La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor

cuadros_pinturas_animales_corrida_de_torosUn animal anda tendido y ensangrentado en la arena. Está agonizando. Llora y se lamenta. Mientras tanto, el respetable que ha acudido al acto se deshace en aplausos. Desde las andanadas, las gradas y el tendido, se vitorea la hazaña del espada. Los mismos que apartan la mirada horrorizados al ver al torero siendo envestido por el astado, miran con indiferencia el agónico fin del animal. Con todo, el diestro, en acto de clemencia y no sin cierta altanería, puede decidir si el toro es digno de vivir o no según lo fiero que éste se haya mostrado en el ruedo. Este es el noble arte de la tauromaquia, de tradición milenaria, un arte arraigado en la cultura española.

Procedo de una tierra donde la maestría del toreo está bien enraizada, una ciudad curtida como ninguna en esta tradición desde el siglo XVIII. Soy del Puerto de Santa María (Cádiz), y como dijera aquél célebre matador de toros español y de etnia gitana, Joselito “El Gallo”, quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros. Desde muy pequeño he sido testigo de la pasión que levantan las corridas de toros en esta ciudad. Y si bien es cierto que desde hace ya años no se ve cada verano el gentío que se formaba por los alrededores de la Plaza en aquellas tardes de toros, fruto del actual desapego de las nuevas generaciones con respecto a este festejo, a día de hoy, en los sucesivos días de agosto, cuando comienza la temporada taurina, se sigue observando cierta afluencia por los graderíos que ni de lejos, llegan a estar a rebosar como lucían antaño. Consecuencia, sin duda, de la cada vez mayor conciencia social frente a las corridas de toros. Algo que resulta alentador.

Corrían los primeros años de la década de los 90 y mi padre, con toda su buena intención, me llevó a la Plaza para asistir a una corrida de toros. Eran otros tiempos. Allí sentado, me sentía ilusionado, los grandes focos que apuntaban al ruedo se encendieron y me recuerdo nervioso, expectante, era toda una experiencia para mí. Acudía por vez primera a una corrida de toros. Pero luego, a ese niño que un día fui, también lo recuerdo asustado, con cierta tiritera y a punto de llorar. Me recuerdo tapándome los ojos, no quería mirar. Mi padre no volvió a llevarme a los toros y yo no quise volver a saber nada sobre ello. Hoy día, a mis 29 años, me sigo estremeciendo solo de recordarlo. Sigo sin percibir atisbo de la cultura que encierra este festejo, sigo sin entender este viejo y noble arte del toreo. La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor. Me cuesta entender cómo hombres, mujeres y niños, se engalanan con sus mejores vestidos para ir a presenciar algo tan lúgubre como ver perecer un animal tan fríamente.

Explican los amantes de esta fiesta que los toros es parte de la cultura española y eliminarla sería desdeñar nuestra tradición, nuestra idiosincrasia de país. Ninguna tradición justifica el maltrato animal para el deleite de unos pocos. Era tradición antiguamente quemar a personas por no ser de una religión concreta. Muchas cosas horribles eran tradiciones que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. También es traición en la actualidad la ablación femenina en países orientales y no por ello debemos mostrarnos impávidos. Es estúpido identificar a un país únicamente por una sola tradición. Y más estúpido es si hablamos de un país como España, uno de los países más ricos en cuanto a cultura y tradición.

toros--647x231

Muchos taurinos se jactan de que mejor que ellos nadie trata a este animal. Que nadie como ellos respetan y admiran su existencia. Y me resulta esto tremendamente contradictorio, pues si respetas y aprecias algo o a alguien, no lo demuestras precisamente por medio de la tortura. Es por eso que las personas que disfrutan de este tipo de eventos las considero de un perfil muy bajo en cuanto a nivel intelectual y emocional. Carentes de empatía, delicadeza y ternura. No son mis ganas de pretender ofender, simplemente, no puedo pensar otra cosa. ¿Quién disfruta torturando a un animal? ¿Qué tipo de personas es? ¿Y qué tipo de personas van a verlo por entretenimiento?

Comentan los taurinos que las corridas de toros son una muestra de arte, de baile y un ejemplo de virilidad y valentía por parte del diestro. No veo la valentía si no te enfrentas al animal en igualdad de condiciones. Este tipo de argumento además sólo denota arrogancia, un tufo de petulancia y altanería. Además, a los toros se les recorta la encornadura y son drogados. Así no veo yo tanta valentía.

