Algo para no olvidar jamás

Esperar el tren no siempre es desesperante, aunque depende de la prisa que lleves. La puntualidad es una de las pocas virtudes que tengo, y si, viendo la poca importancia que le da mucha gente al tiempo, llegando tarde a todos lados, creo que la gente que tenemos una hábil  puntualidad inglesa, somos dignos de condecoración. Por lo tanto, el tiempo que uno espera al tren lo puede pasar leyendo, escuchando música, o algo mejor, se puede tomar ese tiempo para reflexionar, pensar, que eso nunca está de más.

Ahí me encontraba yo, como siempre, sentado en ese frio banco con las piernas cruzadas y meditando en lo que iba a hacer, intentando juzgarme a mí mismo de la manera más objetiva, concibiendo más pensamientos, cada cual más agobiante.

Jamás había encontrado la estación tan silenciosa. No pasaba ningún tren y los únicos moradores que daban un poco de vida al lugar éramos tan sólo dos personas. Yo, y un hombre mayor cuyos ronquidos le daban un toque algo cómico a la situación. Qué poca cosa le esperaría en su parada de destino para estar tan tranquilo, tan tranquilo que estaba el sujeto totalmente dormido.

A pesar de ser muy temprano, el sol ya nos daba los buenos días. Hacía una mañana espléndida.  La luz del sol iluminaba mi cara y era reconfortante notar el calor.

Cerré los ojos, estiré mis piernas y me acomodé. Para la llegada del tren aún faltaban algunos minutos.

Pero muy poco duraría ese momento de templanza y tranquilidad. En tan sólo un instante, todo cambio en el momento en que abrí los ojos y dirigí la mirada hacia ella.

Tengo que tener mucho cuidado con lo que voy a decir ahora, porque intentar explicar con palabras cómo era, es algo realmente complicado.

Todo lo que pueda expresar sobre ella, sería prácticamente inútil. Nada de lo que dijera, le haría justicia. Pretender definirla, es como intentar explicarle a en ciego cómo son los colores de todas las cosas que nos rodean.

En todos estos largos años, no he sentido nada igual. En todo este tiempo he observado a numerosas chicas pero jamás, ninguna, y menos en tan poco tiempo, me arrancó tan fieramente el corazón.

Hubiese dado la vida por ella en aquel instante si fuera preciso. Era lo más hermoso que jamás he visto.

A medida que, abstraído, la miraba, ella se acercaba más. Tenía una elegante manera de andar, como si realizara una extraña danza apenas apreciable.

Y ahí la tenía. Sentada a mi lado. No podía dejar de mirarla. No pretendía intimidarla. Me obligué en incontables ocasiones a mirar hacia abajo para no incomodarla. Pero os prometo, que era realmente difícil no hacerlo.

Jamás el sol ilumino tan bella criatura. Sus rubios cabellos brillaban como si tuviesen amanecer propio. Sus ojos, grandes negros como una noche sin estrellas, contrastaban excelentemente con el brillo de su nívea cara.

No sé el tiempo que pasó, pero su belleza retuvo toda mi atención y si no fuera porque ella se levantó, no me hubiese percatado de la llegada del tren. En ese instante, en lo único en que pensaba, era en poder sentarme a su lado. No quería separarme de ella.

Orgulloso estoy de haberlo logrado. Pude sentarme junto a ella. Me sentía como un intruso. Como si ese no fuese mi sitio. Como si le hubiese quitado el trono a un rey y me hubiera sentado al lado de su reina.

No sabía hacia dónde se dirigía, pero deseaba con todas mis fuerzas que el viaje durara el mayor tiempo posible. No quería dejarla, no quería separarme de ella. Podría vivir así eternamente.

A lo largo de todo el monótono trayecto, fugazmente su mirada se cruzaba con la mía, que la tenía perpetuamente puesta en ella. Obligué a mis ojos a contemplarla sin detenimiento.

Era bella miraras desde dónde la miraras. Su cuerpo, su piel, sus manos, la expresión de su rostro. Todo rozaba la perfección.

En cambio mis manos temblaban sudorosas. Más de mil mariposas revoloteaban en mi estómago y un entibiado y leve calor abrazaba todo mi cuerpo.  Su presencia palpó todos mis sentidos dejándome totalmente embelesado. Jamás alguien me hizo sentir así.

Siempre que la miraba intentaba grabar a fuego su rostro en mi mente para no olvidar cómo era jamás. Y os doy mi palabra, que de ningún modo la olvidaré.

