El Hombre de Acero, de Zack Snyder y Christopher Nolan [2013]

Creo que ya he reposado la película lo suficiente como para poder hablar de ella con una mayor soltura, por decirlo de alguna manera. No quería escribir esta crítica aún con la emoción en el cuerpo tras haberla visionado. Sé que nunca seré del todo objetivo con Superman, siempre me dejaré llevar por los sentimientos que siento hacia este personaje de ficción y su historia, así que da lo mismo que tarde tres días o un año en escribir sobre este película, pero aun así, quería reposar las ideas, quería verla una segunda y una tercera vez, con más tranquilidad, para así dejar un poco de lado el factor sorpresa y poder valorar en su justa medida la que ha sido la película más esperada del año.
Desde antes que comenzara la película sabía que la tendría que ver dos o tres veces más antes de escribir algo sobre ella, incluso para poder dar una breve opinión consistente. Pero todo hay que decirlo, desde el primer minuto hasta el último, estuve expectante, emocionado. Horas antes de entrar a ver la película en la sesión de las diez y media, en los cines del Diversia, en La Moraleja (Madrid) el pasado viernes 21 de junio, día de su estreno en España, ya estaba demasiado inquieto, ilusionado. Ahí me di cuenta de que sigo siendo un niño a pesar de mis 27 años. Estaba como un niño a punto de abrir sus regalos de Navidad. Después, tras verla, seguía con esa cara de felicidad, seguía siendo ese niño que ahora estrenaba juguetes nuevos. Fue una noche especial, y no sólo por la nueva y espectacular película de Superman que habíamos visto, sino porque además la compañía era insuperable. No hay nada mejor que compartir los pequeños y buenos momentos, los más especiales, con la gente a la que más quieres. Ahí estábamos, todos juntos, con nuestras camisetas azules con el logotipo de Superman que semanas antes había comprado ilusionado para la ocasión. Aquella noche, tan esperada por mí durante tanto tiempo, fue lo que deseaba y esperaba, una noche muy especial e imborrable en mi recuerdo.
¿Cómo entrar a valorar esta película? ¿Es posible hacerlo sin tener en cuenta lo que lleva detrás? ¿Me llamarán carcamán por seguir teniendo presente al Superman que allá en 1978 enamoró a todo el mundo? ¿Es justo compararla con las películas clásicas o es inútil hacerlo? En mi opinión, el carácter icónico de este personaje, la tremenda repercusión que ha tenido y tiene desde siempre, hace que sea muy difícil entrar a valorar esta película de forma aislada. Si así fuera, si esta película fuera la primera toma de contacto con el personaje, si esta película fuera la carta de presentación de un hombre que viste un traje ceñido y vuela a súper velocidad con su elegante capa roja, diríamos que es una de las mejores películas de los últimos años, toda una revelación. Pero la sombra que esta película lleva atada a sus pies es larga, muy larga, y las comparaciones son inevitables, a veces odiosas, pero siempre inevitables, y eso hace que esta nueva película, El Hombre de Acero, pierda algunos puntos.

No voy a entrar a detallar escenas concretas de la película, no voy, o al menos eso intentaré, desvelar partes de la historia y su desarrollo. El mejor crítico eres tú y sólo tú sabrás valorar la película como mejor creas. Tienes que ver esta película y sacar tus propias conclusiones, algo que haré aquí, nada más que plasmar de forma general lo que a mí me ha parecido y la opinión que me merece.
El Hombre de Acero de Zack Snyder y Christopher Nolan es una gran película de ciencia ficción, una película espectacular, llamativa, espléndida, y lo más importante, una película digna de abanderar el mito que es Superman y todo lo que a este icónico y popular personaje le rodea. Ambos directores se han esmerado en ofrecer lo mejor de sí mismos. Parece que ambos se han divido la película en dos mitades y cada uno ha llevado la parte que le correspondía a su terreno.
Cuando se hizo público que Zack Snyder y Christopher Nolan serían los encargados de dar vida a este nuevo Superman, las expectativas se dispararon vertiginosamente, los amantes de este tipo de cine nos emocionamos e impacientados, esperamos con toda la ilusión el ansiado estreno de la película. Nada malo podía salir de ambos directores, y más si trabajaban juntos. El director de la trilogía del El Caballero Oscuro y el director de 300 y Watchmen, unidos para llevar a la gran pantalla al superhéroe más grande de todos los tiempos. Las esperanzas de ver algo grande eran de lo más visibles.
