Música

Mi etapa favorita de Bad Company

Brian-Howe-of-Bad-CompanyMe centro en la que es la etapa que más me gusta del grupo, la época con Brian Howe a la voz. Estamos ante un supergrupo formado en la década de los 70 por el que han pasado verdaderas leyendas del Rock, como el mismísimo Paul Rodgers, una banda con una prolífica discografía y que ha dejado para la historia grandes discos, sin ir más lejos, su debut homónimo de 1974, Run With The Pack o Desolation Angels entre muchos otros. Y aun gustándome todos sus discos, hoy con esta breve entrada hago hueco en Anhelarium a la que es mi era favorita de esta clásica banda. Hablo de los años comprendidos entre 1986-1994, los años de Brian Howe al frente y en los que la banda se acercó comprensiblemente a ese sonido Rock que tanto me apasiona, arrimándose al AOR tan característico de principios de los 90. Digo comprensiblemente porque en los primeros años de esa colorida década muchas bandas que acostumbraban a hacer un Rock más clásico y menos armonioso coquetearon con el AOR entre los centenares de bandas que ya practicaban este estilo de música, pues era el género musical que más fuerte pegaba por entonces.

Mientras Rodgers trabajaba junto a Jimmy Page en el que sería otro supergrupo, The Firm, los miembros que aún integraban Bad Company incorporaron a Brian, ex vocalista de Ted Nugent a la banda. Una vez recompuesta nuevamente, la banda contactó con Keith Olsen, productor de los afamados Foreigner para trabajar en el que sería el primer disco de la nueva formación de Bad Company. Esto, más el cambio en las filas del grupo, trajo consigo un nuevo sonido, un nuevo estilo de Rock con el que los chicos trajinarían sus nuevas composiciones. Se acoplaron teclados para dotar de melodía las nuevas canciones, se inspiraron en los grupos de Rock melódico que tanto sonaban en las emisoras de radio y televisión, y así es como debutaron con Fame And Fortune en pleno año de 1986. Su single de presentación, This Love, alcanzó un buen ranking en la listas de las canciones más sonadas. No era de extrañar que eligieran a Howe para este nuevo sendero a recorrer. Con este disco uno aprecia cómo la voz de Brian Howe es idílica para este tipo de Rock, ¡con Brian consiguieron justo lo que querían!

Tras unos nuevos cambios en el line-up del grupo, con Dangerous Age cosecharon un mayor éxito, y como ya hacían muchas bandas del género en esos años, también se subieron al carro de producir algunos vídeos musicales para que la MTV, que por aquél entonces era un buen canal de música, no la mierda que es ahora, los retransmitiera una y otra vez. Y así es como llegaron más éxitos de Bad Company como No Smoke Without A Fire, Shake It Up o One Night. Todos ellos llegaron a estar en el top 10 de las listas y gracias a ello obtuvieron un disco de oro.

Y con Holy Water, ya abriendo la década de los 90, ahora sí que arrasaron. Este tercer disco con Brian a la voz consiguió un enorme éxito, sedujo por completo a prensa y público y lógicamente fue un verdadero triunfo en ventas. El single que da nombre al álbum, Holy Water alcanzó el puesto #1 durante dos semanas en las listas, y con If You Needed Somebody, una de mis power balad favoritas, logró el puesto #2. Pero llegados a este punto no puedo olvidarme del que es uno de los temas AOR más intensos y enérgicos para mí, y hablo del segundo tema de este Holy Water titulado Walk Through Fire. Puro AOR noventero, como siempre digo, es una canción que lo tiene todo. Todo lo que es AOR es esta canción, y esta canción es puro AOR amigos míos.

