Siento una tremenda predilección por esta banda y sobre todo por los discos que publicaron en el primer lustro de la década de los 90. La tríada compuesta, en un principio por Rust In Peace (1990), Countdown to Extinction (1992) y Youthanasia (1994), me resulta de una calidad abismal, enmarcando la que es mi etapa favorita de la banda. No quiero parecer injusto con el Cryptic Writings (1997), pero en mi humilde opinión, y a pesar de que me gusta mucho, no llega a la virtuosidad de los tres discos anteriores y no provoca en mí el mismo fervor. Corría el año 1990, año del mítico Painkiller de los Judas Priest y Dave Mustaine dio que pensar con este disco que sus amigos de Metallica debieron de tenerle más paciencia. Porque soy de los que piensa que si Mustaine hubiera seguido en Metallica, los de San Francisco hubieran gozado de una trayectoria mucho más próspera. Es fácil, comparen los discos de Megadeth y Metallica pertenecientes a toda la década de los noventa y reflexionen. Dave Mustaine demostró poseer en esos años una imponente capacidad compositiva. El tito Dave estaba de lo más inspirado. No me extraña que muchos le pidieran en tono bromista que volviera a las drogas y se dejara de tanta tontería cristiana. Dave le arrebató con honores la corona al gigante comercial, Metallica, que presentaron en 1991 el que es uno de sus mejores discos, el famoso Black Album. Pero no sería hasta finales de los noventa cuando publicaran su Load (1996) y Reload (1997) donde la transformación de su sonido hacia un Rock más alternativo y el notable cambio de imagen de la banda provocaron histeria colectiva. Ya en 1999 tenemos el famoso S&M, en colaboración con la Orquesta Sinfónica de San Francisco y dirigida por Michael Kamen.
Pero no, cada disco de Megadeth en plena década de los noventa era un rotundo golpe en la mesa, las comparaciones con Metallica eran constantes y comprensibles y a pesar de que Ulrich y sus amigos gozaban de una popularidad incomparable y casi inalcanzable para la mayoría de bandas, los amantes del ThrashMetal, los más jevis del lugar, sentían adoración por los discos de Megadeth. Lástima que el último disco de la década no fuera la guinda al pastel, sino más bien un pinchazo en toda regla. Y es que del Risk no haré más mención que ésta en Anhelarium.
El disco no puede comenzar mejor. Ese riff vacilón que suena al inicio del primer tema, Holy Wars…The Punishment Due, es como si Dave y los suyos dijeran: Eh, que ya estamos aquí, ahora viene lo bueno, así que dejad lo que estáis haciendo y escuchad esto. Este tema son casi siete minutos del Heavy Metal más sabroso. Imposible ser fiel seguidor de este tipo de música y no conocer este disco, porque si es así, ¡quítate esa chupa de cuero, que no la mereces! Esta canción es tan jodidamente buena que me la he llegado a poner hasta para follar. Y no, no pierdo las formas, sigo siendo el mismo tipo atento y delicado de siempre, pero es cierto que hago el amor follando, porque follar sin hacer el amor no tiene la misma gracia. Mustaine se encarga de la letra de todo este RIP, salvo en Lucretia, que comparte merito con mi bajista favorito, David Ellefson y en Dawn Patrol, cuyos créditos pertenecen únicamente a éste último. Hangar 18 es el siguiente tema, uno de estructura perfecta y que acabó por convertirse en uno de los temas insignias de esta banda norteamericana. Tanto que se incluyó en el videojuego Guitar Hero II. Es una canción que contiene un increíble solo de Marty Friedman, que en este Rust In Peace se incorporaba a la banda de Mustaine.