La aportación que ha hecho cada director se nota abiertamente. La primera mitad de esta película está llevada a cabo bajo la batuta del señor Nolan, que ha llevado a su estilo la historia que lleva detrás este superhéroe. Nolan ha cogido el pasado de Kal-El y ha creado una mitología, ha cogido la historia de este personaje y la ha dado forma de una manera insólita y elegante, ha tratado con justicia el pasado del joven Clark Kent como ningún director ha hecho jamás, ni tan siquiera, el venerado Richard Donner. Es aquí, a mi modo de ver, donde la película gana por enteros. En ninguna de las versiones cinematográficas anteriores se le ha dado un trato así a la historia que encierra detrás este personaje, ni tan siquiera en la primera película de Superman de 1978. Y ojo, porque esta película la sigo considerando a día de hoy la mejor película que se pueda ver del hombre de acero. Pero hay que ser justos, y dudo mucho que a un amante de Superman le haya decepcionado cómo han desarrollado en esta nueva versión la historia del nacimiento de Clark, el exquisito trato que se le ha dado a sus padres biológicos, Jor-El –interpretado por el gran Russell Crowe– su madre Lara –Ayelet Zurer-, y sobre todo, cómo se ha representado el Planeta Krypton y sus habitantes, el mundo al que pertenece Superman y sus gentes. La iconografía, las vestimentas, los escenarios futuristas dignos de otros mundos, la escueta muestra de sus costumbres y sus modos de convivencia. Esta es la parte de la película que más emociona y emocionará a los fieles seguidores de Superman. Esta primera mitad es el principal motivo por el cual le doy una buena nota a esta nueva película.

La película sigue su curso y se nos muestra a Clark Kent, la relación que tiene con sus padres adoptivos y aquí entra otro factor a destacar. La caracterización de los personajes es muy buena. Henry Cavill hace mejor su papel de Clark Kent que de Superman. Cavill nos muestra a un Clark Kent atormentado por lo ocurrido a su padre, inseguro de sí mismo, anhelante, pero que no duda un instante a la hora de ayudar a los que lo necesitan. En mi opinión, borda el papel de Clark pero deja un tanto que desear cuando se enfunda el traje del héroe, aquí le falta carisma, la personalidad encantadora e irresistible que muestra Christopher Reeve. Aunque esto puede tener una expliación: en esta nueva película, no logramos ver a Superman hasta el final del film. Es ahí, al final, cuando Clark realmente asume ese papel, el del héroe del mundo. La razón por la que la película no se llama «Superman» es precisamente porque no es Superman hasta el final. Toda la película es una evolución constante del personaje. Vemos a un joven Kal-El un tanto perdido, susceptible, inseguro. En la primera película de 1978, Superman se presenta al mundo con total seguridad y con absoluta normalidad la gente lo acepta. Eso no sucede en esta cinta. Nada es tan fácil. Quizás, en las siguientes secuelas, Zack Snyder nos presente a un Clark Kent seguro de su papel como Superman, y de nuevo, encontremos una nueva evolución en la personalidad del superhéroe.
Henry Cavill, en unas declaraciones previas al estreno de la película, comentó, y no para el agrado de los fans, que en las pruebas iniciales a la producción de la nueva cinta, tuvo que probarse una traje réplica de los que llevaba Reeve en sus películas y manifestó sentirse ridículo, y que, textualmente, jamás había sentido tanta vergüenza. Para mí Superman es Christopher Reeve y Christopher Reeve siempre será Superman. Reconozco que estas palabras hirieron mi sensibilidad y al momento, llevado por el orgullo, exclamé imaginándome que tenía a Cavill frente a mí: hace falta tener mucha clase y elegancia para vestir ese traje, algo que tú no tendrás jamás. Quizás un enfado ridículo, pero crecí con Christopher Reeve, admirándole atónito a cada instante, él refleja mi infancia, me trae a la mente recuerdos maravillosos, así que, cuidado con lo que dices de él delante de mí. Quiero creer, por supuesto, que esas palabras de Cavill no eran malintencionadas y que realmente tienen que ser tomadas como algo sin importancia. Además, es cierto que en la última década se han hecho varias películas de superhéroes y en éstas, todos han visto sus trajes modernizados, y esto hace que el traje mítico de Reeve a día de hoy resulte demasiado anticuado y no vaya para nada con lo que se pide en la actualidad.
