Conocí a este cantautor sueco este pasado invierno y como ya os comentaba en el primer artículo que publicara sobre él, su talento me dejó totalmente hechizado, y su música, totalmente imprescindible para este humilde melómano que os escribe. Ha sido para mí una enorme y gratificante sorpresa comprobar que Kristian Matsson nos deleitaría esta primavera con un nuevo disco de estudio. Así, no había mejor manera para mí de comenzar este fin de semana que escuchando su nueva obra, Dark Bird Is Home, su cuarto álbum.
Deseaba que llegara el día en que pudiera escuchar este disco. Y ese día es hoy. Voy por la segunda escucha de este disco y no puedo sentirme más pleno y complacido. Dese hace meses la melancólica voz de Matsson me acompaña muy a menudo, y ahora, cuando se me prácticamente su discografía de memoria, nos regala un nuevo trabajo, y en qué hora, amigos, pues en estos días de estudio y exámenes finales acechando a la vuelta de la esquina, la música, sobre todo este tipo de música, suena para mis oídos como un bálsamo bendito.
A sus 29 años, este joven cantante de Dalarna nos presenta un disco notablemente distinto a sus anteriores. Kristian transforma su música, sumerge su proyecto musical en nuevas fases, haciendo que cada una de las canciones de este nuevo trabajo suenen desiguales entre sí, su música se mueve por diversas variables y además, todas y cada una de ellas han sido grabadas en estudios de distintos países. Cada una posee una marca renovadora, autentica.
Estamos ante el disco más intenso y profundo de su carrera, completo de canciones mucho más mustias y melancólicas que sus antecesoras. Un disco un tanto oscuro en donde Matsson nos muestra su cara más personal, su dolor, sus miedos e inquietudes. Pero en el que también hay espacio para el humor y la chispa de ocurrencia. Como el pintor que intenta plasmar su zozobra ante el impasible lienzo, Kristian Matsson se aferra a su guitarra y con su voz exhibe su sentir, su conmoción, cual vate que a la vida canta y encara, con Dark Bird Is Home nos evidencia a través de metáforas lo cercana que es la muerte, lo duro que es un adiós o lo penosa que puede ser la soledad al mismo tiempo que una fiel compañera.
El disco abre con Fields of Our Home, un tema puente entre sus anteriores composiciones y esta nueva línea musical que nos descubre. A mitad del tema ya somos testigos del cambio, de este nuevo proyecto del cantautor sueco. Escuchamos que a su voz le acompañan elementos nuevos, como estos coros que acompasan el final de esta estupenda canción y cierto sonoridad electrónica. Le sigue Darkness of the Dream, uno de los temas que más me han gustado. El tema más animado y enérgico, en el que le vuelven a acompañar unos coros sensacionales que consiguen abordar un estribillo diáfano y del que jamás podía uno hartarse de escuchar. Con Singers y Slow Dance se plasma aún más ese cambio en que se ve envuelta la música de Kristian Matsson. Con Little Nowhere Towns el piano cobra protagonismo creando un ambiente íntimo y elegante, y con Sagres y Timothy exploramos su faceta más indie pop, temas de un sonido suave, melódicos y más comerciales. Con Beginners volvemos a escucharle a solas con su guitarra pero de nuevo acompañado por coros femeninos. Seventeen parte buenamente de esos sonidos del pop más underground, dejando uno de los mejores temas del álbum.
Pero este trabajo cierra con el que considero, es el tema más impactante de su carrera y que ha utilizado como single de presentación de este cuarto disco y que a su vez da título al mismo: Dark Bird Is Home. Si Matsson pretendía con este tema asombrar a sus seguidores, sin duda lo ha conseguido. La canción comienza con un habitual, él y su guitarra, él y su fina voz. Su comienzo bien puede llegar a recordar a canciones de su segundo trabajo, The Wild Hunt, pero todo queda ahí, en su comienzo. Pues a mitad de tema, sin esperarlo y ni tan siquiera intuirlo, comienza una batería que dará lugar a un breve pasaje instrumental totalmente inspirador y de lo más acertado. Una canción sencillamente espectacular, como todo lo que hace Kristian Matsson.
Son más de las dos de la mañana y aquí me encuentro, escuchando una y otra vez el nuevo single de Helloween, Battle’s Won. Estoy encantado y sobre todo, muy sorprendido, pues no lo esperaba de esta manera. Este nuevo single, perteneciente al que será ya su decimoquinto disco de estudio, My God-Given Right, no va a dejar indiferente a nadie por muy típico y tópico que suene esto que acabo de decir. Pues a día de hoy puedes esperar de estos alemanes escuchar temas con fuerza, garra, con ese toque Happy Metal que sólo Helloween sabe darle a sus canciones, pero lo que nadie podría esperar es que a estas alturas de la película, Helloween se sacara de la chistera un tema que suena totalmente a aquellos idolatrados y añorados Keepers. Sí, amigos míos, Battle’s Won suena a auténtico Keeper. Y creo que es algo que han querido conseguir y hasta hoy no lo habían conseguido, ni tan siquiera con aquél mal llamado Keeper Of The Seven Keys –The Legacy- hace ya una década.
