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The Last Of Us Part II – Jamás un videojuego me ha impresionado tanto

Esto era lo que pensaba de la primera parte del videojuego The Last Of Us cuando lo jugué en 2016, así que imaginaos lo que ha significado para mí esta esperada continuación. La espera ha merecido la pena, porque tenemos entre manos algo que, tanto por la parte tecnológica, como por la historia que nos muestra, es de lo mejor que se ha hecho en la industria de los videojuegos. Para mi The Last Of Us es el mejor juego de PS3, lo dije en su momento muy convencido y lo sigo manteniendo. Y aunque peque de fanático, me atrevo a afirmar con igual rotundidad, que The Last Of Us Part II es el mejor juego, hasta la fecha, de PS4. Soy consciente de que en el universo PS4 hay entregas de una calidad magnífica y que no sólo son difíciles de superar, sino que son difíciles de igualar. Hablo de entregas como Red Dead Redemption 2 de Rockstar Games o Death Stranding de Kojima. Sin olvidarme de God Of War, Batman Arkham Knight o Bloodborne. Pero estaréis conmigo en que sólo los dos primeros que mencioné antes, junto al futuro Cyberpunk 2077, que en un par de meses podremos disfrutarlo, podemos, junto a The Las Of Us Part II, meterlos en un saco aparte. Son indiscutiblemente videojuegos que están muy por encima del resto. Pues bien, en esta suerte de Olimpo de los videojuegos de PS4, en el que seguramente haya que incluir algunos más que me he dejado en el tintero, como es el caso de Ghost Of Tsushima (al que daré su merecido hueco en Anhelarium próximamente), encontramos juegos con la misma calidad técnica que esta secuela que nos ofrecen los de Naughty Dog pero que carecen de algo que sí posee este videojuego al que le dedico esta nueva entrada de blog, y es la historia que se nos narra y lo mucho que conmociona a los jugadores.

Su hiperrealismo hace que sobrepase las expectativas

Pero antes de adentrarme en su narrativa (porque vaya narrativa…) y bombardearos a spoilers, quiero centrarme en su apartado técnico porque esta producción, tanto en 2013, cuando vio por primera vez la luz, como su secuela, lanzada al mercado este verano de 2020, resulta ser un videojuego adelantado a su época. La primera parte parecía más un juego de PS4 que de PS3 y esta secuela parece más una obra de la ansiada PS5 que de PS4. Imagino que esto es el resultado de que ambos juegos hayan salido al final del trayecto de sus respectivas consolas. Recordemos que The Last Of Us salió en junio de 2013 y, ya en noviembre de ese mismo año, salió al mercado la PS4. Ahora, esta segunda parte se pone a la venta este verano que ya está llegando a su fin, a poco de que irrumpa en el mercado la Play Station 5. Las expectativas que había respecto a esta secuela eran muy altas y no solo ha cumplido con cada una de ellas sino que las ha superado. The Last Of Us Part II es un videojuego hiperrealista y lo demuestra a cada momento, pero más concretamente en algunos detalles. Son muchos los programadores, algunos muy conocidos del mundillo, los que ha través de las redes sociales alucinaban con los detalles tan realistas del juego, sobre todo con el que más asombro y admiración despertó, y son las escenas en las que Ellie tiene que utilizar una cuerda (a veces un cable) para poder sortear un breve y sencillo puzzle para poder seguir hacia delante en su aventura. La manera en la que Ellie coge la cuerda, cómo la enrolla, cómo la arroja y cómo, tras hacerlo, al tirar de la misma, cuando ésta se tensa, Ellie recibe un ligero tirón que hace que hasta se le mueva el mechón de pelo que le cuelga. Justo aquí abajo os dejo con un vídeo que no revela nada de la historia, no contiene spoiler alguno. Es sólo para que veáis reflejado esto que os comento y sobre todo para que apreciéis la increíble calidad técnica que tiene este videojuego.