Que el toro no sufre, dicen. La sola imagen del animal sangrando, jadeando, es muestra suficiente. No se puede negar lo evidente. Los neurólogos no sólo saben que el toro es capaz de sufrir sino que, además, lo usan como modelo en estudios sobre el dolor.

Los taurófilos afirman con rotundidad que la abolición de las corridas de toros significaría la pérdida de una especie de animal única. ¿De verdad dejarían de existir los toros si éstos no se criarían para sufrir? De nuevo, sólo veo un razonamiento desatinado, ilógico y de lo más manido.

Pero lo más trillado y caduco es el argumento de que si estamos en contra de los festejos taurinos, deberíamos dejar de comer todo lo que provenga de un animal. Pues del toro se come hasta el rabo. Un comentario a la altura de esta tradición para gañanes. Algunos no se enteran de que lo que se trata es de no hacer sufrir a un animal hasta agonizar para el goce de señoritos y catetos que intentan ser como los señoritos. Una cosa es matar a un animal por razones alimenticias y otra cosa es la matanza por placer, algo que cada vez está peor visto pues en los tiempos que corren, los derechos sobre los animales cobran cada vez mayor fuerza.

Septiembre ya está aquí y en nada se destapará nuevamente la polémica por el medieval torneo del Toro de la Vega. Este escrito no tiene otra intención que la de invitar a la reflexión a todos aquellos que disfrutan de estos festejos. Pienso que la tauromaquia ha de evolucionar, que pueden celebrarse festejos taurinos sin que los astados sufran despiadadamente. Miren si no a los recortadores de toros, ejemplo claro en donde realmente sí se mezcla el arte y el deporte, sin perder la conciencia animalista, sin parecer bárbaros y salvajes.

No puede haber arte en el derramamiento de sangre, no puede haber nada bello en celebrar la muerte de un ser vivo por simple placer. Es inhumano.

“Ni como naturalista ni como biólogo puedo ser partidario de las corridas de toros.

Los carnívoros matan porque no saben alimentarse de otro modo, matan porque lo necesitan para vivir.

Es asombroso que exista un público que disfrute y sienta placer viendo como un hombre mata a un animal en la plaza de toros. La mal llamada fiesta nacional es la máxima exaltación de la agresividad humana”

– Félix Rodríguez de la Fuente (hace 35 años)

23 comentarios

  1. -‘Si las corridas de toros desapareciesen el toro de lidia de extinguiría’.

    Este argumento, leído y escuchado hasta la saciedad, es buena muestra de la hipocresía y del fariseísmo en su máximo exponente. Esa misma gente, tan preocupada por la extinción del toro de lidia, se muestran indiferentes ante nuestro lince ibérico o ante nuestro lobo. Es la misma gente que le importa un comino la extinción del quebrantahuesos o del rinoceronte.

    Si solo los mantenemos vivos para torturarlos y matarlos, ¡que se extingan! No veo ningún sentido a ese argumento como medio de defensa de la tauromaquia, la verdad.Y dudo de que nadie que se preocupe realmente por los animales (en extinción o no) pueda disfrutar de una corrida de toros.

    19 agosto, 2015 en 15:40

  2. Hola Holden. Gracias por comentar. Cuando escucho a los taurinos defenderse me parece que se aferran a un clavo ardiendo con esos argumentos absurdos. Muchos se creen verdaderamente lo que dicen, es lo triste. Están convencidos de que es así. Pero apuesto a que otros son conscientes, aunque les guste de todas formas, de que poco se puede justificar este entretenimiento de tan mal gusto.

    20 agosto, 2015 en 0:38

  3. Maria

    Ningún ser vivo, ninguno, ha nacido, para ser maltratado, torturado y asesinado.
    A ver si mis quitamos ya la capa esa espesa que algunos tienen en sus cerebros y piensan por si mismo y sacan lo que le metieron en sus cabezas.
    La realidad es que hay gentes alegrándose y vitoreando la muerte de un ser vivo. Eso para mi es sadismo.
    Ah, y no como animales.

    21 agosto, 2015 en 6:19

  4. V.E

    Álvaro! Enhorabuena por el artículo . La tauromaquia es injusta, sádica y despreciable y no merece nuestro respeto ni que nos mantengamos al margen.

