Archivo para septiembre, 2014

Pearl Jam – Binaural [2000]

Me encanta Pearl Jam y me encanta Eddie Vedder. Esta es de esas bandas que me trasportan, que me envuelven en esa ambiente de Rock puro, palpable. Y la voz de Eddie Vedder no podría ser más idílica para crear esa sensación, quizás un poco rara de describir, pero que te hace sentir espléndido, sabiendo que lo que escuchas y lo que te hace sentir es auténticamente genuino. Con este disco nos trasportamos al año 2000, concretamente al mes de mayo de aquél año. Un año con el que todos entrabamos en un nuevo siglo que, sin duda, traería cosas nuevas, y qué cosas amigos míos…

Como ya sabemos, a finales de los 90 el Rock sufría un vendaval de cambios. Durante las dos últimas décadas el Rock había sido el género que reinaba en todas las radios del planeta, y vertientes de este estilo como el Hard o el Glam llegaron a colapsar las emisoras de radio, cadenas televisivas y por supuesto, las tiendas de discos, pues el aluvión de grupos que durante esos años se encargaban de repetir la misma fórmula era salvaje. No era de extrañar que todo diese un giro radical y se comenzaran a escuchar nuevas caracteres y los medios apuntaran a otras propuestas. Los últimos años de los 90 y principios de los 2000 fueron una criba musicalmente hablando. Reinventarse o morir. Pero esta revolución parecía no afectar a grupos que años atrás ya estaban más que consagrados. Y Pearl Jam es un ejemplo de esas bandas que, a pesar de que con este disco endurecieron algo su sonido, siguieron con esas ondas tan características de la banda.

Después de un glorioso Yield, disco con el que la banda terminó de consagrarse y que contentó de sobra a prensa y público, los fans de Pearl Jam ansiaban poder catar este nuevo trabajo que poco se parecería al anterior. Binaural está acordonado en entorno más denso, algo más oscuro, pero que no se aleja radicalmente de los requiebros propios de la banda. Con Breakerfall da comienzo este disco, al más puro estilo Hard Rock. Una letra sentimental en el que se nos habla de la pérdida del amor. Y es que una de las cosas que más admiro de esta banda son sus escritos. Si no conoces bien este grupo, te aseguro desde ya que es de los mejores en cuanto a letra. Aunque también os aseguro que me cuesta ser objetivo con este disco en concreto, pues es de mis favoritos. God‘s Dice sigue la senda marcada por Breakerfall, pero la temática del tema es totalmente distinta, aquí nos habla de la cabezonería del ser humano en vivir siguiendo dogmas, dejando su destino en manos de Dios. Con Evacuation la banda forma un tándem en su inicio puramente hardrockero, Estamos ante una de mis canciones preferidas de Pearl Jam. En esta ocasión la banda se centra en ese respiro que todos debemos darnos de vez en cuando, debemos evacuarnos de todo lo que nos oprime y no nos deja ser nosotros mismos, tenemos que alejarnos de todo lo que nos hace daño, arreglar nuestros destrozos y recomponernos.

Light Years es uno de los platos fuertes de este álbum, un medio tiempo, otra de las cancione de las que nunca podré olvidarme. Esta canción es otra de mis preferidas, y trae a mi mente dulces recuerdos de mi adolescencia. Un tema salpicado por esa enredada melancolía que se cierne sobre ti cuando recuerdas a esas personas que ya no están a tu lado. Nothing As It Seems resulta hipnótica por momentos y son en estos temas donde mejor uno aprecia la envolvente voz de Vedder, una de las más reconocibles y admirables del panorama musical. Thin Air da un rodeo al lado más southern de la banda, otro tema que quizás no posea el aprecio que debería pero que personalmente me resulta de lo más magnético.

Insignificance sigue la senda de Do The Evolution en cuando a temática. Aquí los riffs de guitarra son más protagonistas y la voz aumenta su tonalidad, es un tema mucho más enérgico pues la letra lo requiere, volvemos a ver con este tema el lado más reivindicador de la banda. Of The Girl es el tema más calmado de este disco que a medida que avanza va uno cogiéndole más el gusto, aunque sinceramente es de los pocos temas de esta banda que no logran atraparme. Grievance da la puntilla con un Rock más alternativo pero igualmente contundente y rápido como lo fueron los primeros. Con Rival coquetean con los tintes más progresivos, esos tan característicos de los setenta, o al menos a mí me lo parece. Este tema está inspirado en la famosa matanza de Columbine, donde unos jóvenes armados hasta los dientes se presentaron en su instituto, asesinando a doce alumnos y a uno de los profesores. Vuelve la densidad a este trabajo con Sleight Of Hand, un tema más concentrado y profundo, con unos sonidos engrosados y una letra bastante pesimista.

