Miscelánea

«Ubi societas ibi ius». Sobre mi elección de estudiar Derecho

«Ubi societas, ibi ius»: donde hay sociedad hay derecho

Historia-Derecho

Hace poco más de una semana que acabo de empezar mis estudios en el grado de Derecho en la facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Reconozco que me metí en esta carrera bastante temeroso, por su complejidad y porque iba a ser y es mi primera experiencia como universitario. Supongo que ha sido cuestión del miedo a lo desconocido. No sabía dónde me metía exactamente y eso para alguien que lo quiere tener todo en orden y bajo control es algo que inquieta bastante.  Pero sí es cierto que tenía muy claro mi deseo de estudiar Derecho, tenía claro que si me decantaba por entrar en la universidad sería para ello, la única carrera que realmente me llamaba la atención y despertaba en mí un gran interés. No voy a negar que hubiera otras carreras que en un primer momento me dieron que pensar, pero precisamente por eso, tras pensar mucho sobre cómo y dónde dar este gran salto a la universidad, el resultado ha sido este.

Y precisamente, ¿qué pensé para decantarme por estudiar este grado en Derecho? Veréis, a mi edad (tengo 26 años), no estoy precisamente para dar muchos tumbos, ya desperdicié varios años de mi vida cuando era un adolescente inmaduro y poco consciente y es por eso que desde hace ya varios años he trabajado duro y mi obsesión, entre otras, ha sido y es, no perder más el tiempo. Digamos que he tenido que ir durante estos últimos años a tiro hecho y dejar de ir dando más vueltas y demás pajas mentales. Esta era la primera de las premisas. Tenía que encontrar algo que me gustara, que me atrajera de verdad, que pudiera con ello y sobre todo, que pudiera sacar beneficio y sí, me refiero a beneficio laboral y económico. Doy por hecho que cualquiera que entre en una carrera sacará un gran beneficio en cuanto a incrementar su nivel cultural e ideológico. Eso es algo que todos sabemos, y los que nos gusta aprender y no dejar de hacerlo nunca, valoramos de sobremanera. Pero a mi edad, y tal y cómo están los tiempos que corren, necesitaba, necesito y necesitamos muchos de nosotros, aumentar nuestros conocimientos, formarnos mucho mejor y así optar a un puesto de trabajo a la altura de las expectativas de cada uno. Quizás si fuera más joven, si partiera de los 18 años ahora mismo, quizás me hubiera decantado por otras opciones como Periodismo o Filosofía, sobre todo ésta última ya que desde hace un tiempo me siento muy interesado por esta materia. Pero no es el caso.

Hasta aquí, perfecto. Encontré una carrera con grandes y variadas salidas laborales, al menos en teoría claro, porque no me negarán que estudiar Derecho tiene más oportunidades que estudiar Historia del Arte por ejemplo. Pero, ¿debía encontrar una carrera solamente por albergar varias salidas laborales? ¿Acaso no debe uno estudiar lo que verdaderamente le gusta o de lo contrario acabaría frustrado? He aquí la segunda premisa. Para mi sorpresa, sí, los estudios en Derecho fueron totalmente de mi agrado. Justo antes de tener que decidir sí o sí qué y dónde estudiar, indagué sobre qué se estudiaba en cada una de las carreras que más llamaron mi atención. Los estudios en Filosofía ganaban  por enteros, pero la primera premisa no la cumplía, al revés, más bien la anulaba y como he dicho, a tiro hecho, no podía darme el lujo de equivocarme, de perder otro año más, ¡ni hablar! Y para mi gran satisfacción, tras navegar por internet, buscar información sobre qué se estudia en Derecho y pedir consejo a conocidos, amigos y familiares, sobre todo a mi hermana Desirèe, nada más y nada menos que Gestora del Ministerio de Justicia para la Comunidad de Andalucía y Tramitadora para el Ministerio de Justicia de la Comunidad de Madrid, no lo podía tener más claro, estudiaría Derecho.