El juego es de lo más asombroso. A este detalle, quizás el que más haya resaltado, le siguen muchos detalles más que son, como decía, hiperrealistas. Como por ejemplo, la manera en la que los personajes utilizan otros objetos como las armas, la manera de disparar con ellas y sobre todo, la manera en la que recargan la munición. Los movimientos que hace el personaje al recargar su arma, los sonidos, todo tiene un nivel de detalle fascinante. No comparto los comentarios que dicen que tiene la misma jugabilidad que el juego de 2013, para nada. Puede que ciertos patrones sean similares, es normal, hablamos de una secuela, no de otro videojuego distinto. Pero en su jugabilidad ha habido un paso bastante grande, y como ejemplo, resaltaré otro detalle, y son las distintas posturas que el personaje adopta a la hora de adentrarse en determinados lugares o entornos. Como ocurre también con los gestos de la cara de los distintos personajes tanto en las escenas jugables como en las de vídeo. Daré otro ejemplo más que rompe con ese argumento de que esta segunda entrega tiene la misma jugabilidad que la primera. En el juego de 2013 la IA del mismo fallaba en algunos momentos, haciendo que Ellie a veces se paseara delante de un enemigo y éste no la viera. En esta segunda parte vemos como Ellie a veces va acompañada de algún personaje a inspeccionar algún territorio y aunque te escondas muy bien, los enemigos pueden ver a tu acompañante y delatar vuestra posición, haciendo que a veces resulte desesperante que tus enemigos te maten no por tu culpa, sino por la del personaje que te acompaña. Claro, la IA de este videojuego hace que tu acompañante se esconda bien si tú, con sigilo, también lo haces. Es brillante. En esta primera parte del artículo que pretende no spoilear (al menos creo que no lo he hecho) no quiero adentrarme más en detalles porque es una experiencia que tiene que vivir el jugador, experimentar toda la colección de detalles que muestra esta maravilla de juego. Creo que de forma general he comentado lo más remarcable respecto a los detalles técnicos de esta secuela de Naughty Dog. Así que a continuación me voy a centrar en su historia, spoileando a tope, porque además es de lo que más a dado que hablar durante todo el verano. Vamos allá.

El sigilo será tu mejor aliado, y más si aumentas el nivel de dificultad del videojuego, pues en ese caso la munición serán más escasa. Obviamente esto aumenta la sensación de realismo al sentirte muy cerca de la muerte. Por otro lado, tiene mucho de shooter, más que su antecesor, hay muchas escenas de disparos y mucha violencia. Esto último es un punto igualmente a destacar. Esta segunda entrega es muy violenta y sangrienta, es un juego bastante crudo tanto en lo visceral como en lo emocional. Hay momentos en que los personajes a manejar en este juego son auténticas máquinas de matar. Aniquilarás por doquier tanto a monstruos e infectados como a humanos. En este juego Ellie te recordará a una Lara Croft pero con muchísima más mala leche. El tiempo de juego es algo que desde Naughty Dog lo anunciara, sorprendió a mucha gente, entre 25 y 30 horas de juego que, si te lo pones en el máximo nivel de dificultad y eres de esas personas a las que les gusta explorar y dedicarle más tiempo a los pormenores del juego, perfectamente te puedes encajar en las 40 horas. Más si a eso le sumamos la cantidad de veces que te maten en el juego, claro. Considero que la minoría que vierte una mala crítica hacia el juego está siendo algo injusta, y no porque critiquen negativamente un juego al que adoro, para nada, a mi la objetividad no me la quita nada ni nadie, pero creo que todos los que están despotricando del juego, que repito, son una minoría, verán este juego con otros ojos. Creo que a diferencia de su antecesor, The Last Of Us Part II envejecerá muy bien y con el tiempo algunos podrán apreciarlo mejor.

 

