el ámbito de la psicología occidental para así poder paliar todas aquellas condiciones físicas y mentales que nos provocan sufrimiento. Puedes leer acerca de la filosofía budista en este artículo que publiqué para mi otro blog, Historia Errante. Muchas personas, la gran mayoría, andan automatizadas, caminan deprisa, comen deprisa, están contaminadas por ese ‘yaísmo’, y quieren todo ya, ahora mismo. Además, la mayoría de nosotros en muchas ocasiones vivimos anclados en el pasado de tal manera que nos hace turbio nuestro presente. En ocasiones nos cuesta partir con ese pasado al que estamos encadenados, nos resulta arduo olvidarnos de lo que ya sucedió y que ya no existe, como un amor que se fue, alguien que perdimos, un momento añorado que nunca volverá, etcétera. Eso nos produce sufrimiento, como también nos lo produce el estar inquietos por nuestro futuro, por lo que queremos tener o llegar a ser. Hasta que no sea médico no seré feliz, hasta que no tenga el coche no estaré tranquilo, hasta que no suceda esto que tiene que suceder no estaré en paz. Personas fondeadas en un pasado inexistente y preocupadas en exceso por un futuro que no ha llegado aún.

Si a esto le añadimos que existen personas que, independientemente de que sufran o no de lo anteriormente mencionado, no prestan atención alguna a lo que verdaderamente merece la pena, realmente nos encontramos con caminantes, simples caminantes o zombis que deambulan por nuestra sociedad. Y me refiero a esas personas absortas en materialismos, en distracciones banales, que no saben valorar lo que tienen y que verdaderamente tiene un importantísimo valor. Hay personas que parecen que han olvidado que tienen salud, que pueden moverse con independencia y que tienen el tiempo a su favor, porque están vivos y sanos, para hacer con sus vidas algo mejor.

Siempre buscamos fuera, para obtener la felicidad. Y nada más lejos de la realidad. La felicidad no está aquí o allá, la felicidad está en nuestro interior. El paraíso no está en el cielo, está dentro de nosotros. El camino más corto para llegar a la felicidad y estar en plena conexión con Dios, está en nosotros mismos. Somos nuestro propio cielo.

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Fuente: Dream-wallpaper.com

Cómo practicar la plena consciencia

Con la práctica del mindfulness nos tomamos un tiempo para respirar, meditar, y ser conscientes de que estamos vivos, aquí y ahora. ¿Cómo logramos esto? Con la respiración consciente; inhalo y soy consciente de que estoy inhalando, y exhalo siendo consciente de que estoy exhalando. Tomo aire, siento cómo el aire entra en mi cuerpo, y doy gracias a Dios y al Universo por ello. Suelto el aire que he tomado y que ha refrescado mis pulmones y me siento agradecido y complacido. Aspira, concéntrate en que eres una flor primaveral, espira e imagina que eres esa flor. Podemos practicar la consciencia plena en cualquier momento del día, el tiempo que queramos. Podemos meditar mientras nos preparamos el desayuno, e incluso desayunando. Meditamos mientras nos duchamos o nos vestimos. No hace falta estar en posición de loto y cerrar los ojos para meditar. Existen otras maneras de hacerlo. El mindfulness hace que seamos conscientes de nuestro momento presente. Pongamos como ejemplo que estamos almorzando una deliciosa ensalada. Al comer se encienden todos nuestros sentidos y es fácil que nos distraigamos. De esta forma, al sentarnos frente a ese plato de ensalada, damos gracias por poder alimentarnos con ella, y mientras la saboreamos, volvemos a nuestro cuerpo, a nuestra mente, sentimos que estamos presentes degustando una deliciosa ensalada, una ensalada hecha por muchas condiciones que se han reunido para que estemos frente a ella y la podamos degustar, como el sol, la lluvia, la tierra, el trabajo realizado por los que trabajan el campo. Comer es un milagro, y hay que saber valorarlo. No hay que decir nada ni hacer nada más, sólo estar consciente con nuestra respiración.

Este es el arte de saber parar. Vivimos acelerados, adictos a ese ‘yaísmo’ que mencionaba con anterioridad. Deja los pensamientos negativos y aprecia con total atención lo que estés haciendo. Muchas religiones hablan de la necesidad de dar un descanso a nuestros quehaceres, por ejemplo los cristianos hablan de descansar los domingos, los judíos el sábado y los musulmanes el viernes. El descanso como vemos es fundamental en nuestras vidas.

Cada uno vive las enseñanzas del budismo al nivel que desea. Practicar el mindfulness no se trata de despegarnos de nuestra religión y convertirnos a otra, o que nos hagamos monjes y vayamos al monte a cultivar un huerto y llevar una vida austera y aislada del mundanal ruido. En absoluto. Sólo se trata de realizar un ritual lento en nuestras vidas, en nuestro mundo cotidiano. Cuando tu mente está en todas partes y en ninguna, eres solo mínimamente consciente de todo lo que te rodea, de todo lo que eres. La paz está en nuestro interior y el mindfulness sólo nos muestra el camino para vivir en un estado de paz y plena atención el mayor tiempo posible.


El Internet de antes

Esta mañana bien temprano, y sin venir a cuento, se me ha venido a la mente cómo era nuestra relación con Internet a principios de la década pasada, cuando poco a poco comenzó a instalarse Internet en nuestros domicilios. Concretamente, me he acordado de aquél exitoso programa, el famoso Messenger, desde hace ya unos años unido a Skype como programa de mensajería instantánea. Lógico, con la tremenda eclosión de las redes sociales tipo Facebook o Tuenti, ya el Messenger no lo utilizaba ni Dios. Pues bien, desde entonces, y esto sonará muy extraño, creo que la alta y más moderna tecnología de a día de hoy, sí ha beneficiado un tanto, o quizás sólo un poco en comparación con todos sus aspectos negativos, pero considero que sí ha hecho que nuestras relaciones sociales mejoren y, por supuesto, pienso matizar esto un poco mejor.

Seguro que en muchas ocasiones has oído o incluso has dicho que la tecnología actual, toda esa cantidad de aparatos informáticos, aplicaciones, redes sociales y demás, nos distraen, nos emboba, haciendo que seamos distantes y nuestras relaciones interpersonales se vean perjudicadas. Además, provocan en nosotros una necesidad que realmente no necesitamos, nos envicia, somos adictos a todo esto. Hay jóvenes que necesitan encontrar en las redes sociales la popularidad que no tienen en su vida diaria, necesitan tener más y más amigos o seguidores en Facebook o Instagram, que sus fotos las vean cuantas más personas mejor, sentirse importantes y atendidos. No pienso desmentir nada de esto pues lo pienso así, yo mismo comparto estos razonamientos.

Internet es una de las herramientas más importantes y significativas de nuestra evolución como seres humanos. Internet evoluciona y nosotros evolucionamos a su lado, pero, ¿evolucionamos para mejor o para peor? Es un tema espinoso, tremendamente relativo y sobre todo, un tema muy susceptible para muchos. Son muchas las veces que he escuchado que la juventud de décadas pasadas, como la de los años 70 u 80, se relacionaba mejor que los jóvenes de hoy día. ¿Es esto cierto? Todo tiene sus matices, todo se puede ver de muchas maneras distintas. Porque antaño, por lo general, a una chica adolescente le costaba horrores acercarse al chico de sus sueños, o llamarlo por teléfono a su casa y poder hablar con él tan sólo unos minutos. Eso no ocurre en el presente. Generalizando, ahora los jóvenes se comunican con la misma facilidad con la que pestañean. Hacemos buenos colegas a través de las redes sociales, personas con nuestros mismos gustos en cine o música, etc. Podemos encontrar a nuestra pareja ideal o encontrar una sincera y bonita amistad. Y qué decir del conocimiento. Internet es la mayor y más cercana fuente de conocimiento que tenemos. Todo está a nuestro alcance a golpe de ratón. Con tan sólo hacer clic, podemos comenzar a instruirnos en un idioma nuevo, a leer acerca de cualquier civilización antigua o escuchar al mismísimo Ortega y Gasset. Pero también podemos encontrar el aislamiento, el vicio, la perversión, el salvajismo, podemos toparnos con el lado más insolidario e insensible de Internet, pues es  un arma tan poderosa que puede hacer el bien y el mal en gran medida. Toda un arma de doble filo.

Pero, y he aquí el motivo de este post, considero que nosotros los jóvenes, nos hemos visto beneficiados con este significativo avance tecnológico. Hemos evolucionado con ello. Porque yo comencé mi adolescencia a principios de la década del 2000, y fui testigo directo de esos días y cómo fueron en comparación con nuestra actualidad. Yo fui testigo de cómo en aquellos años, muchos jóvenes se encerraban en sus casas, sin querer salir salvo para ir al instituto y poco más, con tal de quedarse más tiempo frente al ordenador, conectados a Messenger y chateando, porque creedme, los chats en esos días eran un auténtico boom, la moda de todas las modas. La tecnología del momento no nos permitía, entre otras cosas, movilidad alguna. No existían los smartphones, y no todos los jóvenes tenían teléfonos móviles en esos días. Internet comenzó a instalarse poco a poco en las casas. A finales de los 90 para acceder a la Red nos íbamos a los Cibercafés, un negocio en alza en esos días. Pero desde 2001 en adelante, Internet sería parte de cada domicilio, poco a poco Internet fue y es, parte de las necesidades básicas de una casa, como la luz y el agua.

En eso días, fue tal la moda de Internet que los más jóvenes y no tan jóvenes preferían quedarse en casa que salir con los amigos. Priorizaban el poder conocer a gente tras la pantalla que en persona. Y los que decidían salir a la calle, la mayoría, al poco rato ya deseaban regresar a casa para estar conectados a sus ordenadores y chateando sin parar. Conocí a gente que en esos años, pasaban las tardes enteras en esos cibercafés, y los que tenían conexión en casa, prácticamente no salían de su habitación. Aún consigo acordarme de algunos momentos puntuales en los que me encontraba reunido con amigos y ver cómo alguno de ellos o varios, aun pasando un buen momento todos juntos, entre risas y demás,  se iban porque preferían estar en sus casas para pasarlas con el dichoso Messenger. Muchos preferían pasar las tardes de verano conectados a ese programa y al resto de chats, que estar en la playa, con el resto de amigos. Una opción respetable pero a la vez preocupante, al menos por aquél entonces.

¿Están los jóvenes en la actualidad igual de enganchados a Internet? ¿Quizás están aún más? Puede, y como dije anteriormente, Internet evolucionó y nosotros con él también. Pero considero, que esta evolución, o al menos esta parte en concreto de esta evolución conjunta entre Internet y nosotros, ha beneficiado, aunque sea sólo un poco. Pues ahora las personas no están enclaustradas en sus casas pegadas a la pantalla. Ahora, al menos, por lo general no tienen problemas en salir a la calle. En esos días, aun siendo yo un adolescente, me daba cierta pena ver cómo chicos y chicas de mi edad se negaban a salir a la calle por estar conectados más tiempo a Internet. Por eso, considero que es un paso, de gigante o no, pero un paso. Y yo que me alegro de ello.


¡Un poco más de inteligencia emocional, por favor!

En mi humilde opinión, el hecho, es que no se es lo suficientemente inteligente si no se dominan una serie de factores, a mi parecer, aún más importantes que la capacidad intelectual que podamos poseer. Desde hace mucho tiempo llevo queriendo tratar este tema en forma de post para el blog, no sabía y de hecho no sé cómo abordarlo correctamente ya que no soy un experto en la materia ni pretendo serlo. Tan sólo es algo que me inquieta, algo a lo que le doy verdadera importancia y como tal, me apetece dedicarle algunas líneas.

Es cierto que los aspectos cognitivos tienen una gran importancia, tanto, que no es de extrañar que la mayoría de la gente tenga como concepto de inteligencia los aspectos intelectuales, la capacidad de memoria o la capacidad de resolver problemas. Sin este tipo de inteligencia, la civilización no habría avanzado nada. Pero desde hace ya bastante tiempo voy notando cómo la inteligencia emocional parece quedar relegada a un lado. En esta sociedad, cada vez más individualista y anárquica, parece que la inteligencia social ya no es importante, cuando a mi modo de ver, es quizás la más imprescindible.

Entiendo yo como inteligencia emocional o social, la capacidad de comprender y motivar a los demás, la disposición de relacionarse con los demás, de compenetrarse. Es, a mi modo de ver, el saber ser compasivo y comprensivo con todo lo que nos rodea. Y digo que la inteligencia emocional es para mí la más imprescindible de todas, porque considero que es la base de todo tipo de inteligencia. El conocimiento y el manejo de nuestras emociones es primordial y más en una sociedad como la nuestra.

No es muy natural ser un auténtico intelectual, poseer dos licenciaturas y numerosos conocimientos en una u otra materia si luego eres incapaz de tratar correctamente a tu pareja, entablar amistad con alguien, saber proteger esa amistad, o portarte con educación y saber estar en determinados momentos y lugares. Podría poner ejemplos burdos y triviales en este pequeño escrito, pero creo que se ve claramente lo que quiero decir. Dentro de la inteligencia emocional, según Howard Gardner (Teoría de las inteligencias múltiples, 1983), podemos distinguir la idea de la inteligencia interpersonal  y la inteligencia intrapersonal. La inteligencia interpersonal hace referencia a la capacidad de comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas, mientras que la intrapersonal, es el saber comprenderse a uno mismo, nuestros temores, nuestros problemas, nuestros sueños e ilusiones. Hace mucho hablaba con un buen amigo de que, y más a día de hoy, hace falta que en los colegios e institutos, se dediquen más horas a materias de enseñanza cívica, y de hecho, siempre existió la alternativa a la religión o ética, y hace unos años se estableció una nueva asignatura a impartir llamada educación para la ciudadanía, pero por lo visto con la reforma educativa se acabó quitando. Y pienso que en la sociedad en la que nos movemos a día de hoy, sería más eficiente enseñar a los más jóvenes valores morales y éticos, civismo y pautas de comportamiento, que no tantas horas de filosofía o inglés. No sirve de nada que un alumno saque sobresaliente en matemáticas si luego no sabe cómo resolver sus problemas personales, ni sabe como lidiar los conflictos que pueda tener en sus relaciones sentimentales.

En el trascurrir de nuestros días nos encontramos muchas veces con personas que parecen tener las mismas luces que una escoba. Y no digo esto en relación a personas discapacitadas (que eso es otro tema), sino a esas personas que aparentemente poseen buena salud mental, que llevan una vida normal e incluso tienen estudios o trabajos superiores, pero que son realmente unos zombis, unos muertos en vida. Personas que son incapaces de mostrar cierto afecto, comprensión, incluso personas que apenas muestran emociones básicas como la alegría, la tristeza o el miedo. Peronas que no perciben ni valoran el presente, personas demasiado ensimismadas en su mundo interior. La inteligencia emocional es la que nos mueve a comportarnos, percibir y actuar de una determinada manera en la vida. Cada uno tendrá sus problemas y sus motivos del por qué son así, pero ninguno está exento de aprehender, de desarrollarse como animales sociales que somos, como ya dijo Aristóteles. Estamos hechos para convivir en sociedad y visto el comportamiento de muchos, quién lo diría.

Falta compasión y falta mucha empatía, amigos míos, y existe gente que vive como si nadie más pululara a su alrededor. ¡Hasta se podría decir que se ha perdido el saludo! Y es que hasta hay gente que ni saluda a los que conoce cuando los tiene cerca. Es egocentrismo puro y duro, y junto al egoísmo, campan a sus anchas y limitan a la persona, haciendo que ésta sea incapaz de llevar una relación armoniosa para con los demás.

Ábrete a los demás, di lo que piensas, lo que sientes, y trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Si eres una persona egoísta, insensible, totalitaria, dominante e intolerante, serás una persona solitaria, pues nunca podrás mantener una relación cercana, íntima y afectuosa con un amigo, un familiar o una pareja. Para mí, lo que realmente determina la inteligencia emocional es saber tratar a los demás, saber qué necesitan, estar simplemente a los detalles, cuidar la relación que esa persona tiene con nosotros, comprender y hacernos comprender, entrar en armonía con nosotros mismos, conocernos, saber qué necesitamos y qué necesitan los demás de nosotros.


El arte de contemplar

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La foto fue tomada por mi hermana, en nuestro viaje a Huelva en mayo de 2013. Al frente, Portugal.

 

Te invito a que por unos instantes sientas tu vida, que la percibas, y con ella, todo lo que te rodea. Te invito a que por un momento tomes conciencia de tu existencia, de cómo existes, de cómo estás aquí y cómo formas parte de un todo que es maravilloso e infinito. Algo tan maravilloso como lo eres tú, porque eres un ser único y excepcional. Tu presencia aquí no es más que otro milagro de la vida, la vida, lo más valioso que se pueda tener jamás. La vida es el mayor de los regalos y la peor de las pérdidas. Te invito a que seas consciente de lo que eres, de lo que tienes, de lo tremendamente importante que es y que debemos saber valorar. Tienes que saber lo afortunado que eres, y tienes que hacer todo lo posible para que esta vida que de lo desconocido se te ha sido otorgada, valga la pena. Haz que tu existencia embellezca más este mundo que nos rodea.

