La tarde que cambiamos las clases por el surf

Planeando la escapada

Esa misma mañana, en plena clase de historia y como era de costumbre, Gonzalo y yo compartíamos otra de nuestras largas e interesantes (al menos para nosotros) charlas matutinas. Y no es que la historia nos aburriera, para nada, era esa forma que tenía la profesora de dar las clases. Era como ponerse un documental de La 2 recién comido y tumbado en el sofá. Acabas por dormirte mientras de fondo escuchas la apacible y somnolienta voz del narrador. Como es normal, no nos podíamos quedar dormidos (aunque alguna cabecita de vez en cuando sí que se daba uno) así que optamos por hablar, de lo que fuera, el caso era echar el rato.

Sin saber cómo salió la conversación sobre el surf y mientras la profesora continuaba su monologo sobre La Conquista de Los Austrias, ¿o era sobre Napoleón? ¿Colón tal vez?, en fin, de lo que fuera, Gonzalo tuvo la brillante idea de saltarnos las clases e ir por la tarde a surfear un poco. Para los que lean este articulo y se haya preguntado (o al menos se le haya pasado vagamente por la cabeza) que por las tardes no hay clases, les digo yo que en nuestro caso, sí teníamos clases, hasta las cinco para ser más exactos. Eso sí, comenzábamos las clases a las nueve y media de la mañana. Es lo que tiene el estar en un colegio privado. Depende de cada colegio, estos tienen horarios distintos claro está, pero todos o casi todos, imparten clases hasta bien entrada la tarde. En nuestro colegio teníamos un recreo de media hora (de 11:00 a 11:30) y otro de casi dos horas (de 14:00 a 15:30) el cual utilizábamos para ir a casa a comer (algunos se quedaban comiendo en el comedor del colegio, sobre todo los alumnos que venían de otras ciudades). A partir de las 15:30 teníamos dos horas de clase, hasta las 17:30, las cuales en este caso, utilizamos para nuestra primaveral escapada.

Entiéndanos, en invierno vale, porque los días son nublosos o lluviosos y apetece estar en casa, pero en plena primavera, en el colorido mes de mayo, tener que salir todos los viernes a las cinco y media de la tarde agobia, y mucho. Como no podíamos saltarnos mucho las clases porque el control de un colegio privado de clases reducidas es más estricto (no como muchos institutos públicos que algunos se toman la ESO como si fuese el nombre de un pub del cual se entra y se sale sin problema alguno) utilizábamos algunos viernes de cada mes para saltarnos las clases y hacer lo que nos viniera en gana.

Sensación de libertad

Y así fue, tan sólo nosotros dos sabíamos lo de nuestra escapada. Cada uno almorzó en su casa y como cualquier día, cada uno puso rumbo al colegio, pero no exactamente para ir al colegio. Gonzalo y yo quedamos en la urbanización que hay antes de llegar para que no fuese un total descaro el aparecer rondando por ahí  y que los demás nos vieran cómo nos escaqueábamos con dos tablas de surf. No quiero ni imaginar cómo Gonzalo se las arregló para cargar él solito con dos tablas de tamaño Evolutiva (menos mal que ninguna era una Malibú o una Gun) pero ahí estaba el tío, esperándome con las dos tablas. Jamás me he saltado una clase para quedarme en casa durmiendo o haciendo el vago. Siempre que he hecho pellas ha sido para ir a algún lugar o hacer algo que me gustara. Cuando lo hacía, en esos momentos sentía siempre una gran sensación de libertad, de felicidad, porque a esa edad, estaba uno obligado a estar en el colegio, y sin embargo, estaba con mi compañero a punto de disfrutar de una tarde de de Sol, agua y arena. Saltarse las clases, en esa época del año, sentaba muy bien la verdad.

Allí mismo, en mitad de la calle, nos quitamos los uniformes (llevábamos el bañador debajo, tranquilos) y nos acomodamos como pudimos en su moto. Ahora sí, nos disponíamos a pasar una tarde cojonuda cogiendo olas, o al menos, yo lo intenté.

El Surf, mi deporte frustrado.

