Pesadilla en Elm Street: El Origen (2010)
De toda la vida el cine ha tirado de secuelas, precuelas y remakes, no es nada nuevo. Para los que somos amantes del cine y nos importa de verdad (no esos que solo van al cine por hacer algo los viernes por la noche) estas palabras nos ponen los pelos de punta y personalmente, con razón.
Estamos totalmente traumatizados por el bombardeo de nefastas secuelas mal hechas y sin sentido que hemos recibido durante estas dos últimas décadas. Si bien soy un gran nostálgico y amante de la década de los noventa, también tengo que reconocer que se hicieron versiones bastante humillantes de grandes obras del género de terror. Por ejemplo, películas como Viernes 13. El Final: Jason va al Infierno de 1993, Jason X de 2001 o Halloween 6. La Maldición de Michael Myers de 1995, hacen que no confiemos demasiado en las nuevas entregas y las expectativas las tengamos a ras de suelo. Ni qué decir tiene, todas esas fatídicas secuelas que ha tenido la clásica saga de la que en este articulo se habla. El mito de Elm Street, desde que Wes Craven creara la historia, ha ido pasando por las manos de distintos directores que han ido haciendo y deshaciendo a su gusto, dejando películas totalmente prescindibles que no hacen justicia en lo más mínimo, al gran trabajo que hiciera el señor Craven y un jovencísimo Johnny Deep en 1984.
Samuel Bayer ha hecho un trabajo excelente. Con un Freddy Krueger que esta vez, sí que da miedo, unos actores de calidad que dan notablemente la talla y con escenas bien producidas, ha dejado este nuevo origen a la altura de su antecesora, que revolucionaba el cine de terror en la década de los ochenta.
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Me alegró mucho el comprobar quiénes formarían el elenco de actores en esta nueva entrega de Pesadilla en Elm Street. Thomas Dekker (Las crónicas de Sarah Connor), Clancy Brown (Los Inmortales, Carnivalle), Katie Cassidy (Venganza, Harper’s Island (TV)) y sobre todo, para mí, un gran acierto ha sido la gran promesa del cine, Kyle Gallner (Exorcismo en Connecticut, Red, Sublime) el cual dejo a todos anonadados por su excelente papel en The Haunting in Connecticut. Mención especial para el principal protagonista, Jackie Earle Haley (Shutter Island, Watchmen) el cual da vida al nuevo Freddy Krueger. Sin ánimo de provocar a los más puristas y hacer que éstos me arrojen adoquines a la cabeza, personalmente, es el mejor Freddy que he visto hasta la fecha. Con una estética más terrorífica y una personalidad mucho más malvada, este nuevo Freddy Krueger personalmente me gusta bastante más.
Me ha llamado mucho la atención, las malas críticas hacia esta entrega, y que en una conocida página de cine, le den a esta película un 4,7, algo que me parece una autentica canallada. Y es que mucho gafapastismo veo yo por ahí. No es nada nuevo el que esté de moda criticar las películas hollywoodienses para aparentar ser un poco más interesante o bohemio. Pero esto es otro tema que ya se tratará en otro momento.
Ayer salí del cine con un buen sabor de boca y es que la nueva pesadilla del hombre del jersey a rayas, sombrero y guante con chuchillas afiladas, cumple con la tarea de dejar a los espectadores con el culo pegado a la butaca, asustados y en tensión, porque… quien no se haya escondido, ¡tiempo ha tenido! (frase típica de Krueger).
Álvaro Rojas
Aquellas noches de terror…en la cocina

No, no veía fantasmas en la cocina de mi casa, ni había monstruos en la despensa ni espectros en el frigorífico, nada de eso. Lo que había, era algo tan simple como una tele. El típico televisor de los noventa, pequeño, diecisiete pulgadas, de esos que tenían una ruletita para el volumen (como la típica radio de abuelo) y diez botones para cada canal, los cuales sólo cogía los principales porque nadie tenía ni zorra de cómo sintonizar esa tele que solo se usaba para que mamá pudiera ver a la María Teresa Campos mientras hacía la comida. Esa tele que se quedaba encendida horas porque nadie se acordaba de apagarla cuando la comida estaba lista y nos poníamos todos juntos a comer en el salón.
Pues a esa tele, le debo mucho y con lo tremendamente friki que soy, si mis progenitores no la hubiesen tirado, aún la conservaría, aunque sólo fuese para tenerla de recuerdo.
Gracias a esa tele, pude disfrutar de un centenar de pelis de terror mientras mis padres y mis hermanas se divertían con Emilio Aragón y su Gran Juego de La Oca.
Cuando todos pensaban que estaba en mi habitación, jugando con los Action Man, o simplemente durmiendo, yo me acercaba sigiloso como una ninja a la cocina, encendía la tele y ponía la segunda cadena, donde todas las semanas (no recuerdo el día exacto, aunque me da que eran los martes), ponían cine de terror. Esas noches siempre están en mis recuerdos, nunca las olvidaré.
Me tragué alguna que otra mierda, porque no todas eran buenas películas. Aún me viene a la memoria aquella película de cuyo título no me acuerdo, en la que un grotesco vampiro, atormentado de serlo y locamente enamorado de la sirvienta de un adinerado del pueblo, iba matando ridículamente y sin piedad a todo aquel que se pusiera por delante. A esa edad, no es que tuviera un gran criterio cinematográfico, pero no hacía falta ser ni tan siquiera medio listo, para darse cuenta de lo mala que era.
Pero por suerte, no era así. Por suerte, la mayoría de las veces pude disfrutar de películas que a día de hoy, son todo un clásico para el amante del cine de terror.
La primeras pelis de la saga Halloween, Pesadilla en Elm Street, El Exorcista, Evil Dead, Creepshow, ambas de 1982, La Noche de Los Demonios (Night Demons) de 1987, o la gran Fright Night de 1985 entre otras, sin olvidarme (¡faltaría más!) de otras grandes como Poltergeist, La Cosa, Jóvenes Ocultos, etcétera. Hay algunas que tengo en mente, pero no recuerdo nada que las pueda identificar para así buscarlas en google, pero también me hicieron pasar una noche acojonante.
Se dibuja una sonrisa en mi cara (como ahora), cuando recuerdo aquella vez que mi hermana, entraba en la cocina y sorprendida, encendia la luz a la vez que gritaba: Mamaaa el niño está en la cocina viendo pelis para adultos!!
Chivata…
DÉJAME ENTRAR – La mejor película de temática vampírica.

