Lights & Motion. Belleza, inspiración, vida…Música
Hace unos años os hablaba sobre God Is An Astronaut, la que es mi banda favorita de Post-Rock y cuyo artículo rescato para esta ocasión. Desde que adentré mis sentidos por los recovecos de este género musical, son muchas las bandas que he conocido y que me han deleitado con esos sonidos instrumentales capaces de invocar la más pura esencia del Rock, esa que hace conectar algo que está dentro de ti, que te sumerge en ensoñaciones o te zambulle en tus propios sentidos. A medida que conocía más sobre este estilo, me daba cuenta que las bandas que más me atrapan son aquellas que mezclan el mejor Post-Rock con el Ambient más visionario y emocional. Una combinación excelente, una excelsa unión de dos estilos musicales que consiguen dar vida a episodios musicales rebosantes de misticismo y sensibilidad. Como ya me habréis leído u oído decir, autentica música para el alma, amigos míos.
Es precisamente por eso que quiero dedicar esta entrada al proyecto musical Lights & Motion, fundado por Christoffer Franzén. Hace escasos días salió a la luz su tercer trabajo, Chronicle, por el sello americano Deep Elm Records y en el que además ha colaborado Dave Cooley, miembro de M83, uno de los grupos más populares de Synthpop, Ambient y Post Rock y del que sin duda os hablaré más adelante en Anhelarium. Franzén, desde su pequeño estudio de Gotemburgo, Suecia, vuelve a cautivarme y fascinarme como ya hiciera con sus dos discos anteriores. Pero dejad que vaya por partes y en orden. Pues la música de Lights & Motion es la más espectacular que he escuchado en muchos años, donde sus canciones y videos, son una puesta en escena de nuestra existencia, de ese algo que está en nuestro interior, pero que a la vez es algo más grande que nosotros mismos.
No exageran mis palabras, si eres melómano como yo, su música te transportará a donde quieras ir, es el vehículo perfecto en donde llevar tus emociones, recuerdos y anhelos, y llevarlos hasta donde quieras.
2013 fue para Franzén un año significativo, pues en ese mismo año dio vida a Light & Motion, donde dos fueron los discos que albergan la grandeza de esta filarmonía. Reanimation fue el primero. El 16 de enero de 2013 fue el día señalado para presentar el cinemático proyecto musical de Christoffer Franzén, un Post-Rock elegante, directo, impregnado de un ensoñador Ambient. Reanimation abre con Requiem, una onírica intro que da paso a Home, tema elegido para presentar en formato vídeo este nuevo e interesantísimo proyecto musical. Un tema espectacular, donde la guitarra y los teclados se acompasan de la manera más fina y estilosa, originando un tema enérgico, conmovedor, y épico por momentos.
Podría detenerme en cada tema, como suelo hacer en cada reseña musical, y detallar cada canción, pero aquí pretende resaltar tres discos y apuraré un poco más. En Reanimation encontramos otros cortes como Aerials, digna sucesora de Home, o Drift, tema más orientado al Post-Rock tradicional, donde la batería adquiere un gran protagonismo. Es el tema más dinámico e intenso del disco. 13 son los temas que componen este Reanimation y en ellos nos encontramos con pasajes musicales de puro lujo, como The March, otro plato fuerte del disco, tema totalmente cautivador y del cual volvieron a realizar otra cinemática exquisita que podréis ver pinchando en este enlace. Destacar igualmente otros temas como Texas, de casi diez minutos de duración, siendo el más extenso del disco, o Faded Fluorescence, corte de casi ocho minutos totalmente imprescindible. En Light & Motion predominan los temas instrumentales, pero para esta ocasión, el último tema encontramos a Franzén acompañando con su voz una bella melodía. Dream Away es otro tema imposible de resultar indiferente. Un tema in crescendo, donde el final es puro encantamiento. El disco fue elegido por la comunidad la Post-Rock Community como el mejor disco del año 2013. Era de esperar.
Pero para el 12 de noviembre del mismo año, Christopher Franzén nos sorprendía con otro lanzamiento. Su segundo trabajo, un nuevo disco de Lights & Motion titulado Save Your Heart. El álbum contiene once temas que hacen una duración total de 40 minutos. Pocos meses de su debut, Christopher anunciaba un nuevo disco, y las expectativas se dispararon. Los que quedamos prendados por su música, ansiábamos poder escuchar ese nuevo material. Y así es como a los pocos meses, nos vimos escuchando Heartbeats, el primer tema de este segundo álbum de Light & Motion. Era impresionante, recuerdo cómo me sentí al escucharlo por vez primera. Totalmente hechizado. Con este tema se vuelve a crear con acordes un ambiente mágico, con unos crescendos inesperados y soberbios.
Le sigue un tema de corta duración, que no llega a los tres minutos pero que deja huella en ti desde los primeros acordes. Cuando lo escuché pensé que era una forma de cerrar el tema anterior. Hablo de Ultraviolet, un tema magnifico. Le sigue otro magistral corte, Sparks, donde la guitarra y los teclados se suman a unos coros que hacen las delicias de cualquiera. Shimer, de corte más Ambient, regresa un poco a la calma y resulta de lo más agradable para los oídos. Todos estos temas, como el que viene a continuación, Snow, o Bright Eyes, la música que hay en ellos, abogan por la felicidad, la alegría y la paz que las acompaña. Todos estos temas ayudan a crear momentos de pura realización y agrado, por lo que somos y por todo lo que nos rodea. La música de Light & Motion alberga paz, y nos ayuda a positivizar todo nuestro entorno. A conectar con nosotros mismos, pues esta música genera un estado de conexión inconmensurable.
