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Kingdom Come y el majestuoso Superman de Alex Ross

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El origen de uno de los mayores cómics de la historia

Cada viñeta de este cómic es un cuadro a venerar. Una verdadera muestra de arte en el mundo del cómic. Que no resulten exageradas mis palabras. Compruébalo tú mismo. Ningún fan de este arte puede perderse un cómic así, y menos si te apasionan los cómics de superhéroes. Pero no es sólo el dibujo lo que hace que esta obra sea un must have de cualquier coleccionista de cómics. Es también por su gran guion, por la historia tan elaborada que encierra sus viñetas.

Corrían los años 90, poco tiempo atrás Alan Moore había triunfado como las bellotas con sus peculiares héroes de Watchmen y en un primer momento él sería el encargado de poner argumento a esta obra. Pero por causas que al menos yo desconozco y de las cuales nada oficial he encontrado por la red, se rechazó esta primera idea y el guion pasó a manos de Mark Waid conocido guionista estadounidense de cómics de superhéroes. Muchos se preguntan si esta obra sería más notoria a día de hoy si finalmente Moore hubiera sido el encargado del guion. Puede ser. Pero yo no cambio nada de este cómic. Para mí es perfecto tal y como es. Desde la primera hasta la última página, sólo veo un cómic soberbio, de lo más atrayente y horrorosamente imprescindible

Como he dicho, corrían los años 90 y los cómics habían evolucionado hacia derroteros un tanto insulsos. Parecía que en los cómics de aquellos días lo único y verdaderamente importante era dibujar corpulentos superhéroes repartidores de hostias a diestro y a siniestro. Verdaderamente la trama la dejaban en un segundo plano. Una moda que no tardaría mucho en desaparecer. Así, en 1996 y bajo el sello de Elseworlds, la editorial DC Comics publicó la obra que hoy os presento en Anhelarium, Kingdom Come.

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Su argumento: la ausencia de valores

Su historia nos muestra a un Superman ya retirado, apartado de todo y de todos. Tras su marcha, se abrieron paso al mundo una nueva ola de héroes encabezados por Magog. Unos héroes que tienen una especial visión de la justicia, impartiéndola de la manera más violenta y amenazante. La sociedad no miró con malos ojos a estos nuevos justicieros, pero con el tiempo el miedo se apodero de todos. Nadie sabía lo que serían capaces de hacer y dónde estarían sus límites. Tal es la falta de escrúpulos de estos nuevos salvadores y tantas las víctimas inocentes que dejan a su paso, que hasta villanos de la talla de Lex Luthor, entre otros, lideran el Frente de Liberación de la Humanidad, para así, en esta ocasión, poder acabar con el predominio de los súper poderosos.

Los valores que encarnaban los superhéroes de días pasados han desaparecido. Es por ello que la Liga de la Justicia se ve forzada a regresar, Superman, Batman, Wonder Woman se ven obligados a salvar al mundo una vez más. La historia tiene notorias reminiscencias bíblicas ya que toda la trama se ve encuelta en una atmósfera apocalíptica. Es por eso que el libro de de las Revelaciones, último libro del Nuevo Testamento, hace de partitura en los acontecimientos de Kingdom Come.

Así, alejándose del estereotipo de los superhéroes que se veían en los cómics de la década de los 90, en 1996, el dibujante Alex Ross y el guionista Mark Waid presentaron este comic, cuyos superhéroes lucían de manera más realista y con un claro aire vintage. Nada que ver con los ciclados y corpulentos personajes que tanto bregaban en las viñetas por aquél entonces. Pero no por ello encontrarás unos superhéroes vulnerables o menos poderosos, nada más lejos. Precisamente Superman con el tiempo, al estar sometido durante años y de manera ininterrumpida a la exposición del sol, se ha vuelto más poderoso, tanto que llega a ser inmune a la kryptonita.

Un cómic convertido en obra de culto al instante y que no puedes dejar pasar.

La historia trata de manera bastante profunda la existencia de los superhéroes. Personajes como Batman o el mismísimo Superman recibirán una cura de humildad, pues éstos nunca han estado exentos de errores. Impartir justicia no se consigue sólo con lucir un traje y una máscara. Nadie dijo que fuera fácil y mucho menos que no trajera graves consecuencias.