Para presentar al espectador la evolución de Clark a lo largo de su infancia y adolescencia y los últimos años más cercanos a los acontecimientos, son constantes algunos flashbacks que si bien nos muestran cómo fue el pasado de Clark, éstos se centran en momentos dramáticos, dejando de lado los buenos momentos y dejando, al menos en mí, claro está, una sensación de querer ver más. En definitiva, esos flashbacks se me quedaron cortos, anhelaba ver algo más de su pasado. Ayudan a introducirte en la historia y conocerla un poco mejor, pero me resultaron un tanto insustanciales y pienso que podrían haber quedado mucho mejor. Algo que por supuesto hubiera aumentado el metraje de la película y seguramente debido a eso no lo llevaron a cabo.
El papel de Kevin Costner y Diane Lane son de lo mejor de la película. Aquí sí que de nuevo, reconozco que esta nueva película gana nuevamente. Nunca hemos visto a unos Kent tan amables y emotivos, destacando sobre todo la figura de Martha Kent, un papel muy conseguido, un papel que se involucra y coge más peso en esta ocasión. No diré lo mismo de Loise Lane, papel interpretado por la atractiva Amy Adams, de la cual destaco a su favor la ausencia de ese toque femenino y absurdo que en varias ocasiones se le ha dado al personaje, pero que le falta de nuevo un toque más personal, un carisma que quizás tenga en las siguientes secuelas ya que en esta primera película de la nueva etapa de Superman, carece en mi opinión de mayor identidad. Con Laurence Fishburne y su papel como Perry White quizás hayan pecado de ir demasiado lejos. Siempre se nos ha presentado a un Perry White delgado, canoso, de pelo corto, continuamente enfadado y fumando puros constantemente, y aquí se nos presenta como un hombre enorme, gordo, casi calvo, amable y condescendiente y lo mejor de todo, negro. Su papel me gustó, pero vuelve a faltarle esa personalidad que en anteriores películas y cómics ha tenido el personaje. No me quiero ni imaginar cómo será la caracterización del por todos conocido villano, Lex Luthor. Pero para eso habrá que esperar un poco más.
Ya la sorpresa fue mayúscula al ver al general Zod y a Faora. Ambos papeles son de sobresaliente, quizás más el segundo que el primero. En Zod, interpretado por Michael Shannon, vemos a un villano que en ocasiones inspira verdadero miedo, cruel, despiadado, loco. Ahí se nota de nuevo la mano de Christopher Nolan, quizás tomó como modelo a seguir a Bane, el terrorista de The Dark Night Rises, otro papel espectacular. Faora –Antje Traue-, es una grata sorpresa, me encantó su papel, la frialdad y la brutalidad de una asesina impalcable mezclada con la sensualidad y el atractivo de una preciosa señorita venida de otro planeta.

En la segunda mitad de esta película ya podemos comprobar cómo Zack Snyder toma las riendas y despliega su característico estilo. Grandes efectos visuales e impactantes escenas de acción, destrucción y caos. Y es que es en esta mitad de la película donde los seguidores comienzan a dividirse, donde la opinión ya no es unánime y comienza a fragmentarse en distintos puntos de vista, es aquí donde la película baja puntos y la crítica comienza a ser afilada. No a todo el mundo le ha contentado tanta escena de acción, tanta desolación. Por lo general, esta parte de la película ha satisfecho a los espectadores, ha cumplido su labor, la de sorprender, la de fascinar a la audiencia, pero es aquí donde se nota el descontento de una parte de los espectadores que han visto no con muy buenos ojos el desarrollo de la historia en esta mitad. He escuchado y leído opiniones en base a distintos aspectos, a las escenas de lucha, demasiado rápidas y poco apreciables, a la acción sin emoción y la destrucción desmesurada en las escenas de lucha. Quien haya visto la película comprenderá que para muchos resulte un tanto impactante la tremenda demolición que montan los kryptonianos, tanto en Metrópolis como en un pequeño y apacible pueblo. Entiendo perfectamente estas críticas porque nunca hemos visto a un Superman que causara (directa o indirectamente) tanto daño. Quien haya visto la película seguro se habrá preguntado en algún momento: ¿cuánta gente ha muerto ahí? Porque vemos cómo, en mitad de la acción, los daños colaterales son descomunales. Tremendos impactos en los edificios que posteriormente se derrumban, explosiones en medio de las calles, todo es apocalíptico. Este punto lo defiendo argumentándolo con un ejemplo quizás un tanto burdo: cuando Cleant Eastwood u otros actores del cine western como John Wayne o Charles Bronson peleaban en alguna taberna del viejo oeste, ésta quedaba destrozada, sillas y mesas tiradas por el suelo, botellas reventadas y espejos fracturados. Si esto pasaba entre una pelea de vaqueros, ¿qué pasaría entonces si los dos seres más poderosos del universo se pelearan a matar? Quizás es una respuesta estúpida para justificar de alguna manera tanto caos, pero así lo veo yo.
