Archivo para febrero, 2016

Papá

Desde pequeño he sentido cómo has depositado siempre en tus hijos toda tu esperanza y tus mayores ilusiones. Pocas cosas me hacen sentir tan henchido de felicidad como cuando me dices lo orgulloso que te sientes de mí. Has sido y eres, madre y padre al mismo tiempo. Toda una proeza. Es por eso que mi esperanza siempre la encuentro en el calor y la fuerza de tus abrazos. Soy yo el que se siente orgulloso de ti, de tenerte como padre, de ser tu hijo. Gracias por sacarme adelante, gracias por tanto, y por todo. Te amo, papá.

Aún te sigo viendo como aquél gigante que de niño me sostenía entre sus brazos.

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Bruce Springsteen – Darkness on the Edge of Town [1978] Quien tiene magia, no necesita truco alguno

Estoy muy emocionado de volver a escribir sobre el Boss en Anhelarium. Hace tres años tuve la genial idea de comenzar a reseñar todos y cada uno de los discos de Bruce Springsteen. Ahora le toca el turno al que para mí es uno de los mejores discos de la historia de la música. Y aunque la frase haya quedado algo exagerada, os prometo que no exagero, pues a la tremenda calidad del disco, su autenticidad y la fuerza de sus canciones, sumémosle lo influyente que ha sido durante tantísimo tiempo para la música. Después de una gira larga y de lo más exitosa presentando su Born To Run, tres años después, el que junto a Clint Eastwood, es para mí el mayor artista que ha parido los Estados Unidos de Norteamérica, publicaba su cuarto álbum de estudio, Darkness on the Edge of Town.

Oscuridad a las afueras de la ciudad. Con este título nos topamos con un Springsteen que sin dejar de ser optimista en sus canciones, es incuestionable que notemos en él un toque más oscuro que más adelante se haría más notable en Nebraska, el disco que a la primera escucha más devoción suscitó en mí de todos los discos publicados por el Boss. El 2 de junio de 1978 se publicaba este Darkness on the Edge of Town y con él la humanidad podía contentarse escuchando temas que como no podía ser de otra manera, acabarían por convertirse casi instantáneamente en clásicos del Rock. Y a las pruebas me remito, Badlands es el tema que abre este disco y aunque no seas un ferviente seguidor de Springsteen, o aunque apenas hayas escuchado su música, reconocerás al instante esta canción. Es todo un estandarte del Rock y una de las canciones más importantes y aclamadas de Bruce para sus fans.

Estate atento con este disco pues sus temas tienen la particularidad de que se contraponen. ¿Con esto Bruce quiso plasmar el puto devenir en esta vida? Es muy probable. Veamos, en cada canción se nos plantea un escenario para más adelante mostrarnos todo lo contrario. De la hímnica y positiva Badlands, pasamos a Adam Raised a Cain, dando paso a una oda a la rebeldía, con unas guitarras más rápidas y furiosas. En este tema, donde Adán crió a Caín, se refleja los problemas de una familia roída por el infortunio y donde la rebeldía surge sin causa aparente. Este segundo tema, otro clásico del Rock, deja el camino despejado para un tema que baja el pistón pero no por ello la magnitud y sensualidad que trasmite. Desde luego el disco no podría tener un inicio más espectacular, pues el siguiente tema es Something in the Night. Con esos toques de piano la melancolía ya hace presencia y el lamento desgarrado de Bruce comienza a tocar tu alma. Esta canción es un lamento a la soledad, esa que deja alguien que se va, dejando en ti algo roto de por vida, haciendo que convivas con ese vació doloroso. Todos los discos de Bruce Springsteen parecen hechos para disfrutar en carretera, pero este lo es más.

Voy conduciendo hacia Kingsley, imaginándome que tomaré una copa,

le doy bastante volumen a la radio, para no tener que pensar.

Piso hasta el fondo, buscando el momento en el que el mundo parece perfecto.

Y me estrello contra las agallas de algo en la noche. 

Bruces Springsteen es todo un poeta callejero, sus canciones nos hablan de historias de bar, de largos viajes en carretera y en esta ocasión Bruce, con Candy’s Room, nos relata el amor por una prostituta. Pasamos al ecuador de esa gran álbum de Bruce Springsteen para deleitarnos con Racing in the Streets.  El tema más sensible de este disco y uno de los más emotivos de su trayectoria. La letra de esta canción habla sobre los sueños, esos de la juventud, esos sueños que luego acaban hechos añicos. A veces sin darnos cuenta, sólo reclamamos esa felicidad que se nos prometió. Uno de los mejores temas del Boss y uno de mis preferidos. The Promised Land, con este tema volvemos a la carretera, pero esta vez en el desierto de Utah y vas de regreso a la ciudad. Has trabajado todo el día en el garaje de tu padre y ahora tu jornada a terminado, eres libre para hacer realidad tus sueños. Esta canción es puro sentimiento, y de eso el Boss anda desbordado. ¿Os acordáis de esa contraposición en los temas que os contaba antes? En el tema anterior se homenajeaba esa sensación de libertad cuento terminar de trabajar o sales un viernes de clase. En Factory vuelves al trabajo nuevamente, vuelves a tu rutina. Te levantas de la cama, te vistes, y oyes la sirena de la fábrica. Es simplemente la vida de un trabajador. Bruce es experto en hacer poemas a la cotidianidad. Con Streets Of Fire encontramos de nuevo otra loa a la soledad,  como en Something in the Night, pero en esta ocasión, esa soledad es la que nosotros mismos nos hemos visto envueltos en más de una ocasión. Esas veces que nos perdemos y tocamos fondo. Un medio tiempo donde la guitarra suena como si la tocara el mismísimo Dios. Otro tema desbordo de sentimiento y fuerza.

