El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

La prosa de Patrick Rothfuss es un continuo halago al lector.

Álvaro R.

Anoche terminé de leer esta apasionante aventura, y cuando cerré el libro y lo deposité con cariño en la estantería, supe que pocos volvería a leer que fueran tan hermosos como éste, que pocos libros me atraparían en su historia de esta manera y que menos aún me transmitirían el entusiasmo y devoción que trasmite la crónica del asesino de reyes, de este segundo día en la historia de Kvothe en El temor de un hombre sabio. Cuando sostenía entre mis manos El nombre del viento, primera entrega de esta exitosa y palpitante trilogía, sabía que estaba ante un relato excitante. Seguí leyendo, caí seducido por las aventuras del legendario Kvothe, por todo ese halo de misterio y esa radiante belleza que rodea esta aventura, y así fue como Patrick Rothfuss acabó convirtiéndose sin esperarlo, en uno de mis escritores favoritos.

“He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Quizá hayas oído hablar de mí.”

Kvothe ha accedido a contar su historia, la verdad tras la leyenda, pero con una sola condición, lo contará una vez y en tres días consecutivos. Con El temor de un hombre sabio comienza el segundo de los tres días elegidos por Kvothe para narrar su historia a Cronista en la taberna Roca de Guía, lugar en el que Kvothe se oculta tras un nombre falso y finge ser un simple posadero. Para esta ocasión Rothfuss nos muestra un mayor desarrollo de los acontecimientos, en esta segunda parte apreciamos cómo el escritor toma por completo las riendas de su obra, toma toda la confianza que podía precisar y con un cuidado exquisito y sobre todo con una bella y elegante narrativa, nos vuelve a adentrar no sólo en las historias que rodean al mito, sino en la verdad que hay tras él.

“Dominaba todo tipo de magias secretas…sabía seis palabras que, susurradas al oído de un caballo, le hacían correr ciento cincuenta kilómetros sin parar. Podía convertir el hierro en oro y atrapar un rayo en una jarra de litro para utilizarlo más tarde. Sabía una canción que abría cualquier cerrojo, y podía romper una puerta de roble macizo con una sola mano…”  

Amanece en Roca de Guía y Cronista y Bast están deseando volver a escuchar la historia del joven y misterioso Kvothe que comienza donde acaba El nombre del viento, en la Universidad. Pero esta vez, ese lugar sólo será el punto de partida, pues en esta segunda entrega de la Crónica del asesino de reyes, Kvothe dejará la Universidad aconsejado por sus amigos y viajará a diversos lugares, como al reino de Vintas, un reino lleno de enredos y maquinaciones; a las áridas tierras de Ademre, conocidas por sus escuelas, donde forjan a temidos mercenarios poseedores de un misterios arte marcial conocido como el Ketan y que basan su modo de vida en una filosofía muy particular, el Lethani; sobrevivirá a la inmortal Felurean con la que conocerá de primera mano el reino de los Fata y por supuesto, se acercará más y más al misterio que rodea a los Chandrian, objetivo principal de Kvothe. Nuestro protagonista conocerá en sus largos viajes a numerosas personas. En esta nueva narración vuelven a tener cita figuras importantes en la vida de Kvothe, hablo aquí de figuras como Denna, con la que nuestro protagonista guarda una íntima y especial relación, en ocasiones complicada de entender. O como Tempi, un tímido y huraño mercenario adem, del cual adquirirá conocimientos de gran valor. Todos esos personajes influirán en la vida de Kvothe, unos guiarán su camino y otros le perturbarán haciéndolo más arduo. Pero todos le influirán en mayor o menor medida, de todos aprenderá y todos colaborarán directa o indirectamente en agrandar la leyenda de nuestro joven pelirrojo.

Kvothe es uno de los personajes que más me han gustado de todos los que he conocido. Como apunté hace años en mi reseña sobre El nombre del viento, Kvothe rompe con los patrones siempre establecidos para cualquier protagonista de novela heroica y de fantasía. Kvothe es un personaje cargado de emociones que desde temprana edad ha tenido que sobrevivir a numerosas calamidades de las que ya está más que curtido. De una profunda personalidad, Kvothe es un joven que ha tenido que aprender a comportarse en casi un tiempo récord en el hombre que es. En este libro apreciamos la evolución del personaje y comprobamos que poco tiene que ver con el joven Edena Ruh que un día fue.

“A veces es un buen tipo, una especie de Príncipe Azul […] pero en otras historias […] no le pusieron el apodo de Kvothe el Asesino de Reyes por lo bien que tocaba el laúd”

Como fiel amante de la música, no puedo pasar por alto la importancia que tiene en esta historia. La música juega un papel fundamental en la vida de Kvothe y suele estar siempre presente en todo el libro y es hasta tal punto tan importante, que en los pocos momentos en los que no lo está, la ausencia de música puede llegar a influir en nuestro personaje cambiando su estado anímico. Destacar también la admirable labor y dedicación de Patrick por poner palabras a esa música que nos acompaña en toda la novela, pues con ella nos muestra aún más la importancia que ésta tiene en el desarrollo de la historia.

Por si fuera poco, además de disfrutar de una historia apasionante y sensacional, e ir acompañada de cantinelas, leyendas al abrigo de una hoguera y baladas, la narración está envuelta en un aura de exquisitez delicada y de gran fascinación. Y me aventuro a decir que este factor ha sido básico en el éxito de esta obra. Su narración es única en la literatura moderna, no quiero parecer que exagero cuando afirmo que si te haces con este libro, estarás ante una de las mejores narraciones que puedas poner ante tus ojos. Este barbudo escritor consigue seducirte y enamorarte con cada frase y encandilarte página tras página. La prosa de Patrick Rothfuss es un continuo halago al lector.

Y hablando de desarrollo, notará el lector que la magnitud de este libro supera al anterior considerablemente, superando las mil páginas. Pero como si de la mitad de páginas se tratase, su lectura es fluida, es cómoda y agradable, y en ningún momento el lector puede perder por ello el hilo de los acontecimientos. Al igual que en el primer libro, nuestro protagonista a medida que cuenta su historia, volverá a hacer pausas durante la narración, trayéndonos al momento presente, en Roca de Guía, y donde esas pausas servirán de interludio mostrándonos todo lo que en el presente surja además de dejarnos con la incertidumbre de qué pasará luego y cuál será el desenlace de lo que sea que esté contando.

Kvothe es músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, y es el héroe y villano de miles de historias que trae consigo el viento por todos los rincones. Kvothe es un personaje legendario y en Roca de Guía, los dos hombres que están a su lado, Cronista, con sus papeles y pluma y Bast, inseparable pupilo de Kvothe, lo saben. Ha amanecido, el sol ilumina la espaciosa estancia que durante el día acoge a viajeros de todo tipo y a los vecinos del pueblo. Es la mañana del segundo día y Kvothe seguirá contando su historia.

¿Y tú, has oído hablar de él?

 

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