Todas estas canciones les hicieron embarcarse en giras exitosas por todo el mundo. En 1991 compartían cartel con los Damn Yankees, una grandísima formación de la que ya hablé en Anhelarium hace un tiempo, rindiéndole un merecido homenaje. Llegamos al último disco de Bad Company con Brian Howe. Here Comes Trouble, álbum que data de 1992, lucía nuevamente con más temazos AOR como How Abaout That o This Could Be The One, y de nuevo, consiguieron otro disco de oro, ya que todos estos temas alcanzaron las primeras posiciones en todas las listas. Para cerrar esta magnífica e inolvidable etapa, la banda grabó un álbum en vivo, What You Hear Is What You Get: The Best of Bad Company durante la gira del Here Comes Trouble.

Inmejorable el aporte de esta banda al género AOR que tanto nos apasiona. Unos discos necesarios, esenciales para todos los apasionados del Rock melódico, cargados de temas irremplazables, vitales, poderosos. ¡AOR en su mayor esplendor!


Pearl Jam – Binaural [2000]

Me encanta Pearl Jam y me encanta Eddie Vedder. Esta es de esas bandas que me trasportan, que me envuelven en esa ambiente de Rock puro, palpable. Y la voz de Eddie Vedder no podría ser más idílica para crear esa sensación, quizás un poco rara de describir, pero que te hace sentir espléndido, sabiendo que lo que escuchas y lo que te hace sentir es auténticamente genuino. Con este disco nos trasportamos al año 2000, concretamente al mes de mayo de aquél año. Un año con el que todos entrabamos en un nuevo siglo que, sin duda, traería cosas nuevas, y qué cosas amigos míos…

Como ya sabemos, a finales de los 90 el Rock sufría un vendaval de cambios. Durante las dos últimas décadas el Rock había sido el género que reinaba en todas las radios del planeta, y vertientes de este estilo como el Hard o el Glam llegaron a colapsar las emisoras de radio, cadenas televisivas y por supuesto, las tiendas de discos, pues el aluvión de grupos que durante esos años se encargaban de repetir la misma fórmula era salvaje. No era de extrañar que todo diese un giro radical y se comenzaran a escuchar nuevas caracteres y los medios apuntaran a otras propuestas. Los últimos años de los 90 y principios de los 2000 fueron una criba musicalmente hablando. Reinventarse o morir. Pero esta revolución parecía no afectar a grupos que años atrás ya estaban más que consagrados. Y Pearl Jam es un ejemplo de esas bandas que, a pesar de que con este disco endurecieron algo su sonido, siguieron con esas ondas tan características de la banda.

Después de un glorioso Yield, disco con el que la banda terminó de consagrarse y que contentó de sobra a prensa y público, los fans de Pearl Jam ansiaban poder catar este nuevo trabajo que poco se parecería al anterior. Binaural está acordonado en entorno más denso, algo más oscuro, pero que no se aleja radicalmente de los requiebros propios de la banda. Con Breakerfall da comienzo este disco, al más puro estilo Hard Rock. Una letra sentimental en el que se nos habla de la pérdida del amor. Y es que una de las cosas que más admiro de esta banda son sus escritos. Si no conoces bien este grupo, te aseguro desde ya que es de los mejores en cuanto a letra. Aunque también os aseguro que me cuesta ser objetivo con este disco en concreto, pues es de mis favoritos. God‘s Dice sigue la senda marcada por Breakerfall, pero la temática del tema es totalmente distinta, aquí nos habla de la cabezonería del ser humano en vivir siguiendo dogmas, dejando su destino en manos de Dios. Con Evacuation la banda forma un tándem en su inicio puramente hardrockero, Estamos ante una de mis canciones preferidas de Pearl Jam. En esta ocasión la banda se centra en ese respiro que todos debemos darnos de vez en cuando, debemos evacuarnos de todo lo que nos oprime y no nos deja ser nosotros mismos, tenemos que alejarnos de todo lo que nos hace daño, arreglar nuestros destrozos y recomponernos.