Nunca la había visto en mi tren y mucho menos antes. Me di cuenta que no acostumbraba coger ese trayecto ya que no se sabía las paradas y miraba atentamente las paradas una por una, temerosa de que se le pasara la suya. Eso provocó que me invadiera una tristeza enorme, al saber que jamás la volvería a ver, al menos, como la estaba viendo en ese momento, en el mismo tren y sentada justo a mi lado.

Al final llegó su parada. Educadamente me levanté para que pudiera salir y volvimos a mirarnos a los ojos. Deseé sostener su mirada unos segundos más, pero era imposible. Ella se alejó hacia la puerta del tren, y con esa elegante forma de caminar que hacía que su larga melena se balanceara radiante, se bajó.

Fue un momento amargo. A medida que se alejaba, sentía como si mi vida se fuese apagando más y más.

Desde dentro, aún la seguía con la mirada, no soportaba verla marchar. Y entonces, de la manera más inesperada, ella se giró y volvió a mirarme. Con la mirada, me estaba diciendo algo, no sabría deciros qué. Pero yo si le decía lo mucho que deseaba volver a verla. Le decía que por favor, me recordará, por mucho que pasara el tiempo, porque yo nunca me iba a olvidar de ella.

Sin saber apenas su nombre ya os puedo garantizar, que durante ese corto viaje, me hizo feliz, me hizo entristecer, la deseé y la amé.

Durante el resto del día no paraba de pensar, que había estado con un ángel.

 

36 comentarios

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  2. sandra

    Y si realmente has sentido todo eso….. por que no le dijiste nada??? Esas cosas no suelen pasar asi que tienes que aprovechar el momento…. pero claro…. que facil es decirlo no???

    12 abril, 2010 en 2:56

  3. Exacto, que fácil es decirlo. Pero si el destino la vuelve a poner en mi camino, no dudaré en hablarle. Uno no puede dejar escapar tan maravillosa criatura.

    Un beso.

    Álvaro R.

    12 abril, 2010 en 8:24

  4. Alberto

    Como bien te han dicho antes, hay que aprovechar esas situaciones pa’ comerse el mundo. Debes usar la fuerza, Luke. Has de ser dueño de tus actos y afrontarlos con orgullo. En el caso de que la ninfa se espantara, no nos engañemos, no será la única que pueda hacerte sentir cosas tan impactantes.

    Lo prometido es deuda y he acabado contestando.

    Un saludo Alvariño.

    12 abril, 2010 en 12:30

  5. sandra

    Lo único malo es que has sentido todo esto por alguien que no conoces y lo que puede pasar es que nos sea como esperas, pero mientras tanto que sensación tan bonita no???
    No te olvides que la apariencia puede seducir, pero la personalidad puede enamorar…..

    12 abril, 2010 en 16:21

  6. @ Alberto

    Estoy de acuerdo contigo amigo. No lo dudaré un isntante y si la veo, sin más la miraré y le diré algo, no se el qué, pero algo jaja. Pero el problema es que en cinco años ninguna chica a logrado hacerme sentir así. Ha sido una experiencia única. Temo que esto no vuelva a pasar hasta dentro de varios años adelante.

    Muy bueno lo de la ninfa xDDD

    Gracias por contestar amigo.

    @ Sandra

    Una sensación marvillosa y a la vez afligida, porque se de sobra que jamás podre estar con ella. Es claramente, un caso de amor platónico.

    En el hipotético caso de que pudiera llegar a algo con ella. Si yo viera que es una chica con una personalidad rancia y mema, la dejaría en cero coma. Al fin y al cabo, la personalidad es lo más importante.

    Por mucho que me hubiera embelesado en un principio, pero mi corazón ya no latiría eufórico por ella.

    Un beso.

    Álvaro R.

    12 abril, 2010 en 16:56

  7. mikemarlowe

    Yo que estoy en plan realista y viendo un futuro jodido (me caen 21 hoy) te leo que todavía hay cosas maravillosas en la vida. Joder, tan buena estaba? Por lo que te leo es más amor a primera vista que otra cosa. La próxima vez, aunque suena fácil, ataca, ataca!!

    PD: es que no estoy últimamente romántico y me sale la vena flipao. Que yo no voy así por la vida con las mujeres, eh?

    13 abril, 2010 en 0:21

  8. Full Norbert

    Si ha salido publicado el comentario de mikemarlowe, esa es la cuenta de mi hermano en wordpress. El que ha escrito el mensaje era yo…

    13 abril, 2010 en 0:22

  9. Gracias por tu comentario amigo. ¡Y FELIZ CUMPLEAÑOS! Espero que todo te haya ido bien en estos días.

    Pues si amigo, hay muchas maravillas en el mundo y ella era una de ellas. Y no exagero.

