Archivo para abril, 2013

Rafael Alberti – Sobre los ángeles [1927-28]

Un sentimiento especial siempre recorre mi interior cuando menciono a Rafael Alberti. Y digo yo que todo portuense sentirá lo mismo, o al menos debería. Rafael Alberti es y será siempre el orgullo del Puerto de Santa María, su amada tierra, mi querida ciudad. Como gaditano y portuense, no me puedo sentir más orgulloso de que una figura tan universal como es Rafael Alberti, forme parte de nuestra historia, de nuestra comunidad. Él pregonó sin cansancio y a los cuatro vientos lo orgulloso que se sentía de provenir de un lugar tan maravilloso como es la Bahía gaditana. Hasta sus últimos días, siempre estuvo muy ligado a su tierra, a su sitio, a la mar que le vio nacer y de la que nunca quiso separarse. No hay mayor orgullo para El Puerto de Santa María, que haberte tenido a ti, Don Rafael Alberti.

Marinero en Tierra o El Alba de Alheli son sus obras más características, recomendadísimas, sobre todo la primera, una de las obras más elegantes y emotivas de nuestra literatura. Pero hoy os traigo en Anhelarium este poemario, Sobre los ángeles, donde nos encontramos con una poesía onírica, surrealista, pero igual de personal y emotiva. Rafael Alberti se distancia de la métrica tradicional y se sumerge en el verso libre para regalarnos poemas como: Los ángeles bélicos, Invitación al aire, El ángel de la ira, o mi favorito, El ángel bueno, entre otros muchos.

Os dejo con mi poema favorito de esta bonita obra, y con todo el cariño del mundo, os la recomiendo.

EL ÁNGEL BUENO

Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.

No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.

No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.

El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.

Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.

Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho,
y hacerme el alma navegable.

Rafael Alberti

Sobre los ángeles [1927-28]

 


Passion – Let The Future Begin [2013]

Cover

De lo más bonito que he escuchado en mucho tiempo. Una música extraordinariamente elegante y enérgica, unas letras cargadas de amor y optimismo, justo lo que más necesitamos ahora, valentía y coraje. Conocí este proyecto musical de pura casualidad gracias a YouTube y sus vídeos relacionados. No recuerdo exactamente qué grupo andaba yo escuchando en ese momento, el caso es que justo al margen derecho me apareció un vídeo que llamó mi atención, tanto por el título de la canción como por la imagen predeterminada que mostraba el vídeo en el menú. El vídeo en concreto fue este:

Me transmitió paz, armonía, vitalidad, sentimiento. No tardé en seguir viendo los vídeos relacionados a Passion y por supuesto, sin pensarlo indagué en qué consistía todo lo que envolvía a esta música tan espiritual.

Supe así que Passion es una banda de músicos que desde 1998, llevan a los corazones de miles de personas una música, bajo la etiqueta del Modern Rock, cargada de amor y alabanza a Dios, pues es una música puramente cristiana. Y qué música, amigos míos…

Mensaje de paz

El Rock Cristiano siempre me ha parecido soberbio, ahí tenemos muchos casos, como por ejemplo Eden Curse, o los míticos Stryper o White Lion entre otros. Desde hace décadas, el Rock ligado al cristianismo y al mensaje de Jesús siempre ha estado ahí, regalando temas emotivos, llenos de afecto, llenos de energía vital. Passion es pura energía, vida, dinamismo, el aliento y entusiasmo que necesitamos. Y sí además, eres como yo, un amante incondicional del Rock más melódico, no puedes dejar pasar la oportunidad de deleitar tus sentidos con Passion.

Déjame decirte, que independientemente de cuál sea tu religión, o incluso si no eres una persona religiosa, esta música, ayuda.  Jesús es amor, ellos cantan a Jesús únicamente, olvídate de encontrar letras dirigidas a temas ortodoxos, a pasajes bíblicos, o creencias retrógradas, todo lo contrario. Son letras con un mensaje positivo, un mensaje de amor, el mensaje que Dios siempre ha mandado y que tanto ha malinterpretado el Hombre y su Iglesia. Somos Hijos de la Luz, del Universo, de Dios, llámalo como quieras, ten la fe que quieras, cree en lo que quieras, pero somos esa Luz, somos ese Universo, nosotros somos Dios, Dios está dentro de nosotros. Amemos, y respetemos, no excluyamos y repudiemos al prójimo.