Light Years es uno de los platos fuertes de este álbum, un medio tiempo, otra de las cancione de las que nunca podré olvidarme. Esta canción es otra de mis preferidas, y trae a mi mente dulces recuerdos de mi adolescencia. Un tema salpicado por esa enredada melancolía que se cierne sobre ti cuando recuerdas a esas personas que ya no están a tu lado. Nothing As It Seems resulta hipnótica por momentos y son en estos temas donde mejor uno aprecia la envolvente voz de Vedder, una de las más reconocibles y admirables del panorama musical. Thin Air da un rodeo al lado más southern de la banda, otro tema que quizás no posea el aprecio que debería pero que personalmente me resulta de lo más magnético.

Insignificance sigue la senda de Do The Evolution en cuando a temática. Aquí los riffs de guitarra son más protagonistas y la voz aumenta su tonalidad, es un tema mucho más enérgico pues la letra lo requiere, volvemos a ver con este tema el lado más reivindicador de la banda. Of The Girl es el tema más calmado de este disco que a medida que avanza va uno cogiéndole más el gusto, aunque sinceramente es de los pocos temas de esta banda que no logran atraparme. Grievance da la puntilla con un Rock más alternativo pero igualmente contundente y rápido como lo fueron los primeros. Con Rival coquetean con los tintes más progresivos, esos tan característicos de los setenta, o al menos a mí me lo parece. Este tema está inspirado en la famosa matanza de Columbine, donde unos jóvenes armados hasta los dientes se presentaron en su instituto, asesinando a doce alumnos y a uno de los profesores. Vuelve la densidad a este trabajo con Sleight Of Hand, un tema más concentrado y profundo, con unos sonidos engrosados y una letra bastante pesimista.

Vedder siente amor por el ukelele, y en su carrera en solitario bien se aprecia. Soon Forget no causó mucho entusiasmo en los fans, aunque en directo siempre ha sido bien recibida. Acaba este álbum con Parting Ways, otro tema apesadumbrado, afligido. Narra la historia de dos individuos que ponen fin a un momento de sus vidas, dos personas que deciden tomar caminos separados, y es precisamente con este tema, donde Pearl Jam decide poner fin a este gran trabajo. No lo sabía hasta que lo leí años después por internet, pero al final de esta canción, se oye tras unos segundos de silencio un persona tecleando una máquina de escribir, y es el modo en que Eddie Vedder homenajea ese máquina que durante años ha utilizado para plasmar sus letras.

 


Sôber – Letargo [2014]

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La portada está realizada a bolígrafo por el propio guitarrista de la banda, Antonio Bernardini.

Sôber despierta en mí un fervor que pocas bandas consiguen. Tenía este disco desde hacía tiempo reservado para escucharlo cuando ya me encontrara de vacaciones. Sabía que este disco me deleitaría, que sería un trabajo más que notable, como todo lo que esta banda madrileña siempre presenta, así que con religiosidad aguardaba el momento idóneo para volver una vez más a quedar cautivado por la música de esta talentosa banda de Rock. Y así, el verano no podía ser mejor momento para dejarse seducir nuevamente por la voz de Carlos Escobedo y sus magníficas letras.

Hace tres años regresaron al panorama musical por todo lo alto con Superbia, un disco cargado de grandes temas, muy melódicos y protagonizados por unos estribillos extraordinarios. Un disco que no puedes dejar pasar, pues junto con Paradysso, me aventuro a decir que es el mejor de su discografía. Para este 2014 nos presentan Letargo, un álbum que como no podría ser de otra manera, sigue la senda del anterior, aunque tengo que decir que no logra alcanzar el nivel de Superbia a mi modo de ver. Con esto no quiero darle un tono despreciativo, nada más lejos de la realidad, porque con Letargo volvemos a disfrutar de canciones con ese brío tan característico de Sôber.