Con respecto a esto, aquí vemos a un Superman al cual se le da el trato que presuntamente recibiría en la Tierra un extraterrestre, un ser todopoderoso venido de las estrellas. Es en este punto donde la película vuelve a ganar considerablemente. Si se presentara un ser de dichas características, se armaría un gran revuelo en la sociedad, habría mucho recelo y eso es exactamente lo que muestra esta cinta. La desconfianza inicial hacia este superhéroe. Aquí no vemos a un Superman adorado por todos desde el primer momento, tampoco vemos a un Superman que se encarga de rescatar gatitos de los árboles o a detener a ladrones de bancos. Aquí, Superman entra en escena cuando el mundo realmente lo necesita. Superman interviene cuando el ser humano es incapaz de controlar la situación. El hombre de acero se da a conocer cuando el general Zod y su hueste aterrizan en nuestro planeta con la intención de eliminarnos a todos.
Este nuevo Superman está envuelto de una comercialidad fastuosa. Han hecho que Henry Cavill sea un Superman que guste a los más jóvenes, a niños, adolescentes y por supuesto también a los mayores, y sobre todo, han creado un nuevo sex symbol para el deleite de muchas y muchos. Han dado forma a una película gigantesca, que llega a los espectadores desde el primer segundo. No es de extrañar que sea la película más taquillera en estos días, alcanzando la primera posición en las taquillas de medio mundo. Snyder y Nolan han dado con la fórmula perfecta que seguramente sabrán aprovechar con las próximas películas donde el trato al personaje será mejor sin duda.

El cambio más significante ha sido el traje. El nuevo traje que luce el superhéroe da una mayor sensación de alienígena, de otro planeta. Durante 75 años Superman ha lucido con orgullo esos calzoncillos rojos hasta hoy. Es innegable que el traje actual posee mucha más fuerza y excitación, dejando sólo a los nostálgicos como yo la añoranza por las finas mallas que formaban el traje de antaño. Muchos se quejan de que las rápidas escenas de acción no dejan ver el traje con facilidad, algo en lo que difiero. Hay escenas muy buenas en las que se aprecia bien el nuevo traje. Sobre todo, escenas donde la capa, mucho más grande e imperiosa en esta nueva película, ha sido retocada digitalmente precisamente para darle ese toque de distinguida presencia y aspecto elegante.
Pero sin duda unos de los aspectos que más llamó mi atención es ese rasgo mesiánico que le han dado. En varias ocasiones Kal-El extiende sus brazos haciendo la posición de la cruz, su padre habla de él como un dios al que adorarán los humanos, un dios que nos guiará, que nos salvará. Pero sobre todo, una escena en concreto, donde aparece justo detrás de Clark la imágen de Jesucristo cuando éste habla de entregarse a la humanidad sin saber las consecuencias, A esto le añadimos, claro está, que en la película Clark Kent cuenta con 33 años de edad. Son demasiadas pinceladas que intentan hacer un símil entre la figura de Jesús y Superman que no sabemos con qué intención está hecha. Tampoco me puedo olvidar de la magistral banda sonora que posee esta película, una banda sonora que viene de la mano del Hans Zimmer, autor de grandes bandas sonoras como Gladiator, Piratas del Caribe, The Pacific, etc. Se echa de menos escuchar el tema compuesto por John Williams, un tema por todos conocidos, ya sean o no amantes de Superman. Para los que crecimos viendo volar a Superman junto a ese tema tan épico y emocionante, notamos su ausencia. Pero Hans Zimmer vuelve a crear una banda sonora impactante y que no deja indiferente a nadie.
