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La anti película, el anti héroe, el anti todo…DEADPOOL!!

MARVEL, a sus pies. La compañía se está poniendo las botas con esta nueva franquicia que acaba de arrancar. DC en estos últimos años ha venido pisando fuerte y a los de MARVEL no les venía suficiente con Los Vengadores y las películas de sus héroes más significativos como Iron Man, Spiderman o Capitán América. El tibio recibimiento de Ant-Man y ante los inminentes taquillazos que desde hace tiempo tiene programada la competencia (Batman v. Superman, Wonder Woman, Aquaman, La Liga de la Justicia, El Hombre Acero 2, etc,) los marvelianos se han puesto las pilas y han querido dar un golpe bien fuerte en la mesa. Y primero lo han hecho con Deadpool, porque no nos podemos olvidar de la que nos espera con Civil War. Pero de eso ya hablaremos más adelante. Porque con Deadpool, MARVEL ha roto con todos sus esquemas. Esta, no es la típica película de superhéroes. Los superhéroes en Deadpool quedan en un segundo plano. Deadpool es un anti héroe, macarra, ordinario, violento, a él la estética se la suda, y mucha más eso de los modales. Ni qué decir tiene eso de la moralidad. Exacto. Creo que al señor Wade Wilson mucho se la suda la moralidad.

Esta película es un lavadero de cara para las películas de superhéroes pero también para MARVEL. ¡No me pongan un traje verde! Los que ya la hayan visto entenderán esta frase, y los más avispados, también. Anoche salimos del cine de lo más satisfechos. Ibamos en el coche, camino a casa, y todavía nos reíamos de lo que habíamos visto en la gran pantalla. Mi amigo Alberto y yo fuimos a ver Deadpool con las expectativas muy altas, porque ayer noche la vimos a una semana de su estreno y como era de esperar, los dos, durante toda una semana, hemos oído sin parar lo bien que todos hablan de la película. Aunque las expectativas comenzaron a estar bien altas algo antes, pues la campaña de marketing que ha tenido esta primera película de Deadpool ha sido muy exitosa y divertida, creando un hype descomunal, que se suma al que ya venimos sufriendo desde hace bastante tiempo, porque recordemos que estamos a poco más dos semanas del gran estreno de Batman v. Superman. Madre mía…

MARVEL ha conseguido posicionar a uno de sus personajes más olvidados y poco conocidos (salvo para los que amamos fielmente el mundillo de los cómics) en una película que ya catalogan de Obra Maestra. Y yo, lo secundo. Jamás he visto una película de superhéroes así. Creo que hasta el mismísimo Tarantino la hubiera firmando encantado. Pero no, semejante película la firma Tim Miller, un novel director que viene de hacer cosas bastantes curiosas en el cine de animación. Y no, como digo, el personaje de Deadpool tiene poco de superhéroe pero a la película indiscutiblemente hay que meterla en esta basta antología de películas de superhéroes que cada vez cobra mayor calidad y relevancia.

Ryan Reynolds se mete en la piel de  Wade Wilson, un tipo que al verlo parece recién salido del programa Mujeres, Hombres, y viceversa, pero que con más lucidez mental que todos los que salen en esa mierda, se gana la vida como un mercenario de poca monta y que además tiene la afición de frecuentar un mal antro donde abundad tipos de su misma calaña. Es ahí donde nuestro anti héroe conocerá a su querida Vanessa (Morena Baccarin, que en esta peli no ha podido salir más guapa). Vanessa es una prostituta muy simpática con la que inicia una particular relación en la que losad os acaban perdidamente enamorados el uno del otro. Parece la vida perfecta, al menos a ojos de Wilson, hasta que al joven  Wade le diagnostican un cáncer terminal. Angustiado por ello, Wade se pone en manos de Ajaxs (Ed Skrein), que a cambio de quitarle el maldito cáncer y hacerle casi inmortal, le propone dejar de ser un mercenario de poca monta para seguir haciendo lo mismo para para gente muy importante. La cosa se tuerce un poco y el tal Ajaxs le deja tremendamente desfigurado, haciendo que su piel luzca como la de un cacahuete revenido. Así, surge nuestro querido personaje, Deadpool. Sin olvidar que por ahí pululan un par de miembros de los X-Men intentando reconducirle. Ardua tarea, sí señor.

