Milencora Xpress #2. Aires alternativos
¡BIENVENIDOS!
Para esta ocasión, del Black Metal Atmosférico del programa anterior damos un salto al Rock Alternativo. 8 temas cargados de muchísima energía que os encantará, creedme, que sabéis de sobra que no recomiendo nada malo.
Con Milencora Xpress tengo pensado hacer de vez en cuando un paréntesis en esto del Rock y Metal. Habrá música Rock y Metal por supuesto, pero también utilizaré este nuevo modelo de Milencora para, de vez en cuando, presentaros estilos de música diferentes para, cómo no, sorprenderos y embelesaros con buenos temas de gran calidad que os marque de alguna u otra forma. La música es mi pasión y mi intención es haceros disfrutar con la mejor.
Confiad en mí.
GRACIAS POR ESTAR AHÍ, AMIGOS. ¡BUEN FIN DE SEMANA Y HASTA PRONTO!
Lista de canciones:
01. Do ir Die – 30 Seconds To Mars
02. The End – Kings Of Leon
03. Preacher – One Republic
04. All I Want – Kodaline
05 Hymn To The Pillory – Nothing
06. The Adventure – Angels And Airwaves
07. Bubbles – Biffy Clyro
08. A Need An Energy – Greg Holden
Gracias y hasta siempre, Madrid
Hace casi siete meses que dejé Madrid, pero es ahora cuando tengo la necesidad de escribir estas líneas. Quizás también porque quería darme un tiempo aquí, ver si este paso que decidí dar era el más acertado. Y vaya si lo es. Aunque tengo que confesar que no me he dado cuenta ahora. Al poco de estar aquí sentí que era donde debía estar. Pero de alguna forma quería medir la magnitud de mi decisión dejando que pasara el tiempo. Desde que comencé el cuarto año de carrera ya tenía en mente la posibilidad de ejercer aquí. Era una idea que me hacía ilusión aunque no pensaba mucho en ello, pues aún me quedaban cosas por hacer en Madrid, entre ellas terminar los estudios, lo más importante de todo. Fue precisamente estudiar la carrera de Derecho el principal motivo por el que a finales del verano de 2012 me instalé en Madrid. Irme a vivir a Madrid también me ayudaría a encontrarme a mí mismo, buscarme un porvenir, como se suele decir, y encontrar el rumbo de mi vida, por fin. Desde el primer día de mi nueva vida allí eché en falta no tener mi playa para deleitarme con esos largos paseos, notaba que vivía en otro estilo de vida, muy diferente. Tendría que acostumbrarme. Pero aún era temprano para saber si allí sería feliz o no, para saber cuál era mi sitio. Tenía cosas más importantes en las que pensar. Madrid es la ciudad de las oportunidades, estando allí tenía ante mí el mayor escaparate del mundo. Todo por descubrir y por hacer. Y así ha sido en todo momento durante los más de cinco años que he estado viviendo en Madrid. He exprimido mi estancia allí, he querido sacarle todo el jugo al tiempo que he disfrutado de vivir en un sitio tan abierto a todo. Me entregué a vivir experiencias, tanto las que venían sin avisar como las que me generaban inquietud. Todo ello sin desatender jamás la principal tarea que yo mismo me había encargado, sacarme los estudios en Derecho.
Madrid, desde el primer momento, ya comenzaba a darme. Madrid me ha dado mucho durante todos estos años, mucha mundología. Mi intención no es sacar a relucir en estas líneas las entretelas que han colmado todos estos años de vivencias, anécdotas y sentimientos de todo matiz. Pero sí voy a compartir lo más valioso que me llevo de Madrid. De Madrid me llevo el haber crecido, haber aprendido, Madrid me invitó a vivir una suerte de nueva adolescencia, esta vez desde la madurez que dan los años. Porque me marché para Madrid con veintiséis años de edad. No fue fácil comenzar casi de cero a ese punto. No lo fue ver cómo me acercaba a los treinta y aún tenía toda una carrera de Derecho por obtener. A medida que avanzaba en mis años de universidad sentía cómo el tiempo me resultaba opresivo. Se me hacía duro ver como acariciaba los treinta, como los cumplía, y aún me quedaba recorrido por delante. Un recorrido que además compartía con chavales muy jóvenes que me recordaban el bonito tiempo que no había sabido aprovechar tiempo atrás. De Madrid me llevo el haber tenido todo lo que andaba buscando y más. Porque no me esperaba encontrar unos amigos como los que he conseguido hacer allí. Amigos de los de verdad, de los que están, de los que dan sin esperar nada a cambio. Madrid me ha dado unos amigos que me quieren con sinceridad, que desde siempre se han acercado a mí por que así lo sentían. Tengo unos amigos que valen el doble de su peso en oro, y no pasó mucho desde que los conocí para darme cuenta que son de esas amistades que duran para toda la vida. A día de hoy, así me lo demuestran. Siempre me tendrán rodilla en tierra.
En Madrid he sido muy feliz y un tipo muy afortunado. Por si fuera poco vivir en un sitio como lo es Madrid, he tenido la fortuna de hacerlo con todo tipo de comodidades. Eso es algo que desde el minuto uno he sabido valorar. He sido siempre consciente de esa enorme suerte. La gran comodidad con la que he vivido estos años, la compañía de mis madrileños y los encantos de vivir en un lugar así, sin duda era lo que me invitaba a seguir allí. Vivir así en Madrid es todo un privilegio. Pero en mi última etapa en Madrid nació en mi un anhelo. A pesar de disfrutar de todo lo mejor que te puede dar vivir en una gran ciudad, yo echaba de menos mi tierra. Logré entender como nunca a mi paisano Rafael Alberti cuando escribió Marinero En Tierra hace casi cien años. Mi recorrido en la universidad llegaba a su fin y la idea de regresar cobraba fuerza. Lejos de todo chovinismo, anhelaba este estilo de vida, añoraba mi Puerto de Santa María. Madrid me enseñó a saber quitarme de encima toda inquietud y no quería echar el ancla allí y quedarme con la espinita de no darme una nueva oportunidad en la ciudad marinera que me vio nacer. Me apasiona Madrid, pero echaba mucho de menos mi vida «californiana». Mi playa, mi surf, esta luz y tranquilidad. Esta vida con sabor a sal. No dudé y justo el día que comenzaba a reír la primavera, el día 21 del pasado mes de marzo, regresé. Si siempre me ha gustado estar aquí, ahora las circunstancias además eran más favorables, como tener la casa para mí solo o poder estudiar el Máster y ejercer aquí mi profesión sin problema alguno. Sin duda sería un salto cualitativo. Jamás le cerraré la puerta a Madrid. Siempre será una opción. Antes de irme a Madrid a vivir ya solía subir varias veces al año para disfrutar de unos días allí y visitar a mi hermana, que lleva en Madrid más de once años. Ahora vuelvo a disfrutar de Madrid de esa manera, como un turista más. De hecho desde que estoy instalado aquí ya he subido un par de veces para pasar unos días, visitar a mi gente y pasarlo bien. Pero como turista o residente, yo jamás dejaré de estar ligado al lugar que tanto me ha dado. En lo que me quede de vida, siempre visitaré asiduamente Madrid. Simplemente he querido venirme al mar, vivir cerca de las olas y sentir el abrazar de todos estos rincones que tan tranquilo me hacen sentir.
Gracias por tanto y por todo. Gracias y hasta siempre, Madrid.

Gran Vía de Madrid. Abril de 2014



































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