Vedder siente amor por el ukelele, y en su carrera en solitario bien se aprecia. Soon Forget no causó mucho entusiasmo en los fans, aunque en directo siempre ha sido bien recibida. Acaba este álbum con Parting Ways, otro tema apesadumbrado, afligido. Narra la historia de dos individuos que ponen fin a un momento de sus vidas, dos personas que deciden tomar caminos separados, y es precisamente con este tema, donde Pearl Jam decide poner fin a este gran trabajo. No lo sabía hasta que lo leí años después por internet, pero al final de esta canción, se oye tras unos segundos de silencio un persona tecleando una máquina de escribir, y es el modo en que Eddie Vedder homenajea ese máquina que durante años ha utilizado para plasmar sus letras.

 


La fotografía

Foto tomada en el la playa de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María (Cádiz, España).

Foto tomada en el la playa de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María (Cádiz, España).

La fotografía, esa capacidad de poder plasmar para la eternidad algo, como si de magia se tratara. ¡Pero qué digo! ¡Es pura magia la fotografía! Inmortalizar un momento, para recordarlo y poder recrearte en él todo cuanto quieras. Personas, lugares, paisajes, todo a tu disposición, para contemplarlo como es debido y marcharte sabiendo que te guardas ese momento. Esa fotografía hace que el instante que has vivido, te pertenezca para toda tu vida. Con la fotografía me pasa lo mismo que con la música. Los que me leen saben que impregno esas canciones que tanto me seducen con momentos importantes de mi vida. Hay canciones que me recuerdan a alguien, o a una etapa concreta de mi vida, un verano, un viaje, una anécdota, un momento inolvidable, incluso tan sólo un instante. La música llena mi vida y me da energías, me deleita y me anima siempre a seguir adelante pero también acerca con total nitidez a mi mente todo lo que con sus notas y estribillos ha capturado. Y hablando de capturar, imaginaos lo que puede llegar a significar para un nostálgico patológico como yo, una fotografía.

“Las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro.”
Sally Mann

Hubo una cámara, la primera que sostuve en mis manos. Era la cámara de fotos de mi padre, una Werlisa Color, una cámara de los años 70 con una peculiar funda de cuero negra que recubría toda la cámara, y que abría una tapaderita que dejaba al exterior el objetivo. Mientras escribo estas líneas mi rostro ha dibujado una sonrisa, pues recuerdo con dulzura ese niño que un día fui, que apenas sabía sostener la cámara de su padre y que ansioso deseaba hacer fotos. Me alegra mucho saber que esa cámara aún existe, que la tiene mi padre guardada en su despacho y que es parte mí de herencia familiar. Con ella mi padre eternizaba días de playa, o nuestras tardes de domingo. Pero recuerdo también una cámara que llamó mi atención desde el primer momento en que la vi, y precisamente porque nunca hasta entonces había visto una cámara así. Hablo de la Vivitar LF. A mi corta edad nos es que hubiera visto muchas cámaras, pero asimilaba que todas eran grandes, cuadradas o rectangulares, prominentes y de considerables objetivos. Por eso, cuando mi madre me enseñó la cámara que se había comprado por catálogo, no me parecía precisamente una cámara, sino más bien un mando a distancia. Y con ella igualmente capturé aquellas fotos que en algún álbum familiar llegarían a estar pero que desde luego no las tengo por desgracia en mi poder. Y lo mismo pasa con la Vivitar, que a saber qué fue de ella.

Werlisa color. Años 70.

Werlisa color. Años 70.