Siéntate en algún lugar tranquilo, aléjate de todo pensamiento negativo y respira. Respira, controla tu respiración. Siéntela. Percibe cómo el aire hincha tus pulmones y luego expúlsalo poco a poco. Toca con tus manos el suelo en el que estás sentado, siente dónde estás y toma consciencia de todas las partes de tu cuerpo. Siente tus brazos, tus manos, tus piernas y tus pies. Enciende tus sentidos, excítalos. Escucha atentamente la armonía del lugar que te rodea, el oleaje de una playa, el canto de los pájaros o el mecer de las ramas. Olfatea la esencia de ese espacio. Quédate con los olores y saborea si puedes.  Ahora observa, contempla ese lugar, míralo y mírate a ti mismo viviendo ese preciso momento. Haz una fotografía mental de ese instante, grábalo a fuego en tu mente ayudándote de tus sentidos para poder recrearte en él siempre que lo necesites. Tu mente hará que tus sentidos rescaten la naturaleza de ese instante que has guardado y puedas volver a apreciarlo de alguna manera.

Impregna ese trance de tus mejores recuerdos, de tus mayores sentimientos. Recibe ese momento, llénalo de toda energía positiva y guárdalo por siempre en tu corazón y en tu mente.

Puedes hacerlo durante el tiempo que quieras, cuando quieras y dónde quieras. Siéntete vivir, da gracias por todos y cada uno de los días que vives, y haz que vivir sea siempre motivo de alegría.

 


Sobre el Rock alternativo y algunos bohemios intelectuales

Parece ser que cada cierto tiempo me toca aguantar la pretenciosa y repelente actitud de algún fervoroso amante de lo alternativo, lo underground, lo indie, o como se le quiera  llamar. Si, esos que suelen asistir al Primavera Sound o al FIB Heineken. Me toca mucho los huevos el gusto paupérrimo que tienen por la literatura alternativa, la música alternativa, el cine alternativo, el arte alternativo, en definitiva, todo lo que sólo conozcan ellos, despreciando todo lo que se salga de su micro entorno intelectual, para luego flagelarse y llevarse las manos a la cabeza cuando se encuentran a gente que no conocen estas tendencias tan alternativas y tan modernas, estas obras tan desconocidas y que nadie en su sano juicio tiene capacidad para valorar ya que son demasiado…alternativas. Y es que, perdónenme, pero el cine de autor bielorruso se me hace difícil de entender, lo siento, no soy tan inteligente y mucho menos, no soy tan cool como debería.

Tranquilo, este primer párrafo será lo más vulgar que leas en esta entrada. No pienso entrar en descalificativos ni en desprecios, eso es algo que ya se los dejo a ellos. Pero, ¿qué es el gafapastismo? El gapastismo se presenta como una vanguardia social, personas políticamente progresistas, personas que suelen tener estudios superiores y un marcado carácter tremendamente snob. A pesar de que a todos estos intelectuales les encanta dejarse los cuartos en la FNAC y comprar aparatos Apple, suelen ser personas con una clara tendencia hacia la izquierda política, suelen simpatizar con la clase obrera, personas supuestamente cultas que adoran los libros corta venas de filósofos franceses, las películas en versión original aunque luego no se enteren de nada, para posteriormente hacer críticas de todo como si a la gente le importara una mierda su opinión. Son personas que luchan por alejarse de todas las tendencias, gustos e intereses de la mayoría. No, porque ellos son demasiado diferentes, demasiado inteligentes.

Como he dicho, cada cierto tiempo me toca aguantar la pedantería de alguno de estos sujetos. Y es por eso que escribí el siguiente mensaje en mi página de Facebook hace apenas unos minutos:

Creo sinceramente que hay más incultura musical en el ambiente alternativo/gafapasta (pseudo-intelectual) que en el reggaetonero, y ya es decir. Me irrita la gente que por aparentar ser más bohemio e inteligente desprecian cosas, cuando luego demuestran no tener conocimientos de aquello que desprecian y tampoco de lo que dicen amar.

Lo escribí a raíz de escuchar a un intelectual hablar sobre el Rock alternativo y lo insípida que le parecía la mayoría de la música que el resto de los mortales parecemos escuchar. Os prometo que a peores he visto, y lo peor, es que no en la televisión, sino cara a cara. Y es que ya me he topado con demasiados sabiondos a lo largo de mi vida, eruditos con los que a día de hoy me niego a seguir discutiendo sobre música, cine o literatura, veo que es algo inútil por mi parte, es realmente como hablar con la pared.

A diferencia de ellos, mis gustos son muy amplios, abiertos. No le hago ascos a nada, siempre y cuando presente un mínimo de calidad. Me encanta aprender, siempre he tenido una marcada tendencia por seguir aprendiendo, seguir conociendo, cuanto más mejor, cuanto más sepa, mucho mejor. El interés y la curiosidad por lo que no conoces, es algo que nunca se puede perder. De ahí que nunca le haya hecho ascos a nada, tenga la etiqueta que tenga. Tengo mis preferencias, y son inamovibles, claro está, pero no le hago ascos a algo que merezca verdaderamente la pena.

