¡Un poco más de inteligencia emocional, por favor!

En mi humilde opinión, el hecho, es que no se es lo suficientemente inteligente si no se dominan una serie de factores, a mi parecer, aún más importantes que la capacidad intelectual que podamos poseer. Desde hace mucho tiempo llevo queriendo tratar este tema en forma de post para el blog, no sabía y de hecho no sé cómo abordarlo correctamente ya que no soy un experto en la materia ni pretendo serlo. Tan sólo es algo que me inquieta, algo a lo que le doy verdadera importancia y como tal, me apetece dedicarle algunas líneas.

Es cierto que los aspectos cognitivos tienen una gran importancia, tanto, que no es de extrañar que la mayoría de la gente tenga como concepto de inteligencia los aspectos intelectuales, la capacidad de memoria o la capacidad de resolver problemas. Sin este tipo de inteligencia, la civilización no habría avanzado nada. Pero desde hace ya bastante tiempo voy notando cómo la inteligencia emocional parece quedar relegada a un lado. En esta sociedad, cada vez más individualista y anárquica, parece que la inteligencia social ya no es importante, cuando a mi modo de ver, es quizás la más imprescindible.

Entiendo yo como inteligencia emocional o social, la capacidad de comprender y motivar a los demás, la disposición de relacionarse con los demás, de compenetrarse. Es, a mi modo de ver, el saber ser compasivo y comprensivo con todo lo que nos rodea. Y digo que la inteligencia emocional es para mí la más imprescindible de todas, porque considero que es la base de todo tipo de inteligencia. El conocimiento y el manejo de nuestras emociones es primordial y más en una sociedad como la nuestra.

No es muy natural ser un auténtico intelectual, poseer dos licenciaturas y numerosos conocimientos en una u otra materia si luego eres incapaz de tratar correctamente a tu pareja, entablar amistad con alguien, saber proteger esa amistad, o portarte con educación y saber estar en determinados momentos y lugares. Podría poner ejemplos burdos y triviales en este pequeño escrito, pero creo que se ve claramente lo que quiero decir. Dentro de la inteligencia emocional, según Howard Gardner (Teoría de las inteligencias múltiples, 1983), podemos distinguir la idea de la inteligencia interpersonal  y la inteligencia intrapersonal. La inteligencia interpersonal hace referencia a la capacidad de comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas, mientras que la intrapersonal, es el saber comprenderse a uno mismo, nuestros temores, nuestros problemas, nuestros sueños e ilusiones. Hace mucho hablaba con un buen amigo de que, y más a día de hoy, hace falta que en los colegios e institutos, se dediquen más horas a materias de enseñanza cívica, y de hecho, siempre existió la alternativa a la religión o ética, y hace unos años se estableció una nueva asignatura a impartir llamada educación para la ciudadanía, pero por lo visto con la reforma educativa se acabó quitando. Y pienso que en la sociedad en la que nos movemos a día de hoy, sería más eficiente enseñar a los más jóvenes valores morales y éticos, civismo y pautas de comportamiento, que no tantas horas de filosofía o inglés. No sirve de nada que un alumno saque sobresaliente en matemáticas si luego no sabe cómo resolver sus problemas personales, ni sabe como lidiar los conflictos que pueda tener en sus relaciones sentimentales.

En el trascurrir de nuestros días nos encontramos muchas veces con personas que parecen tener las mismas luces que una escoba. Y no digo esto en relación a personas discapacitadas (que eso es otro tema), sino a esas personas que aparentemente poseen buena salud mental, que llevan una vida normal e incluso tienen estudios o trabajos superiores, pero que son realmente unos zombis, unos muertos en vida. Personas que son incapaces de mostrar cierto afecto, comprensión, incluso personas que apenas muestran emociones básicas como la alegría, la tristeza o el miedo. Peronas que no perciben ni valoran el presente, personas demasiado ensimismadas en su mundo interior. La inteligencia emocional es la que nos mueve a comportarnos, percibir y actuar de una determinada manera en la vida. Cada uno tendrá sus problemas y sus motivos del por qué son así, pero ninguno está exento de aprehender, de desarrollarse como animales sociales que somos, como ya dijo Aristóteles. Estamos hechos para convivir en sociedad y visto el comportamiento de muchos, quién lo diría.

Falta compasión y falta mucha empatía, amigos míos, y existe gente que vive como si nadie más pululara a su alrededor. ¡Hasta se podría decir que se ha perdido el saludo! Y es que hasta hay gente que ni saluda a los que conoce cuando los tiene cerca. Es egocentrismo puro y duro, y junto al egoísmo, campan a sus anchas y limitan a la persona, haciendo que ésta sea incapaz de llevar una relación armoniosa para con los demás.

Ábrete a los demás, di lo que piensas, lo que sientes, y trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Si eres una persona egoísta, insensible, totalitaria, dominante e intolerante, serás una persona solitaria, pues nunca podrás mantener una relación cercana, íntima y afectuosa con un amigo, un familiar o una pareja. Para mí, lo que realmente determina la inteligencia emocional es saber tratar a los demás, saber qué necesitan, estar simplemente a los detalles, cuidar la relación que esa persona tiene con nosotros, comprender y hacernos comprender, entrar en armonía con nosotros mismos, conocernos, saber qué necesitamos y qué necesitan los demás de nosotros.