El Hombre de Acero es una película muy seductora, fascinante, y que gusta al instante. A mí me ha encantado. Decidí despegarme de más información sobre la película meses antes de su estreno. Tan sólo vi el primer tráiler que salió y dejé de ver los siguientes, no quise leer ninguna crítica antes de verla, apartaba la mirada y cambiaba de canal cuando salía algo de la película en la televisión, rehuía a ver nuevas imágenes sobre el film, quería que la sorpresa fuese mayor cuando me sentara en mi butaca y me dispusiera a verla. Y así fue. Durante años he ansiado ver una película así de Superman. Creo que se ha tratado con justicia a este mítico personaje. A excepción de la primera película de Richard Donner, el resto de películas de Superman son bastante descafeinadas y algunas, como Superman IV (1987) o Superman Returns (2006), rozan el absurdo. El Hombre de Acero me ha entusiasmado, me ha deslumbrado por su excelente montaje y su intrepidante acción y sobre todo, por esa primera parte donde se nos muestra tan brillantemente los inicios del primer superhéroe de la historia. Pero no sé si será porque soy un nostálgico patológico o no, pero Superman de 1978, sigue siendo para mí la mejor película, la más carismática y entrañable, la que muestra al más autentico Clark Kent y por supuesto, al más solemne e impecable Superman de todos los tiempos. No es cuestión de ser un carcamán, como dijera antes, ni de ser purista, pero a pesar de que me ha agradado mucho esta nueva versión, no me deslumbra ni me emociona como la primera.

El Hobbit– Un Viaje Inesperado, de Peter Jackson [2012]

Antes que nada, quisiera darle las gracias a mi hermana, porque ella ha sido quien, sabiendo lo muchísimo que me gusta todo lo relacionado con Tolkien y El Señor de Los Anillos, tuvo el gran detalle de sorprenderme el otro día llegando a casa con las dos entradas para ver esta maravillosa película. ¡Gracias, niña linda!
Y sí amigos, una maravillosa película, una obra de arte. Años esperándola, toda la semana expectante, ansioso por verla. ¡Y para qué os voy a contar el día de ayer! Desde por la mañana ya andaba nervioso porque llegara la noche y estar ahí, sentado en la sala 2, en la fila 8 butaca 8, viendo la que es sin duda una de las mejores películas que he visto. Para mí, supera en emotividad a la magnánima trilogía de El Señor de Los Anillos, y no exagero.
Cuatro han sido las veces que ya me he leído El Hobbit, la última siendo este pasado verano. Disfruté una vez más de las aventuras de Bilbo Bolsón, Gandalf y los trece enanos. Aventuras que escenifica Peter Jackson con grandeza. Porque cabe resaltar que las películas de El Señor de Los Anillos tenían que reducir tres grandes libros y como es lógico, tenían que dejarse muchas cosas en la recamara. Algo que causó los desánimos de los más puristas y pedantes. Pero con El Hobbit pasa todo lo contrario. Peter Jackson se ha propuesto hacer de un solo libro, tres películas. De esta forma, todo lo narrado en la obra de Tolkien, El Hobbit, tiene su lugar en la cinta, eso y mucho más, porque recordemos que El Hobbit es un libro relativamente corto, de poco más de trescientas páginas y, si pretenden hacer tres películas de ese libro, películas de más de dos horas de duración, la versión cinematográfica de dicha obra es total.
(Gollum): «¡Ladrón, ladrón, ladrón! ¡Bolsón! ¡Lo odiamos, lo odiamos, lo odiamos para siempre!»
Quien se haya leído el libro con atención y ayer fuera al estreno de la película, se daría buena cuenta de ello. Hay tanto tiempo para todo, por decirlo de alguna forma, que anoche viendo la película me cercioré que hay escenas que no son descritas en ningún momento en la novela de J.R.R Tolkien.