Me crispa ver cómo se las dan de inteligentes al despotricar de toda película salida de Hollywood, o cuando intentan ir de interesantes al decir que leen libros de tal autor serbo croata, autor que muy probablemente sólo tenga un libro publicado y el cual leen mientras están en un Starbucks, con su portátil Mac, degustando un café malo, ridícula y descaradamente caro, con la intención de ser visto, necesitando como el respirar esa aprobación por parte de los demás, que éstos reconozcan lo inteligentes que son. Necesitan eso, aprobación. Por no hablar de los que se van allí, al Starbucks, a estudiar. ¿Quién verdaderamente se concentra en un Starbucks estudiando?

Leen libros que no entienden, porque no los entienden ni los que los han escrito. Algunos leen verdaderas joyas de la literatura, que tampoco entienden, pero que luego para dárselas de personas doctas, copian y pegan las frases más interesantes de la obra en su cuenta de Twitter o Facebook, así todos podrán ver lo interesantes e intelectuales que son. Ahora, si coleccionas cómics de superhéroes o te gusta la literatura fantástica, si eres un fan de El Señor de Los Anillos o Warhammer, entonces tienes que madurar. Lo mismo pasa con las películas, ellos no pueden entrar al cine a ver la última película de Peter Jackson o Zack Snyder, ellos sólo ven cine independiente tailandés, francés o croata, y pobre de aquél que entre a ver Iron Man 3 o Los Vengadores, porque ese será un ignorante de por vida.

Con vuestro permiso y sin pretender alargar mucho esta nueva entrada, me dispongo a  glosar de manera concisa lo que más detesto de estas personas tan doctas y tan cultas: su visión de la música. Para mí la música es algo fundamental en mi vida y el trato que estos seres superiores dan a la música es sin duda lo que más me crispa.

El gafapastismo y la música

Para ser un buen bohemio intelectual debes de amar a todos aquellos grupos y artistas minoritarios y que sólo ellos conocen a la perfección, como por ejemplo Joe Crepúsculo, Vetusta Morla o Sufjan Stevens. Salvo excepciones, claro, porque bandas como los Arctic Monkeys, Radiohead, MUSE, The Cure, Soundgarden, ya son palabras mayores, esas son ya las bandas a venerar por todo bohemio moderno e intelectual. Lo peor de todo esto es que el 90% de los amantes de esta música considerarán ruidoso e incluso molesto todas aquellas bandas que hagan Rock de forma distinta a estos súper grupos (?). Estos eruditos son capaces de sentir un orgasmo al escuchar canciones estridentes de grupos como Skillet, The Strokes o MUSE y al mismo tiempo despreciar todo lo que tenga la etiqueta de Hard Rock o Heavy Metal. Y es que esa música la dejan para los frikis y raros. Os doy mi palabra, que he conocido a varias personas a las cuales les he preguntado por sus gustos musicales y que me han reconocido no poder soportar el Heavy Metal o Hard Rock por ser demasiado retumbante, pero acto seguido me han comentado ser amantes de grupos como los anteriormente mencionados, que sin que nadie me lo pueda negar, poseen en su discografía temas bastante estruendosos, sin melodía alguna, temas cargados de guitarras rancias y estrepitosa percusión y lo más absurdo y delirante de todo es que alguno de ellos me confesaban disfrutar de vez en cuando con temas de grupos como Metallica o Guns N’Roses.

Fíjate, qué curioso, disfrutan de bandas tan extremadamente populares como Metallica o Gun N’ Roses, pero las demás, que son del mismo estilo, e incluso mejores, las desprecian. ¿Pero éstos no eran amantes de lo underground? ¿Cómo es posible que te gusten temas de Metallica pero digas que el Heavy Metal no es lo tuyo? ¿Cómo es posible que no te guste algo que no conoces? Etiquetas. Creen que parecerán así más interesantes si mencionan a sus interlocutores grupos de Rock alternativo que grupos de Power Metal. Es una muestra más de que lo que más les interesa es ser lo más cool posible. Porque claro, no es lo mismo reconocer que lo flipas con temas de Metallica que con temas de Testament o Megadeth. Queda mucho más guay lo primero. Pero sobre todo, a día de hoy sigue siendo muchísimo más interesante y modernete si dices que te gustan los Vetusta Morla. Si dices eso y además dices que estás leyendo un libro de Serguéi Gavrov, ya lo bordas. Eres una persona de lo más interesante, te sentirás mejor al ver cómo los demás tienen esa imágen de ti. 