Titulo original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)
Desde Suecia nos llega la mejor película de vampiros en estos últimos años (por no decir la mejor). Ni Crepúsculo, ni Luna Nueva, ni el pálido de Edward Cullen y su estrambótica familia son capaces de igualar esta película, que verdaderamente, sí contenta a todos los amantes del género vampírico ya que el film trata realmente a los vampiros tal y cómo son, sombríos, voraces, dañinos, perversos, aunque eso sí, capaces de amar, amar de verdad. Y es que de eso trata Déjame Entrar, de amor, una autentica demostración de amor. Ese amor que nos obliga a sufrir, a soportar pena y tormento, pero todo por amor.
En este film podemos distinguir dos amores muy distintos. Ya no sólo el amor que sienten los protagonistas, un amor envuelto en un halo de misterio y miedo que los hace más atrayentes entre sí, sino también se respira un claro amor fraternal. ¿Crees que todo padre está dispuesto a hacer lo mismo por su hija? Vivir para amar y matar para vivir.
El principal protagonista de esta historia, ambientada en los primeros años de los ochenta, es Oskar, un chico de doce años que vive maltratado por unos malvados matones de su misma edad. Un día como otro cualquiera, conoce a Eli, su vecina, la cual nunca había visto y que tras su llegada, comienza una serie de misteriosas muertes.
Oskar descubre que ésta es un vampiro y pese al miedo, se siente seguro a su lado y no permitirá que nada ni nadie rompa tan bonita amistad.
¿Y si te pidieran que contaras la historia de tu primer amor? ¿Cómo lo harías? Contar cómo lo viviste, las primeras miradas, el primer beso, la primera caricia. Si me pidieras que yo lo contara, me costaría hacerlo ya que no he vuelto a sentir nada igual, no he vuelto a percibir ese amor del que intento hablar en este articulo. Y es que, es un amor indescriptible.
Oskar, tan sólo tiene doce años y Eli…a saber. Eli es una sanguinaria asesina mientras que Oskar colecciona los recortes de prensa de sus asesinatos.

¿Cómo una película tan cruda puede resultar tan maravillosa? Digo esto porque aquellas y aquellos que embelesados estáis por la pastelosa historia de la ya por todos conocida estrategia de marketing, perdón, por la saga Crepúsculo, os llevareis una sorpresa cuando alguna que otra escena de tipo gore se cuele por vuestras retinas.
Y es que, dónde hay vampiros, hay sangre y maldad, no chicos guapos con abdominales que enamoran a las adolescentes adictas a Disney Channel. Y es que, como leí ennosedónde Déjame Entrar deja a Crepúsculo, a la altura de un Eclipse. Buena frase, ¿verdad?
Esto es un punto al que quiero llegar dejando ya la patética comparación entre la obra sueca y el producto comercial que es la saga crepúsculo. Tomas Alfredson, director del film, respeta a los vampiros y se los toma muy en serio como ya lo hiciera F.W. Murnau en Nosferatu. Y esto, para los amantes del género vampírico es algo que se agradece. Eli, el único vampiro (en este caso vampiresa) que aparece en la película, brilla por su gran carisma y sobre todo, por la increíble calidad de la pequeña actriz que es la que le da la vida al personaje.
Viendo este film percibirás una sensación de agobio y te sumergirás en una gélida atmosfera. No esperes encontrar tiernas escenas de amor, porque no las hay.
El señor Alfredson y su obra Déjame entrar es un rotundo golpe al cine yankee. Pero cómo era de esperar, ya que a los norteamericanos no se les pasa ni una, Hollywood ya se ha hecho con los derechos y en breve estrenará su remake (palabra preferida de los productores americanos).
Para que os hagáis una idea de cuánto me impactó, que tras visionarla, y siendo ya de madrugada, me senté frente al ordenador, y como un poseso, se la recomendé a todos mis contactos mediante mensajes instantáneos vía Messenger los cuales con el paso del tiempo, me fueron agradeciendo la recomendación ya que la película les resultó ser muy buena. Hoy por hoy, es una de las primeras películas que nombro cuando alguien me pide que le recomiende ver alguna.
Una película que no puedes dejar pasar.

































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