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Vivian Campbell – Uno de los mayores talentos del Heavy Metal de los 80

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Si me pongo en plan soñador y me imagino cómo hubiera sido si Vivian Campbell no se hubiera marchado de DIO, o la mujer de Roonie no le hubiera echado porque éste quería cobrar más que su marido, o lo que mierdas pasara. Si me imagino el cómo hubiese sido si Campbell y Ronnie se llevaran como hermanos y compartieran largos años de carrera juntos. Si me imagino más discos como el Holy Diver, The Last in Line y Sacred Heart. Si me imagino que los conciertos de esos maravillosos años hubieran tenido continuidad en el tiempo. Sólo se me viene a la imaginación que estaría ante la mayor banda de Heavy Metal, la más virtuosa y laureada, y sin duda, mi favorita. Pero no, el ser humano es así. Y en su relación con los demás, el ser humano puede llegar a ser de lo más visceral, tóxico y rencoroso. No me voy a meter en ese cruce de mierdas que tanto les salpicó a ambos durante años. Nunca me importó, y ahora menos, cuál de los dos tenía la razón, porque sus razones tendrían para no querer ni oír hablar el uno del otro. De hecho escribo esta entrada con la única intención de compartir con vosotros mi punto de vista sobre este prodigio de la guitarra, su virtuosidad, y lo que puedo ser y no fue. Y comenzaré por esto último.

El Heavy Metal perdía a uno de sus grandes titanes

Vivian Campbell, con permiso de mi añorado Marty Friedman, es uno de mis guitarristas favoritos. Lo es por todo lo que dio más que por lo que acabó dando, que no es poco. Y es que Vivian, antes de enrolarse en la fastuosa gira del homónimo y más coronado álbum de la banda de David Coverlade en 1987, sustituyendo al grandísimo John Sykes, era un joven diestro en la guitarra, toda una promesa del Heavy Metal en aquellos días. No solamente tocaba como el mismísimo diablo, sino que además fue parte en la composición de los que son y serán por siempre, los discos clave en este género musical. Hablo de los tres primeros discos de la banda DIO.

¿Veis? Pura magia. Su versatilidad, su energía, su juventud. El chico de oro. Cuando hace ya muchos años me dejé conquistar por estos sonidos, por esta música de dioses, mi pasión me llevaba a documentarme cada vez más sobre esas bandas que tanto me encandilaban, quería conocer todo lo que podía sobre esos artistas que con su música, jamás han dejado de hacerme vibrar de la emoción. Por eso, cuando siendo aún un adolescente que poco a poco se curtía con esta música y di con la trayectoria de Roonie James Dio y los suyos, me chasqueó la realidad de ver cómo aquello no fue a más. Para mí, con todos mis respetos hacia los fans de Def Leppard, fue y es una pena comprobar cómo Vivian Campbell colgó ese halo de magia en su perchero y aceptó tener un rol secundario en la afamada banda de Sheffield. Y por si fuera poco, su trayectoria con los Leppard no es para tirar cohetes y jamás ha vuelto a brillar como antes. No soy un experto en Def Leppard pero tengo el suficiente criterio como para decir que el fallecido Steve Clarks era el empuje de esos Leppard que llenaban estadios y vendían millones de discos. Quizás fueron esos los cantos de sirena los que hicieron que Vivian Campbell, aquél chico que, subido al escenario, deslumbraba a todos interpretando temas como Rainbow In The Dark o The Last In Line no se convirtiera en el mito que pudo haber sido. El Heavy Metal perdía a uno de sus grandes titanes.

Y el AOR entró en su vida

Pero no olviden que soy un gran admirador de Vivian Campbell y como no podía ser de otra manera, le seguí la pista. Ya los ochenta quedaron atrás, el Heavy Metal para él era parte del pasado. Los años noventa acababan de empezar y el AOR copaba como nunca las emisoras de radio. Encendías la tele y el AOR sonaba por todos lados. Sus videoclips eran los más demandados en la MTV y hasta las pelis y series de televisión no dudaban en utilizar el AOR como banda sonora. Quizás fueron esos los cantos de sirena los que hicieron que Campbell coqueteara con el mejor AOR. Y sí, su aportación al Rock melódico fue, en mi opinión, sensacional.

Así nació Riverdogs en 1990, y junto al batería Marc Danzeisen, completó el line-up que daría forma a uno de mis discos noventeros favoritos. Espléndido Hard Rock endulzado con la sensibilidad del mejor AOR. Así es este gran disco, uno que alberga temas como Whisper, tema con el que comienza este álbum o Toy Soldier. Lanzaron tres años después su segundo álbum, titulado Bone, ni la mitad de bueno que el homónimo y no, ya Vivian no se encontraba en las filas del grupo. A este segundo disco lo acompañaron con un acústico en directo que es toda una delicia, Absolutely Live, donde interpretan Toy Soldier como nunca. Tanto que prefiero su versión en acústico que la de estudio. El primer disco se ganó las alabanzas de la crítica y tuvo una muy buena acogida entre los fieles al Rock más melódico. En 2011, Vivian regresó a la formación para publicar World Gone Mad como tercer disco. Nada más que deba destacar.

Pero antes, en 1991, Campbell acompañó a Lou Gramm, cantante de la importantísima banda Foreigner, en un proyecto que quedó en el olvido incomprensiblemente. Una joya del AOR extraviada en el tiempo. Hablo del homónimo y único disco de la banda Shadow King. Presentaron este proyecto con el single I Want You, pero fue realmente su medio tiempo Don’t Even Know I’m Alive, la que causó más efecto. Poco antes de que acabara la década de los noventa Vivian presentó otro nuevo proyecto, uno con base muy melódica y tintes Pop. El grupo se llamaba Clock y de nuevo, poco más puedo destacar.

Tampoco entraré a reseñar su etapa en Def Leppard, un grupo del cual sólo me gustan temas sueltos y mucho menos, su intento de rescatar (a buenas horas, y de qué manera) el legado de DIO con The Last In Line, otro de sus nuevos proyectos. Ahora, se reúne con sus antiguos compañeros de aquella gloriosa etapa, Vinny Appice y Jimmy Bain para intentar hacer algo parecido a aquellos majestuosos discos con Ronnie al frente. No han conseguido acercarse lo más mínimo.

El rencor, la falta de armonía que hace perder las buenas formas, la poca inteligencia emocional y las muchas ganas de ganar dinero, provocaron que el talento de este guitarrista se esfumara y con él, la posibilidad de crear un legado sin igual que pudo empezar con aquél Holy Diver. Pero, amigos míos, perdonad si sueno pesimista, no es mi intención. Porque sé que al menos, tenemos esos discos, los primeros discos de DIO ayudaron a consolidar aún más, y de la mejor manera posible, el Heavy Metal, el género musical que lograría extasiar a la mismísima María Teresa de Calcuta.

Heavy Metal is the law!