    ¿Estaba buena? Claro, mucho. Esa definición seria la más fácil. Pero no te la imagines como el típico pivonazo la cual miras con ojos de caballo salvaje deseando montarla. Durante todo el tiempo que estube a su lado, no pensé en ningún momento en cosas…eróticas, para entendernos. Chicas explosivas las ves a montones diariamente, pero como ella…no. Estrellas así sólo pasan una vez en tu vida. Algunas puedes tener la suerte de tenerlas y otras, sólo de contemplarlas.

    Un fuerte abrazo amigo.

    Y que cumplas muchos más.

    Álvaro R.

    13 abril, 2010 en 7:16

  10. Full Norbert

    Gracias de nuevo!!

    Buf, es que eso de enamorarme a primera vista no me ha pasado nunca, sí lo otro, evidentemente. Es que cuando yo me quedo embobado suele ser por alguna actriz clásica de Hollywood, que lo que tú dices, esas enamoran, las de ahora te ponen cachondo…

    13 abril, 2010 en 15:03

  11. Bueno, eso también lo decía yo, y mira. Creo que, al menos, una vez en la vida, sí nos pasa a todos. Como dije, algunos tienen la suerte de poder quedarse para sí mismos con ese amor y otros, como este que escribe, sólo pueden contentarse con poder al menos, verlo de pasada.

    Me ha gustado mucho esa frase que cito ahora de nuevo: […]esas enamoran, las de ahora te ponen cachondo…

    ¡jaja!

    Qué gran verdad. Pero es por la sociedad claramente. Dudo mucho que a Greta Garbo le pidieran hacer escenas de sexo muy subiditas de tono o ir con scotes y minifaldas durante la mayor parte de la película, vámos, lo que se conoce como ‘enseñar carnaza’. Vamos, si la pobre Greta fuese una actriz de cine hoy día, ya la hubiesemos visto las tetas decenas y decenas de veces.

    Un abrazo.

    Álvaro R.

    13 abril, 2010 en 15:35

  12. mikemarlowe

    Aunque nos desviemos del tema, las actrices de antes sabían seducir y tenían una clase impresionante. Eran guapas y parecía que tenían buen cuerpo (poco se podía ver con la censura, lógicamente) pero enamoraban, que esa era la cuestión.

    14 abril, 2010 en 0:27

  13. Las escenas de amor eran mucho más intensas. Eso es indiscutible. En las escenas parecía que se respiraba amor de verdad. Y por supuesto que tenían más clase.

    Un abrazo.

    Álvaro R.

    14 abril, 2010 en 7:21

  14. esemanu

    Opino como Sandra podrias averle dicho algo, aunque fuera una obviedad para entrar en conversacion, Pero aun te quedan unos cuantos viajes de tren y espero al menos que la vuelvas a ver una vez mas, porque no lo negemos, raro es cuando estas callado y con la labia que tienes hablando al menos, le sacaras el nombre … y si se puede algo mas

    PD: Te odio por hacerme leer tochos tan largos a las 9 de la mañana 😀

    15 abril, 2010 en 7:50

  15. ¡jajajajaja! Lo siento amigo, pero es algo que quería que leyeras ya que ha sido algo totalmente excepcional en mi vida.

    Eso de que es raro cuando estoy callado me ha hecho mucha gracia jajajaja. A tí te doy una tabarra que no veas jajajaja, la paciencia que me tienes.

    No lo dudes, si la veo, le hablo seguro. De hecho, ya he estudiado cómo entrarle jajajaja. Lo tengo todo maquinado.

    Un fuerte abrazo.

    Álvaro R.

    15 abril, 2010 en 8:04

  16. Desirée

    Si sorprendente fué cuando me lo contaste, más ha sido leerlo, simplemente me ha encantado !!!

    Sientete feliz por haber sido capaz de sentir en tan poco tiempo tantas cosas, no a todo el mundo le pasa y por qué no, el destinto es tan irónico y la vida dá tantas vueltas que quién sabe si la vuelves a encontrar..

    Tk mucho Hermanito!!! besos

    16 abril, 2010 en 9:18

  17. Desirée

    Por cierto quitame ese dibujito de mi nik por dios que feo es mamoncente, parezco el peito

    16 abril, 2010 en 9:19

  18. ¡Hermanita! Qué alegría me da leerte siempre por aquí jajaja. Ya te he dicho cienes y cienes de veces que esos dibujitos son predefinidos, no los puedo modificar a mi gusto jajajaja.

