Música

Metallica – Load [1996]

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El disco que causó la polémica, una interminable polémica. Un disco que lo cambió todo. Echando una mirada rápida de lo general a lo particular, comprobamos que efectivamente, todo había cambiado. Cambió la estética del grupo, todos se deshicieron de sus melenas y esas pintas desaliñadas ya quedaron atrás. Ahora los miembros del grupo se presentaban con un aire elegante, hasta en cierto modo algo cool y la pose era una bastante moderna. Hasta se cambió el logotipo del grupo, un símbolo que había pasado a ser sagrado para millones de personas. Hasta aquí, estos cambios ya habían provocado que muchos se rajaran sus vestiduras, que pusieran el grito en el cielo y se oyeran maldiciones en todos los idiomas. Metallica había abierto la caja de Pandora y esto sólo acababa de empezar.

Algunas cosas seguían intactas, como el sello discográfico, pues este Load fue lanzado una vez más por Elektra el 4 de junio de 1996, y Bob Rock, uno de los más famosos productores de EE.UU, volvía a encargarse de este nuevo trabajo como ya hizo con el Black Album. Pero llego el momento más importante: escuchar este disco. Cuando Load comenzó a sonar por las emisoras de radio, la ola de irritación que había provocado el cambio de imagen de la banda pasó a convertirse en un tsunami de odio y rencor. La banda no sólo había llevado a cabo un cambio de imagen, Metallica, la banda que por aquél entonces era la más grande del Heavy Metal, decidió dar un giro radical a su estilo de música. Con Load, ya nada quedaba de ese Thrash Metal que tanto encandiló con disco como Kill ‘Em All, Ride the Lightning, o Master of Puppets.

El sonido de este Load era un sonido mucho más melódico y menos agresivo, con tintes alternativos. Y digo yo, ¿esto acaso no se esperaba? ¿Quizás no fueron lo bastante claros cuando publicaron su disco negro? A mi entender, fue en 1991 cuando decidieron dar un toque más pausado y melódico a su música, hasta el punto de atreverse con una balada, Nothing Else Matters, la que acabó por convertirse en la canción más popular y aclamada por el público en general. Después de este disco, ¿alguien esperaba en 1996 que Metallica sacara un nuevo Master o Kill’Em All?

Gracias a este Load, muchos fueron los que desaprobaron este disco, la gran mayoría de los fans de la banda, los más jevis de lugar, tildaban este disco como una basura comercial, una mierda pinchada en un palo. Este Load no era Heavy Metal, y Metallica ya no era lo que solía ser. Los talibanes del Metal, con el machete entre los dientes, volvían, y esta vez con más coraje aun, a rajarse las vestiduras. Ahora vuelvo a preguntarme, ¿es que no es este un disco de Heavy Metal? Porque queda claro desde el primer momento que de Thrash Metal tiene poco, como ya ocurrió con el Black Album, pero de ahí a decir que no es Heavy Metal, hay un trecho, uno enorme. Lo que ocurre, es que vuelve a entrar en juego el tema de las etiquetas. Esto es Thrash, esto es Power, esto es, esto es, esto es… Porque si el problema es que Metallica supuestamente dejó de hacer Heavy Metal lo que realmente sentó mal a los entendidos y más iluminados, entonces yo no entiendo nada amigos míos. Yo en Load aprecio una enorme carga de Heavy Metal, un Heavy Metal que además, me encanta, pues Load es mi tercer disco favorito de la banda, y uno de los que más me gustan de este estilo de música.

Con este trabajo, la producción se nota aún más cuidada y detallada. En su disco anterior ya notamos cómo se desprendieron de los sonidos más agresivos, y con este se confirma cómo se acercaron a sonidos más dispares, pues hasta ciertos toques Country se perciben en este Load. Las guitarras suenan más lentas y pesadas, las melodías se palpan continuamente, dando lugar un Heavy Metal con unos aires muy modernos para la época. De este modo, las críticas a este disco fueron de lo más afiladas.