El grado en Derecho es uno de los que tiene más salidas profesionales. Una vez terminada la carrera de Derecho y superado el Máster que desde hace poco exigen para el acceso a la Abogacía, podrás ejercer como Abogado. También en despachos o asesorías, en cualquiera de las áreas que abarca el Derecho, como la siguientes:

  • Asesoría fiscal, mercantil, laboral
  • Áreas tradicionales del Derecho como son penal, civil, administrativo, familia…
  • Nuevas áreas del Derecho: derecho del deporte, derecho marítimo, derecho medioambiental,derecho y nuevas tecnologías…
  • Urbanismo
  • Arbitraje y Mediación

Esta carrera también te abre las puertas a la empresa privada. Una persona graduada en Derecho podrá integrarse en departamentos de la empresa tales como:

  • Asesoría jurídica
  • Calidad
  • Contabilidad
  • Recursos Humanos
  • Seguridad e Higiene en el trabajo
  • Marketing
  • Finanzas

Por otro lado, el graduado en Derecho podrá presentarse a varias de las Oposiciones a la Administración que se ofertan y que desgloso a continuación:

  • Ya sea en la Administración de justicia, como en las diferentes Administraciones Públicas (estatal, autonómica, foral o local)
  • Justicia (Juez, Fiscal, Secretario Judicial…)
  • Hacienda (inspector, subinspector, liquidador de impuestos…)
  • Registro y Notariado
  • Trabajo y Seguridad Social
  • Técnicos de la Administración
  • Diplomacia

Es para mí un gran honor estudiar algo tan bonito y esencial para la vida humana. El Derecho, junto con la Filosofía y la Ética, han sido y serán siempre el pilar fundamental de la vida del hombre, por siempre. Imposible concebir la vida, nuestra vida, sin normas, leyes, cuestiones metafísicas relacionadas con el Mundo, la religión o el hombre, o discutir y teorizar sobre asuntos relacionados con las sociedades y la conducta del ser humano. Estamos comenzando a estudiar el conjunto que forma la base principal y fundamental de toda sociedad, de donde todo lo que vemos a nuestro alrededor se asienta y toma forma.

Comienzo la carrera ilusionado, muy ilusionado. ¡Deseadme suerte!


Just Add Water. Clay Marzo, su historia sí que es de película

Decir que tan sólo quedé impresionado cuando descubrí la historia de Clay Marzo sería quedarse corto. Desde que decidí meterme de lleno en el espectacular mundo del Surf, muchas han sido las horas que he dedicado a leer esto de aquí y esto de allá, intentando aprender lo mínimo que se requiere para adentrarse en este deporte. Pero ahora que ya sé, por llamarlo de alguna manera, los conocimientos mínimos sobre este peculiar deporte, muchas también son las horas que dedico a intentar conocer ya no el deporte en sí, sino todo lo que el Surf en sí abarca y lo que entorno a él hay.

Y así fue como una tarde, mientras iba surfeando por decenas de páginas sobre Surf, avisté la historia de este chico californiano residente en Hawái y que se ha convertido en uno de los mayores surfistas de todo el mundo. ¿Qué tiene esto de impresionante? Bueno quizás no sea de lo más impresionante que se pueda ver, y de seguro que historias como las de Clay las hay a patadas, siendo muchas de ellas incluso más impactantes y conmovedoras.

Clay Marzo padece el Síndrome de Asperger, un trastorno mental que forma parte de los trastornos autísticos. Como muchos sabemos, los sujetos que padecen algún tipo de autismo carecen prácticamente por completo de interacción social provocando así serios problemas en la conducta del paciente para con el resto de personas que con él convive. Pero dentro de los distintos tipos de autismo, el Síndrome de Asperger destaca porque los pacientes que lo sufren, en su mayoría, se encuentran obsesionados con alguna materia en concreto haciendo que éstos adquieran enormes conocimientos al respecto. Por ejemplo, encontrarse obsesionado por los dinosaurios, la construcción de maquetas, etc. Algunas de estas obsesiones más comunes entre los pacientes con este síndrome son los medios de transporte (sobre todo los trenes), las matemáticas o la física y todo lo relacionado con los ordenadores y la informática en general.

Hans Asperger, que fue quien descubrió esta enfermedad, llamó a sus jóvenes pacientes “pequeños profesores”, debido a que pacientes de tan solo trece años de edad conocían su área de interés (la pediatría) con la profesionalidad de un profesor universitario. Es entonces donde nos centramos en Clay Marzo. A este joven de tan sólo 22 años, le diagnosticaron este síndrome en 2007. Desde entonces, su obsesión no ha sido hacer maquetas ni cálculos numéricos, su obsesión es hacer Surf durante resto de su vida.

Como era de esperar en una persona con síndrome de Asperger, Clay no tardaría en despuntar en la materia que él eligió, en el Surf, ¿o fue el Surf quien lo eligió a él? Sea como fuere, recientemente se ha estrenado la película Just Add Water, que cuenta con la participación de surfistas de la talla Kelly Slater, Mark Occhilupo, Dane Reynods, Andy Irons (DEP) y Jake Paterson, que frente a la cámara, declaran lo que piensan y sienten sobre Clay Marzo y su historia.

Aquí os dejo con el tráiler extendido: