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Alien Isolation. La mejor manera de despedirme de mi querida PS3

Una bonita relación

11 años va a cumplir mi PlayStation 3 estas navidades. Y llegará estando en perfectas condiciones. Durante todos estos años no he sentido la necesidad de hacerme con la PS4, todo lo contrario. Durante todos estos años ansiaba seguir disfrutando del extenso y lujoso catálogo de juegos que posee PS3. Sin lugar a dudas, esta consola a día de hoy posee la mejor colección de videojuegos. En aquél lejano mes de diciembre de 2008 la compré y desde entonces no me ha dado ni un solo problema. Puedo sentirme doblemente afortunado. Me he deleitado durante más de una década con una máquina maravillosa que no me ha dado nunca problema alguno. Sobre todo cada verano. Era terminar el curso y pasarme por el Game para comprarme cinco o seis juegos para pasármelos durante el verano. Menudas viciadas me pegado en todos estos veranos. Y este, por supuesto, igual. Este verano de 2018 decidí que fuera el último al que le dedicara toda mi atención a la PS3. Y es que desde hace ya varios meses, ahora sí, he sentido la tremenda necesidad de pasar al siguiente nivel. Desde que salió la PS4, muchos han sido los juegos que me han embelesado, pero más lo hacía la idea de seguir con la 3. Pero el cuerpo ya me pedía pasar a la siguiente generación (a buenas horas mangas verdes) de videoconsolas. Nunca he sido de Xbox, ni me interesa. Tampoco he sido muy fan de Nintendo aunque pasara muy buenos ratos en mi infancia con la clásica Nintendo NES y la GameBoy. Yo siempre  fui de SEGA y Sony.

Ayer mismo me compré la PS4. Aún quedan dos años para que salga la 5. Y cuando ya esté en el mercado, tendrá que pasar un año o dos para que la quinta máquina de Sony posea un interesante y amplio catálogo de juegos. Así, a bote pronto, aún tengo como tres o cuatro años por delante para disfrutar al máximo de la PlayStation 4. Y así haré. Pero antes, tenía que despedirme de alguien.

Alien Isolation. Una de las mejores entregas de PS3. ¡Tienes que jugarlo!

Quería sentir algo parecido a The Last Of Us, juego del que ya os hablé en Anhelarium hace unos veranos. Quería jugar a un juego que me brindara una experiencia así. Jugar a uno de esos juegos que te atrapa. Alien Isolation no tiene, ni gráfica ni técnicamente, las cualidades de The Last Of Us, ni tan siquiera tiene nada que ver en ningún aspecto con el de Naughty Dog.  Pero es de los que te enamoran al instante. No es simplemente un juego que entretiene y mola mucho, ideal para pasar la tarde. Alien Isolation es mucho más. Y si encima eres, como yo, fan de la saga Alien, no puedes dejar pasar este juego. Tampoco hace mucho que hablara en Anhelarium sobre la primera entrega de la saga. Publiqué una entrada rindiéndole homenaje a la obra maestra de Ridley Scott, Alien, el octavo pasajero (1979). Podéis leer la reseña pinchando en este enlace.

Los amigos de SEGA y The Creative Assembly han querido hacernos olvidar (y, muchas gracias) el mierdolo que fue aquél Aliens: Colonial Marines en 2013. Pedazo de mierda de juego, tío. Espero que no gastaras mucho dinero o tiempo en él. No, Alien Isolation hace que olvidemos el bochorno de Colonial Marines para que nos acojonemos con esta magistral obra que no puede ser más fiel a la película de Ridley Scott. Alien Isolation es un survival horror, un juego completamente inmersivo, que si además juegas a él utilizando unos cascos la experiencia es ya máxima. No es baladí decir que si juegas de noche, a oscuras, el juego se hace más opresivo. Este juego por momentos llega a ser desesperante. Te hace sentir que estás ahí, o mejor dicho, te hace sentir que el puto bicho está ahí, justo detrás tuya, a un paso de devorarte. Además, y como es comprensible, no puedes acabar con él, si te ve, estás muerto. Es por eso que Alien Isolation es uno de los mejores juegos de sigilo, el sigilo debe ser tu mayor virtud. Aquí no hay una acción pura y dura. Olvídate de pegar tiros, poner bombas, no, aquí no puedes hacer ruido. Las armas a las que tienes acceso sólo te servirán para defenderte de humanos y androides (estos últimos te pondrán también de los nervios).