Daredevil (2015) La justicia es ciega
Star Wars – Episodio VII
De lo mejor que ha hecho MARVEL en la actualidad
La saga más importante del cine

La sátira, la bufonería, se dan cita en esta película. Y Ryan Reynolds, un actor mediocre que ya hizo de Deadpool en X-Men orígenes: Lobezno allá por 2009 (recordemos que Deadpol es un spin-off de ésta) y que intentó dar lo mejor de sí en el fallido intento de arrancar una franquicia que fracasó casi ipso facto como fue con Linterna Verde (2011), ahora encarna a la perfección el papel de Deadpool, siendo todo lo fiel que se puede al cómic. Eso, para los que nos apasionan las grapas, lo agradecemos una barbaridad. La película ha hecho que quiera desempolvar todo lo poquito que tengo de este personaje en viñetas y por supuesto, incluir varios números de Deadpool en mi próximo y anhelado pedido de cómics. Que por cierto, tengo que añadir que quien vaya a ver esta película sin tener idea alguna sobre el personaje, que no se preocupe lo más mínimo, la película hace una introducción a su origen de manera impecable. La estructura narrativa  y los continuos flashbacks no hacen perder ritmo a la película, todo lo contrario, la carga de mayor vertiginosidad.

Lo que ha hecho Tim Miller en esta película sienta cátedra para las próximas películas de este insaciable género. Sus desternillares e hilarantes diálogos, su tremenda poca vergüenza, la ordinaria que es, lo mal hablado que es el personaje, y al mismo tiempo lo jodidamente divertida que resulta esta peli, hacen que este Deadpool merezca mucho la pena verla en el cine. Se disfruta como muy pocas. Porque la cara que se te queda al terminar esta cinta pocas películas lo consiguen.

¡Tremenda!


Papá

Desde pequeño he sentido cómo has depositado siempre en tus hijos toda tu esperanza y tus mayores ilusiones. Pocas cosas me hacen sentir tan henchido de felicidad como cuando me dices lo orgulloso que te sientes de mí. Has sido y eres, madre y padre al mismo tiempo. Toda una proeza. Es por eso que mi esperanza siempre la encuentro en el calor y la fuerza de tus abrazos. Soy yo el que se siente orgulloso de ti, de tenerte como padre, de ser tu hijo. Gracias por sacarme adelante, gracias por tanto, y por todo. Te amo, papá.

Aún te sigo viendo como aquél gigante que de niño me sostenía entre sus brazos.

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Bruce Springsteen – Darkness on the Edge of Town [1978] Quien tiene magia, no necesita truco alguno

Estoy muy emocionado de volver a escribir sobre el Boss en Anhelarium. Hace tres años tuve la genial idea de comenzar a reseñar todos y cada uno de los discos de Bruce Springsteen. Ahora le toca el turno al que para mí es uno de los mejores discos de la historia de la música. Y aunque la frase haya quedado algo exagerada, os prometo que no exagero, pues a la tremenda calidad del disco, su autenticidad y la fuerza de sus canciones, sumémosle lo influyente que ha sido durante tantísimo tiempo para la música. Después de una gira larga y de lo más exitosa presentando su Born To Run, tres años después, el que junto a Clint Eastwood, es para mí el mayor artista que ha parido los Estados Unidos de Norteamérica, publicaba su cuarto álbum de estudio, Darkness on the Edge of Town.

Oscuridad a las afueras de la ciudad. Con este título nos topamos con un Springsteen que sin dejar de ser optimista en sus canciones, es incuestionable que notemos en él un toque más oscuro que más adelante se haría más notable en Nebraska, el disco que a la primera escucha más devoción suscitó en mí de todos los discos publicados por el Boss. El 2 de junio de 1978 se publicaba este Darkness on the Edge of Town y con él la humanidad podía contentarse escuchando temas que como no podía ser de otra manera, acabarían por convertirse casi instantáneamente en clásicos del Rock. Y a las pruebas me remito, Badlands es el tema que abre este disco y aunque no seas un ferviente seguidor de Springsteen, o aunque apenas hayas escuchado su música, reconocerás al instante esta canción. Es todo un estandarte del Rock y una de las canciones más importantes y aclamadas de Bruce para sus fans.

