Aquellas charlas hasta las tantas

TK3 (5)

¡Gracias por aficionarme a los gin tonics, Fafy!

Para mí son las noches más mágicas, aquellas en las que siento la agradable compañía de los míos, la cercanía, el afecto, la atención y la simpatía que me transmiten. Y si algo deseo con todas mis fuerzas, es poder devolverles por mucho tiempo todo aquello que me dan. El verano acaba una vez más, y de nuevo me hace vivir momentos para el recuerdo, momentos que se han convertido en una rutina que necesito y anhelo cuando no la tengo, momentos dulces que uno no espera y otros de los que aprendo, porque de listo no tengo un pelo, pero de tonto tampoco. Son muchas las cosas que me brinda el verano, algunas se pueden contar y otras no deberían contarse jamás. Pero de todas esas cosas, me quedo con aquellas charlas hasta las tantas. Porque no necesito nada más, y pocas cosas me hacen sentir tan a gusto y satisfecho. Como si el tiempo no existiera y no importara nada más, como si todo se detuviera y como si nada fuera con nosotros. Hablamos y reímos sin más. El estar ahí es todo lo que necesitamos. Esas son las ocasiones en las que siento con más fuerza esa conexión celeste que me une con los seres que más quiero, aunque estemos hablando de lo más trivial del mundo o lo más ideológico.

Antes de que caiga la noche y asome esa parte de mi alma crápula y noctámbula, el sol ya es testigo de esa comunión que con tan pocas personas tengo ni quiero tener, porque me basta y me sobra con la gente que a mi lado están. Y a ese lado tengo a mi alma gemela, que a lo mejor no lo es tanto, pero como si lo fuera, porque en él encuentro el vínculo que necesité durante mucho tiempo, la risa y la sensibilidad que anhelaba y la viga que necesito en cualquier desequilibrio. Son en esos momentos de pausa indefinida, en aquellas charlas hasta las tantas, cuando más siento que los cimientos que soportan nuestra amistad son más fuertes que el viento.

Gracias, Rafa, por otro verano inmortal en mi memoria y por la amistad que nunca tuve.

4 comentarios

  1. Al igual que el año pasado, éste, ha superado todas mis espectativas. Hemos hecho muchas más cosas que el año pasado y que el anterior (hemos ido de camping, hemos salido, hemos reído como nunca…ya sabes tú). Este verano tiene una especial importancia, como bien sabes, por una parte pasamos a una nueva etapa en la carrera y por otra parte ¿quién sabe si será el último que pasemos así?

    Recuerdo como si fuera ayer mismo nuestro ansiado reencuentro después de un año sin vernos, nos fundimos en un abrazo….qué sentido fue….recuerdo cada momento que hemos pasado este verano, recuerdo cada risa, recuerdo cada gesto de complicidad (solo con mirarnos ya sabíamos en que pensaba el otro), recuerdo cada conversación que hemos tenido (y eso que han sido tantas y tantas)….Estoy deseando que llegue febrero, que reciba buenas noticias tuyas y que te pueda dar buenas mías….y aunque no lo creas lo de Julio si todo va bien sigue en pie.

    Y por último, en cuanto a la palabra Alma gemela…esa palabra va entre comillas, porque en cuanto a gustos musicales y gustos artísticos no tenemos los mismos….pero sabes que es lo mejor, que tanto uno como el otro se interesa por los gustos del otro, haciendo así el binomio perfecto.

    Así que solo me puedo despedir con una frase: Hasta pronto hermanito y mucho éxito para este curso!!!!!

    20 septiembre, 2014 en 17:36

  2. ¡RAFA! 😀

    ¡Qué alegría leerte por aquí! ¡Y qué alegría la mía por haber vivido un verano así a tu lado! Muchísimas gracias por tus palabras y por todo lo que haces por mí. No me siento lejos de casa y mucho menos de ti, pero aún así, te echo en falta muchísimo. Pronto nos volvemos a ver, hermanito, y seguiremos pasando buenos momentos. Sólo le pido al cielo que así sea por muchos años.

    ¡Besos y un abrazo enorme, Rafa! 😉

    20 septiembre, 2014 en 19:07

  3. Salva

    Coño, leyendo vuestros comentarios hasta a mi me da penita no haber estado ahí jajajajaja. Se acabó chicos, el verano no da más de si. Pero el tiempo corre que vuela Álvaro, un año en la vida no es nada, te lo digo por experiencia, el mio fue malísimo y fue duro, y aún así pasó en un suspiro conque si es bueno, en seguida llegará julio y disfrutareis de lo que sea que tengáis planeado. Un beso y te debo un maíl pero si un año pasa volando que te voy a decir de un día. Ni tiempo tengo. Me voy de vinos con mis chicas.
    Y un abrazo para el Rafita que estoy que lo tiro todo.

    20 septiembre, 2014 en 19:35

  4. ¡Hola Salva! 😀

    Claro que sí quillo. Si desde que me vine a Madrid los inviernos se pasan volando. Me paso todo el invierno diciendo: “Ay que ver cómo pasa el tiempo ¿eh?” Y es que es verdad, en ná ya estamos en verano de nuevo. ¡Y yo estaré más contento aún!

    Ah, y tranqui, contéstame cuando puedas amigo mío. Sin prisas, a tu ritmo.

    ¡Un abrazo a los dos! ¡Salud y suerte!

    24 septiembre, 2014 en 19:50

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