La historia como muchos sabrán, se sitúa 60 años antes de la Guerra del Anillo. Con un joven Bilbo Bolsón y un Gandalf El Gris igual de sabio y benevolente que siempre, en un agujero hobbit, perfectamente ordenado y cálido hasta la llegada de Balin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur, Dwalin, Ori, Dori, Nori, Óin, Kíli y Fíli y Thorin, Escudo de roble, se inicia así la mayor aventura de sus vidas, sobre todo, para el benévolo Bilbo Bolsón, quien inicia un viaje inesperado que cambiará su vida y la de los suyos, para siempre. Ponen rumbo a la Montaña Solitaria, antiguo reino de los enanos, y ahora ocupado por un enorme, cruel y despiadado dragón rojo llamado Smaug, quien otrora destrozara y aniquilara el dominio de los enanos y que ahora se ha apoderado del gran tesoro perteneciente al linaje de Thorin y que en la montaña aguarda. Con la ayuda del sabio Gandalf y la paciencia y prudencia de Bilbo, la expedición intentará hacer justicia y ya no sólo devolverle a los enanos lo que es suyo, sino internar poner fin a ese mal que se está propagando por toda la Tierra Media.
(Gandalf a Bilbo): «Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!».

Quien quiera que se haya leído la obra de Tolkien, sentirá una embriagada emoción al ver esta película. Todo lo que ya te imaginaras mientras leías las páginas del libro, todos esos momentos de peligro, emoción, acción y sufrimiento, los veras reflejado en la pantalla. Y es que ya me imagino a Peter Jackson, libro en mano, dirigiendo la película tal cual aparece en él. Pero ni dudando, el mérito de esta sensacional película es sólo de Jackson, es de obligada mención destacar la grandiosa interpretación de sus principales actores, sobre todo a Martin Freeman en el papel de Bilbo, Ian McKellen en el personaje del mago Gandalf y por supuesto, a Andy Serkis, quien nos ha sorprendido a todos haciendo con Gollum una actuación mucho mayor y más sorprendente que en las anteriores películas. Y no puedo acabar este artículo si no es destacando una vez más la sensacional puesta en escena de la siempre espectacular Cate Blanchett en el papel de Galadriel. Hermosa a más no poder.
Las escenas de lucha bien te recordaran a las anteriores películas, pero nada más. Esta historia es otra historia, y está contada como tal. Una historia, ¿cómo decirlo?, mucho más personal si puede decirse. Algo que queda en petit comitè, y que llega más fácilmente a los espectadores. O al menos a un servivor, ya que en par de ocasiones se me saltaron las lágrimas.
Por último, además de recalcar una vez más en lo bien que está narrada esta película, destacar que visualmente es una auténtica preciosidad. La forma en la que están tratados los trolls, orcos, goblins, elfos, la gran caracterización de los enanos y por supuesto, la fotografía de los paisajes. Acantilados, valles, bosques, senderos, pasadizos, cuevas. La ambientación es asombrosa tanto como la propia película.
Si verdaderamente amas el cine, no puedes dejar pasar una película así.
Aventuras del Mundodisco #1. El color de la Magia, de Terry Pratchett
Definitivamente no le he hecho justicia a la literatura de Terry Pratchett. Y esto lo digo porque a pesar de conocer a este fantástico – y nunca mejor dicho – autor y de sobra saber que sus libros, sobre todo los que tratan del Mundodisco, son mundialmente populares y extremadamente ingeniosos, no ha sido hasta ahora cuando de una vez por todas me he decantado por meterme de lleno en sus páginas. Y después de haberme leído este primer libro del Mundodisco, no se cómo no he leído antes un libro de Terry Pratchett. Más de un compañero bloguero me recomendó la lectura de sus historias y siempre decía los leería, porque realmente me llamaban la atención, pero siempre pasaban los años y nunca me hacía con uno. Pero más vale tarde que nunca, o eso dicen, y tras leer el primero de los libros de esta agradable saga fantástica, ya estoy deseando sacar un poco más de tiempo para leer el siguiente libro de Mundodisco.
Veo que he nombrado unas dos o tres veces la palabra Mundodisco y, como es comprensible, aquellos que hayan leído nada sobre estas historias o sobre este autor, no se estará enterando de nada y seguramente, si tienen un poco de interés por saber un poco más de estos libros, quieran conocer qué es exactamente el Mundodisco.