**** ATENCIÓN EMPIEZA LA ZONA DE SPOILERS ****

Su historia te pone a prueba

Todas las críticas que ha recibido el juego han sido motivadas por su historia, esto ya, indirectamente, te demuestra lo excelente que es el juego en su aspecto técnico, ya que en este asunto el juego no ha tenido apenas criticas negativas, sino que las que ha cosechado, son todas excelentes. Como decía, ha sido su historia la que ha originado mucho revuelo, y lo ha hecho por dos razones, una muy estúpida y la otra con cierto peso que da lugar a debate. La primera razón por la que The Last Of Us Part II empezó a dar que hablar, bastante antes de que saliera al mercado y al gente pudiera jugarlo, es porque sus creadores publicaron que Ellie es lesbiana y su pareja, Dina, tendría bastante peso en la trama. Como también que uno de los personajes secundarios de esta secuela sería una persona trans. Hablamos aquí de Lev, que antes se llamaba Lily, y que forma parte de la secta de los Serafitas. No se ahonda demasiado en su historia, lo suficiente para mostrarnos que Lily decidió ser un chico y que tanto él como su hermana mayor, Yara, decidieron abandonar la secta y por ello son perseguidos por los seguidores de la misma para darles caza. Que la orientación sexual de Ellie y la condición de Lev despertara revuelo antes de que el juego fuera lanzado al mercado me resulta algo estúpido en pleno año 2020. Esto dice mucho del videojuego y poco, muy poco, de los que lo han visto con malos ojos. Tanto la homosexualidad, en este caso el lesbianismo, como las personas transgénero, no es nada nuevo, y más aún en estos años que todo este asunto, por suerte, se va normalizando. Por ello resulta algo irrisorio que haya quien se rasgue las vestiduras porque un juego o una película presenta personajes así. Entendería que hubiera revuelo si en la próxima película de Batman vemos como Bruce Wayne es un tipo negro transexual, porque sería romper radical y totalmente con un personaje de manera innecesaria, pero aquí hablamos de personajes nuevos que no trastocan toda la trayectoria de un determinado personaje. No le doy mas pábulo a esto y paso a comentar lo que sí que ha dado lugar, y con razón, a un intenso debate.

Vamos ahora a entrar a donde más duele…

 

 

¿Cómo nos hacéis jugar tanto tiempo con la asesina de Joel? Entiendo perfectamente la conmoción de muchos jugadores al verse manejando durante tanto tiempo al personaje que ha asesinado cruelmente al protagonista más querido en esta historia, Joel Miller. Justo al comenzar el juego, controlamos a Abby Anderson, una chica de aspecto rudo, musculada y malhumorada que poco sabemos de ella, no sabemos cuales son sus intenciones hasta que se cruza con Ellie y Joel. Ahí comienza la escena más dolorosa para los que amamos la historia de este videojuego y empatizamos con sus principales protagonistas, a los que inevitablemente, les hemos cogido cariño. A sangre fría y delante de Ellie, que se encuentra inmovilizada por amigos de Abby, ésta le revienta a Joel la cabeza a golpes. Es una escena desagradable y dolorosa, aún más, repito, para los que admiramos la historia de Ellie y Joel y la relación “paterno filial” que hay entre los dos. Os recuerdo que hay videojuegos que prácticamente te están mostrando una película, y como también nos ocurre en el séptimo arte, aquí acababamos por tomarle cariño a ciertos personajes. A partir de aquí, prácticamente la mitad del juego, te pasas el tiempo manejando a Abby y esto al jugador le choca bastante, deseando que en cualquier momento, y lo antes posible, ansíes volver a jugar con Ellie, pero no es así. Si la intención de los guionistas del juego era que los jugadores empatizaran con Abby y entender por qué le hizo lo que le hizo a Joel, creo que no lo han hecho de la mejor manera. Porque es imposible empatizar con Abby si a los pocos minutos de comenzar esta secuela, ésta asesina, y de qué manera, a Joel.

Abby es la hija del cirujano Jerry Anderson, ambos miembros de los Luciérnagas, y que pretendía operar a Ellie para poder encontrar la cura que salvara a los supervivientes de la infección. Como todos sabréis, para proceder con la intervención quirúrgica y dar con la posible cura, era necesario que Ellie perdiera la vida, algo que Joel no iba a permitir. Es por eso que Joel, para sacar con vida a Ellie del complejo de los Luciérnagas, acabó con la vida de los que la retenían para proceder con la operación. Así, con el tiempo, Abby se encomendó la misión de dar caza a Joel y hacerle pagar por lo que hizo. Antes, la relación entre Ellie y Joel se veía en crisis ya que ésta sí quería que su vida sirviera para algo, en este caso para salvar a la humanidad, aun teniendo que morir ella, algo que Joel no dejo que pasara. A Ellie esta radical decisión de Joel no le gustó, le costaba entenderlo, era algo que no podía perdonarle. Esta crisis entre los dos es algo que nos muestra este secuela desde bien temprano. Así que, si de verdad la intención de los creadores del juego era hacer que empatizáramos con la situación de Abby y comprendiéramos, un poco aunque fuera, su sed de venganza, esa misma sed que comparte Ellie al querer vengar la muerte de Joel, ha sido un error. El error, considero yo, ha sido hacernos jugar con Abby tan pronto o al menos, justo después de matar a Joel. Bien distinta sería la cosa si, tras jugar con ambos personajes largo rato, haciendo que puedas sentir simpatía por Abby, ésta posteriormente asesinara a Joel. El impacto hubiera sido mayor para el espectador, pero el rechazo hacia Abby sería menor. Considero esto una leve cojera en el guión. De todas formas, no es óbice recordar que a estas alturas, veo imposible que los jugadores le tomen más cariño a Abby que a Ellie, dicho se de paso.