10 comentarios

  1. Salva

    Totalmente de acuerdo, aunque creo que ya lo sabes. Sobre lo que dices de “Para mí, lo que realmente determina la inteligencia emocional es saber tratar a los demás, saber qué necesitan, estar simplemente a los detalles, cuidar la relación que esa persona tiene con nosotros, comprender y hacernos comprender, entrar en armonía con nosotros mismos, conocernos, saber qué necesitamos y qué necesitan los demás de nosotros” escribí hace tiempo sobre la felicidad que “la verdadera felicidad es hacer feliz a los demás, con esas cosas sencillas que están al alcance de nuestra mano. Entender la felicidad como recompensa y no como fin” entendiendo eso no digo que alcancemos el paraíso, pero nos hará sentir mejores personas.
    Muy buen artículo Álvaro, un abrazo;D

    27 febrero, 2014 en 13:22

  2. ¡Muchas gracias Salva! 😉

    La felicidad…Para muchos será una cosa y para otros otra, para mí desde luego, es estar viviendo apaciblemente cada instante con los míos, saboreando el momento presente, disfrutando y sintiendo la compañía de los míos, y del entorno que nos rodea (si puede ser cerca de mi playa, mejor que mejor, jajaja)

    ¡Otro abrazo pa tí, picha! 😀

    27 febrero, 2014 en 15:50

  3. Salva

    Ya que hablamos de felicidad con tu permiso dejo aquí la entrada que escribí al día al respecto

    http://mentalparadise.wordpress.com/2013/06/29/en-busca-de-la-felicidad/

    y como cuando hay confianza da asco, ya que has hablado de educación para la ciudadanía

    http://mentalparadise.wordpress.com/2013/06/29/en-busca-de-la-felicidad/

    Esto no será spam ¿eh? 😀

    27 febrero, 2014 en 17:40

  4. xeneizes

    La culpa la tienen las redes sociales. No hemos acostumbrado a convertir a las personas en avatares y direcciones de correo, las relaciones se ha vuelto frías y distantes. Ya no tratamos con la misma continuidad con las personas de nuestro pasado, nos “contentamos” con verlos por facebook, arles al me gusta y seguirlos por twitter.

    2 marzo, 2014 en 10:32

  5. ¡Hola de nuevo xeneizes!

    Lo que comentas es muy interesante, pero que muy interesante. Quizás el contacto directo con las personas se ha enfriado tanto como lo son las relaciones por internet. Es una verdadera pena. Es una pena porque hay personas que viven perdiéndose tantas cosas…

    ¡Un abrazo muy fuerte! ¡Gracias por pasarte y comentar! 😉

    3 marzo, 2014 en 20:07

  6. Salva

    Este Xeneizes es un pesao jejeje, me lo encuentro por to los laos. Un saludo a los dos, y si, las putas redes sociales nos comen el coco y de que manera. Quieras o no estamos pendientes, mucho o poco, sea por lo que sea, si para postear temas del blog, face y twiter y ya que estoy voy a cuchichear. El otro día pensé muy seriamente cancelar las dos cuentas, cada día me gusta menos y de mi circulo cada vez la gente esta menos activa. Pero bueno, mientras tenga el blog conservaré las dos. Además me a permitido conocer gente muy guay sobre todo de otros blogs que son con lo que más contacto mantengo.
    Además asi me enterneceré con las fotos de Lía.
    En fin, vivan las putas redes sociales jajajajajajajaja:D

    5 marzo, 2014 en 22:31

  7. Yo evidentemente no le hecho toda la culpa a las redes sociales, aunque su influencia con respecto a este tema, tienen, y mucho, estoy seguro. Pero esto que comento en el post desde siempre se ha dado, incluso antes de que los ordenadores existieran. Es una cuestión de desarollo personal, amigos. Hay gente muy poco desarrollada personal y emocionalmente.

    Yo estoy muy contento con el uso que le doy a las redes sociales, no me afecta de forma negativa en lo más mínimo. Las he usado desde un principio con mucha cordura, y como dice Salva, conozco a gente que realmente merece la pena y sobre todo, aprendo cada día más.

    8 marzo, 2014 en 1:05

  8. ¡Otro muy interesante artículo que encuentro en tu sitio, Álvaro! Sí, sin la inteligencia emocional, las otras no funcionan o pierden su valor; quedan frías y encerradas. Es imprescindible… 🙂

    También leí otros dos de tus enriquecedores escritos: “No son buenos días para los blogueros”, y uno previo, cuyo título ahora no recuerdo, pero complementaba el que cité…

    Llevo muy poco en la blogósfera -menos de un año aún-, para juzgar si la dinámica de los mismos se ha modificado, y en qué forma. Tú en cambio, ya llevas un buen trayecto recorrido en ese ambiente y puedes sustentar lo que has notado. Sin embargo, en lo poco que llevo por estas rutas virtuales, puedo decir que aprecio cada “me gusta” que dan a mis trabajos, pero mucho más aún, los comentarios que me brindan algunos de mis amigos, lectores, o seguidores… En verdad me emociona recibirlos. Uno se va habituando a esa interacción, que se vuelve familiar, y de sincera camaradería, al encontrarse con personas afines, muy especiales y de gran valor, al timón de muchos de los sitios…

    Bien, comento en esta entrada varias de tus producciones, para no atiborrarte de repente, con comentarios en muchas partes de Anhelarium, jeje… ¡Un abrazo, y que nos sigas deleitando con tus textos! 😉

    4 febrero, 2016 en 15:52

  9. Muchísimas gracias, Luz. El ver que tus escritos tienen importancia para algunas personas es lo que te alienta a seguir escribiendo. Es precioso. Un abrazo y buen fin de semana.

    6 febrero, 2016 en 13:38

  10. ¡Así es, Álvaro; es la gasolina para mantener siempre en movimiento nuestro motor del alma escritora, sensible, crítica, artística y creativa! ¡Muchas gracias, y un muy buen fin de semana para ti también! 🙂 Abrazo gigaaante, cuídate mucho… 😉

    6 febrero, 2016 en 14:42

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