Todo había cambiado en Metallica a principios del verano de 1996, y las letras de sus canciones por supuesto, también. La temática de sus letras resultaba bastante distinta. Los temas que componen este Load son mucho más personales, poco que ver con las letras que colmaban el…And Justice For All o el Master Of Puppets, letras que trataban más la problemática social. En Load se nos muestran letras más sentimentales y mucho más personales, como Mamma Said, un tema compuesto por James Hetfield, en el que narra la difícil relación que mantenía con su madre o Until It Sleeps, donde nuevamente Hetfield cuenta la dura batalla que su padre tuvo con el puto cáncer que terminó acabando con su vida.

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Para mal de muchos, la evolución de Metallica era un hecho. La banda había decidido evolucionar, buscar entre los recodos del Heavy Metal algo nuevo, algo más atractivo a la hora de presentar un nuevo disco. Me permito recordar, que el Rock y Heavy Metal sufrió una enorme saturación a principios de la década de los 90 pues en esos días, se volvía una y otra vez a repetir las fórmulas que tanto éxito dieron a lo largo de los 80. Las bandas de Hard Rock (Glam Metal, Sleaze Rock) o las de Heavy Metal (Power, Thtrash…), quisieron estirar aún más el chicle, vivir una segunda década de oro, y no pudo ser, al menos para la gran mayoría. Ya he comentado en más de una ocasión en Anhelarium que en esos años sólo sobrevivían las bandas que ya lograron asentarse años atrás, pues las bandas recién salidas del horno por esos días tenían una vida de muy corta duración. La gente estaba saturada y demandaba cosas nuevas, sonidos nuevos. De ahí el gran éxito del Grunge a mediados de los 90.

Y de ahí, el giro de Metallica. Yo personalmente, como fan de este género musical y como fan de la banda, no se lo reprocho, al revés, les aplaudo. Metallica con su Load, nos dejó para la historia un gran disco, enérgico, cargado (nunca mejor dicho) de muchos temas notables, tanto que algunos perfectamente podrían encajar en el disco negro. Todos los fans que la banda perdió por haberse alejado de su sonido más agresivo, los ganó por otro lado, porque en ese año Metallica conseguía mayor repercusión mediática, haciendo que el grupo ganara muchos más adeptos.

Este disco presentaba un Heavy Metal más asequible para la gran mayoría, algo que probablemente fue el principal objetivo de la banda, por eso Load llegó más y mejor a las masas, caló en ellas, y Metallica, una banda que para muchos no era ni la sombra de lo que fue, pasó a ser una banda aún mayor, logrando más adeptos, con más número de espectadores en sus conciertos, llenando más estadios en todo el mundo y por supuesto, triplicando sus ventas de discos. No es de extrañar si escuchas bien este disco y además cuentas con más que una excelente trayectoria musical por parte de este grupo.

El disco abre con Ain’t My Bitch, una de mis favoritas de Metallica, un tema rápido y directo, seguido de 2 x 4, un tema más pesado y lento. Llegamos a uno de los platos fuertes con The House Jack Built, un tema más melódico, donde destaca la característica voz de Hetfield. Until It Sleeps es otro lo temas que hace que este Load sea un disco imprescindible, uno de esos temas que bien podrían estar en el Black Album. Con esta canción considero que Metallica encuentra el escaparate perfecto en el que mostrarse. Temas como este han sido un estandarte para la banda, un estandarte de estos “nuevos” Metallica, pues en temas como este consiguen el sonido que anhelaron y por el cual quieren ser reconocidos. King Nothing es uno de los más jevis, donde destacan mucho más los riffs de Kirk Hammet.

Hero of the Day es otro medio tiempo más melódico. Este disco ha envejecido a mejor, y menos mal. Muchos de los temas que componen Load han pasado a ser clásicos de la banda, y temas como Mamma Said, mi preferido de este sexto álbum de Metallica, uno de los más idolatrados, como por ejemplo Wasting My Hate, uno de los más celebrados en sus directos.