Por último tenemos el final. Y vaya final. Se nos muestra a Ellie viviendo con Dina y criando juntas el hijo que ésta ha tenido fruto de su relación anterior. Los tres viven en una linda casa en mitad del campo, el ambiente es bucólico, el ideal para tener una vida feliz con quien más amas. Pero se nos muestra a una Ellie al mismo tiempo apagada y tras recibir la visita del hermano menor de Joel, Tommy, diciéndole que ha dado con el más que posible paradero de Abby, nuestra protagonista se sentirá embriagada por la sed de venganza que querrá consumar. A pesar de los intentos de Dina por detenerla, Ellie al día siguiente de que Tommy partiera en busca de Abby, decide poner el mismo rumbo y dar caza a su antagonista. Así, tras jugar también con Ellie, llegamos al final, donde, habiendo pasado un tiempo, ambas se encuentran frente a frente. Ellie se topa con una Abby desmejorada, consumida como una vela, ya no queda rastro de esa chica forzuda y tan poco femenina. Ahora es una chica que, tras haber estado en cautiverio y haber sido torturada junto a Lev, personaje que durante gran parte del juego le acompaña, luce muy distinta a la que fue. De este modo los guionistas en el final del juego nos quieren mostrar a dos chicas que ahora están al mismo nivel, tanto físico como mental. Abby ya nos esa chica musculada y se encunetra incluso más delgada que Ellie y, ambas, no pueden estar más hartas, cansadas y atormentadas. Tras una intensa pelea entre las dos, Ellie decide perdonarle la vida, permitiendo que Abby y Lev abandonen el lugar montados en una pequeña embarcación. Si de verdad querían presentarnos a los jugadores un dilema, ¿no sería mejor hacernos elegir, jugando con Ellie, si queremos consumar la venganza o no? Eso hubiera hecho que el final hubiese sido más impactante, poniendo a prueba la moral del jugador. He aquí otro error en mi opinión. Aunque siendo autocrítico, no sé si debería decir que esto es un error, es simplemente el final que han querido darle los creadores y ya está, te puede gustar más o menos. Pero quizás no debiera utilizar la palabra error puesto que igualmente, la historia me ha parecido apasionante, inquietante y muy conmovedora. Estos dos puntos que a mi parecer podrían haber sido algo mejorables, no restan calidad alguna a un juego que la desborda a cada momento.

Estás antes un videojuego sobresaliente, a un nivel que muy pocos alcanzan, así que juégalo, vívelo, porque no te arrepentirás.

 

 

 


The Last Of Us. El mejor videojuego al que he jugado nunca

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Escribir sobre videojuegos en Anhelarium no es nada habitual. Sólo hay que ver la poca cantidad de entradas sobre este tema en el blog. Jugar a videojuegos es algo que me gusta mucho, y me llega realmente a apasionar cuando el juego en sí me entusiasma. Pero es una afición a la que le dedico tiempo cuando precisamente tengo mucho tiempo libre. Y eso es en verano. A lo largo del año, al estar liado con otras cosas más importantes, donde el tiempo libre se reduce considerablemente, priorizo otras aficiones. Pero en verano, bien sabe Dios que le doy mucho uso a mi querida Play Station. Y es ahora, en pleno verano, cuando me acuerdo muchísimo de lo bien que lo pasé el año pasado por estas fechas con The Last Of Us. Echo mucho de menos viciarme a un juego así en este periodo vacacional. Tanto que me han entrado ganas de escribir para el blog sobre este gran juego que no podéis perderos. He intentando buscar juegos que se le parezca, pero nada. En todo caso el Uncharted, pero me gustaría empezar por el primero de la saga y tendré que tirar de comprar por Internet puesto que no lo encuentro en ningún lado. Lo cierto es que he llegado a pensar en pasarme de nuevo el juego del que hoy os hablo. Pero ya lo disfruté muchísimo en su momento y ahora me pienso pasar largas y buenas horas ante tres shooters (me encantan los shooters). Pero ya tendrán su merecida entrada cuando me los acabe. Ahora sólo quiero dedicarle esta entrada al que de verdad digo con toda convicción, que es el mejor videojuego al que he jugado nunca.