    Gracias por tu comentario. Eras de las personas que más ganas tenía de que leyera este articulo. A ver si la suerte se arrima a mí y me devuelve la alegría de poder verla.

    Muchos besos peito jajaja, y mucha suerte para la oposición.

    Te quiero.

    Álvaro R.

    16 abril, 2010 en 21:44

  19. Junyjy

    Hola, pero que pajarón amigo, que pajarón. ¿Cómo pudiste dejarla ir sin decirle nada, invitarla un café, pedir su correo…? Como te dijeron, esas situaciones muy pocas veces en la vida suceden, muy pocas. Algunas personas, tan solo una vez. Eso es lo que la gente llama amor a primera vista, después dicen que no existe… . La próxima, si la llegas a encontrar háblale de una!, saludo.-
    P.d: En chiste te digo: La chica en su blog, escribió:
    “Hoy en el tren un flaco no me sacaba la mirada de encima, parecía drogado, que miedo que sentí …” jajajaja ☺

    17 abril, 2010 en 4:47

  20. jajajajajajajaja me ha encantado ese chiste tuyo xDDD Quién sabe, quizás pensara eso, pero entonces…¿por qué cuando se bajó se dió la vuelta y volvió a mirarme? Quién sabe. Las mujeres sois tan complicadas.

    Si, yo también creía que el amor a primera vista no existía, y mira, estoy como enamorado como un tonto.

    Es muy fácil preguntar el por qué la dejé ir. Pero, ponte en mi situacion. Era la primera vez que la veía, y estabamos en un tren en una hora temprana y lleno de gente. Así por las buenas no pòdía decirle nada. Ahora si, si la suerte está de mi parte y la vuelvo a ver, le daré conversación, seguro. Espero tener suerte y gustarle como ella me ha gustado a mí.

    Gracias por tus agradables comentarios.

    Álvaro R.

    17 abril, 2010 en 12:29

  21. Que forma mas hermosa, más cálida y a la vez más triste de escribir algo tan fugaz Álvaro. Me ha encantado, todo de principio a fin, tu forma de describirla y tus pensamientos sobre ella. Siempre había pensado que era rara por fijarme en cosas tan sutiles y difíciles de ver a simple vista en una persona, como detalles tan pequeños, del tipo, el color exacto del pelo, si se refleja el sol en el, si se muerde los labios, si sus ojos se mueven y se fijan en algo detenidamente ,¿en que estará pensando?, ¿quién le estará esperando?. Creía que era era de las pocas personas que se fijarían tan detenidamente en alguien que conocen y no conocen, en una persona que se sienta a tu lado, y algo en él o ella capta tu atención como un imán, sin un motivo a simple vista, algo que parece irreal. Ya me ha pasado dos veces. Y las dos veces me he arrepentido de no haberme sublevado en contra de las convicciones sociales que nos hacen temer la reacción de la otra persona si nos atrevemos a hablarle sin motivo. O mejor dicho sin un motivo que ella conozca. Me alegro mucho de haber leído esta entrada, y de no ser única. XD

    17 abril, 2010 en 19:34

  22. Muchísimas gracias Kiradeniz. Me satisface saber que le ha gustado.

    Esos pequeños detalles que sólo unos pocos tenemos la dicha de conocer, son lo más importantes. Los pequeños detalles hacen la gran diferencia.

    Las dos cuestiónes que ha escrito en su contestación, bien me las planteé en su momento.

    ¿En qué estará pensando? Daría lo que fuera por saber si en algun momento pensó en mí y si así fuera, que pensaría de mi.

    ¿Quién la estará esperando? Más bien, me pregunto. ¿Qué haría allí? Ella se bajó en una ciudad cerca de la mía. No se si por estudios, por trabajo. Dudo que sea por ello, ya que solo la ví ese día. No la he vuelto a ver más en ese horario. Tambien me preguntaba si sería de allí o de mi ciudad o de otra. No se nada, absolutamente nada de ella. Tan sólo lo que ví.

    Camino por la calle deseando encontrarla.

    Es muy complicado hablar con una persona que no conoces de nada. Es complicadísimo encontrar un motivo decente y convincente para acercarte y entablar una buena conversación.

    Gracias por tu aporte.

    Seguiremos en contacto.

    Un saludo.

    Álvaro R.