De los mejores lanzamientos de PS3. Es el juego que la saga Alien se merecía tener

Eres Amanda Ripley, hija de la desaparecida teniente Ripley, oficial de la U.S.C.S.S. Nostromo. La joven Amanda es contactada por el androide Christopher Samuels que le informa que la caja negra de la Nostromo ha sido recuperada por la nave de transporte Anesidora que pertenece a la corporación Seegson en la estación Sevastopol, una estación espacial de comercio que orbita al rededor de KG348 en el sistema Zeta Reticuli. Amanda no duda y se dirige a la estación. Ahí comienza la pesadilla. Cuando Amanda y su equipo llegan a la estación, se la encuentran echa un caos, la estación está desolada y pronto se darán cuenta de la amenaza que acecha en sus entrañas. Sevastopol es una estación gigantesca, está llena de rincones y escondrijos, y tendrás que saber moverte muy bien para poder sobrevivir.

El juego enamoró a la prensa especialidada y por supuesto por los gamers. PC Gamers le dio al juego un nota de 93/100. GamesRadar un 4,5/5, Official Xbox Magazine dio al juego 9/10 y otras páginas de reseñas como GameRankings y Metacritic dieron un 85,5 % y un 80/100 respectivamente. El juego se desarrolla en primera persona, pero olvídate de vivir una experiencia tipo Call of Duty. Si buscas eso, este no es tu juego. Recalco que esto es un juego de horror y supervivencia. El juego es largo, pero no se hace pesado, y sí es cierto que es algo difícil aun poniéndote en el nivel más fácil. Y me explico: en el juego te matan mucho, aunque seas muy bueno y sigiloso. Si el el bicho te ve, estás muerto, es así de sencillo. Por suerte   hay muchos puntos de guardado y eso, en este juego, creedme, es un alivio.  Pero sí es cierto que te matan bastante. Y eso hace que el juego se te haga más largo y como dijera, en ocasiones desesperante, porque si a eso le sumas lo angustioso que resulta el ambiente en el que está envuelta Amanda (la Sevastopol parece el escenario onírico perfecto para una pesadilla al estilo de David Lynch) y lo opresivo que resulta el alien, al que escuchas moverse a cada momento y muy cerca tuya, hacen que el clima sea denso, angustioso.

Ha sido una bonita forma de despedirme de la PS3 y encima en verano donde más ligado he estado a ella. Este verano he pasado largas tardes y madrugadas jugando a este Alien Isolation. Mi PS3 está en perfectas condiciones. Seguramente algún día la vuelva a encender y a disfrutar de ella. Con respecto al juego, podría contaros muchas más cosas sobre él. Detalles, consejos, pero seguro interferiría en la experiencia de juego. Así que prefiero que la sorpresa sea mayor para ti y te deleites con esta genialidad. De los mejores lanzamientos de PS3. Es el juego que la saga Alien se merecía tener. Juega y dime como ha sido tu experiencia con este Alien Isolation.

¡GRACIAS ALIEN ISOLATION! Por una una experiencia de juego estupenda. ¡GRACIAS PS3! Por tantos años a mi lado, por tan buenos momentos. Y los que te quedan por darme, seguro. 

 


ALIEN, el octavo pasajero [1979]