El Superman de Alex Ross

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Alex Ross tiene una peculiar forma de trabajar. Este artista se inspira en amigos y familiares para crear sus dibujos. Para la ocasión, contó con su viejo amigo, Frank Kasy, tomándolo como modelo para inspirarse en su sensacional e imponente Superman. Lo que más destaco de este cómic es su dibujo. Es para mí una de las mayores expresiones artísticas dentro del género del cómic. Son muchos los dibujantes de cómic que realizan un trabajo espectacular en sus viñetas, como Jim Lee, Frank Miller o Neal Adams. Pero considero que Alex Ross da un paso más. Con sus dibujos, Ross eleva a una potencia este admirable arte de dibujar.

Como habrás podido comprobar con tan sólo haber echado un vistazo, esta versión de Superman refleja una imagen del Hombre de acero que se escapa de la primera que te llega a la mente al pensar en el kryptoniano. En esta obra el señor Ross nos presenta a un Superman bien entrado en años, curtido en mil batallas y afligido por la traumática muerte de Lois Lane. Además, la indulgencia y afabilidad han desaparecido de su fuero interno. En Kingdom Come vemos a un Superman más apático, un tanto desidioso, inexorable e intransigente por momentos. Un Superman que, ahora que podemos disfrutar de su última versión en las películas de Zack Snyder, me resulta mucho más imponente y monumental, uno que inpira mucho más respeto y esto es precisamente por la veteranía que los lápices de Ross han sabido reflejar.

Una obra grandiosa para un superhéroe legendario.

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El Hombre de Acero, de Zack Snyder y Christopher Nolan [2013]

Creo que ya he reposado la película lo suficiente como para poder hablar de ella con una mayor soltura, por decirlo de alguna manera. No quería escribir esta crítica aún con la emoción en el cuerpo tras haberla visionado. Sé que nunca seré del todo objetivo con Superman, siempre me dejaré llevar por los sentimientos que siento hacia este personaje de ficción y su historia, así que da lo mismo que tarde tres días o un año en escribir sobre este película, pero aun así, quería reposar las ideas, quería verla una segunda y una tercera vez, con más tranquilidad, para así dejar un poco de lado el factor sorpresa y poder valorar en su justa medida la que ha sido la película más esperada del año.

Desde antes que comenzara la película sabía que la tendría que ver dos o tres veces más antes de escribir algo sobre ella, incluso para poder dar una breve opinión consistente. Pero todo hay que decirlo, desde el primer minuto hasta el último, estuve expectante, emocionado. Horas antes de entrar a ver la película en la sesión de las diez y media, en los cines del Diversia, en La Moraleja (Madrid) el pasado viernes 21 de junio, día de su estreno en España, ya estaba demasiado inquieto, ilusionado. Ahí me di cuenta de que sigo siendo un niño a pesar de mis 27 años. Estaba como un niño a punto de abrir sus regalos de Navidad. Después, tras verla, seguía con esa cara de felicidad, seguía siendo ese niño que ahora estrenaba juguetes nuevos. Fue una noche especial, y no sólo por la nueva y espectacular película de Superman que habíamos visto, sino porque además la compañía era insuperable. No hay nada mejor que compartir los pequeños y buenos momentos, los más especiales, con la gente a la que más quieres. Ahí estábamos, todos juntos, con nuestras camisetas azules con el logotipo de Superman que semanas antes había comprado ilusionado para la ocasión. Aquella noche, tan esperada por mí durante tanto tiempo, fue lo que deseaba y esperaba, una noche muy especial e imborrable en mi recuerdo.

¿Cómo entrar a valorar esta película? ¿Es posible hacerlo sin tener en cuenta lo que lleva detrás? ¿Me llamarán carcamán por seguir teniendo presente al Superman que allá en 1978 enamoró a todo el mundo? ¿Es justo compararla con las películas clásicas o es inútil hacerlo? En mi opinión, el carácter icónico de este personaje, la tremenda repercusión que ha tenido y tiene desde siempre, hace que sea muy difícil entrar a valorar esta película de forma aislada. Si así fuera, si esta película fuera la primera toma de contacto con el personaje, si esta película fuera la carta de presentación de un hombre que viste un traje ceñido y vuela a súper velocidad con su elegante capa roja, diríamos que es una de las mejores películas de los últimos años, toda una revelación. Pero la sombra que esta película lleva atada a sus pies es larga, muy larga, y las comparaciones son inevitables, a veces odiosas, pero siempre inevitables, y eso hace que esta nueva película, El Hombre de Acero, pierda algunos puntos.