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Si en Candy’s Room se homenajeaba ese fuerza del amor más sexual e impulsivo haciendo apología del eros, en Prove It All Night Bruce nos habla de las reglas del amor, un amor más inocente, romántico, un amor que empieza y acaba en el corazón.Para cerrar el álbum, llegamos al tema que da nombre a este gran disco, Darkness on the Edge of Town. Si en Badlands la canción era optimista y miraba con ilusión al futuro, es esta última canción del disco Bruce nos hace echar la vista atrás y enfrentarnos al pasado, ese que a veces llama a la puerta y al que por narices tienes que abrir.

Quien tiene magia no necesita truco alguno, amigos míos. Bruce Springsteen hace una música que cala en lo más profundo de ti. Pocos, muy pocos artistas, dan vida a canciones tan cargadas de sentimiento. Cada canción parece estar hecha para cada momento de la vida. Por algo lo llaman el Boss, ¿no?


Bosque Mitago, de Robert Holdstock 

Aviso a navegantes de que este libro es algo complejo, nada fácil de entender y que puede llegar a defraudar si lo que buscas es la típica historia de fantasía épica. Llegué a este libro por estar considerado una joya del género, una rareza de la literatura fantástica que todo fiel amante de este tipo de lectura debe disfrutar. El escritor inglés Robert Holdstock comenzó esta aventura en forma de relato, pero gracias a la expectación que levantó, decidió presentarla como novela en 1984, ganando un año después el Premio Mundial de Fantasía a la mejor novela. Antes de comenzar su lectura busqué información sobre su autor y me entristeció saber que falleció en 2009 a la edad de 61 años. Y más me entristeció saber que de la gran cantidad de obras publicadas por este escritor londinense, pocas podemos encontrar traducidas al español a pesar de que muchas de ellas fueron galardonadas como mejor novela de Ciencia Ficción y Fantasía. Esto, sumado a lo mucho que me ha gustado este Mythago Woods, convierte a este autor y sus obras en toda una mina de la literatura más underground. Sumergida la obra en una atmósfera al más puro estilo Lovecraft, en Bosque Mitago nos encontramos con una aventura que no solamente va más allá de la literatura fantástica partiendo con todos sus repetitivo esquemas, sino que nos adentra en los rincones más oscuros e inaccesibles de nuestra mente.

Steve Huxley ha pasado mucho tiempo fuera de casa, ha batallado en la Segunda Guerra Mundial y tras pasar un largo tiempo en Francia decide regresar a su vieja Inglaterra. Steve vuelve a casa, una casa que nos describe a la perfección su autor, de esas cobijadas en densos campos donde abunda el verde y la humedad, el bucólico paisaje inglés. Al llegar, vuelve a sentir esa mística presencia del bosque Ryhope, en su Refugio del Bosque, como así llaman a su propiedad, en la ciudad inglesa de Herefordshire. Su padre, George Huxley, falleció pocos años antes y ahora en su casa sólo está su hermano menor Christian, al que sorprendido, encuentra demacrado y viejo. Steve no tarda en darse cuenta que su hermano Christian sufre la misma desesperación que llevó a su padre a la locura. Su hermano Christian está obsesionado con el bosque Ryhope y lo que él entraña. Su mujer, Guiwenneth, ha desaparecido en su interior y Steve termina convencido de todo aquello que su hermano le cuenta y que su padre escribía en sus diarios. Steve está dispuesto a ayudar a Christian, quiere entrar en ese bosque. Ambos saben que al bosque sólo se entra por escondidas comisuras y que llegar a su centro es prácticamente imposible. El bosque Ryhope es una fortaleza inexpugnable, un laberinto incongruente que alberga en su interior, como si de un cajón de sastre se tratara, todo lo que el hombre ha significado desde que descubierta el fuego.

Precisar más sobre la obra sería restarle la magia que muy pocos libros poseen. Sería privarte a ti, querido lector, del placer de respirar el misterio y expectación que cada pagina de este libro suscita. Esta obra es un homenaje al Hombre, aquel que estimulaba a sus iguales contando historias bajo un manto de estrellas y en torno a una hoguera. Así empezó todo. El bosque guiará a nuestros protagonistas a una aventura sin igual, y mezclando la fantasía con las viejas leyendas celtas, Robert Holdstock crea un escenario casi onírico que repasa todo aquello que un día fuimos e inventamos y que se cobija entre la frondosidad su Bosque Mitago.