La música de Light & Motion alberga paz, y nos ayuda a positivizar todo nuestro entorno. A conectar con nosotros mismos, pues esta música genera un estado de conexión inconmensurable.
Crystalline es otra proeza de este segundo disco, con un piano apasionante que arroja valentía e inspira entereza. Desde luego, los crescendos es algo de lo más característico, elemento fundamental en los discos de Light & Motion, y en We Are Ghosts tenemos prueba de ello. LA quietud llama al movimiento. La calma en esta ocasión no precede a la tempestad, sino a la energía, a la actuación, a esa realización que nos hace sentir bien con nosotros mismos, que nos hace sentir más vivos. No me sorprendió en absoluto ver cómo para anunciar los Oscars del pasado año, utilizaron para ello la música de este compositor sueco.
Hoy, 24 de enero de 2014, acabo de escuchar por primera vez este Chronicle. Desde hace tiempo anhelaba que llegara este momento. Casi me ha faltado contar los días para esperar a este mes y poder escuchar el tercer álbum de Light & Motion. Ha sido maravilloso. Volvemos a toparnos con un disco cargado de una música optimista, inspiradora, increíble. Es pura belleza musical. Canciones que transmiten sosiego, Northern Lights, o como Fireflies y la fascinante The Spectacular Quiet, son prueba de ello. Pues parece que te invite a vivir una verdadera aventura, de esas que marcan de por vida. Disfrutad de esta música, sentidla, porque vaya si merece la pena.
Kristian Matsson – El mejor sonido estadounidense venido desde Suecia
Primera entrada de este recién comenzado 2015 y como no podía ser de otra forma, de buena música va la cosa. Desde el primer momento en que escuché a este cantautor supe que su música había venido a mis oídos para quedarse. Ni os imagináis lo mucho que me sorprendió saber que la voz que había tras The Tallest Man On Earth no provenía de ninguna zona rural de la América profunda. El folk anglosajón se ve nuevamente encumbrado en esta ocasión por un Kristian Matsson, originario de Dalarna, Suecia, que desde su álbum debut, Shallow Grave, publicado en 2008, lleva maravillando a todos los apasionados del sonido más sureño.
Con su último trabajo, There’s No Leaving Now, se consolida como un nuevo icono de la música folk más moderna y por supuesto, para mí, en un artista del que no me olvidaré jamás. A su voz rasgada le acompaña su guitarra o banjo, y con esos elementos da forma de la manera más sencilla a unos sonidos melancólicos, emotivos, que dan paso a letras vibrantes y entusiastas. Con su primer disco Shallow Grave, Matsson nos regala los oídos con canciones como I Won’t Be Found y con ella nos imaginamos a un granjero nostálgico, descorazonado, pero que nunca pierde la esperanza. Con The Gardener igualmente, Kristian Matsson, como si del mejor trovador se tratara, nos cuenta de forma simpática otra entrañable historia con esos aires folclóricos tan característicos.
El 13 de abril de 2010 sale su segundo trabajo, The Wild Hunt y la crítica cayó rendida a sus pies, pues en él encontramos canciones como Burden Of Tomorrow, Troubles Will Be Gone, o King Of Spain, que nos dejan encandilados con la primera escucha. Mención especial para Kids On The Run, donde nuestro cantautor se sirve de la elegancia y delicadeza del piano para concedernos la que es mi canción favorita de este, el hombre más alto de la tierra.
El 6 de septiembre del mismo año, salía a la luz un EP titulado Sometimes the Blues is Just a Passing Bird, y en él notamos cómo Matsson se siente mucho más seguro e ilusionado y nos obsequia con canciones más intensas y emocionantes, como Little River o la que me enamoró desde los primeros acordes, The Dreamer. Su armonía recorre tu cuerpo como la brisa, te prende, y te cautiva como no todos los artistas pueden hacer con sus canciones. Es arte en estado puro, amigos míos. De este plástico destaco todos sus temas. Pues Like the Wheel o Tangle In This Trampled Wheat son sencillamente abrumaduras.
Ya en 2012, Matsson dio vida a su tercer álbum, There’s No Leaving Now. Con él recorrería los escenarios de medio mundo, haciendo las delicias del Primavera Sound de Barcelona por segunda vez consecutiva y compartiendo escenario con artistas de la talla de Justin Vernon (Bon Iver). No es de extrañar que al pasar por nuestro país, las entradas se agotaran de inmediato. Yo estoy deseando que se deje nuevamente ver por estas tierras porque no dudaré un instante en ir a verle. En este último disco, canciones como 1904, Leading Me Now, y sobre todo, la que da nombre al disco, hacen que este trabajo sea un must have en las estanterías de todo melómano.
Concierto completo en la sala Razzmatazz (Barcelona)



































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