No voy a entrar a detallar escenas concretas de la película, no voy, o al menos eso intentaré, desvelar partes de la historia y su desarrollo. El mejor crítico eres tú y sólo tú sabrás valorar la película como mejor creas. Tienes que ver esta película y sacar tus propias conclusiones, algo que haré aquí, nada más que plasmar de forma general lo que a mí me ha parecido y la opinión que me merece.

El Hombre de Acero de Zack Snyder y Christopher Nolan es una gran película de ciencia ficción, una película espectacular, llamativa, espléndida, y lo más importante, una película digna de abanderar el mito que es Superman y todo lo que a este icónico y popular personaje le rodea. Ambos directores se han esmerado en ofrecer lo mejor de sí mismos. Parece que ambos se han divido la película en dos mitades y cada uno ha llevado la parte que le correspondía a su terreno.

Cuando se hizo público que Zack Snyder y Christopher Nolan serían los encargados de dar vida a este nuevo Superman, las expectativas se dispararon vertiginosamente, los amantes de este tipo de cine nos emocionamos e impacientados, esperamos con toda la ilusión el ansiado estreno de la película. Nada malo podía salir de ambos directores, y más si trabajaban juntos. El director de la trilogía del El Caballero Oscuro y el director de 300 y Watchmen, unidos para llevar a la gran pantalla al superhéroe más grande de todos los tiempos. Las esperanzas de ver algo grande eran de lo más visibles.

La aportación que ha hecho cada director se nota abiertamente. La primera mitad de esta película está llevada a cabo bajo la batuta del señor Nolan, que ha llevado a su estilo la historia que lleva detrás este superhéroe. Nolan ha cogido el pasado de Kal-El y ha creado una mitología, ha cogido la historia de este personaje y la ha dado forma de una manera insólita y elegante, ha tratado con justicia el pasado del joven Clark Kent como ningún director ha hecho jamás, ni tan siquiera, el venerado Richard Donner. Es aquí, a mi modo de ver, donde la película gana por enteros. En ninguna de las versiones cinematográficas anteriores se le ha dado un trato así a la historia que encierra detrás este personaje, ni tan siquiera en la primera película de Superman de 1978. Y ojo, porque esta película la sigo considerando a día de hoy la mejor película que se pueda ver del hombre de acero. Pero hay que ser justos, y dudo mucho que a un amante de Superman le haya decepcionado cómo han desarrollado en esta nueva versión la historia del nacimiento de Clark, el exquisito trato que se le ha dado a sus padres biológicos, Jor-El –interpretado por el gran Russell Crowe– su madre LaraAyelet Zurer-, y sobre todo, cómo se ha representado el Planeta Krypton y sus habitantes, el mundo al que pertenece Superman y sus gentes. La iconografía, las vestimentas, los escenarios futuristas dignos de otros mundos, la escueta muestra de sus costumbres y sus modos de convivencia. Esta es la parte de la película que más emociona y emocionará a los fieles seguidores de Superman. Esta primera mitad es el principal motivo por el cual le doy una buena nota a esta nueva película.

La película sigue su curso y se nos muestra a Clark Kent, la relación que tiene con sus padres adoptivos y aquí entra otro factor a destacar. La caracterización de los personajes es muy buena. Henry Cavill hace mejor su papel de Clark Kent que de Superman. Cavill nos muestra a un Clark Kent atormentado por lo ocurrido a su padre, inseguro de sí mismo, anhelante, pero que no duda un instante a la hora de ayudar a los que lo necesitan. En mi opinión, borda el papel de Clark pero deja un tanto que desear cuando se enfunda el traje del héroe, aquí le falta carisma, la personalidad encantadora e irresistible que muestra Christopher Reeve. Aunque esto puede tener una expliación: en esta nueva película, no logramos ver a Superman hasta el final del film. Es ahí, al final, cuando Clark realmente asume ese papel, el del héroe del mundo. La razón por la que la película no se llama “Superman” es precisamente porque no es Superman hasta el final. Toda la película es una evolución constante del personaje. Vemos a un joven Kal-El un tanto perdido, susceptible, inseguro. En la primera película de 1978, Superman se presenta al mundo con total seguridad y con absoluta normalidad la gente lo acepta. Eso no sucede en esta cinta. Nada es tan fácil. Quizás, en las siguientes secuelas, Zack Snyder nos presente a un Clark Kent seguro de su papel como Superman, y de nuevo, encontremos una nueva evolución en la personalidad del superhéroe.

