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El último partido de Raúl, el adiós de una leyenda del deporte. Gracias, eterno capitán

La otra noche te vi jugar, querido Raúl, el que sería tu último partido como futbolista. La pasada madrugada del 16 de noviembre me encontraba pegado a la televisión, totalmente emocionado, expectante, viéndote levantar tu último título. ¡Qué merecido lo tenías! Conseguiste meter a tu equipo, el New York Cosmos en la final de la NASL. En el minuto 61 del pasado día 7 de noviembre, contra los Strikers de Fort Lauderdale, metiste el gol que os daba la victoria y el pase a la final. Menuda manera de retirarte Rulo, luchando por otra final, otra nueva gesta en tu envidiable trayectoria. Desde ese mismo momento, contaba los días para poder disfrutar una última vez de tus jugadas, esas tan inesperadas e imposibles para muchos, de esas triquiñuelas, como tú siempre las has llamado, esas que tan bien se te dan y que nos han dado tantas alegrías a los que siempre te hemos seguido con admiración, ya lucieras la camiseta de nuestro querido Real Madrid, o la del Schalke 04, Al-Saad, o por último al del NY Cosmos.

Celebré los tres goles de Cellerino, uno gracias a un gran pase tuyo, como si el Cosmos fuera el equipo de mis amores de toda la vida. Cuando la verdad es que sólo he visto sus partidos por ti, porque de nostalgia nadie me curará nunca, y sigo siendo aquél niño que se deleitaba viéndote, viendo al más listo de la clase hacerle esos quiebros a los porteros, dejándoles en ocasiones sentados y es que, ¿a cuántos equipos les has hecho goles, querido Raúl? ¡Cuántos chirlazos se han comido los porteros que te ponían en frente! El 7 del Madrid, el eterno capitán. Nuestra referencia en ataque durante todos los años que estuviste en el Real Madrid. Ya hiciera el club el fichaje que hiciera para la delantera, los madridistas sólo ansiábamos verte marcar a ti los goles de la victoria. El equipo nos emocionaba, nos ponía los nervios a flor de piel, pero tú eras el que nos ponías el vellito de punta, el que nos hacías llorar de la emoción.

 

La otra noche te vi jugar, querido Raúl, tu último partido. No voy a entrar a detallar tu trayectoria, pues de perdurable y de triunfante me quedaría un artículo sumamente largo. Pero tampoco mencionaré tus números, no hace falta Raúl, tus estadísticas las conocemos bien los que amamos este deporte, no hay nada que nadie no sepa a estas alturas. Yo, el adulto que ahora soy, y el niño que fui y que sigue dentro de mí, tan sólo queremos que estas líneas que escribo tengan como único fin el trasmitirte nuestra entera y por siempre eterna gratitud. Y es que aún sigo viendo a ese niño que brazos en alto gritaba y celebraba aquél gol con el que mandaste a callar a todo el Camp Nou que quedó silenciado por esa garra que siempre has demostrado en los terrenos de juego. Te recuerdo siendo ya un imberbe adolescente levantando la Novena Copa de Europa y ahora, a mis casi treinta años, soy testigo de cómo ganas la North American Soccer League. Te marchas levantando nuevamente un trofeo y con lágrimas en los ojos veo cómo tus compañeros de equipo te mantean y celebran especialmente contigo la victoria, tu última victoria.

Querido Raúl, llevo años anhelando volver a ver en el Madrid a un futbolista como tú. Desde que te fuiste no hemos vuelto a ver a alguien mínimamente parecido a ti. Por tu manera de tratar a tus compañeros y a tus rivales, no sólo echamos en falta tu manera de jugar, no sólo nos faltas como futbolista sino que también nos faltas como capitán. Eres el futbolista que más clase y elegancia ha demostrado en el césped. Por eso, querido capitán, considero que aún tienes mucho que ofrecerle al fútbol. Este deporte te necesita. Has colgado las botas pero tus valores no desaparecen, esos van contigo allá donde vayas. En estos días, donde en muchos vestuarios no se respeta la figura del capitán como antes, donde se le cede el brazalete a quien sea, y las instituciones deportivas se vienen abajo por la corrupción y los partidos están más politizados que nunca, necesitamos a gente como tú. Los que adoramos este deporte, necesitamos que te mantengas cerca. Y es que no sólo eres leyenda viva de nuestro adorado club, el Real Madrid, eres un grande de la historia de nuestro deporte. El buen futbolero, sea del equipo que seas, sabrá reconocer tu saber estar, tu trabajo y sacrificio, y tu pasión por el balón, valores que te han hecho llegar a lo más alto en la historia del fútbol mundial.