Ya había leído sobre The Last Of Us y la excelente crítica que arrastraba desde que se lanzara el 14 de junio de 2013. Este juego se suma a la larga moda de escenarios apocalípticos que tanto molan y nos presenta a Joel, un contrabandista que se busca la vida como puede y a Ellie, una joven adolescente que enamorará a todo aquél que se ponga a lo mandos ante este videojuego. The Last Of Us nos explica desde el primer momento lo que ha sucedido en el mundo. Este a sucumbido ante una extraña infección, una especie de hongo que arrasa con la vida de las personas convirtiéndolas en caníbales. Desde el primer minuto, el juego nos adentra en la historia y coloca con esmero las piezas en el tablero. La historia no es enrevesada, es cruel y emotiva, llena de acción y momentos de autentico terror. El juego está perfectamente elaborado, no sólo por sus sorprendentes gráficos, para que sientas lo que es la supervivencia. Quizás sea ese realismo lo que hace que este videojuego sea una verdadera joya. La manera en la que la historia te hará que te muevas fuera de la zona de cuarentena, la tensión que se palpa a cada paso, los recursos tan limitados, la sensación de asfixia que en ocasiones trasmite. La historia que relata este juego es una historia angustiosa y esa sensación por momentos la traslada al que se pone a los mandos de este gran juego. Es muy peligroso deambular por ahí fuera, así que el sigilo será tu capacidad a desarrollar. No es un juego largo, pero en ocasiones requiere paciencia.

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Otra de las cosas que me sorprendió de este juego es la manera en la que empalizas con sus personajes. Empalizo mucho con los personajes de una película, me adentro en la historia, es algo habitual en mí cuando veo cine, pero jamás me había pasado con un videojuego. Ellie, la chica de catorce años que protagoniza este juego, llega a radiar ternura haciendo que sientas ese deseo de protegerla como si verdaderamente de tu hija, tu hermana o tu novia se tratara. Es impresionante lo humanos que son todos y cada uno de los personajes que salen en este The Last Of Us. Y lo de humanos lo uso también para deciros lo crudo que es este videojuego. Refleja al ser humano tal y como es: cruel. No es un juego para niños, desde luego. Su clima apocalíptico no sólo se basa en unos escenarios devastados y caóticos, sino en plasmar como los hombres y mujeres reaccionan ante un escenario tan devastador y desprotegido. No sólo los infectados serán tus enemigos, más lo será el propio superviviente con el que te cruces. Este juego, el juego más humano con el que puedas toparte hasta la fecha, refleja también la parte oscura e inhumana nosotros mismos.

El tratamiento gráfico es una maravilla. Jamás tanto caos y destrucción resultaba tan bello a la vista. Yo, jamás he visto en un juego una lluvia tan real. Pero no se me puede pasar resaltar el tremendo trato que tienen los rostros de cada personaje. Ellie y sobre todo Joel tienen unos rostros muy cuidados que generan ese realismo al verse acompañados por unos actores de doblaje que hacen su trabajo a la perfección. Unos gráficos que acompañados de unos efectos de sonido muy conseguidos dotan al juego de un realismo inusitado que tiene aún más relevancia en sus escenas de vídeo. Gustavo Santaolalla es el encargado de poner música a esta historia y he de confesaros que al acabar el juego tuve que hacerme con su banda sonora. Es preciosa, algo triste (normal y acorde con la historia del juego), pero muy sentida. Todo el videojuego en sí es una belleza. Su jugabilidad era la que uno podía esperar. Muy fácil aunque en ocasiones, en el manejo de armas, haya que agudizar la puntería.

Con juegos así, desde luego uno no necesita, o al menos no anhela, una nueva generación de videoconsolas. Yo, particularmente, sigo enganchado a mi Play Station 3. Para la próxima navidad cumplirá una década y quizás, muy probablemente, sea porque es en verano cuando más caña le doy, el hecho de que me esté durando tanto. Y ahora, con eso de que en breve saldrá la nueva versión de la PS4, me alegro no haberla comprado y seguir con la 3 a la que le estoy dando mucho uso en este relajado, largo y merecido verano.