Henry Cavill, en unas declaraciones previas al estreno de la película, comentó, y no para el agrado de los fans, que en las pruebas iniciales a la producción de la nueva cinta, tuvo que probarse una traje réplica de los que llevaba Reeve en sus películas y manifestó sentirse ridículo, y que, textualmente, jamás había sentido tanta vergüenza. Para mí Superman es Christopher Reeve y Christopher Reeve siempre será Superman. Reconozco que estas palabras hirieron mi sensibilidad y al momento, llevado por el orgullo, exclamé imaginándome que tenía a Cavill frente a mí: hace falta tener mucha clase y elegancia para vestir ese traje, algo que tú no tendrás jamás. Quizás un enfado ridículo, pero crecí con Christopher  Reeve, admirándole atónito a cada instante, él refleja mi infancia, me trae a la mente recuerdos maravillosos, así que, cuidado con lo que dices de él delante de mí. Quiero creer, por supuesto, que esas palabras de Cavill no eran malintencionadas y que realmente tienen que ser tomadas como algo sin importancia. Además, es cierto que en la última década se han hecho varias películas de superhéroes y en éstas, todos han visto sus trajes modernizados, y esto hace que el traje mítico de Reeve a día de hoy resulte demasiado anticuado y no vaya para nada con lo que se pide en la actualidad.

Para presentar al espectador la evolución de Clark a lo largo de su infancia y adolescencia y los últimos años más cercanos a los acontecimientos, son constantes algunos flashbacks que si bien nos muestran cómo fue el pasado de Clark, éstos se centran en momentos dramáticos, dejando de lado los buenos momentos y dejando, al menos en mí, claro está, una sensación de querer ver más. En definitiva, esos flashbacks se me quedaron cortos, anhelaba ver algo más de su pasado. Ayudan a introducirte en la historia y conocerla un poco mejor, pero me resultaron un tanto insustanciales y pienso que podrían haber quedado mucho mejor. Algo que por supuesto hubiera aumentado el metraje de la película y seguramente debido a eso no lo llevaron a cabo.

El papel de Kevin Costner y Diane Lane son de lo mejor de la película. Aquí sí que de nuevo, reconozco que esta nueva película gana nuevamente. Nunca hemos visto a unos Kent tan amables y emotivos, destacando sobre todo la figura de Martha Kent, un papel muy conseguido, un papel que se involucra y coge más peso en esta ocasión. No diré lo mismo de Loise Lane, papel interpretado por la atractiva Amy Adams, de la cual destaco a su favor la ausencia de ese toque femenino y absurdo que en varias ocasiones se le ha dado al personaje, pero que le falta de nuevo un toque más personal, un carisma que quizás tenga en las siguientes secuelas ya que en esta primera película de la nueva etapa de Superman, carece en mi opinión de mayor identidad. Con Laurence Fishburne y su papel como Perry White quizás hayan pecado de ir demasiado lejos. Siempre se nos ha presentado a un Perry White delgado, canoso, de pelo corto, continuamente enfadado y fumando puros constantemente, y aquí se nos presenta como un hombre enorme, gordo, casi calvo, amable y condescendiente y lo mejor de todo, negro. Su papel me gustó, pero vuelve a faltarle esa personalidad que en anteriores películas y cómics ha tenido el personaje. No me quiero ni imaginar cómo será la caracterización del por todos conocido villano, Lex Luthor. Pero para eso habrá que esperar un poco más.

Ya la sorpresa fue mayúscula al ver al general Zod y a Faora. Ambos papeles son de sobresaliente, quizás más el segundo que el primero. En Zod, interpretado por Michael Shannon, vemos a un villano que en ocasiones inspira verdadero miedo, cruel, despiadado, loco. Ahí se nota de nuevo la mano de Christopher Nolan, quizás tomó como modelo a seguir a Bane, el terrorista de The Dark Night Rises, otro papel espectacular. FaoraAntje Traue-, es una grata sorpresa, me encantó su papel, la frialdad y la brutalidad de una asesina impalcable mezclada con la sensualidad y el atractivo de una preciosa señorita venida de otro planeta.