No sé que ha tenido siempre este bicho que es el que más miedo me ha dado de todos los monstruos del cine. Siento fascinación por Alien. Cada cierto tiempo me veo la saga completa. Cuando hablo de la saga me refiero a la saga original, no hablo ni de Prometheus (2012) ni de Alien: Covenant (2017). La primera, un despropósito; la segunda, aún sigo digiriéndola. Y ya ni hablemos de Alien vs. Predator (2004) y su secuela, un crossover para el entretenimiento barato, demasiado estúpido. Alien es la obra maestra de Ridley Scott, por lo que siempre será recordado. Ya sé que este director tiene en su haber grandes obras como Gladiator (2000) o Blade Runner (1982), pero su nombre siempre estará ligado a Alien, siempre se hablará de él como el director de Alien. En 1979 Alien marcó un antes y un después en el cine de ciencia ficción y de terror y por supuesto, una enrome franquicia que ha dado cómics, libros, videojuegos y todo tipo de merchandising. Alien es de las películas más reconocidas del género, una de las más transcendentales. Alien, el octavo pasajero, es de las películas que mejor envejece, han pasado más de treinta años de su estreno y no ha perdido ni una hebra de calidad. Sus secuelas, esas que componen la que todos conocemos como la saga original, son joyas del séptimo arte. Cada una de esas secuelas fue dirigida, además, por excelentes directores de cine. Alien, el regreso (1986) fue dirigida ni más ni menos que por James Cameron (Titanic, Avatar); Alien 3 (1992), por David Fincher (Seven, El club de la lucha). Ya en 1997, para Alien Resurección, sería Jean-Pierre Jeunet (La ciudad de los niños perdidos, Amelie) el encargado de dirigir la última de las clásicas. Pero yo me quiero centrar en la madre de todas ellas, en Alien, el octavo pasajero, porque muchas películas han seguido los pases de esta cinta, pero pocas han conseguido transmitir la angustia y la intensidad de ésta.

Oscuridad, terror y belleza

Esta película cuenta la historia de la nave Nostromo, una nave de carga que recorre un largo viaje y en el que sus tripulantes están sumidos en un sueño criogénico. MADRE, como así llaman al ordenador central de la nave, tras detectar una extraña transmisión procedente de un planeta cercano y aparentemente deshabitado,  procede ha despertar a los siete tripulantes de la nave. Así, los navegantes espaciales decidirán acercarse al planeta para comprobar e investigar la procedencia de dicha transmisión. Dallas, el capitán de la nave, comunica al resto de la tripulación que MADRE ha dirigido a Nostromo al desconocido planeta porque ha interpretado la señal interceptada como una alerta de socorro. Una vez que la película nos ha presentado los roles de todos y cada uno de los tripulantes, éstos de disponen a aterrizar en el extraño planeta para comprobar lo sucedido y desvelar el inquietante misterio. Cuando el capitán Dallas y su equipo aterrizan en el inhóspito planeta, accederán al lugar donde se originó la transmisión. Allí se encontrarán con una nave alienígena que parece haber sido abandonada mucho tiempo atrás.  Mientras tanto, la teniente Ripley ordena a MADRE que realice una descodificación de la extraña transmisión obtenida para su interpretación y es ahí donde descubrirá que el mensaje no era una alerta de socorro, sino de advertencia. Uno de los oficiales, Kane, descubre en la nave que han abordado una sala llena de lo que parecen ser huevos en incubación. Uno de ellos se abre y una extraña y viscosa criatura se adhiere a su casco de forma violenta, derritiendo su visor y aferrándose a su rostro. Kane es llevado de urgencias a Nostromo. Allí, uno de los tripulantes, un androide llamado Ash, intentará liberar a Kane de semejante engendro. Cuando parecía imposible desaferrar a ese extraño ser del rostro del oficial, éste cae aparentemente muerto. Kane despierta ileso, la nave Nostromo pone de nuevo rumbo a la Tierra. Pero Kane comienza a convulsionar y una extraña criatura sale de su interior reventándole la caja torácica. Y es aquí donde comienza una tragedia galáctica que no se olvidará jamás.

Los oscuros pasillos y rincones de Nostromo forman un escenario claustrofóbico y amenazador. La pequeña y violenta criatura tiene innumerables formas de esconderse a placer de los tripulantes que ahora se muestran inquietos y asustados. La teniente Ripley comienza a mostrar sus dotes de mando y determinación y es donde poco a comienza a obtener el protagonismo. Desde el inicio de esta cinta vemos como los planos y secuencias están medidos al detalle. La música, encargada a Jerry Goldsmith, pone sutil y paulatinamente énfasis a cada momento. La nave Nostromo presenta cierto aire disco (como no podría ser de otra manera en pleno años setenta) para dar paso a un ambiente gótico y tenebroso, convirtiendo la nave en el mayor de los pasajes del terror. Como bien rezaba el cartel con el que se promocionaba esta película: «En el espacio, nadie puede oír tus gritos». 