Estate atento con este disco pues sus temas tienen la particularidad de que se contraponen. ¿Con esto Bruce quiso plasmar el puto devenir en esta vida? Es muy probable. Veamos, en cada canción se nos plantea un escenario para más adelante mostrarnos todo lo contrario. De la hímnica y positiva Badlands, pasamos a Adam Raised a Cain, dando paso a una oda a la rebeldía, con unas guitarras más rápidas y furiosas. En este tema, donde Adán crió a Caín, se refleja los problemas de una familia roída por el infortunio y donde la rebeldía surge sin causa aparente. Este segundo tema, otro clásico del Rock, deja el camino despejado para un tema que baja el pistón pero no por ello la magnitud y sensualidad que trasmite. Desde luego el disco no podría tener un inicio más espectacular, pues el siguiente tema es Something in the Night. Con esos toques de piano la melancolía ya hace presencia y el lamento desgarrado de Bruce comienza a tocar tu alma. Esta canción es un lamento a la soledad, esa que deja alguien que se va, dejando en ti algo roto de por vida, haciendo que convivas con ese vació doloroso. Todos los discos de Bruce Springsteen parecen hechos para disfrutar en carretera, pero este lo es más.

Voy conduciendo hacia Kingsley, imaginándome que tomaré una copa,

le doy bastante volumen a la radio, para no tener que pensar.

Piso hasta el fondo, buscando el momento en el que el mundo parece perfecto.

Y me estrello contra las agallas de algo en la noche. 

Bruces Springsteen es todo un poeta callejero, sus canciones nos hablan de historias de bar, de largos viajes en carretera y en esta ocasión Bruce, con Candy’s Room, nos relata el amor por una prostituta. Pasamos al ecuador de esa gran álbum de Bruce Springsteen para deleitarnos con Racing in the Streets.  El tema más sensible de este disco y uno de los más emotivos de su trayectoria. La letra de esta canción habla sobre los sueños, esos de la juventud, esos sueños que luego acaban hechos añicos. A veces sin darnos cuenta, sólo reclamamos esa felicidad que se nos prometió. Uno de los mejores temas del Boss y uno de mis preferidos. The Promised Land, con este tema volvemos a la carretera, pero esta vez en el desierto de Utah y vas de regreso a la ciudad. Has trabajado todo el día en el garaje de tu padre y ahora tu jornada a terminado, eres libre para hacer realidad tus sueños. Esta canción es puro sentimiento, y de eso el Boss anda desbordado. ¿Os acordáis de esa contraposición en los temas que os contaba antes? En el tema anterior se homenajeaba esa sensación de libertad cuento terminar de trabajar o sales un viernes de clase. En Factory vuelves al trabajo nuevamente, vuelves a tu rutina. Te levantas de la cama, te vistes, y oyes la sirena de la fábrica. Es simplemente la vida de un trabajador. Bruce es experto en hacer poemas a la cotidianidad. Con Streets Of Fire encontramos de nuevo otra loa a la soledad,  como en Something in the Night, pero en esta ocasión, esa soledad es la que nosotros mismos nos hemos visto envueltos en más de una ocasión. Esas veces que nos perdemos y tocamos fondo. Un medio tiempo donde la guitarra suena como si la tocara el mismísimo Dios. Otro tema desbordo de sentimiento y fuerza.

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Si en Candy’s Room se homenajeaba ese fuerza del amor más sexual e impulsivo haciendo apología del eros, en Prove It All Night Bruce nos habla de las reglas del amor, un amor más inocente, romántico, un amor que empieza y acaba en el corazón.Para cerrar el álbum, llegamos al tema que da nombre a este gran disco, Darkness on the Edge of Town. Si en Badlands la canción era optimista y miraba con ilusión al futuro, es esta última canción del disco Bruce nos hace echar la vista atrás y enfrentarnos al pasado, ese que a veces llama a la puerta y al que por narices tienes que abrir.

Quien tiene magia no necesita truco alguno, amigos míos. Bruce Springsteen hace una música que cala en lo más profundo de ti. Pocos, muy pocos artistas, dan vida a canciones tan cargadas de sentimiento. Cada canción parece estar hecha para cada momento de la vida. Por algo lo llaman el Boss, ¿no?