Demuestran ser intolerantes, de una cultura musical nefasta y además, quedando en ridículo constantemente precisamente por lo que os acabo de comentar. Porque es irrisorio comprobar cómo la gran mayoría de ellos desaprueban el Hard Rock o Heavy, con el pretexto de que les parecen estilos ruidosos, y luego ves cómo se deleitan con temas, objetivamente, mucho más chillosos y retumbantes. Pero claro, es que lo otro es muy mainstream y el Rock alternativo o indie es más inspiracional, vanguardista más moderno y por supuesto, denota más intelectualidad. Yo llevo desde los 15 años escuchando Heavy Metal y Hard Rock y con el tiempo he sabido apreciar otros estilos más o menos alejados de la escena rockera que más me gusta. Ídem con la literatura o el cine. Dentro de mi lista de canciones se encuentra precisamente algunos temas que pertenecen a ese Rock alternativo que tanto idolatran, porque como he dicho, no soy ningún estrecho de miras y entiendo de lo que es bueno y lo que es malo. Me encantan temas como Radioactive o It’s Time de Imagine Dragons, uno de los grupos alternativos que más está despuntando a día de hoy. Y para más reseña, uno de los grupos más imprescindibles e importantes para mí son mis queridos The Cranberries, el grupo alternativo que más éxito ha cosechado, liderando las listas musicales durante toda la década de los 90. Me pregunto quiénes son más ignorantes, porque los hay quienes ponen barreras al seguir conociendo y se aferran a lo que conocen dentro de un campo que se han autodelimitado o los que, de lo contrario, saben apreciar y cuanto más mejor. No detesto el Rock alternativo pero sí el ambiente pedante que lo rodea. Personas que se creen superiores por escuchar una determinada música o consumir otro tipo de literatura o cine.

He escuchado a muchos soltar pestes de grupos como Europe, Bon Jovi, Iron Maiden, Whitesnake, Judas Priest, y un largo etcétera de grupos del mismo estilo musical. Grupos que han vendido millones de discos en todo el mundo y que llenan estadios y demás recintos deportivos en sus giras. Todas esas personas tienen un mal gusto musical. Las casi 80.000 personas que hubo en el último concierto de Maiden están equivocadas y los cuatro gatos que van a ver a grupos de Rock independiente a actuar en bares o en salas pequeñas y que no los conoce ni Dios, sí, esos sí saben qué música es la mejor. El Heavy, el Hard Rock, eso es música para los cavernícolas, esos que llevan melenas y chupas de cuero. Todos vamos con el paso cambiado y ellos, los gafapastas, son los que todo lo saben, los que únicamente saben dónde está la buena música, la buena literatura y el buen cine. Aún recuerdo cuando hace años, uno que supuestamente es periodista y que trabajaba para un conocido periódico de este país, un pseudo-intelectual conocido por ser un amante de las tendencias alternativas gafapastiles, asistió con otro amigo de la misma índole a un concierto de Saxon en Barcelona para posteriormente escribir una “reseña” en la cual ridiculizaba todo lo que en dicho concierto vio, incluso tildando a los allí presentes de homosexuales por llevar melenas y pantalones vaqueros estrechos, caricaturizándolos y burlándose del tipo de música que sonó aquella noche. No voy a decir ni su nombre ni os pondré el enlace a su crónica del concierto porque no merece ni la más mínima atención, os lo aseguro.

Así que desde aquí, le digo que si quieren sentirse interesantes  de verdad, es preferible que no lo hagan criticando todo lo que se salga de su entorno intelectual. Les invito a que sean creativos, que conozcan más allá, que no sean unos falsos intelectuales que copian cual loros todo lo que oyen o leen de los demás. Sobre gustos no hay nada escrito, a cada uno le puede gustar una cosa u otra, pero este tema lo toco porque ya no es un tema sobre gustos musicales, esto trata sobre la tremenda intolerancia, ignorancia e hipocresía. Siempre me ha crispado la gente que intenta ir de lo que no es, que se refugian en algo para así intentar aparentar ser algo más. Autenticidad señores, eso es lo que os falta.


La edad de ORO

Créditos de las fotos: graphpaperpress.com

Siempre he pensado que aquellos que llegan a una edad avanzada son unos afortunados. La vida es así en este mundo, un mundo extraordinario, magnífico, fascinante, pero también colapsado de accidentes, guerras, asesinatos, enfermedades, contagios y demás. De ahí que uno es afortunado por llegar a una edad avanzada. Pero no sólo es afortunado el viejo por haberse hecho viejo sino también honorable, se es respetable por haber vivido tanto y por haber sido testigo de tantas e incontables historias.