El octavo pasajero

El pequeño Alien, ese que anda correteando por la nave, es el octavo pasajero, al que nadie a invitado a bordo. El pequeño ser sufrirá ciertas transformaciones que ni el mismísimo Frank Kafka hubiera imaginado. La metamórfosis del bicho es espectacular y lo que lo hace más brillante es que no se usan efectos digitales en esta película. Hablamos de una cinta rodada en 1979 y de ahí el atractivo que jamás conseguirán las películas de hoy día. Los monstruos y estrafalarios personajes de las películas de aquellos días eran maquetas o disfraces que se conseguían a base de horas de concienzudo esfuerzo. De un sangriento cangrejo pasaba a una suerte de escarabajo repugnante para convertirse finalmente en un ser bípedo, imponentemente alto y fuerte, con una especie de armadura irrompible, tan oscuro como un agujero negro, de un aspecto que no podría ser más amenazador y espeluznante, y con unas mandíbulas que por si fuera poco, escupían ácido corrosivo. Un ser inmune, un ser invencible.

El bicho, por excelencia. Uno de los inconos del cine de terror más impactantes y reconocibles. El monstruo que más miedo me ha dado de todos. Llegué a tener pesadillas con él. Recuerdo cómo un primo mío me regaló de pequeño un póster enorme que regalaba Pepsi con motivo del estreno de la tercera película, Alien 3, en 1992. En él se veía a este monstruo a tamaño original, de esos pósters que se pegan detrás de la puerta de tu habitación o en una de los armarios. No recuerdo qué hice con él, si lo tiré o lo regalé, pero jamás lo coloqué en mi habitación. Este bicho tan letal no cesará en su empeño de matar a todo ser viviente que se cruce en su camino. De la forma más mortífera, irá acabando con toda la tripulación. Perseguirá de manera incansable a la teniente Ripley y no sólo en esta película. Ay! La teniente Ripley…

Sigourney Weaver


El bicho se pasa toda la película soltando babas, escupiendo ácido y persiguiendo a una Sigourney Weaver ensagrentada, sudorosa y en braguitas, que corretea por toda la Nostrodomo. Puede parecer soez o simplista esto que acabo de escribir, pero tan sólo es la imagen que tengo grabada a fuego en la cabeza cuando pienso en esta película. Las escenas de Weaver y el Alien son las que más me marcaron y las que primero se me vienen a la mente. Son las dos piezas inquebrantables, insustituibles y que más perdurarán en el universo Alien. Como si de una versión alternativa de La bella y la bestia se tratase, Ripley y Alien son en esta cinta la pareja de un baile violento y sangriento. Sólo ella es capaz de hacerle frente a un monstruo de tal calibre, Ripley nunca dejará de ser una de las más admiradas heroínas del celuloide. Su periplo con Alien será la columna vertebral de toda la saga. La actuación de Weaver en la película es una de las más logradas de su carrera cinematográfica. Si Ridley Scott será siempre el director de Alien, Sigourney es y será siempre la actriz de Alien. Cuántas veces habré oido decir eso de: Sí, esa que hizo la peli de Alien, cuando alguien se quiere referir a la actriz. Todos los actores que dan vida a los miembros de la tripulación dan la talla, transmiten intensidad y realismo en la pantalla. Todos, sin excepción, Dallas (Tom Skerritt), el oficial científico Ash (Ian Holm), Brett (Harry Dean Stanton) y Parker (Yaphet Kotto), Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Cartwright). Pero el coraje, la valentía, el papel femenino por excelencia, es el de Ripley, Sigourney Weaver. Sin alardes, tan sólo con el arrojo de una mujer cabreada, Ripley se enfrenta a Alien. Es tal la determinación y entereza de Ripley, que a su lado Alien no parece tan imbatible.

Alien, el octavo pasajero, es una película para disfrutar viéndola varias veces. Como esa botella del mejor vino que puede durar meses en tu pequeña bodega y que sólo sacas en ocasiones especiales. Esta película es para apreciar todos sus detalles. Su atmósfera opresiva, la interpretación de sus actores, la música, su fotografía, el ingenio de un director en estado de gracia, y la calidad de una actriz irrepetible como es la señorita Weaver, sin olvidarnos, ¡cómo podríamos!, del terror que infunda esta especie de quimera del espacio. Una obra maestra del séptimo arte. Yo, seguiré cada cierto tiempo disfrutando de esta saga como vengo haciendo desde hace años. Una noche que no tengas plan alguno, y no quieras salir de casa, ya sabes qué hacer.