“Hoy todo existe para culminar en una fotografía.”
Susan Sontag

Me siento orgulloso de haber vivido mi primera experiencia en la fotografía con cámaras tan míticas como aquellas. A medida que pasaron los años utilicé un par de cámaras digitales, una SONY P52 con la que pasé muy buenos momentos y que asocio con muy buenos años de mi vida, fue una cámara que me acompañó durante gran parte de mi adolescencia. Durante unos pocos años me centré en las cámaras que los móviles de esos días ofrecían. Todos decían que para ser fotos hechas con móvil, conseguía lograr unas fotos muy bonitas y llamativas. En 2009 me compré una HP PW460TA, 12.1MP que poco me duró, pues se me cayó desde una altura considerable. Tras ella, volví a centrarme en hacer fotos con las cámaras de mis móviles, unas cámaras mucho más avanzadas. Y no fue hasta la primavera pasada cuando decidí de una vez por todas dar un paso más en esto de la fotografía y adquirí mi Nikon D3100, mi primera cámara réflex. Tras comparar y mucho estudiar qué réflex comprar, me decidí por la que es considerada la mejor cámara para iniciados en la fotografía réflex. Su elevado precio no me importaba, pues sabía que con ella tendría cámara para muchos años. Las prestaciones que la Nikon D3100 ofrece son excelentes, además es la primera cámara réflex de Nikon con grabación de vídeo Full HD (1080p). Ofrece previsualización Live View, así que puedes hacer las fotos mirando por el visor o por la pantalla de la cámara. Funciones avanzadas de autoenfoque que permiten un enfoque continúo del sujeto sin tener que mantener apretado eldisparador y muchas funciones más. No es de extrañar que sea la cámara réflex más vendida en Amazon EE.UU.

Nikon D3100

Nikon D3100

“Si pudiera contarlo con palabras, no me sería necesario cargar con una cámara.”
Lewis Hine.

Llevo pocos meses con esta cámara y aun siendo un novato en esto de la fotografía réflex, creo que la cualidad que siempre he tenido para captar imágenes se ve nuevamente reflejada en las fotos que tomo. Al principio resulta complicado hacerse con el control del modo manual. Saber conformar y modelar la ISO, la velocidad de disparo y la apertura del diafragma para que originen una buena captura, es algo arduo pero que con la práctica y el empeño, se consigue.

«Las fotografías más bellas son aquellas que te generan recuerdos. Incluso si aún no lo has vivido.»
Hersson Piratoba

A finales de este pasado verano, abrí un nuevo blog adosado a Anhelarium, una galería donde dar rienda suelta a mi lado más artístico. En esta nueva página muestro y comparto con el mundo mi amor por la fotografía y la poesía, la unión de ambas artes, puesto que son el motor que propulsa mi inspiración.

“A través de mis fotografías puedo hablar de manera más intrincada y profunda que a través de las palabras.”
Richard Avedon.

Luego, y con total cariño e ilusión, aquí hago muestra de este espacio de exposición, de esta GALERÍA DE ANHELARIUM, la cual espero visitéis a menudo, ya que es otro rincón particular, una ventana más al pasado al presente y quién sabe si al futuro, y que comparto, con ánimo y deseo, con todos vosotros.


Aquellas charlas hasta las tantas

TK3 (5)

¡Gracias por aficionarme a los gin tonics, Fafy!

Para mí son las noches más mágicas, aquellas en las que siento la agradable compañía de los míos, la cercanía, el afecto, la atención y la simpatía que me transmiten. Y si algo deseo con todas mis fuerzas, es poder devolverles por mucho tiempo todo aquello que me dan. El verano acaba una vez más, y de nuevo me hace vivir momentos para el recuerdo, momentos que se han convertido en una rutina que necesito y anhelo cuando no la tengo, momentos dulces que uno no espera y otros de los que aprendo, porque de listo no tengo un pelo, pero de tonto tampoco. Son muchas las cosas que me brinda el verano, algunas se pueden contar y otras no deberían contarse jamás. Pero de todas esas cosas, me quedo con aquellas charlas hasta las tantas. Porque no necesito nada más, y pocas cosas me hacen sentir tan a gusto y satisfecho. Como si el tiempo no existiera y no importara nada más, como si todo se detuviera y como si nada fuera con nosotros. Hablamos y reímos sin más. El estar ahí es todo lo que necesitamos. Esas son las ocasiones en las que siento con más fuerza esa conexión celeste que me une con los seres que más quiero, aunque estemos hablando de lo más trivial del mundo o lo más ideológico.

Antes de que caiga la noche y asome esa parte de mi alma crápula y noctámbula, el sol ya es testigo de esa comunión que con tan pocas personas tengo ni quiero tener, porque me basta y me sobra con la gente que a mi lado están. Y a ese lado tengo a mi alma gemela, que a lo mejor no lo es tanto, pero como si lo fuera, porque en él encuentro el vínculo que necesité durante mucho tiempo, la risa y la sensibilidad que anhelaba y la viga que necesito en cualquier desequilibrio. Son en esos momentos de pausa indefinida, en aquellas charlas hasta las tantas, cuando más siento que los cimientos que soportan nuestra amistad son más fuertes que el viento.

Gracias, Rafa, por otro verano inmortal en mi memoria y por la amistad que nunca tuve.