    23 agosto, 2015 en 10:39

  5. @ María

    Completamente de acuerdo María. Bienvenida y muchas gracias por comentar.

    @ V.E.

    ¡Muchas gracias Virginia! Gracias por pasar y comentar 😉

    24 agosto, 2015 en 11:37

  6. Oju Alvaro!! Creo que me vas a echar…soy taurina. Mi abuelo era gran forofo de ésta actividad. No disfruto con el maltrato animal, pero me gusta ver esta pelea en el coso. Es una pelea desigual, lo sé. Pero me gusta. No disfruto con los matavacas, esos son (siendo malos toreros) los que hacen sufrir al animal, y me refiero a Fran Rivera, Jesulín etc… un buen torero hace lo que el toro le deja y lo mata a la primera. Que esto es una atrocidad. Puede, también lo es comer cerdo (les dan descargas electricas antes de sacrificarlos). ¿crees que por una necesidad alimenticia tu razón es más valida que la mía? No, he sido vegetariana mucho tiempo y no he muerto. Si alguien 100% consecuente con la vida animal me habla mal de los toros, lo respeto. Pero no puedo aceptar explicaciones de alguien que come cerdo y ternera, que usa cazadoras, cinturones y zapatos de cuero y que disfruta con una loncha de jamón, porque detrás de eso también hay sufrimiento animal.

    28 agosto, 2015 en 9:43

  7. vidalmoyaperez

    Aplaudo tu articulo y espero que la especie humana en general y la española en particular siga evolucionando y dejemos estos espectáculos tan salvajes en el olvido.
    Os dejo este enlace que te hace reflexionar.

    http://santafiesta.es/

    2 septiembre, 2015 en 19:47

  8. @ lorelay

    ¿Una vegetariana amante de los toros? Jamás lo hubiera imaginado. No es que mis razones sean más válidas. Cada uno tiene su opinión, es respetable. Un animal que es sacrificado por cuestiones alimenticias no sufre en la misma medida que un toro que está siendo torturado en público para el deleite de éste. Por cierto, existen Tratados internacionales que prohíben taxativamente las granjas de hacinamiento animal y el prescindible sufrimiento de éstos para usos alimenticios. Como por ejemplo, el Tratado internacional sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (por medio de la Resolución 3/2001). Desde luego estudiar Derecho me ha llevado a reafirmarme en este argumento que los taurinos pretenden torpemente batir.

    Cada vez existen más leyes contra el maltrato animal. Como la Ley Nacional 14.346 de Protección Animal, sancionada en el Congreso e INCLUIDA EN EL CODIGO PENAL.

    @ vidal

    Gracias por tu comentario y por la web que me recomiendas. La le eché un vistazo en su día y me gustó mucho.

    Lamento haberos contestado un poco tarde. He estado bastante liado.

    Un abrazo.

    12 septiembre, 2015 en 12:07

  9. Lo llaman arte, pero también llaman arte a la guerra.
    En fin, así nos va a los seres humanos.
    Saludos Alvaro.

    12 septiembre, 2015 en 19:03

  10. Gracias por seguir este blog y comentar en él. Un verdadero placer tenerte por aquí 😉

    12 septiembre, 2015 en 22:59

  11. M considero antitaurina hasta la saciedad.. Yo respeto todo pero cuando llaman cultura a algo tan siniestro y sádico s m revuelven las entrañas hasta límites insospechables.. Para mí asesinar nunca será cultura.. Si torearan sin armas entonces ya no diría nada porque estariamos hablando d dos seres q estan en un ruedo en igualdad d condiciones pero como no es el caso y el animal sufre hasta desfallecer, nunca cambiaré d opinión 😉 .. Abrazos d luz

    18 septiembre, 2015 en 13:45

  12. Menos mal que ahora somos mayoría, cada vez hay más y más conciencia animal en este país de tradición taurina. Esta “fiesta” está abocada a la extinción.