Este álbum fue todo un éxito, siendo disco de Platino en Estados Unidos y siendo con el tiempo considerado por la prestigiosa revista Kerrang! como uno de los discos más influyentes de la década de los 90. Metallica conseguía arrebatarle a Mustaine todos los galardones. Sin ir más lejos, Rust in Peace consiguió una nominación a la mejor interpretación de la categoría Heavy Metal en premios Grammy siendo Metallica la banda ganadora con la versión de Stone Cold Crazy de Queen. Pero es que al año siguiente, el tema Hangar 18 también fue nominado para los mismos premios pero una vez más los ganadores fueron los amigos de Metallica por su álbum negro. Más marketing que otra cosa. Porque, sin intentar desprestigiar los trabajos de Ulrich y Hetfield en estos años, pues soy un incondicional de Metallica, si todos esos premios fueran repartidos por oídos más críticos y objetivos, Megadeth arrasaba.
Take No Prisioners sigue la misma senda pero es Five Magics la que más se luce, de ritmos distintos y acelerados donde Mustaine trabaja mejor su voz. Destacar los parches de Nick Menza, que dotan al tema de una gran contundencia. Poison Was The Cure nos muestra a un Ellefson más protagonista, aunque luego el tema difiere un poco de los anteriores por su rapidez. A continuación, otro tema que acabó por convertirse en otro estandarte de la banda, Lucretia. Con otro inicio fantástico, crean un tema desbordante de calidad y talento, en el que los músicos se compactan a la perfección. Poniendo recta final a este gran trabajo, tenemos Tornado Of Souls, con un solo de guitarra espectacular, Dawn Patrol, el tema más pausado en el que Dave canta con tonos más bajos, y por último, Rust In Peace…Polaris. un tema de temática bélica nuevamente y de cadencia más acelerada, recordando al Thrash más típico de la NWOBHM.
Disco sensacional, trascendente e imprescindible para apreciar como mejor se puede este estilo de música.
Lo que más me apasiona de esta música es que es algo que todos necesitamos escuchar en algún momento. Puedes tener tus predilecciones musicales, como todo el mundo, pero todo ser humano necesita embelesarse con estos pasajes en algún momento de su rutina. Este tipo de música es vital para cualquiera de nosotros, todos anhelamos desconectar, dejarnos llevar por pasajes musicales como los que nos ofrece el mejor Post-Rock y más si viene de la mano de grupos del nivel de Gos Is An Astronaut, Caspian, Aperire o Astralia, banda de la que hoy os escribo y que nació en San Cugat del Vallés, Provincia de Barcelona, España. Y es que en nuestro país está germinando toda una promoción de buenas bandas de este género, como los barceloneses Exxasens o los madrileños Toundra.
Astralia, tras publicar su primer disco homónimo en 2012, lanzaron el pasado año el que es su proyecto más ambicioso, Atlas, ovacionado por prensa y público, y que les ha llevado a visitar los mejores festivales. Os tengo que decir que la primera vez que supe de ellos fue escuchando el programa de radio de Iker Jiménez, Milenio3. Me cautivó la música que sonaba de fondo y fue el mismo Iker quién esclareció que la música que envolvía su voz era la perteneciente a los catalanes Astralia. Banda formada por tres integrantes, tres amigos que comenzaron prácticamente ayer a hacer de su destreza y talento la mayor de las artes. Les sigo la pista desde entonces.
El Post-Rock, como ocurre con otros estilos musicales como el Heavy Metal, es una etiqueta muy genérica, y si bien ellos mismos se sienten cómodos bajo ella, dejan claro con su música que el rincón en el que más cómodos se sienten es en el del Ambient-Rock.
¿Qué nos ofrece este ‘Atlas’?
Inmiscuyéndonos en su música, retomo ahora con otras palabras lo que comentara al principio de esta entrada. El arte llama al arte y Atlas es toda una invitación al arte de contemplar, a ese momento de recogimiento que nos trae a la memoria nuestro pedazo más espiritual. Con You Are Here, tema con el que abren este trabajo, buena cuenta tenemos de ello. No es de extrañar que el título de la canción sea precisamente tú estás aquí. Con sus primeros acordes invocan al alma, cubriendo ese preciso momento en el que escuchas su melodía de un halo místico que te hace palpar este momento presente, el ahora, la vida. In crescendo, este primer tema evoca la magia del momento presente, incitándote a observar con los ojos del alma tu propia existencia y todo lo maravilloso que te rodea. Toda una alabanza al ser, toda una oda a este nuestro planeta Tierra. Esta música es la mayor prueba de que la magia existe y es más real de lo que imaginabas.