Cierto es que desde aquel día (y hablamos de un indeterminado día del mes de mayo y del año 2003) no he vuelto a montarme en una tabla de surf, pero porque tal y como se me dio aquella tarde el coger olas, era para que no me montara más. Actualmente está rondando por mi cabeza el comprarme una tabla y así, meterme de lleno en el mundillo del Surf, pero eso ya se verá. Además, hace ya bastante tiempo que dejé de corchear (hacer Bodyboard).  Uno de mis grandes errores en esta vida ha sido desconectar de ese divertido deporte acuático que tan buenos momentos me hiciera pasar en su día cuando era un chavalín.  Aquella tarde,  Gonzalo dominaba como un buen principiante, pero yo jamás había hecho surf y ni siquiera me lo había planteado. Era algo que me pilló totalmente de sorpresa. Como dije anteriormente, el tamaño de tabla utilizado era una tabla Evolutiva, un tipo de tabla grande y gruesa, con una punta redondeada que le da más estabilidad y flotabilidad, especial para olas medianas y sobre todo para principiantes. Yo era uno de ellos, pero vamos, como si tuviera bajo mis pies una tabla de planchar, igual, ni a la de tres daba con el cante. Gonzalo me daba ciertas nociones e indicaciones, pero caían en saco roto. Cuando me disponía a coger una ola, me situaba como Gonzalo me había enseñado, me erguía, y cuando creía que lo tenía todo bajo control, me daba de bruces contra el agua.

Opté por salir del agua, sentarme en la suave y delicada arena, junto a la tabla, y observar la puesta de Sol, pensando en lo bien que me lo estaba pasado y que quizás, ese fuese uno de los momentos más inolvidables de mi vida.

 


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10 comentarios

  1. Me ha gustado mucho tu publicación está estupenda.

    Wilfredo Sánchez
    Lara/Venezuela

    29 septiembre, 2010 en 22:55

  2. Hola Wilfredo, ¿Qué tal? Muchas gracias por su comentario. Se agrade la participación.

    Un saludo.

    Álvaro R.

    29 septiembre, 2010 en 23:03

  3. sandra

    Con que cariño recuerdas esa tarde.. y mira que ha pasado tiempo eh??? jajajja son esos momentos que recuerdas toda la vida sin saber por que, pero que por muchos años que pasen estará ahí, en el baúl de tus recuerdos…
    Besitos

    29 septiembre, 2010 en 23:53

  4. Siempre hay grandes momentos para el recuerdo 🙂 Me ha gustado mucho tu forma de narrarlo Alvaro, todo muy ameno y con un toque nostalgico 🙂

    ¡Nos vemos!

    PD: Se acercaaaaa…..

    30 septiembre, 2010 en 9:09

  5. Como molaba hacer pellas… y más si era un viernes… que gustazo madre. Jajaja! Buena entrada Álvaro!

    Un abrazo!

    30 septiembre, 2010 en 10:36

  6. @ Sandra

    Pues si quilla, añoro mucho esa tarde, lo pasé tan bien…Fue la mejor pella de toda mi vida, y mira que he hecho yo pellas jajajaja. Los buenos momentos son los que siempre quedan en nuestra memoria. Y si encima eres una persona patológicamente nostálgia como yo…jajaja.

    Besos guapa, ¡nos vemos mañana!

    @ Erik

    Me halaga mucho que te haya gustado Erik 😉 Gracias de corazón.

    ¡¡Mañana a la noche estaremos disfrutando a lo grande!!

    Qué ganitas…jajajaja 😀

    Un abrazo.

    @ Isaac

    Ya te digo picha, cómo molaba. Ahora ya no mola tanto, somos mayores de edad y la enseñanza nuestra ya no es obligatoria, por lo tanto, esa sensación de libertad, no es la misma.

    ¡Gracias por tu incansable participación en Anhelarium! ¡Y porcierto! Who Is Mr.Madman y If A Mountain Could Talk son la hostia puta tio, yo pensaba que este disco iba a ser como los últimos, con dos o tres temazos y los demás, normalitos, pero que va picha, todos están resultando ser autenticos bombazos. Ya se está diciendo en foros que este disco esta a la altura del Better totalmente.

    Un abrazo a todos.

    Álvaro R.

    30 septiembre, 2010 en 13:01

  7. Full Norbert

    Pues yo de surf ni idea, muy difícil tiene que ser eso. Y lo de pirarse y la sensación de libertad, ya lo comentamos una vez. ¿Era este el artículo que tenías pensado cuando lo comentamos? Te ha quedado muy tuyo, nostálgico 100%.

    30 septiembre, 2010 en 17:16

  8. jajajajaja sí, era este el que quería publicar. A todos nos ha gustado esa sensación de estar en cualquier sitio teniendo que estar en clase, y yo personalmente, quería recordar esta tarde. Inolvidable.

    Gracias Full, un abrazo.

    Álvaro R.

    30 septiembre, 2010 en 19:37

  9. Memo

    Surf. Ese deporte que me hubiese gustado practicar pero no lo hice por no vivir ni remotamente cerca de la playa.
    Saludos. Oh! Y gracias por lo que comentaste en mi blog… también me gusta como escribes tú.

    2 octubre, 2010 en 23:42

  10. Hola Memo. Claro está que si no vives en zona costera, es imposible practicar el Surf. Como no sea en la bañera jajajaja.

    Muchas gracias por el comentario.

    Álvaro R.

    4 octubre, 2010 en 13:18

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