    Abrazos de luz, MAMEN. Buen comienzo de semana 😉

    20 septiembre, 2015 en 12:12

  13. Llego un poco tarde (últimamente he estado muy centrada en mi blog más que otra cosa), y quisiera aportar unas cuantas cosas:
    1. La legislación sobre maltrato animal vigente no se aplica hoy día a las plazas de toros, siendo mucho más laxa. De todos modos, no drogan al animal antes de entrar en plaza porque es ilegal y se anula el ruedo. Es más, piensa que esa carne no puede tener restos de sedantes para ser apta para el consumo humano (los fármacos tiene un periodo de espera que como el ganadero no los cumpla, se la carga). Hay mucho mito también
    2. Un animal sacrificado en matadero, por ley, debe ser previamente aturdido para que no sufran, de la misma manera que animales con lesiones visibles no se aceptan (como medida preventiva). Ahora bien, algunos mataderos son serios y otros se pasan las leyes por el arco de triunfo, el primero, el veterinario oficial que está o chantajeado o untado.
    3. Sí, se prohíbe el hacinamiento, pero en porcino la ley obliga a un mínimo de 0,54 m2 de espacio por animal…. ejem ejem. Sólo vas a tener garantías de bienestar en una producción de extensivo
    4. Me parece una falta de respeto que te consideren menos español por ser antitaurino. Pensar que una tradición es lo único que te define como español es DE TRACA y me hace pensar que el que te lo diga poco volcado está en otras tradiciones. ¿Y es menos español por eso? No, lo que es es un inculto al simplificar y banalizar de esa manera la cultura nacional
    5. ¿Has oído hablar de la falacia ad antiquitatem? Si mantenemos los toros por tradición lo coherente habría sido mantener las luchas de gladiadores, la esclavitud o el derecho de pernada.

    2 octubre, 2015 en 14:22

  14. Tere, un placer enorme leerte. Siento contestarte tarde pero acabo de terminar las prácticas y amoldarme al nuevo curso y horario me ha tenido muy apartado de la blogosfera. Gracias por tu mensaje y sobre todo por tanta claridad a la hora de explicarlo todo. Del punto 1, poco qué decir, es obvio, se ve venir de lejos. Del número 2, tiene todo el sentido del mundo lo que dices. La carne de toro se consume, por lo que no puede haber sido contagiada con sustancias previamente. ¿Y sabes qué? Que ni me acuerdo cuándo ni dónde, pero sí vi una vez en un programa que muchos de esos inspectores veterinarios hacen la lista gorda. Con respecto al punto 3, se prohíbe el hacinamiento pero como tu bien dices, 0,54m cuadrados no es nada, es indiscutible que éstos animales sufren un nivel de estrés enorme en dichas plantas de producción ganadera. Tristemente, como bien expresas en el punto 4, hay gente absolutamente limtiada que piensa de esa manera. Es absurdo reducir todo lo que es un país a una sola tradición que cada vez tiene más contrarios. Por último, me preguntas si conozco el famoso argumento “ad antiquitatem”. Las falacias fueron una de las cosas que más disfrute cuando estudié filosofía, jeje.

    Un beso, Tere. Espero que tengas un buen curso y acabes la carrera mejor de lo que esperas. Nos seguimos leyendo 😉

    11 octubre, 2015 en 18:02

  15. Amen a todo lo expuesto! Olè

    27 octubre, 2015 en 13:16

    • Gracias Ana. Me ha encantado tu blog. a partir de ahora pasaré para leerlo y comentar en él. Un placer leer personas con tanto sentimiento e inteligencia emocional.

      27 octubre, 2015 en 13:18

    • Graciassssssss!!! El placer es mio Alvaro. Siempre serás bienvenido. Mil besines. Nos leemos.

      27 octubre, 2015 en 13:29

  16. ¡Gracias por tu amabilidad, Ana! Feliz semana 😉

    27 octubre, 2015 en 19:29

  17. Hola Ávaro! Me encanta España, pero con lo de la cultura taurina no puedo. Me horroriza, me parece una atrocidad. ¿Como es posible producir dolor a un animal por puro placer? La verdad es que me hace recordar las luchas de gladiadores en el Coliseo o la muerte de los cristianos en es lugar… es una pena que esa barbarie haga parte de la cultura española. Bello texto.

    14 noviembre, 2015 en 19:06

  18. Claudine, esta “fiesta” a día de hoy ha perdido todo el prestigio que tenía, cada vez la sociedad española está más concienciada y su popularidad ha caído y cae en picado a ritmo vertiginoso. Las plazas de toros ya ni se llenan como hace unos años. La escasa afluencia de gente es notoria cuando empiezan las temporadas taurinas. No le auguro más de veinte más a esta “tradición” tan típica de la España cañí.

    Muchos besos.