Todo esto no sé cómo tomármelo realmente. Desde luego una evolución no es. Y eso es algo que siempre he admirado y esperado, por qué no decirlo, en las bandas que con más entusiasmo sigo, como en este caso es Helloween. Me gusta que los músicos pequen de vanguardistas, que dentro de su estilo busquen avatares nuevos, y Helloween ya lo hecho en más de una ocasión, sino comprobad el grandísimo Better Than Raw o su sucesor, el que para mí es uno de sus mejores discos, The Dark Ride. Ni qué decir tiene el Unarmed o Gambling With The Devil.
Y no puedo negaros que echo mucho de menos los clásicos singles comerciales de Helloween, tipo Hey Lord, I Can, Power, As LongAs I Fall…Me gustaba mucho ese habitual que tenían de lanzar temas melódicos y bailables que luego daban paso a un disco contundente, cargado de un gran Metal pesado. Pero desde luego parece que no es la tónica de Helloween en estos últimos años, y como ya dijera Deris en una entrevista reciente, este My God-Given Right sigue las pautas de su predecesor Straight Out Of Hell aunque con más sonido ochentero y mucho más melódico. Reconozco que cuando dijo sonido ochentero no sabía cómo tomármelo, así que imagináis la cara que se me ha quedado hace unas horas al escuchar este Battle’s Won por primera vez.
Soy de los que abogan desde hace años por que dejen de pensar en tiempos pasados, que prioricen en sus conciertos los grandes temas de la era Deris, tocando sólo algún que otro viejo clásico. En muchas ocasiones han querido acercarse a la fórmula de esos años y todo quedaba en un quiero y no puedo. Mi etapa favorita de Helloween fue y siempre será la que va de 1994 a 2000, donde considero que la banda pasó por su etapa más madura técnica y compositivamente. Donde volvieron a toparse con un sonido nuevo, característico y muy autentico. Pero el músico es un artista y hace con su arte lo que siente, lo que quiere. Si la meta de éstos Helloween con este nuevo disco es recuperar ese sonido de los 80… Entonces sí, señores, en esta ocasión, al menos con este tema, lo habéis conseguido con total dominio. Battle’s Won logra transportarte a esa época añeja y de tanta solera.
El primer tema en filtrarse de este nuevo disco de las calabazas fue Lost In America, con un ritmo y melodía más corriente con respecto a los últimos trabajos y de estribillo más pegadizo si cabe. Os confieso que no tenía muchas perspectivas puestas en este disco, aunque sí mucha ilusión, pues todo nuevo disco de Helloween para mí es como agua de mayo, pero las expectativas no las tenía muy allá y, tras escuchar estos dos temas, sobre todo este tema tan keeperiano, dejadme que os diga que vuelvo a entusiasmarme como hacía mucho tiempo ante un disco de los teutones.
No dudéis un instante en que tendréis una gran reseña aquí en Anhelarium en cuanto pueda disfrutar de este My God-Given Right, el nuevo disco de mis queridos Helloween que publicarán el próximo mes de mayo.
Llevo muchos años escuchando Metal y son muchas las cosas que he aprendido. Entre ellas, que muchos grupos están compuestos por verdaderos músicos, músicos con alma atrevida, con aires vanguardistas, esos músicos que siempre intentan crear algo nuevo con su sus instrumentos y con ese don que no todos tienen. Los muchos años que llevo tras estos duros sonidos me han hecho ver que muchas bandas deciden no apostar, aferrarse a una fórmula que saben que les dará réditos, dar a sus fans lo que quieren escuchar. Es totalmente respetable, pero como melómano obcecado, como fiel amante de la música, no es precisamente eso lo que más me entusiasma. Me gusta que los músicos originen, que busquen siempre la manera de sorprendernos. Cuando uno tiene confianza en sí mismo, la calidad sale sola, y estos barbudos músicos venidos de Atlanta tienen calidad para dar y regalar.