Querido Raúl, ¿sabes lo que más me gustaba de ti? Que entre todas esas estrellas y fichajes millonarios, de entre todos esos futbolistas colmados de fama y ego, el que acababa siempre destacando eras tú, porque la pasada madrugada del 16, a tus 38 años, todavía podíamos ver a aquél joven que debutó en la Romareda con 17 años y que durante dos décadas ha disfrutado del fútbol de élite jugando como el que juega en su barrio con los amigos. Has disfrutado del fútbol con toda la humildad y sencillez.

Gracias, eterno capitán.

Trilogía del Vatídico: Aprendiz de asesino, de Robin Hobb

9788490623114Un libro de una narración impecable, una historia trepidante y llena de intriga y emoción. Desde hacía tiempo tenía en mente aventurarme con estos libros de Robin Hobb, seudónimo de la novelista Margaret Astrid Lindholm. En sus primeras ediciones en España, las aventuras del joven Traspiés, como así se llama nuestro protagonista, se extendían en seis libros cuando a mediados de la década de los 90 la editorial La Factoría de Ideas se hizo cargo de su distribución. Ni pajolera idea del porqué de esta gilipollez. Pero en ediciones posteriores de la misma editorial y también a cargo de la editorial Plaza y Janés, los libros volvían a formar el tándem de su versión original, pasando así y como debe ser, a formar una trilogía: Aprendiz de asesino (Assassin’s Apprentice), Asesino real (Royal Assassin) y La búsqueda del asesino (Assassin’s Quest). Y es que de cada uno de estos libros se llegaron a editar dos volúmenes: Aprendiz de asesino se dividió en Aprendiz de asesino y La diplomacia del asesino; Asesino real en Asesino real y La fragilidad del asesino y por último, La búsqueda del asesino en La búsqueda del asesino y La senda del asesino. Dejo claro esto porque en librerías y sobre todo, en ferias del libro aún pueden adquirirse las seis partes y puede dar lugar a confusión. Por lo general, estos seis libros están descatalogados y es la trilogía la que suele encontrarse a la venta.

Un “must have” de la literatura fantástica

Titulada originalmente como “The Farseer trilogy (La trilogía del Vidente), en España se le decidió llamar la trilogía del Vatídico (que viene de vaticinar, pronosticar o adivinar). Y es que en esta historia los personajes cuentan con particulares habilidades que los harán aún más interesantes. Pero vamos a lo que verdaderamente importa. ¿Por qué leer estos libros es algo que debería hacer todo amante de la buena lectura? Pues en primer término, porque su lectura es relumbrante. Este que os escribe solamente se ha leído el primero de estos tres libros y como es evidente no puedo decir nada de los dos restantes, pues desconozco cómo se presentan en cuanto a prosa, contenido y ritmo, pero os puedo asegurar que esta primera entrega es una verdadera maravilla. Su narración es enriquecedora y cargada de matices. Por lo que he podido leer con posterioridad por Internet, su autora se caracteriza precisamente por eso mismo, por poseer una prosa admirable. Para los que ya hayan leído por aquí sobre mis gustos literarios sabrán que mi escritor favorito en cuanto a narraciones fantásticas es Patrick Rothfuss (El nombre del viento, El temor de un hombre sabio, La música del silencio) y la señora Margaret, sin encandilarme como lo hace el barbado de Rothfuss, me ha recordado a éste con su delicada narración.

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¿De qué trata Aprendiz de asesino?

A nuestro querido protagonista le llaman Traspié y es el hijo bastardo del noble príncipe Hidalgo y heredero al trono de los Seis Ducados. Rechazado por su familia, es llevado a la corte real donde casi malvivirá y se criará bajo los cuidados de Burrich, el malhumorado caballerizo de su padre que es quien le puso semejante mote. Traspiés es considerado poco menos que un paria por todos, menos por su abuelo, el taimado rey Artimañas quien será quien ordene a instruir al muchacho en las oscuras y más que cuestionables artes del asesinato. Como comentara anteriormente, hay personajes que poseen ciertas habilidades mágicas y Traspié será uno de ellos. Quizás en él se encuentre la clave para encontrar la estabilidad en un reino en decadencia.