    20 noviembre, 2015 en 18:03

  19. Hace algunos días leí este artículo, como también los comentarios, y me emociona que un español sea su autor, manifestando su posición en contra de ese ancestral, pero atroz festejo taurino… Opino entonces al respecto:

    En mi país, y en mi ciudad en particular, en el marco de la tradicional Feria de Cali, que se lleva a cabo cada año, a finales de diciembre, aún se realiza la “fiesta brava”, pese a que actualmente cuenta con muchos detractores, afortunadamente, y ¡me incluyo! En mi adolescencia, alcancé a asistir algunos años a esos eventos -de lo cual no me enorgullezco-, pues a mi padre le gustaba y nos llevaba a mi hermana mayor y a mí, pero uno en el fondo, sufría con el dolor del animal, y llega en momento en que uno reacciona o despierta, y dice no más. ¡Ya ninguno de la familia volvió a ese horror!

    No hay justificación para mantener este tipo de manifestaciones, mal llamadas artísticas, que se han insertado en la cultura, heredadas desde mucho tiempo atrás, que se conservan más por tradición, que por su valor en sí. Es un espectáculo disparejo en condiciones, como manifiesta Álvaro, con el que se entretiene y deleita al público con el sufrimiento y maltrato a un recio y hermoso animal, aparentemente de forma virtuosa, que más bien podría decirse, vistosa. Es una práctica de tortura y muerte, que debe desaparecer – espero mucho antes de veinte años-, así como se han eliminado muchas otras que ha mencionado también Álvaro en su artículo.

    Igualmente, abordando uno de los comentarios, me causa cierta curiosidad, que alguien vegetariano frecuente dicho evento y sea su adepto, pero también sé que hay personas que siguen esa tendencia del vegetarianismo, no sólo por la salvaguarda de los animales, sino también por ser una alimentación considerada más sana, tanto física como emocionalmente. De todas formas, en esa convergencia de tauromaquia con vegetarianismo, encuentro incongruencia. Tampoco avalo las formas en que se maltrata y mata a los animales en la industria alimenticia. No debería ser así, pero se masificó, se volvió con fines comerciales, más que de suplencia alimentaria; se degradó.

    Estoy en contra de cualquier tipo de maltrato a la vida, pero respeto a quienes incluyen la carne en su dieta, porque es una práctica natural que asumió el hombre desde mucho tiempo atrás; además, el organismo humano necesita de esa fuente para cubrir algunas necesidades vitamínicas, sin las cuales se descompensaría, como es el caso de la vitamina B12, cuya fuente son los productos de origen animal, o en su defecto la que se prepara artificialmente, en los laboratorios, que no sé si en últimas utilizarán las fuentes animales. Y así se consuma en productos que no requieran la muerte del animal, las industrias que se mueven al rededor de todos ellos, están manejadas para lucrar a unos pocos y no piensan en el ecosistema ni en el bienestar de los animales. En todo esto hay un gran lío, pienso yo. En mi blog (sección De mi Interior – Mis Reflexiones: http://lusalo14.com/de-mi-interior/mis-reflexiones/), publiqué un texto al respecto: ¿VEGETARIANO, VEGANO, CARNÍVORO, OMNÍVORO?

    Y para no extenderme más, la conclusión es que ¡aleluya, si se acaba la fiesta brava! No hay derecho en que cause placer o regocijo alguno, ver cómo se tortura y mata a un animal -en últimas por todo el dinero que allí se mueve-, al igual que en las peleas de gallos, de perros, la caza por deporte, y demás. ¡Que siga creciendo el número de personas en contra de todas esas prácticas, al rededor del mundo entero! 🙂

    29 enero, 2016 en 15:52

  20. Muchas gracias por compartir tan coherente comentario, Luz. Estoy de acuerdo con cada una de tus palabras. Sólo puedo alegrarme cuanto más veo la cada vez más poca expectación que despierta esta fiesta brava, como tú la llamas. Buen inicio de semana, y gracias nuevamente por comentar.

    1 febrero, 2016 en 10:33

  21. ¡Con todo gusto paso por aquí, Álvaro 🙂 ! A mí también me emociona que esa “fiesta” pronto sea sólo historia… ¡Muy buena semana para ti también, gracias! 😉

    1 febrero, 2016 en 16:13

¡Participa! [NO ES NECESARIO RELLENAR EL FORMULARIO PARA COMENTAR]

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s