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Guerra Mundial Z

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Parece ser que poco queda ya de esos cadavéricos y putrefactos muertos, con la ropa hecha jirones y cubiertos de tierra por haberse levantado de sus tumbas. Esos cementerios repletos de tumbas rotas, astilladas, y toda una horda de muertos que caminan, sedientos por devorar sesos frescos, sesos humanos. También, por lo visto, parece que ya nadie recuerda esos zombis haitianos, esos cadáveres negros que se levantan de sus tumbas y caminan a las órdenes de un hechicero vudú. Esos zombis, ya no se llevan. Desde el grandísimo éxito en taquilla de 28 Días Después, ahora los muertos vivientes son infectados y todos son víctimas de un amenazante y devastador virus al que parece imposible combatir.

Y con esto no quiero parecer el típico friki que se cabrea. No, para mí esto no es motivo de enfado. De hecho, tampoco soy de los que ponen la puntilla esa de: esos no son zombis, son infectados, a todo aquél que los llame así. Esa frasecita ya cansa, y desde 2002, año de estreno de la película de Danny Boyle, muchos sectarios de la fandom no han parado de repetirla una y otra vez a toda aquella persona que hiciera mención a la película y se refiriera a ella con la palabra prohibida: zombi. Parece que quedabas de guay y de entendido del tema si matizabas sobre tal asunto. Bueno, pues como incondicional de la cultura zombi –si se le puede llamar así- me da absolutamente igual que sean muertos vivientes o infectados, que se muevan a paso de anciana o corran como Carl Lewis, de hecho, los prefiero así, prefiero ver a zombis –sí, yo los voy a seguir llamando así- con los ojos inyectados en sangre y corriendo como cabrones detrás de la gente deseando hincar el diente. Inspiran más miedo, y hacen que el fenómeno Z, gane mucha más fuerza.

La película está basada en la exitosa novela de Max Brooks y que lleva el mismo título, Guerra Mundial Z. Un relato extenso de cómo se combatió la guerra zombi a lo largo y ancho del planeta. Ahora, Marc Forster se ha encargado de llevar esta historia de ficción a la gran pantalla y para ello ha contado con un presupuesto de 200 millones de dólares y con Brad Pitt como protagonista. Como era de esperar, se nos presenta una sociedad sumida en el caos, de nuevo un clima apocalíptico en el que los humanos tienen que intentar casi en vano de escapar de un virus que se propaga como la pólvora y que convierte a las personas en auténticos caníbales sin alma. Los protagonistas principales, esos muertos que caminan, harán recordar a los espectadores a esos monstruos de la película Soy Leyenda de Francis Lawrence, protagonizada por Will Smith. Y es que sí, los zombis de hoy día tienen más de monstruos que de aquellos zombis añejos. Pero así son las cosas, que cambian, evolucionan, como el traje de Superman.

Estos muertos vivientes son mucho más terroríficos, y como dijera antes, le otorgan más fuerza a este tipo de historias y provocan el efecto deseado: sentir miedo. Y así es, la película tiene  momentos bastante angustiantes y te llevas algún que otro susto. Aunque no tantos como con las películas de 28 días/semanas después. Esta nueva película Z despierta emoción en el espectador y cumple con las expectativas. Los que critican duramente esta cinta no sé qué esperan ver. Me gustaría preguntarles qué tipo de peli de zombis pretenden ver, cuál sería su película ideal. Nunca llueve a gusto de todos y pedantes habrá de sobra. Pero esta película está siendo el éxito del verano, es el tercer estreno más importante del año y la película más taquillera de estos últimos meses a nivel internacional.

Algo que me sorprendió desde el primer momento en el que tuve información sobre esta película, fue la participación de Brad Pitt como protagonista. Nunca me lo he imaginado protagonizando este tipo de películas y reconozco que me mostré un tanto reticente al respecto. Bien, pues no puedo estar más satisfecho con el trabajo del guaperas, porque lo ha bordado. Ha encarnado un papel al que le ha dado el sentimiento y la emoción que requería, ha escenificado cada escena de manera notable. Vemos en esta película a un Brad Pitt mucho más maduro y no me refiero sólo físicamente, por supuesto. Su papel es empático, es el papel de Gerry Lane, un ex miembro de la ONU, experto en tareas estratégicas en zonas de conflicto bélico. La situación es insostenible y su antiguo jefe se pone en contacto con él para que lidere la misión y consiga restablecer el orden a cambio de mantener a su familia a salvo en un portaaviones del ejército norteamericano.

