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Gracias, querida Dolores

Hace tan sólo un par de días que te has ido, Dolores. La noticia de tu muerte nos ha impactado a todos. Que te hayas ido tan de repente, tan joven. Tan sólo tenías 46 años, eras una mujer joven. Estabas pasando por un momento dulce en tu carrera, tenías muchos proyectos pendientes. De hecho te encontrabas en Londres, regrabando con una banda de Heavy Metal el que es vuestro tema más conocido, Zombie. Dolores, crecí con vuestra música, formabas parte del grupo musical más exitoso de los años 90 y en esos años no había nadie que no os conociera. Mis dos hermanas mayores ponían vuestros discos todos los días. En mi casa se escuchaba tu voz día sí y otro también. Escribí sobre ello hace ya casi diez años en Anhelarium en una entrada titulada The Cranberries, la música de mi infancia. En 1993 lo reventasteis todo con ese disco, Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We? que tan inolvidables y aterciopelados momentos me hizo vivir con canciones como Linger o Dreams. Tengo grabado a fuego muchos recuerdos gracias a vosotros. Vuestra música siempre ha sido para mí uno de los mejores enlaces a mí pasado, a aquellos maravillosos años de mi vida. Recuerdo con total nitidez cómo, siendo un niño, sujetaba ese disco en mis manos y pasaba largos minutos ojeando la portada y las páginas del libreto. Quedaba hipnotizado viendo tu belleza y esa preciosa voz tan peculiar con la que nos has deleitado. Como te decía, la música de The Cranberries sonaba en mi casa todos los días, mis hermanas eran fanáticas de tu grupo y me contagiaron ese amor.


¡Vaya si lo hicieron! Linger me traslada a esas tardes de verano, en el jardín de casa, contemplando el atardecer mientras en la radio sonaba esta dulce canción. Lo mismo me pasa con Dreams, creo que no hay una canción que despierte en mí tanta nostalgia. Escuchando estos dos temas no solamente veo mi infancia, sino que la siento. Al escuchar estas canciones aquellos días de 1993 no quedan lejos. Al año siguiente terminasteis de embrujar a más de medio mundo con No Need to Arguey cómo no, con vuestra música protagonizabais la banda sonora de mi vida. Lo digo por temas como Zombie, vuestro mayor éxito, la canción protesta más exitosa del mundo. Esta canción trae a mi mente otro recuerdo imborrable. Durante mucho tiempo, en el autobús que nos llevaba cada día al colegio, varios niños y yo cantábamos a viva voz esta canción. En mi memoria siempre ha estado ese momento y lo he recordado con añoranza. Me aucerdo perfectamente cómo cada mañana hacíamos el trayecto al cole gritando el portentoso estribillo de Zombie con nuestro lamentable inglés. Otros temas como EmptyOde to My Family terminaron de sellarte a fuego en mi memoria y en mi corazón, Dolores. Vuestras música marcaba el ritmo de mi infancia. La gratitud que siento por vosotros es inmensa. Quizás seáis los principales culpables de mi melomanía. Seguía creciendo al tiempo que cautivabais al mundo con canciones que se acabarían convirtiendo en himnos de una época irrepetible. Y es que en 1996, con To the Faithful Departed, temas como Salvation o Hollywood no hacían más que enriquecer el legado que nos habéis dejado. Con este nuevo disco os consolidasteis como unas de las bandas de música más grandes a nivel internacional, haciéndoos girar por todo el mundo, reventando estadios y pabellones y escribiendo vuestro nombre en letras mayúsculas en la historia de la música. Los años 90 no serían lo mismo sin vosotros, sin tu preciosa voz, Dolores.

Con 13 años ya iba dejando de ser un niño y ahí seguías con tu voz, poniendo música a mi vida. A esas edad, en 1999, publicabais Bury the Hatchet, vuestro cuarto álbum de estudio. Recuerdo cómo aquella primavera de 1999 mi hermana llegaba a casa loca de contenta porque por fin podíamos escuchar vuestro nuevo disco entero. En aquellos días comprar un disco entrañaba un factor sorpresa que ahora se ha perdido. Escuchabas un par de temas en la radio, pero hasta que no te hacías con el disco en tus manos no podías descubrir todo lo que en él se hallaba, había más expectación, el tiempo que pasaba hasta que te hacías con el disco se hacía a veces eterno, y cuando ya llegabas a casa y lo colocabas en el reproductor mientras contemplaba uno el libreto, sus fotos y las letras…Es un ritual que se ha perdido. Esa magia ya no encanta. Ahora eso se ha perdido, Dolores, ya no se hacen disco como los de antes, ya no se hace música como la vuestra y ya comprar un disco es algo que ha quedado para los más bohemios. Pero qué te voy a contar que tú no sepas. Con canciones como Promises, Animal Instinct, o Just my Imagination de verdad parecía que estábais tocados por una varita mágica. ¿Cómo podías parir canciones así de hermosas? Lo digo sobre todo por esta última, Just my Imagination, pues junto a Linger y Dreams, son las canciones de The Cranberries que más me han marcado. Con Promises recuerdo llegar a clase y comentar con los amigotes lo guapo que estaba el videoclip con el que presentabais dicha la canción. Ese es el tema en el que mejor muestras la enorme voz que siempre has tenido. Animal Instinct es la canción que más sonaba en mi casa de este vuestro último disco noventero con el que cerrabais una década que fue vuestra, querida Dolores. Ya a principios de la década pasada era todo un adolescente, vivía esa etapa en la que te conviertes en un gilipollas y tienes que hacer todo lo posible para salir lo mejor parado de la edad del pavo. Era niño sin apenas personalidad definida, un buen chaval, nada problemático, pero un chaval demasiado tonto, más inmaduro de lo que cabía ser, pero eso sí, algo me diferenciaba del resto de adolescentes alelados: seguía escuchando vuestra música, tenía un buen gusto por la música, la apreciaba de otra manera, comenzaba a vivir la música como hago desde hace años, dejándome impregnar por cada canción, e imprimiendo en cada una de ellas todos los recuerdos y sentimientos que en el momento de conocerlas me envuelven.

Hace unos años te vi en Madrid. Mi hermana y yo teníamos la oportunidad de ver a The Cranberries por primera vez en concierto y no dudamos un instante. Teníamos que vivir algo así después de todo lo que nos habéis marcado con vuestras canciones. ahí estaba yo, con mi amada hermana, en primerísima fila, viéndoos. Jamás olvidaré ese concierto tan espectacular y sobre todo, jamás olvidare esas sonrisas y besos que nos dedicabas y ese guiño que me regalaste. Como no podía ser de otra manera, también escribí sobre ese concierto en este blog. Cuando aquella noche escuchamos Dreams, no pude contener las lágrimas. Desde siempre, con tan sólo con escuchar sus primeros acordes, se me coge un pellizco en mi interior. Esa canción que tanta energía y buenos momentos ha traído a mi vida siempre la he hecho testigo de los momentos más felices. Cuando me he sentido feliz, por un motivo u otro, me he puesto esta canción. Se ha convertido en algo ritualístico en mi vida. Cada momento tiene su canción, y ésta cumple su función como otras muchas, en los momentos donde tengo que poner música a mi felicidad.

Vivo la música de una manera muy especial, Dolores, no podría vivir sin música, y vosotros, los Cranberries, tenéis mucho que ver en eso. Gracias por haber puesto música a mi vida, pues tus canciones me han acompañado en mis mejores momentos. Descansa en paz, artista.

Gracias, querida Dolores.