Musicalmente, una delicia a escuchar

Además del mensaje claro de amor y paz, Passion es una música muy enérgica, como no podría ser de otro modo. Un Modern Rock, incluso con algún tema más apegado al AOR, que encandila tus oídos desde el primer momento. Como resalté anteriormente, este proyecto perdura dese 1998 y cada vez va teniendo más repercusión, tanto en EE.UU como en el resto del mundo. Este último disco ha llegado al número uno, manteniéndose durante varias semanas en esa posición en el mercado norteamericano, teniendo una buena acogida también en varios países de Europa como Inglaterra o Francia. Son varios los músicos que acompañan cada año esta pasión, varios artistas invitados, pero son un grupo de músicos los que siempre están tras la creación de esta maravillosa música, y esos son: Chris Tomlin, David Crowder, Charlie Hall, Matt Redman, Christy Nockels, and Kristian Stanfill. Estos artistas han dedicado toda su vida a la música cristiana, siempre colaborando juntos en sus conciertos, acompañados de otros artistas que intervienen en este proyecto eventualmente, como Colton Dixon, el cual apareció en esta última edición de la gira de Passion.

Let The Future Begin es su último disco, grabado ante más de 60.000 almas en Atlanta, Georgia. Sólo he tenido el placer de escuchar sus dos últimos discos, este y su penúltimo trabajo, White Flag y he de decir que estoy encantado, maravillado. Esta música ha calado muy hondo dentro de mí, y ya es imposible que salga de mi vida. ¿Crees que resulto exagerado? Créeme, es imposible que lo sea  ante temas como Revelation Song, el tema más impresionante de este disco, un tema apasionante, conmovedor, épico y melódicamente perfecto. El tema está compuesto por Jennie Lee Riddle y está interpretado por la preciosa  Kari Jobe, la que ha hecho sin duda alguna, la mejor versión de Revelation Song, un tema que desde hace más de una década impresiona a los amantes de este género.

Children of Light (feat. Kristian Stanfill), Whom Shall I Fear (God of Angel Armies) [feat. Chris Tomlin], We Glorify Your Name (feat. Chris Tomlin), Here’s My Heart (feat. Crowder), My Delight Is in You (feat. Christy Nockels), un tema muy emocionante. Todos, todos los temas son sensacionales, cada uno alcanzando tu corazón, todos encienden tu alma, todos los temas de este disco son alentadores. Imposible no destacar otras canciones como Shout (feat. Chris Tomlin & Matt Redman) o la emotiva In Christ Alone (feat. Kristian Stanfill) sin dejar una de mis preferidas, Come to the Water (feat. Kristian Stanfill):

Te invito  a que te dejes llevar por esta música, olvida por un momento cualquier prejuicio o convencionalismo, piensa en ti, sólo en tu existencia, en tu paz interior, en tu conexión con los demás y todo lo que te rodea, tu esencia, tu luz, tu amor. Eres un ser único e irrepetible, no olvides que vives y disfruta de cada momento con las manos alzadas y el corazón altivo.

Repite conmigo, ¡soy un ser de Luz!


El bodyboard

bodyboards-panorama

Fuente: kccsecurity.com/author/mobieagle/

Corcheros antes que surferos

Los que ya tenemos unos años, concretamente los que nacimos en la década de los ochenta y además nos hemos criado en una zona costera, hemos tenido contacto, algunos más y algunos menos, con el bodyboard, o en términos más coloquiales, con el boogie. Y esto lo digo porque, ¿quién en la década de los noventa no probó surcar las olas con uno de estos boogies? Aunque sus orígenes se remontan un siglo atrás, el bodyboard tuvo una gran repercusión internacional en las décadas de los ochenta y noventa, sobre todo en esta última. Era raro ir a la playa y no ver a una gran cantidad de chavales de entre los 9-17 años surcando olas con un boogie o corcho, como también se le denomina. A día de hoy en verano verás a algunos, pero nada comparado como hace veinte años, y esto, para los que somos amantes de los deportes acuáticos y sobre todo nostálgicos, tenemos buena cuenta de ello.

No exagero si digo que al llegar la primavera, todo adolescente, generalmente chicos más que chicas, ya pensaban en meterse a coger olas con el boogie, y los que no, pronto caían en la moda de tener uno. Y es que sí amigos, como muchas otras, durante los años noventa el boogie fue una auténtica moda, todo un furor entre los más jóvenes. En absoluto digo esto con un tono peyorativo, ¡para nada, todo lo contrario! Precisamente muchos de los surferos de mi generación lo son gracias a esa moda por tener un boogie. Muchos hemos sido corcheros antes que surferos.

Publico esta entrada porque desde que me metí en el mundo del surf he dejado bastante de lado el bodyboard. Pero ahora, como buen nostálgico, me apetece comprarme un buen boogie y retomar este deporte que, en mi humilde opinión, es más entretenido y divertido que el surf, aunque sobre esto haré hincapié un poco más adelante.