Espero y deseo poder llegar hasta ese punto, donde poder cerrar los ojos y perderme en un océano de recuerdos, revivir una y otra vez bellos momentos y sobre todo, poder contar y compartir con los míos todo lo que viví, todo lo que fuí. Anhelo llegar a la edad de oro.

 


Sin respuestas

¿Existe Dios? Si es así, ¿cómo es? ¿Y quién lo creo a él? ¿Creó él el Universo? Si es verdad que éste es infinito, ¿habrá más planetas como el nuestro? ¿Es cierta la teoría del Big Bang? ¿Y qué sobre la teoría darwiniana? ¿De veras provenimos del mono? ¿Es una idea insensata? ¿Acaso no es más descabellada la idea de que la mujer provenga de la costilla del hombre y éste del barro? ¿Existe vida fuera de este planeta? ¿Son reales los OVNIS? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Es cierto eso de que existe un cielo y un infierno? ¿Son ciertas las psicofonías? ¿Pueden de verdad los muertos comunicarse con los vivos? ¿Qué hacemos aquí? ¿Cuál es el origen y finalidad de nuestra existencia? ¿Hacemos bien gastando miles de millones en estas cuestiones mientras millones son las personas que mueren de hambre en todo el mundo? ¿Habrá algún día respuesta a estas preguntas? ¿Hay que seguir pensando en todas ellas o resignarse a la idea de no saber nunca algo más? En fin, sin respuestas.

 


AGUA por favor

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Fuente: wall.alphacoders.com

Nuestro bien más preciado

El agua constituye un 70% de nuestro peso corporal. Necesitamos agua para respirar, para lubricar los ojos, para desintoxicar nuestros cuerpos y mantener constante su temperatura. Por eso, aunque un ser humano puede vivir por más de dos semanas sin comer, puede sobrevivir solamente tres o cuatro días sin tomar agua. Las plantas serían incapaces de producir su alimento y de crecer sin el agua. Pero es de suponer que todo el mundo sabe que todos los seres vivos del planeta dependen del agua para poder sobrevivir. Pero lo que muchos no saben es el impacto tan gigantesco que tiene el agua en nuestra sociedad. Independientemente de la necesidad que tiene todo ser vivo de abastecerse de agua, dicha sustancia aumenta o degrada el crecimiento económico y social de una región entera. Por lo tanto, decimos, que el H2O es el elemento más importante que existe.

El impacto que genera en nuestra sociedad

Si todos nosotros tuviéramos al día una botella de dos litros de agua para proveerse de ella, podríamos sobrevivir perfectamente, pero nuestra sociedad, o lo que entendemos que es la sociedad global, desaparecería con tal escasa cantidad de agua. Por lo tanto, pensando en nosotros mismos, como ser individual, con poca cantidad de recursos hídricos podríamos atender a nuestras necesidades, pero a nivel mundial, en conjunto, no sólo necesitamos una botella de dos litros, necesitamos miles de millones de litros ya que, de lo contrario, la sociedad tal y como la conocemos, no existiría. Sin recursos una sociedad en auge no es alimentada, la economía del país no aumenta, los puestos de empleo escasean, y no hay fuentes de energía.

El agua está en completo movimiento

Las aguas subterráneas son parte del programa de reciclaje más antiguo. En su totalidad, la Tierra está compuesta principalmente de agua, y de eso nos servimos. El problema está en que, al devolver esa cantidad a la naturaleza los residuos de la actividad industrial, se degradan más las fuentes hídricas. ¿Cómo y por qué sucede esto? Sencillamente porque el hombre, habiéndose abastecido de toda la cantidad de agua que necesita, vuelve a arrojar agua, pero en este caso, imperfecta, impura. Esto es debido por los pesticidas usados en la agricultura (la actividad que más agua demanda), los productos químicos empleados por las industrias y las filtraciones procedentes de los vertederos de desechos. De esta forma, y según más de 500 técnicos de más de 60 países que participaron en el Congreso del Agua realizado en Estocolmo en 1993, durante los próximos cincuenta años las corrientes subterráneas que suministran agua potable a los países de la Unión Europea (UE) estarán altamente contaminadas.

Hay que saber gestionar EL AGUA porque es la base de toda sociedad y, en este momento, estamos malgastando un recurso que en el futuro puede ser de vital importancia.