La producción de este trabajo es impecable. Rob Rock, Hetfield y Ulrich hicieron un gran trabajo con este disco, logrando un sonido que se echa en falta en sus últimos trabajos. Lo que sí que creo que fue un pequeño error fue sacar justo al año siguiente el Reload. Recordar que ambos discos iban a ser uno sólo, pues todos sus temas son contemporáneos, y si quizás hubieran seleccionado los mejores temas de uno y otro y los hubieran publicado como un solo disco, la cosa habría ido mucho mejor. Eso sí, lo que vino a partir del Reload, sí que es otra historia.


La virtuosidad de Estas Tonne

Su manera de tocar la guitarra sobrepasa la perfección. Las melodías que nacen de sus dedos y que suenan a través de esas cuerdas tocan el alma a cualquiera. La guitarra, con él, cobra una mayor dimensión. Estas Tonne posee una talento innato y único. Este compositor ruso trasmite una tremenda fuerza, eso que los andaluces llamamos «duende», un don que muy pocos poseen, una capacidad divina digna de contemplar.

Estas Tonne parece estar cubierto por un halo muy singular, extraordinariamente enigmático y cautivador. Ahí lo podéis ver, con esa larga melena, vestido con un aire a esos zíngaros gitanos de antaño, con su barrita de incienso colocada en la cejuela de su guitarra y sú música, una música idílica, soberbia, admirable, y totalmente hechizante.


AvantasiaThe Metal Opera Pt.1 [2001]

Acababa de cumplir los dieciséis años y me encantaba pasar las horas escuchando esta fantástica música, acababa de descubrir todo un mundo nuevo, algo que me fascinaba como nada lo había hecho. En esos días, la accesibilidad a este tipo de música no era tan sencilla como ahora. La facilidad con la que desde hace años podemos tener acceso a información de cualquier banda y al contenido directo de todos sus discos en tan sólo unos minutos, no existía en julio de 2001, fecha en la que se publicó este magnífico álbum. Gracias a conocidas revistas como la Heavy Rock, que a día de hoy se sigue publicando, y a lo poco que podíamos conseguir en el Internet de aquella época, nos las apañábamos la mar de bien. Si el Internet de ahora pasara a ser como era antes, aunque fuese por unos días, muchos nos jalaríamos de los pelos en más de una ocasión. Pero en aquellas tardes teníamos todo lo que necesitábamos, nos sentíamos plenos. Era verano, éramos muy jóvenes, buenos amigos, y música como ésta se encargaba de amenizar esas tardes y largas noches, el mejor y más excitante y actual Heavy Metal nos hacía vibrar como nunca. Avantasia, The Metal Opera Pt.1 fue de los primeros discos que consiguió atraparme al instante, provocando que en mí se despertara el metalero que todos llevamos dentro.

Tobias Sammet, con su enorme talento y brillante creatividad, daba un giro de tuerca a este grandioso género, y desde 1999, durante la gira del Theater Of Salvation, cuarto disco de su banda, EdGuy, comenzó a idear cómo crear una Opera Metal, un proyecto conceptual, completamente sinfónico y épico. Y así fue como en 2001, editó esta primera parte de Avantasia, el disco que sorprendería y enamoraría a millones de personas en todo el mundo.

Para esta primera entrega de Avantasia, consiguió reunir a un elenco de artistas que a cualquier amante de esta música deja atónito. Músicos de la talla de Kai Hansen (Gamma Ray), Timo Tolkki (Stratovarius), André Matos (Symfonia, ex-Shaaman, ex-Angra), Michael Kiske (Unisonic, Place Vendome, ex-Helloween),  Sharon den Adel (Within Temptation), Markus Grosskopf (Helloween), Henjo Richter (Gamma Ray), Alex Holzwarth (Rhapsody of Fire), David DeFeis (Virgin Steel) y Oliver Hartman entre otros. A todos ellos que aportaban su voz en este disco, se les asignó un personaje ficticio correspondiente a la historia inventada, un mundo fantástico en el que Tobias Sammet explota su faceta más creativa. El nombre de este proyecto es una mezcla de dos palabras: Ávalon y Fantasía y en palabras de Tobi, describe un mundo más allá de la imaginación humana.