Forsters mantiene la tensión en todo momento, no da tregua al espectador ya que éste estará sometido constantemente en una  atmósfera de nerviosismo e incertidumbre.  Una película que, incluso en los momentos de mayor silencio, te acelera el ritmo cardíaco. Porque al menor ruido, atraes a una legión de zombis que sin pausa, irán a por ti para no dejar nada de vida a su paso. Un buena película de acción y terror muy recomendada para los que les gusta disfrutar siempre de este tipo de películas.


El traje del muerto, de Joe Hill

Antes de leer Fantasmas, su primer libro y del cual ya os hablé en Anhelarium hace un tiempo, deseaba hacerme con esta, su primera novela, El traje del muerto. Por su excelente crítica, por lo mucho que me gustó Fantasmas, lo primero que leí de él, y sobre todo, por su forma de narrar, por su manera de meter al lector en la historia, sea cual sea la que cuente. Por eso deseaba hacerme con esta obra de Joe Hill.  No esperaba leer el mejor libro de terror, simplemente quería leer un buen libro de terror.  Así ha sido. Hace unos meses mi querida hermana me lo regaló y con todo el placer del mundo lo leí en prácticamente un santiamén.

Fue publicado en 2007 y desde entonces ha ganado varios premios, agrandando así la figura del escritor, otorgándole una mayor proyección internacional, y haciendo que Joe Hill pueda sin problema alguno, dedicarse a lo que más le gusta: escribir historias de ficción. Normal si tenemos en cuenta que su padre es Stephen King. Intento imaginarme por unos instantes cómo tiene que ser que tu propio padre sea uno de los escritores más afamados y prestigiosos de todos los tiempos. Cómo tiene que ser crecer al lado de una persona así. Debe ser algo realmente maravilloso. Pero Joe Hill nunca se ha aprovechado de ello, y una muestra es que él nunca ha querido usar su apellido paterno, Joe Hill es la abreviación de Joseph Hillstrom King, y no fue hasta un tiempo después del éxito de su primera novela cuando decidió hacer público su identidad. Con esto evitó no sólo que lo relacionaran con él, sino que además lo compararan. Muchos lectores leyeron su novela sin la pretensión de querer compararlo con su progenitor. De todas formas, se sepa quién es o no, creo que es caer en un error, y bastante tonto, el compararlo con su padre. Son dos escritores, dos buenos escritores, y los dos aportan grandes historias. Es con eso con lo que nos debemos quedar. Entrar en ese debate es perder el tiempo.

El traje del muerto nos adentra en la vida del excéntrico Judas Coyne, una millonaria estrella del Rock ya entrado en los cincuenta que adora coleccionar objetos relacionados con el ocultismo y lo sobrenatural. Es así como, entre otras cosas, compra por Internet un fantasma. El usuario que lo vende dice que ese fantasma, el fantasma de su padre, está aferrado al traje que le pertenecía, y que allá donde esté el traje, estará él, su antiguo dueño, Craddock McDermott, un espiritista fallecido tiempo atrás. Cuando Jude recibe el traje, comienzan los problemas, comienza su peor pesadilla. Craddock comenzará a perturbar a Jude, muestra ser un fantasma hostil e intentará hacer daño al famoso rockero, querrá matarlo. ¿Por qué? Esa es la pregunta que se hace nuestro protagonista. Jude no podrá escapar del fantasma.

La historia a priori parece rocambolesca y simplona. Y quizás sea demasiado rocambolesca, pero nada simple. No me dejé llevar por los exagerados adjetivos que se utilizan en las contraportadas de los libros, algunos de verdad que me parecen muy exagerados y ridículos. Y para ser justos, los adjetivos que muchos críticos utilizaron para describir este libro de Joe Hill así me lo parecen. En ningún momento sentí un miedo horroroso y ni tan siquiera me pareció un libro sobrecogedor. Por lo contrario, sí me pareció un libro muy entretenido, inteligente, muy interesante y bastante absorbente. Empiezas a leerlo y no quieres dejarlo.