Este verano, al igual que hace casi veinte años, toca comprar un boogie. Ahora ya uno tiene una edad y una experiencia, pero recuerdo con mucho cariño aquella mañana en la que mi madre nos regalaba a mi primo Leandro y a mí unas tablas de bodyboard. Los dos íbamos con las mismas, exactamente iguales. Dos corchos muy estrafalarios, uno de los varios modelos que se vendían en los supermercados Hipercor en aquellos días, con unos colores muy llamativos en la parte de arriba y amarillo por abajo. Esos eran los boogies que elegimos.

La dichosa capa deslizante

Con los días, mientras pasábamos largas horas hablando de bodyboard entre nosotros y con más chavales, aprendimos que los mejores boogies eran los que llevaban capa deslizante, ¡y los nuestros no llevaban! Nuestra inexperiencia nos hizo elegir unos que no tenían esa capa deslizante en la parte inferior del corcho y que sí poseían los boogies más chulos y que sólo los más guays de la playa llevaban. Al recordarlo me río de cómo mi primo Leandro y yo nos mirábamos con cierta resignación al ver que todos los chavales nos decían -¡cómo si ya no lo supiéramos!- que nuestros boogies no eran de capa deslizante, haciéndonos sentir como unos novatos pringaos. Aunque tampoco es que fuera un trauma, porque una vez que nos metíamos en el agua, pronto nos olvidábamos de si nuestras tablas tenían o no capa deslizante, porque surfeábamos igual de bien que todos esos chulitos que tenían esos boogies tan pro. Es cierto que con capa deslizante es mucho mejor tener un boogie, pero mi experiencia os dice que de verdad la diferencia no se nota lo más mínimo. Era más el hecho de vacilar con que se tenía un boogie de ese tipo que el hecho de tenerlo en sí. Cosas de niños…

Momentos para el recuerdo

Nos lo pasábamos genial, ahí con los demás cogiendo olas, alguna bastante puñetera, nos sentíamos los reyes del verano. Llegábamos a ser tantos ahí corcheando que éramos un espectáculo. Recuerdo que mucha gente se nos ponía a mirar, muchos eran padres que alucinaban con lo que hacían sus hijos, e incluso algunos nos llegaban a echar fotos. ¡Qué tiempos aquellos!

Nosotros personalmente solíamos pasar las tardes enteras con el boogie, ya que era por la tarde cuando mi primo y yo solíamos ir a la playa juntos. Jamás olvidaré esas puestas de sol y esas últimas olas que surcaba antes de secarnos e irnos a casa. Para mí, era lo mejor del verano. Bueno, eso, y las noches en el porche de casa, sobre todo si había pinchitos y patatas fritas para cenar.

Como todas las modas, el corcheo o el bodyboarding, decayó. Ya no he vuelto a ver abarrotada la orilla de la playa de niños con boogies cogiendo olas. Pero en la actualidad observo con añoranza a esos chavales que lo siguen practicando, porque me traen a la mente recuerdos tan maravillosos y por supuesto, inolvidables.

¿Más divertido el bodyboard que el surf?

Antes os comentaba que a mi parecer, el bodyboard es más divertido que el surf. Antes que nada deciros que soy un gran enamorado del surf y de todo lo que a este maravilloso deporte rodea, no estoy en ningún momento infravalorando al surf ni mucho menos. Pero, ¿por qué pienso así? Pues porque el bodyboard, a pesar de que también es un estilo en el que se pueden hacer bastantes piruetas y puede ser bastante técnico, es muchísimo más asequible que el surf. Por norma general, a una persona, y siempre partiendo de la base de que tiene una correcta complexión física y es apta para el deporte, se le hace más costoso aprender a hacer surf que a corchear. Uno se hace más pronto al bodyboard y, muy importante, este estilo no frustra como sí lo hace el surf. A paciencia siempre he dicho que no me gana nadie, y menos cuando algo me hace tanta ilusión como el surfing, pero tengo que reconocer que hubo un momento en el que el surf me frustraba por lo difícil que me parecía. Y amigos, no soy el único al que le ha pasado esto, creo que nos pasa a todos cuando nos acercamos a este deporte. Con el bodyboard no pasa en absoluto, pues a la primera zambullida ya disfrutas el estilo, ya disfrutas del oleaje, haces bodyboard desde el primer minuto.

«El océano es tan magnífico, tranquilo e impresionante. El resto del mundo desaparece para mí cuando estoy en una ola»
Paul Walker

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