Definitivamente no le he hecho justicia a la literatura de Terry Pratchett. Y esto lo digo porque a pesar de conocer a este fantástico – y nunca mejor dicho – autor y de sobra saber que sus libros, sobre todo los que tratan del Mundodisco, son mundialmente populares y extremadamente ingeniosos, no ha sido hasta ahora cuando de una vez por todas me he decantado por meterme de lleno en sus páginas. Y después de haberme leído este primer libro del Mundodisco, no se cómo no he leído antes un libro de Terry Pratchett. Más de un compañero bloguero me recomendó la lectura de sus historias y siempre decía los leería, porque realmente me llamaban la atención, pero siempre pasaban los años y nunca me hacía con uno. Pero más vale tarde que nunca, o eso dicen, y tras leer el primero de los libros de esta agradable saga fantástica, ya estoy deseando sacar un poco más de tiempo para leer el siguiente libro de Mundodisco.
Veo que he nombrado unas dos o tres veces la palabra Mundodisco y, como es comprensible, aquellos que hayan leído nada sobre estas historias o sobre este autor, no se estará enterando de nada y seguramente, si tienen un poco de interés por saber un poco más de estos libros, quieran conocer qué es exactamente el Mundodisco.
Una auténtica rayada digna de la mayor fumada, eso es el Mundodisco. Porque sí amigos, no sé qué tipo de hierba estaba fumando el señor Pratchett para idear tal cosa. Y si siguen leyendo, entenderán por qué esto es lo primero que uno piensa cuando por primera vez sabe qué es el Mundodisco. El Mundodisco es un mundo imaginario, muy imaginario, es el escenario donde tiene lugar las obras de Terry Pratchett. Lo peculiar de este mundo, aunque sí, todos los mundos pertenecientes a historias de fantasía tienen evidentemente sus particularidades, pero no todos como el Mundodisco, creedme. Aquí se habla de un mundo completamente plano, sostenido por cuatro elefantes que a su vez, éstos asientan sus patas en el gigantesco caparazón de una titánica tortuga estelar llamada Gran A’Tuin. ¡Toma ya!
La ambientación del Mundodisco se centra en un mundo medieval totalmente fantástico. Y es aquí donde Terry Pratchett deja escapar su más que desmesurada imaginación para liarla parda, nunca mejor dicho. Porque las Terry Pratchett son puramente cómicas y es que desde un principio, la intención de sus obras son las de parodiar obras de género fantástico tan conocidas como Dungeons and Dragons, El Señor de los Anillos, y a autores como Lovecraft o William Shakespeare.
El Color de la Magia se publicó en 1983 y desde entonces, son más de treinta las novelas que componen la saga de Mundodisco. Estas historias de fantasía se han convertido en auténticos libros de culto, con millones de seguidores por todo el mundo, llevando las historias que hay en ellos a series de dibujos animados, relatos cortos, videojuegos, adaptaciones televisivas con personajes reales, etc. Toda una gran franquicia este Discoworld. Estas novelas cortas están llevas de ironía, picaresca y mucho paralelismo con la realidad.

En esta primera novela, Pratchett nos presenta el Mundodisco, nos muestra con detalles cómo es y qué hay allí. Pero sobre todo, nos pone en escena a los dos protagonistas de esta primera aventura del Mundodisco, Rincewind y Dosflores. El primero, un mago bastante mediocre y el segundo, un turista con ganas de juerga y de gastar dinero. Ah, que no se me olvidaba, también les acompaña un baúl que guarda una gran cantidad de dinero, pero no sólo eso, el baúl anda, corre, come – y esto último que se lo digan a los que han intentado meter la mano en él para atrincar algunas moneditas de oro – y hasta parece a veces incluso razonar. Fijo que los de IKEA están detrás de estos baúles tan…peculiares.
Dosflores es el primer turista que llega a Mundodisco, viene cargado de oro y pretender vivir todas y cada una de las batallitas que se cuentan sobre Ankh-Morpork, una agitada ciudad de Mundodisco. Sin querer dar muchos detalles de esta agradable novela, sobra decir que los dos acaban metidos en un fregao que ni ellos mismos saben cómo se han metido ni cómo salir. Pero es ahí donde aparecen una gran variedad de personajes muy carismáticos, entre ellos La Muerte, uno de los personajes que más aparece en los libros del Mundodisco y que es bastante cachondo, siendo uno de los protagonistas favoritos por parte de la gran mayoría de los fans de la saga. Además, otros personajes se dan cita alrededor de Mundodisco, dioses, semidioses, trolls, reyes y reinas, taberneros, ladrones, putas, mendigos, un sinfín de personalidades raras, propias de este tipo de literatura.
Por lo que tengo entendido, los demás libros del Mundodisco son más cómicos que este primero, aunque El Color de la Magia te arrancará más de una sonrisa, os lo aseguro. Una lectura divertida, alegre, entretenida, para nada infantil y muy pero que muy irreal y fantástica. Pratchett hace gala de su tremenda imaginación, agudeza e ingenio, y pone en tus manos unos libros que realmente merecen la pena. No se si me leeré todos los libros que componen la saga fábula del Mundodisco, porque como he dicho, son más de treinta lis libros que hay publicados, pero estoy seguro que este no será el único.
Haciendo un breve guiño a su autor favorito, Stephen King, Juan de Dios Garduño nos sitúa en la ciudad de Bangor, Maine, y nos muestra un mundo post apocalíptico donde tan sólo existen tres supervivientes: Peter, su hija y Patrick, su odiado vecino. La Tercera Guerra Mundial estalló, y con ella nació una nueva forma de hacer la guerra, los muertos se cuentan por millones y es que en esta última batalla se han utilizado bombas para acabar con el enemigo recodificando el ADN humano. Garduño nos sumerge en una atmósfera fría, oscura y extremadamente solitaria. Hasta que aparecen ellos y todo se convierte en un frío infierno. No saben que son exactamente, pero están ahí y quieren acabar con la poca vida que apenas queda. En un clima de continua tensión, los dos hombres que tanto se odian y que antaño fueron buenos amigos, tendrán que aunar sus fuerzas para combatir a esos extraños y tenebrosos enemigos que cada noche, cuando todo está silencioso, se posan con sus inertes ojos frente a la vivienda de ambos con la única intención de arrebatarles lo único que les queda, la vida.



































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