Tras una breve intro, comienza uno de los mejores temas del álbum, Reach Out For The Light, para muchos, el más notorio del disco, aunque yo discrepo, pues The Tower es para mi gusto, el plato fuerte de este trabajo. En este primer tema nos encontramos a Sammet compartiendo protagonismo con Michael Kiske, el que es sin duda una de las mejores voces del Heavy Metal, una voz mil veces imitada y nunca igualada, con un registro único y de lo más personal. El tema es puro Power Metal, rápido, trepidante y con un estribillo potente y melódico. Le sigue otro desbordante tema, Serpents In Paradise, una canción no tan aguda y rápida como la anterior, donde ahora es turno de David DeFeis. A diferencia de la anterior, en esta se puede apreciar aún más la tremenda calidad de estos músicos, pues la guitarra y la batería suenan de infarto, y no es de extrañar sabiendo que tras las cuerdas está Henjo Richter y a los parches Holzwarth, baterista de Rhapsody of Fire. Recuerdo perfectamente que esta fue de las primeras que más me atrapó de este disco, la atmosfera que creaba a mi alrededor me fascinaba, me sentía envuelto por esta música.

Comienza Breaking Away, y escuchando unos rápidos teclados, volvemos a escuchar la voz de Kiske junto a la de Tobias Sammet. Otro tema rápido, en donde resuena a toda potencia el doble bombo de Holzwarth. En este disco podemos apreciar al detalle los distintos tipos de ingredientes que se han utilizado para componer esta primera parte de Avantasia. Podemos comprobar que el Power Metal es el estilo imperante, pero algunos temas se acercan al rincón más progresivo e incluso al Folk Metal, como es el caso del siguiente tema, Farewell, donde podemos deleitarnos con la preciosa y dulce voz de la cantante de Within Temptation, Sharon den Adel. Unos ilustres coros y una magnifica lírica hacen de este tema algo exquisito para los odios.

The Glory of Rome me pareció desde el primer momento un tema extraordinario. Aquí la voz de Oliver acompaña a Sammet y juntos forman un auténtico homenaje al más puro Power Metal. A continuación, el tema insignia de este fantástico mundo creado por Tobias Sammet, un tema que da nombre a este proyecto liderado por este joven compositor alemán y que se ha convertido en todo un himno del Heavy Metal más moderno, Avantasia. Acompañado nuevamente por Michael Kiske, el cual aparece, como era de esperar, en los temas más relevantes, nos regalaban una verdadera joya, que para los adolescentes de la época, nos entusiasmaba a cada instante, porque escucharla nos hacía temblar de la emoción. Y es a día de hoy, amigos míos, a mis veintisiete años, cuando la sigo escuchando con la misma intensidad que en aquellos días.

Acariciando el final de este viaje por Avantasia, aún tenemos tiempo de disfrutar de los dos últimos cañonazos que quedan. Sign Of The Cross es otra talentosa composición, donde André Matos, Rob Rock, y Oliver Hartman, ponen sus voces a un tema acompasado por la notoria calidad de Henjo a las cuerdas, regalándonos un fascinante solo de guitarra. The Tower es el último de los temas de este disco, donde al prestar atención notamos como Timo Tolkki, guitarrista y fundador de Stratovarius, no ejerce precisamente como instrumentista en este tema, sino como vocalista, rentando con su colaboración el que para muchos es el mejor corte de este trabajo, adorando con unos coros portentosos y creando una canción de casi diez minutos de duración. No me puedo olvidar una vez más de la tremenda voz de Michael Kiske en este tema, que de nuevo nos vuelve a impresionar, como siempre.

No fue este el primer disco que escuché ni del cual me enamoré, ese disco me lo reservo para una próxima entrada de blog, pero esta primera parte de Avantasia sí que fue de los primeros que disfruté y que hizo que jamás se me pasara por la cabeza apartarme de esta música tan vehemente.