De los ocho temas que componen este álbum, son varios los temas a destacar, como el siguiente, Io o Inner Earth, o la que le da nombre al disco, que siguen la senda marcada por el primer corte de este nuevo proyecto. Astralia han dado forma material a toda una aureola, atesoran con este álbum toda una atmósfera que no conocerá más límite que el de tu propia imaginación. Todos sus temas están perfectamente compactados, marcando un pasaje musical incesante, donde la guitarra, bajo y batería casan de la manera más armonizada. Me excita comprobar cómo la música Rock no conoce frontera alguna, saber cómo el Rock es la música más abundante y prolífica de todas.
En julio de 2009 publicaba con entusiasmo uno de mis primeros artículos para el blog, una entrada dedicada a Keldian, grupo que conocía desde no hace mucho por aquél entonces y que es a día de hoy una de mis bandas fetiche. Con el tiempo su música y ese fantástico halo que la envuelve no han dejado de acompañarme. Su música nunca deja de complacerme, me resulta adictiva. Los tres discos que forman su trayectoria musical son un corpóreo poema al Universo y los misterios que este encierra.
Y a día de hoy, Keldian sigue siendo ese grupo que ni Dios conoce. Digo esto porque durante todos estos años no han tenido repercusión alguna. Ni siquiera en pleno auge de las redes sociales logran obtener una mayor difusión. Sólo hay que ver su página de Facebook para ver que llega a un público bastante minoritario. Y es precisamente durante estos años cuando me he dado cuenta que ni en webs y foros especializados en este tipo de música ni en las redes sociales se habla de ellos. Hace unos años este que os escribe abrió un hilo de respuestas en un conocido foro de Heavy Metal en castellano y nadie parecía saber nada. Keldian parece abocado a ser un grupo minoritario de por vida, un grupo arrinconado en el frondoso underground del Metal. ¿Por qué? ¿Es porque el Power Metal ya no vende como hace una década? Yo personalmente lo dudo, porque a pesar de que la moda powermetalera de principios del 2000 ya pasara, a día de hoy es un estilo que sigue teniendo un gran tirón. Lo único que puedo pensar es que como en todo en esta vida, no todos tienen la misma suerte. En ocasiones no se tiene el reconocimiento que se merece. Keldian es un grupo formado por un dúo de genios que destapan una nueva manera de crear música, una música que, y escogiendo un símil igual de cósmico que sus discos, está a años luz de muchos de los discos que se presentan hoy día.
Parece que esta banda será por siempre como ese vino de crianza que muy pocos logran paladear, un vino de una cosecha sobresaliente que sólo el más exquisito gourmet consigue degustar. Así, como si de un gastrónomo se tratara, te invito a que pruebes con gusto este vino sólo para paladares exquisitos. Para la ocasión, te traigo Journey Of Souls, su segundo trabajo que fue lanzado a tan sólo un año de su debut, allá por 2008. Para mí gusto, este es el mejor de sus tres trabajos, muy por encima de su último disco, Outbound (2013) y notablemente superior a su debut, Heaven’s Gate (2007), que de por sí dejó el listón bastante alto.
Arild Aardalen, ingeniero de profesión y Christer Andresen, cineasta, son dos grandes amigos que no sólo compartían la misma pasión por el Heavy Metal, sino que ambos sienten fascinación por el cosmos y el ser humano. Juntos se embarcaron en la aventura de formar una banda y dar rienda suelta a esa inquietud por el espacio infinito, creando así canciones dotadas de una temática cosmonauta. Con Journey Of Souls en mi opinión han rozado la perfección. El disco está lleno de grandes temas, un disco que de principio a fin logra transmitir una atmosfera única, pues único es su estilo de hacer Metal. Tanto, que a mí, fanático de este estilo de música, me cuesta buscar una banda que se les asimile.
