Orgía criminal en las calles de EEUU

Imagen: euronews.com. Ringo H.W. Chiu/Copyright 2020 Associated Press

Llevo más de una hora viendo a través de las redes sociales lo que está sucediendo en las calles de Norteamérica durante estos días. Parece que la cosa no hace más que empeorar. Entiendo y comparto la rabia, la impotencia y la tremenda indignación por el homicidio (¿o debería decir asesinato?) de George Floyd, de hecho, diría que esta orgía criminal comenzó hace una semana, cuando el agente Derek Chauvin aplastaba con su rodilla durante varios minutos el cuello de este pobre hombre, que tan sólo era sospechoso de haber utilizado un billete falso de veinte dólares y que no puso resistencia alguna frente a los agentes de policía de Mineápolis. Otro caso más de extrema violencia policial frente a una persona de raza negra. Esta es una de las principales lacras que tiene Estados Unidos y de la cual no parecen aprender. Pero durante esta semana, y más concretamente durante estos últimos días, lo que uno ve a través de los vídeos que emiten en las televisiones o que se cuelgan en redes sociales, es mucho más que una ola de disturbios. Todo parece sacado de una película de ficción. Protestas pacíficas por la mañana, violencia por la noche, o al menos así era al principio, pero la violencia ya no entiende de horarios. A plena luz del día, desde primera hora de la mañana, no cesan los momentos de vandalismo y violencia entre los ciudadanos. Los saqueos en tiendas locales y en grandes superficies parece ser lo menos preocupante. Esta madrugada he visto vídeos en los que se puede ver toda una horda de radicales cortar calles y carreteras y arremeter con durísima violencia contra quienes intentan proteger sus negocios o defenderse de la vehemencia de los que quieren sembrar el caos. Durante estos días, en las calles de EEUU, se vive una pesadilla. Vemos como hay policías que cargan desproporcionadamente contra manifestantes y transeúntes que lejos estaban de tener una actitud violenta. Uno de los vídeos que más me ha impactado, ha sido el de un policía asestando porrazos y empujones a un anciano que caía sin más remedio al suelo. Otro, quizás el que más me ha horrorizado, es el de una jauría de encapuchados sacando de un coche a una pareja a base de golpes porque éstos querían atravesar la calle al sentirse acorralados por los cientos de violentos que querían sembrar el caos. He visto muchos vídeos. En ellos, se puede ver desde grupos de personas blancas, armados todos hasta los dientes, que se organizan para proteger sus casas y comercios; personas de raza negra que se graban increpando a personas blancas haciéndolas sentir culpables y obligándolas a pedir perdón de rodillas; algunos policías, junto a cientos de manifestantes, aparecen hincando la rodilla de forma simbólica para mostrar su rechazo a la violencia institucional ejercida contra las personas negras, mientras otros con sus coches patrulla atropellan a personas congregadas. Pero no son los únicos atropellos. En otros vídeos, se puede ver cómo personas arremeten a toda velocidad con sus vehículos contra todo lo que tienen por delante al verse asediados y brutalmente agredidos por la masa de radicales que impiden su paso. También vemos como, a ciudadanos sensatos que tan sólo reprenden a los que saquean o se muestran agresivos, reciben una brutal paliza por parte de los salvajes. Pero esto no son más que unos pocos ejemplos.