    17 abril, 2010 en 21:08

  23. Junyjy

    Hola, paso a responderte solo esto porque ando con poco tiempo, después vengo a responderte lo demás. Antes que nada quería agradecerte por ser postear en mi blog (si ya lo hice quería hacerlo nuevamente). Ya te agregue a mis favoritos y en el blog quiero hacerte un post, te lo mereces.
    No se enoje amigo, sé que es fácil decirlo pero difícil hacerlo, lo que pasa que yo era de jugarme aunque quedara en total ridículo y bueno a veces se gana otras se pierde. La próxima de una! O no?, sino me voy a enojar, jaja chiste, saludo.-

    17 abril, 2010 en 21:34

  24. No tienes que darme las gracias. Al revés, es un placer para mí leer tu blog y conocer tus sentimientos.

    A lo que comentas. Yo sin embargo tengo fobia a hacer el ridículo. Siempre mantengo formas muy correctas ante la gente, no quiero que nadie se lleve mala impresión de mí. A la chica podría resultarle muy incómodo que un tipo que no conoce de nada (y que a lo mejor, no le gusta) le esté dando conversación.

    Depende de la situación (por ejemplo, si logro sentarme al lado suya) y del comportamiento de la chica (veo que está por la labor de hablar), me atrevería o no.

    Gracias por tus afables comentarios.

    Un abrazo

    Álvaro R.

    18 abril, 2010 en 10:58

  25. Hola…

    Leí tu historia y se me hace una paradoja, creo que fue genial vivir un momento así, pero a su vez triste porque no pudiste hacer nada, como hablarle, al menos para saber su nombre, te fijas en los pequeños detalles, ojalá y la vuelvas a ver, pero esta vez no te quedes con las ganas de decirle algo, porque oportunidades como esa no se dan tan fácil en la vida, así que no las dejes pasar, vale?

    JeJeJe, gran chiste el de Junyjy =P Cuídate.

    Saludos.- ♪♫

    25 abril, 2010 en 10:23

  26. Exacto Daniel. Fueron sensaciónes muy opuestas. A medida que el trayecto llegaba a su fin, sentía más y más tristeza en mi interior. Tristeza por saber que jamás podré estar con ella y por no poder verla en otra ocasión.

    No lo dude,si la vuelvo a ver, y la situación lo permite, hablaré con ella. Es lo menos que puedo hacer.

    Gracias por su comentario. Sea bienvenido.

    Alvaro R.

    26 abril, 2010 en 11:41

  27. Isa

    Qué bonito Alvaro!!
    Un besazo!

    29 abril, 2010 en 20:46

  28. ¡Isa! ¡Qué sorpresa! Muchísimas gracias, me has hecho muy contento que lo sepas.

    Se bienvenida.

    Un beso.

    Álvaro R.

    29 abril, 2010 en 21:04

  29. Isa

    Y por cierto.. desde cuando te gustan a ti las rubias??? jajaja
    Un placer leerte smuacksssssssss

    29 abril, 2010 en 21:07

  30. ¡Hola Isa!

    Siento contestarte tarde, pero…¡me acabo de dar cuenta de este comentario ahora! jajajaja.

    Pues nunca me han gustado. Siempre he sido un enamorado de las morenazas, y lo sigo siendo. Esas chicas con cabellos largos y morenos (o castaño oscuro), me apasionan.

    Pero, las cosas que tiene la vida…

    Para mí si que es un placer leerte.

    ¡Un besazo!

    Álvaro R.

    4 mayo, 2010 en 22:39

  31. R.B.

    También es curioso que la gran parte de la gente tenga alguna anécdota de este tipo en un tren. Es un espacio que, por mucho que haya evolucionado, yo creo que mantiene ese toque mágico, ese momento especial de pararnos y fijarnos más en las personas. Es uno de esos momentos en que estamos con otra gente y, por mucha prisa que tengamos, estamos obligados a permanecer ahí. Observamos y nos observan, el tiempo nos da un respiro, y a veces surgen sentimientos muy fuertes.

    Sin duda hay que hacer caso a los sentimientos. Aunque es difícil, hay que luchar contra cualquier otra cosa y guiarnos por ellos. Esos sentimientos son lo que nos diferencian de las máquinas, al menos de momento.

    Tal vez esperamos la situación cuando, en realidad, es la situación la que nos espera a nosotros.