En la segunda mitad de esta película ya podemos comprobar cómo Zack Snyder toma las riendas y despliega su característico estilo. Grandes efectos visuales e impactantes escenas de acción, destrucción y caos. Y es que es en esta mitad de la película donde los seguidores comienzan a dividirse, donde la opinión ya no es unánime y comienza a fragmentarse en distintos puntos de vista, es aquí donde la película baja puntos y la crítica comienza a ser afilada. No a todo el mundo le ha contentado tanta escena de acción, tanta desolación. Por lo general, esta parte de la película ha satisfecho a los espectadores, ha cumplido su labor, la de sorprender, la de fascinar a la audiencia, pero es aquí donde se nota el descontento de una parte de los espectadores que han visto no con muy buenos ojos el desarrollo de la historia en esta mitad. He escuchado y leído opiniones en base a distintos aspectos, a las escenas de lucha, demasiado rápidas y poco apreciables, a la acción sin emoción y la destrucción desmesurada en las escenas de lucha. Quien haya visto la película comprenderá que para muchos resulte un tanto impactante la tremenda demolición que montan los kryptonianos, tanto en Metrópolis como en un pequeño y apacible pueblo. Entiendo perfectamente estas críticas porque nunca hemos visto a un Superman que causara (directa o indirectamente) tanto daño. Quien haya visto la película seguro se habrá preguntado en algún momento: ¿cuánta gente ha muerto ahí? Porque vemos cómo, en mitad de la acción, los daños colaterales son descomunales. Tremendos impactos en los edificios que posteriormente se derrumban, explosiones en medio de las calles, todo es apocalíptico. Este punto lo defiendo argumentándolo con un ejemplo quizás un tanto burdo: cuando Cleant Eastwood u otros actores del cine western como John Wayne o Charles Bronson peleaban en alguna taberna del viejo oeste, ésta quedaba destrozada, sillas y mesas tiradas por el suelo, botellas reventadas y espejos fracturados. Si esto pasaba entre una pelea de vaqueros, ¿qué pasaría entonces si los dos seres más poderosos del universo se pelearan a matar? Quizás es una respuesta estúpida para justificar de alguna manera tanto caos, pero así lo veo yo.

Con respecto a esto, aquí vemos a un Superman al cual se le da el trato que presuntamente recibiría en la Tierra un extraterrestre, un ser todopoderoso venido de las estrellas. Es en este punto donde la película vuelve a ganar considerablemente. Si se presentara un ser de dichas características, se armaría un gran revuelo en la sociedad, habría mucho recelo y eso es exactamente lo que muestra esta cinta. La desconfianza inicial hacia este superhéroe. Aquí no vemos a un Superman adorado por todos desde el primer momento, tampoco vemos a un Superman que se encarga de rescatar gatitos de los árboles o a detener a ladrones de bancos. Aquí, Superman entra en escena cuando el mundo realmente lo necesita. Superman interviene cuando el ser humano es incapaz de controlar la situación. El hombre de acero se da a conocer cuando el general Zod y su hueste aterrizan en nuestro planeta con la intención de eliminarnos a todos.

Este nuevo Superman está envuelto de una comercialidad fastuosa. Han hecho que Henry Cavill sea un Superman que guste a los más jóvenes, a niños, adolescentes y por supuesto también a los mayores, y sobre todo, han creado un nuevo sex symbol para el deleite de muchas y muchos. Han dado forma a una película gigantesca, que llega a los espectadores desde el primer segundo. No es de extrañar que sea la película más taquillera en estos días, alcanzando la primera posición en las taquillas de medio mundo. Snyder y Nolan han dado con la fórmula perfecta que seguramente sabrán aprovechar con las próximas películas donde el trato al personaje será mejor sin duda.