The Last Frontier es el primer corte de este viaje de almas y es quizás el mejor tema del álbum. Una canción extremadamente melódica, rebosante de épica, poseedora de un estribillo espectacular, enrollado en unos potentes riffs y una batería formidable. La voz de Christer es bastante atípica para lo que acostumbra el Power Metal, pero como dijera antes, esta banda nada tiene que ver con ninguna que ya conozcas. Lords Of Polaris es otro de los trallazos de este gran disco. Personalmente, posee una de las mejores letras del plástico y con esos coros gregorianos ponen los vellos como varillas de paraguas. No me puedo olvidar de la voz de Arild, que suele acompañar adicionalmente a Christer en los estribillos y que particularmente me encanta. Es un tema más pesado pero igualmente cargado de grandes melodías. Es en los últimos dos minutos de este tema cuando te das cuenta que esta no es la típica banda de Power Metal. El sello de Keldian es único, y la pasión con la que estos noruegos trabajan en esta música se palpa en cada estrofa, en cada acorde.
Con un suave punteo de guitarra se da paso a Reaper. Aderezado con toques electrónicos, se nos presenta otro tema bastante original y de lo más atrayente, donde la guitarra recobra un mayor protagonismo. El tema detenta un buen in crescendo y deja constancia de la facilidad que tienen estos dos amigos de regalar canciones sobradas de armonía. The Ghost Of Icarus es uno de los mejores temas de la banda y el mejor del disco junto con The Last Frontier. De una prosa exquisita y ciertamente poética, la canción está colmada por un mensaje heroico siendo musicalmente un tema bastante atractivo y pegadizo por su gran estribillo. Memento Mori, como no podía ser de otra manera, comienza de una forma bastante depresiva para dar paso a otro tema épico y cargado de gran fuerza. Es en este tema donde me gustaría pararme para volver a recalcar en esas atmosferas que crean, logrando trasmitir esa corona que sólo la mejor música Ambient-Post Rock logra enrejar.
Vinland es la canción que más peca de acercarse al Power Metal más típico, sobre todo por sus estrofas y ese estribillo. Es el único tema de la banda que no despierta en mí mucha vehemencia, pero no por ello es un mal tema. Para degustar otro plato fuerte ya está The Devil In Me, sentido medio tiempo cuyo estribillo es interpretado junto a la bella Maja Svisdahl que ya participó en Heaven’s Gate. Entrando en la recta final de este viaje de almas, pasamos a Hyperion, donde regresa la contundencia de la batería y los riffs pasajeros regalando otro tema fantástico que da pie al tema más rápido y aplastante, God Of War, ya que con la música de esta canción parecen querer transmitir la ruda marcha del dios de la guerra. La melodía pasa a un segundo plano para dejar más papel a las guitarras y a los parches evidenciando un tema más apresurado. Para las últimas canciones aparece en escena nuevamente Maja y de nuevo tenemos temazos para ir despidiendo este trabajo. Para mí, Starchildren es una canción magistral, de resplandor totalmente épico y con cierto aire progresivo, donde de manera flamante volvemos a cautivarnos de una seductora melodía. Este gran disco tenía que despedirse a lo grande y por ello lo hacen con Dreamcatcher. Del mismo corte que su antecesora, la canción irradia intensidad, un fin de episodio enérgico y tenaz que corona a Keldian como una de las mejores Space Metal Band por su bella instrumentabilidad, que en mi opinión, mira cara a cara a otras bandas como la de Arjen Lucassen.
Una música excepcional, una música para cerrar los ojos y viajar por las estrellas. Keldian es ese punto lejano en el espacio que si pones rumbo a él descubrirás toda una explosión estelar, una supernova imparable de inmensas melodías.
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