El trato que el autor le da a los protagonistas es excelente, y sobre todo, lo que más admiro de esta obra, y lo que creo que le da la importancia que se merece y que necesita cualquier novela ya sea de ficción o no, es la forma de relatar los situaciones, desde las más triviales a las más inquietantes, las más enardecedoras. Lo más fascinante de este libro son los momentos en los que Craddock, el espíritu que contiene el traje, aparece en escena. Joe Hill narra esos encuentros con el fantasma de manera que sientes estar ahí, frente a él, llegas a notar su sed de venganza, su crueldad, su adversidad. Este es el punto a destacar de El traje del muerto, es exactamente esa manera de intimidarte con sus palabras lo que la convierte en una novela necesaria para todo amante de este tipo de literatura.


Y pese a todo… de Juan de Dios Garduño

Haciendo un breve guiño a su autor favorito, Stephen King, Juan de Dios Garduño nos sitúa en la ciudad de Bangor, Maine, y nos muestra un mundo post apocalíptico donde tan sólo existen tres supervivientes: Peter, su hija y Patrick, su odiado vecino. La Tercera Guerra Mundial estalló, y con ella nació una nueva forma de hacer la guerra, los muertos se cuentan por millones y es que en esta última batalla se han utilizado bombas para acabar con el enemigo recodificando el ADN humano. Garduño nos sumerge en una atmósfera fría, oscura y extremadamente solitaria. Hasta que aparecen ellos y todo se convierte en un frío infierno. No saben que son exactamente, pero están ahí y quieren acabar con la poca vida que apenas queda. En un clima de continua tensión, los dos hombres que tanto se odian y que antaño fueron buenos amigos, tendrán que aunar sus fuerzas para combatir a esos extraños y tenebrosos enemigos que cada noche, cuando todo está silencioso, se posan con sus inertes ojos frente a la vivienda de ambos con la única intención de arrebatarles lo único que les queda, la vida.

Me ha parecido realmente un gran libro. Al contener pocos personajes, éstos son tratados con grandeza, analizados y profundizando en lo más hondo de cada uno de ellos. Puedes confraternizar con quien más te enternezca, o al que mejor entiendas. Porque entre los dos principales personajes, Peter y Patrick, no hay una relación entre el bueno y el malo, puedes terminar de leer esta novela sintiendo una gran admiración por los dos. Además de esto, lo que más destaco es el cuidado y el gran detallismo a la hora de narrar los momentos de soledad o terror que viven los personajes de este libro, Garduño, con maestría, te introduce de lleno en la obra, y aunque esto suene a tópico, creedme no lo es, eso no lo consiguen verdaderamente todos los escritores. Te sentirás dentro de la historia.

Juan de Dios Garduño representa lo que es un sueño para muchos de nosotros. Este joven sevillano, nacido en la gloriosa década de los 80, apasionado de las buenas novelas y películas de ciencia ficción y terror, ha conseguido poder dedicarse de lleno a lo que más le gusta, la escritura. Ha recibido numerosos y merecidos premios por sus relatos y obras y recientemente ha visto publicada la que seguramente es sin duda su obra más importante, Y pese a todo… la obra que le alza como ya reconocido escritor y le abre paso entre tantos autores. Por si fuera poco, al joven sevillano le sonríe aún más la suerte, y es que por si fuera poco, la productora de la afamada película Celda 211, Emma Lustres, ha decidido llevar su libro a la gran pantalla. Así, los que hemos tenido la oportunidad de disfrutar de este buen libro, podremos también tener la oportunidad de verla en el cine. Desde Anhelarium, me gustaría darle mi más sincera enhorabuena a este joven escritor, porque como he dicho en un principio, él representa el sueño de muchos, los que amamos la escritura, de todos aquellos que soñamos con poder ver publicada alguna vez nuestra ansiada novela. ¡Mucha suerte Juan de Dios!