El cambio más significante ha sido el traje. El nuevo traje que luce el superhéroe da una mayor sensación de alienígena, de otro planeta. Durante 75 años Superman ha lucido con orgullo esos calzoncillos rojos hasta hoy. Es innegable que el traje actual posee mucha más fuerza y excitación, dejando sólo a los nostálgicos como yo la añoranza por las finas mallas que formaban el traje de antaño. Muchos se quejan de que las rápidas escenas de acción no dejan ver el traje con facilidad, algo en lo que difiero. Hay escenas muy buenas en las que se aprecia bien el nuevo traje. Sobre todo, escenas donde la capa, mucho más grande e imperiosa en esta nueva película, ha sido retocada digitalmente precisamente para darle ese toque de distinguida presencia y aspecto elegante.

Pero sin duda unos de los aspectos que más llamó mi atención es ese rasgo mesiánico que le han dado. En varias ocasiones Kal-El extiende sus brazos haciendo la posición de la cruz, su padre habla de él como un dios al que adorarán los humanos, un dios que nos guiará, que nos salvará. Pero sobre todo, una escena en concreto, donde aparece justo detrás de Clark la imágen de Jesucristo cuando éste habla de entregarse a la humanidad sin saber las consecuencias,  A esto le añadimos, claro está, que en la película Clark Kent cuenta con 33 años de edad. Son demasiadas pinceladas que intentan hacer un símil entre la figura de Jesús y Superman que no sabemos con qué intención está hecha. Tampoco me puedo olvidar de la magistral banda sonora que posee esta película, una banda sonora que viene de la mano del Hans Zimmer, autor de grandes bandas sonoras como Gladiator, Piratas del Caribe, The Pacific, etc. Se echa de menos escuchar el tema compuesto por John Williams, un tema por todos conocidos, ya sean o no amantes de Superman. Para los que crecimos viendo volar a Superman junto a ese tema tan épico y emocionante, notamos su ausencia. Pero Hans Zimmer vuelve a crear una banda sonora impactante y que no deja indiferente a nadie.

El Hombre de Acero es una película muy seductora, fascinante, y que gusta al instante. A mí me ha encantado. Decidí despegarme de más información sobre la película meses antes de su estreno. Tan sólo vi el primer tráiler que salió y dejé de ver los siguientes, no quise leer ninguna crítica antes de verla, apartaba la mirada y cambiaba de canal cuando salía algo de la película en la televisión, rehuía a ver nuevas imágenes sobre el film, quería que la sorpresa fuese mayor cuando me sentara en mi butaca y me dispusiera a verla. Y así fue. Durante años he ansiado ver una película así de Superman. Creo que se ha tratado con justicia a este mítico personaje. A excepción de la primera película de Richard Donner, el resto de películas de Superman son bastante descafeinadas y algunas, como Superman IV (1987) o Superman Returns (2006), rozan el absurdo. El Hombre de Acero me ha entusiasmado, me ha deslumbrado por su excelente montaje y su intrepidante acción y sobre todo, por esa primera parte donde se nos muestra tan brillantemente los inicios del primer superhéroe de la historia. Pero no sé si será porque soy un nostálgico patológico o no, pero Superman de 1978, sigue siendo para mí la mejor película, la más carismática y entrañable, la que muestra al más autentico Clark Kent y por supuesto, al más solemne e impecable Superman de todos los tiempos. No es cuestión de ser un carcamán, como dijera antes, ni de ser purista, pero a pesar de que me ha agradado mucho esta nueva versión, no me deslumbra ni me emociona como la primera.


¿Por qué tú, Superman?

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Superhéroes

¿Qué niño no ha sentido alguna vez predilección por algún superhéroe? Cuando éramos unos niños pasábamos largas horas imaginando ser algún superhéroe, algunas veces uno y otras otro. Cuando jugábamos con los demás niños del colegio a ser superhéroes, siempre existía la típica rencilla porque alguno se pedía ser el superhéroe que quería el otro. Y es que es muy extraño que un niño no sienta deleite por estos personajes enfundados en sus extravagantes uniformes y haciendo gala de sus extraordinarios poderes para combatir el mal y la injusticia, en el mayor de los casos.