Me alucina comprobar no solo la energía tan tremenda que trasmite siempre este grupo, sino también ese embellecimiento musical que consiguen crear. Nunca dejarán de sorprenderme por ello. A nivel nacional, pocas bandas he escuchado que logren compaginar unas letras tan sentidas y sagaces con una musicalidad tan espectacular. Con un inicio de lo más rockero, Afrodita inicia este Letargo lleno de pasajes musicales sorprendentes. Tras esa consecución de riffs aparece la voz de Carlos Escobedo y siento un ligero déjà vu, pero no porque la canción suene igual a otras que ya haya escuchado de la banda, sino porque he crecido con la voz de Escobedo, su voz me ha acompañado desde mi adolescencia y al escucharla siempre me regresa a momentos muy especiales para mí. Como aquella mañana de primavera del año 2002, en el que mi hermana me despertaba con una grata sorpresa, me regalaba Paradysso, un disco que me marcaría de por vida.

Insecto es todo un portento. La letra es espléndida y la canción en general es radiante. Escuchar su estribillo es un todo un placer. Y ocurre lo mismo con el siguiente tema, Blancanieve. Esta banda también se ha caracterizado por poseer una gran calidad técnica, y Letargo es nuevamente una muestra de ello. La batería, de la que se encarga Manu Reyes, suena de lo más contundente y las guitarras son impecables. Jorge Escobedo y Antonio Bernardino forman una dupla formidable. Quizás la primera hubiera quedado mejor como single de presentación para este nuevo disco, pero la elegida ha sido Blancanieve, donde han realizado un videoclip que podéis ver a continuación.

Encadenado es el tema más pesado, de buena melodía y con una letra sentida y directa. De esos temas que trasmiten un mensaje de verdad. Le sigue Letargo, un tema mosaico, como yo les suelo llamar, pues cohesionan distintos tonalidades musicales. Se inicia con unos arpegios secos de guitarra, al que se añaden las eléctricas con más fuerza, provocando que el oyente se muestre expectante al momento en el que la canción rompa en su punto más álgido, y que sin esperarlo da lugar a un estribillo semi acústico, dando lugar a un medio tiempo melancólico y apesadumbrado que es intercalado por riffs lentos y pesados.

Mañana es la luz tras un sombrío pasadizo. Desde los primeros segundos la canción está impregnada de pura melodía, un tema al más puro estilo Sôber. Junto con Insecto y Blancanieve, uno de los platos fuertes de este último trabajo. Con Fugaz volvemos a los recodos más metaleros de la banda, que junto con Tal Día Como Hoy, el tema más flojo del disco, son un punto de inflexión, pues los temas que quedan del disco son más suaves y puramente melódicos. Y tras haber escuchado temas totalmente admirables, aún nos quedan otros que pueden estar a la altura de los anteriores. En la recta final de este Letargo descubrimos Unax, un tema con una letra conmovedora que sirve de aliento a Unax Cañibano, un niño con una grave enfermedad de las que por desgracia no tienen cura alguna. Una canción directa, con fuerza, como no podría ser de otra manera, y con un estribillo muy melódico, acompañado por unos teclados. Sin duda el lado más armonioso de Sôber.

El nivel no baja amigos míos, sino aumenta, y Capricho, el siguiente tema, posee unos coros y unos teclados asombrosos para deleite de los que somos fieles seguidores de la música de estos madrileños. Mofina sorprende por ser de un corte mucho más pomposo, alejándose totalmente de los sonidos más metaleros de la banda. Pero otro plato fuerte, por si ya pensabais que no habría más en este disco, lo compone Otoño, un auténtico regalo para los oídos, un medio tiempo elegante, delicado, y que podrían utilizar como segundo single de presentación si quieren acaparar una mayor atención por parte de prensa y público.

Sôber lo vuelve hacer, nuevamente inventan un disco donde legitiman su tremenda habilidad para crear canciones de esta índole, en el que dan rienda suelta a esa creatividad que tanto se agradece en estos días y sobre todo, en el que firman con orgullo un trabajo sensacional que no dejará impasible a nadie que tenga un mínimo de criterio musical.