    29 mayo, 2010 en 23:33

  32. Hola R.B.

    Generalmente, los transportes públicos parecen recipientes llenos de autómatas. En un tren, metro, autobús, siempre es habitual ver a a las personas sumidas en sus pensamientos, soportando esas miradas perdídas, miradas que tanto quieren decir.

    Si entraras en uno de esos transportes y pudieras entablar conversación con todas y cada una de esas personas juntas que a su vez estan tan aisladas unas de otras, comprobarías lo mucho que necesitan ser escuchados.

    Es lo que me pasó a mí en cierto modo, deseaba tanto decir y hacer…

    Un abrazo.

    Álvaro R.

    30 mayo, 2010 en 4:01

  33. Hostia, no había leido esto enantes. A mí esto de perder la vida por una muchacha durante unos segundos no me ha pasado de manera tan intensa, pero sí conozco la sensación. En la facultad había una chica que era de un par de cursos por delante del mio y siempre la veía, de cuando en cuando, sola, ausente, como esperando para una clase o algo, pero con ese halo de misterio. Aparte de lo guapérrima que era, era esa paranioa mental misteriosa lo que me hacía embobarme mirándola. Sabía su nombre y de hecho sabía que era una persona normal y corriente, pero me gustaba pensar que era algo especial en el mundo y eso en cierto modo era un autoconvencimiento que me hacía sentir bien contemplándola. Para mí era como un mito que nunca quise destruir.

    Al fin y al cabo, la belleza está en el interior… de nuestra mente.

    Por una parte te deseo que la encuentres de nuevo (si no lo has hecho ya después de dos añazos que lleva esto escrito), pero por otra parte te deseo que se mantenga esa leyenda viva.

    En fin, que me enrollo.

    7 marzo, 2012 en 23:30

  34. ¡Hola Pableras! Qué sorpresa y qué alegría verte por aquí. Le has dado un toque fresco a Anhelarium, pues tengo este espacio la mar de parado, tengo que entrar y limpiar el polvo, ¡porque no toco el blog ultimamente nada ya que ando de exámanes hasta la coronilla!

    Me ha gustado mucho la historia que me cuentas. En el instituto, me pasó lo mismo, o algo parecido, aunque creo que eso nos pasa a muchos, al menos, a los que realmente sentimos más con el corazón y cavilamos, porque hay muchos que sólo piensan con el cimbél.

    Te cuento amigo; por desgracia no la he vuelto a ver, y si la encontrara de nuevo, no sabría qué decir, pero algo, seguro que le diría, no la dejaría escapar por nada del mundo. Y no te preocupes, que si la volviera ver, si me la encontrará de nuevo, no dudaría en plasmar de nuevo tan bello momento en Anhelarium.

    ¡Un abrazo y gracias por pasarte! 😉

    9 marzo, 2012 en 22:42

  35. robert

    Qué decir Álvaro,tanto a tí, como a mí,a Pableras y muchos mas nos ha ocurrido lo mismo que cuentas en tu vivencia,y ahora nos arrepentimos de no haber puesto algo de nuestra parte para no tener que estar con la incertidumbre de qué hubiese pasado si en aquel momento(s) no nos hubiéramos cortado y hubiésemos echado un poco de cara para conseguir lo que de verdad nos hacía echar chispas.En mi caso han sido muchas veces,demasiadas,las que he tenido que ver como por mi indecisión,al final,me ha tocado ver como disfrutaba otro lo que hubiera podido disfrutar yo,porque si no te decides,al final ellas se cansan y se deciden por otro mas lanzado que nosotros.
    Bueno dicho esto,como siempre me gusta dejaros a tí Álvaro,y a todo el que quiera,un guiño para que consigáis y disfrutéis de la mejor música,a ver que os parece…

    12 marzo, 2012 en 21:40

  36. ¡Muchísimas gracias Robert! Un gran tema, gracias por compartirlo. Ese disco lo escuché hace ya tiempo y me gustó. Tienes toda la razón, Robert, pero también es muy fácil decirlo y no tanto hacerlo. Además, en este caso, era la primera vez que la veía, en un tren, lleno de gente y a primera hora de la mañana. No es fácil entablar ahí una conversación.

    Caso bien distinto es si se conoce a la chica en cuestión y se tiene contacto contínuo (por ser compañera de instituto, compañera de trabajo, vecina, etc). En este tipo de casos, por muy tímido que se sea, siempre hay que actuar de la forma más sutíl, sin parecer un baboso o un desesperado. Pero eso ya es otro tema xD

    ¡Un abrazo amigo! Y gracias siempre por pasarte.

    17 marzo, 2012 en 13:20

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