Son muchos los factores que hacen que los niños sientan esa atracción por los superhéroes. El carisma, el tipo de vestimenta que lleven, su popularidad, sus poderes. Muchos son los motivos que pueden hacer que un niño tenga cierta empatía con algún o algunos personajes en concreto. Pero sean cuales sean esos motivos, lo que siempre me ha gustado de todo este ambiente imaginario y fantástico, son los valores que de estas historias emanan. Aunque la comparación pueda parecer muy osada e incluso ridícula, esto me recuerda en cierto modo a las religiones. Elijas la religión que elijas, esa religión está destinada a crear buenas personas (eludiendo creencias radicales y sectarias). Ya seas musulmán, cristiano, judío, protestante, budista, cualquiera de estas religiones tienen como meta hacer de las personas algo mejor. Y eso es precisamente lo que veo en los superhéroes, sean cuales sean, sean éstos como sean. Los superhéroes dan ejemplo, inculcan valores, enseñan el significado del bien y la justicia. Esos valores son fundamentales, esenciales por y para la convivencia colectiva, y me parece grandioso que los niños tomen conciencia de ellos desde bien temprano.

Puedes indagar entre todos los héroes de Marvel, DC, los cientos y cientos de personajes del Anime y del Manga japonés, etcétera. Batman, Spiderman, Thor, Ironman, pasando por otros héroes como Goku, Los Caballeros del Zodíaco, Naruto, las Tortugas Ninja, El Capitán Trueno, y una larguísima lista de personajes de ficción que luchan contra los malos, contra la maldad y la corrupción. Algunos de ellos combaten la violencia con violencia, sí, por todos son conocidas las grandes e impulsivamente violentas peleas entre Son Goku y Freezer o Célula. El Anime quizás peca más de violencia en sus historias. Pero quien haya visto con atención Dragon Ball Z o series similares, comprobará la benevolencia que irradian sus principales protagonistas y su implicación por evitar siempre toda confrontación. Todo esto lo digo porque puede haber un sector que se muestre reticente a la hora de que sus hijos tengan contacto con este tipo de personajes, por miedo a que se vuelvan violentos o enloquezcan de algún modo. Solo diré que son varias generaciones las que hemos crecido viendo y adorando de la forma más sana a superhéroes de todo tipo, millones de niños en todo el mundo, y esas generaciones dan paso a las demás. Todos estos personajes son icónicos, símbolos que perduran en el tiempo y que, en mi humilde opinión, juegan un papel importantísimo y más en la sociedad en la que vivimos a día de hoy.

Esta sociedad sea hunde cada día más. Ahora nos sorprendemos más de ver noticias en las que gente buena hacen cosas buenas que cuando vemos atentados o asesinatos y violaciones entre tantos robos y corrupción. Nos sorprende más las buenas acciones que las malas. Hasta ese punto hemos llegado. La sociedad se corrompe cada día más y los valores morales parecen no tener importancia alguna. Y esto no puede ser. Son nuestros profesores y padres los principales, los que tienen el deber de educar e inculcar a los más pequeños toda la entereza y adiestramiento posible. Un niño debe de recibir un buen ejemplo tanto en el colegio como en casa. Los niños deben de aprender no sólo matemáticas o letras y bellas artes, deben de aprender a convivir, tener un alto nivel de civismo. Estos valores lo pueden ir adquiriendo de distintas formas, mediante la cultura, el deporte, la música, y por supuesto, mediante la fantasía, la imaginación. El conocimiento es infinito, el aprender no ocupa lugar ni espacio.

El superhéroe más grande de la historia

¿Por qué tú, Superman? Me pregunto a mí mismo. ¿Es por tu elegante y majestuosa capa? ¿Es porque puedes volar a la velocidad de la luz? ¿Será por tu infinito poder? ¿Es por esos rayos tan chulos que te salen de los ojos capaz de derretir cualquier cosa, o por ese súper aliento capaz de congelar una ciudad entera? No, no fueron los poderes de Superman lo que me atrajo principalmente, sino la historia que hay tras él, su historia, y por supuesto, su delicadeza, su sensibilidad. Lo que más me marcó fue el enorme concepto de la educación y el saber estar de Clark Kent y el coraje, la valentía y las agallas de Superman.