Una auténtica rayada digna de la mayor fumada, eso es el Mundodisco. Porque sí amigos, no sé qué tipo de hierba estaba fumando el señor Pratchett para idear tal cosa. Y si siguen leyendo, entenderán por qué esto es lo primero que uno piensa cuando por primera vez sabe qué es el Mundodisco. El Mundodisco es un mundo imaginario, muy imaginario, es el escenario donde tiene lugar las obras de Terry Pratchett. Lo peculiar de este mundo, aunque sí, todos los mundos pertenecientes a historias de fantasía tienen evidentemente sus particularidades, pero no todos como el Mundodisco, creedme. Aquí se habla de un mundo completamente plano, sostenido por cuatro elefantes que a su vez, éstos asientan sus patas en el gigantesco caparazón de una titánica tortuga estelar llamada Gran A’Tuin. ¡Toma ya!
La ambientación del Mundodisco se centra en un mundo medieval totalmente fantástico. Y es aquí donde Terry Pratchett deja escapar su más que desmesurada imaginación para liarla parda, nunca mejor dicho. Porque las Terry Pratchett son puramente cómicas y es que desde un principio, la intención de sus obras son las de parodiar obras de género fantástico tan conocidas como Dungeons and Dragons, El Señor de los Anillos, y a autores como Lovecraft o William Shakespeare.
El Color de la Magia se publicó en 1983 y desde entonces, son más de treinta las novelas que componen la saga de Mundodisco. Estas historias de fantasía se han convertido en auténticos libros de culto, con millones de seguidores por todo el mundo, llevando las historias que hay en ellos a series de dibujos animados, relatos cortos, videojuegos, adaptaciones televisivas con personajes reales, etc. Toda una gran franquicia este Discoworld. Estas novelas cortas están llevas de ironía, picaresca y mucho paralelismo con la realidad.

En esta primera novela, Pratchett nos presenta el Mundodisco, nos muestra con detalles cómo es y qué hay allí. Pero sobre todo, nos pone en escena a los dos protagonistas de esta primera aventura del Mundodisco, Rincewind y Dosflores. El primero, un mago bastante mediocre y el segundo, un turista con ganas de juerga y de gastar dinero. Ah, que no se me olvidaba, también les acompaña un baúl que guarda una gran cantidad de dinero, pero no sólo eso, el baúl anda, corre, come – y esto último que se lo digan a los que han intentado meter la mano en él para atrincar algunas moneditas de oro – y hasta parece a veces incluso razonar. Fijo que los de IKEA están detrás de estos baúles tan…peculiares.
Dosflores es el primer turista que llega a Mundodisco, viene cargado de oro y pretender vivir todas y cada una de las batallitas que se cuentan sobre Ankh-Morpork, una agitada ciudad de Mundodisco. Sin querer dar muchos detalles de esta agradable novela, sobra decir que los dos acaban metidos en un fregao que ni ellos mismos saben cómo se han metido ni cómo salir. Pero es ahí donde aparecen una gran variedad de personajes muy carismáticos, entre ellos La Muerte, uno de los personajes que más aparece en los libros del Mundodisco y que es bastante cachondo, siendo uno de los protagonistas favoritos por parte de la gran mayoría de los fans de la saga. Además, otros personajes se dan cita alrededor de Mundodisco, dioses, semidioses, trolls, reyes y reinas, taberneros, ladrones, putas, mendigos, un sinfín de personalidades raras, propias de este tipo de literatura.
Por lo que tengo entendido, los demás libros del Mundodisco son más cómicos que este primero, aunque El Color de la Magia te arrancará más de una sonrisa, os lo aseguro. Una lectura divertida, alegre, entretenida, para nada infantil y muy pero que muy irreal y fantástica. Pratchett hace gala de su tremenda imaginación, agudeza e ingenio, y pone en tus manos unos libros que realmente merecen la pena. No se si me leeré todos los libros que componen la saga fábula del Mundodisco, porque como he dicho, son más de treinta lis libros que hay publicados, pero estoy seguro que este no será el único.

































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