Y entre todo esto, tenemos a Donald Trump echando más leña al fuego en Twitter. Primero utilizando una antigua y conocida frase de tintes racistas utilizada por un policía de Miami en los disturbios de 1967, teniendo que pedir posteriormente disculpas alegando que desconocía su procedencia, y entre otras cosas, está la de llamar débiles a los políticos de la oposición por no contestar con más contundencia frente a la violencia que se vive en las calles. Trump, en su característica torpeza  e indigencia cultural, se muestra bélico en vez de llamar a la calma y apelar a la unidad nacional. Por otro lado, y por si fuera poco, los medios internacionales y los partidos políticos de medio mundo, no han hecho más que avivar aún más el fuego y tomar posiciones de la manera más absurda. Aquí en España la derecha más rancia le sigue el juego a Trump en su idea de ilegalizar, perseguir y designar a los ‘Antifas’ como organización terrorista y de sacar el ejército a las calles. Del otro lado, la izquierda y la extrema izquierda política y mediática, sabiendo además que tienen en frente al tan odiado Donald Trump y todo lo que él y sus medidas e ideas políticas significan, no hacen más que justificar la violencia callejera disfrazándola de antifascismo. Y no, lo que se está viendo no es antifascsimo, no es una lucha contra fascismo alguno, es pura violencia injustificada, es el caos absoluto, y a los vídeos me remito. Lo que está sucediendo en las calles de Estados Unidos, de costa a costa, no tiene justificación alguna. Condeno toda violencia desproporcional e injustificada venga de donde venga y de quien venga. Y viendo todos estos vídeos, yo me pregunto: ¿cómo se acaba con todo esto? ¿Cómo se pone fin a esta orgía criminal? Porque recordemos que ya hay más de seis fallecidos y más de cuatro mil detenidos. Me recuerda, aunque salvando mucho las distancias, a lo que pasó hace unos meses en las calles del centro de Barcelona donde, tras conocerse la sentencia contra los líderes del ‘procés’, centenares de encapuchados venidos de todas partes, montaron barricadas, incendiaron las calles y apedrearon durante días a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado que intentaban poner orden. En esos días, algunos justificaban las cargas policiales y otros las criticaban. Pero, ¿cómo debe reaccionar un Estado frente a semejante salvajismo? ¿Cómo se para a los violentos que siembran el caos? Quizás estas preguntas me saquen del tema que nos trae entre manos lo que está sucediendo en Norteamérica, o quizás no tanto. Si bien es cierto que lo que se está viendo en las calles de Estados Unidos no representa ni numérica ni éticamente a los más de 350 millones de habitantes que hay en dicho país, no deja de impactar y preocupar lo que llega hasta nuestros ojos. Pedir justicia por George Floyd no significa que haya que quemar la ciudad, saquearla y apalear a otros ciudadanos. Porque viendo las imágenes, parece que a muchos encapuchados violentos lo que menos les importa es la muerte de Floyd. No hay que ser muy inteligente para saber que muchos han visto en las protestas el momento perfecto para sembrar el pánico. Vivimos rodeados de hienas.

6 comentarios

  1. Que te digo Álvaro?, salvo que tienes toda la razón. Esos vídeos que ruedan por las redes sociales son espantosos, horripilantes!! Y me recuerdan a las películas de terror que ví muchas veces antes como obras de mera ficción. Lo que ocurrió con George Floyd fue un crimen terrible, un asesinato con todas sus letras, pero lo que se vino luego… Pff, y ya sabes cómo pienso, la violencia solo genera violencia, le echa gasolina a un fuego que está ya muy avanzado. Vivimos en una sociedad tóxica, dónde hay racismo, odio, xenofobia y muchas cosas más, pero el actuar infringiendo derechos, dañando a terceros, el patrimonio de inocentes, etcétera etcétera nunca ha sido la solución. Dijiste al final algo muy cierto… pareciera que a esa gente no le interesa Floyd ni el crimen horroroso del que fue víctima, pareciera que solo le interesa sembrar el caos, volverse protagonista en una guerra para saciar el propio odio que debe llevar dentro…
    No sé cuál sea la solución, seguramente nadie la sabe ahora mismo, pero con certeza digo que la violencia no la es.

    3 junio, 2020 en 5:00

    • ¡Gracias por tu comentario, Alba! Buen fin de semana ; )

      6 junio, 2020 en 15:42

  2. Creo que en todos los países hay un grupo de violentos, que no tienen ideas políticas, mejor dicho no tienen ni ideas, salvo la de la violencia, que están esperando cualquier contratiempo para saltar como energúmenos y claro, siempre hay algunos que se contagian y se aprovechan. En cualquier situación ahí están ellos, encendiendo al personal, en realidad no sé lo que pretenden, quizá piensan que a río revuelto, ganancia de pescadores.
    Es muy triste y deplorable lo que pasa en Estados Unidos, espero que alguien tenga la cordura de acabar con ello, y seguro que ese no va a ser Trump…
    Abrazos.

    4 junio, 2020 en 22:51

    • Ningún país es ejemplo de nada y Estados Unidos, menos. Lo que lleva pasando allí desde hace siglos con el racismo es demencial, de lo más execrable. Pero creo que esto que ha pasado con George Floyd será, por fin, un antes y un después, al menos a nivel institucional. Sobre Trump…Espero que en noviembre esté fuera de la Casa Blanca. Sean cual sea su remplazo, peor que él no será.

      Un abrazo, Estrella. Gracias por tus comentarios.

      6 junio, 2020 en 15:46

    • Cuando leo algo me gusta comentar, un like me parece algo muy impersonal. Lo que pasa es que me prodigo poco, pues si leyera todo lo que se publica y comentara, no haría otra cosa y la vida es algo más que el blog…
      Un abrazo, Álvaro, nos veremos por aquí.

      6 junio, 2020 en 15:49

    • Totalmente de acuerdo contigo Estrella. No me paso tanto como me gustaría por los blogs de los demás. Si apenas saco tiempo para el mío…

      6 junio, 2020 en 15:51

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