1351014506_1Su origen, es conocido por todos, o por la inmensa mayoría. Un chico proveniente de un planeta llamado Kriptón, que cae de las estrellas y que es adoptado por una pareja de entrañables campesinos, Jonathan y Martha Kent. Los padres que todos querríamos tener. Desde el primer instante, siempre me llegó al corazón cómo ambos trataban a Kal-El, como así se llama realmente Clark. Éste sufría demasiado, veía lo distinto que era del resto de los niños, nunca le fue fácil asimilar que no era como los demás, siempre se sintió como un bicho raro. Y sólo el cariño de unos padres encantadores que le dieron todo lo mejor que podían dar, hizo que siguiera adelante y que pudiera convertirse en el mayor ejemplo para la Humanidad. El apoyo de sus padres adoptivos fue esencial para el comienzo del mito, del mayor héroe que jamás se ha visto: Superman. No puedo no mencionar por supuesto a sus padres biológicos, su padre, el científico Jor-El, y su madre Lara Lor-Van, ambos sacrificaron todo lo que tenían por su único hijo.

Clark Kent es el hijo modelo, un trabajador ejemplar, el perfecto ciudadano. Habla correctamente, no infringe norma alguna, su comportamiento es óptimo, su concepción del respeto y de la responsabilidad es excepcional. Representa de manera insuperable la fidelidad y el amor por los suyos. Y Superman, qué podemos decir de él, de su papel como el Hombre de Acero. Indestructible, un ser que usa su infinito poder sólo para ayudar a los demás, para conseguir la armonía que la sociedad necesita. En más de una ocasión me he preguntado en algún momento: ¿qué haría Superman? Y es que este personaje me ha ayudado a ser mejor persona, a impregnarme siempre de todo lo bueno y apartar de mi todo lo nocivo, todo lo que dañe a mi persona y a los demás, principalmente a los míos, los que me rodean y me hacen sentir querido e importante. Desde pequeño he visto en él un referente más.

Y por si fuera poco, si añadimos a esto al inolvidable e inigualable Christopher Reeve, la cosa ya es superior, tremendamente inmejorable. Para mí, Superman es y será siempre Christopher Reeve y éste siempre será Superman. Crecí con Superman, crecía viendo a este sensacional actor al cual la vida no lo pudo tratar con mayor severidad. Superman siempre será él. Todo un ejemplo de fortaleza, todo un ejemplo de superación personal. Supo sacar todo lo mejor de sí mismo para seguir ayudando a los demás, y es que Christopher Reeve dedico el resto de su vida a ayudar a todos aquellos que sufrían una discapacidad física o psíquica. Tras su desgraciado accidente, el actor viajaba por numerosos países dando charlas motivacionales a todo tipo de personas, principalmente a aquellas afectadas por algún tipo de discapacidad o enfermedad. Su caso me conmocionó, jamás olvidaré aquellas lágrimas, las lágrimas de un niño que vio sufrir de esa manera a su mayor ídolo, al que fue y será siempre la imagen del mito, del mayor superhéroe de todos los tiempos.

Tras la cruz que simboliza el cristianismo, el símbolo de Superman es el símbolo más reconocido por la sociedad mundial. Este es un ejemplo de la grandeza de este personaje.

Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster a finales de la década de los años 30, Superman es todo un ícono mundial, ha sido objetivo de innumerables adaptaciones en distintos medios, cuenta con un sinnúmero de referencias musicales, parodias, homenajes de todo tipo y una vasta comercialización y sobre todo un increíble impacto social y cultural.

Cuando era pequeño, solía coger el delantal de cocina de mi madre y me lo colocaba a modo de capa y así, pasaba las tardes jugando a ser Superman, haciendo como el que volaba por todo el jardín de nuestra casa, imaginando que surcaba los cielos y hacía frente a los malos. Lo recuerdo con mucho cariño. El delantal era blanco y de cuadros azules y solía estar salpicado de machas de aceite o grasa. Normal, era un delantal de cocina. Pero me daba igual, era tal mi pasión por Superman que no me importaba lo más mínimo. Por suerte para mí, mi madre parece ser que se compadeció al verme y me regaló una elegante capa roja hecha por ella misma. Ya directamente ni me la quitaba, pasaba los días enteros con la capa puesta. Hasta quería llevármela puesta al colegio, algo que con el tiempo agradecí que mi madre no me dejara, sino hubiera sido el maldito hazmerreír de todos los compañeros de clase. Sentía verdadera devoción por Superman, la misma que siento ahora.

Son muchas las noches en las que, mientras concilio el sueño, imagino que surco los cielos como él, con mi capa roja. Gracias Superman, por hacer que nunca dejemos de soñar con algo mejor, con algo maravilloso.