Mastodon es desde su Leviathan uno de los estandartes del Metal actual. Escuchar discos como Blood Mountain o Crack The Sky hacen que no haga falta dar muchos argumentos para considerar a estos norteamericanos como los legatarios que nos ofrecen en garantía con estos discos que serán y por mucho tiempo, el futuro del Metal. Algunos recibieron con poco entusiasmo su penúltimo trabajo, The Hunter, pues con él se denotaba el cambio, con este disco se apreciaba claramente el camino que querían tomar con su música. A muchos no les gusta que las cosas cambien, pero el cambio es siempre bueno si es para bien. Mastodon no tiene disco malo, en mi opinión, en estos quince años no han hecho más que evolucionar en su sonido y seguir mostrando esas ansias de hacer buena música. Tras tres años, este pasado verano volvían a dar un golpe en la mesa con su Once More ‘Round The Sun.
Lo que este último trabajo nos ofrece es otra de las cosas que he aprendido durante todos estos años y que reconozco que me apasiona. Y es que los músicos, con el tiempo, suelen tender hacia la melodía. Y en Once More ‘Round The Sun como ya se advertía en The Hunter, las guitarras se impregnan de armonía, suenan más diáfanas, y los estribillos son mucho más melódicos. Si algo más se puede apreciar en estos dos últimos discos es que la producción es más cuidada y detallada, con estos dos últimos trabajos la banda parece haberse afianzado, como si hubieran llegado justo al lugar donde querían. La banda se siente más confiada, madura, y este último plástico no es más que un ejemplo de esas ansias por mostrarse renovados y más enérgicos que nunca. Mastodon es un grupo que toca varios palos, como el Thrash, Progresivo, Sludge, Groove, pasando por el Heavy Metal más tradicional. Es difícil intentar etiquetar al grupo, pero tampoco hay necesidad de ello, tan sólo la de disfrutar su música.
El álbum comienza con Tread Lightly, donde las guitarras se compactan a la perfección, la batería suena contundente y la voz Bill Kelliher te incita a querer volver a escuchar este tema antes de seguir con los siguientes. The Motherload, uno de los temas principales de este disco, no podría sonar mejor. Con esta canción y sobre todo con ese estribillo, el disco ya consigue atraparte. La batería se hace con mayor protagonismo y es aquí donde en mi opinión encontramos uno de los mejores riff de guitarra de todo el disco. High Road, con un comienzo rudo, y de nuevo, me siento obligado a destacar el magnífico dúo de guitarras que forman Bill y Brent Hinds, pues sus guitarras suenas más que acompasadas. Pasamos al tema que da título al disco, Once More ‘Round The Sun, un tema con aires noventero, más inclinado a ese groove que tan bien saben hacer. Es un tema tan psicodélico como lo es su portada, las guitarras suenan duras pero sin pasarse de velocidad. Chimes At Midnight comienza siguiendo la senda de su antecesora, pero cambia y nos encontramos con la esencia más sludge que inesperadamente da paso a un estribillo melódico. Un tema que coge velocidad en su segunda mitad y que suena demoledor. Simplemente, ¡me fascinan éstos músicos! Con Asleep In The Deep la cosa se suaviza un tanto, y tras contemplar con todo lujo de detalles esas guitarras, pasamos a un tema menos atronador pero más denso, su estribillo resulta pegajosamente adictivo. En su recta final, volvemos con otro sinuoso riff. Feast Your Eyes retoma la celeridad en sus acordes y vuelven a sonar abrumadores sobre todo con esos estribillos, nada rimbombantes pero que de manera efectiva calan hasta los huesos. Ya en la recta final del disco nos encontramos con uno de mis temas favoritas de este Once More ‘Round The Sun, Aunt Lisa. Es de esos temas que sin saber exactamente por qué, te llegan más que otros y no dejas de querer gustarlas una y otra vez. Además, tiene una gran carga happy que la hace muy simpática.
El disco va acabando y los temas no decaen ninguno. Ember City no es más que otro de los platos fuertes de este trabajo y donde mejor se disfrutan estos atractivos riffs. Parece que lo mejor se lo tenían guardado para el final, porque fue escuchar este tema por primera vez y quedar totalmente encandilado. Hablo de Halloween, penúltima canción de este Once More ‘Round The Sun y para mí, la mejor de todas. Y digo más, considero que es de los mejores temas que tienen estos Mastodon. Refleja al 100% el sonido que han anhelado durante estos años y que con el que se han encontrado. No paro de querer escuchar este tema una y otra vez. Una obra de arte. Y con ritmo acústico, este trabajo se despide con Diamond In The Witch House, con una guitarra más estridente y de sonido más oscuro, nos topamos con un tema de casi ocho minutos de duración, más progresivo y con un sonido fatuo. Un disco altamente recomendable, y, aunque el tiempo lo dirá, estoy seguro envejecerá como el buen vino y que será de los más importantes de su carrera musical. Han dado vida a un disco dificilísimo de olvidar, amigos míos. Un señor disco.
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