Como libro que vertebra la saga, en él encontramos una clara descripción del mundo que rodea a nuestro protagonista y su instrucción, por la que pasa de ser un niño abandonado que apenas sabe expresar palabra a un adolescente con la madurez de un adulto. Y llegados a este punto, deciros que personalmente me ha encantado esta transformación, tanto que por momentos me quedaba algo desconcertado con la edad del personaje, pues es tal la metamorfosis del joven Traspiés que por momentos creía que la historia había avanzado sin apenas haberme dado cuenta.

Este es el libro perfecto se te sugiere algo las intrigas palaciegas y los dones sobrenaturales descritos en un ambiente sombrío, misterioso, de personajes impredecibles a los que odiar como a otros más lirondos como Burrich a los que tomar verdadero cariño.

Astralia – Atlas [2014] Una invitación al arte de contemplar

Lo que más me apasiona de esta música es que es algo que todos necesitamos escuchar en algún momento. Puedes tener tus predilecciones musicales, como todo el mundo, pero todo ser humano necesita embelesarse con estos pasajes en algún momento de su rutina. Este tipo de música es vital para cualquiera de nosotros, todos anhelamos desconectar, dejarnos llevar por pasajes musicales como los que nos ofrece el mejor Post-Rock y más si viene de la mano de grupos del nivel de Gos Is An Astronaut, Caspian, Aperire o Astralia, banda de la que hoy os escribo y que nació en San Cugat del Vallés, Provincia de Barcelona, España. Y es que en nuestro país está germinando toda una promoción de buenas bandas de este género, como los barceloneses Exxasens o los madrileños Toundra.

Astralia, tras publicar su primer disco homónimo en 2012, lanzaron el pasado año el que es su proyecto más ambicioso, Atlas, ovacionado por prensa y público, y que les ha llevado a visitar los mejores festivales. Os tengo que decir que la primera vez que supe de ellos fue escuchando el programa de radio de Iker Jiménez, Milenio3. Me cautivó la música que sonaba de fondo y fue el mismo Iker quién esclareció que la música que envolvía su voz era la perteneciente a los catalanes Astralia. Banda formada por tres integrantes, tres amigos que comenzaron prácticamente ayer a hacer de su destreza y talento la mayor de las artes. Les sigo la pista desde entonces.

El Post-Rock, como ocurre con otros estilos musicales como el Heavy Metal, es una etiqueta muy genérica, y si bien ellos mismos se sienten cómodos bajo ella, dejan claro con su música que el rincón en el que más cómodos se sienten es en el del Ambient-Rock.

¿Qué nos ofrece este ‘Atlas’?

Inmiscuyéndonos en su música, retomo ahora con otras palabras lo que comentara al principio de esta entrada. El arte llama al arte y Atlas es toda una invitación al arte de contemplar, a ese momento de recogimiento que nos trae a la memoria nuestro pedazo más espiritual. Con You Are Here, tema con el que abren este trabajo, buena cuenta tenemos de ello. No es de extrañar que el título de la canción sea precisamente tú estás aquí. Con sus primeros acordes invocan al alma, cubriendo ese preciso momento en el que escuchas su melodía de un halo místico que te hace palpar este momento presente, el ahora, la vida. In crescendo, este primer tema evoca la magia del momento presente, incitándote a observar con los ojos del alma tu propia existencia y todo lo maravilloso que te rodea. Toda una alabanza al ser, toda una oda a este nuestro planeta Tierra. Esta música es la mayor prueba de que la magia existe y es más real de lo que imaginabas.

De los ocho temas que componen este álbum, son varios los temas a destacar, como el siguiente, Io o Inner Earth, o la que le da nombre al disco, que siguen la senda marcada por el primer corte de este nuevo proyecto. Astralia han dado forma material a toda una aureola, atesoran con este álbum toda una atmósfera que no conocerá más límite que el de tu propia imaginación. Todos sus temas están perfectamente compactados, marcando un pasaje musical incesante, donde la guitarra, bajo y batería casan de la manera más armonizada. Me excita comprobar cómo la música Rock no conoce frontera alguna, saber cómo el Rock es la música más abundante y prolífica de todas.

Prestar oídos a Astralia es sentirse despierto.